No comprendía que era lo que había sucedido, pero al ver al Uchiha derrumbarse delante de ella, y los cuerpos inconscientes de la Hyuga, y de Naruto, sintió un repentino ataque de pánico comenzar a asomarse; alguien los había atacado, alguien que incluso había derrotado a un ninja de nivel jounin como Naruto, alguien que estaba segura no tenía el nivel de gennin; alguien como el causante de sus heridas en su última misión con su anterior equipo. El miedo comenzó a invadirla, especialmente al ver a la persona que más admiraba derrumbada a unos pasos de ella.
Los recuerdos de aquella misión comenzaron a invadirla, esto era algo similar, pero a la vez distinto en demasiadas cosas, especialmente, en que ésta vez, no estuvo ahí para ayudar a sus compañeros. A las personas que le importaban.
Con pasos pesados, se acercó a Sasuke, y se dio cuenta que éste temblaba, y tenía la mirada perdida, ella tragó saliva y se dio cuenta que el chico se encontraba en shock, distraídamente, sintió a sus compañeros llegar, pero no se giró para verlos, se acercó hacia el cuerpo inmóvil del chico que quería, ya que se dio cuenta, era el que se encontraba más dañado. Su corazón dio un vuelco al verlo de esa manera, ese chico siempre había sido su ideal a seguir, siempre lo había admirado, y el verlo de esa manera hacía que su pánico se acrecentará, siempre se había sentido segura cerca de ese chico, y se dio cuenta, de que hasta ese chico tan fuerte, podía caer en una batalla, cuando la situación era desfavorecedora.
Su corazón comenzó a bombear con demasiada velocidad, cuando se dio la vuelta y lanzó un puñado de shurikens hacia el bosque.
-¿Qué demonios...?, Hanna, ¿qué te pasa?-Preguntó Kiba con un leve grito de sorpresa, la castaña entrecerró los ojos, sin que su corazón detuviera su brusco martilleo.
-Salgan de una vez, si quieren seguir peleando, estaremos dispuestos a enfrentarlos-Cuando sus palabras terminaron, tanto Kiba, como el antes caído Sasuke, observaron el lugar hacia donde la chica se dirigia, el Uchiha se levantó temblando y tragando saliva, su tez pálida, como una hoja de papel, Shino se mantuvo estoico, cerca de donde su compañero Inuzuka se encontraba-.
Unos segundos después, tres personas cayeron debajo de los árboles a los que la castaña había apuntado, Kiba se tensó y Akamaru comenzó a gruñir, el corazón de Hanna comenzó a bombear más rápido, si eso era posible; su mirada se dirigió a la chica que estaba desmayada a unos cuantos pasos, tragó saliva, definitivamente kami estaba en su contra. Su cuerpo comenzó a moverse protectoramente sobre la Hyuga, sin embargo, pegó un pequeño salto cuando uno de los recién llegados le habló.
-¿Qué es lo que has dicho, Asakura?-La voz era fría y burlona a la vez, Kiba gruñó, mientras Sasuke y el Aburame se tensaban un poco-¿Es que por fin te has decidido a enfrentar al mejor de tu generación?-Guardó silencio, entrecerrando los ojos al clavar su vista por primera vez en la Hyuga-Tsk-Masculló, torciendo los labios-.
-Kiba mostró uno de sus colmillos, y se acercó levemente al trío-Mira, no tengo la mínima idea de quien seas, pero si fuiste tú el que hizo esto-Señaló a los dos inconscientes con un movimiento de muñeca, y terminó señalando al anterior locutor-Hanna no será la única que peleara contigo, yo mismo patearé tu trasero, maldito engreído-Sasuke chasqueo la lengua, y miró al trío-.
-Ellos no han sido Kiba-Susurró el pelinegro, no tenía idea de lo que el equipo ocho hacia ahí, y en verdad no le importaba, si no habían intentado hacerle nada en el momento en que esa chica llegó, estaba seguro que no le harían nada, en cambio los recién llegados, de ellos si que desconfiaba, no conocía a ninguno, y sin embargo, aquella persona que miraba de esa manera a Hinata, no le daba buena impresión-.
-¿P-por qué están aquí?-Preguntó Hanna a los recién llegados-.
-El que había hablado anteriormente la ignoró, algo de lo que la chica debería estar acostumbrada, pero en ese momento, combatiendo con su miedo, apretó los puños con fuerza, estaba por llegar al punto de no retorno, que solamente alcanzaba con sus hermanos cuando la desesperaban con sus burlas-Veo que la inútil de Hinata-sama ha caído en el principio de éste examen, yo sabía que no era capaz de entrar aquí, será mejor que me deshaga de una buena vez de la deshonra de la familia Hyuga -Una sonrisa apareció en su rostro, y comenzó a acercarse a la chica caída, Hanna se adelantó hacia él, temblando levemente-.
-N-no te vas a acercar a ella, Neji Hyuga-Le dijo con seriedad, sorprendiendo levemente al chico, nunca se había atrevido a hablar con él, a menos que fuera necesario para la clase, desde que se graduaron de la academia, Neji solamente había escuchado su voz en la primer parte del examen, y solamente por que se dirigia a sus compañeros, y ni que hablar de enfrentarlo cara a cara, era como un ratón, siempre que alguien trataba de burlarse o enfrentarla, la chica daba media vuelta o se mantenía en silencio-S-será mejor que se marchen-Los ojos verdes de la chica buscaron la mirada de los compañeros del Hyuga, quienes como él, la miraban con leve sorpresa-.
-¡Yosh!-Exclamó uno de ellos, quién vestía un espandex de color verde-Veo que la primavera de la juventud ha llegado a Hanna-san, es una buena noticia que haya decidido sacar al exterior todo su valor-Unas lágrimas amenazaban con escapar de sus ojos, y Hanna dio un paso hacia atrás, siempre había tenido un poco de miedo de Rock Lee, y su efusividad con todo lo que ocurría, pero al parecer, desde que había dejado de verlo, el chico había empeorado. Kiba pareció notar su incomodidad, por que se acercó a ella, tratando de contener una risa-.
-La chica que acompañaba a los dos shinobis bufó, y depositó un golpe en la nuca de su compañero de verde-Basta Lee, la estas asustando de nuevo-Hanna hizo una mueca, sin duda estaba segura que la otra castaña nunca olvidaría la última vez que sucedió algo como esto, después de todo, ninguna chica que quiera llamarse a si misma kunoichi se encierra en el baño de chicas durante tres horas solamente por que el chico la asusto de muerte con una charla sobre el poder del esfuerzo y de la juventud, y del por que los jóvenes no deben reprimirse para expresar sus pensamientos, Tenten miró ésta vez a Neji, quien mantenía la mirada fija en Asakura-Neji, será mejor que nos marchemos de aquí, sea lo que fuera que hayas visto hace un rato, estoy segura que ya no se encuentra aquí y que no es de nuestra incumbencia, además...-Sonrió levemente al ver a los otros cuatro en el lugar-Creo que Hanna es ya bastante para vigilar a los menores-Kiba gruñó levemente, pero se abstuvo de decir algo mordaz, sin embargo, tanto él como Hanna se sorprendieron al escuchar al tercer miembro del equipo ocho-.
-No sería correcto el decir que Hanna puede cuidar de los menores, ya que técnicamente tenemos la misma edad, ¿por qué lo digo?, la razón es que ustedes solamente son mayores que nosotros por un año o algunos meses, y me temo, que si insiste en utilizar ese término, aplicaría también para ustedes-La de chonguitos enrojeció levemente, mientras Neji volvía a fruncir el ceño, sacudió levemente la cabeza y miró nuevamente a Hanna-.
-Nos iremos ahora Asakura, pero espero que en un futuro próximo cumplas la promesa de hace un momento, y decidas enfrentarte a mi de una vez, de esa manera aprenderás definitivamente por que siempre fui mejor que tú en todo-Con una sonrisa burlona se dio media vuelta y comenzó a saltar en los árboles, dejando atrás a sus compañeros-.
-Tenten entornó los ojos y volvió a suspirar-Siempre nos deja atrás, vamos Lee-Hizo una leve inclinación de cabeza hacia los otros-Nos veremos-Dijo, antes de comenzar a seguir a Neji, jalando a un lloroso Lee-.
-Hum, creo que ese chico esta verdaderamente chiflado-Kiba comenzó a reír, pero calló al darse cuenta que ninguno de los demás reía, suspiró, acariciando la cabeza de Akamaru-Vale, creo que es mejor irnos también, ya no hay nada que hacer aquí-Miró a Shino, quién se mantuvo observando a Hanna, Kiba volvió a suspirar, y dirigió su mirada a las castaña, se sorprendió al verla arrodillada al lado de Hinata, examinando su pulso-Creo que Hanna opina distinto, ¿ne?-Preguntó, y tal pareció que fue a la nada, pues nadie respondió, por el rabillo del ojo, vio como Sasuke se dejaba caer de nuevo en el suelo, con la cabeza gacha, Kiba elevó los ojos-Akamaru, ¿qué te parece si tomamos una siesta?-Akamaru ladró, y Kiba sonrió, segundos más tarde, estaba recargado sobre un árbol, tratando de dormir-.
-Sasuke levantó la cabeza al ver un par de tobillos frente a él, el silencioso Aburame lo observaba detenidamente-¿Qué?-Preguntó en tono secó-.
-La conmoción de lo sucedido te ha afectado, considero que lo mejor en estos momentos es dormir un poco para aclarar tu cabeza, cuando despiertes seguramente te sentirás mejor-Sasuke torció la boca con desdén-.
-No creo que pueda dormir, debo verificar que ellos estén bien-Señaló a Naruto y a Hinata-No pude hacer nada para ayudarlos hace unos momentos, lo menos que puedo hacer ahora en cuidarlos-Shino lo miró unos momentos más, antes de señalarle con la cabeza hacia donde la castaña se encontraba revisando el estado de los dos-Hanna puede hacer eso, no es experta en jutsus médicos, pero su madre le ha enseñado lo básico de primeros auxilios, creo que ella es la mejor opción que tienes-Sasuke mordió su labio, sintiéndose cada vez más inútil-Sin embargo-Dijo de nuevo el Aburame-Me imagino que no han podido obtener el segundo pergamino, ya que todo esto ha ocurrido demasiado pronto, creo que si descansas lo suficiente, podrás ir y conseguir por tu equipo el pase a la siguiente ronda, estoy seguro que estarán agradecidos, y les ayudaras bastante-.
-Sasuke miró nuevamente a sus amigos, y mordió su labio-No puedo hacer eso, si me voy en busca del pergamino, ellos quedaran solos en este lugar, y debo protegerlos hasta que puedan volver en si-.
-Nosotros estaremos aquí por un tiempo, hemos conseguido ambos pergaminos-Hizo una pausa, viendo a Hanna recostar a Hinata dentro del hueco de un árbol, y ahora se acercaba al rubio, con una mirada de preocupación-Además, dudó que Hanna quiera marcharse sin ayudarles-Sasuke miró a la mencionada-.
-Creo que ella puede ser demasiado obstinada, a pesar de su apariencia de seriedad-Shino no dijo nada, ni hizo ningún movimiento, Sasuke suspiró, y se recostó en el suelo-Ésta bien, dormiré un poco-Cerró los ojos, y un segundo después, su cuerpo se encontraba flotando en el aire, dio un manotazo, tratando de estabilizarse y se dio cuenta de que su cuerpo se desplazaba por el aire, rodeado por la cintura de una gran cantidad de insectos-Shino-Susurró con un poco de pánico, pero poco tiempo después, vio como el Aburame lo depositaba al lado de Hinata-Me hubieras dicho que tenia que moverme.-
-Seria una perdida innecesaria de palabras-Sasuke puso los ojos en blanco y se acomodó en el suelo, cerró los ojos, tratando de que el sueño llegara-.
Hanna reviso cuidadosamente el cuerpo herido del rubio con el corazón en el puño, en verdad que todo aquello la superaba, Naruto estaba verdaderamente herido, especialmente su muñeca derecha, estaba destrozada.
-Naruto-san, espero que esto no interfiera en su carrera ninja-Susurró mientras sacaba unas vendas de su porta shurikens, y comenzaba a vendarle la mano, trataba de mantenerse concentrada en su tarea, por que cuando se descuidaba un poco, su mente comenzaba a volar hacia esa misión, que continuaría atormentándola durante demasiado tiempo-.
-Hanna-La castaña pego un salto sobresaltada, giro y se encontró cara a cara con el Aburame-Si sigues poniéndole venda en esa mano, terminará pareciéndose a una pelota de voleibol-Hanna grito levemente al ver que era cierto y se apresuró a desenrollar la venda, corto, y la mano estuvo perfectamente vendada-.
-Lo siento-Dijo cuando acomodó al rubio junto a los otros dos miembros de su equipo-lamento haberlos mantenido aquí, se que no debí haberlo hecho, pero...-Se quedó callada, sin saber exactamente que decir-.
-No es necesario decir que lo sientes, es nuestro deber ayudar a los amigos en cualquier problema que se les presente, ¿por qué?, simplemente por que es lo que hacen en una amistad-Hanna sonrió-.
-Muchas gracias, Shino-kun-Murmuró-.
En el silencio que siguió fue el suficiente para que la mente de Hanna comenzará a vagar hacia el pasado, donde ella no quería que sus pensamientos llegaran. Hasta ese día que marcó su vida, y marcó una barrera en su carrera como kunoichi.
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Su misión era escoltar a un pastor y sus ovejas hasta la aldea donde tenía planeado venderlas, llevaban toda la tarde caminando, y los animales comenzaban a dispersarse, y el jounin a cargo decidió que era momento de descansar y prepararse para acampar.
Cuando la noche cayó por fin, todos se encontraban rodeando una fogata que su sensei había creado con ayuda de uno de sus jutsus de fuego, Hanna miraba a perdidamente las llamas, escuchando en silencio la animada conversación de sus dos compañeros de equipo. Kisuke y Shizuko eran amigos desde la infancia y siempre tenían algo de lo que hablar, al contrario de ella, que por más que se esforzaba, no podía mantener una conversación con alguno de ellos por más de dos minutos. No era, ni será su estilo el hablar demasiado, especialmente ahora, que se encontraba recordando vivídamente la misión anterior, donde había conocido a Naruto-sama, él había sido tan amable, que aun podía recordar todos los consejos que le había dado, y esperaba con ansias, la próxima misión que le diera el Hokage fuera de su equipo, especialmente si era bajo las órdenes de su hijo.
-Hanna sigue sonriendo de manera extraña-La mención de su nombre le hizo levantar la mirada, encontrándose con las dos de sus compañeros, que la examinaban atentamente, sus mejillas inmediatamente se colorearon de rojo y desvió la mirada.
-¿Q-qué sucede?-Preguntó con voz débil, y esperó a que alguno de los dos le contestará, al final, fue Kisuke quién contestó-.
-Que desde que regresaste de la misión con ese otro equipo, has estado sonriendo más de lo que haces normalmente, quiero decir, has estado sonriendo, siempre estas tan seria-Hanna hizo una mueca y trató de sonreír, no era difícil estar tan seria cuando tus dos compañeros de equipo te ignoran la mayor parte del tiempo, y tu sensei, quien por cierto recientemente discutió con tu hermano sobre su antigua vida en la academia, te evita la otra parte-.
-Creo que, simplemente, me gusta recordar esa misión-Ellos rodaron los ojos, y Hanna volvió a mirar la fogata, quería que terminará aquella misión, su hermano mayor estaba comenzando a mostrarle uno de sus jutsus preferidos, y quería dominarlo lo más pronto posible, o por lo menos, ver exactamente de que se trataba.
Con la llegada de la noche, el sueño fue el siguiente en rodearlos. El pastor se acurrucó junto a sus ovejas, mientras sus compañeros de equipo se acomodaban en un rincón cerca del fuego, su sensei, revisaba cuidadosamente los alrededores antes de acomodarse cerca del tronco de un árbol y tratar de dormir, y ella...bueno, digamos que su visión abarcaba completamente el cielo cubierto de estrellas.
-Odio no poder de dormir-Murmuró, tenía la buena, o en éste caso, mala suerte de contar con el suelo sumamente ligero, y el sonido de todos esas criaturas en el bosque no ayudaba en nada a que conciliara un poco de éste, sin embargo, cerró los ojos tratando de hacer que sus párpados se mantuvieran de esa manera, pero nuevamente, el sueño no llegó, y su mente rápidamente comenzó a enviar pensamientos a su cabeza, como sucedía constantemente cuando no estaba haciendo nada, (la mayor parte del tiempo, valdría decir)-Anna seguramente está disfrutando de mi misión, solamente espero que cuando regrese mi habitación no éste tan desordenada como la vez anterior, o que por lo menos, ésta vez no encuentre todo mi dinero-Cada pensamiento en su cabeza, no ayudaba a que durmiera, sin embargo, no podía hacer nada, era una costumbre que tenía desde hacia varios años-.
Alrededor de dos horas después, cuando había conseguido quedarse dormida, un sonido la sobresaltó, salto del lugar donde había decidido dormir, y se sentó, mirando lentamente a su alrededor, completamente adormilada, se detuvo unos instantes en el lugar donde los demás se encontraban, ambos chicos y el pastor, roncaban sumidos por completo en el mundo de los sueños, sin embargo, su sensei, se había incorporado levemente y observaba al igual que ella.
-¿Takumi-sensei?-Susurró, para que solamente el jounin fuera el que la escuchara, la cabeza del sensei se giró bruscamente hacia ella, y después, colocó un dedo en sus labios, indicándole con ese gesto que guardara silencio, Hanna asintió, volviendo a observar el lugar. Todo estaba en silencio ahora, pero al ver que su sensei también se encontraba despierto, comenzó a preocuparse y al mismo tiempo se dijo que no era más que una paranoica, esa era solamente una misión de rango C, tenían solamente que llevar a ese tonto rebaño hasta la aldea, no tenía por que haber algún malo metido en todo esto, sonrió levemente, seguramente se trataba de un animal del bosque, o algo así, o demasiadas películas de terror antes de dormir, se dijo, sonriendo por completo. Y esa fue la razón de que el movimiento y repentino grito de su sensei casi la hizo pegar un salto contra el árbol.
-¡Hanna, protege a nuestro cliente!-El jounin saltó, adentrándose en la maleza, de donde inmediatamente comenzaron a sonar ruidos inconfundibles de una batalla. Cayendo al suelo debido a su movimiento brusco, se acercó lo más pronto posible al pastor, mientras pateaba disimuladamente a sus compañeros, quienes inmediatamente comenzaron a quejarse. Con las manos temblorosas, sacó un kunai de su porta kunais y se colocó frente al pastor, fulminando con la mirada a sus compañeros gennin-.
-¡Kizuke, Shisuko!, ¡no es momento de dormir, algo está pasando!-Cuando estaba nerviosa, siempre se ponía a tartamudear o a gritar demasiado, desafortunadamente para ambos gennin, en este momento se encontraba de la segunda manera.
Con los nervios a flor de piel, y la irritación de ver que sus dos compañeros a penas estaban desperezándose, sacó algunos de los pergaminos que guardaba en su porta shuriken y los estampo en la cabeza de ambos, dándose la vuelta para despertar al pastor que aún seguía roncando.
-Demonios Hanna, dejanos dormir un poco más-Gruño Shisuko, sentándose mientras masajeaba su cabeza-.
-Si, si tienes miedo de ir al baño sola, deberías de haber evitado tomar tanta agua-Agregó Kizuke, Hanna cerró los ojos y respiró profundamente, tratando de controlar su temperamento, que no serviría de nada en esos momentos-.
-Posible ataque enemigo, sensei se encuentra en batalla, debemos proteger a nuestro cliente-El mencionado soltó un grito de miedo, y se arrebujo detrás de la chica, y ambos gennin se levantaron de un salto, repentinamente atentos a su alrededor, la chica evitó rodar los ojos, los nervios en ese momento eran superados por sus sentidos ninja-.
-Kizuke, debemos reunir al rebaño-Murmuró Shizuko,el otro asintió y ambos fueron de inmediato a donde todas las ovejas se encontraban.
El ruido de la batalla aún se escuchaba dentro del bosque, confiando a ambos gennin de estar libres de acción, sin embargo, justo cuando se acercaban a los animales, Hanna vio por el rabillo del ojo un movimiento, demasiado rápido para pasarlo desapercibido, sin pararse a pensarlo, se colocó en el camino de esa cosa y sus compañeros, un dolor sordo la invadió, tomó aire y miró con ojos abiertos el kunai enterrado en su hombro derecho.
-Maldita mocosa-Murmuró la persona frente a ella, levantó el rostro solamente para encontrarse con un puño estrellándose en plena cara, cuando cayó al suelo, el grito de enfado de sus dos compañeros llegó a sus oídos, y tratando de reprimir las lágrimas que le ocasionaron ese golpe, levantó la cabeza.
-¡Hanna!-Gritaron los gennin, dirigiéndose hacia donde ella se encontraba-.
-¡Alto!, vayan a proteger a nuestro cliente-El ninja junto a ella esbozó una sonrisa cuando escuchó sus palabras y vio dudar a ambos gennin-.
-Si, quédense donde están, son unos perfectos blancos-Comenzó a mover sus manos haciendo algunos sellos, la tierra bajo él comenzó a temblar, dando un salto, Hanna se puso de pie, jalando bruscamente una de las manos del ninja, evitando de esta manera que el jutsu se terminará, un leve suspiro de alivio se escuchó de parte de sus compañeros.
-La cara del ninja se posó en la castaña, quién le miró tratando de reprimir el miedo dentro de ella, cuando los ojos del ninja se entrecerraron, el pánico logró escapar de ella y cuando trató de retirar la mano de su brazo y alejarse de él, el hombre aferró fuertemente su brazo, evitándole la huida-.
-Maldición, ¡suéltala!-El enojo era inconfundible en la voz de Shizuko, mientras Kisuke se mantuvo en silencio, caminando lentamente hasta donde el pastor se encontraba-.
-Sin desviar la mirada de la chica, el ninja esbozo una sonrisa siniestra, y de un momento a otro, apretó aún más el brazo que sostenía, justo antes de doblarlo de una manera imposible, tanto el grito de Hanna como el sonido del hueso roto resonaron en medio de la noche; tanto los gennin como el pastor temblaron cuando un escalofrió los recorrió, el cuerpo de la castaña cayó pesadamente al suelo, mientras ella se aferraba al brazo malherido, sin perder la sonrisa de sus labios, el ninja miró a los otros tres-¿Lo ven?, mi compañero y yo solamente queríamos conseguir algo de carne para comer, pero, hum-Se encogió de hombros-Decidieron despertar, y entonces-Señaló a la castaña, aferrándose a su brazo-¿Qué creen que les pasará a ustedes?-Con un leve gruñido, Shizuko se adelantó unos pasos-.
-Sea como sea, no dejaremos que nos amedrentes, somos ninjas de Konoha, así que lucharemos aunque terminemos peor que ella-Como asintiendo a sus palabras, Kisuke llegó la lado del pastor, mientras Shizuko sacaba su kunai-Y ahora pagaras por lastimar a nuestra compañera-De su porta shurikens, sacó una bomba de humo la cual lanzó al instante al suelo, cubriendo la poca visibilidad que dejaba el cielo nocturno-.
-El juego del depredador, me gusta eso-Dio media vuelta, pateando el cuerpo de Hanna, solamente un gemido escapó de los labios de la chica, una carcajada escapó de la garganta del ninja-Quieren parecer ninjas, pero no son lo suficientemente buenos como para camuflarse y también rescatar a la kunoichi caída-Hanna trató de reprimir la risa histérica que quería escapar de su boca, pero el sonido del ninja a su lado deteniendo algunos golpes fue lo que la detuvo, no debía delatar su posición, aunque estaba segura que hasta un idiota se daría cuenta de que se encontraba en el mismo lugar de hacia unos momentos.
Con cuidado y mucha concentración, comenzó a gatear, arrastrando su brazo, pues no podía levantarlo, lágrimas surcaban su rostro, pero ella se esforzaba por detener algún sollozo rebelde. Revisó su herida en el hombro, y se dio cuenta de que su camisa estaba completamente manchada de sangre, y el líquido carmesí comenzaba a escurrir hacia el suelo. No había llegado muy lejos de ese lugar, cuando el humo comenzaba a disiparse, apresuró su avance, pero se quedó congelada cuando el quejido de sus compañeros, giró la cabeza, queriendo ver que sucedía y al mismo tiempo temerosa de lo que se encontraría. Apretó los ojos, y al abrirlos, mordió sus labios. El humo había terminado de evaporarse y aunque aún era de noche, era claramente visible. Su cliente se encontraba inconsciente a algunos metros lejos de ella, y sus compañeros, quienes habían tratado de ayudarla, ahora se encontraban a merced del ninja. Shizuko estaba desmayado a los pies del hombre, y Kisuke estaba siendo sostenido por los fuertes brazos del ninja, quien apretaba con toda su fuerza la garganta del chico.
-Estúpidos mocosos-Dijo, sonriendo con sorna, inclinó la cabeza hacia un lado, agudizando el oído-Parece ser, que ese estúpido jounin ha dejado de ser un problema para mi amigo.
Hanna se dio cuenta, que en realidad, los sonidos de batalla habían cesado por completo. Un escalofrío recorrió a Hanna. Se dejó caer sobre sus rodillas, y dejó escapara todo el aire en sus pulmones. Tragando saliva, se pisó de pie, la determinación brillando en sus ojos.
Con las lágrimas corriendo aún por sus mejillas, tanto por el dolor en su brazo, como por el enojo. Llevo su brazo izquierdo hasta su porta shurikens, apretó con fuerza lo que había dentro, cerró los ojos de nuevo, y se lanzó contra el shinobi, aprovechando que estaba descuidado. Lanzó una patada hacia curva detrás de las rodillas, no consiguió derribarlo pero si que soltará el agarre sobre su compañero.
-Maldición-Masculló furioso, girándose hacia Hanna quien lo miraba conteniendo las ganas de salir corriendo-Ésta vez no va a ser tu mano la única cosa que rompa.
-Tragando saliva, Hanna miró a Kisuke y gritó-¡Llevate al cliente y a Shizuko de aquí!-El chico abrió la boca queriendo contestar algo, pero la chica aprovecho el momento de sorpresa para sacar de su porta shuriken lo que había estado aferrando en la mano, y se lanzó sobre el ninja, derribándolo y colocando en medio de su pecho lo que había sacado.
Cuando Kisuke se dio cuenta de que estaba haciendo la chica, el pánico lo invadió, hizo el intento de acercarse a ella y alejarla de ahí, pero nuevamente la voz de ella lo detuvo, ésta vez, haciéndole sentirse como un inútil cuando escucho el temblor en su voz.
-Kisuke, por favor, llevátelos de aquí-Sonó más como un ruego que como otra cosa, y él entendió que ella deseaba salvarlos más que otra cosa.
Con presteza, recogió a su compañero y llegó junto a su cliente, siempre siendo consciente de el forcejeo entre su compañera y el otro ninja.
-Hanna-Susurró, cuando el sello explosivo que la chica había colocado en el pecho del ninja comenzó a arder. Sin perder tiempo, comenzó a correr de ahí, deseando como nunca en su vida, que su sensei se encontrara ahí.
Cuando Hanna fue consciente de que sus compañeros estaban escapando, vio esperanzada el sello que estaba por explotar por completo, y puso más presión en su agarre-Lamentó esto, pero mis compañeros son más importantes que nosotros-Tragó saliva, y cerró los ojos, esperando el momento en que su cuerpo y el del ninja volarían por los aires.
En un segundo estaba esperando su muerte, y al siguiente un golpe en el estómago la lanzó al suelo, una patada le dio en las costillas y fue consciente de que el ninja estaba luchando por librarse del sello.
-Cuando me deshaga de eso, voy a matarte-Gruño. Desesperada, enredó sus piernas con las del ninja, lanzándolo nuevamente al suelo.
La explosión resonó en todo el bosque, deteniendo en secó el avance del cliente y de Kisuke. El joven shinobi dejó caer a su amigo, y miró con un nudo en la garganta el lugar del que venían, su respiración comenzó a hacerse trabajosa, y se dejó caer de rodillas. Nunca esperó que algo de esto le pasará a él, o por lo menos, si pasaba, esperaba dar algo más de pelea, y nunca ni en sus más salvajes pesadillas, soñó que Hanna, la chica callada y rara, muriera protegiéndolo.
-¿Qué demonios es eso?-La pregunta realizada a su espalda, hizo dar un respingo al chico, miró en esa dirección, encontrándose a su sensei de pie ahí, no se encontraba en el mejor estado, pero se alegraba de verlo. Se puso de pie con un salto, y corrió hacia él.
-¡Takumi-sensei!-El mencionado observó el lugar, frunciendo el ceño, Kisuke le jaló del brazo, para que le prestará atención-¡Hanna se hizo explotar junto con el enemigo para salvarnos!-El jounin gruño por lo bajo, y salió corriendo hacia el origen de la explosión, Kisuke lo siguió, pidiéndole a su cliente que permaneciera al lado de Shizuko.
Cuando llegaron al lugar, había un pequeño agujero en el centro, muestra de donde se había llevado acabo la explosión. Los nervios invadían al chico. No podía localizar a su compañera. La repentina maldición de su sensei lo sobresalto, miró hacia donde éste se dirigía, y se quedó helado.
Hanna yacía debajo de un árbol, hecha un ovillo, en una posición completamente imposible. Su brazo roto estaba doblado hacia afuera, al igual que su pierna derecha. El hueso era visible en la pierna. Ella estaba inmóvil.
Con unas cuantas zancadas, Takumi-sensei se encontraba a su lado-Maldición, Souta me matará por esto-Tragó saliva cuando terminó de examinar el cuerpo de la muchacha. Con nerviosismo, comenzó a mirar su alrededor, deteniéndose en donde el cuerpo del ninja se encontraba. Aparentemente estaba muerto, si es que las personas atravesadas por una rama en medio del pecho no morían al instante, no sabía que más pensar.
-¿E-ésta bien?-La pregunta de su estudiante lo tomó por sorpresa, lo miró y se abstuvo de responder-.
-Debemos llevarla a un hospital de inmediato-.
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-Un escalofrió la invadió y se abrazó fuertemente, miró con cierta tristeza su mano derecha, la que hasta hacia poco tiempo se había recuperado y mordió su labio. Nada de lo que sucedió en esa misión debió de haber pasado, esos ninjas renegados nunca debieron de haberse cruzado en su camino, solamente eran gennin llevando a un rebaño de ovejas hasta otro pueblo... y tampoco esto, Naruto-san y su equipo nunca debieron de haberse visto envueltos en lo que les ocurrió, solamente gennin deberían de haber estado es este examen.
-Si tienes frío, puedo prestarte mi sudadera-Sorprendida, levantó la mirada hacia Kiba, quien le sonrió, antes de sentarse a su lado.
-Hanna le devolvió la sonrisa, un poco tensa pero hizo su mayor esfuerzo por que se viera normal-Te lo agradezco Kiba-kun, pero no tengo frío-El mencionado elevó una ceja de incredulidad, ruborizando a la chica-.
-Siii-Dijo, aún cuestionándose sobre la actitud de la chica, al final, rodó los ojos, y se recostó en el suelo, poniendo ambos brazos detrás de su cabeza en forma de almohada-No sé lo que tienes, pero...-Sonrió, mostrando sus colmillos-Si necesitas hablar con alguien, Shino y yo te escucharemos-Hanna sonrió agradecida, pero no se atrevió a hablar, no le gustaba contarle a los demás sus problemas, sin embargo, imitó a su compañero y se recostó, mirando el cielo-.
-Solamente, estaba pensando, en que puedo ser útil en algo, ayudando a Naruto-san y los demás, y si lo hago, me demostraré a mi misma, que ha valido la pena todo por lo que he pasado-.
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