Este es el segundo fan-fic que escribo, así que no creo ser conocido en esta zona. Constará de pocos capítulos y trata básicamente de cómo Sakura se ha dado cuenta de la madurez de su compañero, Naruto, mientras avanza una misión que en condiciones normales no habría involucrado peligro alguno. En los primeros capítulos, Sakura se sentirá inferior a su compañero, pero esto irá cambiando a medida que se ve forzada a dar la talla. O más bien, a descubrir que ella siempre estuvo al mismo nivel pero no quería darse cuenta. Y empezamos así:
Spoiler para Capítulo 1: Mostrar
Un nuevo día se alzaba, el Sol ya empezaba a penetrar el interior de la carpa a través de las pequeñas aberturas que quedaban. Era hora de despertar para la ninja médico, Sakura, quien estaba en una peligrosa misión consistente en la búsqueda de un preciado tesoro robado. Afuera ya estaba su rubio compañero, deshaciéndose de los restos de una fogata que probablemente cumplió durante toda la noche la función de darle calor al joven.
-¡Eh, Sakura! ¿Cómo has amanecido? – preguntó Naruto en una extraña posición desde el lugar donde se encontraba de pie. Sakura rió por lo bajo al ver la curiosa posición en la que estaba su amigo: Estaba de pie, con las piernas abiertas y el cuerpo doblado de manera tal que su cabeza se asomaba en el espacio entre sus piernas, causando que su mirada diera directamente hacia la carpa donde la pelirrosa chica estaba sentada; quien, entre risas, le contestó a su amigo y salió a echarle una mano desmontando el campamento.
Mientras el joven iba cargado con un montón de troncos en brazos, leñas viejas para tirar, la chica sólo pudo contemplarlo y tener uno de esos momentos de nostalgia, donde te vienen los recuerdos más inesperados a la mente y donde puedes apreciar cuánto han cambiado las cosas mientras el tiempo, en permanente movimiento, avanzaba sin hacerse notar. Naruto había crecido, ya no era aquel niño fastidioso, aquel admirador inútil que ella siempre tenía detrás. Ahora era, en cambio, un ninja, un hombre joven que podía ser tomado en cuenta como tal, que podía significar más que una carga, que podía ser un perfecto compañero de equipo y que a pesar de haber madurado de forma cruel, podía siempre brindar un buen momento, una sonrisa, y Sakura llevaba tiempo notando el cambio. Un cambio que le encantaba, pero que a la vez la hacía sentirse inútil. ¿Cuándo la había superado Naruto? Ella siempre fue la orgullosa chica madura de la clase, la número uno, la más lista y ahora, tantos años después de haber entrenado con la maravillosa Tsunade, se había convertido en una de las kunoichis más calificadas de toda la Aldea. Pero aun así, había algo… había algo que Naruto tenía y ella no: una mirada serena que sólo una persona madura, una persona que ha pasado por duros momentos puede sostener. Una azulada mirada que hacía tiempo no se comparaba con la de ella, que la había dejado atrás como kunoichi y como persona, pero que a pesar de eso se sostenía infantil, tierna y esperanzada, ante las circunstancias que se le presentaran.
-Desearía haber crecido tanto como tú lo hiciste, Naruto… - murmuraba la pelirrosa, que sin darse cuenta había bajado la mirada y por ello no había notado que tenía a su amigo, el rubio, justo en frente comparando sus estaturas. Comparando sus estaturas con la mano, en un gesto inocente, sin darse cuenta y sin siquiera imaginar cuánta admiración sentía en ese momento su amiga. Después de un golpe, como era típico, Sakura se alejó de Naruto para terminar de recoger el resto del campamento y verificar en el mapa cuál sería el siguiente punto donde debían buscar.
La inmensa llanura que se extendía al pie de esa montaña donde ambos reposaban, sólo era un indicativo de lo larga que se estaba haciendo la misión y es que en tres días de camino solamente habían logrado dar con una vaga pista del paradero de ese preciado objeto llamado “Yoshi Ima”, un texto que rezaba lo siguiente:
“En un misterioso lugar, en la planicie ubicado
Podrás encontrar aquello que desde hace tanto has deseado…
A la luz de la luna tendrás que batallar,
Si poseedor del Yoshi Ima te quieres hacer llamar”
Un texto firmado por los ladrones que, a diferencia de la mayoría de delincuentes, tenían un nivel de organización y cultura que los hacía difíciles de ubicar. Sus razones para robar el dichoso “Yoshi Ima” del que todos hablaban eran que, según ellos, esta joya no pertenecía a Tsunade sino que era un símbolo de adoración que debía estar expuesto en público en las tierras de Shirami, en esa llanura extensa que albergaba un pueblo no muy grande, en donde sin duda tendrían el Yoshi Ima.
Haciendo un Henge no Jutsu de lo más sencillo, Sakura y Naruto se habían transformado rápidamente en una pareja de forasteros en busca de un lugar para descansar. Escondiendo sus herramientas ninja y todo su equipaje en una cueva cercana, se habían encaminado al pintoresco pueblo que tantas tradiciones antiguas escondía, al pequeño pueblo donde se encontraba el objetivo de su misión, al pequeño pueblo donde quién sabe qué peligros les esperarían…
-¡Eh, Sakura! ¿Cómo has amanecido? – preguntó Naruto en una extraña posición desde el lugar donde se encontraba de pie. Sakura rió por lo bajo al ver la curiosa posición en la que estaba su amigo: Estaba de pie, con las piernas abiertas y el cuerpo doblado de manera tal que su cabeza se asomaba en el espacio entre sus piernas, causando que su mirada diera directamente hacia la carpa donde la pelirrosa chica estaba sentada; quien, entre risas, le contestó a su amigo y salió a echarle una mano desmontando el campamento.
Mientras el joven iba cargado con un montón de troncos en brazos, leñas viejas para tirar, la chica sólo pudo contemplarlo y tener uno de esos momentos de nostalgia, donde te vienen los recuerdos más inesperados a la mente y donde puedes apreciar cuánto han cambiado las cosas mientras el tiempo, en permanente movimiento, avanzaba sin hacerse notar. Naruto había crecido, ya no era aquel niño fastidioso, aquel admirador inútil que ella siempre tenía detrás. Ahora era, en cambio, un ninja, un hombre joven que podía ser tomado en cuenta como tal, que podía significar más que una carga, que podía ser un perfecto compañero de equipo y que a pesar de haber madurado de forma cruel, podía siempre brindar un buen momento, una sonrisa, y Sakura llevaba tiempo notando el cambio. Un cambio que le encantaba, pero que a la vez la hacía sentirse inútil. ¿Cuándo la había superado Naruto? Ella siempre fue la orgullosa chica madura de la clase, la número uno, la más lista y ahora, tantos años después de haber entrenado con la maravillosa Tsunade, se había convertido en una de las kunoichis más calificadas de toda la Aldea. Pero aun así, había algo… había algo que Naruto tenía y ella no: una mirada serena que sólo una persona madura, una persona que ha pasado por duros momentos puede sostener. Una azulada mirada que hacía tiempo no se comparaba con la de ella, que la había dejado atrás como kunoichi y como persona, pero que a pesar de eso se sostenía infantil, tierna y esperanzada, ante las circunstancias que se le presentaran.
-Desearía haber crecido tanto como tú lo hiciste, Naruto… - murmuraba la pelirrosa, que sin darse cuenta había bajado la mirada y por ello no había notado que tenía a su amigo, el rubio, justo en frente comparando sus estaturas. Comparando sus estaturas con la mano, en un gesto inocente, sin darse cuenta y sin siquiera imaginar cuánta admiración sentía en ese momento su amiga. Después de un golpe, como era típico, Sakura se alejó de Naruto para terminar de recoger el resto del campamento y verificar en el mapa cuál sería el siguiente punto donde debían buscar.
La inmensa llanura que se extendía al pie de esa montaña donde ambos reposaban, sólo era un indicativo de lo larga que se estaba haciendo la misión y es que en tres días de camino solamente habían logrado dar con una vaga pista del paradero de ese preciado objeto llamado “Yoshi Ima”, un texto que rezaba lo siguiente:
“En un misterioso lugar, en la planicie ubicado
Podrás encontrar aquello que desde hace tanto has deseado…
A la luz de la luna tendrás que batallar,
Si poseedor del Yoshi Ima te quieres hacer llamar”
Un texto firmado por los ladrones que, a diferencia de la mayoría de delincuentes, tenían un nivel de organización y cultura que los hacía difíciles de ubicar. Sus razones para robar el dichoso “Yoshi Ima” del que todos hablaban eran que, según ellos, esta joya no pertenecía a Tsunade sino que era un símbolo de adoración que debía estar expuesto en público en las tierras de Shirami, en esa llanura extensa que albergaba un pueblo no muy grande, en donde sin duda tendrían el Yoshi Ima.
Haciendo un Henge no Jutsu de lo más sencillo, Sakura y Naruto se habían transformado rápidamente en una pareja de forasteros en busca de un lugar para descansar. Escondiendo sus herramientas ninja y todo su equipaje en una cueva cercana, se habían encaminado al pintoresco pueblo que tantas tradiciones antiguas escondía, al pequeño pueblo donde se encontraba el objetivo de su misión, al pequeño pueblo donde quién sabe qué peligros les esperarían…
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Esperando que sea de su agrado...
Alex^^















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