por Ryu Uzumaki » Mar Sep 14, 2010 8:10 am
Episodio 1: Después de la batalla.
Naruto despertó cuando ya era mediodía. La batalla pasada con Madara Uchiha había sido agotadora. El miembro de Akatsuki había sido un oponente formidable, pero Naruto, ayudado por el poder del zorro y de sus compañeros, había logrado detener al Uchiha. Sin embargo una nota empañaba el triunfo de los ninjas de Konoha: Sasuke había logrado escapar y quería seguir con su ambición de destruir, no solo a Konoha, sino a todos los reinos ninjas y a todas las aldeas ocultas. Después de la batalla con Madara, Naruto había estado muy débil como para enfrentarse a Sasuke, aún así lo había perseguido por los túneles oscuros de la guarida de los Akatsuki. Logró alcanzarlo pero lo que sucedió ahí dejo a Naruto estático, no habría levantado un dedo aunque Sasuke lo hubiera atacado, Sasuke no lo hizo ya que los demás ninjas de Konoha estaban muy cerca y el Uchiha se encontraba superado en número, todos los Akatsuki habían muerto y los demás miembros de Taka lo habían abandonado, así que decidió escapar, al menos por ahora.
Naruto había caído desmayado poco después de que Sasuke huyera. Sus amigos lo encontraron poco después, tirado en medio de una gran cámara oscura, Sakura estaba cerca de un túnel y lloraba. Ino había llegado primero y se encontraba arrodillada junto a Naruto, la chica lo curaba con su jutsu médico. Así los encontraron los demás al llegar. Todos estaban heridos pero, afortunadamente no había una sola baja en el grupo de amigos de Naruto, sin embargo muchos otros ninjas y ANBU de Konoha habían perecido. Kakashi había preguntado que había pasado pero Ino contestó que no sabía y Sakura no decía nada; Naruto no se encontraba en condiciones de responder. Inmediatamente habían llevado a Naruto al hospital de Konoha y ahí Tsunade lo había curado.
Naruto se levantó de la cama y caminó despacio hacía la ventana, todo el cuerpo le dolía, tenía vendas en casi todo el cuerpo. El chico abrió la ventana, el día estaba soleado pero Naruto no lo veía así, él solo veía un día sin sol, lleno de nubes de tormenta.
- Todo por culpa de… - susurró. Cerró los ojos y apretó los dientes sintiendo una rabia y un dolor que aumentaba cada vez más. Lagrimas empezaron a caer por sus mejillas, quería huir, quería gritar, quería golpear algo. Ya no se sentía a gusto en Konoha, quería irse de ahí y que no lo molestaran más, pero a la vez no quería estar solo. Se sentía atrapado en un torbellino, una parte de él deseaba que ya no dependieran tanto de él, que ya no lo usaran como una herramienta, otra parte sentía que estar solo lo iba a deshacer por completo.
La puerta de su habitación se abrió de repente.
Naruto se secó las lágrimas de su rostro y volteo sonriendo como siempre. Eran Tsunade e Ino.
- ¡Naruto! – dijo Tsunade muy enojada – Te dije que no te levantaras de la cama. Tu cuerpo aún está muy débil y andar haciendo esfuerzos innecesarios es perjudicial para tu recuperación.
Ino rió un poco. – Naruto, deberías hacer más caso.
- Tranquilas, no pasa nada – dijo Naruto sonriendo – Además acabo de despertar. Solo quería que entrara un poco de aire fresco.
Tsunade hizo que Naruto volviera a la cama. Ino observó al chico mientras la Hokage revisaba al joven. Naruto sonreía y se quejaba como siempre lo hacía pero algo había cambiado. Ino se dio cuenta que las sonrisas de Naruto eran forzadas, sus ojos no mostraban el brillo de antes, a pesar de que Naruto sonreía Ino podía ver la profunda tristeza que emanaba del chico.
- Bien, la recuperación va muy bien – dijo Tsunade con un aspecto satisfecho- Aún debes de permanecer en cama un tiempo para descansar pero pronto estarás como nuevo.
- Lo ves Tsunade-no-bachan no hay porque preocuparse.
- Aún así, voy a tenerte vigilado, no quiero que hagas locuras – dijo Tsunade – Ino, ven conmigo.
Ambas mujeres salieron de la habitación. Ino estaba un poco confundida.
- Ino, quiero que vigiles a Naruto- dijo Tsunade muy seria.
- SI – respondió la chica de inmediato.
Ino se dio cuenta que Tsunade estaba preocupada.
- Disculpe Tsunade-sama pero… algo le preocupa ¿no es cierto?
Tsunade no respondió, solo observó a la joven Ninja, dio un suspiro y sus hombros bajaron visiblemente.
- Es Naruto – dijo Tsunade preocupada – Físicamente está bien, sus heridas no son graves pero hay algo, algo cambió en él, ya no sonríe como antes, estoy segura que ni siquiera sonríe de verdad. Puedo verlo, es más puedo sentirlo.
Ino sabía lo mucho que la Hokage quería a Naruto, y también que Naruto veía a Tsunade como una madre, así que era obvio que ella también se hubiera dado cuenta.
- Naruto me pidió específicamente que Sakura no fuera quién lo cuidara – dijo Tsunade poniéndose seria nuevamente – Así que quiero que tú cuides a Naruto hasta que se recupere.
“Así que Tsunade-sama lo sabe” pensó Ino.
- Si Hokage-sama, vigilaré a Naruto.
- Bien – dijo la mujer – Lo dejó en tus manos.
La Hokage comenzó a retirarse, se detuvo por un momento y después siguió caminando.
Ino volvió a entrar a la habitación. Naruto estaba de nuevo en la ventana.
- ¡Naruto! – gritó Ino enojada.
- Oh diablos- dijo Naruto – Creí que ya se habían ido.
- Tsunade-sama te ha dejado a mi cuidado, así que acuéstate en este momento.
La cara de Naruto se ensombreció por un momento.
- Oh de acuerdo- dijo y se dirigió a la cama.
Ino observó al chico, Naruto había cambiado mucho durante todo este tiempo. Ino recordaba que de pequeño Naruto era muy hiperactivo, siempre metiéndose en problemas y equivocándose a todo el tiempo. Pero siempre había sonreído y cada vez que no conseguía algo, lo volvía ha intentar con más fuerza aún, nunca se daba por vencido. Con el paso del tiempo se había vuelto más confiable, más maduro pero seguía con ese espíritu inquebrantable, con esa alegría que contagiaba a todos, siempre un amigo excelente. Ahora lo veía y ese espíritu parecía dañado.
La noche ya había caído. La habitación de Naruto estaba a oscuras, el joven estaba despierto. Ino, en cambio, estaba profundamente dormida en una silla junto a él. La tarde había sido divertida pensó Naruto, la mayoría de sus amigos lo habían ido a visitar, al menos los que no estaban tan heridos. Neji seguía inconsciente y Shikamaru había perdido un ojo pero ambos estaban fuera de peligro. A Naruto le divertía ver como Ino había sacado a patadas a un Lee que no paraba de hablar del poder de la juventud y de que Naruto podía soportar todo eso y más.
Naruto estaba agradecido de que Sakura no hubiera ido. El chico ya se encontraba mejor, los poderes curativos del Kyubi estaban en acción y eran mucho más efectivos desde que había creado un nuevo sello, además las constantes pláticas de Naruto con el zorro había creado una especie de amistad entre los dos.
Se levantó de la cama, cuidando de no despertar a Ino, y salió por la ventana. Necesitaba aire y, por mucho que le doliera, tenía que pensar en lo ocurrido. Saltó sobre los tejados y techos de los edificios dirigiéndose al monumento a los Hokages. En un instante la fuerza le falló y cayó de bruces en uno de los techos, al levantarse uno de los vendajes de sus brazos se rasgó en una reja. No tardó mucho en llegar a los rostros de piedra. Cuando llegó se sentó sobre el monumento a su padre.
Una ráfaga de viento frío despertó a Ino.
“Qué raro” pensó “Estoy segura que deje la ventana cerrada”
Ino se levantó y se dio cuenta de que alguien faltaba en la habitación.
“Maldición” pensó Ino cuando encendió la luz. Naruto no estaba. Se había salido por la ventana.
- ¿A dónde te fuiste pedazo de ingrato? – dijo Ino enojada.
Salió a buscarlo inmediatamente.
“¿A donde te has ido? A su casa, no probablemente no. ¿Habría salido de la aldea? Tal vez”
Ino se dirigió a la entrada de la aldea pero vio algo que la hizo detenerse. Un trozo de venda atrapado una rejilla de metal. Ino observó detenidamente el vendaje y siguió la ruta que esté marcaba. La chica se dio cuenta que se dirigía hacía el monumento de los Hokages.
Naruto vio venir a Ino antes de que está llegara a donde él se encontraba. La chica lo iba a regañar pensó pero no hizo ningún esfuerzo por moverse. Se sentía pésimo, la tristeza que emanaba de él lo paralizaba, ¿qué más daba si la chica se daba cuenta? Ya no le importaba nada.
Ino llegó con Naruto, se dio cuenta de que el chico había estado llorando. Esto no la sorprendió.
-Naruto – dijo la chica con tristeza – No debes de salir así del hospital, no en ese estado.
-Estoy bien- dijo el joven con brusquedad.
Ino se arrodilló junto a Naruto.
- No, no es cierto, estás mal y lo sabes.
Naruto se dio cuenta de que la chica no hablaba de su estado físico. La miró confundido.
- Lo sé – dijo ella sonriéndole con tristeza.
- ¿Te lo dijo Tsunade-no-bachan? – mientras la miraba sorprendido.
- No, lo escuché todo en la guarida de los Akatsuki.
- Creí que estábamos solos – dijo Naruto en voz baja.
- Lo lamentó – le dijo la joven- No se cómo ambos pudieron hacerte algo así, es imperdonable.
Naruto bajó la mirada.
- Fue mi culpa, debía haberlo sabido.
- No, lo es, tú estabas perdido por ella y él era tu amigo, solo que no los veías como en realidad son. Nadie lo hacía.
Naruto no dijo nada, se quedó mirando a lo lejos.
- Comprendo como te sientes Naruto pero no puedes ir haciendo locuras, tienes que reponerte…
De pronto Naruto gritó.
- ¡NO SABES COMO ME SIENTO! ¡SIEMPRE ATRÁS DE SASUKE SIEMPRE PRESIGUIÉNDOLO, SIEMPRE A SU SOMBRA! ¡SIMEPRE SOLO!
Ino no se movió de su lado, observaba a Naruto con tristeza.
- No sabes que tu mejor amigo quiera destruir todo lo que conoces, tratar de salvarlo para fracasar uno y otra vez. Ser odiado por todos durante mucho tiempo y aguantarlo, estar solo siempre. Que una y otra vez las vidas de los demás dependan de ti. Ser usado como una herramienta para tirarla después. Querer a alguien y que está te engañe y te mienta. Hacer todo por ella y que aún así te de la espalda…
Naruto recibió una cachetada. Ino tenía la mano levantada y los ojos llorosos.
-Tal vez no sea el “gran Naruto Uzumaki” pero si lo se. Al menos una parte.
Naruto miró a Ino sorprendido.
- Siempre he estado detrás de Sakura, ella siempre tan lista e inteligente, la favorita de todos, la número uno, siempre llena de confianza. Yo la ayude a obtener esa confianza, la defendí, la apoye, pero ella rompió nuestra amistad por un chico. Yo no lo hice, fue ella, aún así seguí adelante. Siempre se me ha adelantado y yo he estado sola. Viendo como el chico que me gustaba, la prefería a ella, que él no albergaba ni un solo pensamiento para mí. Sabiendo que no puedo ayudar en la forma que quisiera, que no soy tan fuerte. No digas que no entiendo lo que sientes Naruto Uzumaki.
Naruto recordó a Ino cuando era niña, es cierto que la veía con Sakura pero llegó un momento en que las dos chicas se habían separado. Y mientras una, Sakura, se elevaba en los estudios y en la popularidad, la otra chica, Ino, era relegada a las sombras. Ahora que lo pensaba, Naruto nunca la vió con amigos, incluso Chouji y Shikamaru siempre estaban juntos pero no con ella.
- Tienes razón – dijo Naruto – Perdón Ino, no quise herirte.
- Descuida, no lo hiciste.
Ambos chicos se abrazaron, bajo la luz de las estrellas.