Karin había estado todo el día pensando en que carajo ponerse para la fiesta de esa noche, se miraba una y otra vez en el espejo para tratar de convencerse a si misma de que se veía bien, pero sólo la calmaría la aprobación de alguien en especial, sólo a alguien le creería que se veía bonita. Ese alguien estaba plácidamente sentado en su sillón cama, estaba pensando en lo raro que se sentía con la ropa que Karin le había dicho que se pusiera. “Estoy aburrido de esperar, ya baja de una vez, con lo que te pongas te veras bien”, pensaba mientras clavaba Shurikens en el techo, “Además me estoy muriendo de hambre… espero que la comida este buena”.
Pasado un rato Karin bajo y se dirigió a donde estaba el rubio, el Uzumaki quedó clavado en la silueta de su prima. “Me cago en la puta, Karin te vez increíble”, se dijo Naruto que estaba totalmente atontado con las imágenes que le entregaban sus ojos. La chica se dio cuenta inmediatamente que era inspeccionada con la mirada y se sonrojo, pero sólo un poco, no quería que Naruto lo notase.
- Y bien… ¿Cómo me veo? – Pegunta la pelirroja aunque supiera la respuesta, la expresión de su primo le decía todo – ¿Qué dices me queda todo bien?
- Perfecto, te ves hermosa, creo que los impresionaras a todos – responde el rubio sin dejar de mirar de arriba abajo a la Uzumaki – Hasta podrías flechar a alguien, ¿Quién sabe?
- ¡Idiota!, sólo voy a esta fiesta porque tú me lo pediste, de lo contrario no iría – exclama Karin haciéndose la enfadada, al único que quería impresionar ya lo había hecho – Mejor vámonos, que se nos hace una costumbre llegar tarde a todo.
- Esa es tu culpa, no la mía – se defiende Naruto ante las palabras de la pelirroja – Siempre te levantas tarde y soy yo el que te tiene que estar esperando.
- ¡Dices algo más y me voy de tu casa! – bromea Karin mirando de reojo al rubio y sonriéndole, este le devuelve una sonrisa de complicidad.
Naruto y Karin en poco tiempo se había convertido en los mejores amigos, era como si se hubieran conocido desde siempre. Por parte del Uzumaki, se sentía como un niño. Era como cuando ibas a un parque y conocías a alguien, comenzabas a jugar y en cinco minutos eran los mejores amigos. Para la pelirroja era un tanto diferente la situación porque ella estaba creando sentimientos un tanto diferentes a los que el rubio tenía hacía ella, al parecer se estaba comenzando a enamorar de Naruto.
El lugar donde se iba a realizar la fiesta era el salón donde el clan Nara realizaba sus reuniones, de hecho no era muy grande, pero para la gente que estaba llegando alcanzaría perfectamente. Cuando los Uzumaki llegaron a la fiesta se encontraron con una gran cantidad de invitados, más de los que jamás se imaginaron, pero aun así el lugar era suficientemente grande para albergarlos a todos.
Lo primero era encontrar su mesa, ya que para comenzar habría una cena. Naruto comenzó a buscar la invitación que Shikamaru le había dado después de su nombramiento. Karin lo notó de inmediato y sacó la tarjeta desde su ropa, ella se la había sacado mientras se duchaba. “Mesa 3” decía la tarjeta, era la que estaba cercana a la mesa donde el Nara estaba, tal vez los puso ahí como una medida de seguridad. Naruto sólo pensaba en lo calculador que era su amigo, ni siquiera en una fiesta en su nombre bajaba la guardia.
Ya sentados en su mesa notaron que había nombres puestos en cada asiento así que no dudaron y revisaron para saber quienes estarían sentados junto a ellos. Para su sorpresa eran altos mandos de la hoja, era gente de los puestos más importantes de la villa. “¿Por qué me pusiste con los vejestorios?, ¿Acaso esto es un castigo por lo de Hinata?”, pensó el Uzumaki, pero Karin ya tenía una teoría al respecto. La muchacha captó inmediatamente que la distribución de las mesas era hecha apropósito, Naruto sería el guardaespaldas de los vejestorios de la aldea. En las mesas contiguas era la misma historia, en la mesa cuatro estaba Kakashi junto a Kurenai rodeados de mandatarios de Kumo que habían sido invitados por pura cordialidad, entre ellos estaba la chica pelirroja que una vez le había dado una golpiza al rubio. En la mesa cinco se encontraban Neji junto a Hinata conversando con la delegación que vino desde la niebla. En la mesa seis estaban ahí sentados plácidamente Sai e Ino, la rubia acomodada en el hombro del dibujante. La nieta del viejo Ooniki estaba ahí encabezando la delegación de su aldea. La mesa siete, que en principio era la mesa de Suna, estaba casi llena, sólo faltaba una persona. Entre los que estaban ahí, Naruto noto la presencia de Lee junto a Ten-Ten. “Mira cejitas, así que ahí jugaste… y pensar que en eso le ganarías a Neji”, pensó el Uzumaki que también estaba mirando las demás mesas. En la mesa ocho estaban los samuráis encabezados por Mifune, todos con sus tradicionales trajes samuráis. En esa mesa se encontraba Chouji junto a una chica que Karin nunca había visto (Naruto tampoco). De la mesa nueve hasta la quince que era el número total, había sólo familiares de Shikamaru y shinobis de la aldea.
Después de la profunda revisión Karin llegó a la conclusión de que Shikamaru había puesto en cada mesa un ninja de elite de su confianza para que cuidara de los demás integrantes de la mesa, esto lo incluía a él mismo en la mesa uno, donde estaba junto a sus padres, su asistente y los dos ancianos consejeros de la aldea. “Muy inteligente, Shikamaru”, pensó la Uzumaki.
En ese momento se percato que entraba al salón un invitado bastante especial, Gaara, el Kazekage de Sunagakure. Aun tenía algunos vendajes y se le veía un poco cansado, tal vez venía a hacer acto de presencia sólo por la comida. Naruto se paró de su asiento para ir a saludar al Kazekage. Karin sólo lo miraba detenidamente, la Uzumaki se detenía a analizar todo, si ella no podía ayudar a su primo en el combate lo haría en donde mejor se le daban las cosas.
- ¡Gaara! – Saluda Naruto mientras se acercaba corriendo - ¡Que bueno que hayas salido del hospital!, ¿Cómo va la recuperación de cejas-sensei, ya está mejor?
- Naruto, nosotros tenemos mucho de que hablar – dice Gaara muy serio – Pero ahora no es el momento, mejor lo dejamos para después.
- Okey, pero ¿Cuándo? – pregunta el Uzumaki entendiendo que este no era el lugar idóneo para tener ese tipo de charlas – Pero respóndeme algo, ¿Qué pasara con tu villa?
- Mi villa está en ruinas, la poca gente que se salvo debió haber huido – responde el pelirrojo en su expresión clásica – La próxima semana volveré a Suna, cuando el Amaterasu se haya extinguido, es lo menos que puedo hacer por mi villa… tengo el presentimiento que todavía hay gente con vida.
- Entonces lo dejaremos para después – dice el rubio volteándose para volver a su mesa – No te vayas sin que hayamos hablado… creo que tendrás que volver a sellar el Shukaku en ti, no queda otra opción.
- Si, ya lo tengo decidido, hoy hablaré con Shikamaru para que de aviso a Killer Bee, después de ir a Suna viajaré hasta Kumo – explica el Kazekage muy resignado a la idea de volver a ser Jinchuuriki.
- Que mejor que un Jinchuuriki que ya fue entrenado – dice Naruto un poco pensando en Bee, al pobre le llegarían seis alumnos al mismo tiempo – Te dejaré esa tarea a ti… serás tu el que elija a tu sucesor.
- Dalo por hecho, pero ¿Ya tienes a todos los niños? – Pregunta Gaara – Hasta donde yo se no se te tenía permitido volver hasta que terminaras tu misión.
- No, me falta uno – dice el Uzumaki aun de espalda a su amigo – me falta el nuevo Jinchuuriki del Kyuubi.
- ¿Nadie en Konoha es lo suficientemente fuerte para soportar tal presión? – dice el pelirrojo.
- Me temo que esto es un poco más complicado… sólo alguien con genes Uzumaki es compatible con el Kyuubi – responde Naruto en voz muy baja – Y hasta donde yo sé, sólo hay dos personas de mi clan aquí en la villa.
- ¿Dos?, ¿Y quién es la otra? – Pregunta nuevamente el Kazekage confundido – No me digas que…
- Así es, mi pareja de hoy… su nombre es Karin… Karin Uzumaki – responde el rubio con voz calmada – así que tendré que esperar a que ella tenga un hijo o algo por el estilo para poder sellar al Kyuubi en su interior.
- Eso será un verdadero problema – dice Gaara que había sacado su invitación para ver cual era su mesa – Mejor será que me siente, esta conversación la continuaremos otro día.
Naruto volvió a donde estaba Karin, con la sola misión de tener que contarle sobre lo del futuro Jinchuuriki del Kyuubi. El rubio miró a su prima con cara de compasión, decirle a alguien que su hijo estaba destinado a cargar tal peso por el resto de su vida era algo realmente muy difícil y comprendería totalmente si es que se niega. Ya sentado a su lado Naruto tomó las manos de su prima, la miró a los ojos y le dijo:
- Karin, creo que no fui lo suficientemente sincero contigo… hay otros motivos por los cuales te invité a vivir conmigo – comienza el rubio muy serio – Creo que estás enterada de que me fui dos años a buscar a los nuevos Jinchuuriki... Pues, aun no encuentro a uno… el que deba contener al Kyuubi
- Y eso ¿Qué tiene que ver conmigo? – pregunta Karin extrañada por el tema que había sacado su primo.
- Es que, todos los Jinchuuriki que ha tenido el Kyuubi hasta ahora han cumplido con un requisito especial – responde el rubio un tanto temeroso por la reacción que podía llegar a tener la Uzumaki – Todos han sido del clan Uzumaki… sólo nosotros tenemos la capacidad innata para aguantar tal poder.
- Ya veo… quieres decir que… - dice la pelirroja empezando a comprender para donde iba el rubio – No crees que es un poco atrevido pedirme algo así.
- ¿Cómo?, atrevido nada, es algo necesario – responde el rubio un poco extrañado por la reacción de Karin.
- Si lo sé, es la única manera – dice la pelirroja muy sonrojada.
- ¡Que bueno que te lo tomes así! – Se alegra Naruto porque pensaba que esto sería más difícil – Entonces, ¿No te opondrías?
- Claro que no… si es la única salida – dijo Karin, lo que hizo que Naruto la abrazara fuertemente – Y ¿Cuando te gustaría que pasara?
- Cuando tenga que pasar, no estoy muy apurado – responde Naruto aun abrazando a su prima.
- Si, creo que tienes razón, es algo que se tiene que dar naturalmente – dice la Uzumaki que le devuelve el abrazo al rubio – Pero, me gustaría que fuera lo más pronto posible.
- ¡Ah!, pero que cosas dices, no te estoy pidiendo que corras por ello… tómatelo con calma, todo pasara en su momento – aconseja el rubio a su sonrojada prima, nunca le pediría que corra para conseguir novio y tener un hijo – Deberías ir con calma en ese tipo de cosas.
- Es que no lo entiendes Naruto, tu…
Antes que Karin dijera una sola palabra se escucha un sonido de copa que indicaba que era la hora de comenzar con todo, en lo que estaban conversando ya habían llegado el resto de los invitados. El padre de Shikamaru, Shikaku Nara, comenzó diciendo unas palabras muy emotivas sobre su hijo, el orgullo del clan Nara como lo tituló. Al terminar su amago de discurso y que los aplausos inundaran el lugar, una cantidad de mozos entraron con platos en las manos y los sirvieron a todos los presentes. Lo que sorprendió al rubio fue que justo el suyo era un tazón de ramen, cuando se le fue la impresión lo primero que hizo fue mirar por arriba de todos los invitados, todos muy concentrados en sus platos, a Shikamaru que ya lo estaba esperando con una sonrisa de las que pone él, esas que cree que se ven cool.
Terminada la comida los invitados de más edad se empezaron a retirar, pero no sin antes ir a felicitar al Nara. Para los más jóvenes se había improvisado una pista de baile al retirar algunas de las mesas que estaban en el medio del salón. “Nadie dijo que tendría que bailar”, pensó el rubio cuando comenzó a sonar uno de los temas que esta más de moda en esos tiempos. Karin miraba atentamente al Uzumaki como diciéndole con los ojos que lo único que quería era salir a moverse.
Aburrida de que el rubio se hiciera el tonto con respecto al tema, se paró, tomó la mano de Naruto y lo guio a través de toda la gente para ir directamente a saludar a Shikamaru que se encontraba junto a su asistente en una de las mesas principales.
- Felicitaciones Shikamaru – dijo Karin que se acercaba rápidamente a la mesa junto al Uzumaki – Creo que lo harás de lo mejor.
- Gracias Karin, pero creo que me tocó fácil – responde el Nara cuando le estiraba la mano a Naruto para saludarlo – Contigo cerca Naruto, no tenemos nada que temer.
- Es cierto Naruto-kun, eres de los ninjas más fuertes de la historia de Konoha, contigo será suficiente para que nadie siquiera piense en atacar la villa – dice Shiho sonriendo.
- Ustedes me alagan mucho, pero creo que contigo Shikamaru, será más que suficiente – dice Naruto tratando de hacerse el modesto – Yo también te felicito… Antes que se me olvide, gran discurso el del otro día… casi me haces llorar – miente finalmente, ya que si lo había hecho llorar.
- Jajaja, no te pongas así, tu no eres de los llorones – bromea el pelinegro sin saber la verdad del tema – Hey, ustedes dos se ven realmente bien… Naruto, por fin te sacaste tu polerón naranjo con negro, ya estaba bastante pasado de modas… Y tu Karin, te ves muy hermosa, eso que llevas te sienta de maravilla.
Inmediatamente los Uzumaki se miraron el uno al otro muy rojos, como no aceptando los halagos del Nara. Karin también pensaba eso sobre Naruto, se veía muy apuesto. La pelirroja no paraba de mirarlo de arriba abajo con unos ojos que dejaban en claro las intenciones perversa que tenia la chica. Shikamaru, tan analítico como siempre, notó que la pelirroja no sentía al Uzumaki como un primo, si no que como algo totalmente diferente y creyó que merecía una ayuda, pero no sin antes consultar con Shiho si sus elucubraciones eran correctas.
- Oye Shiho, ¿Te puedo hacer una pregunta? – Le susurra el Nara en el oído a la rubia - ¿Crees que a Karin le guste Naruto?
- Pero qué cosas dices… acoso lo dudas – responde Shiho con una sonrisa maliciosa en el rostro - ¿Acaso quieres ayudar a Karin?
- Tan aguda como siempre… por eso te elegí como mi asistente – dice el pelinegro que ya se separaba de su asistente para mirar a la parejita que aun se miraban el uno al otro - ¡Eh, chicos! ¿Por qué no vamos a estirar las piernas a la pista?
La música seguía y el lugar se había repletado de gente, todos bailaban. Naruto miró a Shikamaru con una mirada asesina, al rubio no le gustaba para nada la idea de salir a bailar con Karin, ya que obviamente el Nara bailaría con su asistente. “Desde cuando te gustan estas cosas Shikamaru o es que acaso sólo me estas cargando un poco”, pensaba Naruto. Karin no dudó y tomó a su primo de la mano y lo llevó al medio del salón. Shiho, que secretamente guardaba sentimientos hacía Shikamaru, aprovecho el momento para tratar de hacer su movimiento. “Te haz dado cuenta en un segundo de lo que siente Karin y en años que me conoces ni sospechas que me gustas”, pensaba la rubia mientras que de un ala llevaba a Shikamaru tras los pasos de los Uzumaki.
Ya eran casi las cuatro de la madrugada y la fiesta estaba a punto de terminar, la música más movida fue remplazada por lentos muy apretados. Sólo quedaban bailando las parejas o los que estaban tratando de no irse con las manos vacías por decirlo de alguna forma. Los borrachos de siempre estaban todos agolpados en una improvisada barra que habían instalado a un costado del salón, todos ya en las últimas. Muchos de los amigos de Naruto se habían ido, como por ejemplo Kakashi que había ido a dejar a Kurenai temprano a su casa y Gaara que volvió al cuarto que le habían conseguido mientras se quedaba en la villa. Aunque el Uzumaki estaba convencido que Neji con Hinata se irían rápidamente del lugar, para su sorpresa y de todos, se quedaron hasta las últimas, de hecho aun estaba bailando. Naruto no podía ocultar que le molestaba un poco, pero trató de mirar para otro lado, Hinata es libre de hacer lo que quiera y él no era nadie para decirle nada, era lo único que se decía. Alejados de todos, en un rincón, estaban Chouji y su pareja besándose. Naruto, al ver esto, sintió una tremenda alegría por su amigo, ya que siempre estuvo acomplejado por su apariencia y nunca se dio cuenta de que todo estaba en si mismo. “Hasta que lo conseguiste Chouji”, fue lo que le nació mientras presenciaba la escena.
Después del cuarto baile, Shikamaru y Shiho se habían desaparecido sin dejar ningún rastro, la broma le había salido al revés y en ese preciso momento debía de estar pagando por lo que hizo. Sai e Ino, tampoco estaban, de hecho nunca los vio desde que sonó la primera canción, para algunos cuando nace la necesidad no se le puede hacer a un lado.
Naruto bajó un poco la mirada y vio a Karin que solamente se dejaba llevar por la música, muy apegada a él, demasiado de hecho. Cuando el Uzumaki menos se lo esperó, las manos de la pelirroja subieron para posarse alrededor de su cuello. Lo que hizo que se estremeciera por completo fue que no sólo hizo eso con sus manos, si no que levanto la cabeza para mirarlo a la cara. “Karin, ¿Qué mierda haces?”, era lo que pensaba Naruto mientras los rojos ojos de la Uzumaki se posaban en los suyos.
Naruto cerró los ojos para pensar un momento, pero apareció en frente del zorro, este estaba recostado y lo miraba con los ojos de siempre, esos ojos rojos llenos de ira.
- Naruto, ¿qué acaso eres tonto? – Dijo Kurama tranquilamente dentro de la mente del Uzumaki – A esa chica le gustas y tu pensando en todas esas estupideces.
- Cómo le voy a gustar a mi prima, zorro idiota – exclama Naruto incrédulo ante tales palabras del Kyuubi – Y además, la conozco de hace unas semanas solamente.
- Y eso qué – dice el zorro – ¿Acaso Sakura no te gustó desde el primer día?, por qué piensas que con ella puede ser diferente.
- Agh, esa te la doy, pero ella… no puedo – se cuestionaba el rubio cerrando los puños con fuerza - ¿Qué pasa si yo no le gusto como dices y nuestra amistad termina aquí?
- Hazme caso, le gustas, hasta el hokage se dio cuenta… ¿Por qué crees que vino a bailar? – explica Kurama.
- Y Hinata, ella es la que me gusta realmente – grita el rubio apretando los puños con aun más fuerza - ¿Qué pasa si me ve?
- Acaso no fuiste tú el que dijo que ahora no eran nada y que cada uno era libre de hacer lo que quiere – dice el Kyuubi haciendo que Naruto reflexionase sobre la posibilidad de que Hinata finalmente se decidiera de respetar a Kiba y buscar otros caminos, el quedaría sin nada – Si no me crees, es mejor que abras los ojos y lo veas tu mismo.
Dicho lo último Naruto abrió lentamente lo ojos y vio los de Karin, estos estaban clavados en su rostro. “No me jodas, Karin, esto es muy difícil para mi”, pensaba Naruto cuando se percato que ya estaban llegando al final de la fiesta, ya que avisaron por los alto parlantes que esta era la última canción. Hinata y Neji se habían ido hace poco y quedaban contadas parejas en la pista de baile, lo que hacía más peligrosos que este intentara cualquier cosa. “¿Y si la beso?”, se dijo el rubio, “Todavía tengo dudas sobre lo que siento por Karin”, en efecto, lo que había vivido hace unos días con Hinata lo había hecho olvidar lo que sintió en la posada cuando fueron en busca de Sakura.
- Tienes razón, le gusto – dice Naruto de nuevo hablando con el zorro – Pero, no estoy seguro… Hinata está aun en mi corazón.
- Mmm… tienes que dejar de pensar siempre en los demás y buscar tu propia felicidad de vez en cuando – dice Kurama con un poco de compasión por su Jinchuuriki – siempre estás tan segado por tus amigos.
- Eso no tiene nada que ver… mis amigos son lo más importante para mi – grita Naruto molesto otra vez – No me vengas con eso de que tengo que dejarlos de lado.
- No es eso… A ver, que pasaría si finalmente te quedaras con Hinata… ¿Eso te hará feliz? – dice el Kyuubi sorprendiendo al rubio – Sólo haz tenido una novia… recuerda eso… eres lo suficientemente joven como para experimentar mucho todavía… no seas como Kushina que se quedo de una con Minato.
- Oye zorro imbécil… ¡No hables de mis padres! – Exclama Naruto enfadado – Y de que te las das ahora… ¿Doctor corazón?
- Si te contara todas las cosas que vi con Kushina… Te vi nacer, literalmente… así que guarda silencio mocoso – dice Kurama extrañamente tranquilo – Si quieres sigue mi consejo… a veces hace falta buscar tu propia felicidad.
- Mmm… mi propia felicidad – dice Naruto bajando la cabeza – Lo haré, pero si esto sale mal… no te dejaré salir en un muy largo tiempo.
- No me lo agradezcas después – se burla el zorro que asumía postura de siesta.
Ya totalmente convencido de que lo haría, Naruto lentamente fue acercando su boca a la de su prima, la pelirroja captó el mensaje al instante y también hizo lo mismo. Todo se puso en silencio para le rubio, sólo estaban Karin y él. “De hoy no pasa, creo que al fin sabré ¿Qué es lo que realmente siento?”, se dijo el Uzumaki antes de que cerrara los ojos. Entonces los sintió, los suaves labios de Karin acariciando los suyos, era un beso totalmente diferente a los que recibió en sus viajes, este era más parecido a los que Hinata le daba cuando comenzaron a salir. “Esto… esto… hace mucho tiempo que no me sentía así”, pensaba Naruto mientras su lengua se juntaba con la de la pelirroja, “Mierda esto esta de otro mundo… besa mejor que Hinata”, “Realmente me está gustando mucho… serás Karin, que buena eres”.
El beso no paraba, la canción había parado hace unos minutos y las otras parejas ya habían ido a buscar sus cosas a las mesas para irse. Se habían quedado solos ahí parados, todos los presentes quedaron choqueados al ver algo así.
- Pero sí es Naruto-kun – dice Lee a Ten-Ten, que también habían desaparecido - ¿Quién diría que olvidaría algún día a Hinata-san?
- Y que lo digas… tal vez sólo se aburrió de esperar – comenta Ten-Ten cuando vio a Sai e Ino aparecer de la mano – Pensé que ustedes se habían ido.
- Jajaja, no seas tonta, sólo fuimos a pasar el rato – dice la Yamanaka con una sonrisa perversa mientras Sai se sonrojaba un poco, cosa rara en él - ¿Pero si ese no es Naruto?
- Exacto, está en plena faena con Karin – bromea Lee que se servía un poco de jugo – Espero que Hinata se haya ido, no me gustaría ver la que se armaría si descubriera a su Naruto-kun con otra chica.
- Por lo que sé, ella fue la que terminó con él, pienso que está en todo su derecho – dice Ino apoyando la actitud del Uzumaki – Si yo fuera él haría lo mismo… no mal entiendas Sai, pero es la verdad.
- Creo que tienes razón Ino, pero hacerlo aquí tan a la vista de todos ¿No lo encuentran muy osado? – comenta Ten-Ten, que se había acomodado en el hombro de Lee – Espero, como dijiste Lee, no vuelva Hinata, no me gustaría que se sienta mal por Naruto.
Los amigos del rubio siguieron conversando sin darse cuenta que estaban a un lado del bolso de la Hyuga.
Karin estaba en las nubes, los labios de su primo eran tan deliciosos como nunca se los imaginó (cosa que ya había hecho unas cuantas veces). Después de unos cinco minutos de beso, ambos se separaron muy suavemente, a Naruto ya se le había olvidado todo el royo que tenía con Hinata, sólo pensaba en lo genial que había resultado la idea del beso “Kurama eres el puto amo”, pensaba mientras sujetaba a Karin fuerte de la cintura, pero para él no fue para nada concluyente. Karin, por su parte, quería seguir con esto así que abrazó al rubio y le susurro al oído un claro y tierno “Me gustas”.
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Hinata estaba llorando, se encontraba a unas cuantas cuadras de donde se realizaba la fiesta, Neji la consolaba sobándole la espalda y se preguntaba una y otra vez de por qué no había sido él el que buscara con el Byakugan la bolsa que se le había quedado a su prima.
- Lo siento Hinata-sama, pero creo que Naruto ya tomó su decisión – dijo Neji que seguía tratando de calmar a la Hyuga – No deberías culparte, cada uno es libre de elegir a quien desee.
- Esto es mi culpa… siempre arruino todo, aquel día estaba segura que le gustaba… ¿Por qué los hombres son así? – lloraba la pelinegra que no encontraba consuelo en los brazos del Neji – Esa chica, desde que fui a ayudar a Naruto a su casa la noté rara… debí haber hecho algo… Buuaa.
- Tal vez sólo le robo un beso… Naruto no es de esa clase de personas – trataba el Hyuga de buscar escusas a lo que había visto su prima – A lo mejor es todo un gran mal entendido.
- ¡No!, su flujo de chacra estaba calmado… lo estaba disfrutando… Neji… snif, snif… Todos los hombres son iguales – decía Hinata entre gemidos de angustia.
- ¿Qué dices? – Preguntó Neji impresionado por lo que le estaban diciendo – Naruto-kun…
El Hyuga comenzó a sentir un fuerte odio hacia el rubio, por su culpa su prima estaba así, lo haría pagar como fuera.
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Naruto y Karin salían junto a todos sus amigos del salón donde se había realizado la fiesta. Todos se habían percatado de que a Hinata se le había quedado el bolso y decidieron tomarlo para devolvérselo después. Todo parecía bien hasta que aparecieron Neji y Hinata, esta todavía con los ojos empapados en lágrimas. Lo primero que Naruto pensó se hizo realidad, lo que nunca creyó posible, pasó. Hinata corrió al encuentro del grupo de jóvenes, más exactamente al encuentro del rubio. Cuando estuvo frente él, la sola expresión de no entender lo que le pasaba que tenía Naruto hizo que la Hyuga se enfureciera completamente. Alzó la mano y golpeó el incrédulo rostro del Uzumaki que lo único que hizo fue tomarse la cara en la parte donde recibió el golpe.
- ¡No me vuelvas a hablar nunca!, ¡No te me acerques más!, ¡No te quiero volver a ver! – Gritaba Hinata ante las miradas de todos sus amigos - ¡Te odio!… ¡Naruto Uzumaki!
Naruto no reaccionaba, estaba chocado, nunca había visto a su querida Hinata en ese estado. “Me habrá visto”, era lo único que se preguntaba.
- Espera Hinata, te puedo explicar todo – dice el rubio cuando volvió un poco en si – No te vayas por favor.
Neji apareció como un relámpago frente del Uzumaki, lo miró y le dijo:
- No te vuelvas a acercar a Hinata-sama, ya la escuchaste, no quiere nada más contigo – dice el Hyuga con expresión de pocos amigos, pero Naruto hizo caso omiso de las advertencias de este e igual así salió corriendo en dirección al Hyuga – ¡Te dije que no te le acercaras! – grita Neji cuando agarra a Naruto por la espalda, lo da vuelta y lo tumba de un golpe.
Todos estaban atónitos ante tal escena, la única vez que habían visto a Neji así de enojado fue cuando peleo contra Naruto en el examen de acenso a ninja de grado medio. “Creo que Neji, no sólo defiende a Hinata… hace tiempo que quería saldar cuentas con Naruto”, pensaba Lee, “Será mejor interferir o si no esto se pondrá feo”.
- Sai, hora de entrometerse – dice Lee cuando salía disparado a ponerse en medio de Neji y Naruto para que el Hyuga no golpee de nuevo al rubio.
- Entendido – dice Sai replicando lo que hizo su compañero – Si Naruto se enfada el joven Hyuga la pasara muy mal.
El golpe del pelinegro había despertado al rubio totalmente. Que lo golpeara Hinata era una cosa, pero que lo golpeara Neji era una muy distinta.
- Y a ti ¿Qué te pasa imbécil? – Grita el Uzumaki desde el piso - ¿Acaso te hice algo?
- Te dije que no te le acercaras - explica Neji furioso – Tu eres el culpable de que Hinata-sama este así, comportándote como un maricón con ella.
- ¿Qué? – Dice Naruto parándose y acercándose al Hyuga para encararlo – Yo no he hecho nada malo.
- Te estabas besuqueando con esa… esa… p…
Neji no alcanzó a terminar la frase cuando el rostro de Naruto cambió totalmente y la veloz mano del rubio se clavaba en el rostro del Hyuga haciéndolo volar unos metros. Sai que venia corriendo al lado de Lee fue el encargado de agarrar al pelinegro que venía suspendido por los aires. “Pero que fuerza has cogido con estos años… Naruto-kun”, pensaba el dibujante al ver la cara de Neji totalmente roja y con la nariz levemente desviada hacia el lado izquierdo, “No le dio ni una chance de respuesta, lo único que le quedaba era recibir de frente el golpe”.
Karin veía todo y no lo creía, nunca había visto a Naruto así, no dejó terminar al Hyuga la frase que estaba segura que estaba dirigida así ella. “Naruto está furioso por que Neji me iba a decir algo malo”, se dijo la Uzumaki. Aunque no le gustara que los amigos pelearan entre sí, le agradó la idea de que el rubio se enojara si alguien se metía con ella… “Me protege”.
- Naruto-kun, ya basta, los amigos no tienen que pelearse entre ellos – dice Lee cuando llega junto a Naruto.
- Lo sé, es sólo que iba a insultar a Karin y reaccione mal… él defiende a su prima, yo defiendo a la mía – explica el rubio que se tenía que morder el labio inferior para no ir a arreglarle la nariz a golpes a Neji - ¡Karin, nos vamos!
- ¿Es tu prima?, pero si dentro… tu – pregunta el pelinegro un poco asqueado con la idea de que entre primos se besaran así de intenso.
- Déjame, esto no es asunto tuyo – dice el rubio cuando Karin llega a donde estaban, le pasa la mano por alrededor del cuello y empieza a caminar rumbo a casa – ¡Despídeme de todos, por favor Lee!… Sai, nos vemos mañana… donde siempre.
- Adiós Naruto-kun – se despide el dibujante un poco impresionado por la actitud del rubio.
Caminaron alrededor de medio hora bajo un frío intenso que se había apoderado de las calles de la villa. Naruto le había pasado su chaqueta a Karin para que no sintiera tanto frío. Ninguno de los dos decía una sola palabra, era como si ambos supieran lo que sentía el otro en ese momento.
Cuando por fin llegaron a su destino, el rubio buscó lentamente en su bolsillo las llaves. Le tiritaba un poco la mano de tan sólo pensar en lo se venía después, el Uzumaki sabía que seguirían en lo que dejaron en el salón. Aunque no le gustara admitirlo, le había encantado lo que había pasado en la fiesta, si algo pasaba no se negaría.
Naruto abrió la puerta de a poco, Karin fue la primera en entrar, se sacó la chaqueta que le había prestado Naruto y la tiró al sillón cama de la sala de estar. Para la pelirroja esto era algo totalmente nuevo y también estaba un poco temerosa por si las cosas se ponían un poco más intensas. Naruto no pudo aguantar más y se lanzó directo hacia la Uzumaki, que lo recibió entre sus brazos. Fueron lentamente retrocediendo hasta que Karin cayó al sillón donde había tirado la chaqueta hace un momento. De pura ansiedad no quisieron ir al segundo piso así que se quedaron en el “cuarto de Naruto” o mejor dicho en la sala. El rubio estaba totalmente ofuscado por lo que había pasado con Neji, a quien consideraba uno de sus amigos más cercanos, de a poco le fue bajando el arrepentimiento de lo que había hecho. También estaba un poco confundido por lo de Hinata, nunca había visto a la Hyuga en ese estado, ni siquiera cuando terminaron. Lo que quería en ese momento era olvidarlo todo y para eso estaba Karin, tal vez eso sería un error, pero al rubio no le interesaba, sólo le importaba lo que sentía en ese momento.
Los besos iban y venían, con lo que pasaba el rato también aumentaban las caricias. Naruto ni siquiera notó cuando la pelirroja le había sacado la polera. No pensaba en nada sólo en lo encendido que se sentía en ese momento, pero cuando menos se los espero un recuerdo hizo que bajara todas las revoluciones.
... - D-¡¿De que estás hablado?! – Gritaba Naruto todo empalado por las negras barras de Pain - ¡¿Qué clase de razón es esa?! ¡¿No ves que es peligroso?!
- …. Mi voluntad es estar aquí ahora – responde Hinata en postura defensiva, lo que hace que Nagato dude un poco en seguir atacando al Uzumaki – … No hacía más que llorar y me rendía antes de intentarlo… Una y otra vez, quise elegir el camino equivocado… pero tú, Naruto… Has hecho que caminara siempre por el correcto – Con cada palabra el Uzumaki se sentía más y más confuso – Te seguía en todo momento… quería imitar tu pasos… hasta el día en que pudiera caminar a tu lado… hasta llegar donde tú ibas… ¡Tú me cambiaste Naruto! ¡Tu sonrisa me salvó!... ¡Por eso no temo morir para protegerte!... Porque yo… Te quiero, Naruto...
Esa fue la primera vez que sintió cosas por la Hyuga, ese fue el día que él comenzó a cambiar. El rubio creía que lo había olvidado, pero no, seguía ahí. Lentamente fue bajando sus impulsos y dejo de besar a Karin. La miro a la cara y le dijo:
- No puedo hacerlo, aun siento cosas por Hinata y creo que al igual que ella, me demoraré un poco en que vuelva a intentarlo de nuevo – susurra el rubio acariciando el rojo cabello de su prima – Si me quieres esperar para intentarlo...
- Naruto… yo… lo siento – dice Karin sentándose a un lado del rubio y apoyándose en su hombro – creo que fui muy deprisa.
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Justo en el momento de que los Uzumaki se demostraban cuanto se querían, cuatro individuos con capas negras estaban parados sobre el gran muro que aislaba a la villa del exterior. El grupo había entrado de la misma forma que mucho tiempo atrás Kisame e Itachi entraron sin ser percibidos por los sensores de la aldea. Saltaron sin pensarlo dos veces y comenzaron a caminar en dirección a la casa de Sakura Haruno, ahí se quedarían por mientras que planeaban su ataque.
- ¿Te trae recuerdos esta aldea Sasuke? – Pregunta Seigetsu con un tono irónico – Y qué hay de ti Sakura.
- En lo único que pienso cuando veo Konoha, es en lo mucho que deseo verla reducida a polvo – dice Sasuke con su MSE activado, pero antes de que pudiera lanzar las llamas negras sobre la aldea la mano de Sakura se posa sobre su hombro y le hace un “No” con la cabeza – Tienes razón Sakura, me dejé llevar… todo a su debido tiempo, primero es lo primero.
- Se lo mucho que quieres destruir esta asquerosa villa, pero aun no es el momento – dice la pelirrosa quitando la mano del hombro del Uchiha – Tenemos que planear muy bien lo que vamos a hacer y volver rápidamente al escondite… no me siento muy bien dejando “eso” ahí tanto tiempo sólo.
- No te preocupes Sakura – interviene Juugo – Ya me encargué que no le pasara nada, déjalo en mis manos.
- Basta de charlas… vamos directo a la casa de Sakura, ahí invocaras a los Edos necesarios y te quedaras para controlarlos, nosotros nos encargaremos del resto – explica Sasuke con voz firme y muy segura – Si alguien por alguna razón resulta herido, no duden en volver, ella los curara.
- No te pongas así Sasuke, sólo Naruto nos puede hacer el peso… Konoha está lleno de perdedores – se burla Seigetsu soltando una estruendosa carcajada – Yo sólo quiero divertirme un rato con alguien… Karin, ahora me las pagaras todas.
- Ni se te ocurra matarla – dice el Uchiha – si lo haces, te mató yo.
- Con calma, no está en mis planes hacerlo… simplemente la haré sufrir – ríe el espadachín – Esa zorra, es de las personas que más detesto en el mundo, no le haría mal un pequeño escarmiento por abandonarnos así.
- Como quieras – se resigna Sasuke ante la idea de su subordinado – pero ten cuidado si se te cruza Kakashi, él es un ninja de estilo raiton, te causara muchos problemas.
- Entendido, se me había olvidado que el ninja de la copia seguía suelto por ahí – Dice el peliblanco – Debiste haberlo eliminado hace mucho, no crees Sasuke.
- Si, lo sé, es sólo que nunca me pude desligar totalmente de lo que sentía por ellos – explica el Uchiha – Pero ahora es diferente, sé lo que quiero y lo conseguiré bajo cualquier precio.
- Das un poco de miedo cuando hablas así – interviene Juugo.
-No digas esas cosas… en unos días, esta aldea sentirá lo que es realmente el miedo – finaliza Sasuke cuando habían pasado cerca de donde vivía Naruto antiguamente.
“Naruto, estoy tan ansioso de que se acerque el día de tu muerte… lo único que quiero es aplastarte con todo mi poder, como no fui capas de hacerlo hace tres años”
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