A Naruto solo le basto con llegar a las primeras ruinas para sentirse mareado, podía sentir un peso tremendo sobre el, mientras su visión formaba un túnel, solo podía ver su objetivo. Era patético, cuando mas necesitaba de su gigantesca cantidad de chakra este no era suficiente, pronto perdería el conocimiento, otro fracaso como su rescate de Sazuke. En el momento en que el estaba tambaleándose hasta las ruinas pudo escuchar cientos de explosiones distantes. Poco más de la mitad de sus clones había desaparecido, fueron disipados por no tener suficiente chakra para funcionar.
Naruto se sostuvo de la pared de una casa en ruinas, cayo de rodillas, llego a su primer objetivo, uno de muchos que tendría. Mirando al cielo en búsqueda de aliento, empezó a llorar. Como era posible que tuviera energía para llorar y no para mantener a sus clones, estos eran los pensamientos de Naruto mientras escuchaba mas explosiones a la distancia. Mirando al suelo solo pensando en el no poder hacer nada ante la inevitable verdad de no poder durar mucho tiempo, Uzumaki Naruto vio una mano humana, era lo único visible bajo una pila de escombros. Sin saber con que energías se levanto de su estado de autocompasión y corrió al lugar.
Se podían escuchar mas explosiones, pero para Naruto esas explosiones podían ser fuegos artificiales de algún país lejano, algo que no tenía que ver con Naruto. Por pura voluntad Naruto estaba bloqueando el cansancio generado por mantener los clones. De esta manera comenzó la tortuosa tarea de remover los escombros.
Pasado ya cinco minutos de trabajo Naruto sintió una mano en su hombro, alguien se había acercado. No podía voltear no podía hacer otra cosa que seguir quitando escombros. “Aguanta solo un poco…pronto te sacare de allí” fue lo único que Naruto pudo decir. Después de decir esto la persona que se le había acercado volvió a tomarlo por el hombro solo que esta ves le dio vuelta a Naruto de modo que estaban cara a cara.
Iruka Umino estaba frente a Naruto, su maestro, la persona que Naruto visualizaba como un padre estaba frente a el, su chaleco de chunnin no estaba, este había sido remplazado por vendas las cuales en su mayoría estaban teñidas con sangre ya seca. Cuanto tiempo a pasado desde que empezó a quitar los escombros, el estaba seguro que eran solo 5 minutos a lo mucho. Iruka tomo a Naruto de los hombros y empezó a hablarle a Naruto en un idioma que no podía comprender. Que información le quería dar Iruka sensei, no era importante, lo único importante en el momento eran los números. Cuantas personas se podían salvar, mientras mas rápido llegaran a ellas mejor, de hecho no existía tiempo para nada. Naruto miro a su maestro tratando de decirle todo solo con la mirada, el temor de gastar energía solo en hablar no le permita comunicarse de otra forma. Al poco tiempo Umino Iruka dejo de hablar, como si se quedara congelado, esta era la señal de Naruto, momento para seguir cavando.
Naruto se dio media vuelta y continuo con su labor, esta vez su maestro se le unió. En poco tiempo descubrieron a un anciano, Naruto podía ver a su maestro examinándolo pero Naruto no necesitaba que le dijeran, el resultado era obvio. Sin pensar en otra cosa Naruto siguió cavando, tenía que haber alguien más. Pronto Iruka volvió a tomar su posición al lado de Naruto, al poco tiempo y después de remover una gran cantidad de ladrillos descubrieron la cara de otra persona. Una anciana, tal vez la esposa del viejo que encontraron antes. La anciana se encontraba tan pálida como el viejo, Naruto estaba al borde de perder la esperanza cuando vio como la anciana movió los parpados por una milésima de segundo. De este modo empezó una desesperada tarea para sacar su cuerpo de los escombros.
Con la anciana ya libre Naruto miro como Iruka sensei le decía algo seguidamente su maestro se levanto y corrió hacia una dirección donde se podían divisar un grupo de personas. Naruto no tenia tiempo para esperar, se levanto, preparado para seguir con su búsqueda cuando sintió algo en su pierna. La anciana débilmente estaba sujetando su pantalón, podía ver como la anciana intentaba decirle algo. Al ver esto, Naruto no pudo hacer otra cosa que sonreír, los músculos de su cara se sentían tiesos, el sonreír se sentía como si no fuera algo propio de el.
La anciana le soltó cuando un ninja medico se acerco a ella, Naruto podía ver a Iruka acercándose detrás del ninja medico. Estaba a salvo, una persona entre muchos que tendrían que ser rescatadas, la esperanza aun estaba presente para el ahora lo único que tenia que hacer era trabajar para que esta llama que sentía dentro de el no se apagara.
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Las manos de Naruto se adentraron otra ves en la tierra, esta húmeda y esto no ayudaba en su tarea, sacando escombros, rocas, madera con la esperanza de encontrar a alguien mas. El podía sentir el calor que los últimos rayos de sol dejaban en su espalda, “Otro segundo solo tengo que aguantar un poco mas” con este pensamiento Uzumaki Naruto volvió a incrustar sus manos en la pila de escombros antes de ver como la luz del sol lo dejaba en el horizonte.
La fuerza que le otorgaba el modo ermitaño había desaparecido hace mucho. Sus formidables abastecimientos de estamina estaban acabados, Uzumaki Naruto solo podía crear menos de doce clones de sombra, todos igual de heridos y agotados a su creador. Igual, ellos continuaron con su trabajo.
El sonido había regresado a Naruto, después de perder la mayoría de sus clones el sonido había regresado a el. Igual Naruto estaba determinado a no dejar que los once clones que le quedaban desaparecieran. Se podían escuchar llantos a lo lejos, mezclados con el sonido de los escombros que movía. Iruka lo había dejado para ir a ayudar con los niños de la academia, antes de eso le dijo que tenia un hospital temporal en el centro del cráter, después de decir esto Iruka sensei coloco a una pequeña Katsuyu en su hombro. Naruto no tenia idea cuando dejo Katsuyu de estar en su hombro, pero esta le aseguraba que poco después hacer sus clones ella se cayo de su hombro y el simplemente no le escucho.
Katsuyu estaba ayudando, informando a los ninjas médicos donde había personas que necesitaran atención médica, de la misma manera ella había decidido dejar de hablar con Naruto. Al principio ella le advertía a Naruto que tenia que recibir atención medica, podía sentir como sus niveles de chakra estaban peligrosamente bajos. Al recibir de Naruto solo el silencio como respuesta esta desistió, y solo decidió hablarle a Naruto para informarle el estado e las personas que habían encontrado.
Ya había pasado algún tiempo desde que había encontrado a alguien vivo. Una escuela de civiles fue el peor lugar para Naruto, mientras encontraba minúsculos cuerpos rotos y imágenes que nunca le dejarían por el resto de su vida.
Dios, sus manos le dolían pero no tanto como su corazón.
Mirando al cielo, parecía que el amanecer se presentaría dentro de poco. Sus amigos y camaradas le ayudaban de forma intermitente mientras le imploraban que descansara y se recobrara. “Naruto toda la aldea esta ayudando, descansa esto es una locura” todos le decían algo parecido, pero el siempre respondía negando con su cabeza mientras decía como si fuera una grabación ya preparada “Ya encontramos a todos, si no los podemos contar a todos los ciudadanos entonces tenemos que seguir buscando”. Para Naruto lo único que importaba era la cuenta. Incluso los cuerpos que el recobrara podrían darle consuelo a las familias de Konoha, una forma de poder superar sus perdidas.
Finalmente las noticias que el esperaba fueran entregadas a el fueron dadas por su compañera de equipo Haruno Sakura, esta tenia las manos cubiertas de sangre, posiblemente de alguna persona a la que ella atendió.
“Naruto, por favor ya detente. Hemos podido contar a la totalidad de los Habitantes de Konoha, por favor…”
Naruto se detuvo apenas escucho la noticia, sintiendo un intenso dolor en sus manos, era como si sus manos decidieran que era el momento de gritar su agonía, el las miro. Estaban sangrando, cortadas y golpeadas. Sus uñas estaban rotas o desaparecidas en el transcurso de la noche, mientras movía los escombros de su aldea. En este momento Naruto se dio que la humedad en la tierra que sentía desde hace quince minutos era su sangre mezclada en la tierra, pero lo que mas le impresionaban a Naruto es que apenas se dio cuenta del estado de sus manos estas empezaron a temblar como si fueran las manos de un anciano.
Naruto sintió como el fuego, esa milagrosa energía que lo había sostenido durante la noche lo abandonaba como si fuera el último aliento de un moribundo.
“Cual es el total de muertes, Sakura-Chan?” pregunto Naruto tambaleándose mientras intentaba sentarse en el suelo con la ayuda de Sakura, al final ella lo acostó en el suelo usando sus piernas como almohada.
Otras personas se estaban acercando, sus amigos y compatriotas también estaban con el.
“Perdimos a 384, la mayoría civiles. Se espera que el numero se mantenga ahora que la mayoría de nuestros pacientes están estables” dijo Ino Yamanaka, otra compañera que compartía un aspecto como el de Sakura.
“Hice lo mejor que pude, lo intente, lo intente ero-sannin” susurro Naruto mientras sentía como un frío indescriptible se ponía sobre su cuerpo, era como si alguien colocara una cobija helada sobre el. La oscuridad empezó a consumirlo “Naruto-Kun, no te rindas tu nos salvantes no nos dejes” grito Hinata esta se había sentado al otro lado de Naruto, ella se encontraba frente a Sakura llorando profundamente mientras decía esto.
Naruto sintió que volvía en si, el no sabia si era el ruido lo que lo había traído, pero podía jurar que entre los gritos de sus amigos, entre todos los “No te rindas”, “Que hay sobre tu camino ninja” y otras muchas palabras de aliento, Naruto podría haber jurado que escucho un par de voces, las dos tan inesperadas como la otra. La primera voz era la de un viejo amigo, un anciano, maestro, confidente y para Naruto familia “Yo no me rendí y tome tu camino ninja como el mío por eso hazme orgulloso….” “…y no me abandones, patético niño esta oscuridad…no la quiero…” termino de decir la segunda voz una mucho mas siniestra y menos amigable, la voz que Naruto conocía le pertenecía a la bestia que habitaba en su interior.
“no te preocupes” dijo Naruto débilmente a ninguna persona en particular, “solo quiero descansar un poco” termino de decir Naruto mientras sentía calidas lagrimas que caían en su rostro, lagrimas que se unían con las suyas antes de derramarse en el suelo.
“lo hiciste bien Naruto” “eres el mejor”, “lo has hecho excelente” escucho Naruto desde la multitud, mientras volvía a sentir otra ves como la oscuridad se apoderaba de el. Esta oscuridad era mas bienvenida que la anterior, se sentía calida y acogedora “Gracias…” fue lo ultimo que dijo Naruto antes de cerrar sus ojos.