…..y ese día, en el que lleguemos a encontrarnos por primera vez, una deuda de honor recaerá sobre mi, si tú decides amarme, yo seré inmensamente feliz, será nuestro cuento de hadas, en el que yo viviré mis días junto a ti, en el que haremos que esta imposición se vuelva a nuestro favor, y será el momento de olvidar amores y días pasados, en el que pagaré, la decisión tomada en tu lugar, y te mostraré lo que he aprendido a sentir, desde la primera vez que supe de ti.
Hinata estrechó contra su pecho el pedazo de papel que acababa de leer, hacia unas horas, había recibido esa última carta de parte de “él”. Solamente se podía referir a esa persona como “él”, ya que todavía no se habían dicho sus nombres, y ella sabía que era algo tonto, pero por una parte, eso lo hacia más importante para ella, ninguno sabía el nombre o el rostro del otro, y sin embargo, estaban más unidos que cualquier otra pareja de comprometidos.
Desde esa primera vez hacia más de dos años que había recibido la primer carta de él, se habían mantenido en contacto mediante esas cartas que eran mandadas a través de su padre, cada dos o tres semanas, una nueva carta le llegaba, y ella la respondía.
Para ella, eso era sumamente romántico, especialmente, desde ese día, hace ocho meses, seis semanas y cuatro días, en el que la carta acostumbrada de él, la había dejado sorprendida, y había hecho bombear su corazón tan rápido que se había quedado pasmada por un buen rato. La carta había comenzado normalmente, con el afectuosos saludo que él acostumbraba a escribir al principio de sus cartas, pero, cuando eso había pasado...
...sé que esta no es la mejor forma de confesarte algo de tal importancia, pero dado el caso que no puedo hacerlo personalmente, creo que es necesario hacerlo aquí.
Hasta ese momento, ella había comenzado a temerse lo peor, que tal vez, él había decidido dejar de escribirle, o algo así, sin embargo, se animó a seguir con su lectura.
Mis sentimientos por esa maravillosa chica de la cual te conté me había enamorado hace tiempo, nunca desaparecerán de dentro de mi, así como estoy seguro nunca lo hará para ti el recuerdo de aquel chico tan afortunado del que te has enamorado, pero...desde el momento en el que comencé a saber sobre ti, sobre tu manera de pensar, sobre tus sentimientos, especialmente de la persona tan especial que eres, de cierta manera, comencé a sentirme especial cada vez que pensaba en ti, y creo que eso es más de las veces en las que debería suceder, ya que según mi maestro, pasó mucho tiempo perdido que haciendo algo provechoso, jeje.
Lo que quiero decir con esto, es que por mi parte, estoy seguro que nuestro matrimonio estará seguro, ya que creo que me he enamorado de ti. Claro que no espero que tú lo hagas, o que trates de presionarte para corresponderte, sino que sentí la necesidad de que conocieras sobre esto.
Y esa era la única parte de aquella carta que recordaba, ese mismo día, no se había otorgado suficiente valor para responderle, pero al siguiente, le había entregado una carta a su padre, diciéndole que ella también correspondía a esos nuevos sentimientos, y desde aquella vez, sus cartas habían hablado más sobre lo que ellos en u futuro, que de cosas triviales como en otras ocasiones, y también desde aquella vez, las cartas de él, habían llegado acompañadas de un pequeño presente, un pasador para el cabello, un pequeño collar, aretes, un bello Kimono, entre otras cosas.
-Un suspiro salió de sus labios, mientras una sonrisilla boba cubría sus labios, el sonido de alguien llamando a la puerta de su habitación la sobresaltó, con un leve carraspeo, y un ligero sonrojo, permitió que quien fuera, entrase, al reconocer a su primo, sonrió-¿Qué sucede, niisan?-Preguntó-.
-Ino la espera en la entrada, Hinata-sama, dice que se ésta haciendo tarde para su entrenamiento con Tsunade-sama-Hinata se sonrojó aún más, había perdido la noción del tiempo leyendo y releyendo la carta de “él”, asintió a su primo, y salió disparada de su habitación, ella acompañaba en algunas ocasiones a Sakura e Ino en su entrenamiento con la médico ninja, y éste día había quedado con Ino de verse cerca del hospital, sin embargo, se le había hecho tarde, cuando salió de la mansión Hyuga, la rubia la saludó con una sonrisa, y ambas comenzaron su caminata hacia el hospital, sin embargo, la mirada de la rubia se posó de inmediato sobre la mano de su amiga, la cual sostenía con fuerza una hoja de papel-.
-De nuevo él te ha mandado una carta, ¿cierto?-Señaló, Hinata solamente asintió, desde hacia tiempo, Ino sabía de ello-Déjame verla-Pidió, tomando la nota de sus manos, y comenzando a recorrerla mientras leía el contenido, desde la primera vez que leía una de esas, sentía que conocía la letra de algún lugar, pero por más que intentaba recordar, no podía, dobló nuevamente la carta, cada vez veía que aquel extraño llenaba el corazón de la ojiperla con las palabras en esas hojas,le dejaba un mal sabor de boca, ella, más que nadie, sabía que su hermano estaba completamente enamorado de aquella chica desde antes de partir, pero, esos casi tres años de ausencia de parte de este, habían hecho que esta chica, que según ella correspondía los sentimientos de su hermano, borrará poco a poco aquellos fuertes sentimientos hacia él, llevándolos en la dirección de aquel que ni siquiera tenía una imagen en la que pensar. Sonrió levemente, tratando de no mostrar todo aquello que comenzaba a embargarla, de nuevo, y le entregó la hoja a su amiga, quien la estrechó contra su pecho, y sonrió-Es...bueno, me alegro mucho que “él”, sea lo suficientemente inteligente como para valorarte tanto-Su amiga bajó la cabeza, completamente sonrojada-.
Cerró los ojos, ciertamente, no creía ser capaz de olvidar por completo lo que sentía por Naruto Uzumaki, quien había sido su primer amor, y era el dueño de su primer beso. A medida que comenzaba a saber más de aquel extraño, trataba de olvidarse de su rubio, ya que no creía justo el estar enamorada de otra persona, teniendo a alguien tan maravilloso como su futuro esposo.
-Ino se acercó más a ella, y pasó una mano de arriba a bajo frente a sus ojos, sacándola de su ensoñación, la rubia tenía una sonrisa pícara en el rostro-Y dime querida amiga, ¿qué fue lo que envió esta vez?-.
-Con timidez, Hinata levantó levemente su tobillo derecho, e inmediatamente, los ojos azules captaron el brillo de una pulsera de oro, con algunas cuantas piedras en ella, abrió sus ojos, y se agachó al nivel de la pierna de su amiga, admirando el regalo, y se quedó perpleja, era verdaderamente algo hermoso, las piedras eran rubíes, y formaban varias flores rodeando a un pequeño diamante en el centro, levantó el rostro, y después de dirigirle una mirada de admiración a su amiga, tomó asiento en el lugar anterior, tosió un poco, y trató de recomponerse un poco-Es muy bonito, ¿cierto?-Ino tuvo que aceptar que si lo era, y que estaba un poco celosa de todos aquellos regalos, lo único que había recibido ella durante ese tiempo, era un kimono que le había encantado, de parte de su hermano hacía ya seis meses, y hasta el momento aún no tenía idea de como había conseguido enviarlo, y de su novio, bueno, ese perezoso, tenía que conformarse con no encontrarlo dormido cada que acordaban verse-.
Bien, no podía quejarse mucho, desde el día de la partida de Naruto, muchas cosas habían cambiado, y la mayoría de ellas le agradaban.
El yondaime, se había hecho su tutor, debido a una petición por parte de su hermano, y desde ese momento, había comenzado a estudiar algunas cuantas técnicas con el hombre, bueno, cuando éste tenía tiempo libre, que eran muy contadas, y también, se había vuelto estudiante de Tsunade, quien era la encargada ahora del hospital de Konoha, claro, que Ino no era tan buena como su amiga Sakura, pero se esforzaba demasiado para llevar bien el nivel que se requería para estar bajo el mando de la sannin. Shikamaru se había decidido pedirle salir hacia más de un año, y desde entonces, su novio perezoso había comenzado a entrenar más, bajó la supervisión del sensei de ambos.
Sasuke, ahora mismo, no sabía en donde se encontraba, ya que se había centrado muy en serio en su entrenamiento, Kakashi era el encargado de elevar su nivel, junto con el mismo Yondaime, ahora, el Uchiha, era un jounin, al igual que Neji Hyuga, el primo de su amiga.
Todos los demás habían hecho lo propio, y ahora, todos ellos se habían superado, portando con honor el titulo de chuunin, bueno, no todos, claro estaba su hermano seguía siendo un gennin, pero ella sabía lo fuerte que era, el entrenamiento que estaba llevando acabo, seguramente lo hubiera hecho tan fuerte como el mismo Hokage.
-Y hablando de entrenamiento, miró al cielo-Si no nos damos prisa, Tsunade-sama volverá a enojarse con nosotras-No le dio tiempo a su amiga para contestar algo, salió corriendo con la firme esperanza de no llegar demasiado tarde, no estaba lista para recibir el fuerte regaño por parte de la sannin, sonrió mientras saltaba por los techos de las casas, y veía a su amiga detrás de ella, la rubia sannin era una buena persona, la más fuerte de todas las kunoichis que conocía, pero siempre se molestaba por algo, sin embargo, todo el mundo le tenía mucho afecto.
Una vez que hubieron llegado al hospital, siguieron con paso rápido, pero sin correr, ya que no querían que algún médico la sacará del lugar, se dirigieron hacia la habitación que utilizaban para sus prácticas, y al momento de abrir la puerta, tres pares de ojos se centraron en ellas, dejándolas de pie en donde se encontraban-Eh...ya estamos aquí-Informó, cerrando la puerta tras ellas y acercándose a las demás, Shizune les sonrió, al igual que Sakura, mientras que la rubia la miró con los ojos entrecerrados-.
-No cabe la menor duda, ustedes dos se toman las cosas demasiado a la ligera, igual que ese torpe de Naruto-Sonrió al mencionar al rubio, obteniendo las miradas de las tres adolescentes, enarcó una ceja cuestionando la razón de aquella súbita atención sobre ella, y fue la de cabellos rosas la que le contestó-.
-Naruto nunca nos dijo como fue que se conocieron, Tsunade-sama, y mucho menos como fue que usted aceptó venir aquí cuando fue a buscarla-Tsunade dirigió una mirada a Shizune, quien sonreía, y después de acomodó un poco en el asiento que ocupaba, sacó una botella de sake de un cajón frente a ella, y las miró-.
-Bueno, no es un gran misterio-Dijo, mientras servía un poco de aquel líquido en un pequeño vaso-Shizune y yo conocimos a ese escandaloso hace ya algunos años, creo que él tenía cinco o algo así-La de cabello negro sonrió al recordar-.
-Sería una buena idea que les contáramos como lo conocimos, Tsunade-sama, después de todo, fue gracias a ello que usted aceptó venir aquí cuando Jiraiya-sama y Naruto fueron a buscarnos-La curiosidad se vio reflejada en la mirada de ambas chicas, quienes antes de que la Senju pudiera decir algo, ya se encontraban frente a ella, con sillas y todo, preparadas para escuchar la historia, una leve gotita recorrió la sien de la sannin, y tosió un poco, recargó un codo sobre la mesa, y la mano libre la puso sobre su mentón-.
-Mmmm, no se por donde comenzar-Dijo, colocando una expresión pensativa-Bien, creo que será mejor que comience desde el principio. Por ese entonces, Shizune y yo nos encontrábamos en el país del viento...
Buscando un nuevo lugar donde poder jugar, ambas mujeres habían llegado hasta un pueblo en medio del país del viento, algo alejado de la aldea ninja de la arena, no tenían intención alguna de inmiscuirse entre shinobis. Shizune se encontraba un poco preocupada, aquel lugar era sumamente extraño, se habían enterado que ese era el lugar indicado para las personas a las que les gustaba apostar, pero hasta ese momento, no había visto ningún casino o algo parecido, y al parecer, el ánimo con que su maestra la había arrastrado hasta ese lugar, todavía se encontraba en ella, ta que parecía no notar ese pequeño detalle.
La hora en la que arribaron a ese lugar era la correcta para los que les gusta la apuesta, comenzaba a sentirse nerviosa, ya que seguramente su maestra querría entrar en alguna casa de juegos, bueno si encontraban alguna, pero para su sorpresa, la rubia se dirigió a un hotel, adquiriendo una habitación para ambas, sin decir palabra alguna a la morena.
-Cuando estuvieron dentro de aquella habitación, Shizune se dejó caer en la que sería su cama, pero la voz de Tsunade le hizo levantarse-No es momento de dormir Shizune, debemos irnos de aquí-La chica le miró con extrañes a la mayor, quien en ese momento, estaba mirando por la ventana, atenta a cualquier movimiento-.
-¿Por qué debemos irnos?-La pregunta obtuvo respuesta, pero sin hacer que su interlocutora mirara a la pelinegra-.
-Algo no me ha agradado desde que pisamos este lugar...según lo que nos dijeron en la aldea anterior, aquí sería el mejor lugar para quebrar la banca, y sin embargo, en el tiempo que hemos estado por aquí, no he visto nada que se parezca-Shizune comprendió al instante, y con precaución, se acercó a la puerta de la habitación, tratando de escuchar algún sonido fuera-.
-Parece que no hay nadie afuera, Tsunade-sama-La rubia asintió, acercó ambos brazos hacia la ventana, y lentamente comenzó a abrirla, sin embargo, al instante de que ésta estuvo por completo abierta, algo golpeó contra ella, lanzando a la sannin al suelo-.
Inmediatamente, ambas kunoichis se prepararon para enfrentarse a lo que les había atacado, pero, en lugar de moverse, miraron con sorpresa una cabecilla amarilla, que lentamente se ponía de pie.
-¿Un niño?-Preguntó aún sin poder creer lo que veía, un pequeño niño había entrado por la ventana, sin pensárselo por mucho tiempo, se acercó al pequeño y lo puso de pie, dándose cuenta de la tensión en el cuerpo del pequeño al sentir sus manos sobre él, el niño la miró con algo de sorpresa, y luego se alejó de ella-.
-¿Qué es lo que haces aquí, enano?-La voz de la mujer rubia alertó al pequeño de que había otra persona en la habitación, y de inmediato, se inclinó en una reverencia, demasiado pronunciada para su pequeño cuerpo-.
-G-gomen-nasai, no era mi intención entrar en su habitación, fue un accidente, me caí del techo-Las cejas de ambas mujeres se elevaron, interrogándose entre ellas sobre lo que el chico estaba diciendo-.
-¿Por qué te caíste del techo?, ¿no sabes que es demasiado peligroso para un chiquillo como tú, estar jugando en ese lugar?-Inmediatamente el pequeño negó-.
-Yo no estaba jugando, mi sensei me dejó en ese lugar para que practicara mi control de chacra, caminando por el techo, dijo que cuando regresará, tenía que poder caminar perfectamente por las paredes-.
-Tsunade no podía creer que alguien tan pequeño, estuviera practicando su control de chacra, y mucho menos que una persona lo dejara solo en el techo de un edificio, algo no andaba bien, y no le agradaba para nada el que ese chiquillo se hubiera presentado de esa manera-¿Cuántos años tienes?-Le preguntó, encontrando una sonrisa en el rostro del chico-.
-Muy pronto cumpliré los seis-Le dijo, asintiendo a algo, que no supo que era-Mi sensei dijo que no me acercará a desconocidos mientras él no estuviera, dijo que algo en este lugar no le gustaba, pero que dudaba mucho que pudiera pasarme algo si me mantenía alejado de personas que no conozco-.
-Espera, espera, espera, espera, ¿cómo que algo no le gustaba aquí?, y más importante, ¿a dónde se fue ese irresponsable que llamas sensei?, ese bastardo se atrevió a dejar a un chico solo en una azotea practicando control de chacra-.
-Mi sensei no me dejó sólo, se fue a una misión al país del rayo, pero Minato-sensei está conmigo-Señaló algo a su lado-.
-Shizune tosió discretamente, mientras su maestra rodaba los ojos-Enano, los amigos imaginarios no cuentan aquí-Naruto la miró con los ojos entrecerrados, pero se encogió de hombros-.
-Entonces, ¿qué se supone que no les gustaba a tu sensei de este lugar?-Preguntó Shizune, tratando de llevar el tema nuevamente a donde le interesaba a su maestra-.
-Oh, si-Llevó una mano a su mentón, tratando de recordar lo que Kakashi-sensei les había dicho antes de partir, cuando pudo recordarlo, miró a su sensei, y éste asintió-Dijo que aquí comenzaba a haber bastante movimiento, y que no le agradaba en lo absoluto el hecho de que los demás hoteles a donde fuimos estuvieran llenos, dijo que algo debe estar pasando para que tantos extranjeros llegaran hasta aquí, si en este lugar el único atractivo era la tienda de comestibles-Ambas mujeres se miraron, comprobando on las palabras del niño, lo que habían comenzado a sospechar-.
-Y ustedes, ¿cómo fue que llegaron a parar aquí?-La pregunta de la Senju tomó por sorpresa al chico, quien se encogió de hombros-.
-Sensei estaba leyendo ese libro suyo mientras caminábamos, y cada vez que lo hace, parece que todo lo demás desaparece , cuando se dio cuenta de que habíamos llegado a una aldea, dijo que era el lugar perfecto para descansar, ya que habíamos caminado todo el día, pero es misma noche se fue en una misión que consiguió aquí-.
-¿Cuánto tiempo hace de eso?-Shizune preguntó un poco preocupada-.
-Como una semana, pero creo que ya no debe demorarse tanto, Minato-sensei le dijo que regresará antes de que más de una semana pasara, o nosotros nos iríamos sin él-Tsunade puso los ojos en blanco, comenzaba a irritarla el amigo imaginario de ese chico-.
-Pero...-Habló Shizune, quien se había mantenido callada un rato-Hace unos momentos dijiste, que cuando llegaron, los hoteles estaban llenos, pero, cuando nosotras llegamos, no hubo problema con registrarnos-El pequeño miró hacia otro lado, y comenzó a asentir, como si alguien estuviera diciéndole algo-.
-Si, por que cada día, en la mañana, varias de las personas que llegan al día anterior, no están en sus habitaciones, desaparecen sin avisar, desde que estoy aquí, esta habitación se ha ocupado cuatro veces-Un escalofrío recorrió la nuca de la sannin y miró a Shizune, quien comenzaba a imaginarse lo mismo que ella-.
-Entonces, si eso sucede, ¿por qué sigues aquí?, digo, si otras personas han desaparecido, seria normal que un mocoso de cinco años lo hiciera también-La mueca en el rostro infantil causo un poco de gracia a la rubia, pero se obligó a mostrarse seria, esto era muy importante-.
-Minato sensei me cuida-Cuando Tsunade se preparaba para golpear su cabeza contra una de las paredes por escuchar nuevamente ese nombre, el niño añadió-Además, sensei colocó un sello en mi habitación, no puedo salir de él en la noche, ni nadie extraño puede entrar-.
-¿Tú sensei es un experto en fuinjutsu?-Preguntó emocionada la pelinegra, pero la negativa del chico desinflo su ánimo-.
-No, él solo es el estudiante de un genio en fuinjutsu-Comentó con una sonrisa, que impidió a ambas preguntar sobre algo más-.
-Si, lo que sea mocoso-Contestó Tsunade, una vez que pudo concentrarse en otra cosa que no fuera las cosas raras que ese chico decía, se llevo una mano a la cabeza, masajeando su sien, el ligero carraspeo, y el nerviosismo del chico,la hicieron mirarlo con los ojos entrecerrados-¿Qué quieres ahora?-El pequeño tragó-.
-¿Puedo irme?, me ponen nervioso, y Minato-sensei dice que es mejor irme antes de que la haga enojar-Un tic en la ceja de la rubia le dio a entender a su aprendiz que eso ya había sucedido, la pelinegra se acercó al chico, y lo acompañó a la puerta, al estar ahí, le palmeo el hombro y le miró con algo de tristeza-.
-Ve con cuidado pequeño, y no vuelvas a intentar caminar por el techo, es muy peligroso-Naruto entrecerró los ojos-.
-Ésta bien, y perdón por lo de su ventana-Shizune asintió, y cerró la puerta después de que el chico saliera, miró a su maestra por un momento-Entonces, ¿qué haremos, Tsunade-sama?-La rubia la miró-.
-Lo que planeábamos hacer antes de que ese chiquillo apareciera, debemos irnos, y con mucha razón ahora que ese chiquillo noa ha confiado nuestras sospechas, en este lugar sucede algo importante, y no quiero quedarme para saber que es exactamente-Shizune mordió su labio con nerviosismo-.
-Pero, Tsunade-sama, ¿y si esas personas...?-.
-No, no debemos inmiscuirnos Shizune, ya no me dedico a la medicina, y si esas personas necesitan ayuda de ese tipo, es por eso mismo que debemos irnos-Se acercó de nuevo a la ventana, y comenzó a salir, cuando estaba por colocarse del otro lado de ésta, un extraño ruido casi la hizo caer de ahí, sin embargo, logró sostenerse gracias a su manejo de chacra, miró con enojo a su aprendiz, quien en esos momentos se alejaba de la ventana, en dirección de la puerta, sin duda, a enterarse que es lo que había sucedido, y suspirando con enojo, no tuvo otra opción que hacer lo mismo, volvió a entrar en la habitación, y se encontró con Shizune en la puerta, mirando fijamente hacia el suelo, siguió su mirada y elevó ambas cejas con sorpresa, pues el suelo tenía un gran hueco que estaba segura, cuando llegaron ahí no se encontraba-¿Qué demonios...?-Detuvo su pregunta, pues Shizune ya había saltado dentro del hueco, de donde salia humo, la siguió con rapidez, sorprendiéndose de nuevo al ver la habitación a donde habían llegado, completamente destruida-.
-Parece que usaron algún tipo de sello explosivo-Tsunade asintió, ya se había dado cuenta de algo-.
-Y tal parece, el sello anti intrusos del chiquillo no funcionó-Señaló a una pare del suelo, donde se encontraban pedazos de la sudadera que el niño con quien habían hablado momentos antes se encontraban, Shizune se acercó, con cierto temor en la mirada-.
-¿Cree que él...?-Tsunade negó, no había nada en ese lugar que les dijera que el cuerpo del chico hubiera explotado junto con lo demás-.
-No pero, estoy segura que el chiquillo ahora sabe a donde van las personas que han estado desapareciendo-Shizune la miró, con súplica en la mirada, haciéndola sentir incómoda, mordió su labio desviando la mirada-Shizune, no...-La pelinegra le interrumpió-.
-Por favor Tsunade-sama, no podemos dejarlo, seguramente todavía se encuentra bien, no creo que necesite ningún cuidado médico-La rubia cerró los ojos con fuerza, y le dio la espalda-.
-Está bien Shizune, pero...si esto es más serio de lo que parece, daremos media vuelta y nos marcharemos de aquí inmediatamente-La otra asintió-.
-Pero, ¿hacia donde tenemos que dirigirnos?-Esa era una buena pregunta, ya que en teoría, no sabían realmente nada del asunto, sin embargo, una ligera sonrisa surcó la boca de la Senju, Shizune dirigió su mirada hacia donde su maestra miraba, y entendió su sonrisa, una parte de la pared ya no se encontraba, y según lo que podía observar, quien quiera que hubiera hecho eso, había dejado un leve rastro de madera tras él-.
-Quizá, después de todo, esto no ea tan serio, si el idiota que dejó su rastro es así con todo lo que hace, seguramente será fácil sacar al chiquillo de ahí-.
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-Poco tiempo después, ambas se encontraban en medio del bosque que rodeaba al pequeño pueblo, frente a ellas, se podía ver perfectamente una enorme cueva, que era a donde conducían los restos de madera que habían estado siguiendo-Esto es tan tonto, si en verdad estan raptando a personas, los responsables deberían de por lo menos, disimular su escondite, pero en fin, la estupidez no se puede curar-Shizune miró a su maestra-.
-Tal vez no les importe que sea visible, Tsunade-sama, ya que en este lugar no hay ninjas, seguramente no temen que alguien pueda buscarles-La rubia asintió, moviendo levemente la mano, para que la pelinegra avanzara tras ella, el inicio de aquella cueva estaba solamente a unos cuantos pasos, y antes de llegar hasta ahí, un tipo apareció frente a ellas, deteniendo su avance-.
-Jeje, ¿qué tenemos aquí?, oh, si, más cargueros-Comentó el extraño con voz risueña, al instante, Tsunade se lanzó sobre él, con el puño levantado, pero antes de alcanzarlo, el cuerpo del hombre cayó desplomado al suelo, con un dardo en el cuello, Shizune se preparó para enfrentarse al causante de eso, pero detrás de él no había nadie, compartió una mirada con la rubia, y ésta le señaló hacia un árbol cercano, donde para su sorpresa, una pequeña figura se encontraba de cabeza colgando de una gruesa rama-.
-¿Se encuentran bien?-Preguntó la voz de esa persona, y Shizune dejó escapar un suspiro de alivio, se trataba del niño a quien habían ido a buscar-.
-Eso no deberías preguntarlo mocoso, ¿qué es exactamente lo que estas haciendo aquí?, y especialmente, ¿cómo es que puedes estar en ese árbol?-El cuerpo del pequeño comenzó a tambalearse, y repentinamente, el rubio se encontraba en el suelo, sobando su cabeza-.
-Auch-Masculló, sentándose, ambas mujeres se acercaron a él, y Shizune le ayudo a ponerse de pie, cuando las miró, lo hizo con una sonrisa-Les dije que sabía caminar por los techos, sólo que aún me falta un poco de control, por eso caí en su ventana-La rubia entrecerró los ojos, estudiándolo con cuidado-.
-Aún no nos dices el por que estás aquí, y mucho menos, que es exactamente lo que le has lanzado a ese tipo-El pequeño sonrió-.
-Bueno, cuando me fui de su habitación, entré en la mía, y mi sensei me detuvo antes de cerrar la puerta, me dijo que había alguien dentro, y cuando me di la vuelta, un tipo enorme se lanzó sobre mi, pero antes de que pudiera agarrarme, sensei activó uno de los sellos explosivos que mi otro sensei me dejó, cuando estaba por explotar, el gigante golpeo la pared y salió, y yo le seguí afuera, cuando la explosión finalizó, ese tipo se había marchado, pero pude seguirlo por que había madera, mi sensei me dejó llegar hasta aquí, y me dijo que esperará, y bueno, esa cosa que lancé, era algo que mi otro sensei dejó para mi, dijo que si lo lanzaba sobre alguien, esa persona se dormiría, dijo algo sobre sedantes y no recuerdo que-Tsunade parpadeó, no estaba segura de entender eso de mi sensei y el otro sensei, pero prefería conformarse con saber que ese chico era raro, y quien fuera que lo entrenaba, estaba haciendo un buen trabajo-.
-Agitó la cabeza, y miró a la pelinegra-Bien Shizune, ya encontramos al enano, ahora vayámonos-Dio media vuelta, dispuesta a irse de ahí, pero la mano del pequeño la detuvo, negando con la cabeza-.
-No podemos irnos, mi sensei dice que ahí dentro hay muchas personas, debemos ayudarlos-.
-Mira enano, ya estoy harta con tus rareces sobre ese sensei, que no veo, y si en serio hay personas ahí dentro, que salgan por ellas mismas-Al decir aquello, encontró en los ojos del chiquillo algo de desilusión, y lo vio alejase de ella-.
-Bien, si ustedes no quieren hacer nada, lo haré yo, Minato-sensei está conmigo-Pegó un saltó y comenzó a correr hacia la entrada de la cueva, dejando sorprendidas a ambas kunoichis-.
-Tsunade-sama-Comenzó la pelinegra, pero la otra negó-.
-Maldito mocoso-Murmuró, antes de seguirlo, no le agradaba en lo absoluto esa última mirada que el enano le había dirigido, y ella nunca se quedaba con las ganas reprimidas de devolver los malos tratos-.
-Cuando alcanzaron la entrada, no se veía ninguna persona alrededor, con algo de reticencia, ambas avanzaron apegándose a las paredes del lugar, tratando de evitar de esa manera, ser vistas, pero cuando llegaron a una parte donde la cueva se ensanchaba, en ese punto, el suelo se abría en un enorme hueco, donde, para asombro de ambas, un enjambre de personas avanzaba por los pequeños corredores que se habían formado en el lugar,cargando con enormes cajas hacia alguna oscura parte más allá de la cueva, y otras más se encontraban en extensas mesas trabajando detalladamente en papeles descoloridos, pero lo que hizo que el ceño de la rubia se frunciera, fue sin duda, el hecho de que esos papeles descoloridos, eran nada más y nada menos, que sellos explosivos y de los utilizados por los ninjas para guardar grandes cantidades de armamento, Shizune buscó la mirada de su sensei, y se encogió internamente-Tsunade-sama, esto es...-La rubia asintió-.
-Alguien esta tramando un golpe de estado, y tal parece ser, que se cubren utilizando a otras personas para crear su arsenal-Recorrió con la mirada si entorno, tratando de encontrar al pequeño rufián de cabello rubio, y al agudizar su visión, pudo distinguirlo unos cuantos metros alejado de ellas, mirando en otra dirección diferente a ellas, siguió su mirada, y se sorprendió al encontrar a un hombre de gran estatura, cabellos largos de color negro, mirando en dirección de las personas con una extraña sonrisa en los labios, al observarlo con mayor detenimiento, Tsunade distinguió el itai-hate colocado en la frente del sujeto-Kiri-Murmuró, y la pelinegra tembló, todo el mundo ninja estaba consciente de la rebelión en esa aldea ninja, y ahora estaba segura, que esto era algo grande-.
-Tsunade-sama, debemos hacer algo, si ellos están involucrando a estas personas en su lucha, corren peligro si las autoridades de Kirigakure se enteran de que han cooperado con sus renegados, aunque fuera contra su voluntad-La nieta del primer Hokage no contestó, se limitó a observar su alrededor, por lo que había encontrado hasta el momento, solamente dos personas, tres si contaban al inconsciente afuera, eran los que se encontraban controlando aquel lugar-.
-Creo que podemos hacernos cargo de estos, antes de que sus compañeros lleguen-Informó, pero antes de que pudieran hacer algo, el cuerpo del niño se alejo del lugar donde permanecía escondido, y se lanzó directamente contra el hombre que había estado mirando, maldiciendo entre dientes, Tsunade fue tras él, esperando para que aquel hombre, no lo golpeara demasiado fuerte-.
-¡Hey, tú!-Retumbó por todo el lugar el grito del niño, quien en esos momentos se colocaba frente al hombre de kiri-Será mejor que quites el genjutsu que tienes sobre esas personas, y las dejes ir de inmediato-El ninja de la niebla rió, agachándose a la altura del pequeño-.
-No se de donde rayos has salido enano, pero creo que no me importa demasiado-Llevó su mano hacia su porta kunai y extrajo uno de ellos-Pero ya que no estas trabajando como los demás, no me sirves para nada-Giró su mano con rapidez, lanzando el objeto hasta el rubio, quien, para asombro de los tres que observaban, lo esquivó con agilidad, y se lazno sobre el ninja, con el pie extendido tratando de darle una patada, y para su frustración, su pie fue atrapado por la mano del ninja de kiri, quien lo miró enarcando una ceja, Naruto maldijo por lo bajo, ahora entendía el por que sus senseis decían que debía de pensar las cosas antes de hacerlas, y que no era rival para un verdadero ninja, especialmente no ahora con ese tamaño, hizo un mohín con los cachetes y se cruzó de brazos, eso no le agradaba en lo más mínimo, comenzando con el hecho de que aún le faltaba mucho entrenamiento-Mocoso estúpido-Murmuró con sorna, levantando su mano sin soltar la pierna del rubio, dejando a este colgar hacia abajo, mirándolo con enojo-.
-¡Hey!, yo no soy estúpido-El ninja rodó los ojos, y sacudió un poco al enano-.
-Como digas-Murmuró, inspiró hondo, y miró hacia abajo, donde sus sirvientes estaban llevando acabo sus tareas, lo que él necesitaba urgentemente que se hiciera, ya que sus superiores estaban esperando por se cargamento, no tenía el tiempo para estar tratando con la molestia que tenía en manos, literalmente, se encogió de hombros, y dirigió su mano con todo y carga hacia el frente, directamente hacia el enorme espacio libre frente a él-Que tengas una buena caída-Le dijo, y justo antes de poder soltarle, una patada en pleno estómago, derribándolo hacia atrás, con Naruto encima de él-¿Qué demonios?-Preguntó sorprendido, no había sentido el golpe hasta que estuvo derribado, sintió como el peo del chiquillo era retirado de su cuerpo, y al mismo instante, un kunai descansaba sobre su cuello, impidiéndole todo tipo de movimiento a menos que quisiera enterrarse este en medio de su garganta-.
-Quédate donde estás, y no perderás tu vida-La voz de una joven le dijo, y con veneno en los ojos la enfoco, se trataba de una muchacha de casi veinte, con el cabello corto y de color negro, quien lo miraba fijamente, desviando levemente la mirada, pudo ver a otra de cabellos rubios revisando al enano que minutos antes estaba en su poder, frunció el ceño nuevamente, encaro a su captora-.
-¿Qué es lo que quieren?-Gruñó, y al instante, una nueva presión fue causada a su cuerpo, esta vez, por el pie de la rubia que se encontraba posado en medio de su pecho-.
-Nada que necesitemos de escoria como tú-Dijo con repugnancia, antes de patearle en la sien derecha, y dejarlo inconsciente, miró a Naruto, quién le sonreía nervioso-Estúpido enano, por tu culpa tengo que hacer algo que no me agrada-Con sorpresa, Naruto vio como la rubia se hincaba frente a él, y unía sus manos en el sello del tigre, cerró los ojos, y después de un tiempo, sus coletas comenzaron a elevarse, agitadas por la oleada de chacra proveniente de su dueña-¡Kai!-Gritó la Senju, expulsando el chacra reunido para poder disipar el fuerte genjutsu al que estaba sometido la gente que trabaja a debajo de ellos, mordió su labio cuando se dio cuenta que el otro ninja había sentido su presencia debido a esa acción, y miró a Shizune, quien asintió al instante, levantando la manga de su yukata negra, dejando a la vista un arma cargada con senbons, Naruto se quedó en su lugar, completamente sorprendido al comprender que ambas eran kunoichis, sonrió como tonto al darse cuenta que todo eso seria más fácil con ellas-.
-Dirigió su mirada hacia donde los aldeanos desaparecidos se encontraban, y sonrió aún más al darse cuenta que estos comenzaban a salir de la cueva, completamente desorientados y asustados sobre donde se encontraban, por el rabillo del ojo, vio movimiento justo a su izquierda, y se movió, esquivando el golpe que iba directamente hacia su cabeza, frunció el ceño-¡Hey!, se supone que los grandulones no les pegan a los niños-No recibió respuesta, y antes de saber algo más, una mano lo lanzó hacia un lado, y cuando reaccionó, Tsunade estaba frente a él, con el puño extendido, única muestra de que había golpeado a su atacante, dejándolo fuera de combate al instante, la rubia lo miró de nuevo, y él sonrió-Gracias-Murmuró, y Tsunade negó con algo de frustración-.
-Será mejor que nos marchemos de aquí antes de que los demás ninjas de Kirigakure decidan venir a ver los progresos-Shizune asintió a su maestra, y con decisión, ambas comenzaron a salir del lugar, pero tuvieron que detenerse al darse cuenta de el niño no las seguía, Tsunade frunció el ceño, y antes de dar un paso hacia él, observo que el pequeño sacaba un pedazo de papel de un bolsillo de su pantalón, y lo lanzaba hacia abajo, luego, ambas lo vieron comenzar a correr hacia ellas-¿Qué demonios has hecho, chiquillo?-La respuesta le llegó junto con un jalón a ambas por parte del rubio-.
-¡Corran!, lancé un sello explosivo-La rubia retorció su manos con enojo, con un suspiro, tomó la parte trasera de la camisa de Naruto, y comenzó a correr con agilidad, ante las protestas del menor por ser sacado de aquella manera, las dos kunoichis no se detuvieron aun que el estruendo producido por la explosión las lanzara hacia el frente, continuaron su carrera hasta llegar a un lugar donde se mantuvieran seguras-.
-Con algo de enojo, Tsunade dejó caer a Naruto, y lo miró con detenimiento, poniéndolo nervioso en el acto-¿A qué mente estúpida se le ocurre lanzar un sello explosivo en un lugar lleno de estos?-Preguntó, y el chico se encogió de hombros-.
-No iba a dejar que secuestraran a más personas ttebayo, si no tienen donde regresar ya no lo harán-Shizune suspiro, mientras la rebelión en kiri siguiera, nada detendría a los renegados, pero no quiso decir nada, lo que importaba era la intención del pequeño, sonrió ante eso, el niño tenía demasiadas buenas intenciones-.
-La media sonrisa en la nieta del primer Hokage le confirmó que su maestra opinaba lo mismo, y eso le agradó, hacia algo de tiempo que no la veía sonreír-De cualquier manera, eso fue muy peligroso-Se obligó a decir, era importante que el niño no volviera a intentarlo alguna vez, especialmente cuando se encontrara solo-.
-Naruto sonrió-Pero fue divertido-Contestó, y un momento después, el aullido de un perro resonó por el bosque, Naruto dirigió la mirada en la dirección de donde provino el sonido, y volvió a sonreír, miró a las mujeres, quienes no entendían que era lo que sucedía-Tengo que irme, mi sensei ha regresado y está buscándome-Ambas asintieron-Me agrado conocerlas-Dijo antes de comenzar a correr en sentido contrario a la aldea, Tsunade suspiró, y Shizune la miro-.
-Ni siquiera supimos su nombre-Dijo, la pelinegra abrió los ojos al darse cuenta de que su maestra tenía razón-.
-Bueno, tal ve tengamos la oportunidad de verlo de nuevo para preguntárselo, ¿no cree?-Tsunade no pudo evitar sonreír, sería entretenido verlo de nuevo, tal vez, hiciera que su vida fuera menos aburrida-¿A dónde iremos ahora?-Preguntó Shizune-.
-Vayamos hacia el norte, me han dicho que en ese lugar hay muy buenas oportunidades de apostar y ganar-Shizune rodó los ojos, ahí iban otra vez a seguir los rumores-.
-El trío de estudiantes guardaron silencio, tratando de evitar reír, Tsunade las miraba sonriente, y Shizune también-Naruto era muy torpe cuando lo conocimos, pero me alegro de haberlo hecho-La pelinegra asintió-.
-Tsunade-sama y yo nos llevamos una sorpresa cuando lo vimos hace algunos años cuando nos fue a buscar junto con Jiraiya-sama-.
-Ya me lo imagino-Murmuró Ino, no pudiendo evitar soltar una carcajada-Mi hermano siempre ha tenido buenas intenciones, pero lo que hizo en aquella cueva fue estúpido-Sakura asintió-.
-La puerta de la habitación donde estaban fue abierta de pronto, todas miraron en esa dirección, encontrando a Rock Lee y Kiba en el lugar, ambos con una sonrisa en el rostro-¡Josh!-Exclamó el de verde, elevando su puño-Por fin hemos podido encontrarlas, sus llamas de la juventud arden tan alto que se nos hizo imposible encontrarlas antes-Kiba rodó los ojos-.
-Si, de hecho no me acordaba que estaban en su clase-Murmuró, con una sonrisa de disculpa, y miró a la rubia de coletas, quien se acercaba con cara de pocos amigos a ella-Lamentamos haberlas interrumpido, Tsunade-sama, pero Yondaime-sama nos ha enviado por Ino y Hinata, tenemos una misión-Las mencionada rubia se puso de pie con alegría, y haló a su amiga a la puerta-.
-¡Genial!, ya tenía tiempo que no salía a ninguna-Miró a su maestra-Con permiso, Shizou-Dijo con una reverencia-.
-Hasta pronto-Dijo Hinata de igual manera, los cuatro salieron del hospital, y en silencio, bueno exceptuando a Lee, llegaron a la oficina del rubio, cuando entraron, éste los recibió con una enorme sonrisa, todavía no podían acostumbrarse a ver a una leyenda viva de nuevo, especialmente, no podían comprender como fue eso posible, pero ellos no eran nadie para hacer preguntas, hicieron una reverencia ante él, y esperaron sus palabras-.
-Han tardado un poco Inuzuka-san-Kiba sonrió-Pero no importa-Tomó un pergamino y se lo entrego a Kiba, quien sería el encargado de aquella misión-Bien, creo que Kiba-san les ha dicho que tengo una misión para ustedes-Los cuatro asintieron-Bien, es una misión de rango B, tendrán que ser la escolta de la sacerdotisa de Oni no kuni, la llevaran hasta su aldea, y cuando estén en ese lugar, la misión terminará-Los ninjas asintieron, miró a cada uno de ellos, y le sonrió a Ino-pueden ir a preparar sus cosas, encontraran a sus clientes en la aldea de Tsugumi a dos kilómetros de aquí en tres horas-Con una inclinación de cabeza, asintieron, y salieron del lugar, dirigiéndose a sus respectivas casas a reunir lo necesario para esa misión-Suerte-Susurró a ellos, pero ninguno escuchó, debería tener demasiada suerte para llegar sanos y salvos a Oni no kuni, y no lo decía especialmente por los peligros que pudieran correr, si no por su contratante-.