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Uno de los grandes continentes, encontrándose en South Blue y alojando principalmente a la fuerza militar conocida como "magos", siendo hogar de muchos de los más poderosos dragones.

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Momo
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Mensaje #61 por Momo » Mar Jul 02, 2019 12:28 am

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Akuma Kyōryū [lvl 21]


Cuando llegó la mañana, casi estábamos en la misma posición que antes de llegar a dormir. Mi mano fue a mis ojos para evitar que la luz me molestase mucho y cuando bajé los ojos para ver a Rhaegar hubo algo en mi pecho, en mi corazón, que dio un pequeño vuelco. Allí dormido no tenía un rostro impasible o serio, allí dormido podía ver cómo solo era él en su forma más pura. Sonreí ante ello, quedándome unos segundos pensando en que podría hacer y simplemente hice lo que pensé que era mejor: no hacer nada en absoluto. Dejando un beso despacio en su pelo, simplemente me acomodé mejor y cerré mis ojos de nuevo, disfrutando del silencio que reinaba en el cuarto. Un silencio que no estaba roto, ni era frío, ni era interrumpido por pequeños ruidos de molestia cuando no podía respirar por las lágrimas y la congestión; un silencio que pasaba hasta mis huesos y hacía que lo agradeciese porque hacía que llegara una paz indescriptible.

No sé cuanto tiempo pude estar así, solo con mis ojos cerrados y abrazándole de forma tan calmada, pero el momento que despertara llegó y con ello intentó quitarse de encima mío. Lo evité poniendo mi mano en su cabeza y solo obedeció sin mucho más problema, haciéndome sonreír divertida por esa reacción y por como se acurrucó en mi pecho mejor, llegando a dar un beso al centro de este sin pensarlo demasiado. -- Quedémonos hoy un poco más en la cama, -- susurré mientras peinaba su cabello con mis dedos, manteniendo mi mejilla pegada a su cabeza. -- A veces una mañana empezada tarde de vez en vez, no viene mal. -- apliqué mi lógica del descanso, apenas sacándole una risa en respuesta.

Metidos en esa calma es que eventualmente Rhaegar me comentó que quería seguir contándome sobre él, en concreto cómo acabó su encuentro con el dragón. Apretando mis brazos a su alrededor, intuyendo que aquella parte de su historia no iba a ser la más bonita, es que asentí para dejarlo comenzar a relatar su aventura. Usando su mano para explicar en algunos casos, Rhaegar comenzó a relatar cómo el entrenamiento con su 'maestro' ya comenzaba a dar sus frutos tras un largo mes es que su propio padre descubrió lo que estaba haciendo. Mi corazón se encogió un poco cuando le escuché relatar cómo el dragón dio lo que parecieron sus últimas palabras para él pero su pequeño yo había salido corriendo con toda aquella bola confusa de sentimientos...pero le comprendí, bastante bien de hecho, puesto que aún que había sido más joven que él cuando llegué a sentirme así sin verdaderamente saber porque, sabía cuanto dolía todo aquello. Besé su frente cuando tuvo que detenerse un instante para aclararse y lo volví a hacer de nuevo antes de que comenzara de nuevo. No pude evitar sentir mis propias lágrimas venir a mis ojos cuando el desenlace llegó y las retiré en el momento que intentaron abandonar mis ojos para no interrumpirlo, aunque ante las últimas líneas de ese pedazo de historia me quedé algo confusa por el nombre que aquel dragón tenía.

-- Ese dragón...tenía el mismo apellido que tú, -- comenté con voz algo tomada, recuperándome del momento. -- ¿Cómo es eso siquiera posible? -- y esa pregunta quedó sin responder por él, tampoco es que yo quisiera presionarlo a más así que lo tomé cómo algo que quizás algún día sabría. Y con eso contado es que nos mantuvimos un poco más en la cama, sobretodo cuando volvió a pedirme que cantara una vez más antes de que finalmente nos levantáramos de allí para ser productivos de alguna forma.

Una vez desayunados y vestidos, es que Rhaegar decidió que necesitábamos más provisiones si nos íbamos a quedar tantos días en aquel lugar y yo secundé la moción sobretodo cuando descubrí que no había mucha ropa que pudiera quedarme a mi en aquella casa aparte del par de vestidos que había encontrado y algún que otro de sus pantalones. Hicimos una pequeña lista con todo lo que se nos ocurrió aparte de aquello - 'por el amor que tienes por Balerion, prométeme que tendremos una lavadora, yo no pido más en esta vida' - y cuando la tuvimos lista, entre las cosas unas cuantas lácrimas de películas y si era posible algún libro de botánica, es que Rhaegar salió de la casa para ocuparse de eso.

Y aprovechando que me quedé sola de nuevo, por fin me decidí a explorar la casa un poco más. Lo primero que hice fue ir al piso de arriba y ver que había tras las tres puertas que aún no habían sido abiertas. Dos de ellas eran otras habitaciones, parecían individuales y una de ellas tenía un gran espejo en la pared, pero la tercera era lo más parecido a un estudio que podía venir a mi mente. No era un lugar muy grande, pero para mi opinión era suficiente...no es que mi antiguo despacho en el gremio hubiera sido muy grande de todos modos, habiendo preferido otra habitación antes de la que realmente estaba designada para eso. Me quedé algo pensativa mientras volvía al cuarto principal y recogía un poco, abría la ventana y tendía la cama para no tener que dormir entre sábanas hechas bola.

Para cuando bajé al salón es que conseguí ver por la ventana como Rhaegar volvía con varias cosas bajo los brazos...y el Herrero estaba allí junto a él cargando también otras tantas. Sentí algo de vergüenza por el hecho de que me vieran tan...de casa otras personas, descalza como estaba y sin haberme molestado mucho en arreglar mi pelo, que simplemente me dio tiempo a hacer un moño rápido y abrirles la puerta para que pasaran. Sonreí con calma y tomé algunas cosas para ayudar, agradeciendo a aquel hombre que nos hubiera ayudado de aquella forma y una parte de mi quiso sacar una invitación para que comiera con nosotros pero me acordé de lo que me había explicado Rhaegar sobre que les gustaba comer todos juntos allí en el gran comedor. Aquello solo hizo que apuntara algo mentalmente antes de despedirme con una pequeña sonrisa, acostumbrándome de nuevo a aquel tipo de trato tan...cercano.

Cuando el Herrero se fue es que sentí a Rhaegar caminar hacia mi y alzarme un poco en brazos para besarme lo más grande que pudo en aquel momento. Me daba risa que aunque fuéramos de la misma altura, el estar en sus brazos siempre me hacía sentir cómo si él fuera el más grande de ambos, y no podía negar que aquello igual me llegaba a gustar por algún motivo desconocido. Cuando me bajó le di otro beso antes de ir a hacernos algo rápido de comer, queriendo colocar algunas cosas de las que había traído tras aquello...aunque cuando me mostró que había conseguido la lácrima de una de mis películas favoritas ese plan de 'adulta responsable' quedó destrozado en el suelo y pronto estaba ya acomodando en el sofá las cosas para poder verla tranquilos.

Lo más divertido de la situación no es que estuviéramos haciendo algo tan normal, es que no conseguimos ni ver la mitad de la película antes de que el hecho de que Rhaegar hubiera decidido que era mejor que quedara de nuevo acurrucado sobre mi pasara la línea de eso. Y no pude evitar reír cuando los créditos dieron y él solo sonrió de forma traviesa, preguntándome si ahora podría escoger él la nueva película ya que la otra había terminado.
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Mensaje #62 por Kahomi » Jue Jul 04, 2019 3:38 pm

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║ ║ Rhaegar Targaryen (Lvl. 158) ║ ║

Para cuando el mundo se había callado allá afuera con el cobijo de las lunas y de las estrellas, nosotros habíamos terminado ya de cenar algo temprano, teniendo un día que era de calma total a diferencia de los otros donde salíamos o trabajábamos en algo fue un cambio a la misma rutina de la que llevábamos hasta ahora, siempre activos, siempre moviendo el cuerpo, pero aquél día tuvo todo su encanto en el hecho de que, precisamente, al ser tan calmado y solo tenernos uno al lado del otro lo hacía más real.

Ayudando a recoger la mesa mientras ella lavaba, cuando no había nada más que recoger o acomodar, me fui a acompañarla, quedando atrás de ella, abrazando su cintura y besando su cuello, o solo dejando mi cabeza reposando en sus hombros aprovechando que ella y yo no teníamos mucha diferencia real en altura. Me quedé callado de la conversación sin mucho sentido que estábamos teniendo, pues seguir logrando tocar a Akuma de esta forma, estar con ella así, era intoxicante, lo cual me sacó una sonrisa y algo te sentimientos se sintió detrás de mis ojos -- Siempre quise algo como esto. -- Di vuelta a mi rostro para besar su mejilla de forma rápida antes de volver a estar recostado con ella -- Contigo. -- Empecé a mover mi cuerpo suavemente, obligando al suyo a igual seguir ese lado a lado, que solo lo dejé en pequeños movimientos hasta que llegó a acabar de dejar listos los platos.

Se movió para darse vuelta, tomando mi rostro con sus manos mojadas, el agua recorrió mi piel hasta perderse dentro de mi playera, mirando sus ojos de cerca solo hizo que me dieran más ganas de dar un beso, y sin aguantarme, eso hice, aunque aproveché para mover una de mis manos a mi bolsillo, sacando la lacrima de comunicación para levantarlo, con uno de mis ojos abierto mientras mis labios bailaban con los tuyos, moví rápidamente los dedos para poner la aplicación de música, y dejando el celular en la repisa de la cocina, empezó a sonar una melodía a través del cristal que cuando fue avanzando poco a poco noté como te separaste para verme con una sonrisa.

Tomando mi mano, nos movimos más a un espacio abierto de la sala, y aquello que hicimos en su momento solamente con el tono majestuoso de su voz, ahora lo podía hacer más concentrada en los pasos que hacía conmigo, entre risas y besos que interrumpían el baile, solamente seguimos bailando mientras la siguiente canción se mantenía sonando para nosotros. La lista que había logrado ir y conseguir siguió sonando mientras pasábamos de bailar algo más motivados, con tú voz a veces acompañando las letras de las canciones que si conocías, otras veces solo tomados de la mano para mirarnos a los ojos, y las que era de nuevo bailar uno al lado del otro, eventualmente la lacrima se apagó al acabarse la poca lista que preparé para hoy.

Parados en el lugar, abrazados uno al otro, con tú cabeza apoyada a mi hombro y la mía recargada a la tuya, nuestras manos entrelazadas solo hicieron que empezara a acariciar tú mano como pudiera, besando tú cabeza con los restos del baile todavía en nuestros cuerpos al balancear de un lado a otro nuestros pesos -- Esto no significa que te salvas de entonar más canciones. -- Le dije, divertido, una cosa era poder concentrarnos más con música, escuchar su voz hacerlo era otra cosa completamente, un sentimiento que no se basaba solo en apreciar el tono o las letras, era realmente apreciar su voz, era apreciar sus sentimientos y perderme en mis pensamientos donde solo aparecía ella.

Y aunque estuvimos todo el día juntos, tal vez fue el baile, tal vez era verla todavía tan preciosa ahí delante mía, que llegué a mover mi cuerpo lo suficiente rápido para tomarla en mis brazos y darle un beso en los labios que me permitían escuchar algo tan lindo como su voz -- Necesito tenerte. -- Esperaría que pensaras que era otra cosa, algo más inocente, pero el hecho de que me abrazaras con tus brazos del cuello para levantarte y darme un beso tú, pegando tú rostro al mío para reírte, con un simple "te estabas tardando en pedirlo" hizo que me sorprendiera, pero feliz y sin llegar a perder la oportunidad te subí a nuestra habitación, donde pasaría la noche explorando una vez más tú cuerpo, besando cada parte libre que pudiera, delineando tú figura con mi lengua, acariciando tú pecho y haciendo cosquillas en las partes de atrás de tus muslos, guiando mi ritmo a través de tú voz que expresaba tus deseos con gemidos y repeticiones de mi nombre por el resto de la noche.
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"... Imaginemos cosas chingonas... "
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Mensaje #63 por Momo » Jue Jul 04, 2019 8:13 pm

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Akuma Kyōryū [lvl 21]


Lo que me sacó de mis sueños aquella nueva mañana no fueron pequeños besos en mi hombro ni el calor de Rhaegar. El cielo retumbó con una fuerza que me hizo incorporarme de golpe, llevando la sábana a mi pecho. Sentía el corazón en la boca mientras intentaba calmarme por un segundo, mientras palpaba a mi lado en busca de la persona que dormía allí...aunque no encontré a nadie. Quizás estaría en el salón, me dije a mi misma mientras me levantaba para tomar algo de ropa interior y uno de los vestidos nuevos que había traído Rhaegar.

Con el rumor de la tormenta que había fuera, aún sin que cayera una sola gota por lo que pude observar por la ventana, bajé en busca de desayuno y también de compañía. Era inevitable cuando este tipo de tiempo llegaba, hacía que mis nervios se dispararan como si no hubiera un mañana y solo pude cerrar un poco los ojos cuando un nuevo trueno resonó antes de moverme a la cocina dónde sentía un canturreo distraído. Ver su sonrisa me dejó algo más tranquila y pronto me encontré con una taza de té y varias galletas en las manos, yendo a sentarnos a la mesa para compartir un pequeño rato tranquilos. Rhaegar me explicó que aquel día iba a aprovechar a ir a arreglar unas cosas por la aldea que le habían pedido el día anterior, a lo que yo apenas pude asentir mientras tomaba mi desayuno despacio, sintiendo cómo mi estómago se quedaba allí algo cerrado y mi cabeza quedaba algo distraída.

Fue allí que Rhaegar suspiró algo profundo y puso su mano en mi nuca, llamando mi atención por un momento para besarme de forma directa. Pero a mitad del beso, aún si me estaba relajando ante el contacto, otro estruendo me hizo dar un breve salto aún estando pegada a sus labios. -- Lo siento, -- murmuré con una risa muy pequeña, dándole una palmadita en su mejilla. -- No es mi tiempo favorito, -- suspiré un poco antes de tomar un largo trago de té. -- ¿Estás seguro de que no puedes ir un poco más tarde? -- murmuré un poco con el ceño fruncido en lo que tomaba su mano. Estuvo por tomarme un poco el pelo, de hecho llegué a ver ese brillo más juvenil en su rostro brillar en sus ojos, pero algo sobre mi actitud es que le detuvo y me echó un brazo sobre el hombro, quedándose pensativo en lo que yo escondía un poco el rostro en su cuello.

Para cuando volvió a hablar, es que me anunció que aún tenía algo de tiempo hasta que lo necesitaran, por lo que me contaría una nueva historia sobre él para que pudiera quedarme pensando en otra cosa mientras él hacía los recados. Le miré con cierto ojo crítico, sintiendo mi ceja alzada y todo, pero asentí en lo que me apoyé en su hombro de nuevo dispuesta a escucharlo. Cerré mis ojos para poder concentrarme mejor en su voz y durante lo que duró el relato, los fuertes ruidos de tormenta quedaron opacados en su mayor parte.

Y así comenzó a relatarme sobre cómo había llegado a manos de su tío Iroh, cómo le había estado inculcando ciertas cosas que no eran lo que él esperaba y cómo había tomado eso a modo de 'puedo yo solo' cómo el bruto que era a veces. Hasta que eventualmente por fin lo consiguió, tras pasar una racha de sentirse como un adolescente incomprendido, y de ahí es que me relató cómo encontró a Balerion. De cómo los Drake habían sido atraídos por él mismo y de cómo habían conseguido bajar de la montaña tras quedarse con las fuerzas mínimas para hacerlo. Que mencionara a Balerion solo hizo que me centrara aún más en la historia y que llegara a la parte de que debía encontrar más dragones, solo hizo que la emoción del momento me cogiera del estómago y mordiera un poco mi labio, guardándome las ganas de querer escuchar más cuando vio la hora que ya era y anunció que tenía que marchar. Aunque algo me quedó rondando en la cabeza, sobretodo al pensar en el cuarto personaje de esta historia en concreto y la cual ya había aparecido con anterioridad. Subiendo mi pierna a la silla, apoyando mi rostro en mi rodilla mientras le veía tomar algunas cosas que necesitaría, es que le miré con cierta calma antes de hablar de nuevo. -- Tu madre siempre me ha dado la impresión de que es una gran mujer, -- comenté mientras le veía alcanzar la puerta. -- Una gran mujer con un gran hijo, eso no puedo dudarlo. -- y con eso dicho le di una última sonrisa y un pequeño gesto de despedida con mi mano.

Me quedé en silencio en la cocina, sin moverme del sitio dónde había desayunado, en lo que intentaba reorganizar un poco mis pensamientos haciendo uno de los pequeños ejercicios de mi padre. Era difícil llegar aún después de tantos años a términos con lo que había sucedido, pero quizás si por fin confiaba en alguien sobre ello...se hiciera más llevadero.

Tomando una respiración profunda, por fin me levanté para recoger y pronto la lluvia comenzó a caer con la misma fuerza que los rayos traían.

...

Después de haber pasado la mayor parte del día sola, había decidido darme un baño para calmarme ya del todo, puesto que había conseguido encontrar por los estantes de la cocina un par de tilas y estaban haciendo efecto en mi tras haber llenado un poco la tripa. Mientras miraba al techo me lavé el pelo para dejar eso hecho antes de solamente quedarme allí en remojo, cerrando los ojos después y quedándome sin mucho más que pensar.

Ya había decidido que es lo que iba a decir, cómo se lo iba a contar, paso por paso...pero cuando al rato entró por la puerta del baño con una gran sonrisa y un narciso blanco en la mano, es que se me olvidó todo. Preguntándome qué tal me fue, se sentó tal cual estaba en el borde de la bañera y yo me acerqué un poco a él para besar su brazo y apoyar la mejilla allí, tomando la flor entre mis dedos. -- Algo mejor, ayudó que paró un rato de tronar, -- comenté en lo que acariciaba los pétalos con cuidado. -- Aunque me gustaría contarte algo...no había muchos en Fairy Tail cuando pasó y yo no era tan conocida en aquel entonces, así que dudo te llegara como chisme en algún momento. --

Y con eso es que comencé a relatarle de cómo había ido a aquel torneo con Weiss, de cómo había luchado y tomado contacto por primera vez con los ninjas de Ionia - aunque en aquel entonces no se llamaba así -, de cómo había presenciado el poder de Orpheus en un una pequeña fracción y cómo una joven versión de mi le había admirado - e incluso hablado - por el simple hecho de producir tremendas explosiones de rayo. Pero con las cosas buenas también vinieron las cosas malas, de cómo de un momento a otro todo se había ido por el caño y yo me había encontrado de vuelta a Ishgar - Earthland - con el cuerpo de la Segunda Maestra del Gremio con apenas quince años a mi espalda. Cómo después de casi dos décadas aún tenía ese miedo arraigado en lo más profundo de mi ser con la electricidad y las tormentas, cómo había tenido que hacerme cargo durante ese tiempo hasta que le pasé a él el mando de algo que no quería. También le conté de porque no podía entrar en el despacho principal muchas veces, las memorias demasiado vivas y resonando por toda mi cabeza.

-- En otras circunstancias...creo que podría haber hecho un mejor trabajo, -- comenté mirando un poco hacia arriba cuando acabé de relatarle algunos detalles más. -- Quizás podría haber estado incluso en esa lista de los mejores maestros de Isghar y todo, -- reí por ello nada más porque era muy improbable de que aquello no me incomodase, con lo poco que me gustaba llamar la atención. -- Quizás las cosas podían haber sido diferentes. --

Me froté los ojos con cuidado y cuando terminé es que vi que Rhaegar se ponía de nuevo en pie, haciendo que ladeara la cabeza curiosa por lo que hacía. Y de ahí es que me agarré a la bañera un poco cuando le vi entrar en esta sin quitarse la ropa ni nada. No pude evitar reír y él comentó que eso era lo que necesitaba oír, una risa y no más lágrimas, y que 'había hecho todo lo que podía' mientras se inclinaba para besarme...haciendo que gran parte del agua se fuera al suelo al subirla por nuestros dos cuerpos dentro.

Y con el beso vino la parte de que por fín se quitara la ropa y apenas pude dejar la bonita flor que me había regalado a salvo antes de comenzar una ronda más de besos, mimos y muchas más cosas que ambos disfrutaríamos tanto cómo lo habíamos hecho la noche anterior.
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Mensaje #64 por Kahomi » Jue Jul 04, 2019 8:51 pm

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║ ║ Rhaegar Targaryen (Lvl. 158) ║ ║

Aquella noche fue más ligera después de aquél baño que ambos tomamos, aún si terminamos teniendo que limpiar toda el agua que terminó por salpicar por todos lados. Una cena ligera, y nos metimos a la cama, abrazados uno al otro con caricias, el fresco de la noche luego de que acabara la tormenta hizo que ambos cayéramos en las garras del sueño bastante rápido.

Desperté primero, dejando que ella durmiera más tiempo para que su cabeza estuviera al tope de energía, solo me puse unos pantalones y salí descalzo sin ningún problema para ir hacia el patio donde teníamos nuestro intento de jardín, viendo que algunas cosas terminaron muy mal por la tormenta tan cerca de los trabajos que hicimos hace poco. Así que tomando algunas herramientas me puse a limpiar algo de la tierra que se deslizó, el agua que quedó atorada o cualquier otro imperfecto que llegara a hacer, pues tal vez se podría aprovechar que la tierra estaba bastante ligera para plantar y dejar ya casi todo lo demás listo. Había ido a agarrar algo de la madera que estaba a salvo de que se mojara todo para usar una simple hacha y cortarla para crear una pequeña cerca que rodeara las zonas que había llegado a preparar Akuma ese día.

Para cuando me di cuenta, escuché su voz, aclarando su garganta, recostada contra la pared de la casa abrazada a si misma con una bata blanca rodeando su cuerpo, solo me veía con una sonrisa y con su mano me indicó que me acercara. Clavando la hacha en el bloque de madera que estaba usando, solamente me le acerqué, siendo recibido por un beso corto en mis labios y con sus manos apoyadas a mi pecho. Preguntando como se encontraba, descubrí que ya no tenía nada de malestar más allá de algo de frío por lo fresca que resultó la mañana, pero estaría bien y no necesitaba preocuparme tanto, a lo cual solo le respondí con otro beso, indicando que me estaba pidiendo algo imposible.

Preguntando que haríamos hoy, como si ya se preparara para trabajar, le negué con la cabeza, separando mi cuerpo algo de ella y me quedé viendo a mi alrededor, no era que realmente fuera muy bueno en esto, pero considerando lo que sabía por mi tiempo viviendo con mi tío, viendo a mi mismo padre trabajar, y lo que tuve que hacer cuando viví solo en aquella aldea, algo sabría, así que le dije que mejor se vistiera, fuera al pueblo y consiguiera todas las flores y cosas que quisiera, que cuando volviera ya llegaría a casa con unas sorpresas, si es que lograba hacerlo, y con el dinero que no se preocupara, aquí no existía eso, y lo que se conseguía se tenía que dar de otra forma, y ya "pagaría" con trabajo yo luego.

Tardo más o menos una hora cuando la vi regresar, diciendo que me dejó un poco de desayuno para cuando lo quisiera tomar, y que volvería apenas pudiera. Con un beso de despedida, simplemente llegué a continuar con mi trabajo, buscando las herramientas que pudiera en el cobertizo, buscando la madera que necesitaba, y a decir verdad, haciendo un poco de trampa al irme de casa para ir a buscar más cosas algo lejos para no tardar tanto o ir a buscarlos a la aldea.

...

Cuando ella regresó, volvió encima de un carruaje tirado por un buey comandado por una chica, y en la parte trasera miré varias plantas y otras cosas que estaban listas para plantar sin más. Por otro lado, ella me encontró sentado en el porche de la casa, sentado en los escalones con un vaso a mi lado mientras disfrutaba el sol; no había cambiado realmente mi ropa, seguía todavía descalzo, sin camisa y solo con ese pantalón, aunque este se notaba más desgastado y sucio, junto con mis manos algo blancas, pero no es que hubiera tenido tanto tiempo para ir a prepararme y recibirla sin más.

Ayudando a descargar todo de la carreta, ambos le agradecimos por la ayuda a la chica que dio vuelta y empezó a irse sin tantos problemas, para después sentir la mirada de Akuma sobre mi, que no sabía muy bien si me estaba mirando con ganas de darme un golpe en la cabeza por estar así, o quería darme otra cosa, pero solamente la agarré de la mano y reí, pidiendo que me siguiera a la parte de atrás, algo que la confundió suficiente para que se le olvidara lo que quería decirme.

Ahí atrás ya había instalado el prototipo de una cerca larga, casi de metro y medio, que todavía se encontraba sin pintar ni nada, además de que partes estaban solamente vacías, creando más el límite que en asegurarme de que estuviera llena por completo. Las zonas que ella había delimitado para crear esos adornos de flores eran similares, pero lo que quería realmente llegar a mostrarle fue una mesa que notó ahí; claro, habíamos logrado encontrar una, pero era algo vieja y honestamente un poco a punto de romperse, y fue por ello que dedique todo mi día y parte de la tarde en ello, además de porque estaba algo sucio.

Ahí había una mesa algo grande, que bien podría haber espacio para cinco personas, con cinco sillas y todas ya pintadas y preparadas para usar, usando algo de mi magia para acelerar que la pintura se secara, solamente me le quedé viendo con una sonrisa, llegando a presentar mi regalo ante ella y esperando que le gustara... y que no se rompiera cuando la usáramos.

Se quedó un momento en silencio, y pensé que tal vez quería una otra cosa, incluso con otra capa de pintura, pero cuando se dio vuelta para abrazarme fuerte y llenarme el rostro de pequeños besos fue que solo reí un poco por su reacción.

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Mensaje #65 por Momo » Jue Jul 04, 2019 11:29 pm

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Akuma Kyōryū [lvl 21]


Mi viaje en solitario a la aldea fue...no menos que curioso. Si bien tenía la lista sobre que debía y quería llevar de vuelta a la casa para preparar el jardín, eso no tenía nada que ver con la parte de pedirlo. Era curioso como el tiempo me había hecho más retraída en el aspecto social, aún si conseguía sacarme las castañas del fuego la mayor parte de las veces con aquella parte de mi...pero eso era cuando estaba acompañada sobretodo. Cuando estaba sola era diferente, completamente además.

Antes de llegar hacia el sitio de Flor del Alba, el cual aún recordaba de cuando me había explicado en aquella comida, decidí coger algo de coraje yendo al mercado que había para ver si podía obtener algunas cosas para devolver el favor a la gente de este lugar de alguna forma. Después de unas cuantas miradas curiosas y un par más que no supe descifrar bien, es que seguí con mi camino a mi destino con una caja de melocotones y algunas otras cosas bajo el brazo. Debería tener suficiente para hacer varias bandejas, si no estaba mal, así que con suerte daba para casi todo el mundo...o al menos para unos cuantos que fueran rápidos.

Alba sonrió grande cuando me vio aparecer por la puerta y pronto me vino a recibir, preguntándome que tal había estado desde que nos habíamos visto y más. Su simpatía, aún si al inicio me hizo sentir mis orejas arder un poco al no ser tan rápida respondiendo, fue acogedora de nuevo para mi y pronto pasamos del pequeño momento incómodo para comenzar a explicarle el plan de lo que quería hacer. Pareció bastante receptiva ante lo de los árboles frutales y tras escoger los que más había pensado que quedarían bien es que pasé a la parte del pequeño jardín de flores. El libro que Rhaegar había traído con él la última vez que había traído cosas, me había ayudado en gran parte, por lo que solo necesitaba que ella me explicase algo mejor cómo hacerle con las 'patatas' para que con el tiempo se volvieran unos bonitos narcisos.

Gracias a que Alba era más abierta también me ayudó a entablar conversación con un par de personas más y parecieron bastante interesadas también en lo que íbamos a hacer en el jardín trasero de la casa. Una de esas personas, una chica rubia con la cara llena de pecas - cuyo nombre pareció ser Furiosa, pero no estaba segura de haber oído bien -, fue quien de hecho me ofreció su ayuda para llevar todo de vuelta pues al final eran demasiadas cosas y yo no tenía tanta fuerza como para marcarme un Rhaegar así de repente. Junto con Alba, entre las tres cargamos el carro de Furiosa y de allí pusimos dirección de vuelta. Mi nueva conocida parecía mucho más habladora que Alba y gracias a ella es que me enteré de más cosas que no sabía de la aldea o por dónde es que quedaba la casa de ella en caso de que necesitara algo.

De todas formas no pude evitar sentir el calor en la parte de atrás de mi cabeza cuando mi compañera movió sus cejas un poco para cuando Rhaegar nos ayudó a descargar todo. Tras despedirla es que por fin nos movimos para ver que es lo que quería mostrarme con tantas ansias y para cuando tuve frente a mis ojos aquella maravilla, es que sentí un nuevo calor que me aliviaba recorrerme por todo el cuerpo.

-- ¿Que si me gusta? -- no podía evitar de darle besos por todo su rostro, parando de vez en vez en sus labios para darle uno algo más profundo. -- Eres...maravilloso, de verdad, el detalle que tienes va a otro nivel, -- reí un poco mientras me acercaba para poder apreciar su trabajo mejor. -- Te amo por muchas cosas, pero debo admitir que tus detalles se llevan el premio gordo. --

Y con eso dicho es que fui de nuevo junto a él para echarle los brazos alrededor del cuello, dándole un buen merecido beso de 'buen trabajo'. Aunque tras eso es que mi segundo plan volvió a mi cabeza para poder exponerlo con él.

-- He pensado que podríamos volver al comedor mañana con el resto, -- empecé en lo que entrelazaba nuestros dedos y tiraba un poco de él para poder ir a dónde había dejado la caja que era diferente a todas las demás. Llena con melocotones, azúcar y diversos ingredientes para hacer una masa. -- Y cómo no sé que puedo aportar aún, he pensado también que hacer uno de los pocos postres que se me dan bien para todos sería buena idea, -- reí suave en lo que frotaba mi nuca con mi mano libre. -- ¿Te apetece echarme una mano con eso mañana temprano? No sé si salga para todo todo el mundo, pero al menos poder hacer algo por ellos. --

Sabía que tendríamos que ponernos manos a la obra con lo que quedaba en el jardín, pero le llevé a los escalones del pequeño porche trasero para sentarnos allí juntos y observar el trabajo del lugar. Llevé nuestras manos entrelazadas a mi regazo primero, luego a mis labios y de ahí a ponerlas sobre dónde sentía latir mi corazón con más fuerza.

-- Construir cosas contigo es relajante, -- le comenté en lo que apoyaba mi cabeza en su hombro. -- Hacer cosas sin usar nuestra magia por una vez lo es, de hecho; a veces pienso que los magos olvidamos que seguimos siendo personas corrientes aún con nuestro poder, -- me encogí un poco de hombros y de ahí me incliné a besarlo en los labios despacio.

-- Me hace preguntarme tantas cosas...aunque debo admitir que me gusta mi magia demasiado como para pensar en abandonarla por completo. -- aquello casi que lo susurré, no estando segura aún de cómo me sentía respecto a ello, pero toda mi vida había sido en pos de querer una tranquila y lo único que había estado haciendo era empeorarla a cada día que pasaba de una u otra forma. -- ¿Tú qué piensas? --
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Mensaje #66 por Kahomi » Vie Jul 05, 2019 12:21 am

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║ ║ Rhaegar Targaryen (Lvl. 158) ║ ║

La idea de ir a comer con el resto como la mayoría no debería haber problema, a lo mucho ir de nuevo a la misma hora para no molestar en otras por si no había tanto espacio, y cuando escuché lo de llegar a preparar postres para llevar, reí levemente, más con la idea de que yo la ayudara -- Si quieres que lo intente, está bien. Por otra parte, si me como las cosas antes de que estén listas no me responsabilizo. -- Un problema conmigo al cocinar eso, me gustaba comerme la mitad de lo que estaba preparando, y la otra mitad me la comía ahí mismo en vez de sentarme en la mesa como una persona normal.

Aproveché de seguir descansando un poco más cuando me llevó a los escalones de aquél porche, sintiendo el beso en mi piel y de ahí disfruté de estar tomando su mano, sobretodo cuando se inclinó para darme un beso en mis labios antes de volver a acurrucar su cabeza en mi hombro, pero ante su susurro se me heló algo la sangre por el mensaje oculto detrás de esa pregunta y eso que dijo, prácticamente dejar la magia, solo hizo que suspirara -- Yo nunca creo poder dejarla. -- Me quedé mirando hacia el frente para ordenar mis ideas lo más rápido posible -- Tú te mereces la tranquilidad que busques, el día que lo desees. Cuando sientas que ya no necesitas ir luchando más. -- Me di vuelta un poco para besar su cabello, dejando presionados mis labios a su cabeza por un segundo más del normal -- Pero de mi parte... Mi magia me la otorgaron por algo. Por una razón. Todo lo que tengo existe para que logre algo. No creo poder abandonarla nunca. -- Ahora más que nunca, lograr avanzar tanto, lograr volverme un símbolo para los demás, no solo por las palabras crípticas siempre de todos con Azor Ahai, no porque el mismo Aegon me entregó esta magia por una razón, si no porque sentía que se lo debía a la gente, dedicarme a salvarlos, a ayudarlos, a protegerlos.

Y sobretodo, protegerla a ella, solté la mano de la suya pero solo para envolverla en un abrazo con ese mismo brazo, usando ahora mi otra mano para tomar la suya y dejarla entre ambos, acariciando su piel con mi pulgar -- Siempre volveré contigo, pero toda mi misión, mi vida, no me pertenece ya. -- Sonreí de una forma algo tonta, volteando a verla mientras me separaba un poco más de ella -- Sobretodo porque ahora tú tienes una gran parte de ella. -- Me acerqué para juntar mi nariz con la suya y mover de un lado a otra esta, acariciando su piel así. No sabía como lo iba a llegar a tomar, prácticamente le estaba diciendo que sin importar que, mi trabajo siempre sería ayudar a los demás, a viajar por los cielos para proteger a mi Ishgar y a todos sobre ella, decía la verdad cuando dije que volvería con ella, pero abandonar mi magia... dudaba poder hacerlo.

Por lo que antes de que contestara, y para que entendiera algo más de mi, llegué a decirle que me escuchara en otra nueva historia del momento cuando conocí a Solaris. Había salido de Fiore para viajar a Caelum un tiempo, durante el cual las personalidades que yo tenía con Balerion hicieran problemas, yo presentaba todavía demasiado orgullo y soberbia, creyendo que iba a poder hacer todo y enfrentar a todos con el poder que tenía y el apoyo de Balerion, mientras este último había sobrevivido hasta ahora al saber cual era el momento para luchar y cual para huir, cuando crear amigos y cuando crear enemigos.

La pelea más grande fue en Alvarez, muy cerca del mar todavía para entrar al corazón del imperio, pero en sus territorios de todas formas, y mientras Balerion fue por comida, yo había ido a explorar las montañas, cuevas y abismos cercanos, y cuando miré al cielo observé lo que parecía ser el más hermoso meteoro del mundo venir hacia mi, en forma de una serpiente alada que se presentó en su majestuosidad ante un niño en ese entonces. Me contó de su poder, de las maravillas que podía lograr, me las mostró y ante ese dragón, mi mente solo reforzó la idea que tenía hasta ahora. Devolviendo a Solaris a donde pasaba el día con Balerion, cuando llegó, sin tanto problema al sentir todo tranquilo, me escuchó y escuchó la historia de Solaris.

Claro, la diferencia de actitudes de ambas eran más pólvora al fuego, Balerion buscaba enseñar calma, tranquilidad y esperanza, y en Solaris solo buscaba enseñar poder, valentía y agresividad, quería enseñarme el poder real de un dragón según él, pero al final del día mi lazo más fuerte siempre fue con Balerion, aún en ese entonces, por lo que solo nos quedó obedecer -- Mi fortaleza siempre fue más física, de todas formas. -- Expliqué que mi entrenamiento era más subir montañas, correr de día a noche, entrenar todo lo posible en combate físico, algo que era muy diferente al normal como ella ya lo sabía. Pero a pesar de eso, yo seguía queriendo ir y utilizar más mi magia, para que tenerla si no la usaría, ¿no?.

Cuando se presentó el momento, Balerion fuera del radar por un largo tiempo, Solaris me había llevado a entrenar a un bosque cerca de ahí, pues yo podía absorber fuego, era algo que me permitía recuperar más rápido mis fuerzas, pero hasta ahora solo lo hacía en emergencias y para recuperar mis heridas, algo que Balerion decía era para aprender control. Ahora con un Solaris que creía que era la mejor forma para que aprendiera del poder real, siempre me bañaba en su llama para potenciar mi poder suficiente y llegar a ser capaz de derrotar amenazas que hasta ahora ni siquiera podía mirar sin tener dudas de mi mismo -- Podía usar el rugido del dragón, pero nunca de la forma en la que lo usaba con el fuego de Solaris. -- Eran débiles, o muy bajos como para que fueran realmente importantes, pero con ese fuego... era posible.

Fue para peor, le dije. Tanto poder, tantos dragones, que un destacamento de Alvarez llegó a atacarnos. Atacando tanto al dragón como a mi, no tenía idea de como luchar, hasta ahora eran bandidos tontos, o animales que huían cuando miraban que no iban a ir y hacerme algo, pero estos eran comandados, estos estaban organizados, y mucho más peligrosos. Solaris estaba ocupado, y sin alguien que me guiara; no sabíamos como luchar, ninguno de los dos, yo por obvias razones, Solaris para no llamar mas la atención, y el combate se seguía extendiendo, conmigo recibiendo el fuego del dragón cada que me sentía demasiado cansado.

Más refuerzos llegaron.

Me quedé callado, recordando lo que pasó, sintiendo de nuevo su cuerpo arder, sintiendo por un segundo miedo del sol y de la luz que lo rodeaba, pero sobrepase la misma barrera sin más -- Fue la segunda vez que temí del fuego. -- Le expliqué que una vez ya estaba demasiado cansado yo, y un Solaris desesperado, desató su poder sin control y derribó a todos los enemigos... y al bosque conmigo dentro. Estaba casi completamente quemado, mis ropas ya jirones negros, pero Solaris me llevó de nuevo a nuestra base de operaciones, con Balerion llegando poco después, no solamente terminó regañando a Solaris, y este reviviendo algunos traumas propios de lo que causó en su niñez, se doblegó ante Balerion y aceptó su puesto como el segundo al mando.

-- Y yo... Simplemente terminé huyendo de mi propia magia. --

Volteé a verla cuando dije eso, queriendo que entendiera que la primera vez temí al fuego por el daño que me hicieron, y la segunda vez fue porque supe que no podía controlarla tan bien como podía, ¿qué tal si hacía eso?, el fuego, ser quemado, nunca llegó a ser la mejor sensación para mi, más cuando ya lo controlaba -- Nunca la perdí. Podía hacerla, pero no lo hacía. Me dolía hacerlo, no en realidad, si no en mi cabeza, sentía el calor del fuego y me revivía las quemaduras. -- Iba a seguir, pero eso sería historia para después, cuando llegué a pensar en algo, ella conocía muy bien a Balerion, sin duda, incluso a Lyth cuando luchó junto conmigo para derrotar a Ruby y Akuma esa vez que combinaron sus magias -- Nunca has visto a Solaris, ¿verdad?. -- Reí de forma suave, algo débil, y me paré junto con ella, para que me acompañara un poco más al campo verde que nos rodeaba.

Me quedé callado, meditando lo que le dije, y supuse que ella igual, sobretodo con mi respuesta anterior sobre que pensaba de ir y abandonar mi magia para vivir una vida más tranquila, aún si no era permanente, y así fue que nos quedamos callados, tomados de la mano, tomando yo su cintura, tomando ella mi brazo, recargando mi cabeza en la de ella, ella sobre la mía, cerca y con ambos unidos, más cada uno en su mundo, hasta que, luego de un tiempo indeterminado, notaste algo en el cielo.

Pronto, en aquél cielo azul despejado, notaste como de la nada empezó a aparecer un cometa, demasiado grande, demasiado brillante y largo, que resplandecía de azul y rojo, incluso con cierto tono naranja, y parecía ser uno real, hasta que este cambió de dirección para empezar a hacer movimientos circulares para llamar la atención, antes de pasar a toda velocidad por encima de nuestras cabezas en su forma de cometa; tal vez no lo vería de forma más directa, no vería como era su aspecto, pero al menos podría ver a que me refería cuando mi yo joven se había quedado embobado con la belleza que era ver un cometa viviente.

Cuando llegó a desaparecer, agradeciendo en mi interior su ayuda y venir aquí sin mucho aviso, solamente volteé a ver a Akuma, con mis dos manos sosteniendo las dos suyas, esperando saber que pensaba de todo.
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"... Imaginemos cosas chingonas... "
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Momo
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Mensaje #67 por Momo » Vie Jul 05, 2019 11:45 am

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Akuma Kyōryū [lvl 21]


-- Mientras vuelvas a casa, a mi, es lo único que me importa Rhaegar. --

Aquello fue lo único que pude sacar de toda la maraña de pensamientos que tenía en aquel momento. Apreté sus manos con cuidado en lo que él me miraba, esperando por qué más tenía que decir y yo simplemente llevé una de nuestras manos unidas hacia mi frente para frotarme un poco allí. Aún la vista de aquel cometa en el cielo me llenaba los sentidos, pero tenía que hacer el esfuerzo de poder poner voz a mi cabeza para que quedara claro mi punto de una vez.

-- Después de tantos años, sé cual es el límite que puedo llegar a pedir, -- comencé, balanceando un poco nuestras manos y acariciando su piel con mis pulgares. -- Y creo que tú y yo sabemos que nunca haría nada para perjudicarte, aún si tengo una gran parte de tu vida en mis manos...de hecho, por ello es que con más razón no haría nada que te pusiera en peligro. -- expliqué soltando una pequeña risa, acercándome un poco más para llevar sus manos a mi cintura y así yo pasar mis brazos una vez más por sus hombros. -- Por eso aun que piense demasiadas cosas, demasiadas opciones, al final del día sé cual es la que pasará por cómo veo las cosas, -- le hice un mimo en su nuca, acariciando con mis dedos la zona dónde comenzaba su cabello. -- Solo quiero que recuerdes que iré contigo hasta dónde me permitas, ya te dije que no pienso abandonarte más. --

Esas últimas palabras las dije mirándole a los ojos, una nueva promesa que le hacía y no cabía en mi cabeza el echarme atrás con ella.

-- Pero, por favor, no te vuelvas a marcar un 'soy un bárbaro que puede solo con un ejército', -- comenté tras unos segundos de madurar en silencio lo que había dicho. -- Sé que eres muy poderoso y lo que tu quieras, pero ya es cómo el quinto pedazo de historia en el que acabas mal físicamente, -- suspìré un poco y le di un pequeño toque en su nariz con mi índice. -- Verte herido, de cualquier modo, no es de mis actividades favoritas aún si vaya a estar ahí para curarte con lo que pueda. -- y con eso dicho es que me incliné a besarlo, pero esta vez en un ritmo más despacio a lo que usualmente lo hacía.

Solo quería disfrutar de aquel tiempo tranquilo de final de la tarde con él.

Tras aquello es que nos quedamos algo más en el jardín, charlando sobre las preguntas que me habían surgido y que no tenían que ver con el hilo principal de nuestra anterior conversación sobre su nueva historia y de cómo había sido estar con Solaris. Al ser a quién no conocía, me resultaba difícil imaginar y juzgar, por lo que necesitaba algo más de información para ello.

Eventualmente volvimos dentro y coloqué las cosas que había traído para la cocina en lo que las sartenes se calentaban y Rhaegar comenzaba a picar algunas verduras. Nos movimos con cierta calma en la cocina, el lugar que estaba cogiendo más cariño de estar con él, tampoco queriendo acelerar el momento y disfrutando un poco. La cena pasó en un silencio cómodo en su mayor parte, con Rhaegar preguntándome un poco más sobre mi primera salida en solitario a la aldea y qué tal me habían tratado de vez en vez y yo preguntándole cómo demonios había conseguido hacer lo de la mesa tan rápido junto a lo de la cerca.

El momento cotidiano es lo que hizo que aquella noche le pidiera que nos quedáramos algo más en el salón, queriendo ver un par al menos de las lácrimas que había traído para ver. Esta vez es que nos quedamos sentados en vez de tumbados, conmigo apoyada en su hombro en lo que él aprovechaba a poner un brazo sobre mis piernas gracias a que las había recogido un poco para tenerlas sobre el sofá. Estar así con él, haciendo algo tan normal me llenaba lo que más, me hacía poco a poco sentir cómo si el frío que se había quedado por todo mi cuerpo se iba quitando y permitiéndome respirar sin problemas de nuevo. Con él sentía que podía alzar mi voz y tener una respuesta clara, sin dobles sentidos ni dobles planes, y aquella sinceridad es lo que más me tranquilizaba...aunque a veces aún no consiguiera sacar de mi pecho aquel tapón que me hacía retener mis pensamientos, por pura costumbre.

Entre pequeñas risas y comentarios sobre lo que veíamos, poco a poco sentí cómo el cansancio se iba apoderando de mi y cómo mi cuerpo iba buscando acomodarse mejor. Llegado un momento es que ya me tumbé por completo, mi cabeza en el regazo de Rhaegar esta vez, y pronto su mano encontró lugar sobre esta, acariciando y acomodando mi cabello sin apartar demasiado la vista de la lácrima. Quizás eso fue lo que más afectó a que me quedara traspuesta eventualmente, perdiéndome una parte de lo que estábamos viendo. Desperté más por cómo cerraba la lácrima que por cómo intentaba asegurarse de que estaba realmente dormida la verdad.

Aunque debo admitir que para cuando me fui a poner en pie para poder irnos ya a la cama, no esperé que Rhaegar me tomara en brazos cómo lo había hecho cuando entramos por primera vez a la casa.

Y yo solo me dejé, acurrucándome un poco mejor en su pecho mientras cerraba de nuevo los ojos y pensando que tanto cómo durase esto, lo iba a disfrutar tanto cómo pudiera.
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Kahomi
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Mensaje #68 por Kahomi » Vie Jul 05, 2019 3:32 pm

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║ ║ Rhaegar Targaryen (Lvl. 158) ║ ║

Pasamos algo de la mañana despiertos, pero sin querer despertar o movernos de la cama. Acurrucados uno con el otro, si no fuera porque realmente estábamos listos para movernos, tal vez nos hubiéramos quedado dormidos de nuevo entre las caricias que cada uno le hacía al otro, pero poco a poco el día se perdía, y aún quedaban cosas por hacer, por lo que entre una reta de quien se levantaba primero y rompía la tranquilidad de la cama, permití que ella ganara al levantarme sin más y estirarme, considerando los planes de ayer, íbamos a ir a comer, y ella prepararía algo de postres para llevar.

Terminé por decirle que, en vez de tenerme comiendo todo lo que ella trajo, podía volver a trabajar en el patio trasero, y ella en eso, para luego desayunar juntos. Aunque se quedó pensativa un poco, terminó en aceptar para acelerar cada cosa, además de que tener el trabajo manual no le iba tan bien, y mi trabajo culinario tampoco era el mejor, así que solo me puse los mismos pantalones de ayer al estar sucios ya con todo el trabajo de ayer, y más con olor a tierra que a suciedad, me salí como antes, solo con eso y sin playera o algo para los pies, me era más fácil trabajar así.

Ella terminó antes que yo, obviamente. No tenía mucha atención en eso, prefiriendo recordar como se supone se hacían las cosas, pues no es como si supiera mucho de oficios, apenas algo de conocimientos antiguos y esas cosas, pero académicos no eran mi fuerte. Por lo menos, solamente me puse a hacer algo que todo pudiera hacer, cortar cosas para crear la cerca, eso era mucho más fácil y seguro no me iba a salir mal, sobretodo la parte de clavarlos.

Saber que ya era hora de parar fue el hecho de que Akuma salió a paso lento y balanceándose con una charola gigante con un desayuno contundente para los dos, usando la mesa que construí ayer como soporte, me llamó para comer. Cuando me fui acercando para ver un desayuno continental, pero el doble o triple, con una jarra gigante de naranja solo me acerqué a ella para darle un beso en la frente y agradecer por la comida, aunque me agarró de la mano cuando intente irme a sentar, tocando mi pecho con una de su mano terminó por ver ahí antes de levantar su vista a mis ojos, diciendo algo de que intentara vestirme mejor si teníamos presencia de otras personas, sobretodo la femenina.

Me quedé callado un segundo, pero luego una sonrisa se creó y no dije nada más que aceptar lo que dijo, y sin más empezamos a ir y comer todo lo que había preparado, pidiendo su opinión de como se veía todo, y aparte de elogiar lo que hacía, me fue comentado más de la extensión de su idea para que fuera preparando los límites como hasta ahora, terminando así el desayuno, ayudando a llevar todo de vuelta a casa, me mando a bañarme mientras ella dejaba todo limpio de nuevo.

Regresar mejor vestido que estos últimos días, con una camisa a cuadros de manga larga y un pantalón de mezclilla. Ella por otro lado ya estaba lista, terminando sus postres, bañada, vestida y todo antes de hacer el desayuno, solamente me esperó en el sillón mientras tomaba un libro que había traído ese día de la "mudanza". Me quedé a su lado, me preguntó si quería hacer algo más, pero le dije que no, que podía leer, solo que me dejara acostarme, y con una risa suave me dejó hacerlo, acostado en sus piernas mis manos solo abrazaban su cuerpo parcialmente como podía en aquella posición.

Con una mano mantenía su libro abierto, a veces usando la otra para cambiar de página, y cuando no lo hacía lo usaba para acariciar mi cabello, y antes de que lo supiera ella o yo, me había quedado dormido ahí, relajado y estando con ella.

...

Cuando desperté fue para ya irnos. Me había dejado dormir mientras ella avanzaba su libro, con besos en mi rostro y caricias en mi cintura, y lo que se ganó por hacer eso fue que la tomara de su torso y la empujara más a mis labios. Con un poco de lucha, llegamos a separarnos para realmente dejar todo listo, tomando todas las cosas que preparó, me las llevé cargando mientras ella caminaba a mi lado, tomando mi brazo pero no tanto para no molestar con lo que andaba cargando con cuidado y que no terminara destruido en el camino, así que ir hacia allá fue algo lento.

Y aprovechando esa lentitud, empecé a explicarle lo que pasó después de aquél accidente.

Habíamos terminado por quedarnos en Bosko. Una zona que estaba rodeada de montañas y bosques demasiado profundos, por lo que la aldea, si bien era más grande que esta, seguía siendo pequeña con pocos miles de habitantes, pero avanzada con una sociedad ya más normal para los estándares de Ishgar. ¿Y por qué nos quedamos ahí?, pues porque, como dije, empecé a temer a mi propio fuego y a la magia. Ya no podía conjurarla bien, si lo lograba era por segundos, y muy débil, todo lo que aprendí por tantos años llegó a ser simplemente una molestia completa, no tenía la menor idea ya de como luchar con magia, aún tenía parte de mi entrenamiento físico pero incluso eso sufrió por cuanto tiempo tarde en repararme a mi mismo.

Así que la razón por la cual nos quedamos en ese pueblo fue porque no quería avanzar. Quería dejar de escalar montañas, quería dejar de vivir en cuevas o similares, quería comer algo más preparado, regresar más a la vida que perdí cuando me quemaron esa parte de mi rostro, y sin mucho que hacer, me dejaron. Me traían cadáveres de animales famosos, para que los vendiera, conseguir una pequeña casa y conseguir un lugar en el pueblo.

Lyth llegó más fácil que los otros dos. Lo encontró, sin más. Se presentó y en ese entonces ya no me importaba eso, ¿qué más da otro dragón?, la acepté sin problemas, sin importarme nada, por lo que Balerion y Solaris la dejaron quedarse, pero lejos de la zona en la que me encontraba, y ellos mismos se encontraban. Lyth aceptó, siendo interrogada por los otros dos, la sinceridad de esa dragón fue suficiente para que los dos dejaran que empezara a mover sus alas, las cuales usó para circular el pueblo casi todos los días desde las alturas para vigilarme, saber que hacía, que estaba a salvo, pues ella fue otra que vino de inmediato diciendo que tenía un futuro brillante con un destino demasiado grande para un humano.

-- Ahí continué algo mi escuela. -- Dije entre risas de recordar esa situación, me había acostumbrado ya a esa vida, le dije, tenía... amigos, supuse, incluso en ese pueblo fue cuando conocí a mi primer amor, había conseguido recuperar una vida perdida, y simplemente era porque no me sentía suficiente fuerte, listo o realmente único como me lo repetían, ni siquiera podía usar bien mi fuego, había ya tardado tantos años y no lograba nada, ¿para que continuar algo en lo que no servía?, me dí por vencido, se lo dije a Lyth y esta solamente me dejó seguir mi vida en aquél lugar -- Volé demasiado cerca del sol. -- Intenté ser el dragón que era Balerion, intenté ser tan poderoso como Solaris, y ninguna cosa funcionó, siempre fallaba, siempre me caía, y me había cansado, ya no quería hacerlo, quería vivir como veía a todos los demás, dejar de entrenar de día a noche, si no ir a fiestas, conocer gente, ir y comer hasta reventar, perderme algún día jugando.

-- Balerion se enojó, bastante, por mi nueva actitud. -- No lo culpó, ambos tenían un carácter demasiado fuerte, de ir y superar todo aún si no querías, verme derrotado y desperdiciando mi tiempo no le causaba nada de gracia, y no porque no me llegara a querer, si no todo lo contrario, por quererme sabía que podía a más y no me lo permitía -- Pero de todas formas, no fue lo mismo. -- Había dejado de intentar imitar a los dragones y falle, y ahora imitaba a los jóvenes que veía, usaba gran parte del dinero que conseguía para intentar imitarlos en su forma de vestir, en las posesiones que tenía, incluso invitarlos a todos lados para sentirme como uno de ellos, pero seguía igual de mal que siempre.

Pero eventualmente, Lyth me salvó. Relatando como un día simplemente vino y me pidió ir con ella, montar a Lyth llegó a ser algo muy alíen para mi, incluso si ya lo había hecho con Balerion, pero con ella era como dormir en cama ajena, no era lo mismo. Lyth aprovechó para contarme de su vida, de como había visto a toda clase de personas, reyes, pobres, héroes, villanos, personas que murieron solas, personas que murieron rodeadas de sus seres amados. Algo me afectó, tal vez las historias, tal vez esa sensación de mareo, pero le expliqué que no sabía que hacer, no era bueno para nada, no me sentía bueno para nada, no encajaba en ningún lado y no tenía la menor idea de que demonios hacer, que incluso el amor que había encontrado era real, más sin embargo algo más le decía que tenía que continuar, que no podía quedarse, y sobretodo, no podía ser solo de ella.

Al final, Lyth me dijo que el problema era mi entendimiento sobre la naturaleza, cada uno era algo, era un atributo, era realmente una cosa hecha un ser vivo, solamente en el fuerte encontrarías el poder, en el sabio encontrarías el conocimiento, no tenía que ir a intentar hacer algo de los demás lo que yo era, había descubierto a Balerion, una fortaleza inamovible, había descubierto a Solaris y la representación infinita de poder, había incluso descubierto a Lyth, más sin embargo fallé en algo. Yo no era un Balerion, yo no era un Solaris, y sobretodo yo no era Lyth, había descubierto a los tres dragones, pero había fallado en encontrar realmente lo más importante de todo este viaje.

Había fallado en encontrar a Rhaegar Targaryen.

Me detuve junto con ella cuando la villa llegó a presentarse a menos de cien metros, mirando esta, continué lo que faltaba de eso, la parte más importante y la que en teoría me formó -- Me dijo que tenía que buscar, crecer, pero por sobretodo, tenía que ir y encontrar quien era yo, y nunca ceder a los demás, pues el día que le fallara a Rhaegar, sería el día que moriría. -- Me quedé solo en mis pensamientos, recordando que esa fue mi decisión cuando me encontré con Daemon, pero eso todavía no lo sabía ella, sería otra historia para otro tiempo, así que aclarando mi garganta, voltee a verla -- Poco después de eso, me marché. Tratando de recuperar lo que perdí, y encontrar quien era realmente Rhaegar, fue que los encontré. -- Señalé con mis ojos la aldea, y con ello empecé a caminar sin más -- Llegué a una aldea olvidada, donde nadie tenía nombre, donde nadie le importaba el linaje o la historia, y en medio del vacío absoluto, al final encontré a esa persona. Encontré a Rhaegar Targaryen. --

Y esa historia ya la sabía.
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Mensaje #69 por Momo » Vie Jul 05, 2019 4:56 pm

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Akuma Kyōryū [lvl 21]


-- Entonces ya tengo a quien agradecer que metiera algo de sentido en tu cabeza, -- comenté cuando terminó de relatarme el cómo Lyth había llegado a sus vidas y cómo gracias a ella, todo había comenzado a rodar de nuevo eventualmente gracias a cómo le había expuesto la situación. -- Pero sobretodo que te mostrara un mejor camino para seguir, -- acabé por decir, deteniendo a Rhaegar en la puerta del lugar por un momento. Con cuidado de no montar desmadre haciendo que tirase la bandeja con todo mi trabajo de repostería, le di un beso de nuevo en los labios para luego darle otro más pequeño en la mejilla, acariciando un poco con el pulgar por encima de dónde había posado mis labios. -- Y así por fin encontrarte a ti mismo. --

Con una pequeña sonrisa de vuelta para cada uno, es que por fin entramos en el comedor y nos dirigimos a la gran mesa para dejar lo que habíamos traído. Esta vez una anciana fue la que estaba allí vigilando la mesa e indicando dónde poner las cosas, por lo que me llenó algo de orgullo ver cómo nos sonreía al aportar también algo. Mirando un poco a nuestro alrededor, es que vimos un lado de mesa que no estaba muy lleno y nos dirigimos allí para pasar el resto del tiempo mientras comíamos. Y estuvimos un rato solos hasta que Alba apareció por allí, seguida de Furiosa.

Era una situación cómoda pero algo confusa para mi, sobretodo cuando Furiosa volvió a la carga con algunos comentarios hacia Rhaegar que me dejaron fría. Hacía mucho que no sentía aquello, sobretodo porque siempre estaba segura de todo y no tenía porqué dudar de ciertas cosas, por lo que solo me había podido acercar más a Rhaegar en un pequeño movimiento para hacerme sentir menos fuera de lugar. Aunque con la llegada del postre, cualquier tipo de incomodidad se fue de inmediato, sobretodo cuando pude ver cómo brillaban los ojos de Rhaegar al probar lo que había hecho y básicamente se lanzó a darme un beso con un 'eres una genia' en los labios tras conseguir tragar el pastel que prácticamente se había metido entero a la boca. Alba rió ante eso y Furiosa solamente se puso roja como un tomate de golpe, no esperándose aquella reacción de parte de 'Héroe'.

Pero para cuando salimos de allí y estábamos a buen camino a casa, es que aproveché que la brisa me estaba dejando más tranquila para confesarme. Lo cierto es que con anterioridad, cuando en la mañana le había dicho lo de la camisa, no lo había procesado demasiado al salirme de forma más sin pensarlo. Sentí cómo una risa de vergüenza me salió antes de siquiera hablar y Rhaegar puso uno de sus brazos rodeándome para hacer que estuviera más cerca de él y así obligarme un poco a decirlo más rápido tocándome con el índice en el costado.

-- Quería absolutamente cortarle la lengua hace unos segundos, -- admití tapándome un momento el rostro. -- Aguanto muchas cosas, pero me estaba poniendo un poco nerviosa ya con esos comentarios, -- moví un poco mis dedos para poder mirarle de reojo y verle que tenía una mueca entre seria y divertida. -- Me ha pillado completamente desprevenida pero que te me lanzaras a besar ha ayudado a despejarme. -- acabé por decir en lo que sentía cómo él me apretaba mejor en sus brazos.

Aquello me recordó el dato de que técnicamente yo no era la única en la vida de Rhaegar, pero por alguna razón aquel dato no me hizo pensar más en ello de momento. Era cómo si dentro de mi aún tuviera algo que no me permitía pensar en ese punto en profundidad, a pesar de que era lo que conllevaba. Aunque esta noche no quería pensar en ello, al menos en lo que nos quedaba juntos aquí, sobretodo porque debía madurar la idea en mi cabeza.

Lo que si llevó todo aquello fue a que, en cuanto cruzamos el umbral de la puerta, le tomara del rostro para besarle cómo cada vez que quería decirle sin palabras lo que necesitaba. Lo cierto es que siempre era bastante receptivo en esos momentos, pero aquel día yo quería algo más, quería demostrarle hasta dónde llegaba mi amor de verdad. Aquella noche lo que quería era marcarlo cómo él lo había hecho conmigo en varias ocasiones, quería darle unas atenciones de forma que la única palabra coherente que dijera fuera mi nombre, quería que me volviera a mirar cómo si estar juntos significara un mundo de cosas; y por sobretodo, solo quería que se fijara en mi.

Aunque debo admitir que, una vez llegamos al cuarto, la cara que puso cuando le hice sentar en la cama y comencé a desvestirme antes de acomodarme entre sus piernas fue digna de mención de oro.
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Mensaje #70 por Kahomi » Vie Jul 05, 2019 5:22 pm

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║ ║ Rhaegar Targaryen (Lvl. 158) ║ ║

Dormir tan relajado después de aquella noche donde vi una forma más... agresiva, decidida y de cierta forma controladora de ella llegó a dejarme suficiente relajado, pero no cansado, aún era imposible de lograr eso, lo cual me dejó bastante tiempo para idear lo que había llegado a pensar apenas me comentó esas... emociones, que llegaron a inundar su corazón.

Así que me desperté en medio de la noche, moviendo mi cuerpo de tal forma en que no se despertara, haciendo el menor ruido posible y usando realmente toda mi fuerza para llegar a escapar de esa habitación. Tomé un poco de ropa, esta vez completamente vestido y listo para salir, hice eso, y afuera me concentré, respiré aire y empecé a casi levitar, esta vez no desapareciendo con un fuerte ruido, ni con una onda de choque que la despertara, controlando suficiente la base solo con la fuerza que podía conjurar, fue suficiente para tomar distancia y salir volando de inmediato, lejos de ella, lejos de mi nuevo hogar, lejos de sus brazos.

Pero para cuando despertó me encontró solamente sentado en una silla al lado de la cama, con mi celular en manos entreteniendo mi atención por un momento, solamente te miré con una sonrisa al despertar y me acerqué para dar un beso en tú frente, poniendo mi cuerpo encima tuyo para abrazarte con algo de fuerza -- Ven, amor. -- La ayude a levantarse, eran unas pocas horas desde que amaneció, pero quería todo el día, lo necesitaba todo realmente, así que apurando a Akuma entre risas, cosquillas y besos, llegó a dar un movimiento en círculos, con su vestido blanco muy similar al que siempre portaba al inicio cuando la conocí, se me tiró a los brazos ahora atacando con preguntas sobre porqué estaba tan... animado.

La abracé, y la levanté en mis dos brazos, besando sus labios, solamente le dije que me esperara, y sin más empecé a caminar hacia la ventana de la habitación, abierta en par, y salté a través de ella, con un mejor control ahora de mi "vuelo", el inicio no llegó a ser tan malo esta vez, lento primero, pronto avanzaríamos rápidamente, con ella en mis brazos para protegerla del viento como podía y con mi calor para contrarrestar el frío, pronto la velocidad super sónica entró con un choque, y desaparecimos, dejando todo atrás.

El viaje, por la velocidad, fue bastante rápido, pero al menos unos kilómetros llegamos a desaparecer de aquél lugar, perdiendo poco a poco la velocidad hasta que bajamos, lentamente, hacia el centro de un bosque, donde había un claro, y dentro del claro había un montón de flores, y en el mismo centro había un círculo casi perfecto libre de absolutamente todo excepto del pasto..

Un círculo que estaba cubierto por un mantel gigantesco de picnic, con tres canastas de estos, platos ya expandidos y dos jarras de agua fresca que de hecho parecían estar cubiertas con algo de hielo -- Sorpresa. -- Comenté, ya por fin revelando lo que había hecho mientras ella dormía -- Yo... Intenté el desayuno, pero me desesperé, fui por uno a la aldea. -- Además, intentar ir y hacer ruido a la cocina no iba a ayudar a mi plan, además de tardarse suficiente. Con eso listo, con el bosque de muralla, con las flores alrededor nuestro para acompañarnos, solamente la hice girar, y ahí me hinqué.

La vi casi perder el color que había recuperado, y me hizo arrepentirme pensar en esto, sobretodo porque no era lo que pensaba, y tal vez, sin importar que tanto amor me tuviera, quisiera algo así considerando... las cosas. Pero no era la propuesta normal de esta posición, era otra, una que le quería dar, una que quería realmente llegar a proporcionar a la mujer frente a mi, a la mujer que era dueña de mi corazón en estos días, en estas horas, en estos momentos, y que no me molestaría quedarme así por un tiempo mayor, por lo que solamente la tomé de ambas manos -- Hoy solo existes tú en mis ojos. Hoy solo existo para ti, y para lo que tú quieras pedir de mi. -- Acerqué sus manos, las bese, e incluso frote contra mi rostro, sintiendo su calor volver, sentir su presencia tocar la mía, sentir que estaba conmigo, saber que estaba conmigo, desear que siguiera conmigo.

Me paré, rodeando sus caderas con mis brazos, mirando a sus ojos, y con el tono más honesto que podía llegar a poner considerando la sonrisa grande que tenía en mi boca, pero era porque solo estar con ella me alegraba demasiado, no es que me burlara de ella, no es que me divirtiera sus reacciones (tal vez un poco, sí), era porque realmente era feliz estando con ella -- Así que tenemos todo el día de hoy para cualquier aventura que tú quieras. Hacer lo que tú quieras, decir lo que tú quieras. Hoy, soy tuyo en cuerpo y alma.--
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Momo
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Mensaje #71 por Momo » Jue Jul 25, 2019 6:10 pm

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Akuma Kyōryū [lvl 21]


Esa promesa fue sellada con un beso, uno lleno de amor, uno de esos que te hacían sentir lleno con solo el toque de labios, y para cuando aquel beso acabó Akuma solo pudo mirar a Rhaegar con todo el amor que sentía y sabía era recíproco. El lugar, el sol, las flores...todo aquello hacía que su magia se sintiera mejor, que su cabeza se sintiera más tranquila y agradeció ver que el hombre que tenía en sus brazos se sentía igual.

La sorpresa había sido la gran cereza en la cima del pastel y Akuma no le importó en absoluto ninguno de los 'inconvenientes', porque al final del día lo que más importaba era el detalle. Y la maga de luz hacía mucho que vivía más por eso que por las cosas perfectas. Aún algo adormilada, Akuma se quedó junto a Rhaegar en lo que este servía varias de las cosas que había empacado para el picnic de desayuno, simplemente admirando el suave movimientos de sus músculos bajo la ropa al moverse.

"No sé quién hizo esta tortilla, pero," comentó Akuma tras tragar una parte de su desayuno, frotándose un poco los ojos y retirar lo que quedaba de sueño como podía. "Se merece todo lo bueno del mundo."

"Siempre exageras demasiado las cosas," rio Rhaegar, entretenido con su propia comida en lo que le daba una mirada rápida a su acompañante.

"Y aún así me quieres," se encogió suave de hombros Akuma, tomando otro trozo y componiendo una sonrisa divertida. "Con exageraciones y todo."

Rhaegar dejó su plato un momento en el mantel, negando con la cabeza en lo que acercaba la mano a una de las jarras de agua para servirse. No podía evitar pensar a veces el porqué de sus formas de hablar, o porqué hacía esto o aquello de ciertas formas; pero lo que no dudaba es que le gustaba cada pequeño toque que la hacía especial a su manera. Cuando terminó su vaso de agua de una sentada, se quedó observando cómo Akuma había cerrado sus ojos en lo que terminaba de comer, su rostro despejado y tranquilo mientras masticaba despacio, disfrutando no solo de la comida si no de los rayos de sol que calentaban su piel. ¿Cuántas veces había deseado verla así? Habían sido demasiadas sin duda y por eso es que Rhaegar no se contuvo y alzó su mano hacia la mejilla de Akuma. Ésta no abrió los ojos, pero lo que sí hizo fue apoyar su rostro contra la mano de su amante, de su amado, y dejarse hacer el mimo.

"¿Cómo no quererte?" aquella frase hizo que Akuma abriese un poco su ojo izquierdo para poder ver la ternura con la que le miraba. "¿No siempre dices que aceptamos esas condiciones cuando te conocimos?"

Eso hizo reír a la mujer algo más grande y de ahí besó la palma de la mano de Rhaegar con amor, guiñándole un ojo divertida. Sin duda esa había sido una de sus frases estrella a lo largo de los años y que la recordara solo hizo que su pecho se sintiera caliente con la familiaridad. El hombre también rió por el gesto y se recostó un poco para terminar su desayuno con calma, disfrutando de la compañía que ambos se hacían, sin poder evitar cruzar miradas sinceras entre ellos.

Para cuando terminaron y recogieron un poco, Akuma aprovechó que Rhaegar estaba recostado panza arriba para poder recostarse junto a él. Eso solo hizo que el hijo de dragones sonriera tan brillante como el sol, sobretodo cuando el pelo de su compañera le hizo algo de cosquillas en su mejilla para cuando la abrazó mejor contra él. Era en esos momentos en los que estaban junto al otro que podían disfrutar más, incluso cuando Akuma intentaba hacerle cosquillas en los costados sin éxito para empezar una guerra que sabía de antemano que perdería.

"Me haces sentir más joven," masculló la mujer contra los labios de Rhaegar, besándole con todos esos sentimientos que su sola presencia producía. "Me haces sentir que puedo alcanzar cualquier cosa si estás junto a mi."

"No eres tan vieja Akuma, solo un poco chapada a la antigua," otra risa ahogada por un beso y por un pequeño pellizco en el brazo. "Vamos, no es como si pudiera comprobarlo por tus canas."

"Deberían haberte puesto Archon of Jokes," Akuma bufó ante eso, rodeandole con un brazo y dejándose dar más besos perezosos por toda la cara en lo que Rhaegar la acomodaba mejor en sus brazos. "Últimamente estás que te sales."

"Y aún así me amas, que cosas de la vida, ¿eh?"

Aquello solo hizo reír a ambos algo más antes de que se quedaran mirando al cielo por unos instantes en silencio. Solo concentrados en las nubes y en el caso de Akuma, como el corazón de Rhaegar latía pues descansaba su cabeza allí en su pecho. No necesitaba más en una mañana para ser perfecta, gran desayuno y la presencia de su acompañante ya la habían hecho completa junto a la memoria de la noche anterior. Si bien habían estado juntos varias veces a lo largo de los días, por algún motivo es que aquella vez había sido aún más significativa…tanto casi como la primera vez. Quizás había sido aquella sensación que nunca le había dado tanta importancia hasta aquel momento, haciendo que se le quedara un nudo en el estómago que no se había aflojado del todo hasta que el mismo Rhaegar, sin saberlo, había ayudado con sus cumplidos. No podía evitar sentirse tonta por ello, pero no era porque no creyera al joven, si no por sus propias inseguridades.

Haciendo un pequeño mimo en su pecho usando su índice, Akuma se incorporó para poder quedar sentada cuando terminó el pequeño círculo. Canturreando para sí misma, palmeó los pantalones de Rhaegar bajo la curiosa mirada de este hasta que encontró lo que buscaba. Si iban a hacer todo lo que ella quisiera por el día, ¿qué mejor que empezarlo bailando juntos en tan impresionante lugar? Picó en la aplicación de música que sabía que usaban y de ahí le regaló una sonrisa en lo que seleccionaba la canción, empezando a escuchar las primeras notas. Se levantó con algo de prisa, mirando a su alrededor para ver las flores y murmurando una pequeña disculpa, tomó una entre sus dedos antes de darse la vuelta para ver a Rhaegar aún tumbado allí observándola.

“¿Me concederías este baile?” dijo de forma divertida Akuma, con una sonrisa traviesa en los labios en lo que hacía una pequeña reverencia y tendía su mano hacia su acompañante. “¿Qué? A veces a una le gusta ser vocal.”

“Cómo si te fuera a decir que no,” Rhaegar rodó los ojos, una sonrisa a juego en sus labios mientras tomaba la mano que le ofrecían y de ahí es que comenzaron ambos a bailar, aunque no sin antes dejar Akuma la flor que había tomado en sobre la oreja de su pareja. “Oye, eso es más para ti, ¿no crees?”

Encogiéndose de hombros, la mujer solo pudo reír mientras seguía tomando las manos de Rhaegar, ambos moviéndose al ritmo de la música. Tenían todo el día para bailar tanto como quisieran, por lo que eventualmente la flor cambió de dueño cuando tras unas cuantas canciones tocó una lenta. Akuma suspiró más calmada, recuperando el aliento que las más movidas le habían quitado, y se abrazó con algo más de fuerza a Rhaegar antes de descansar su barbilla sobre su hombro y aprovechar la cercanía para besar su cuello con tranquilidad. Apenas quedaba una leve sombra de lo que habían sido marcas dejadas la noche anterior, pero Akuma reforzó el sentimiento besando cada una de ellas y haciendo a Rhaegar dejar salir una pequeña risa por el gesto.

Él no había visto, antes de esos días, cómo era la mujer en ese aspecto más personal, por lo que descubrirlo todavía le dejaba impresionado de cierto modo. Eran cosas nuevas a las que acostumbrarse, pero eran cosas buenas y lo bueno siempre era bienvenido. Y eso siguió pensando cuando se cansaron de los bailes y quedó Akuma sentada entre sus piernas, tras caer de nuevo los dos al suelo para descansar. De entre las canastas, consiguieron sacar algunos sándwiches y, mientras la maga de luz le daba trozos de uno y él se dejaba hacer, Rhaegar sintió que había algo rondando en la cabeza de Akuma que la llegaba a preocupar suficiente como para no darse ni cuenta de que era uno de sus sándwiches favoritos. Aunque él prefirió no decir nada de momento, esperando que fuera ella quién sacara para él sus pensamientos.

"¿Qué tal si damos un paseo?" la voz de Akuma sacó a Rhaegar de sus pensamientos, haciéndole ver cómo estaba jugando con sus dedos de forma tranquila. "No digo uno muy largo, pero al menos para movernos un poco," se encogió de nuevo de hombros, con una sonrisa leve en sus labios. "No vas a tener que cargarme de vuelta, lo prometo."

Rhaegar no dijo nada, pero asintió y esperó a que se levantara para poder hacerlo él. Tomar su mano de nuevo para caminar así juntos ya se estaba tornando más natural, sobretodo sentir el suave balanceo de ambas manos gracias al pequeño nerviosismo que impulsaba a Akuma a liberar su energía en pequeñas acciones de ese tipo. Eran detalles, maneras, lo que hacían que siempre tuviera algo en lo que fijarse en ella…aunque aquello también le llevaba a que esos detalles le decían muchas veces el estado de ánimo de la mujer. Y la forma en que se distraía según caminaban, como su voz quedaba en un suave murmullo tarareando una canción, eran ya suficientes señales para preocuparse de que se estaba perdiendo algo.

"¿Puedo saber ya que te ocurre?" comentó Rhaegar para cuando llegaron hacia la mitad del recorrido. Habían decidido pasear por el linde del bosque, alrededor del claro, pues este era suficientemente grande como para hacer aquello. "¿O me vas a tener tratando de leer tu mente por otros siete años?"

"No me pasa nada, de verdad, solo intento pensar que podemos hacer," aclaró Akuma con una leve risa en lo que se retiraba un mechón para ponerlo detrás de su oreja, preocupada de no tropezar con algún agujero en el suelo. Pero cuando sintió que el hombre retiró su mano de la suya, fue que se detuvo por completo para darse la vuelta y mirarlo. Rhaegar tenía el ceño fruncido, siendo obvio que no se había tragado eso, y solo suspiró en reacción. “¿Tan obvia soy?”

“Un poco,” Rhaegar intentó quitarle algo de peso con una sonrisa. “Ahora dime, vamos.”

¿Cómo decir todo aquello sin que sonara...completamente mal? En su cabeza, Akuma solo sentía cómo las palabras se iban aglutinando, pegándose unas a otras mientras que ella intentaba separarlas para que tuvieran sentido. Pero tomó aire profundamente y fue allí que apretó sus manos una contra la otra antes de comenzar a hablar.

"Es solo que…lo que ocurrió ayer me hizo pensar de más," Akuma hizo una pequeña mueca, como si admitir aquello le doliese. "Nunca, en mi vida, había sentido estos…celos, porque no se dio o porque simplemente estaba demasiado perdida en él como para importarme. Y aún si sé que estás aquí conmigo, solo conmigo, mi cabeza me recuerda…me recuerda que está Ruby," el nombre salió de sus labios casi como si se le acabara el aire en ese momento. Como si hubiera contenido esa pequeña bomba dentro suyo. "Y yo no puedo competir con Ruby."

Rhaegar frunció el ceño con confusión por eso y se acercó más a la mujer de cabello blanco. Akuma puso las manos frente a su pecho, a modo de defensa pues aún no había acabado.

"Todos hemos leído esa...revista. Yo misma he visto con mis propios ojos lo que es ella y luego a mi misma," dejó de contener la respiración que parecía haber contenido. "Y no sé lo que has podido ver en mi cuando tienes a tal mujer contigo. Incluso mi camino como maga se ha desdibujado por completo y apenas se parece al que ambos caminais," se llevó las manos al rostro para evitar derramar las lágrimas de impotencia que empujaban por salir. "Solo…solo tengo miedo de no ser suficiente."

Y con eso último, el hombre de ojos ámbar cerró la distancia entre ambos y la tomó en sus brazos con una fuerza diferente. Cómo si a través del abrazo pudiera transmitirle a la mujer todo su amor y toda la comprensión que necesitaba en ese momento. Se quedaron en silencio por unos momentos, Akuma aferrada a Rhaegar tras unos breves segundos en los que le costó devolverle el abrazo. Apenas se separaron lo justo antes de que Rhaegar se moviera a besarla como lo había hecho todos los días desde que le había permitido ver que había tras aquellos ojos azules apagados y la máscara que la mujer se había puesto para lidiar con todo lo demás. Akuma apenas pudo gemir un poco contra sus labios cuando ambas manos del hombre tomaron su rostro para profundizar el beso un poco más, como si quisiera dejar claro un punto.

"Eres más que suficiente," fue lo primero que dijo él, juntando sus frentes. "Siempre lo has sido. Y tú no eres Ruby, de hecho no quiero que seas Ruby, ni Aurora; quiero que seas Akuma, porque eso es lo que he visto en ti," la mujer frunció el ceño ante el segundo nombre, confusa, pero eso no evitó que continuara. "Tú con tus imperfecciones, tú con tus cosas buenas, tu y solo tú. Con tus miles de historias y artimañas, sonrisas traviesas y hasta esas gafas que…quizás no es el momento de comentar que me pasa cuando te veo con ellas," rió y con él lo hizo ella, como si fuera un imán que atraía al otro. "Solo me importa que seas tu misma y nadie más, porque eso es lo que hizo que me enamorara de ti."

Akuma solo pudo mirarlo con ojos nuevos cuando acabó de decir aquello. Le veía cómo si ahora fuera él quien tenía la piel brillando y no ella, como si su sola presencia fuera capaz de opacar hasta el peor de los días. Como si con sus solas palabras pudiera calmar hasta la peor de sus tormentas. Aquello era una nueva sensación, como si un nuevo sol apareciera en el horizonte que se había mantenido azul y helado durante demasiado tiempo, un sol que parecía una nueva oportunidad para ella de comenzar a brillar de nuevo.

Las últimas palabras de Rhaegar fueron selladas con otro beso, con brazos que tiran hacia atrás lo suficiente para llegar al árbol más cercano y acabar con los inseguridades que quedaban a base de 'comerse' el uno al otro. Las palabras dulces mezcladas entre besos, los suaves mordiscos y más marcas si era posible que quedara un hueco. Y las risas, quizás algo dolorosas, cuando el pensamiento de que quizás no era muy buena idea llegar a la última parte allí contra un árbol llegó a sus mentes y les hizo separarse. Pero aún con eso, lo mejor que acabaron por hacer fue terminar el pequeño paseo antes de devolverse hacia donde el picnic estaba montado.

Fue allí entonces que Akuma le pidió con algo de voz débil que si le podía explicar algo más sobre sus relaciones con Ruby y con, ahora que la describía y reconocía gracias a ello, Aurora. Había visto a la chica en el viaje a Ionia, aunque quién iba a imaginar que estarían conectadas de alguna forma sin saberlo. Y mientras Rhaegar se explicaba, sin prisa y queriendo que la mujer frente a él pudiera comprender la naturaleza de sus relaciones, Akuma solo podía hilar sus propios pensamientos para formar una mejor opinión. Sobretodo por algo muy concreto que había dicho Rhaegar, como había preguntado que si le decía que fuera suyo lo sería...cosa que ella había expresado querer casi que al instante. Y mientras daban los primeros bocados de su comida, la curiosidad de Akuma la ganó y acabó preguntándole por aquello.

Si bien Rhaegar le dijo que iba en serio por completo, que él haría lo que ella quisiera, el peso completo de la situación cayó en sus hombros. No la hizo sentir confusa, ni siquiera la hizo sentirse nerviosa, simplemente la dejó pensativa unos momentos que a Rhaegar le parecieron eternos.

"Yo… no soy así amor," comenzó a decir la mujer, jugando con un poco de comida de su plato con el tenedor. "He pasado por demasiadas cosas y…a estas alturas de mi vida lo único que me interesa e importa es el bienestar de las personas que amo," una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios. "Solo quiero que cada vez que vuelvas conmigo, pienses en ello como volver a casa. No me importa que hagas en ese aspecto, de verdad, y no te miento," Akuma se llevó una mano al pecho cuando Rhaegar pareció querer rebatir contra aquello, no muy convencido. "No me importa, entiendo tu punto de vista, pero mientras que vuelvas conmigo tras ellas yo estaré satisfecha."

"¿De verdad es lo que quieres?" había cierta dureza en el rostro del hombre, la seriedad de la pregunta marcada allí. "Sabes que si quisier-"

"Te lo juro por todas las estrellas del universo, Rhaegar Targaryen," y la seriedad con la que Akuma le devolvió la mirada quedó marcada en el hombre, haciendo uso de su nombre completo, para luego sorprenderse cuando el color inundó sus pálidas mejillas y una sonrisa avergonzada. "Solo discúlpame si me pongo un poco tonta si veo a alguien mirarte más de lo necesario," se retiró un poco el flequillo de los ojos. "Sobretodo en ciertas direcciones."

Con aquello dicho, la sorpresa de Rhaegar se convirtió en risa, una risa amplia y clara por como se había expresado Akuma tras decir algo de forma tan solemne. Su comida quedó abandonada mientras reía, recostado en la manta, y su risa volvió a atraer la de Akuma aunque intentaba hacerse un poco la ofendida de que se riera de ella.

"De verdad mujer, cómo no enamorarme de ti," Rhaegar negó con la cabeza incorporándose para poder cruzarse de piernas. "Solo tu eres capaz de girar así la conversación. Me lo pones difícil para no saltarte encima."

Akuma, que bebía en ese momento, también le sorprendió aquella sorpresa…tanto como para que escupiera la mitad del zumo de nuevo en el vaso mientras que intentaba no ahogarse con la mitad que había llegado a su garganta. Cuando a los segundos consiguió dominar la situación, fue que miró directamente a Rhaegar, deliberando en su cabeza…o no, que decir. Y simplemente fue con lo que sentía en el momento, con el recuerdo de hace casi ni una hora aún claro en su cabeza.

"Creo que te lo estás poniendo difícil tu, cariño," dejó el vaso en un lado y se acomodó en sus antebrazos para poder estar recostada un poco, con los ojos cerrados mirando al cielo. "Yo nunca te he dicho que no pudieras hacerlo."

Rhaegar sintió como se le caía un poco la mandíbula por sus palabras, pero se recuperó rápido de aquello para proceder a moverse hacia Akuma, aprisionándola en sus brazos una vez más y esta vez los besos fueron acompañados de pequeños gruñidos que sólo anticiparon lo que se venía. En el momento el árbol no había parecido una gran idea, pero allí tumbados era otra cosa. Y aquella oportunidad la aprovechó Rhaegar para recordarle una y otra vez, a través de besos, caricias y la forma en que la tomaba, que todo eso que Akuma veía como que 'no era suficiente' para él era otro mundo. Un mundo al que por fin se le habían abierto las puertas e iba a descubrir en su más absoluta plenitud.

¿Hacía falta realmente quitarse algo de ropa cuando apenas había una barrera que podía poner problemas? Eso descartaron ambos desde el segundo que Rhaegar se acomodó en su mejor posición, viendo que era tan fácil como solo mover a un lado la prenda. Y Akuma, una vez ambos consiguieron llegar al punto más alto, solo pudo reír de nuevo mientras acariciaba la espalda de Rhaegar, de aquel hombre que le había traído el sol sin él darse cuenta, y sentía los besos perezosos en sus clavículas y en su mandíbula. A estas alturas había quedado bastante claro que él no se cansaría tan rápido, pero a veces había comprendido que el estar a gusto era lo más importante al final del día.

"¿Habías hecho esto alguna vez en un lugar así?" preguntó con aún cierta diversión en su voz Akuma, cerrando los ojos y sintiéndose ronronear por las caricias y los besos.

"¿Te estás poniendo competitiva amor?" preguntó sin apartarse de su tarea Rhaegar, hasta que dejó apoyado su rostro sobre el pecho de la mujer de pelo blanco que disfrutaba ahora de jugar con su cabello corto.

"No, pero mi curiosidad, ya sabes," rió un poco más por aquello en lo que Rhaegar jugaba con un mechón de su cabello y lo ponía bajo su nariz.

"Ya, ya, ya, tú y tu curiosidad. " y aunque la pregunta quedó sin respuesta, aquello no pareció ser importante puesto que un último beso hizo que ambos retomaran el adecentarse y acabar lo que quedaba de comida antes de haberse distraído.

El resto del rato hasta que fue media tarde pasó sin mucha pena ni gloria, con la notable marca que entre la comida y la actividad que habían hecho eso había propiciado una pequeña siesta. Y pequeña fue, antes de que una nueva idea se le ocurriera a Akuma. Si bien hace unos días le hubiera gustado proponerlo cuando habían ido a pescar, ahora que no tenían un 'obligación' quizás era buena idea. Por lo que rápidamente la mujer expresó si había algún río cercano o si no un lago, ¿quizás? Puesto que lo que más quería en aquel momento era que ambos se dieran un baño por ahí para acabar de relajarse antes de volver a la casa. Rhaegar no pudo evitar hacer su queja a modo de broma del momento a modo de 'oye mujer, que no soy un zahorí' pero su postura no duró mucho, levantándose para intentar ver para dónde quedaba lo más cercano a la petición. Al final del día, la promesa que había hecho al inicio de este había sido clara.

Mientras él hacía aquello, Akuma se dedicó a recoger las cosas y de vez en vez a verlo. Ver como el sol de la tarde dibujaba su silueta era algo que nunca se había parado a observar, pero aquello la dejó por un momento sorprendida. Incluso se sintió cómo el tiempo se ralentizaba un instante…hasta que Rhaegar pareció hablar demasiado deprisa y la sacó de su cabeza.

"Perdona, no te entendí," rió Akuma con cierta gracia, sacudiendo la cabeza. "¿Puedes repetirlo?"

"Decía que qué haremos con las canastas," repitió Rhaegar con un atisbo travieso de sonrisa en sus labios. "Queda una con comida aún."

"Podemos…llevarla con nosotros supongo," Akuma se levantó del mantel y miró la susodicha cesta, pensativa, antes de pasar su mirada a las que estaban vacías. “Estas podemos dejarlas escondidas por algún lado o recogidas allí y siempre volver a por ellas para cuando nos vayamos.”

“Oh sí, porque no me harás cargar todo como siempre, ¿verdad?” aquel comentario fue recibido con un golpe en el brazo y una risotada propio. “¿Qué? Sabes que es verdad, ¿te recuerdo lo de la casa...por partida doble?”

Así, es que caminaron por un rato, simplemente dados de la mano tras haber dejado todo listo para solo cargarlo para la vuelta a casa. El caminar el uno junto al otro era un placer que ambos habían tomado con gusto, pues no importaba si hablaban o no, con la presencia del otro allí era más que suficiente. Y tampoco les tomó demasiado tiempo llegar al río, aunque si les llevó lo suyo el acomodarse en una parte donde el agua de este fuera más profunda que más allá de sus rodillas. Una vez con la cesta acomodada, Akuma fue hasta la orilla con cierta decisión y sin pensarlo demasiado es que se retiró el vestido con un movimiento rápido antes de lanzarlo atrás suyo sin mirar donde caía.

Rhaegar apenas pudo ver como la prenda caía antes de que sus ojos fueran hacia la mujer. Si bien ella había tenido cierta visión perfecta de él, ahora mismo era el paso contrario. La forma en que la luz se filtraba entre las ramas de los árboles, le daban un toque especial a Akuma, un toque que iba más allá de incluso la propia luz que a veces ella emanaba. Era difícil de ponerlo en palabras y dudaba lo pusiera algún día, pero podía ver como en su figura se notaba que los años de cansancio y problemas se estaban yendo poco a poco gracias a cómo se movía. Lo hacía de formas más ligeras, sus movimientos no parecían ser pesados o lentos, por poner algunos pocos ejemplos.

Aunque la contemplación no duró mucho más puesto que una nueva idea se cruzó en la mente de Rhaegar, y tenía que llevarla a cabo. Aprovechando la distracción de su pareja, que estaba acostumbrándose a la temperatura del agua y a estar pisando sobre el lodo, se quitó la ropa rápidamente antes de correr hacia ella. Akuma apenas pudo hacer algo más que girarse un poco al escuchar la carrera empezar, pues lo siguiente que pudo hacer fue dar un pequeño grito ahogado al ser cogida en brazos para cuando Rhaegar saltó al agua con ella así.

"Eres un bruto," rió la mujer en lo que consiguió sacar la cabeza a superficie, quitándose el pelo del rostro e intentando abrir los ojos para poder ver dónde había quedado Rhaegar.

"Un bruto al que amas, espero," sonrió de vuelta él, aún con el flequillo sobre sus ojos y acercándose de forma tranquila de nuevo a ella.

"Oh si, tienes suerte de eso," Akuma tembló un poco en lo que buscó sus brazos calientes, nadando un poco en su dirección para acortar la distancia cuanto antes. "Ahora ven aquí, que me estoy quedando helada."

Rhaegar la tomó en sus brazos, allí ambos en el agua, y se dedicaron a estar de aquí a allá de esa forma por un rato antes de comenzar a nadar un poco, incluso jugando en cierto modo llegado un punto. Y cuando se cansaron, o al menos Akuma tomó la postura de que ya la energía del día se le había acabado, es que quedó ella a la espalda de él, acurrucada en el hueco de su cuello. La suave canción que tarareaba contra su piel era una que solo usaba en aquellos momentos que necesitaba calma, que estaba en su lugar feliz y quería sentirse aún más llena si era posible. No tenía nada de especial, solo era un ritmo que había sacado de su cabeza durante una época de su vida en la que no había tenido nada.

Y Akuma quería compartirlo con la persona que más amaba, una vez más.

"¿Puedo decir que tu día fue bueno?" preguntó Rhaegar después de unos momentos, sintiendo como aquel tono se quedaba en su pecho revoloteando.

El tono se interrumpió por una risa, muy suave e incluso pequeña, seguida de un beso en aquella zona entre el cuello y el hombro.

"¿Por qué bueno…?" la voz de Akuma fue tan tranquila como la brisa que había mecido las flores del claro horas atrás. "¿...cuando puedes decir maravilloso?"

A partir de ahí, lo que pasará que pasase, porque Akuma podía decir de nuevo que todo el hielo que había tenido en su interior se había derretido para dar paso a su nueva oportunidad de una vez por todas.
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