... este es el segundo fic que escribo, este cross lo he pensado harto, he leído bastante y trataré de NO hacer cosas que ya estén repetidas!, pero la idea que no pude dejar fuera fue la de una Naruto como DS, me conquisto desde que leí el fic de Michell! La trama irá rápida en este capi, ya que traté de que no se me alargara demasiado, después iré llenando huecos mediante flash backs y otras cosas!
La frecuencia con la que sacaré los capis es incierta, ya que mi prioridad es mi otro fic!... sin más que agregar me despido, adios
Capítulo I: De mundo en mundo
Spoiler: Mostrar
Naruto estaba frío, se sentía en paz, muy calmado, de a poco iba repasando todas las grandes aventuras de su vida, todas las cosas que conoció, toda la gente con la que se relacionó. Toda su vida se preparó para un destino que el no eligió, se le otorgó una carga para la que no estaba hecho, a veces le hubiera gustado ser un ninja más de Konoha y haber vivido una vida normal. Aunque por ningún motivo se arrepentía de lo que había vivido, siempre estuvo ese bichito en su interior. Toda le gente que algún día conoció estaba muerta, sólo eran recuerdos, ese biotipo tan especial de los Uzumaki que los hacía vivir tanto tiempo, para Naruto, era como una maldición, ver morir uno a uno a las personas que te importan era algo que no todos soportarían.
La brisa era tibia en una tarde de verano, los blancos cabellos, del ahora ex-rubio se movían a un ritmo constante, toda la familia y algunos miembros de la aldea estaban ahí, contemplaban como el más grande ninja en la historia de la hoja escribía su última página. Los ojos de Naruto Uzumaki se fueron cerrando lentamente y la sonrisa característica en él quedó impresa en su rostro, el rubio murió feliz. Todos los presentes se quedaron mirando por unos diez minutos, nadie decía nada, nadie hacía nada, todos comprendían que el momento ya había pasado y todos guardaban silencio en señal de respeto. Una mujer de aproximadamente unos cincuenta años, pelirroja y bastante bien parecida, se acerca al cuerpo de Naruto y le toma la mano, otra persona, esta vez un hombre, de unos cuarenta y cinco años, rubio y del mismo porte que alguna vez tubo el Uzumaki, se paró atrás de la mujer, la tomó de los hombros y le dijo:
- Hermana… padre ya está en un lugar mejor, es mejor que nos vayamos preparar todo para el funeral.
- Tienes razón – responde la pelirroja mientras una caprichosa lagrima le recorría la mejilla – Es hora de dejar que papá descanse… se lo tiene bastante merecido.
Kurama, el zorro de las nueve colas, presenciaba toda la escena y también como todo se estaba llenando de oscuridad el interior del rubio. Ambos se miraban con ojos llenos de complicidad, sus vidas habían sido bastante entretenidas, ahora el Kyuubi sería sellado en un nuevo Jinchuuriki y Naruto moriría. Esto no le gustaba para nada al zorro, al único que quería como compañero era a el Uzumaki, a nadie más, así que como había planeado se preparó para darle a uno de los pocos humanos que tubo su respeto, el merecido regalo por todo lo que había cumplido.
Cuando todos se habían ido, Naruto despertó, se sentía con energía, comenzó a mirar en todas direcciones para entender lo que estaba pasando, estaba seguro que había muerto hace menos de veinte minutos
- Mocoso… creo que es el adiós – dice Kurama que se había materializado en la mente de Naruto – Si me dejas, te puedo conceder ese deseo que tanto anhelas… ¿Quieres vivir una vida completamente normal?
- ¿Cómo es eso?, es que acaso me rejuvenecerás – se burla el Uzumaki, tan alegre como siempre – Esos jutsus murieron hace bastantes años junto a Orochimaru.
- Lo sé, pero esto no es un Jutsu o algo parecido… esto es magia – explica el Kyuubi – Te puedo enviar a otro mundo, un mundo del cual nunca podrás volver, es algo así como otra dimensión.
- ¿Qué?, es como a donde mandaba las cosas Kakashi-sensei – pregunta Naruto con cara de que no comprendía nada, al parecer los años que tenía no le habían hecho cambiar ni un ápice su actitud de tonto – ¿Pero que pasará cuando llegue allá, seré viejo de nuevo, me darás con suerte unos días?
- No seas tonto, Naruto, tu cuerpo será completamente rejuvenecido, pero lo malo es que no se cuanto – explica nuevamente Kurama – puede que seas un bebe o que llegues con la edad de treinta años.
- Y ¿qué pasará con mis recuerdos? – pregunta Naruto con cara de duda ante tal tentadora propuesta – Es que acaso tendré que olvidar a todas las personas que conocí y olvidaré todo lo que viví.
- No sé que pasará con eso haré todo lo posible por mantener la mayor cantidad de recuerdos que pueda, pero no prometo nada, está magia hará que yo desaparezca - dice el Kyuubi bajando un poco la mirada – Pero no te preocupes, yo renaceré aquí en la tierra, es sólo que no podría soportar estar con otro compañero que no seas tu… te he agarrado cariño chico, no lo dudes, sólo en ti puedo confiar… acepta esto como un regalo de despedida.
- Mmm… y a donde me enviarías… ¿Crees que viviré una vida mejor que aquí? – Dice Naruto alzando la voz lo que hace entender a Kurama que no le estaba gustando mucho la idea – Este mundo necesita un balance entre los Bijuu y no dejaré que por mi eso se vea afectado, mi tonto capricho no pondrá en peligro al mundo que tanto me costó salvar.
- Este regalo, es algo que no puedes rechazar… de hecho ya está en marcha, te extrañaré Naruto – se despide el zorro esbozando una sonrisa – Cuídate.
- No me jodas, maldito zorro, no quiero olvidar mi identidad… por qué no me dijiste en un principio que esto era algo que tú querías hacer y no me dices, me hubieras ahorrado todo este caldo de cabeza – bufa el rubio, Kurama seguía sonriendo mientras más y más se iba volviendo transparente.
- Donde vas es llamado Earthland, lo que aquí llamas chacra, allá es llamado poder mágico, pero parece que no es la misma cosa… ni yo estoy muy enterado – explica una vez más el Kyuubi antes de desaparecer – Te enviaré donde alguien que te puede ayudar, necesitaras aprender el estilo de vida de la gente de allá y trata de vivir una vida completamente normal, para eso hago esto… te estoy dando una segunda oportunidad, no la desaproveches.
- ¿Cómo?, no entiendo nada – dice el Uzumaki cuando su cuerpo se empieza a achicar, su pelo tomo ese color amarillo de su juventud, su rostro adopta la forma que tenía a los doce años y su ropa desaparece dejándolo completamente desnudo – No me jodas que tendré que pasar por la pubertad otra vez… Kurama eres un puto bromista.
- Jajaja, muchacho eso es lo que más extrañaré de ti – ríe el zorro cuando una pequeña lagrima se desliza por su rostro, era la segunda vez que lloraba, la primera fue por Rikudou y ahora por Naruto, el parecido era increíble – Una última cosa, ten cuidado con Acnologia.
Kurama desapareció frente al rubio y este abrió lo ojos de golpe para darse cuenta que ya no estaba en el cuarto de su casa, estaba suspendido en el aire, todo estaba en total oscuridad. Su cuerpo, poco a poco comenzó a rejuvenecer como hace nada le había adelantado el Kyuubi, lentamente fue agarrando velocidad y una tenue luz se logró divisar al final de una largo túnel. Mientras más avanzaba por el camino grandes pedazos de sus recuerdos se iban eliminando, hasta que llegó a algo que no varío y su cuerpo se quedó como si tuviera doce años.
Cuando por fin llegó al final del camino apareció en el aire de un lugar que jamás había visto. Sentía como el aire le recorría todo el cuerpo, sobre todo la parte baja, estaba cayendo a gran velocidad desde una altura que era imposible aguantar la caída. Naruto quedó inconsciente por la velocidad que había agarrado y no pudo saber nada de lo que pasó después.
....
Naruto estaba tirado en medió de un claro rodeado por los picos de múltiples montañas, el lugar estaba tan alto que se podían ver las nueves desde arriba. Sólo sentía la calidez de una fogata y el delicioso aroma de una sopa de carne. Lentamente fue abriendo los ojos y vio algo que lo dejo helado, había una pequeña niña que no pasaba los seis años, con el cabello de un color azulado y corto hasta los hombros, con una polera blanca y una faldita con rombos. La niña estaba sentada al lado del cuerpo de Naruto mirando, con una expresión de interés, el pene de este. El Uzumaki se incorporó rápidamente y se tapó con ambas manos su humanidad, dio pequeños saltitos hacía atrás, tratando de alejarse de la atenta mirada de esa dulce niña.
- ¿Qué haces niñas?, ¿Por qué me miras así? – Pregunta Naruto indagando por la actitud de la peliazul – ¿En donde estoy?
- ¿Por qué tienes esa cosita, qué es? – Pregunta la niña con una voz que hizo que Naruto se enterneciera - Estás en… bueno… no lo sé.
- Veo que no sabes nada, bueno, al fin y al cabo eres una niña pequeña – suspira el rubio que miraba para todos lados en busca de alguien que le explicara donde estaba y porque tenía ese cuerpo de doce años, lo último que recordaba con nitidez era que había derrotado a Pain, después sólo había pequeños manchones de memorias - Bueno, es pequeño ahora, pero crecerá, dale tiempo.
- Es que esa cosita es muy rara, tiene como una bolsita y…
- ¡No digas más, después le pides a tu papá que te explique que es esto!- grita Naruto hecho un tomate por la vergüenza – Y otra cosa, ¿Cómo llegué hasta aquí?
- Fue mi madre… Grandine, ella te trajo hace un rato y fue a investigar que te había pasado, dijo que te cuidara hasta que volviera – explica la peliazul un poco apenada por ser interrumpida así por aquel extraño, acto seguido comienza a hacer un puchero – ¿Por qué me gritas así, yo sólo te hice unas preguntas?… snif… snif.
- No es eso, es sólo que para los hombres esta es nuestra parte privada, no nos gusta que las chicas nos vean ahí… las chicas de tu edad – explica Naruto de forma que la niña entendiera y pudiera dejar de llorar– y dime ¿Cómo te llamas?
- Wendy… Wendy Marvell – responde rápidamente mientras el Uzumaki le sonríe y está de a poco se limpia los ojos.
- ¿Y tu padre?... ¿Cómo dijiste que se llamaba tu madre? – pregunta Naruto cuando se da cuenta que atrás suyo había una pequeña casita con armazón de madera y recubierta de algunas hojas.
- Sólo tengo una madre y se llama Grandine, llegará en cualquier momento para que la conoscas – explica Wendy con los ojos rojos por el llanto – Bueno, después me explicas todo.
- Yo me llamo Naruto Uzumaki y si no te molesta… me gustaría que me prestaras algo para taparme – dice Naruto con una sonrisa falsa, cada minuto que pasaba lo único que quería era irse de ahí y volver a Konoha, necesitaba hablar con el Raikage para que perdonasen a Sasuke, pero en su mente había raros recuerdos de él mismo adulto y con familia, no podía entender nada – Y dime, ¿Qué edad tienes?
- Yo… seis años, eso creo – responde la pequeña niña antes de que se fuera a la improvisada cabaña y volviera con una manta blanca – ¿Y tú si tienes padre y madre?
- Mmm… tengo padre y madre, pero murieron cuando era pequeño… mi padre se llama Minato Namikaze, él era muy fuerte – dice el rubio, por suerte recordaba algo de su madre, sólo el nombre y su rostro, pero con eso le bastaba – Y mi madre se llamaba Kushina Uzumaki y de ella no recuerdo mucho que digamos… tengo recuerdos borrosos de lo que pasó antes de despertarme aquí.
- Oh… mi madre es medica, tal vez ella te pueda ayudar a recordar – dice Wendy animada casi ni se notaba que hace nada se había puesto ha llorar, la chica era de llanto fácil – Tu eres el primer humano que veo desde que tengo recuerdos.
- ¿Y tu madre no es humana? – pregunta el Uzumaki extrañado.
- Es un dragón – responde la peliazul sonriendo como si eso no fuera para nada raro – ella me está enseñando a usar magia, pero por ahora no se muchas cosas.
- ¿Magia dices? – pregunta Naruto - ¿No será ninjutsu lo que estás aprendiendo?
“Tal vez eso que llaman magia no es más que ninjutsu, tal vez debería esperar a ese dragón, si es que me salvó no creo que sea nadie malo”, pensó el Uzumaki, “Tengo que encontrar la forma de volver lo más rápido posible a Konoha y conversando con esta niña no creo que lo consiga”.
- Si, magia, ella la llama magia Dragon Slayer – responde Wendy – Es magia muy poderosa... ¿Qué acabas de decir, nunca había escuchado tal cosa como nin-ninju…?
- Ninjutsu… es la palabra que yo ocupo para referirme a lo que tu llamas magia… creo – explica el rubio que se había puesto la sabana como si fuera una toalla.
- Ahora si entiendo… debes venir de un lugar muy lejano… mi madre nunca me ha hablado de ese tal ninjutsu – dice la peliazul mientras se sentaba al lado del Uzumaki - ¿Me mostrarías un ninjutsu después?
- Pues claro… ¿Y crees que tu madre me enseñaría a mi también esa magia de dragon slayer? –pregunta nuevamente el rubio pensando que no le haría mal aprender unas cuantas nuevas técnicas.
- Creo que sí, ella quiere mucho a los humanos, siempre los trata de ayudar en lo que pueda – dice la pequeña niña muy animada, al parecer le gustaba estar en compañía de alguien que no sea su madre – Espero que te quedes con nosotras un largo tiempo.
- Eso no creo que sea posible, necesito volver lo más rápido que pueda a mi aldea, tengo que salvar a un amigo – explica Naruto poniendo su mano en la cabeza de la peliazul y despeinándola – Espero que Grandine llegué pronto, ella me ayudará estoy seguro.
Wendy siguió interrogando al rubio un cuarto de hora más para cuando aterrizó la gran dragona Grandine, imponente, elegante, tal y como la imaginaba Naruto. En su hocico traía cosas como ropa y comida, al parecer sabia que Naruto se quedaría un tiempo y traía cosas para él también. La dragona miraba a Naruto de pies a cabeza, lo inspeccionaba, hasta que este alzó la voz y la interrumpió.
- Emm… Hola, mi nombre es Naruto Uzumaki y necesito tu ayuda – grita no muy convencido de lo que había hecho – Necesito que me digas como volver a mi aldea.
- Jajaja, eres un niñito muy divertido – dice la dragona recostándose sobre la hierba y dejando las cosas en el suelo, Wendy corrió de inmediato a ver que había traído su madre - Puedo proyectar mi conciencia en sus corazones, sé que te pasó y sé de donde vienes, pero en todos mis años volando y conociendo el mundo, jamás he visto el lugar que tu llamas hogar, perdóname niño, no puedo ayudarte.
- ¿Y me ayudarías a averiguar como volver a mi hogar? – pregunta el rubio un tanto decepcionado por la respuesta de Grandine.
- No puedo hacer tal cosa pequeño, tú no perteneces a este lugar, tú vienes de otra dimensión – responde Grandine, las palabras de la dragona hicieron que Naruto abriera los ojos como plato y se cayera de espalda a la hierba – Lo siento pequeño, pero tu no podrás volver nunca más a tu hogar.
- Es que necesito… Sakura-chan, Sasuke, Kakashi-sensei… amigos… Agg – el Uzumaki colapsó en frente de Grandine, eran muchas interrogantes en tan poco tiempo, además estaba lo que le habían dicho hace poco, la inclusión de Sasuke a Akatsuki. La dragona, blanca como la nieve, sólo pudo sentir pena por el chico, su corazón estaba marcado a fuego con los dolores de la guerra y una vida llena de batallas y perdidas, lo aceptaría como pupilo y le enseñaría las cosas que necesitaría saber para subsistir, era lo menos que podía hacer por una alma tan desafortunada.
– Wendy, desde hoy Naruto se quedará con nosotras y será como tu hermano mayor, creo que esto te ayudará a que no seas tan tímida – dice Grandine moviendo su gran cabeza en dirección a donde estaba la peliazul.
- En serio… eso es genial – dice Wendy mientras daba pequeños saltitos por todo el lugar – Le pediré que me explique todo lo relacionado a hombres… puedes creer que tengan una cosita en vez de lo que tenemos las mujeres.
- Eso se llama pene Wendy y no creo que Naruto-kun esté muy animado de que se lo veas – responde Grandine un poco animada por la ingenuidad de su hija adoptiva – Preparemos todo para cuando despierte.
....
Un año pasó desde aquel momento y Naruto se había quedado con Wendy y Grandine como lo acordaron, pero nunca se resigno a la idea de volver a su hogar, después de que terminara su entrenamiento saldría a viajar por el mundo para encontrar la forma de volver, aunque la hospitalidad que le había bridado la dragona lo hacía sentir muy cómodo, pero no se sentía como cuando estaba en Konoha, su verdadero hogar.
El entrenamiento de Grandine no había sido nada fácil, este le había pedido que sólo le enseñara magias ofensivas, ya que no se sentía bien dando soporte ni curando a sus camaradas como le habían ofrecido en un comienzo. Por su parte, Wendy, aprendió la magia que Naruto había rechazado.
Naruto había comprobado que su modo ermitaño no estaba diseñado para un cuerpo tan pequeño debido a que era demasiado inquieto para poder conservar la quietud total, cosa que lo desanimó mucho ya que era su arma más resiente y no lo podría ocupar. También se dio cuenta que ya no tenía al zorro en su interior, ya que al moldear chacra no se dejaba ver el sello en medio del estómago. Lo único que conservaba con relativa normalidad era su “Kage Bunshin” y el “Rasengan”, esto lo alivió un poco, no se veía tratando de perfeccionar el ataque de su padre otra vez sin la ayuda de Ero-sennin.
Grandine le había explicado que lo que él llamaba chacra, era la energía vital en ese mundo, por lo tanto no podría ocupar sus técnicas ninjas a tontas y a locas, así que se dedicó un mes completo aprendiendo a sentir y manipular su poder mágico. En el mundo ninja no había magia en la atmosfera por lo que su contenedor natural nunca pudo ser llenado, así que cuando llegó a este nuevo lugar si lo hizo. Su afinidad natural con el elemento viento hizo que el entrenamiento sea mucho más fácil, aunque le molestaba el hecho de no poder ocupar el “Fuuton: Rasen Shuriken”, su ataque definitivo, ya que sin el modo sennin sería muy peligroso, aunque tal vez si esperaba hasta tener unos quince años y así poder quedarse quieto podría ocuparlo nuevamente.
La dragona también le explicó que al ocupar sus habilidades de dragon slayer su cuerpo se comportaría un poco diferente, sus caninos se acentuarían, su olfato mejoraría al igual que su vista, su cuerpo sería más resistente, pero tendría un problema menor, los transportes le causarían mareos. A esto último no le dio mucha importancia, ya que encontraba demasiado cool todas las ventajas de la magia dragon slayer.
Un día de verano, cuando ya se estaba por cumplir once meses desde cuando el rubio llegó a Earthland, Grandine y Wendy miraban desde lejos como Naruto intentaba perfeccionar el rugido de dragon, un de las últimas magias que le faltaban.
- Naruto nii aprende muy rápido, es increíble que ya haya perfeccionado casi todas las magias ofensivas - dice Wendy que estaba practicando unas magias curativas en unos pescados que le había traído su madre.
- Pues, esa magia que posee, la de multiplicarse, le ayudo en que sea mucho más rápido el proceso – responde Grandine comenzando a elevarse por los aires – Iré a buscar comida, esperen aquí, no te separes mucho de tu hermano.
- Si – responde la peliazul mientras seguía con lo suyo.
Naruto desde lo lejos observó toda la escena y se percató que su madre adoptiva lo miraba desde lo alto, este para impresionarla, tomó aire, tanto como pudo y lo soltó todo de golpe. Un misil de aire comprimido salió de la boca del rubio, de ahí hasta unos quinientos metros todo los que se cruzo en el camino de este fue destruido, ese era un perfecto rugido de dragón.
En lo alto, Grandine sólo sonrió.
“Ahora me puedo ir sin tener ningún remordimiento, ellos ya están listos para vivir sin mi ayuda… Naruto-kun, cuida de Wendy, te la encargo… espero que algún día vuelvas a tu hogar”.
....
Dos días pasaron desde ese momento y la dragona aun no volvía, pero ambos no le dieron mucha bola al asunto, ya que Grandine se iba por momentos y volvía días después. Naruto ya había terminado de perfeccionar el rugido y estaba listo para comenzar con las magias ocultas sólo faltaba que su madre volviera.
- Wendy, cuando será el día que me dejes de preguntar acerca de mi pasado, te he dicho todo lo que sé – dice Naruto con el brazo por encima de los hombros de su hermanita – Ya te he contado todas las historias que me acuerdo.
- Naruto nii, las historias de ninjas son geniales, mi favorita es cuando derrotaste solo a ese tal Zabusa – dice Wendy con su cara tierna de siempre – En tu mundo debes ser el ninja número uno.
- Bueno, no lo hice absolutamente solo, Kakashi-sensei también ayudo un poco – miente el rubio descaradamente, al parecer modificada un poco los relatos al contárselos a su pequeña hermana.
- Oye nii-san, ¿Que pasa si esta vez nuestra madre no regresa? – pregunta Wendy cambiando el tema radicalmente, Naruto esperaba ese tema.
- No seas tonta, siempre vuelve, tiene que volver, nuestro entrenamiento todavía le falta - dice el Uzumaki mientras que un mal presentimiento se apodera de él, sentía una presencia cerca del lugar hace un largo rato – tienes que dejar de ser tan insegura, eres fuerte, si es que no volviera estaríamos los dos juntos para poder salir adelante.
- Pero, Naruto nii… snif, snif… Grandine es nuestra madre…
- ¡Wendy!, no te pongas a llorar, ella volverá, sólo tenemos que ser pacientes… ¿Por qué no vas a buscas algunas cosas para cocinar algo para comer? – dice el Uzumaki tratando de consolar a su hermanita.
- Pero tú no sabes hacer nada más que esa rara sopa de fideos que tanto te gusta – protesta Wendy – Además no tenemos fideos.
- Lo sé, intentaré hacer algo nuevo – dice el rubio, mientras pensaba en que hacer para que su hermana se fuera del lugar.
Cuando por fin la peliazul cedió ante las insistencias de su hermano mayor, Naruto se paró firme, giró sobre su propio eje y lanzo una piedra que había recogido a uno de los árboles cercanos golpeando algo. Unos diez hombres armados con palos y antorchas salieron de entre los arbustos, el Uzumaki quedó pasmado ante tantas personas, no sabía que hacer, hace mucho que no peleaba y además ya no tenía al zorro en su interior, ahora sus niveles de chacra habían bajado muchísimo. En lo único que pensaba era en la buena idea que fue mandar a Wendy a buscar provisiones, ya que no tendría que ver lo que estaba a punto de pasar.
Los hombres se lanzaron corriendo al encuentro del rubio, pero este tubo que tragarse sus dudas y poner en práctica lo que había perfeccionado hace poco. “Tenryu no Hoko”, gritó lo más fuerte que pudo y una gran ráfaga de viento salió de su boca mandando a volar a unos cinco hombres. “Mierda, ese rugido me dejó un poco cansado, creo que tendré que hacer muchos clones”, pensó el rubio. “Kage Bunshin no Jutsu”, dijo cuando cinco clones aparecieron al lado suyo y comenzaron a correr en contra de los hombres.
Naruto ganó la pelea, pero su cuerpo de trece años no estaba diseñado para aguantar las batallas, su mente pedía más de lo que su organismo podía dar. Cuando el último de los ladrones cayó al suelo, el rubio se desplomó exhausto, jadeaba mucho y estaba totalmente sudado. “Espero que Wendy esté bien, ojala que no haya ningún ladrón en el bosque”, pensaba el Uzumaki mientras se intentaba recuperar.
Desde por donde se había ido su hermanita, apareció un hombre grande, más alto que Jiraiya, musculoso y con cicatrices por todo el torso que llevaba descubierto. Llevaba a Wendy colgando de un hombro y de esta goteaba un poco de sangre, su cabeza tenía una pequeña herida que Naruto calculó que debió haber sido provocada por un golpe muy fuerte, nada mortal, pero podría llegar a ser peligroso si no se la curaban. Este agarra a la peliazul con una mano y la tira lejos, como si de un muñeco de trapo se tratara haciendo enfurecer al rubio.
- ¿Qué quieren?, ¿Por qué nos atacan? – Grita el rubio descontrolado - ¿Por qué no nos dejan en paz?
- ¿Dónde está la dragona blanca, sé que está por aquí? - dice el aparente jefe de los tipos que Naruto derrotó – Si nos dices donde está la mocosa y tú se salvarán.
- No sabemos, ella se fue hace unos días dejándonos solos… pero sé que volverá – responde el Uzumaki parándose con dificultad - ¡Ahora pagaras por lo que le hiciste a mi hermana!
- Es tu hermanita… que pena… pero creo que te pasará lo mismo a ti – dice el hombre antes de que se lance como una bala hacia Naruto.
Este lo evita echándose para un lado, el rubio calculaba que le quedaba poder mágico para hacer un rugido más y las alas de dragón, tenía que esperar el momento perfecto. “Esto es como cuando practicaba con Ero-sennin”, se daba ánimos mientras esquivaba uno tras otro los golpes que le lanzaba aquel hombre, “De hecho pelea mucho peor que él y es mucho más lento… puedo hacerlo”.
- Hasta cuando esquivarás mis ataques y te dignarás a atacar… cobarde – dice el hombre cuando lanza una patada directo al rosto de Naruto, pero este es más rápido, de un salto hacia al lado y la esquiva.
“Ahora es el momento”, piensa el Uzumaki cuando ve que su oponente está con la guardia baja frente a él, tomo la bocanada más grande que pudo y gritó “Tenryu no Hoko”. Nuevamente una gran cantidad de aire salió de su boca e impactó en el costado del líder de los ladrones lanzándolo unos diez metros más allá. “Ahora si que lo conseguí”, se decía una y otra vez, pero no pudo aguantar el miedo que le dio al ver que su oponente se paraba sin ningún rasguño, sólo un poco mareado por las vueltas que su rugido le había causado.
- Veo que eres un mago de viento, pero que bonita sorpresa, te mostraría mi magia, pero ni siquiera te puedes mantener en pie… creo que ahora si que no te podrás mover – dijo el hombre mientras se acercaba corriendo ha Naruto con una pequeña daga en la mano - ¡MUERE!
El Uzumaki movió un poco el torso para que la daga no le perforara ningún órgano vital, esta sólo le hizo un corte en el costado, a la altura de la última costilla. El hombre era tan tonto que no se percató de que el golpe no era fatal y dejó que Naruto hiciera todo el teatro de que lo habían derrotado. El rubio estaba pensando en su próximo movimiento para cuando desde el cielo cayó un rayo de luz y comenzó a succionarlo. El ladrón quedó horrorizado ante tal imagen, el cuerpo del muchacho iba desapareciendo poco a poco, tanto fue el miedo que dejó todo y salió corriendo en una dirección desconocida.
....
Para cuando el rubio despertó, nuevamente, estaba en un lugar completamente diferente al pequeño claro en donde se encontraba peleando con los ladrones, ahora estaba en una cabaña, recostado sobre una cama, en medio de un bosque de lo más raro. La escena era idéntica a la vez que llegó a Earthland, pero esta vez si tenía su ropa, cosa que lo alivió un poco. También estaba Wendy, pero esta que había crecido, ahora tenía su edad y no lo estaba mirando con esa cara inocentona de su pequeña hermana, si no más bien era como de preocupación.
- Al fin despertaste extraño… al parecer no eres de por aquí – es lo primero que dice la Wendy crecida, al parecer no se conocían, lo que hizo que descartara de plano el coma o un sueño prolongado – mi nombre es Wendy y estás en Edoras… estaba recolectando unas provisiones cerca de aquí cuando te vi aparecer de la nada, fue algo muy raro… Dime, ¿Cuál es tu nombre?
- Me llamo Naruto, gracias por ¿salvarme? – dice el rubio que no salía del asombro, era la segunda vez que se despertaba en un mundo completamente nuevo para él, con esto comenzó a pensar si es que todo no era más que un loco sueño y que en cualquier momento despertaría en Konoha - ¿Cómo te llamas y por casualidad eres maga?
- Mi nombre es Wendy y… mmm, se podría decir que soy maga… ocupo estas dagas mágicas para pelear, en estos momentos estoy buscando unirme a un gremio que se llama Fairy Tail, es muy famoso – explica la peliazul estirando la mano para que el Uzumaki se parara y de paso vea sus dos armas – Vamos, por qué no me ayudas a buscarlo, tal vez ahí te expliquen como volver a tu mundo.
- Me parece genial – responde el rubio, tener una cara familiar le haría bien aunque no sean la misma persona – Sabes, te pareces mucho a una persona muy cercana a mi y de casualidad tienen el mismo nombre.
- ¿Si?... genial, por lo menos no te sentirás tan lejos de casa – responde Wendy sonriéndole al rubio, este quedo impresionado con la seguridad con que la peliazul le hablaba, él recordaba una Wendy mucho más tímida y hasta un poco tonta, pero esta era segura y no se notaba que dudara un segundo en lo que decía – Ven, vamos a que te eches una ducha, hueles muy mal… de ahí vemos que hacemos.
Fin capítulo I
La brisa era tibia en una tarde de verano, los blancos cabellos, del ahora ex-rubio se movían a un ritmo constante, toda la familia y algunos miembros de la aldea estaban ahí, contemplaban como el más grande ninja en la historia de la hoja escribía su última página. Los ojos de Naruto Uzumaki se fueron cerrando lentamente y la sonrisa característica en él quedó impresa en su rostro, el rubio murió feliz. Todos los presentes se quedaron mirando por unos diez minutos, nadie decía nada, nadie hacía nada, todos comprendían que el momento ya había pasado y todos guardaban silencio en señal de respeto. Una mujer de aproximadamente unos cincuenta años, pelirroja y bastante bien parecida, se acerca al cuerpo de Naruto y le toma la mano, otra persona, esta vez un hombre, de unos cuarenta y cinco años, rubio y del mismo porte que alguna vez tubo el Uzumaki, se paró atrás de la mujer, la tomó de los hombros y le dijo:
- Hermana… padre ya está en un lugar mejor, es mejor que nos vayamos preparar todo para el funeral.
- Tienes razón – responde la pelirroja mientras una caprichosa lagrima le recorría la mejilla – Es hora de dejar que papá descanse… se lo tiene bastante merecido.
Kurama, el zorro de las nueve colas, presenciaba toda la escena y también como todo se estaba llenando de oscuridad el interior del rubio. Ambos se miraban con ojos llenos de complicidad, sus vidas habían sido bastante entretenidas, ahora el Kyuubi sería sellado en un nuevo Jinchuuriki y Naruto moriría. Esto no le gustaba para nada al zorro, al único que quería como compañero era a el Uzumaki, a nadie más, así que como había planeado se preparó para darle a uno de los pocos humanos que tubo su respeto, el merecido regalo por todo lo que había cumplido.
Cuando todos se habían ido, Naruto despertó, se sentía con energía, comenzó a mirar en todas direcciones para entender lo que estaba pasando, estaba seguro que había muerto hace menos de veinte minutos
- Mocoso… creo que es el adiós – dice Kurama que se había materializado en la mente de Naruto – Si me dejas, te puedo conceder ese deseo que tanto anhelas… ¿Quieres vivir una vida completamente normal?
- ¿Cómo es eso?, es que acaso me rejuvenecerás – se burla el Uzumaki, tan alegre como siempre – Esos jutsus murieron hace bastantes años junto a Orochimaru.
- Lo sé, pero esto no es un Jutsu o algo parecido… esto es magia – explica el Kyuubi – Te puedo enviar a otro mundo, un mundo del cual nunca podrás volver, es algo así como otra dimensión.
- ¿Qué?, es como a donde mandaba las cosas Kakashi-sensei – pregunta Naruto con cara de que no comprendía nada, al parecer los años que tenía no le habían hecho cambiar ni un ápice su actitud de tonto – ¿Pero que pasará cuando llegue allá, seré viejo de nuevo, me darás con suerte unos días?
- No seas tonto, Naruto, tu cuerpo será completamente rejuvenecido, pero lo malo es que no se cuanto – explica nuevamente Kurama – puede que seas un bebe o que llegues con la edad de treinta años.
- Y ¿qué pasará con mis recuerdos? – pregunta Naruto con cara de duda ante tal tentadora propuesta – Es que acaso tendré que olvidar a todas las personas que conocí y olvidaré todo lo que viví.
- No sé que pasará con eso haré todo lo posible por mantener la mayor cantidad de recuerdos que pueda, pero no prometo nada, está magia hará que yo desaparezca - dice el Kyuubi bajando un poco la mirada – Pero no te preocupes, yo renaceré aquí en la tierra, es sólo que no podría soportar estar con otro compañero que no seas tu… te he agarrado cariño chico, no lo dudes, sólo en ti puedo confiar… acepta esto como un regalo de despedida.
- Mmm… y a donde me enviarías… ¿Crees que viviré una vida mejor que aquí? – Dice Naruto alzando la voz lo que hace entender a Kurama que no le estaba gustando mucho la idea – Este mundo necesita un balance entre los Bijuu y no dejaré que por mi eso se vea afectado, mi tonto capricho no pondrá en peligro al mundo que tanto me costó salvar.
- Este regalo, es algo que no puedes rechazar… de hecho ya está en marcha, te extrañaré Naruto – se despide el zorro esbozando una sonrisa – Cuídate.
- No me jodas, maldito zorro, no quiero olvidar mi identidad… por qué no me dijiste en un principio que esto era algo que tú querías hacer y no me dices, me hubieras ahorrado todo este caldo de cabeza – bufa el rubio, Kurama seguía sonriendo mientras más y más se iba volviendo transparente.
- Donde vas es llamado Earthland, lo que aquí llamas chacra, allá es llamado poder mágico, pero parece que no es la misma cosa… ni yo estoy muy enterado – explica una vez más el Kyuubi antes de desaparecer – Te enviaré donde alguien que te puede ayudar, necesitaras aprender el estilo de vida de la gente de allá y trata de vivir una vida completamente normal, para eso hago esto… te estoy dando una segunda oportunidad, no la desaproveches.
- ¿Cómo?, no entiendo nada – dice el Uzumaki cuando su cuerpo se empieza a achicar, su pelo tomo ese color amarillo de su juventud, su rostro adopta la forma que tenía a los doce años y su ropa desaparece dejándolo completamente desnudo – No me jodas que tendré que pasar por la pubertad otra vez… Kurama eres un puto bromista.
- Jajaja, muchacho eso es lo que más extrañaré de ti – ríe el zorro cuando una pequeña lagrima se desliza por su rostro, era la segunda vez que lloraba, la primera fue por Rikudou y ahora por Naruto, el parecido era increíble – Una última cosa, ten cuidado con Acnologia.
Kurama desapareció frente al rubio y este abrió lo ojos de golpe para darse cuenta que ya no estaba en el cuarto de su casa, estaba suspendido en el aire, todo estaba en total oscuridad. Su cuerpo, poco a poco comenzó a rejuvenecer como hace nada le había adelantado el Kyuubi, lentamente fue agarrando velocidad y una tenue luz se logró divisar al final de una largo túnel. Mientras más avanzaba por el camino grandes pedazos de sus recuerdos se iban eliminando, hasta que llegó a algo que no varío y su cuerpo se quedó como si tuviera doce años.
Cuando por fin llegó al final del camino apareció en el aire de un lugar que jamás había visto. Sentía como el aire le recorría todo el cuerpo, sobre todo la parte baja, estaba cayendo a gran velocidad desde una altura que era imposible aguantar la caída. Naruto quedó inconsciente por la velocidad que había agarrado y no pudo saber nada de lo que pasó después.
....
Naruto estaba tirado en medió de un claro rodeado por los picos de múltiples montañas, el lugar estaba tan alto que se podían ver las nueves desde arriba. Sólo sentía la calidez de una fogata y el delicioso aroma de una sopa de carne. Lentamente fue abriendo los ojos y vio algo que lo dejo helado, había una pequeña niña que no pasaba los seis años, con el cabello de un color azulado y corto hasta los hombros, con una polera blanca y una faldita con rombos. La niña estaba sentada al lado del cuerpo de Naruto mirando, con una expresión de interés, el pene de este. El Uzumaki se incorporó rápidamente y se tapó con ambas manos su humanidad, dio pequeños saltitos hacía atrás, tratando de alejarse de la atenta mirada de esa dulce niña.
- ¿Qué haces niñas?, ¿Por qué me miras así? – Pregunta Naruto indagando por la actitud de la peliazul – ¿En donde estoy?
- ¿Por qué tienes esa cosita, qué es? – Pregunta la niña con una voz que hizo que Naruto se enterneciera - Estás en… bueno… no lo sé.
- Veo que no sabes nada, bueno, al fin y al cabo eres una niña pequeña – suspira el rubio que miraba para todos lados en busca de alguien que le explicara donde estaba y porque tenía ese cuerpo de doce años, lo último que recordaba con nitidez era que había derrotado a Pain, después sólo había pequeños manchones de memorias - Bueno, es pequeño ahora, pero crecerá, dale tiempo.
- Es que esa cosita es muy rara, tiene como una bolsita y…
- ¡No digas más, después le pides a tu papá que te explique que es esto!- grita Naruto hecho un tomate por la vergüenza – Y otra cosa, ¿Cómo llegué hasta aquí?
- Fue mi madre… Grandine, ella te trajo hace un rato y fue a investigar que te había pasado, dijo que te cuidara hasta que volviera – explica la peliazul un poco apenada por ser interrumpida así por aquel extraño, acto seguido comienza a hacer un puchero – ¿Por qué me gritas así, yo sólo te hice unas preguntas?… snif… snif.
- No es eso, es sólo que para los hombres esta es nuestra parte privada, no nos gusta que las chicas nos vean ahí… las chicas de tu edad – explica Naruto de forma que la niña entendiera y pudiera dejar de llorar– y dime ¿Cómo te llamas?
- Wendy… Wendy Marvell – responde rápidamente mientras el Uzumaki le sonríe y está de a poco se limpia los ojos.
- ¿Y tu padre?... ¿Cómo dijiste que se llamaba tu madre? – pregunta Naruto cuando se da cuenta que atrás suyo había una pequeña casita con armazón de madera y recubierta de algunas hojas.
- Sólo tengo una madre y se llama Grandine, llegará en cualquier momento para que la conoscas – explica Wendy con los ojos rojos por el llanto – Bueno, después me explicas todo.
- Yo me llamo Naruto Uzumaki y si no te molesta… me gustaría que me prestaras algo para taparme – dice Naruto con una sonrisa falsa, cada minuto que pasaba lo único que quería era irse de ahí y volver a Konoha, necesitaba hablar con el Raikage para que perdonasen a Sasuke, pero en su mente había raros recuerdos de él mismo adulto y con familia, no podía entender nada – Y dime, ¿Qué edad tienes?
- Yo… seis años, eso creo – responde la pequeña niña antes de que se fuera a la improvisada cabaña y volviera con una manta blanca – ¿Y tú si tienes padre y madre?
- Mmm… tengo padre y madre, pero murieron cuando era pequeño… mi padre se llama Minato Namikaze, él era muy fuerte – dice el rubio, por suerte recordaba algo de su madre, sólo el nombre y su rostro, pero con eso le bastaba – Y mi madre se llamaba Kushina Uzumaki y de ella no recuerdo mucho que digamos… tengo recuerdos borrosos de lo que pasó antes de despertarme aquí.
- Oh… mi madre es medica, tal vez ella te pueda ayudar a recordar – dice Wendy animada casi ni se notaba que hace nada se había puesto ha llorar, la chica era de llanto fácil – Tu eres el primer humano que veo desde que tengo recuerdos.
- ¿Y tu madre no es humana? – pregunta el Uzumaki extrañado.
- Es un dragón – responde la peliazul sonriendo como si eso no fuera para nada raro – ella me está enseñando a usar magia, pero por ahora no se muchas cosas.
- ¿Magia dices? – pregunta Naruto - ¿No será ninjutsu lo que estás aprendiendo?
“Tal vez eso que llaman magia no es más que ninjutsu, tal vez debería esperar a ese dragón, si es que me salvó no creo que sea nadie malo”, pensó el Uzumaki, “Tengo que encontrar la forma de volver lo más rápido posible a Konoha y conversando con esta niña no creo que lo consiga”.
- Si, magia, ella la llama magia Dragon Slayer – responde Wendy – Es magia muy poderosa... ¿Qué acabas de decir, nunca había escuchado tal cosa como nin-ninju…?
- Ninjutsu… es la palabra que yo ocupo para referirme a lo que tu llamas magia… creo – explica el rubio que se había puesto la sabana como si fuera una toalla.
- Ahora si entiendo… debes venir de un lugar muy lejano… mi madre nunca me ha hablado de ese tal ninjutsu – dice la peliazul mientras se sentaba al lado del Uzumaki - ¿Me mostrarías un ninjutsu después?
- Pues claro… ¿Y crees que tu madre me enseñaría a mi también esa magia de dragon slayer? –pregunta nuevamente el rubio pensando que no le haría mal aprender unas cuantas nuevas técnicas.
- Creo que sí, ella quiere mucho a los humanos, siempre los trata de ayudar en lo que pueda – dice la pequeña niña muy animada, al parecer le gustaba estar en compañía de alguien que no sea su madre – Espero que te quedes con nosotras un largo tiempo.
- Eso no creo que sea posible, necesito volver lo más rápido que pueda a mi aldea, tengo que salvar a un amigo – explica Naruto poniendo su mano en la cabeza de la peliazul y despeinándola – Espero que Grandine llegué pronto, ella me ayudará estoy seguro.
Wendy siguió interrogando al rubio un cuarto de hora más para cuando aterrizó la gran dragona Grandine, imponente, elegante, tal y como la imaginaba Naruto. En su hocico traía cosas como ropa y comida, al parecer sabia que Naruto se quedaría un tiempo y traía cosas para él también. La dragona miraba a Naruto de pies a cabeza, lo inspeccionaba, hasta que este alzó la voz y la interrumpió.
- Emm… Hola, mi nombre es Naruto Uzumaki y necesito tu ayuda – grita no muy convencido de lo que había hecho – Necesito que me digas como volver a mi aldea.
- Jajaja, eres un niñito muy divertido – dice la dragona recostándose sobre la hierba y dejando las cosas en el suelo, Wendy corrió de inmediato a ver que había traído su madre - Puedo proyectar mi conciencia en sus corazones, sé que te pasó y sé de donde vienes, pero en todos mis años volando y conociendo el mundo, jamás he visto el lugar que tu llamas hogar, perdóname niño, no puedo ayudarte.
- ¿Y me ayudarías a averiguar como volver a mi hogar? – pregunta el rubio un tanto decepcionado por la respuesta de Grandine.
- No puedo hacer tal cosa pequeño, tú no perteneces a este lugar, tú vienes de otra dimensión – responde Grandine, las palabras de la dragona hicieron que Naruto abriera los ojos como plato y se cayera de espalda a la hierba – Lo siento pequeño, pero tu no podrás volver nunca más a tu hogar.
- Es que necesito… Sakura-chan, Sasuke, Kakashi-sensei… amigos… Agg – el Uzumaki colapsó en frente de Grandine, eran muchas interrogantes en tan poco tiempo, además estaba lo que le habían dicho hace poco, la inclusión de Sasuke a Akatsuki. La dragona, blanca como la nieve, sólo pudo sentir pena por el chico, su corazón estaba marcado a fuego con los dolores de la guerra y una vida llena de batallas y perdidas, lo aceptaría como pupilo y le enseñaría las cosas que necesitaría saber para subsistir, era lo menos que podía hacer por una alma tan desafortunada.
– Wendy, desde hoy Naruto se quedará con nosotras y será como tu hermano mayor, creo que esto te ayudará a que no seas tan tímida – dice Grandine moviendo su gran cabeza en dirección a donde estaba la peliazul.
- En serio… eso es genial – dice Wendy mientras daba pequeños saltitos por todo el lugar – Le pediré que me explique todo lo relacionado a hombres… puedes creer que tengan una cosita en vez de lo que tenemos las mujeres.
- Eso se llama pene Wendy y no creo que Naruto-kun esté muy animado de que se lo veas – responde Grandine un poco animada por la ingenuidad de su hija adoptiva – Preparemos todo para cuando despierte.
....
Un año pasó desde aquel momento y Naruto se había quedado con Wendy y Grandine como lo acordaron, pero nunca se resigno a la idea de volver a su hogar, después de que terminara su entrenamiento saldría a viajar por el mundo para encontrar la forma de volver, aunque la hospitalidad que le había bridado la dragona lo hacía sentir muy cómodo, pero no se sentía como cuando estaba en Konoha, su verdadero hogar.
El entrenamiento de Grandine no había sido nada fácil, este le había pedido que sólo le enseñara magias ofensivas, ya que no se sentía bien dando soporte ni curando a sus camaradas como le habían ofrecido en un comienzo. Por su parte, Wendy, aprendió la magia que Naruto había rechazado.
Naruto había comprobado que su modo ermitaño no estaba diseñado para un cuerpo tan pequeño debido a que era demasiado inquieto para poder conservar la quietud total, cosa que lo desanimó mucho ya que era su arma más resiente y no lo podría ocupar. También se dio cuenta que ya no tenía al zorro en su interior, ya que al moldear chacra no se dejaba ver el sello en medio del estómago. Lo único que conservaba con relativa normalidad era su “Kage Bunshin” y el “Rasengan”, esto lo alivió un poco, no se veía tratando de perfeccionar el ataque de su padre otra vez sin la ayuda de Ero-sennin.
Grandine le había explicado que lo que él llamaba chacra, era la energía vital en ese mundo, por lo tanto no podría ocupar sus técnicas ninjas a tontas y a locas, así que se dedicó un mes completo aprendiendo a sentir y manipular su poder mágico. En el mundo ninja no había magia en la atmosfera por lo que su contenedor natural nunca pudo ser llenado, así que cuando llegó a este nuevo lugar si lo hizo. Su afinidad natural con el elemento viento hizo que el entrenamiento sea mucho más fácil, aunque le molestaba el hecho de no poder ocupar el “Fuuton: Rasen Shuriken”, su ataque definitivo, ya que sin el modo sennin sería muy peligroso, aunque tal vez si esperaba hasta tener unos quince años y así poder quedarse quieto podría ocuparlo nuevamente.
La dragona también le explicó que al ocupar sus habilidades de dragon slayer su cuerpo se comportaría un poco diferente, sus caninos se acentuarían, su olfato mejoraría al igual que su vista, su cuerpo sería más resistente, pero tendría un problema menor, los transportes le causarían mareos. A esto último no le dio mucha importancia, ya que encontraba demasiado cool todas las ventajas de la magia dragon slayer.
Un día de verano, cuando ya se estaba por cumplir once meses desde cuando el rubio llegó a Earthland, Grandine y Wendy miraban desde lejos como Naruto intentaba perfeccionar el rugido de dragon, un de las últimas magias que le faltaban.
- Naruto nii aprende muy rápido, es increíble que ya haya perfeccionado casi todas las magias ofensivas - dice Wendy que estaba practicando unas magias curativas en unos pescados que le había traído su madre.
- Pues, esa magia que posee, la de multiplicarse, le ayudo en que sea mucho más rápido el proceso – responde Grandine comenzando a elevarse por los aires – Iré a buscar comida, esperen aquí, no te separes mucho de tu hermano.
- Si – responde la peliazul mientras seguía con lo suyo.
Naruto desde lo lejos observó toda la escena y se percató que su madre adoptiva lo miraba desde lo alto, este para impresionarla, tomó aire, tanto como pudo y lo soltó todo de golpe. Un misil de aire comprimido salió de la boca del rubio, de ahí hasta unos quinientos metros todo los que se cruzo en el camino de este fue destruido, ese era un perfecto rugido de dragón.
En lo alto, Grandine sólo sonrió.
“Ahora me puedo ir sin tener ningún remordimiento, ellos ya están listos para vivir sin mi ayuda… Naruto-kun, cuida de Wendy, te la encargo… espero que algún día vuelvas a tu hogar”.
....
Dos días pasaron desde ese momento y la dragona aun no volvía, pero ambos no le dieron mucha bola al asunto, ya que Grandine se iba por momentos y volvía días después. Naruto ya había terminado de perfeccionar el rugido y estaba listo para comenzar con las magias ocultas sólo faltaba que su madre volviera.
- Wendy, cuando será el día que me dejes de preguntar acerca de mi pasado, te he dicho todo lo que sé – dice Naruto con el brazo por encima de los hombros de su hermanita – Ya te he contado todas las historias que me acuerdo.
- Naruto nii, las historias de ninjas son geniales, mi favorita es cuando derrotaste solo a ese tal Zabusa – dice Wendy con su cara tierna de siempre – En tu mundo debes ser el ninja número uno.
- Bueno, no lo hice absolutamente solo, Kakashi-sensei también ayudo un poco – miente el rubio descaradamente, al parecer modificada un poco los relatos al contárselos a su pequeña hermana.
- Oye nii-san, ¿Que pasa si esta vez nuestra madre no regresa? – pregunta Wendy cambiando el tema radicalmente, Naruto esperaba ese tema.
- No seas tonta, siempre vuelve, tiene que volver, nuestro entrenamiento todavía le falta - dice el Uzumaki mientras que un mal presentimiento se apodera de él, sentía una presencia cerca del lugar hace un largo rato – tienes que dejar de ser tan insegura, eres fuerte, si es que no volviera estaríamos los dos juntos para poder salir adelante.
- Pero, Naruto nii… snif, snif… Grandine es nuestra madre…
- ¡Wendy!, no te pongas a llorar, ella volverá, sólo tenemos que ser pacientes… ¿Por qué no vas a buscas algunas cosas para cocinar algo para comer? – dice el Uzumaki tratando de consolar a su hermanita.
- Pero tú no sabes hacer nada más que esa rara sopa de fideos que tanto te gusta – protesta Wendy – Además no tenemos fideos.
- Lo sé, intentaré hacer algo nuevo – dice el rubio, mientras pensaba en que hacer para que su hermana se fuera del lugar.
Cuando por fin la peliazul cedió ante las insistencias de su hermano mayor, Naruto se paró firme, giró sobre su propio eje y lanzo una piedra que había recogido a uno de los árboles cercanos golpeando algo. Unos diez hombres armados con palos y antorchas salieron de entre los arbustos, el Uzumaki quedó pasmado ante tantas personas, no sabía que hacer, hace mucho que no peleaba y además ya no tenía al zorro en su interior, ahora sus niveles de chacra habían bajado muchísimo. En lo único que pensaba era en la buena idea que fue mandar a Wendy a buscar provisiones, ya que no tendría que ver lo que estaba a punto de pasar.
Los hombres se lanzaron corriendo al encuentro del rubio, pero este tubo que tragarse sus dudas y poner en práctica lo que había perfeccionado hace poco. “Tenryu no Hoko”, gritó lo más fuerte que pudo y una gran ráfaga de viento salió de su boca mandando a volar a unos cinco hombres. “Mierda, ese rugido me dejó un poco cansado, creo que tendré que hacer muchos clones”, pensó el rubio. “Kage Bunshin no Jutsu”, dijo cuando cinco clones aparecieron al lado suyo y comenzaron a correr en contra de los hombres.
Naruto ganó la pelea, pero su cuerpo de trece años no estaba diseñado para aguantar las batallas, su mente pedía más de lo que su organismo podía dar. Cuando el último de los ladrones cayó al suelo, el rubio se desplomó exhausto, jadeaba mucho y estaba totalmente sudado. “Espero que Wendy esté bien, ojala que no haya ningún ladrón en el bosque”, pensaba el Uzumaki mientras se intentaba recuperar.
Desde por donde se había ido su hermanita, apareció un hombre grande, más alto que Jiraiya, musculoso y con cicatrices por todo el torso que llevaba descubierto. Llevaba a Wendy colgando de un hombro y de esta goteaba un poco de sangre, su cabeza tenía una pequeña herida que Naruto calculó que debió haber sido provocada por un golpe muy fuerte, nada mortal, pero podría llegar a ser peligroso si no se la curaban. Este agarra a la peliazul con una mano y la tira lejos, como si de un muñeco de trapo se tratara haciendo enfurecer al rubio.
- ¿Qué quieren?, ¿Por qué nos atacan? – Grita el rubio descontrolado - ¿Por qué no nos dejan en paz?
- ¿Dónde está la dragona blanca, sé que está por aquí? - dice el aparente jefe de los tipos que Naruto derrotó – Si nos dices donde está la mocosa y tú se salvarán.
- No sabemos, ella se fue hace unos días dejándonos solos… pero sé que volverá – responde el Uzumaki parándose con dificultad - ¡Ahora pagaras por lo que le hiciste a mi hermana!
- Es tu hermanita… que pena… pero creo que te pasará lo mismo a ti – dice el hombre antes de que se lance como una bala hacia Naruto.
Este lo evita echándose para un lado, el rubio calculaba que le quedaba poder mágico para hacer un rugido más y las alas de dragón, tenía que esperar el momento perfecto. “Esto es como cuando practicaba con Ero-sennin”, se daba ánimos mientras esquivaba uno tras otro los golpes que le lanzaba aquel hombre, “De hecho pelea mucho peor que él y es mucho más lento… puedo hacerlo”.
- Hasta cuando esquivarás mis ataques y te dignarás a atacar… cobarde – dice el hombre cuando lanza una patada directo al rosto de Naruto, pero este es más rápido, de un salto hacia al lado y la esquiva.
“Ahora es el momento”, piensa el Uzumaki cuando ve que su oponente está con la guardia baja frente a él, tomo la bocanada más grande que pudo y gritó “Tenryu no Hoko”. Nuevamente una gran cantidad de aire salió de su boca e impactó en el costado del líder de los ladrones lanzándolo unos diez metros más allá. “Ahora si que lo conseguí”, se decía una y otra vez, pero no pudo aguantar el miedo que le dio al ver que su oponente se paraba sin ningún rasguño, sólo un poco mareado por las vueltas que su rugido le había causado.
- Veo que eres un mago de viento, pero que bonita sorpresa, te mostraría mi magia, pero ni siquiera te puedes mantener en pie… creo que ahora si que no te podrás mover – dijo el hombre mientras se acercaba corriendo ha Naruto con una pequeña daga en la mano - ¡MUERE!
El Uzumaki movió un poco el torso para que la daga no le perforara ningún órgano vital, esta sólo le hizo un corte en el costado, a la altura de la última costilla. El hombre era tan tonto que no se percató de que el golpe no era fatal y dejó que Naruto hiciera todo el teatro de que lo habían derrotado. El rubio estaba pensando en su próximo movimiento para cuando desde el cielo cayó un rayo de luz y comenzó a succionarlo. El ladrón quedó horrorizado ante tal imagen, el cuerpo del muchacho iba desapareciendo poco a poco, tanto fue el miedo que dejó todo y salió corriendo en una dirección desconocida.
....
Para cuando el rubio despertó, nuevamente, estaba en un lugar completamente diferente al pequeño claro en donde se encontraba peleando con los ladrones, ahora estaba en una cabaña, recostado sobre una cama, en medio de un bosque de lo más raro. La escena era idéntica a la vez que llegó a Earthland, pero esta vez si tenía su ropa, cosa que lo alivió un poco. También estaba Wendy, pero esta que había crecido, ahora tenía su edad y no lo estaba mirando con esa cara inocentona de su pequeña hermana, si no más bien era como de preocupación.
- Al fin despertaste extraño… al parecer no eres de por aquí – es lo primero que dice la Wendy crecida, al parecer no se conocían, lo que hizo que descartara de plano el coma o un sueño prolongado – mi nombre es Wendy y estás en Edoras… estaba recolectando unas provisiones cerca de aquí cuando te vi aparecer de la nada, fue algo muy raro… Dime, ¿Cuál es tu nombre?
- Me llamo Naruto, gracias por ¿salvarme? – dice el rubio que no salía del asombro, era la segunda vez que se despertaba en un mundo completamente nuevo para él, con esto comenzó a pensar si es que todo no era más que un loco sueño y que en cualquier momento despertaría en Konoha - ¿Cómo te llamas y por casualidad eres maga?
- Mi nombre es Wendy y… mmm, se podría decir que soy maga… ocupo estas dagas mágicas para pelear, en estos momentos estoy buscando unirme a un gremio que se llama Fairy Tail, es muy famoso – explica la peliazul estirando la mano para que el Uzumaki se parara y de paso vea sus dos armas – Vamos, por qué no me ayudas a buscarlo, tal vez ahí te expliquen como volver a tu mundo.
- Me parece genial – responde el rubio, tener una cara familiar le haría bien aunque no sean la misma persona – Sabes, te pareces mucho a una persona muy cercana a mi y de casualidad tienen el mismo nombre.
- ¿Si?... genial, por lo menos no te sentirás tan lejos de casa – responde Wendy sonriéndole al rubio, este quedo impresionado con la seguridad con que la peliazul le hablaba, él recordaba una Wendy mucho más tímida y hasta un poco tonta, pero esta era segura y no se notaba que dudara un segundo en lo que decía – Ven, vamos a que te eches una ducha, hueles muy mal… de ahí vemos que hacemos.
Fin capítulo I














aunque me desconcerto un poco lo de los viajes pues no esperaba que lo trasladaras a edolas tan rapido aunque tus razones tendras para averlo hecho je espero la conti bro.








