Esperaré
Tres años han pasado desde aquella fría tarde en la que entre lágrimas y promesas nos dijimos un hasta luego. Tres años desde que una promesa incumplida quedara grabada sólo en lo más profundo de mi alma. Tres años en los que no he tenido noticia de ti.
¿Cómo será tu cara ahora'?, ¿habrá cambiado en algo?, ¿tu rostro mostrará vestigios del paso del tiempo? Je, seguramente tu sonrisa sigue siendo igual de radiante, seguramente sigue igual de despreocupada. ¿Reirás?, ¿con qué frecuencia?, ¿quiénes son los afortunados que pueden presenciarla día a día?, ¿estarás solo?... Duele, todas las opciones duelen... ¿Por qué desapareciste?
Aún después de los consejos de todos, aún después de ser abandonada, mi cabeza no puede olvidarte, mi corazón no consigue borrarte... ¿Será así por siempre?
Camino por las calles de Tokio, ciudad llena de gente, llena de vida y constantemente encendida, ¿se pausará algún día permitiéndome así encontrarte? Este montón de gente se interpone entre nosotros. Deseo tanto que desaparezcan, deseo tanto poder cambiarlo todo por un simple hola tuyo; un perdón, me tardé un poco en regresar que vendrá acompañado de esa radiante sonrisa tuya que me impedidirá pensar con claridad. Todo, todo, todo, te lo creería todo si eso logra que vuelvas a mi lado para ya no marcharte. ¡Paren, paren, lágrimas paren! ¡No otra vez, no que no puedo parar!
Sigo recorriendo la ciudad, inconscientemente te busco. ¡Maldita manía la mía!, ni siquiera sé si compartes mi mismo cielo. No sé nada, sigo igual que hace tres años.
A la vista de todos soy una idiota que camina llorando sin aparente rumbo... ¡Qué importa! Que piensen lo que quieran si no se preocupan siquiera en preguntar el motivo de mi angustia. Soy invisible, al menos generalmente lo soy, ¡vaya oportunidad para hacerme visible!... Soy una maldita inoportuna para hacerme notar.
¡Maldición!... El poco maquillaje que llevaba acaba de desaparecer.
La ciudad está preparada para algún festival, creo desencajar totalmente entre tanta alegría. Festival, festival, festival... Ahora recuerdo que una vez creí verte durante uno. Fue de reojo y por un instante; pero al percatarme desapareciste. Debo estar desesperadamente loca para creer verte, para imaginarte... ¿Tú me buscarás? ¿Imaginarás verme?
Estoy tan cansada, ni siquiera sé por qué estoy caminando... ¿Qué había venido a hacer?, ¿por qué salí de las habitaciones?, ¿qué era?... ¡Oh por dios! Tenía que comprar Zumo y hace rato pasé la máquina expendedora, estoy en las nubes... ¿Cuánto llevo caminando? ¿Qué hora es?... 21:30, demasiado tarde para caminar sola por este puñado de edificios. Sola, sola, sola... Sí que eres mentiroso Yano, a ti sí que te gusta mentir... ¡Dios, otra vez comienzan a caer!, ¡no les dí permiso desgraciadas lágrimas!
Estoy frente a la máquina expendedora, mis piernas se debilitan y caigo de rodillas antes de poder insertar las monedas. Ya no las puedo detener, no lo quiero hacer más. Necesito llorar y gritar lo que por tanto tiempo quise decir. No quiero pensar, no lo quiero hacer más... Estoy harta de reprimirme...
—Yano, Yano, Yanoooooo... ¿Dónde estás? ¿Cuándo piensas regresar? —su grito fue poco a poco perdiendo intensidad, hasta terminar quebrándose por el sollozo—. Mentiroso, mentiroso, mentiroso... Si gracias a mí seguís vivo no me hubieras dejado... no lo hubieras hecho...
Lloré, lloré hasta que no quedaron más lágrimas en mí. Hasta apaciguar un poco el dolor que oprimía mi pecho con fuerza. Nadie circulaba por la calle, todo estaba vacío, quizá todos se encontraban en el festival.
—Necesitaba dejarlo salir, necesitaba que los pensamientos y sentimientos reprimidos salieran. Ahora podré seguir —suspiró cansada—. Llorar cansa.
Luego de varios intentos logré levantarme, carezco de fuerza pero debo seguir. Mañana debo concurrir a la Universidad, mi vida debe continuar aunque no estés Yano.
Algún día me dirás tus razones, algún día te tendré frente a frente y podré saberlo todo. Esperaré, esperaré aún si todos me quieran obligar a hacer lo contrario. Esperaré aunque el día nunca llegue. Ya veré que hacer, ya veré más adelante, ahora sólo quiero continuar. Sé que si lo hago, de algún modo el destino me llevará hacía ti... Porque nada fue mentira, porque todo fue real, porque quiero seguir confiando que tarde o temprano lo que me dijiste aquel día dejará de ser sólo una promesa.
Quiero confiar en ti, Yano.
Fin
[hr][/hr]
Es un desvarío mío luego de pensar cómo habrían sido los días de Nanami cuando llegó a Tokio. Por si no se dieron cuenta se sitúa entre el salto temporal de la primera parte y la segunda.
Lo escribí rápido pero creo que quedó algo improlijo. Espero que les guste un poco, hace tiempo, por no decir años, que no escribo nada. Parezco una novata, me costó horrores sintonizar lo que quería escribir con lo que escribía.
Muchas gracias por leerlo...








, plasmaste muy bien la angustia de Nana u_u y ojalá te animes a escribir más de esta maravillosa historia.





