Capitulo siete: Despedida.
Ha pasado unos meses desde la muerte de Shiba Kaien, y el tranquilo panorama en el Seireitei, Shihōin Yoruichi y Urahara Kisuke eran acusados de traición y expulsados de Soul Society, no lo podía creer, no era posible, ellos no podían haber traicionado a la Corte de los Espíritus Puros.
Corría contra el reloj para encontrarlos y obtener una respuesta, pero según los reportes que leyó habían sido acusados de ayudar a unos shinigamis condenados a muerte por sufrir una Hollowficación a escapar, todo esto había ocurrido veinte años antes de su llegada al Seireitei, pero recién ahora el Capitán Sosuke Aizen había encontrado pruebas. Ya habían pasado cuarenta años de este suceso pero eso no le importaba ahora, debía encontrarlos y averiguar si todo era cierto.
-Si lo que Aizen-sama dijo es cierto, debo apresurarme. No, no puede ser Urahara-sama nunca haría algo así. Pensó Naruto mientras corría veloz hacia el bosque.
Desplazándose entre el bosque que rodea al Rungonkai, el muchacho llega a un claro donde hacia segundos sintió un reiatsu muy conocido para él. Pero al parecer llego tarde, no había nadie ahí.
-Diablos. Pensó el rubio lanzo un golpe contra un árbol que se partió en dos por su base.
-¿Por qué tan enojado Naruto-baka? Pregunto una voz conocida a su espalda mientras el se giraba para verla.
Y ahí estaba ella, la mujer con la que siempre discutía, con la que siempre entrenaba su shunpo y su combate cuerpo a cuerpo, la mujer a cuya familia pertenecía Shihōin Yoruichi.
-Es cierto. En serio traicionaste a todos. Dijo interrogativamente Naruto mientras ella simplemente bajaba la mirada.
-No es lo que tú crees. Respondió ella mientras se acercaba al rubio.
-¿Entonces por qué tú y Urahara-sama huyen sino hicieron nada? Pregunto el rubio shinigami buscando respuestas.
-Eso no puedo decirlo, es muy difícil de explicar. Contesto Yoruichi mientras le daba la espalda al rubio y empezaba a caminar.
Pero él fue más rápido y apareció delante de ella colocando sus manos en sus hombros y mirándola con ojos llorosos.
-Te prometo que encontrare una forma de demostrar sus inocencias pero quédate por favor, quédate conmigo. Dijo el rubio abrazándola sin saber porque lo hacía, pero extrañamente sentía un peso salir de su pecho y la vez sentía que realizaba una confesión algo extraña e inesperada tanto para él como para ella.
-Siempre fuiste un idiota verdad. Dijo ella tomando su rostro con sus manos y mirándolo a los ojos con una media sonrisa triste.
Sus miradas se cruzaron, su corazones aceleraron su palpitar mientras, dejándose llevar por el momento o eso creían sus labios se juntaron en un beso largo y apasionado. Se separaron y tomando aire volvieron a repetirlo solo que esta vez el deseo se hizo presente.
El recorría su cuerpo con sus manos despojándola de sus ropas, ella igual, bajando por su cuello, ella suspiraba suavemente producto del placer, ella se agarraba de su espalda con firmeza mientras lo rodeaba con sus piernas.
Depositándola suavemente en la gramilla, empezó a bajar lentamente escudriñando hasta el último rincón de su sinuoso cuerpo mientras masajeaba sus pechos firmes que a esta altura tenían los pezones duros por el deseo carnal. Se detuvo en ellos mordiéndolos suavemente, cosa que produjo que ella arqueara su espalda y gimiera de placer.
Bajo aún más deteniéndose en su intimidad y con quirúrgica precisión su lengua jugueteaba divertida, los suspiros de ella eran su estímulo a seguir con su labor, ella acariciaba su cabellera con suavidad produciendo un efecto algo soporífero en su amante que enlentecía el ritmo de su estimulo mientras se separaba de ella para subir y depositar un beso suave y delicado.
Ahora era Yoruichi quien tomaba el control de este vehículo del placer que se descarriaba en su camino hacia el momento cúspide de esta acción carnal. Tomándolo con fuerza y delicadeza lo hizo quedar a el sobre el pasto y ella arriba, un beso marco el inicio de su trabajo, ella se deslizaba lamiendo su pecho hasta su cintura. Sostuvo el miembro erecto, rígido y poderoso con sus manos masturbándolo lentamente mientras acrecentaba su ritmo.
Suspiros roncos eran lo se sentía mientras ella lo succionaba en su plenitud, para luego acariciar la cabeza del mismo. Esto continuo por unos diez minutos hasta que Naruto la por los hombros y la coloca a su altura, otro beso y el clímax
alcanzo su cúspide al tiempo que la mujer, sentía la entrada del sexo opuesto en el suyo.
-Te duele. Dijo él intentando disculparse, después de todo no era muy experto en estos temas.
-No te detengas onegai. Rogo ella suavemente a su oído mientras negaba con un gesto de su cabeza.
Yoruichi acaricio su pene mientras Naruto suspiraba producto del placer. El ritmo era cansino pero agotador, los minutos pasaron y la Shihōin se levanta tomando la mano de su amante mientras caminan hasta un árbol al cual ella se aferra con a la vez que se arrodilla para ser penetrada.
El rubio procede a ejecutar, cinchando de su cabellera la penetra sin vacilación.
-¡Hmmmm..Ahhh..Naruto! Balbuceo Yoruichi mientras Naruto aceleraba el ritmo de aquel frenesí.
Treinta minutos y la cúspide de la sensaciones fue alcanzada al tiempo que los dos relajaban sus cuerpos producto del calor que sentían.
-¡M..e cor…ro! Exclamo Naruto liberando su esperma.
El pasión creció en su entre pierna y ella también se abandonó al placer soltando sus fluidos a la par del rubio. Luego de unos segundos se separaron y se recostaron en el grass para darse un abrazo pasional y un beso, después para nuestro héroe todo fue negro…
Horas más tarde:
Abrió los ojos, y se dio cuenta que estaba desorientado, donde estaba, esa duda fue rápidamente respondida al ver por la ventana de la habitación por donde se colaban los primeros rayos de un sol mañanero.
-Acaso fue un sueño. Pensó el hombre mientras recordaba lo sucedido y un sonrojo leve acudía a sus mejillas.
Pero su duda fue disipada al observar la mesa de luz al lado de la cabecera de su cama donde había una nota.
“Sunimasen…Nos volveremos a ver…te amo” Shihōin Yoruichi. Rezaba la carta que al final de la misma se podía ver una lagrima que deformo apenas la tinta de la palabra relacionada con el latir del corazón.
-Diablos. Pensó Naruto mientras una lágrima resbala por su mejilla de forma traicionera a la vez que agrieta el muro de un golpe seco...