IMPORTANTE: Leed por favor

[+18][P][C41](NaruHarem)El demonio entre las sombras

froggus
Sannin
Sannin
Avatar de Usuario


Mensajes: 1087
Registrado: Mar May 24, 2016 5:16 pm
x 12
Sexo: Masculino - Masculino

[+18][P][O4](NaruHarem)El demonio entre las sombras

Mensaje #31 por froggus » Sab Ago 27, 2016 12:46 am

Sin duda fue un buen omake y jodidamente largo xd, dure mas de una hora leyendo :pulgar: . Aunque también tengo dudas sobre por que va a ser importante mas adelante, no se si sea impresión mía o le diste mucho énfasis al desconocimiento y oposición por parte de Ayame sobre lo de naruto :tutu: . Por otro lado este arco esta realmente largo y todos esperamos saber las consecuencias que traerá la invasión. Nos leemos en el próximo cap.
1 x

Rock-kun
Sannin
Sannin
Avatar de Usuario


Mensajes: 1172
Registrado: Vie May 27, 2016 5:26 am
x 18
Sexo: Masculino - Masculino

[+18][P][O4](NaruHarem)El demonio entre las sombras

Mensaje #32 por Rock-kun » Lun Sep 19, 2016 9:47 pm

Uno de los omakes más largos en la historia de los fanfics de Naruto hasta la fecha, pero que fue prudente para el futuro de la historia. Después de todo se pudo apreciar cómo fue la cruel y triste infancia de Naruto cuando era un niño.

El cómo su lazo con el Sandaime fue tan fuerte a pesar de los altos y bajos que tuvieron debido a los chantajes y amenazas del Yondaime. Se revela cómo fue que Teushi y Ayame traicionaron a Naruto con los malditos médicos que en un futuro encontrarían la muerte a manos del rubiales. Ayame demostró que fue una víctma y que con el tiempo le probará a Naruto que estaba dispuesta a defenderlo con su vida, pero que fue engañada en el pasado.

De no ser porque Naruto se le ocurre usar el camino humano para torturar al Sandaime, jamás se habría enterado de la verdad, de que a su abuelito lo amenazaron si seguía teniendo contacto con él, y que tuvo que borrarle algunos recuerdos para protegerlo del Yondaime y de los otros que conspiraban contra él. Por eso es que tras borrarle sus recuerdos y dejarlo inconciente, Naruto revela que ya sabía de que el Yondaime es su padre y de lo que pasó durante el ataque del Kyuubi hace años, y que el Sandaime se había convertido para el rubio en su verdadera figura paterna. Habrá que ver si Ayame se ganará el perdón de Naruto algún día, y si el Sandaime recuperará esos recuerdos que Naruto le borró. Por lo pronto sólo queda ver lo que seguirá en la batalla entre Naruto Hollow vs Yondaime y ninjas de Konoha.

Por último, me referiré a la reeditación del lemón entre Naruto y Tsunami en la saga del país de las Olas en este fic, lamento decir que la segunda versión fue mala en palabras mayúsculas. Fue corto a diferencia de su versión anterior, se abusó demasiado del sexo anal y oral, y lo más importante, se quitó la sensualidad que había hecho de este lemón uno de los mejores del fic. Para que decir que en esta nueva reeditación pusiste a Tsunami como una guaara, y que ella tuviera siempre la iniciativa durante el acto sexual. Es como si hubieras puesto a Tsunami como una Anko 2, lo que destruye la esencia del personaje de la pelinegra que era la ama de casa que había perdido a su marido por causas fuera de su control y que se hizo cargo de la crianza de su hijo por años, renunciando al amor y que se dedicara poco a su apariencia.

Era por eso que la versión anterior del lemón era muy atractivo, ya que Naruto no sólo la satisface como mujer, sino que también le hace ver que había encontrado una esperanza de amar y ser amada nuevamente. Para que decir que en los otros capítulos, Tsunami estaba más alegre y que había cambiado su apariencia y modo de vestir que la hacía resaltar mucho su hermosura, ya sea porque Naruto le recomendó que lo hiciera o simplemente porque está enamorada y quería lucirse bella para su nuevo amor.

Espero que haya un nuevo cambio, porque aunque digas que pondrás otras escenas, ya sea en el baño u otra parte de la casa, ya no tendría caso cuando el daño ya está hecho. Para mí, echaste a perder un suculento lemón (el mejor del fic) y veo con temor lo que harás en la reeditación de los otros lemones que vienen. Si va a hacer así, mejor déjalos como estaban. :cafe: :lee: :off: :ban:
1 x
Protegeré a los que amo.
Imagen
Si existe tal cosa como la paz, la encontraré y no me rendiré hasta encontrarla.

froggus
Sannin
Sannin
Avatar de Usuario


Mensajes: 1087
Registrado: Mar May 24, 2016 5:16 pm
x 12
Sexo: Masculino - Masculino

[+18][P][O4](NaruHarem)El demonio entre las sombras

Mensaje #33 por froggus » Mar Ene 10, 2017 2:03 am

ya son mas de 4 meses sin cap ni algun anuncio de wbaez :lloro: , ojala no la haya palmado :vergu:
0 x

Wbaez93
Miembro de Akatsuki
Miembro de Akatsuki
Avatar de Usuario


Mensajes: 1825
Registrado: Mié May 25, 2016 4:33 pm
Ubicación: En mi casa
x 122
Sexo: Masculino - Masculino

[+18][P][O4](NaruHarem)El demonio entre las sombras

Mensaje #34 por Wbaez93 » Mar Ene 10, 2017 2:17 am

froggus escribió:ya son mas de 4 meses sin cap ni algun anuncio de wbaez :lloro: , ojala no la haya palmado :vergu:

Es que seguí tu consejo y decidí terminar las cosas en este próximo capítulo. Es extremadamente largo y lo sometí a varios borrados ya que algunas cosas no me habían gustado (fue un capítulo complicado).

Hasta ahora tengo 18 mil palabras escritas y me está gustando lo que tengo. Falta poco para que termine. :pulgar:
1 x
Imagen]


Summlaris escribió:Los Uchiha han perdido su esencia, han pasado a ser los rock lee de la época. Normal la desbandada de seguidores que sufren.
Los senju son los nuevos uchiha.


Summlaris escribió:los pro-uchihas teneis tanto futuro en este foro como los uchiha contra los senju

froggus
Sannin
Sannin
Avatar de Usuario


Mensajes: 1087
Registrado: Mar May 24, 2016 5:16 pm
x 12
Sexo: Masculino - Masculino

[+18][P][O4](NaruHarem)El demonio entre las sombras

Mensaje #35 por froggus » Mar Ene 10, 2017 2:27 am

Que bueno tener noticias del fic, siempre te tomas la molestia de responder :pulgar: , si dices que sera largo no me cabe la menor duda, siempre haces que los caps sean para rato xd.
Solo queda esperar un poco mas :cool:
0 x

Wbaez93
Miembro de Akatsuki
Miembro de Akatsuki
Avatar de Usuario


Mensajes: 1825
Registrado: Mié May 25, 2016 4:33 pm
Ubicación: En mi casa
x 122
Sexo: Masculino - Masculino

[+18][P][C40](NaruHarem)El demonio entre las sombras

Mensaje #36 por Wbaez93 » Mar Feb 14, 2017 5:00 am

Capítulo 40: Odio


"Capítulo 40" | +
Humano hablando—. Esto se ha salido de control.

Humano pensando—. No puede ser.

No Humano hablando—. Eres peligroso.

No Humano pensando—. Estuve equivocado.

Técnicas/ Nombres desconocidos—. Genshi (Átomo).

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.

Capítulo 40


En las afueras de Konoha – Momentos antes


La caravana Yakuza regresaba con tranquilidad a la base de Nami para hacer un reconteo de los soldados y continuar con sus labores.

Al frente iba el coche de Sophie, con ella y su hermana dentro, Alfred conduciendo, y Hajime Saito junto con ellas.

Ninguno podía sentir la presión en el aire, a excepción del espadachín. Esta sensación lo tenía desconcertado, preocupado, incluso.

Miró en dirección a Konoha, preguntándose qué era aquello que podía sentir. No era algo bueno, y sentía que solo empeoraría.

—Alfred, detén el coche. —La preocupación le impulsó a ir a investigar.

La conversación entre hermanas se detuvo, y el conductor detuvo la marcha, como así también los que los seguían por detrás.

El general abrió la portezuela, se dirigió a la parte posterior y abrió el maletero, buscando algo en ese lugar.

Las hermanas, como así también los solados que se encontraban detrás, observaron con atención para saber cuál era la intención de tan enigmático hombre.

Cuando por fin había encontrado lo que estaba buscando, lo agarró y lo sustituyó por la Katana que llevaba en su cintura.

Los solados reconocieron el objeto al instante, y la gran mayoría susurró mientras veían a Saito regresando hacia el coche; no había subido, solo caminó hacia el lado del conductor.

—Sigan adelante, yo regresaré a Konoha. —Miró a Alfred, quien dio un ligero asentimiento con su cabeza antes de encender el coche y proseguir su camino hacia adelante.

Las hermanas se giraron, y fue allí cuando ambas vieron el arma que ahora tenía en la funda de su cintura—. ¿Onee-san, eso es…? —Sophie preguntó con asombro.

—Sí, Sophie-chan. ¿Qué estará sucediendo en aquel lugar? —Hizo una pausa y esta vez miró hacia donde se encontraba Konoha—. Kyofu-sama…

Saito, por su parte, encendió un cigarrillo y reflexionó mientras miraba hacia aquella dirección—. Parece que finalmente tendré que asesinarte. Si no eres capaz de cumplir con lo que prometiste, ya no me serás de utilidad.

Una sensación de intranquilidad le invadía. No, no era eso, era temor.

Nunca antes había sentido algo como eso, ni siquiera cuando Naruto intentaba intimidarlo con su instinto asesino.

No, esto era diferente, y era a algo que le pondría un fin antes de que una catástrofe sucediera.

Konoha - Actualidad


Cuando el sentimiento de impotencia aparece, no muy lejos se encuentra el de desesperación. Más aun para los Shinobis, quienes ponían sus vidas en constante peligro, y sentimientos como aquellos reflejaban alguna incapacidad en sus labores, lo cual podría ser un inconveniente en una situación de vida o muerte.

Y en una situación como la actual en Konoha, ¿Qué más podían sentir estos individuos? Era un enemigo que parecía invencible y que poseía un poder ilimitado, no mostraba ninguna debilidad y sólo otorgaba un sentimiento de terror.

¿Su esperanza? Un hombre rubio que hacia lo posible para no perder la concentración, protegido por aquellos hombres que utilizaron todos los medios para que la luz de esperanza no se desvaneciera.

Agradecían con sinceridad al desvanecido clon de aquel hombre que había sido de suma importancia en esta batalla, puesto que les había otorgado el tiempo suficiente para que cada uno aportara su grano de arena.

Varios muros de roca que habían sido utilizados por Jiraiya y Kakashi se encontraban alrededor del Yondaime, el Susanoo de Itachi alrededor de ellos, y Bee en su modo Hachibi alrededor de él.

Poderoso había sido el ataque, pero mayor había sido la perseverancia del hombre que ya no se encontraba presente.

Lo había jugado al todo o nada, sacrificó a más personas para que su barrera tuviera más consistencia; tuvo que resistir hasta que el clon original retornara.

A pesar de sus esfuerzos, la potencia en el epicentro fue tanta que no pudo seguir luchando más con su limitado poder, lo cual hizo que los demás sufrieran el resto del impacto; cada uno en menor medida, siendo Bee el que recibió el mayor daño.

Se había roto algunas costillas, pero ya estaba trabajando en sanarlas. Itachi sufrió varias laceraciones que sangraban desde menor a mayor medida.

Jiraiya y Kakashi se habían estrellado contra sus propias murallas, pero afortunadamente, Minato fue el único en no recibir daño alguno.

Todos tosieron, debido al espeso polvo, mientras se sobaban sus heridas, aunque no bajaron la guardia y nuevamente se habían acercado a Minato para protegerlo.

—Humanos… —Oyeron una voz que entonaba mucha molestia, pero por sobre todo, odio puro.

El miedo y desesperación volvió a invadir sus corazones, sus cuerpos temblaron, e incluso sintieron la necesidad de llorar. No podían entenderlo, ¿en qué se había convertido Naruto? ¿Cómo era capaz de transmitir tan aterradora sensación?

Sabían que Naruto era aterrador a su manera, pero siempre se trataba de un sentimiento humano, esto, sin embargo, no se parecía a nada de este mundo.

Levantaron sus manos para realizar Jutsus defensivos en caso de ser atacados, pero inútil eran sus esfuerzos ya que los temblores impedían movimientos coherentes.

Una fuerte ráfaga de viento les golpeó, una que disipó por completo todo el polvo que cubría la aldea, revelando consigo la devastación, pero más importante aún, al ser que se encontraba flotando a unos cuantos metros de distancia.

Era imponente, terrorífico, pero en cierta forma, magnifico. Les miraba como si se trataran de los seres más insignificantes de este universo, incluso menores que un organismo unicelular.

Retrocedieron inconscientemente cuando le vieron descender ligeramente, solo para detenerse y emitir su voz—. Insignificantes y caprichosos humanos, aferrándoos a una idea sin significado. Aquella 'esperanza' a la que tanto os aferráis solo manifiesta vuestra debilidad y poquedad…

Descendió y redujo la distancia con ellos—. Vuestra existencia no es más que un mero capricho, un impertinente capricho al cual pondré un merecido final.

Ellos retrocedieron ligeramente cuando tocó el suelo, abriendo sus ojos en shock cuando éste había desaparecido y reaparecido justo al lado de Minato, apuntando su mano hacia él mientras se formaba bola de energía negra en su palma—. ¡Estáis bajo mi merced, y por vuestra lenguaraz conducta recibiréis vuestro merecido castigo! —La bola se hizo más grande y brillante, aun así el Yondaime no demostró perturbación.

Los demás cerraron sus ojos en resignación, o eso fue hasta que oyeron un gruñido que se acercaba hacia ellos. Miraron hacia la fuente del sonido y vieron a Kyofu acercándose con su puño extendido hacia el rostro del enigmático individuo, quien recibió el poderoso golpe de lleno, el cual lo envió varios cientos de metros hacia atrás.

Kyofu cayó al suelo debido a su propio peso, incapaz de recobrar el balance ya que había usado casi todo su Chakra en ese último golpe.

Minato no había dicho nada, pero había sonreído ya que sabía que ese hombre no se quedaría con los brazos cruzados.

Los demás Shinobis se pusieron de pie y corrieron en dirección hacia él, viéndole levantarse con mucha dificultad luego del impacto.

—Bastardos… —el enmascarado susurró con mucha molestia, mirando a las personas que ahora le estaban rodeando—. ¿Qué creen que están haciendo? —prosiguió, mirando a cada uno de ellos, quienes agacharon sus cabezas; se sentían avergonzados.

El Yakuza gruñó y levantó su puño derecho—. Ya se los había dicho… ¡Espabilen!

Sintieron unas bofetadas que les levantaron el ánimo—. ¡Mientras uno de nosotros siga en pie, mientras uno de nosotros tenga los ojos abiertos, mientras uno de nosotros sigamos respirando, la suerte estará de nuestro lado! ¡Así que espabilen de una vez, maldita sea!

Era verdad; había mucho en riesgo y no había tiempo de dudar, tenían que intentarlo hasta final.

Todos tomaron posiciones defensivas, a excepción del clon, quien se aproximó a Bee para colocar una mano sobre su pecho.

Esto hizo que todos miraran hacia allí con curiosidad, preguntándose qué quería hacer. Momentos después, los presentes vieron al ninja de Kumogakure tambaleándose hasta caer de rodillas, y Kyofu no apartó su mano.

—¡Bee! ¡Está absorbiendo tu Chakra! —advirtió el Hachibi.

—Y-Ya me he dado cuenta, Bakayaro, Konoyaro… —No había preocupación en el tono de su voz, ya que sabía que lo estaba haciendo porque le faltaba Chakra. Aunque le parecía increíble, le permitiría tomar cuanto necesitara.

Todos se había aproximado, pero ninguno había dicho nada al respecto porque todos compartieron el mismo pensamiento. ¿Cómo podía hacer algo como eso? Francamente nadie lo sabía, a excepción de Jiraiya; él intuía que estaba utilizando su Rinnegan.

Bee se rodeó con su manto de Chakra para que no terminara succionando todo su Chakra y lo matara, y Kyofu agradeció en silencio.

—¿Por qué lucháis si sabéis que no tenéis oportunidad? —El enmascarado giró su cabeza hacia su derecha, y vio en shock que el original había aparecido repentinamente.

Sudor bajó de su frente mientras que los demás retrocedieron, pero el clon sabía que no podía demostrar debilidad, de hacerlo, todo estaría perdido; tenía que darle a su padre algo de tiempo.

—¿Quién eres? —interrogó el Yakuza, pero éste individuo no pareció importarle su pregunta ya que miraba hacia el cielo.

—¿Quién soy? Ya no poseo un nombre, pero sí una misión… —Se giró hacia el clon, viéndole ponerse de pie luego de recargar sus tanques de energía.

Kyofu se le aproximó, fijando sus ojos hacia su padre mientras pensaba—. ¿Cuánto tiempo más necesitas?

—Cinco minutos. —El Hokage sabía que era bastante, pero no estaba bajo su poder; utilizar el Modo Sabio por segunda vez en un día le tardaba ocho minutos, e iba aumentando gradualmente por cada vez que lo utilizaba.

No sabía por qué; su Sensei no tenía ese problema, pero creía que tenía que ver por la cantidad de Chakra que tenía que recolectar para acceder a este estado.

Naruto casi gruño, pero no había nada que pudiera hacer; tenía que resistir, de alguna forma—. ¿Cuál es tu misión?

—Vuestras preguntas me hastían, humano. Ya no… —Fue interrumpido por una cadena negra y brillosa que se había enroscado en su boca.

El clon, quien utilizó sus cadenas de Adamantina, no perdió ningún segundo más y voló lo más alto y lejos que pudo con el fin de darle algunos valiosos segundos a su padre.

Todos le vieron perdiéndose en el horizonte, así que aprovecharon para idear algunos planes mientras protegían a Minato.

Mientras tanto, el clon pensaba intrigado—. Este sujeto, ¿Qué es lo que le pasa? Pudo haber esquivado todos mis ataques, pero él solo los recibe. ¿Acaso piensa que no soy ninguna amenaza? —Esta vez sintió ofendido, se sentía molesto, furioso.

—Soy incapaz de comprenderte… —El clon repentinamente oyó, por lo que se detuvo en shock al ver a aquel individuo apareciendo repentinamente frente a él—. Eres igual a mí, ¿Cuáles son vuestras motivaciones para proseguir con tan fútil batalla? Eres débil, pero conmigo puedes volverte fuerte.

Kyofu apretó los puños, sus labios y nariz se crisparon, y su ceño se había fruncido—. No me hagas reír… —inició entre gruñidos—. ¿Yo, débil? ¿Quién es el bastardo que perdió su cabeza y ahora está siendo contralado por un pelele, eh, jefe? —Se quitó su máscara y reveló una sonrisa tan burlona que hizo que el Berserker frunciera el ceño.

—Tan solo mírate; eres una broma. Hablando tan presuntuosamente, creyéndote la gran cosa, pero ni siquiera tienes control sobre tu propio cuerpo. Ahora, ¿Quién es el débil, bastardo?

En el interior del original, Kurama —en su jaula— había estado gritando todo tipo de improperios a la sombra que había aparecido repentinamente para envolver a la silueta de su contenedor.

Luego de aquello, ni el original ni la sombra se habían movido, ni siquiera habían reaccionado ante sus insultos. Sin embargo, cuando el clon utilizó su verdadera personalidad, la silueta de Naruto había movido sus dedos ligeramente, mientras que la sombra que le rodeaba permaneció en su mismo lugar.

El Bijū se hizo una idea de lo que estaba sucediendo, pero esta vez permaneció en silencio para continuar oyendo al clon.

Kyofu volvió a colocarse su máscara y rió entre dientes mientras se aproximaba hacia él, flotando en círculos a su alrededor—. ¿Por qué pones esa cara? Tan solo estoy diciendo la verdad.

Nuevamente se detuvo, esta vez frente a su fruncido rostro y aproximó sus manos hacia sus cachetes, apretándolos con firmeza—. Escúchame bien, maldito bastardo. Tenemos demasiados planes como para que los estropees ahora. ¡Así que reacciona de una buena vez! —Esta vez dirigió su puño a su rostro, pero fue interceptado por la mano del individuo.

—He tenido suficiente de vuestra palabrería, humano. Te he dado la oportunidad de convertirte en algo mejor, pero no eres más que una basura humana, después de todo. —Oprimió su cuello con fuerza y sentenció—. Desaparece. —Presionó sus dedos con fuerza hasta hacerlo explotar… en una bocanada de humo.

En la aldea, Kyofu recibió la información de su clon de sombra y preguntó mirando a su padre—. ¿Cuánto falta?

—Tres minutos.

El Clon de Madera suspiró y se giró hacia los demás—. ¡Resistamos lo más que podamos! —exclamó haciendo sellos de manos y colocando las palmas de sus manos en el suelo una vez finalizados.

¡Kuchiyose no Jutsu! Gigantescas criaturas hicieron acto de presencia; perros de tres cabezas, camaleones, sapos, toros, y aves de todo tipo.

Los demás observaron con sorpresa cuando cada uno de esos animales esprintó en dirección al individuo que se aproximaba caminando a lo lejos.

—Ellos los distraerán al menos durante un minuto. Mientras tanto, hagamos lo siguiente… —Se detuvo al observar una impactante escena.

Todas sus invocaciones habían estallado súbitamente, creando mareas de sangre que rápidamente había desaparecido en nubes de humo.

Quiso gruñir, pero tuvo que advertir—. ¡Al suelo!

Todos siguieron su orden sin rechistar, esquivando varias cadenas que se habían extendido centenas de metros en dirección a ellos.

—¡Salten! —ordenó nuevamente al sentir las intenciones del enemigo; todos esquivaron varias cadenas que salieron por debajo del suelo.

En el aire, Naruto cruzó sus dedos y creó cientos de clones de sombra para usarlos como distracción—. A este paso tendré que usar el Chibaku Tensei.

Kurama abrió los ojos con sorpresa—. ¿Estás loco? Solo eres un clon, no podrás hacerlo; desaparecerás. Diablos, incluso el original tiene problemas en hacerlo.

—No tengo otra opción, necesito darle esos minutos al Hokage; es la única persona que puede hacerle frente al jefe —contestó el clon mientras tomaba una altura considerable.

El Bijū ya no se inmiscuyó, solo observó a su contenedor juntando las manos y activando su Rinnegan mientras susurraba—. Chibaku Ten…

—Suficiente, humano. He tenido suficiente de tus insignificantes esfuerzos —habló el Berserker, apareciendo frente a él y agarrándole del cuello.

El clon rió entre dientes—. Sigues siendo una broma, un mal chiste con mucho poder. Eres tan débil, tan incauto, tan fácil de leer. Dime, ¿qué se siente ser engañado por un simple clon?

El Berserker sabía lo que se escondía detrás de esa mascara, y no podía tolerar que un humano se estuviera burlando de él de tal manera; lo odiaba, lo aborrecía.

¿Por qué lo hacía? ¿Por qué luchaba tanto? Eran iguales, y por tal motivo debía de ser capaz de comprender sus sentimientos hacia los humanos. Es más, sabía que lo hacía, pero, ¿por qué no cooperaba?

Solo tenía que acabar con él, y entonces serían uno para siempre y juntos podrían cumplir con sus objetivos. Por tal motivo, apretó sus dedos, sintiendo que Kyofu colocó sus manos sobre su brazo, solo para decir mientras reía—. N-No… ¿Dime qué se siente caer en el mismo truco dos veces?

Nuevamente desapareció en una bocanada de humo, por lo que el alto individuo se giró con una mirada de furia para localizar al clon original. Sin embargo, todos habían finalizado sus posiciones de manos; desde los clones que flotaban en el aire hasta los Shinobis de Élite en tierra.

Cada uno liberó distintos tipos de ataques, desde elementales, hasta devastadores como la Bijudama de Bee.

El cielo se tiño de amarillo, mientras una luz cegadora y una potente ráfaga obligaban a los presentes a cubrirse para evitar ser arrastrados.

El reloj seguía corriendo, y tan solo faltaba un minuto para que el Hokage tuviera el máximo poder. La 'elite' miró hacia el Hokage antes de volver a mirar a la gran bola de energía en el cielo.

—Eres un desastre. —El clon se comunicó telepáticamente con el original—. Tú mejor que nadie deberías de saber que los clones de sombra son mi especialidad, no hay nadie mejor que yo en este jutsu. Pero aun así dejas que te engañe una y otra vez. Me das asco…

Hizo una pausa y la sonrisa en su rostro se torció—. Ese poder lo conseguiré por mi propia cuenta; no necesito de la ayuda de un bueno para nada como tú.

En el interior del original, Kurama nuevamente había notado que los dedos de Naruto se habían movido.

—Ya veo —concluyó con una sonrisa, pero fue incapaz de pronunciar su deducción debido a lo siguiente.

—¡Suficiente! —un grito colérico oscureció el cielo, tronó las nubes, e hizo temblar el suelo.

Allí estaba aquel enigmático ser, sin ningún tipo de daño y con una expresión furiosa, tomando vuelo y levantando la palma de su mano hasta la altura de su pecho—. Vuestros males serán purgados y vuestras almas purificadas. Por aquel que me ha creado, sentid su furia… Genshi (Átomo).

Los truenos aumentaron a medida que una pequeña bola negra —con bolas más pequeñas de distintos colores que giraban en torno al núcleo— aparecía en su mano.

El clon de madera abrió sus ojos en shock—. ¡Imposible! Esa técnica era solo una idea, ¿Cómo pudo hacerlo? Maldita sea, y la cantidad de Chakra que está utilizando es ridícula.

Era una risible técnica en la que había pensado; tan solo había sido una idea que no creía que algún día lo implementaría; combinar el Rasengan con su Bijudama y Rasengans de distintas naturalezas girando en torno a ella.

Pero este sujeto le había demostrado que no solo era posible, sino que era mucho más peligroso de lo que se había imaginado.

Con visible nerviosismo, miró hacia su padre—. ¡Apresúrate!

El Yondaime frunció el ceño, intentando recolectar lo poco que le quedaba con mayor velocidad.

—Convertíos en polvo —susurró el Berserker y soltó la técnica, la cual cayó pesadamente hacia tierra y girando con tremenda velocidad.

—No tengo otra opción —pensó el clon, parándose donde la técnica caería, y levantando sus manos hacia el cielo—. Lo absorberé.

Ya no le importaba si es que se convertía en piedra como su padre se lo había advertido, estaba dispuesto a hacerlo si es que le daría más tiempo al Yondaime para utilizar aquel grandioso poder.

Activó su Rinnegan, susurró el nombre del Camino Petra y se dispuso a absorber la técnica que ya se encontraba frente a él. Sin embargo, y para su gran sorpresa, vio un Kunai de tres puntas poniéndose en medio antes de desaparecer junto con la inusual bola de energía.

El cielo se había iluminado y la tierra estremecido. Todos los que se encontraban en tierra tuvieron que protegerse ante la poderosa ráfaga de viento que amenazaba con arrasar todo a su paso.

Cuando los efectos de la potente técnica se habían detenido, Kyofu se giró con molestia hacia la persona que había lanzado ese Kunai—. ¡¿Qué estás haciendo?!

El Yondaime, en su estado normal, se puso de pie y sacudió su cuerpo para quitarse el polvo de encima—. Ya te lo dije, no puedes absorber sus técnicas.

El enmascarado gruñó y apretó sus puños—. ¡¿Qué diablos importa?! ¡Estaba dándote tiempo para que vuelvas a entrar en aquel estado, pero lo desaprovechaste totalmente!

Minato sacudió su cabeza—. No, hubiera sido en vano. No habrías sido capaz de absorber esa cantidad de Chakra; habrías estallado o convertido en piedra antes de lograrlo. Tuve que enviarlo a otro lado, y gran parte de la explosión tuve que contenerla en otra dimensión. Si no lo hubiera hecho, el País del Fuego habría desaparecido.

El Hokage apretó los puños mientras las imágenes de sus dos hijos cruzaban por su mente, en especial la de Naruto—. A este paso, todos moriremos —afirmó, cayendo de rodillas al suelo y colocando las palmas de sus manos sobre él.

El pesimismo en sus palabras desanimó a los Shinobis de la Hoja. Kyofu, sin embargo, se aproximó y lo levantó, agarrando el cuello de su capa—. ¡Escúchame muy bien!

El Yondaime miró a los ojos de su máscara, oyéndole continuar—. Ya lo había dicho… Mientras uno de nosotros siga en pie, esto no se acabará. Si tiempo es lo que necesitas, yo te lo daré, ¡pero no te atrevas a decir que no hay oportunidad!

Parecía estar al borde de golpearlo; no lo hizo así ya que vio a su padre asintiendo y cambiando su expresión a una de seriedad—. Está bien, lo haré —habló con confianza.

Los demás Shinobis sonrieron y se aproximaron a ellos para formular un plan. Sin embargo, aquel extraño ser había aparecido en medio de ellos—. No se los permitiré; vuestra intermitencia ha colmado mi paciencia —expresó con frialdad, sosteniendo a Kyofu y Minato de sus cuellos.

—¡Minato! —gritó Jiraiya, saltando hacia allí al igual que todos los demás en un intento de impedir que se los llevara. Sus intenciones no tuvieron éxito, puesto que habían chocado contra un escudo invisible que los empujó hacia atrás.

—Vosotros habéis sido una piedra en mis zapatos, acabar con ustedes en este preciso instante sería lo más apropiado. Sin embargo, vosotros me ayudaréis en mi cruzada.

No sabían lo que quería decir, pero sabían que el significado no les agradaría. No hubo necesidad de indagar, ya que el enigmático individuó prosiguió—. Vosotros que habéis realizado el mal por meros caprichos, os convertiréis en parte de mí.

Padre e hijo abrieron sus ojos con sorpresa al ver que aquellas mismas partículas que habían desintegrado a los aldeanos se desprendían de su cuerpo.

Ambos intentaron liberarse del agarre, pero era tan fuerte que parecían niños ante un hombre adulto.

Esta vez, el Berserker había demostrado algo además de su serio semblante, y eso fue una sonrisa equiparable a las de Naruto.

Las partículas estuvieron por hacer contacto con la piel de los 'prisioneros'. Sin embargo, la voz de un nuevo individuo obligó al extraño sujeto a mirar hacia atrás—. ¡Bastardo! ¡¿Qué crees que le estás haciendo a mi Oto-san?!

Comprobó que se trataba de su 'hermano', quien se aproximaba con una gigantesca bola de energía en la palma de su mano—. ¡Odama Rasengan!

El impacto fue duro, y 'Naruto' fue expulsado hacia atrás mientras era envuelto en un gran domo de energía.

Los capturados y Menma cayeron al suelo, y este último se sobó la nariz y habló con una sonrisa—. ¡Te lo mereces!

Minato, en shock, se giró hacia él para verlo junto con sus compañeros de equipo, Hinata, y Shikamaru—. ¡¿Menma?! ¿Qué crees que estás haciendo aquí?

Itachi también le había preguntado algo similar a su hermano, quien respondió que era por culpa de Menma.

—Pues he venido a ayudar a mi Nii-san, y también a ti —respondió el rubio menor.

El rubio mayor no estuvo conforme con su respuesta; lo desestimó por completo—. Este no es el lugar apropiado para que niños estén jugando. Tienen que alejarse lo más que puedan de este lugar; ¡no es seguro!

Menma quiso desestimar su preocupación, pero su padrino se había arrodillado frente él—. Es verdad, Menma. El enemigo al que estamos enfrentando está fuera de nuestra comprensión, no hay nada que nosotros podamos hacer. El único capaz de vencerlo es tu padre, y es por eso que tienes que irte de este lugar. Si estás aquí, lo desconcentrarás y no podrá derrotar al enemigo.

Era tan inusual ver al 'Sabio Pervertido' tan serio que el Namikaze no encontró palabras para negarse, así que agachó la cabeza—. Está bien; me iré. Pero debes prometerme que no le pasará nada malo a mi Nii-san.

—Por supuesto —contestó su padre antes de mirar a Kakashi—. Por favor, llévalos a todos lo más lejos que puedas. También llévate a Gai-san; él ya no está en condiciones para seguir luchando. —No tenía tiempo para ponerse sentimental y detallista con su hijo; tenía que asegurarse de que no le sucediera nada malo.

El Hatake asintió y ordenó a todos que lo siguieran mientras ayudaba a Gai a ponerse en pie, oyéndole quejándose por su 'falta de juventud'.

Sakura y Shikamaru no tuvieron problemas en aceptar esa orden, pero Sasuke estaba indeciso; Itachi era lo único que le quedaba para evitar la locura, para evitar convertirse en Naruto; el azabache no quería perderlo.

Itachi había notado su indecisión, por lo que le prometió que todo estaría bien. Sasuke no tuvo más remedio que aceptar, así que se unió a los demás, quienes seguirían a Kakashi hacia las afueras de la aldea.

Menma, con intenciones de unírseles, giró su cabeza por una última vez para dedicarle una sonrisa de despedida a su padre; extrañado le vio poniendo una mirada de terror.

Se preguntó el motivo, incapaz fue de pensar más en ello ya que chocó contra algo que le hizo caer al suelo.

Los que se encontraban a su alrededor se detuvieron y se giraron hacia él, retrocediendo debido a una inexistente presión. Allí se encontraba aquel imponente individuo, ahora sosteniendo a Menma por su cuello y mirándole con absoluto desprecio.

Consternado, el Yondaime gritó el nombre de su hijo mientras corría en aquella dirección. Kyofu intentó detener al rubio mayor, pero el Hokage ya se le había adelantado. Sin embargo, se detuvo al chocar contra una barrera invisible que no cedía ante sus golpes o ataques.

El enmascarado se paró a su lado—. No hay nada que puedas hacer para evitarlo, lo único que puedes hacer es evitar que esto se agrave. Ponte serio —habló Kyofu con firmeza, viendo a su padre cayendo de rodillas al suelo.

El Berserker, oyendo la conversación, se aproximó hacia el borde de su barrera y miró de forma despectiva al Hokage—. Tu juicio ha sido el de un hombre insensato; has cometido crímenes que no serás capaz de pagar en esta vida ni en la otra. Bajo el poder que Meifu no Ō-sama (el Rey del Infierno) me ha concedido, el causante de vuestras insensateces pagará vuestros tus actos.

—¡NO! —exclamó Minato, poniéndose de pie e impactando un Rasengan contra la invisible barrera, pero sin resultado alguno.

El clon no se movió en lo absoluto, lo único que lamentaba era que tendría que esperar para que el poder de Kurama se regenerara, o tal vez tendría suerte y regresaría a él; no le importaba nada más.

El rubio menor giró su cabeza y alcanzó ver a su padre derramando lágrimas mientras continuaba con sus desesperados intentos por destruir aquella impenetrable barrera. El joven volvió a mirar hacia los oscuros y tenebrosos ojos de quien se suponía que era su hermano; le miró con arrepentimiento y susurró—. Lo siento. —Cerrando sus ojos al final.

En ese preciso instante, unos peludos, escalofriantes, y silbantes insectos salieron de los poros del oscuro ser, moviéndose alrededor de todo su cuerpo.

El Namikaze menor abrió los ojos, solo para cerrarlos nuevamente al notar que los insectos estaban por sobre su cuerpo.

Cuando parecía que llegaría su fin, una voz desconocida declaró—. Bajar tu guardia luego de capturar a un simple mocoso. Descuidos como esos pueden costarte la vida, ahora y siempre…

Todos miraron hacia el lugar donde provenía la voz, y vieron a un alto hombre que se aproximaba a una endiablada velocidad con una brillosa Katana en manos—. ¡Uzumaki Naruto, tu cabeza me pertenece! —gritó el hombre, levantando su Katana y apuntándola hacia la cabeza del oscuro ser.

—¡Saito! —El clon de madera le reconoció, viéndole cortando aquella barrera que parecía impenetrable.

Sorprendido, el Berserker liberó a su rehén para protegerse, pero ya había sido tarde, puesto que el 'Lobo Solitario' había atravesado su cabeza con la punta de su Katana. La fuerza del impulso de Saito fue tal que empujó al enigmático enemigo varias docenas de metros hacia atrás.

El General finalmente extrajo su Katana de su cabeza y se detuvo mientras que el original impactaba duramente contra la Roca Hokage.

La mayoría de los presentes le observó con asombro mientras enfundaba aquella Katana de un extraño color azul, que tenía puntos negros con bordes blancos que se movían a su alrededor.

Minato sacudió su cabeza y se aproximó a su hijo menor, quien estaba tosiendo mientras recuperaba su aliento.

Kyofu, por su parte, espero a que Saito se aproximara, y éste le miró con una expresión de duda—. Ya veo —fue lo único que dijo mientras encendía su cigarrillo.

—Así que estás usando la Katanagatari, ¿acaso quieres matarme? —preguntó el clon telepáticamente.

—Sí, he venido a eso. Pero parece que he fallado ya que no has desaparecido.

Una sonrisa se dibujó en el rostro del clon—. De verdad pensé que me matarías. —Se puso serio y continuó—. Pero dejemos la charla. Hay que regresarlo a la normalidad, y si no es posible, mátame.

—No te preocupes por eso, a eso vine —replicó Hajime al mismo tiempo que exhalaba el humo.

El clon giró su cabeza y miró a su padre, quien seguía confortando a su hijo.

Con un gruñido, Naruto llamó su atención—. ¡¿A quién estás esperando?! Empieza de una buena vez.

El rubio mayor le miró, y sabiendo que tenía la razón, le dijo a su hijo que se alejara.

Kyofu se había acercado al oír aquello—. Espera, no puede irse.

Minato le miró con incredulidad mientras se sentaba de rodillas en el suelo; no pudo decir nada ya que el Yakuza prosiguió—. En caso de que necesite Chakra, necesitaré absorber de su Chakra. Bee-san ya no parece capaz de aguantar mucho más, y si sigo absorbiendo de su Chakra, entonces morirá. Sin embargo, tu hijo es la persona con mayor Chakra entre nosotros. Me vendría bien de su ayuda. No digo que se una a la lucha, pero que se mantenga cerca en caso de que necesite Chakra nuevamente.

El rostro del Hokage lo decía todo, pero su hijo dio un paso al frente—. Lo haré, yo también quiero ayudar.

—Muy bien —agregó Kyofu, no dándole tiempo a su padre para criticar—, Saito y yo daremos tiempo a Hokage-dono. Los que saben que no aportarán nada, retrocedan.

Miró al Yondaime y vio que ya estaba recolectándola Energía Natural. Luego miró a los asustados Genins y les dijo que se fueran.

Los jóvenes asintieron y siguieron a Kakashi, quien cargó a Gai en sus hombros para llevarlo.

Una vez que se habían retirado, Saito y Naruto dieron unos pasos al frente, mientras que los demás, agotados, rodearon al Hokage, quien permanecía en silencio, pero muy nervioso ante la presencia de su hijo menor; no quería que le sucediera nada malo.

—Una última cosa, Hokage-dono —prosiguió el clon, viendo a lo lejos al original tambaleándose al levantarse—, cierra el sello en el estómago de tu hijo, eso seguramente lo devolverá a la normalidad.

No sabía que tan cierto era eso, pero era la única idea que tenía. Sabía que su estado actual era una reacción por los diferentes tipos de Chakra, y asumía que suprimir el Chakra de Kurama sería lo ideal.

No era la idea que le había mencionado a Kurama antes de regresar al campo de batalla, solo era algo que había deducido —su idea había sido la de absorber el Chakra de Bee, y ahora con Menma, sería capaz de aprovechar en mayor medida aquella idea.

Minato asintió en silencio y siguió recolectando Energía Natural para intentar la idea de este hombre, quien miró a su par y le dijo—. ¡Vamos!

El General desenfundó su infalible Katana y se echó a correr en aquella dirección junto con el líder de la organización Yakuza.

Mientras tanto, aquel que parecía imparable, imbatible e indestructible, reflejaba dolor e irritabilidad. ¿Qué había sucedido? ¿Cómo alguien inferior había sido capaz de causarle daño?

No sentía un poder especial o inexplicable dentro de aquel humano, era infinitamente más débil que el hombre rubio con quien había luchado su anterior forma, pero aun así, había logrado causarle un daño no físico, sino espiritual.

¿Cómo fue eso posible? ¿Qué era esa arma que había logrado penetrar en un lugar que ningún humano normal debería ser capaz de llegar? Su mente se nubló de furia, sus ojos se pusieron rojos y su boca liberó una niebla toxica-verdosa.

Extendió sus brazos y abrió los puños, creando dos diminutas bolas negras antes de correr hacia las personas que ya le habían causado suficiente humillación; acabaría con ellos sin importar el costo.

Notando sus intenciones, los Yakuzas se miraron entre sí y asintieron. El Jinchūriki disminuyó el paso mientras que el espadachín aceleró el suyo, colocándose en su posición de combate 'Gatotsu'.

—¡Tonto e insignificante humano! ¡Fallaréis y moriréis! —exclamó el Berserker con furia desenfrenada.

Saito no se inmutó ante la peligrosa y letal amenaza, prosiguió con su paso, en un intento de replicar su inicial acción.

Ambos contrincantes estuvieron frente a frente, el inexpresivo hombre dirigiendo la punta de su Katana a su cabeza, y el colérico ser llevando sus palmas hacia los brazos de su oponente.

Parecía que la intención del descontrolado Jinchūriki era clara, sin embargo, un fugaz recuerdo del dolor que había sentido cruzó por su mente, suficiente para causar algo impensable; retroceder.

Saito, para evitar un contraataque, retrocedió y enfundó su Katana, mirando inexpresivamente a los furiosos ojos rojos de su oponente, quien sentía una inaceptable vergüenza.

Había llegado el momento de ponerle un fin a esta absurda batalla, el momento de acabar con todos estos humanos para iniciar con el verdadero propósito de su aparición.

Miró a Saito en sus ojos, gruñó y cruzó los brazos mientras su cuerpo brillaba, aumentando en intensidad a cada segundo.

Los que estaban detrás abrieron sus ojos al reconocer aquel ataque; era el mismo que había utilizado para destruir la aldea.

Varios de ellos se resignaron, ya que no contaban con las energías suficientes o métodos para protegerse de la inminente explosión.

El Berserker, deseoso de ver la desesperación en los ojos del humano frente a él, le dedicó una mirada.

No pudo evitar sentirse ofendido al verle encendiendo un cigarrillo y fumarlo con tranquilidad.

Decidió ignorarlo para seguir concentrando la suficiente energía para que todos sus esfuerzos fallaran.

Con una mueca abrió los brazos y miró al cielo mientras exclamaba—. Vuestros pecados serán perdonados; vuestras almas, purificadas. Aceptad la justicia de…

Incapaz fue de finalizar su discurso, ya que alguien sujetó sus tobillos y lo arrastró hacia el suelo—. ¡Doton: Shinjūzanshu no Jutsu (Elemento Tierra: Jutsu del Doble Suicidio Decapitador)!

El Berserker, con todo su cuerpo a excepción de su cabeza bajo tierra, miró con odio puro al enmascarado que emergió del suelo.

Estuvo por salir y liquidarlo, pero al mirar al frente vio a su anterior oponente con su Katana a milímetros de su cuello.

Los demás Shinobis vieron la cabeza desprendiéndose de su cuerpo y rebotando al tocar el suelo.

—¿Lo derrotaron? —preguntó Itachi, pero no podía estar seguro, ya que aún sentía una invisible presión.

Saito volvió a enfundar su Katana y habló mientras veía a Kyofu acercándose—. Tenías razón, atacar a su alma ya no funcionará.

—Se ha adaptado —pensó el clon, mirando hacia el cuerpo sin cabeza que liberaba un repugnante líquido negro.

En el subconsciente del Jinchūriki, el Bijū oía tanto a la silueta como a Naruto gruñendo con fuerza—. ¿Por qué? Malditos humanos. —Oyó la voz de ambos mientras caminaban de un lado al otro.

Kurama notó que ambos se movían en perfecta sincronía: Naruto y el cuerpo espiritual que le rodeaba.

El Kyūbi deseaba probar algo, algo que había concluido al observar los recientes acontecimientos—. Jejeje —rió.

'Naruto' le ignoró y siguió deambulando alrededor de su paisaje mental, cosa que el Zorro previó—. ¿Qué pasa, Naruto? ¿Eres tan inútil que ya ni puedes deshacerte de un clon tuyo?

Naruto y la figura se giraron hacia él, y Kurama finalizó con una seria expresión—. Me das asco.

Allí lo vio, allí encontró una respuesta a sus dudas. Esta vez no se habían movido en sincronía, habían hecho las mismas expresiones, pero la pequeña diferencia fue que el cuerpo de Naruto había apretado uno de sus puños milésimas de segundos antes que la silueta a su alrededor.

Kurama sonrió para sus adentros, ya teniendo una idea de qué hacer para que todo volviera a la normalidad, pero era arriesgado, ya que si se precipitaba, la silueta podría percatarse de lo que estaba sucediendo.

En el exterior, Kyofu recogió la cabeza en el suelo y negó la suya mientras se aproximaba al espadachín—. Aquí no hay nada, tal vez el resto de su cuerpo lo tenga —habló en referencia a su alma, tratando de sentirlo con su Camino Humano.

Pero la verdad era que ni siquiera podía sentir su Chakra; era como si se hubiera desvanecido de la faz de la tierra.

Saito hizo un gesto de afirmación mientras expulsaba el humo de su cigarrillo—. Entonces destruiremos su cuerpo. Sácalo de allí, lo cortaré en pequeños pedazos y luego tú los destruirás con un jutsu de fuego.

—Está bien. —No había dudas en su respuesta; tenían que aprovechar esta oportunidad.

Hizo un muro de piedra por debajo del cuerpo sin cabeza y lo extrajo con mucho cuidado, notando que su "sangre" derretía todo a su paso con suma rapidez.

El espadachín no había perdido ningún segundo, y como lo había prometido, rápidamente convirtió ese masivo cuerpo en minúsculos trocitos, los cuales el enmascarado incineró y fulminó con un potente Jutsu Katon.

—L-Lo derrotaron… ¿Nii-san? —habló el rubio menor con un tono de incertidumbre.

Minato no lo creía así, es más, presentía que la situación se había vuelto mucho más peligrosa, tanto que había sudado inconscientemente. No tardó en comprobar su deducción.

—Hokage-dono, ¡¿cuánto falta?! —Oyeron el nervioso grito del magnate; parecía que también se había percatado del peligro.

—Tres minutos —contestó manteniendo la compostura, pero el sudor seguía brotando de su frente.

Una respuesta poco favorable, con la que no podía hacer nada al respecto; sólo podía seguir resistiendo, de alguna u otra forma.

Miró a su compañero, quien a pesar de sentirse algo nervioso, mantenía su mirada fría y calculadora.

Ambos miraron hacia abajo, a aquel cuerpo sin cabeza que se disolvía en un líquido negro bastante espeso, corrosivo, y que transmitía un pútrido hedor.

Retrocedieron y se cubrieron las narices, mirándose entre sí al oír una espeluznante voz cargada de odio puro—. Humanos…

Miraron a su alrededor, preguntándose de dónde provenía tan maligna voz. Una vez más miraron hacia aquel cuerpo fundido que no parecía que fuera a tomar forma alguna, pensando que tal vez el sonido provenía de ese lugar.

La voz continuó—. ¿Por qué os aferráis a irrazonables ideales cuando sabéis que el resultado siempre será el mismo?

Ambos Yakuzas oyeron la voz justo detrás de ellos, y al voltearse sintieron que alguien invisible los había golpeado, haciéndoles volar en dirección horizontal.

—¡Vuestras constantes humillaciones me exasperan! —la invisible persona exclamó, y justo en ese entonces una figura tomó forma.

Se había materializado aparentemente de la nada, con una mirada de furia que dejaba en ridículo a las anteriores. Tenía el ceño fruncido, sus ojos estaban rojos, respiraba agitadamente mientras aquella neblina verde escapaba de su boca.

No solo eso, el clima se había vuelto tormentoso, frio, tenebroso; las mismas características que momentos anteriores, pero había una diferencia: una ligera sonrisa. Era casi torcida, pero por sobre todo, familiar, una que solo podía indicar a una sola persona: Naruto Uzumaki.

Nadie podía ver aquella expresión, ya que el individuo estaba dando su espalda, y los Yakuzas se encontraban demasiado lejos como para poder notarlo.

A lo lejos, ambos miembros de aquella poderosa organización se pusieron de pie, adoloridos, aturdidos, y por sobre todo, confundidos. ¿Qué había sucedido? ¿Cómo les había golpeado?

—Esa cosa parece ser inmortal —indicó Saito, sacudiendo se cabeza y clavando su Katana al suelo para apoyarse en ella y levantarse.

El clon hizo le imitó—. Yo creo que simplemente se ha adaptado. Aunque puede que tengas razón. Ni yo tengo idea en lo que el jefe se ha convertido. Lo único que sé es que debemos detenerlo antes de que sea demasiado tarde.

—¿Adaptado? —El 'lobo solitario' sacó su espada del suelo y la enfundó mientras miraba hacia el enigmático enemigo.

—Ya no importa. Solo hay que seguir intentando. —Ambos se pusieron en posición de defensa, viendo al enemigo inclinándose y corriendo hacia ellos a gran velocidad.

Su carrera se vio prontamente interrumpida debido a bandada de cuervos que se interpuso en su camino, revelando a Itachi Uchiha con su Sharingan girando intensamente.

Al Berserker poco le importó la intromisión y con sus grandes manos sujeto su cabeza con firmeza. Sin mediar palabras, comprimió el puño y la cabeza del Uchiha había estallado en un torrente de sangre que manchó gran parte del cuerpo del descontrolado Jinchūriki, pero que fue rápidamente absorbida por su cuerpo, al igual que el resto del cuerpo del Uchiha.

El ser hubiera sonreído en otra ocasión, pero se encontraba tan furioso que su mueca no saldría de su rostro bajo ningún concepto; quería acabar con aquellos dos que lo habían sometido a grandes humillaciones.

Si bien pareció que el Berserker había acabado con el pelinegro, se dio cuenta de que estuvo al sentir algo sujetándolo con firmeza. Miró hacia abajo, notando una gran mano espiritual de color rojo que intentaba cerrarse lo más que podía.

El Berserker giró su cabeza en ciento ochenta grados y vio al Uchiha rodeado con su Susanoo y sus ojos sangrando en cuantiosas cantidades.

El ser de color oscuro gruñó y estiró los brazos, destruyendo aquella mano espiritual suma facilidad, volteándose rápidamente para dar un potente puñetazo al torso de la figura espiritual, destruyéndolo instantáneamente.

Itachi no tuvo tiempo de reaccionar; lo único que había sentido fue una potente patada en la parte superior de su cabeza, seguido por otra justo en su estómago, el cual lo envió en dirección donde se encontraban los impactados Shinobis de la hoja.

Mientras tanto, el Berserker volvió a mirar hacia los cabecillas de su martirio y corrió en dirección a ellos. Solo pudo avanzar unos pocos metros, ya que a aquella 'molestia' había apareciendo frente a él en una bandada de cuervos.

El Berserker había gruñido y atacado, creyendo que lo había asesinado esta vez. Sin embargo, el Uchiha había vuelto a aparecer en otra bandada de cuervos.

El descontrolado Jinchūriki siguió asesinándolo, pero el Uchiha continuaba reapareciendo, lo cual solo incrementaba la furia del oscuro ser.

—Miras lo que no puedes ver —finalmente habló el Uchiha, recibiendo un golpe que lo hizo estallar en una bandada de cuervos.

El Berserker gruñó y se giró al sentir que había aparecido detrás de él—. Golpeas lo que no puedes sentir —continuó el pelinegro, sintiendo otro golpe que lo hizo estallar antes de volver a reaparecer.

—¡Despreciable humano! ¡Desaparece de una buena vez! —Con ese último grito de guerra, se lanzó nuevamente al ataque.

Mientras tanto, en el mundo real, Itachi se encontraba frente a 'Naruto', mirándole fijamente a los ojos mientras algunos de los luchadores se paraban a su lado. Entre ellos, los Yakuza, y el Shinobi de Kumogakure —Jiraiya estaba al lado de su estudiante.

—Genjutsu —habló el hombre de negocios, sonriendo para sus adentros. No había duda de que, si bien el original tenía un tremendo poder, no sabía utilizarlo efectivamente, por alguna razón que no podía saber.

Itachi no respondió, ya que la mínima desconcentración interrumpiría el Genjutsu. La cantidad de Chakra que estaba utilizando para mantenerlo dentro de su mundo ilusorio era absurda, y no faltaba poco para que llegara a su límite.

El clon de madera notó su falta de energías, y sabiendo cuando tiempo quedaba para que su padre obtuviera el máximo poder, decidió darle un empuje anímico al Uchiha—. Queda un minuto; puedes hacerlo.

El Uchiha se sintió aliviado; aguantaría lo más que pudiera; lo haría por su hermano.

En el mundo ilusorio, el Berserker tenido suficiente; su ira estaba a punto de llegar al punto máximo—. ¡Suficiente! —exclamó, destruyendo una vez más al Itachi ilusorio, pero había notado que el estorbo había reaparecido detrás de él.

Se volteó y le miró con una expresión que estaba al borde de la locura—. Esta vez… Esta vez os haré desaparecer —susurró.

Las personas dentro del mundo ilusorio le vieron flotar hasta unos diez metros de altura y a su cuerpo burbujear, casi como si estuviera hirviendo por dentro.

El Berserker explotó en cientos de partículas parecidas a las que habían amenazado con consumir a toda la aldea. Esta vez eran más grandes, se movían de una forma más rápida, y lo que era peor, la altura que los separaba era reducida.

El momento que tanto ansiaba por fin llegaría; finalmente acabaría con aquellos que tanto le habían humillado.

Aquellas partículas descendieron, y esta vez no hubo barreras que protegieran a nadie, motivo por el cual todos habían sido consumidos.

Los fragmentos regresaron a su punto de inicio y rápidamente tomaron la forma de aquel individuo, quien sonrió al pensar que todo por fin se había acabado. Sin embargo, muy prontamente notó que había algo extraño—. ¿Por qué? ¿Por qué sigo igual? ¿Por qué nada ha cambiado?

Se refería a su poder; si en verdad los hubiera asimilado, entonces tendría que haber habido al menos una pequeña diferencia, pero todo seguía igual.

Fue entonces cuando miró hacia abajo y finalmente notó lo que estaba sucediendo. Todos se encontraban nuevamente abajo, como si nada hubiera sucedido.

Apretó sus puños con fuerza y dio un grito tan potente que quebró aquel mundo ilusorio, lo cual le regresó de manera instantánea al real, donde los presentes tuvieron que retroceder rápidamente al notar que se había dado cuenta del engaño.

—¡Suficiente! —exclamó, sujetando su cabeza debido al odio que estaba sintiendo, especialmente debido a una risa de burla que oía en su interior.

El responsable era el Kyūbi, quien en verdad no podía creer lo que estaba sucediendo—. ¡Eres una broma! ¡Un farsante! ¡¿Cómo pudiste caer en algo como eso?!

—¡Cállate! —Otra extraña reacción, esta vez había oído la voz de su Jinchūriki con mayor potencia, pero al final ambas voces se habían balanceado.

Kurama dejó de sonreír solo para poner una seria mirada—. No lo entiendes, ¿verdad? Haz cometido un grave error. Puede que tengas un poder brutal, pero lo que hiciste fue algo imprudente, y tarde o temprano te darás cuenta de ello. Pero créeme, será muy tarde para cuando lo hagas. —Las sospechas del Bijū no hacían nada más que afianzarse.

Naruto y la silueta le miraron con odio; 'ellos' no entendían lo que quería decir, pero no le prestarían mayor atención ya que su prioridad eran aquellos en el mundo exterior.

Tan solo faltaban treinta segundos para que Minato recolectara la Energía Natural necesaria, pero todo parecía estar en contra de los luchadores.

A pesar de las adversidades, hicieron el máximo esfuerzo para ponerse en posiciones de defensa mientras observaban a aquella enfurecida criatura mirándoles con tal expresión de odio que les hizo retroceder.

Las palabras de aliento de Kyofu repentinamente resonaron en sus cabezas, dándoles algo de confianza para encarar a tan temible oponente.

Itachi nuevamente había activado su Mangekyō Sharingan, aprovechando el hecho de que el enemigo se encontraba distraído por el odio que había nublado su mente.

—¡Tsukuyomi! —exclamó el Uchiha.

Un mundo donde el cielo era de color rojo, mientras que los objetos y personas de blanco y negro.

En una cruz se encontraba el poderoso enemigo, e Itachi parado frente a él con una Katana en su mano derecha—. ¿Durante cuánto tiempo podrás resistir esto? —preguntó el Uchiha con voz y mirada fría, apuñalándole justo en una de sus costillas y viendo que un líquido negruzco salió de la herida.

El 'Jinchūriki' no demostró ninguna dolencia, cosa que dio un leve mal presentimiento al pelinegro, pero confiaba en su potente técnica ilusoria—. Yo controlo el espacio y tiempo en este lugar, y durante las siguientes setenta y dos horas…

Se detuvo al oír un tenebroso gruñido que provenía del individuo en la cruz—. Insignificante humano… ¡¿Crees que volveré a caer en algo como esto?! ¡Vuestra osadía os costará caro!

El mundo creado por Itachi brilló en su totalidad, y antes de que el Uchiha pudiera saber qué era lo que estaba sucediendo, notó que ahora era él quien estaba en la cruz.

—Endeble humano; vuestra arrogancia causará vuestra perdición. —Todo su cuerpo burbujeó y grandes poros se habían abierto, revelando aquellas infernales criaturas que repugnaron al Uchiha.

—Experimentad el verdadero terror. —Los insectos se movieron alrededor del cuerpo del Berserker antes saltar sobre el Uchiha y cubrirlo por completo.

Su corazón se aceleró en sobremanera, y el pánico rápidamente invadió a su ser al sentir las horribles sensaciones y aterradores imágenes que observaba en su condición actual.

Un potente grito escapó de su garganta, el cual fue rápidamente silenciado por aquellos insectos que ingresaron por la nueva abertura.

En el mundo exterior, apenas unos segundos habían pasado, y todos se giraron con sorpresa al oír a Itachi jadeando y cayendo de rodillas, totalmente pálido y al borde de una ruptura mental.

Menma tuvo la intención de correr en la ayuda del hermano de su mejor amigo, pero un desagradable instinto asesino le congeló en su lugar.

El Berserker finalmente se movió, específicamente una de sus extremidades inferiores. La llevó hacia atrás y luego para adelante, a la altura de la cintura del Uchiha para darle una patada que lo envió en dirección de la Roca Hokage, el lugar donde impactó con una fuerza descomunal.

—Demonios —pensó Kyofu con frustración, pensando en qué hacer en los siguientes quince segundos que su padre necesitaba para obtener aquel grandioso poder—. Tengo que hacer algo —prosiguió, girándose con rapidez al ver a su cuerpo original girándose hacia su padre, lo cual hizo retroceder a aquellos que se encontraban en esa dirección.

El enmascarado giró su cabeza hacia su general y levantó la mano mientras pensaba—. Prepárate.

No necesitó decir nada más, ya que Saito entendió sus intenciones. El pelinegro desenvainó su Katana y se paró al lado de su 'jefe', quien cerró los ojos momentáneamente antes de abrirlos y susurrar. Banshō Ten'in.

El campo de fuerza invisible rodeó al enemigo, pero este no se había inmutado, cosa que no había sorprendido al Uzumaki, pero sí le había molestado ya que las ideas se le estaban acabando.

Solo quedaba una opción: recurrir a sus propios instintos—. ¡Si en verdad hay algo de Naruto Uzumaki dentro de ti, tú no atacarás a ese hombre!

La mano del oscuro ser se había detenido a escasos centímetros de los rubios cabellos de su padre, quien había permanecido con los ojos cerrados en todo momento.

El Berserker lentamente apartó su mano y se volteó hacia aquel hombre que no hacía nada más que molestarlo. Más aun así, una parte de él quería escuchar sus palabras.

Permaneció en silencio, mientras que los demás congelados, aunque se sentían curiosos por saber por qué se había detenido.

El Berserker miró al enmascarado con odio puro, pero no se atrevió a atacar debido a aquella parte suya que iba incrementando con insospechada velocidad.

—Tú lo sientes, ¿no es así? —prosiguió el clon, dando un paso al frente ante la atenta mirada de los presentes; intuían que ambos estaban conversando de alguna forma —Saito sabía cómo.

El Berserker permaneció en silencio, observando al clon de su antiguo yo aproximándose hasta pararse frente a él. El clon levantó la mirada, y él bajó la suya.

—Ese ardiente deseo de probarte a ti mismo, de probar cuán lejos tu poder puede llegar, de cuanto estás dispuesto a sacrificar por un mero capricho. Tú deseas probar que no eres un cobarde; tú deseas pelear. —Una sonrisa se dibujó en el rostro del enmascarado, una que el individuo frente a él pudo percibir.

Esto le hizo gruñir, mas no atacar, aunque hubiera querido hacerlo. ¿Qué era lo que sentía? Un sentimiento extraño, uno que le asqueaba, ¿acaso concordaba con un humano?

Era impensable, inconcebible, pero de alguna forma, emocionante. ¿Por qué sentía esto? ¿Qué era lo que le impulsaba a oír las palabras de tal repugnante ser? No conocía las respuestas a estas incógnitas, ¿pero tal vez podía ceder a sus extraños impulsos?

¡No! ¡Tenía que oponerse! ¡Tenía que cumplir con su importante misión; no podía fallar a su señor; no podía tomar el más mínimo riesgo!

Por tales motivos se volteó y aproximó su mano hacia aquel humano que era el único capaz de interferir en sus objetivos; una vez que lo asimilara, todo se acabaría.

El clon de madera maldijo e intentó atraerlo con su habilidad del Camino Deva, pero nuevamente había fallado. En un intento desesperado, sacó la mayor cantidad de cadenas de Adamantina que pudo para detener el avance de su cuerpo original.

Pareció ser un vano intento para detener lo inevitable; sin embargo, los presentes le observaron realizar una impensable hazaña: lo había detenido.

Los demás no se percataron de lo que había sucedido en realidad, pero el clon sí pudo. Sabía que no lo había detenido, ni siquiera en lo más mínimo; el original se había detenido por cuenta propia.

¿Por cuál motivo? El clon de madera no lo sabía y tampoco tenía interés por saberlo; tenía que aprovechar esta oportunidad para asegurar los últimos segundos que su padre necesitaba.

Antes de que pudiera iniciar con su siguiente movimiento, el individuo frente a él habló con los dientes apretados—. Yo… —Apretó los dientes con más fuerzas, no queriendo finalizar sus palabras—. Yo quiero pelear. —Un ligero tono de cordura, esa fue la sensación que todos sintieron en medio de su declaración.

Muchos se preguntaron si Naruto estaba volviendo en sí, o si tan solo oyeron mal. Pero no era de importar, ya que observaron con alivio al tenebroso enemigo retrocediendo su mano hasta pararse con firmeza, ignorando aquellas brillantes cadenas negras que se encontraban alrededor de todo su cuerpo.

El Berserker muy lentamente se volteó, mirando con desprecio al responsable de haberle hecho pronunciar aquellas repugnantes palabras. Dicho individuo sonreía detrás de su marca, divertido por el repentino giro de acontecimientos.

El resto se sintió aliviado, pero no bajaron la guardia; tenían que estar listos ante cualquier tipo de escenario, aunque sus chances de éxito fueran mínimas.

Bee había aprovechado el momento para ir a comprobar el estado de Itachi, notando que éste se encontraba inconsciente, pálido, y por sobre todo, malherido. Lo cargó con cuidado y rápidamente lo llevó a los refugios de la Roca Hokage, el lugar donde asumió que se encontraban algunos médicos que podrían proporcionarle ayuda.

El Jinchūriki encontró a algunos y les comentó lo que le había sucedido al Uchiha, pero no esperó a oír el diagnostico ya que rápidamente había retornado a la zona de la batalla.

En ese lugar, todos a excepción de Kyofu y Saito habían tomado una prudente distancia en caso de que el enemigo cambiara de parecer.

El adversario ahora se encontraba con los brazos cruzados mirando a la única persona capaz de estropear su importante misión.

—Finalmente… —pensó el clon, observando a su padre abriendo los ojos, los cuales nuevamente se habían tornado amarillos, mientras que sus prendas sufrieron los mismos cambios que momentos antes.

—Naruto… —susurró el Yondaime mientras se ponía de pie, mirando a los tenebrosos y furiosos ojos de su descontrolado retoño.

Quien fuera su hijo retrocedió ligeramente y se puso en posición de combate—. Aquel humano es un mero recuerdo del pasado. Ahora yo estoy aquí, y seré yo quien acabe con vuestra miserable existencia. —Su voz sonaba furiosa; aún estaba molesto por estar haciendo esto, pero gran parte de él sentía aquel ardiente deseo de disfrutar de una intensa batalla.

Su padre negó con la cabeza, pero con mucha confianza cortó la distancia—. Entonces tendré que derrotarte como lo hice antes para que mi hijo regrese. ¿Acaso crees que no me he dado cuenta?

Se refirió al momento en el que su piel se deshizo debido a sus golpes. Si bien no había visto el momento preciso en el que casi pierde su transformación, supo el motivo por el cual había absorbido a tantas personas; fue un intento desesperado para no regresar a su 'antiguo yo'.

Un gruñido escapó de los labios del enemigo antes de que este procediera con su rápida acción. Había sido tan rápido que todos fueron incapaces de verlo, a excepción de Minato, quien le había visto acercando su puño derecho en dirección a su rostro.

Instintivamente, Minato retrocedió levemente y preparó su puño izquierdo para interceptar el de su enemigo.

La reacción había sido instantánea; hubo una potente explosión que desquebrajó el suelo, creó una poderosa ráfaga de viento, y expulsó a los espectadores hacia atrás.

Minato apretó los dientes, algo sorprendido ante la diferencia de poder entre su antigua forma y su estado actual, pero también algo curioso al no notar reacción negativa al hacer contacto con lo que hasta hace unos momentos había sido una muy corrosiva piel.

El rubio no perdió la concentración y aplicó más fuerza en su puño en un intento de expulsar a su descontrolado hijo. Esto no había sucedido, ya que ambos habían aplicado tal fuerza que fueron expulsados hacia atrás al mismo tiempo.

Ambos recuperaron el equilibrio, y nuevamente se lanzaron en línea recta para lanzarse puñetazos y patadas que creaban poderosas ondas que deterioraban aún más el de por sí devastado paisaje.

Mientras tanto, aquellos que posteriormente fueron expulsados por la repentina ráfaga de viento habían recuperado el equilibrio, tosiendo por el polvo que se había levantado, y jadeando por el daño que habían recibido.

Podían oír el sonido de los impactos que ambos luchadores generaban con sus golpes, pero eran incapaces de ver la batalla debido a la cortina de polvo, la cual con lentitud se había disipado.

Los ojos de los presentes se habían abierto con sorpresa al presenciar la formidable batalla, una que los presentes eran incapaces de ver con claridad debido a la sorprendente velocidad de ambos luchadores.

Los que tenían una mejor vista podían ver unas borrosas manchas de color negro y amarillo que se movían de un lado para el otro, impactándose entre sí y creando cráteres y potentes ráfagas de viento, mientras aquellos que no contaban con una privilegiada vista o no estaban acostumbrados a batallas de alto nivel —como Menma—, solo podían ver los cráteres apareciendo por doquier.

Los responsables de esto continuaban con la extraordinaria batalla de Taijutsu, bloqueando sus respectivos ataques antes de que estos pudieran impactar contra ellos.

A pesar de la intensidad de la batalla, Minato mantenía una serena expresión. Esa expresión enfurecía a su oponente; no podía aceptar el hecho de que un humano estuviera tan tranquilo ante alguien como él, era como si no lo considerara una amenaza.

El Berserker se detuvo abruptamente y saltó a una distancia segura, cruzándose de brazos y mirando al Hokage con una mueca de fastidio—. Vuestro poder es una anomalía, humano. Una peligrosa incoherencia en este mundo terrenal.

—La única incoherencia aquí eres tú. ¡Salte del cuerpo de mi hijo de una buena vez, o te sacaré a la fuerza! —Demandó el Hokage.

El Berserker gruñó—. ¡Humano, vuestras demandas son infructuosas; os enseñaré a cada uno de vosotros cuan temible puedo llegar a ser! —Sus ojos se encendieron debido a la furia, y debido a ello lanzó un puñetazo aparentemente hacia la nada.

Minato le miró extrañado; tal vez la sangre ya se le había subido a la cabeza, motivo por el cual estaba actuando irracionalmente.

Sin embargo, antes de que su puño se hubiera extendido por completo, un pequeño portal negro se puso en medio.

—¡¿Qué?! —pensó el Hokage, girándose hacia atrás al sentir una repentina presencia.

Era el puño de su oponente, el cual bloqueó a duras penas. Poco pudo hacer para bloquear los siguientes, ya que aparecían constantemente, a un ritmo devastador.

Fue un asalto frenético, furioso, sanguinario. Estaba tan furioso que quería matarle con sus propios puños, quería disfrutar de la tibia sensación de su sangre en sus manos.

El clon de madera observaba en silencio, prestando mucha atención por si encontraba alguna oportunidad para dar algo de apoyo.

Si bien era incapaz de ver aquellos rápidos golpes, podía ver a su padre y sentir su Chakra con claridad. Concluyó que tal vez su padre estaba probando a su enemigo; seguramente iniciaría con su asalto en los próximos segundos.

El rubio, cansado de sus golpes, expulsó de todo su cuerpo algo que se asemejaba a una ráfaga de viento, con la cual destruyó aquellos portales que parecieron no tener fin.

Aquello hizo gruñir al poderoso enemigo, quien lanzó otro puñetazo a través de otro de sus portales.

Esta vez Minato había sostenido ese puño con facilidad, y también el siguiente luego de que el primer intento hubiera fallado.

El oscuro ser intentó retroceder sus puños, pero el agarre del Yondaime era voraz.

—Acabaré con esto de una buena vez por todas —musitó el Yondaime, creando sorprendentemente un clon de sombra sin posiciones de manos —era algo que solo podía realizar estando en Modo Sabio.

El clon rápidamente aproximó su mano derecha hacia el estómago del enemigo, el lugar donde se encontraba el Sello de los Ocho Trigramas.

Los dedos del clon brillaron, y cuando estos estuvieron a milímetros de hacer contacto con el estómago de su enemigo, la capa roja había envuelto por completo al Berserker.

El clon gruñó y creó un gigantesco Rasengan para intentar romperlo y proseguir con su plan. Sin embargo, aquella capa se había extendido, tomando la forma de decenas de picos puntiagudos que impactaron al clon que nada pudo hacer para esquivarlos.

—¿Qué fue eso? —pensó un sorprendido Hokage, ya que no sabía que su capa poder hacer algo como eso.

Seguía sujetando las manos de su oponente, pero se vio obligado a liberarlo cuando sintió un doloroso ardor en sus propias manos.

Saltó hacia atrás mientras sacudía ambas manos, notando unas ligeras quemaduras. Miró hacia arriba, y debido a que se había desconcentrado momentáneamente, no se había dado cuenta cuando el Berserker se paró frente a él y dirigió su puño derecho hacia su nariz.

Al recibir el golpe, el Yondaime fue expulsado hacia atrás a una impresionante velocidad. Estaba conmocionado, confundido, pero por sobre todo, adolorido.

Aquel golpe no se parecía ninguno de los anteriores; era como si estuviera tratando con otra persona.

Sacudió la cabeza y llevó sus dedos sobre su adolorida nariz, notando que algo de sangre quedó en la punta de sus dedos.

Se dispuso a recuperar el balance en medio del vuelo, pero antes había sentido un golpe en la nuca seguida de una patada en su espalda que lo elevó a los cielos.

Ya estando allí arriba, el Hokage una vez más había intentado recuperar el equilibrio, pero esta vez sintió el golpe de dos puños justo en su estómago, los cuales le enviaron en picada hacia el suelo.

No fue capaz de tocar tierra, debido a que cientos de golpes consecutivos alrededor de todo su cuerpo le suspendieron en el aire.

Los presentes lo habían visto todo; dejaron de mirar en esa dirección, y esta vez lo hicieron hacia aquel ser que se encontraba en tierra lanzando golpes hacia sus portales a una endiablada velocidad.

Estaba totalmente expuesto, indefenso, pero nadie quería animarse a intentar algo. A excepción de aquellos dos miembros de los Yakuza; si había una oportunidad, ellos la aprovecharían.

Se miraron los unos a los otros en un intento de iniciar con el ataque, pero la capa roja había notado el ligero movimientos de ambos, motivo por el cual se había extendido varios metros y dirigido hacia ellos.

—Humanos, vuestras continuas interrupciones encolerizan a mi ser. Cegaré vuestras vidas inmediatamente. —Sentenció sin mirar hacia atrás, atrapando a todos a excepción de Menma, ya que Kyofu lo había empujado hacia un lado en el último segundo.

Cuando el Jinchūriki menor levantó la vista luego de caer al piso, vio que la capa se había divido en cuatro partes, atrapando a su padrino, a Bee, al hombre de la extraña mascara, y al hombre alto de largas extremidades.

—¡Ero-sennin! —gritó el joven, poniéndose de pie y agarrando un Kunai con la intención de cortar la parte de la capa que sostenía al Sannin.

—¡No, Menma! ¡Vete de aquí! ¡Ve con Kakashi! —exclamó su padrino, con nerviosismo al observar que la capa lentamente empezó a tornarse negra.

¿Qué podía ser tal extraña e inusual reacción? Obviamente nada bueno, y los capturados compartieron la misma conclusión: tenían que liberarse cuando antes y como fuera.

El rubio menor sacudió su cabeza en negación, motivo por el cual Jiraiya estuvo por demandarle que se retirara.

No obstante, Kyofu se le había adelantado—. Oye, mocoso. Si quieres ser de ayuda, usa el ataque más potente que tengas y ataca directamente a esa cosa.

—No puedes hablar en serio, es solo un niño —replicó el Sannin.

—Cállate. —Kyofu interrumpió antes de volver a mirar a su hermano—. Hazlo ahora, no tenemos todo el día.

—¡Hai! —exclamó el Jinchūriki menor, cruzando los dedos y creando varias decenas de clones de sombra. Quería ser de ayuda, como fuere.

—Así que volverá a utilizar ese ataque —pensó el clon de madera, observando a todos los clones de sombra de su hermano brincando a una altura óptima mientras la mitad levantaba sus manos y la otra mitad acercaba las suyas hacia ellos, para de esta forma crear las grandes bolas de energía.

—Espero que eso sea suficiente. Solo necesito un poco de espacio para utilizar mis cadenas de Chakra. —Desde hace un momento había estado intentando extraerlas, pero la capa que lo sostenía era tan resistente y apretaba tan duramente que no dejaba aberturas para que pudiera invocarlas.

Solo podía esperar a que su hermano hiciera algo para revertir la situación; por este motivo lo había empujado cuando la capa les había atacado.

La mitad de los clones que habían cargado Chakra en las palmas de los demás fueron los primeros en caer en picada para proteger a aquellos que tenían las grandes esferas azules en sus manos.

El Berserker había notado sus intenciones desde un principio, pero no había hecho nada; dejó que su capa realizara el trabajo ya que él seguía ocupado lanzando interminables golpes a un adolorido Yondaime Hokage.

La capa, la cual estaba al borde de tornarse totalmente negra, se dividió nuevamente, y las divisiones ascendieron para impactar contra los clones que iban cargando hacia al frente.

Los clones de avanzada desaparecieron en bocanadas de humo que cubrieron parte del área de combate, bloqueando la visión de los clones de retaguardia.

Sin más alternativas, los clones se lanzaron en picada, con la esperanza de que el humo fuera suficiente para confundir al enemigo.

Las cosas, sin embargo, no sucedieron como las habían planeado, ya que la capa había atravesado el humo e impactado contra todos ellos, lo cual les hizo estallar en bocanadas de humo.

—Vuestras inservibles artimañas ya no darán resultados —musitó el Berserker con los dientes apretados mientras seguía moviendo los puños a vertiginosa velocidad, a punto de finalizar con el proceso que asimilaría a aquellos que su capa estaba sosteniendo. Si bien podía hacerlo de una forma más rápida, ahora le era imposible debido a que se encontraba ocupado con el Hokage.

Jiraiya y Bee observaban con nerviosismo al material negruzco que se acercaba lenta y amenazadoramente hacia ellos, mientras que Saito y Kyofu mantenía la calma, por algún motivo.

Aquel motivo fue revelado cuando la tierra se quebró justo debajo del Berserker.

—No puedo creerlo —pensó el clon de madera con una sonrisa—; en verdad me das asco —finalizó con una mirada que reflejaba aquel sentimiento, enviando el mensaje a la cabeza del descontrolado Jinchūriki, quien había oído la voz pero optó por ignorarlo.

Lo primordial para él era debilitar a Minato para posteriormente asimilarlo, ya que estaba seguro de que no podría hacerlo si su oponente se encontraba en óptimas condiciones.

Decidió que ya era el momento de acabar con la batalla; el momento de poner un fin a las constantes humillaciones que había sufrido, y por sobre todo, proseguir con la misión que el Rey del Infierno le había encomendado.

Su plan consistía en dividir su cuerpo y utilizar esa copia para asimilar a Minato, mientras él continuaba golpeando al Hokage para que éste no tuviera oportunidad de escapar.

Su cuerpo empezó a burbujear, y dichas burbujas lentamente se desprendieron de su cuerpo. Sin embargo, antes de que pudiera finalizar con el proceso de división, oyó que el suelo debajo de él se quebraba.

Miró hacia allí y vio un puño cubierto por un manto rojizo que se aproximaba hacia su desprotegida barbilla.

—¿Qué? —Fue lo único que atinó a decir antes de recibir un potente puñetazo que no le había hecho daño alguno, pero que sí le había hecho perder ligeramente el control sobre su capa, lo suficiente para que tres cadenas de Kyofu pudieran colarse.

Mientras tanto, el Berserker miraba a Menma con una expresión de molestia; esta vez estaba dispuesto a asesinarle de una vez por todas.

Para ello descendió los fragmentos de su capa con las que había destruido a los clones de sombra y los dirigió hacia Menma, quien solo pudo esquivar el primer ataque antes de tropezar y caer al suelo.

Retrocedió utilizando sus manos, pero al notar que no tenía posibilidad de escapar, se cubrió como pudo, con la esperanza de que su manto de Chakra absorbiera el impacto.

Momentos después nada había sucedido, así que apartó sus manos y alcanzó a ver una brillante cadena negra sosteniendo a duras penas aquellos filosos fragmentos de la negruzca-rojiza capa que intentaba seguir hacia adelante.

El joven Namikaze miró hacia la criatura, notando que dos cadenas iguales estaban sosteniendo las muñecas del enfurecido Jinchūriki, quien detuvo su asedio abruptamente.

Gruñó como nunca antes, sus brazos se llenaron de venas que parecían estar a punto de explotar, y con un grito de guerra se dispuso a destrozar lo que le impedía avanzar.

Fue incapaz de completar con su acción, debido a que Kyofu gritó: "¡Ahora!"

Un Kunai de tres puntas apareció frente al enemigo, y este reveló al Yondaime Hokage con un gigantesco Rasengan en su mano derecha—. ¡Senpou Chou Odama Rasengan! —Impactó la bola de energía sin misericordia, empujando su brazo lo más que podía para que la fuerza del empuje lo sacara de la aldea.

Kyofu había liberado sus cadenas al instante para no ser arrastrado junto con él, y con la última acción del Hokage, todos habían sido liberados, ocasionando suspiros de alivio en los Shinobis de la Hoja y de la Nube. Saito había encendido otro cigarrillo, y Kyofu había mirado hacia el horizonte, el lugar donde se observaba un gigantesco domo de energía.

Posteriormente miró hacia arriba al oír múltiples explosiones de humo, observando que su padre había cubierto el cielo con sus clones de sombra, los cuales levantaron sus manos hacia arriba para crear la misma técnica que el original había utilizado momentos antes.

—Esa técnica —susurró Menma.

—Parece que has inspirado a tu padre —agregó Jiraiya, más tranquilo ya que parecía que las cosas se habían revertido.

Menma sonrió, justo para oír a su padre exclamando el nombre de su técnica, pero mejorada—. ¡Senpou Chou Odama Rasen Tarengan!

—Wow… —susurró el clon de madera antes de sentir el suelo temblando, seguido por una potente ráfaga de viento casi hizo volar su sombrero, pero no fue así ya que colocó su mano sobre su cabeza.

Los otros se cubrieron sus ojos hasta que la ráfaga de viento disminuyó, para posteriormente mirar hacia el lugar donde se podía observar un gran resplandor.

Justo en el centro de aquel extraordinario ataque, el Berserker se encontraba gruñendo, pero no de dolor, sino de la molestia que sentía debido a las risas de burla que podía oír en su cabeza.

—¡Eres una farsa! ¡Jajaja! —Reía sin parar el diminuto Bijū, golpeando el suelo con sus puños debido a las risas.

—¡Bastardo! —contestaron la silueta y el mismo Naruto.

El Jinchūriki seguía inconsciente, pero esta vez hubo una muy notable diferencia, una que incluso la silueta pudo ver: Naruto había apuntado su dedo en dirección a la jaula, cosa que la silueta no había hecho.

Kurama sonrió oscuramente—. Jejeje, ¿Ya te has dado cuenta, eh? Dentro de muy poco esta farsa se acabará —afirmó el Bijū con una seria mirada al final.

Naruto finalmente bajó su mano, y expresó con seriedad—. Solo alguien que simpatiza con los despreciables humanos podría creer en algo así. Eres tu quien no lo entiende, Naruto ya no puede regresar; nos hemos vuelto uno solo. Ahora compartimos una misma meta.

Kurama no creía que fuera cierto, pero en el hipotético caso de que lo fuera, al menos haría algo de tiempo hasta que el Yondaime acabara con esto.

¿Pero por qué razón Kurama creía que no era cierto? Una muy simple y obvia razón, el clon de madera. Su presencia indicaba que Naruto aún tenía algo de consciencia para mantenerlo.

—¿Cómo lograste controlarlo? Ni siquiera yo sería capaz de lograrlo —indagó el zorro.

La silueta lentamente levantó el brazo derecho junto con Naruto, apuntando su palma hacia la jaula donde se encontraba el Bijū—. Tan solo mira…

Demoniosmaldijo Kurama al saber lo que se venía…, un Genjutsu.

Todo a su alrededor había cambiado. Ahora se encontraba en un lugar que se veía lúgubre y tenebroso, pero que el Bijū encontraba agradable.

No podía ver nada, pero podía oír algunos susurros. Algunos se recriminaban, otros maldecían, y otros se lamentaban.

El Kyūbi no sabía dónde se encontraba, pero pensaba que se trataba del infierno o tal vez del purgatorio, o tal vez ambas cosas.

Había intentado moverse, pero le fue imposible de llevar a cabo tal acción. Por tal motivo permaneció en su lugar, aburrido ya que parecía que nada sucedería, o eso pensó hasta que vio un par de gigantescos ojos amarillos brillando en la oscuridad.

—Criatura… —Oyó una potente y ronca voz llena de odio y rencor, una que provenía del lugar donde se encontraban esos ojos, los cuales ahora estaban mirando hacia abajo, hacia algo que se parecía a una niebla de colores intermitentes.

—Te he creado con un solo propósito… Acabar con este hombre —continuó la voz, presentando una imagen de Orochimaru de pie ante aquellos ojos amarillos.

Kurama levantó una ceja, bastante curioso al ver a Orochimaru, y por sobre todo, al oír el tono de voz de aquella criatura a lo que solo se le podía ver esos brillantes ojos amarillos.

Guardó silencio en todo momento, ahora interesado por esta historia—. Tú eres la reencarnación de mi odio. El odio y desprecio que siento por los seres humanos, pero especialmente, por este despreciable hombre. —Nuevamente se vio la figura de Orochimaru antes de que la voz prosiguiera.

—Ahora ve, Nikushimi. Tu misión es la de acabar con ese hombre y con los portadores de su marca. —Las imágenes de los Cinco del Sonido, Kimimaro, y Anko aparecieron en esta ocasión.

—¿Nikushimi? —pensó Kurama, reconociendo el significado de esa palabra—. Ese nombre significa odio. Ya veo.

Siguió reflexionando para sus adentros—. ¿Qué es lo que habrá hecho aquel sujeto? —pensó en Orochimaru—. ¿Y por qué implica a los que tienen la Marca de Maldición? ¿Acaso tiene algo que ver con el hecho de que fragmentos de su alma se encuentran sellados dentro de esas personas?— Esta vez miraba hacia aquella gaseosa figura que ahora brillaba ligeramente, como si estuviera asintiendo a las palabras del mítico ser.

Esta vez el Bijū miró directamente a los ojos amarillos de la figura, y algo en ellos se le hizo familiar, pero era incapaz de recordar.

La voz prosiguió—. Aun eres un joven e inexperto; te aventuraras en un lugar desconocido, diferente a lo poco que has visto hasta ahora. Deberás aprender, adaptarte, crecer. Para ello deberás encontrar a un host, uno seguro, fuerte, inteligente, y por sobre todo, que comparta el odio que tú sientes.

Otro brillo de asentimiento, lo cual hizo que la voz continuara—. Encuentra a este hombre y mantente cerca de él. —Nuevamente mostró una imagen del Sannin de las Serpientes.

—Él te llevará a tu 'host' y te proporcionará de los medios para ingresar, aunque él no lo sepa. Espera hasta ese momento, y luego toma el control de tu host. Ahora ve y cumple con tu misión, Nikushimi.

Entre la espesa oscuridad, Kurama pudo ver unas gigantescas manos decrepitas con uñas largas y afiliadas juntando las palmas de sus manos antes de separarlas lentamente, revelando un portal que mostraba el mundo exterior, específicamente, el lugar donde Orochimaru se encontraba viendo a algunos de sus experimentos.

La figura gaseosa no esperó más tiempo y pasó a través de ese portal, tornándose invisible al entrar en el mundo exterior.

El portal lentamente se cerró, y Kurama pudo ver que Orochimaru se había girado, tal vez porque había sentido alguna perturbación. Pero lo había desestimado al continuar con la observación de sus experimentos.

Hubo un ligero cambio de escenario, y esta vez se encontraba en el bosque de la muerte, el lugar donde la batalla entre Naruto y Orochimaru se estaba llevando a cabo. La figura gaseosa se encontraba cerca del Sannin; parecía ansioso, casi como si estuviera esperando a que algo sucediera.

El Bijū no necesitó esperar mucho para conocer el motivo de su espera, ya que le había visto moverse en el momento exacto en el que Orochimaru aplicó su Marca de Maldición al Uzumaki, aprovechando el momento para ingresar en el cuerpo del Naruto a través del Kanji 'infierno' de la marca.

El Genjutsu terminó allí, y la figura, al notar a Kurama moviéndose, prosiguió—. ¿Lo entiendes ahora?

—Entendí cómo fue que entraste al cuerpo de Naruto y que fuiste creado para acabar con Orochimaru y sus secuaces. ¿El motivo? No me importa. Pero lo que vi no explica cómo lograste controlar a Naruto.

—Soy un ser creado a partir del odio de Meifu no Ō-sama (Rey del Infierno)contestó con seriedad, pero también con respeto.

Los ojos de Kurama se abrieron ligeramente al oír ese nombre, recordando las menciones del Rikudō Sennin acerca de ese ser que era capaz de convocar gracias a su Rinnegan.

La seria expresión de Naruto se crispó, y la silueta prosiguió—. Por tal motivo, el odio que siento es tal que los seres vivos o seres como tú no podrían comprenderlo.

Nuevamente no había respondido a la pregunta del Bijū, cosa que ya estaba molestándole, pero prefería que hablara y perdiera el tiempo a que continuara la batalla en el mundo exterior.

La expresión en el rostro de Naruto se suavizó ligeramente, y la silueta prosiguió—. Adaptarme a él no fue tan difícil debido al gran odio que forma parte de su ser; fue un 'host' perfecto. Aprendí muchas cosas gracias a él, en especial cuan despreciables pueden ser los humanos en general.

El zorro coincidía pero permaneció en silencio mientras la figura proseguía—. Entonces me di cuenta de que, aunque había logrado entrar a su cuerpo, no sería capaz de 'fusionarme' con él si no le hacía consciente mi presencia, y afortunadamente, encontré la oportunidad de hacerlo cuando utilizó la Marca de Maldición por primera vez.

El día en que Naruto mezcló los Chakras se vino a la mente de Kurama, pero todavía permaneció en silencio.

—Después de aquel incidente, no hubo momento en que no dejara de pensar en mí. ¿Por qué crees que su temperamento iba deteriorándose? Él ya estaba al tanto de mi presencia y sabía que estaba influenciándolo. Es por eso que buscó un método para deshacerse de mí. Entonces encontró aquella técnica de los niveles de la mente; quería utilizarlo en caso de que sucediera esto. Y gracias a aquel humano quien fuera su maestro, pude ver cómo funcionaba y logré adaptarme antes de que lo utilizara en mi contra.

En ese punto Kurama gruñó involuntariamente, pero no porque le molestara que se hubiera adaptado, sino porque Naruto nunca le comentó algo como eso.

El Berserker sabía el motivo de su molestia—. ¿Te encuentras enojado porque nuevamente te ha ocultado información? Ya deberías de saberlo, es un humano, tan despreciable como cualquier otro.

—Tan despreciable que te has fusionado con él —agregó el Bijū, enseñando sus grandes y afilados dientes.

La silueta, a través de Naruto, mantuvo una sería expresión—. Es verdad, pero necesito de él. Necesito de su intelecto y, especialmente, de su cuerpo para poder acceder físicamente al mundo humano. Sin él, nada de esto sería posible.

Oyó otro gruñido, pero el Berserker no le dejó proseguir—. ¿En cuanto a cómo logré controlarlo? En primer lugar, ya estaba al tanto de cómo funcionaba lo que tenía planeado en caso de que intentara controlarlo. Y en segundo lugar, estuvo tan debilitado emocionalmente luego de herir a aquella humana que ya no pudo resistirse a la idea de que le ayudara. Hizo lo que pudo para ignorarme durante un mes, pero afortunadamente para mí, fue incapaz de hacerlo cuando realmente importaba…

Hizo una pausa, y esta vez dio una sonrisa tan oscura que se comparaba a las de Naruto cuando éste estaba cerca de realizar alguna de sus calamidades—. Mi odio por fin había logrado superar al suyo.

Kurama levantó una ceja, sorprendido ante tan repentina declaración. ¿Acaso se refirió a ese específico sentimiento cuando habló de que Naruto estuvo 'sentimentalmente debilitado'? Patrañas.

No tuvo la oportunidad de preguntar, ya que la figura prosiguió, esta vez con una expresión de odio puro—. Yo, un ser creado a partir del odio de uno de los seres más importantes del universo, tuve que lidiar con la idea de que un despreciable humano tuviera un mayor odio que el mío. Eso hizo que un odio como ningún otro creciera en mí; gracias a él pude mejorar. Y cuando llegó el momento de la verdad, pude iniciar con la primera fase de mi misión; controlar su mente.

Kurama gruñó—. ¿Que tu odio logró superar al de Naruto? No me…

No logró finalizar ya que la figura levantó la voz—. ¡Suficiente! Finalmente me he dado cuenta de lo que estás intentando hacer. No funcionará.

—¿Qué es lo que crees que estoy haciendo? —Hizo más tiempo el Bijū.

—Distraerme para que los humanos del exterior tengan más tiempo para acabar conmigo. Pero no funcionará; ya he aprendido lo suficiente de este mundo como para darme cuenta de tus inútiles ideas.

—¿Aprendido lo suficiente? —interrogó el Kyūbi.

La silueta y Naruto gruñeron, ya que la 'bestia' seguía con sus preguntas. La silueta estaba al tanto de que el tiempo transcurría en menor medida dentro de este plano. Aun así, le molestaba que hiciera tantas preguntas.

—Sí, como Meifu no Ō-sama (Rey del Infierno) lo dijo, tuve que aprender para poder adaptarme al mundo de los humanos. Estuve aprendiendo de ellos durante todo este tiempo, y finalmente siento que he aprendido lo suficiente.

Su declaración tal vez significaba que los planes de Kurama tenían una menor chance de que funcionaran, pero concluyó que había sido muy pronto para rendirse al oír la siguiente afirmación—. Aunque he de admitir que tú y aquel clon me hicieron realmente furioso. Pero lo único que lograron fue que mi odio aumentara, y de esta forma, el control que tengo sobre este cuerpo. —Apretó los puños, haciendo una mueca de fastidio.

Kurama se sintió totalmente aliviado, tanto que un involuntario suspiro escapó de sus labios. Aun había una oportunidad, solo tenía que hacer un último empuje, y tenía las palabras exactas para lograrlo.

Incapaz fue de hacerlo, puesto que Naruto y la figura levantaron sus manos derechas y continuaron—. Y también he aprendido esto. Ahora pondré un fin a toda esta farsa, y tú me ayudarás a lograrlo.

Instantáneamente una gran cantidad de Chakra rojizo fue extraído del cuerpo del Bijū, quien se sintió totalmente agotado, casi hasta el punto de estar al borde de la muerte.

—No te preocupes, no te mataré. Estoy al tanto de lo que puede suceder si es que mueres.

—¡M-Ma-Maldito! —exclamó Kurama, desplomándose y gruñendo al sentirse nuevamente tan débil; odiaba esta sensación, nunca más habría querido sentirlo, pero no previó una situación como esta.

La figura y Naruto cerraron sus ojos mientras el poder del Bijū lentamente les envolvía—. Sí, con este poder, todo acabará en un instante. —Ambos susurraron.

En el mundo exterior, apenas unos pocos segundos habían pasado; Minato se encontraba a una distancia prudente de las explosiones mientras que el Berserker se encontraba justo en el medio de ellas, todavía gruñendo.

Sin embargo, su expresión repentinamente se puso pacífica y se puso de pie como si nada. Se limpió el polvo de su cuerpo, se tronó el cuello y finalmente se movió.

Minato abrió los ojos al sentir a alguien chocando su espalda contra la suya. Intentó girarse, pero no pudo debido a que sintió pesado, no porque estuviera perdiendo energías, sino porque había algo que le estaba dando una muy mala sensación.

—Humano… Acabemos con esto.

—Demonios… —Fue lo único que Minato alcanzó a pensar antes de que su enemigo diera una media vuelta y le propinara un golpe con el costado de su antebrazo.

El golpe había sido tremendo, tanto que fue despedido hacia atrás, escupió una gran cantidad de sangre y sintió que casi le rompe la quijada.

Adolorido, cerró los ojos momentáneamente, abriendo uno de ellos para mirar hacia arriba, esta vez viendo a su oponente encima de él, mirándole a los ojos antes de bajar su gran puño derecho en dirección a su rostro.

El Hokage hizo una cruz con sus brazos frente a su rostro, pero en valde, ya que el golpe lo había recibido en el estómago. Esta vez escupió una gran cantidad de saliva e impactó brutalmente contra el suelo, creando un imponente cráter que sacudió la tierra y levantó una gran cantidad de tierra y polvo.

—¡Oto-san! —exclamó Menma luego de ver esos brutales golpes.

Intentó correr en su ayuda, pero Jiraiya lo sujetó de su brazo—. Tan solo espera, Menma. Tu padre podrá con esto; estoy seguro. —Era una gran mentira, y todos pudieron notarlo. ¿Pero qué más podían hacer? Minato era la única esperanza.

En aquel cráter, el Yondaime se encontraba cubierto de arena y aturdido, casi como si estuviera por perder la consciencia. Un borrosa silueta se encontraba frente a él, una que lentamente retrocedido y flotó a unos dos metros de altura.

—Humanos, lo que acabáis de ver fue una liliputiense parte de mi magnífico poder. Sentíos honrados, ya que ahora os demostraré algo más de mi tremendo poder. —Separó los brazos y volvió a flotar, esta vez a unos quince metros de altura.

Minato finalmente había reaccionado; se puso de pie con dificultad, tambaleándose y jadeando mientras llevaba sus manos sobre su adolorido estómago. Cayó de rodillas, y esta vez escupió una gran cantidad de sangre—. Tienes que estar bromeando, ¿una parte de su poder? ¿Acaso estuvo conteniéndose durante todo este tiempo? —Ahora miró hacia arriba, y esta vez vio algo que lo había aterrado.

Un aura rojiza y burbujeante le rodeaba, la cual se tornó a color negro mientras una viscosa sustancia se desprendía de su cuerpo, dándole una nueva y aterradora apariencia.

Esta vez el cielo y las nubes se tiñeron de rojo; el viento soplaba con fuerza; los animales ya no huían, puesto que sabían que ya no había un lugar a donde huir.

Los humanos lloraban, temblaban, rezaban, otros corrían o simplemente dormían… a la fuerza. Esto ya no era como si los cielos estuvieran furiosos, más bien como si el mismísimo Kami-sama estuviera listo para impartir su justicia.

—¡No, no, no, no! —exclamó Minato con frustración, notando que Kakashi había aterrizado a su lado luego de dejar a Gai y los Gennin en un lugar seguro. Junto con él llegaron Jiraiya y compañía.

—¿Q-Qué sucede, Sensei? ¿N-No puedes derrotarlo? —preguntó el Hatake, mirando hacia arriba con su Sharingan al descubierto, viendo la masa negra en la cual se había convertido aquel infernal ser.

Minato se giró, y esta vez vio la expresión de desesperación en cada uno de los presentes. Bueno, a excepción de Saito, quien si bien estaba algo nervioso, presentía que tal vez algo positivo podía pasar. Kyofu también sentía algo igual.

El Yondaime se dio cuenta que sus palabras solo empeorarían las cosas. No era el momento de perder el valor; si no lo hacía él, ¿entonces quién?

Puso una seria expresión en su rostro y miró a su estudiante—. Sí, aún puedo derrotarlo. Es mi carta del triunfo, pero no quería utilizarlo. —No hubo necesidad de preguntar, puesto que pudieron observar las esferas negras detrás de su espalda moviéndose en dirección a las palmas de sus manos.

—Kuro Rasengan… —susurró Minato luego de combinar ambas esferas en una sola, incrementando ligeramente su tamaño mientras en el centro se podía observar un ligero brillo blanco que se asemejaba a un Rasengan normal.

—Acabaré con esto…, aunque tenga que matarlo —declaró en voz alta, mirando con suma seriedad hacia aquella masa oscura que se encontraba flotando a una considerable altura.

—¿M-Mata…? —intentó pronunciarse el joven Namikaze, pero la seria voz de Saito lo detuvo.

—¿Y cómo planeas hacer eso? Aunque destruyas su cuerpo, él volverá a regenerarse.

El Yondaime giró su cabeza hacia él, viéndole fumando y mirando en dirección a bola que iba comprimiéndose con lentitud—. He notado que si recibe un daño considerable, entonces su capacidad de regeneración se torna en un no-factor. Esta técnica no le dará tiempo a regenerarse.

Ya no podía perder el tiempo, así que miró en dirección a la masa, dobló las rodillas y se impulsó en dirección a su enemigo.

—¡Espera! —Kyofu intentó advertir, pero el Yondaime ya se había alejado.

El Hokage oyó el grito del enmascarado, pero decidió ignorarlo. Si se detenía, entonces perdería el valor de atacar a su hijo su técnica definitiva; ya no era el momento de dudar.

—Si no sobrevives, solo pudo decir lo siento, hijo —pensó Minato con una triste expresión antes de cambiarla a una de determinación, llevando su palma hacia el frente para realizar el impacto.

Sin embargo, y muy para su pesar, aquella barrera se había tornado visible, impidiéndole que lograra hacer contacto con la masa oscura. Afortunadamente su técnica no hizo explosión, ya que Minato era capaz de controlarlo.

Kyofu gruñó; había intentado advertirle, pero se había precipitado. Tampoco podía culparle, puesto que la situación requería que realizaran las cosas lo más pronto posible.

Su padre no parecía que fuera a rendirse, ya que seguía empujando y gritando en un intento de quebrar aquello que parecía un inquebrantable escudo.

—No hay otra opción —Kyofu concluyó antes de mirar a los Shinobis que se encontraban a su lado—. Hay que ayudarlo; necesitaremos ataques punzantes para intentar crear una abertura.

Todos asintieron sin necesidad de mirarlo; era algo que todos ellos sabían que tenían que hacer.

El primero en moverse fue Jiraiya, quien hizo crecer su cabello considerablemente hasta que le rodearon por completo.

Kakashi hizo posiciones de manos e hizo brillar su Chidori intensamente.

Bee seguidamente utilizó seis de las colas del Hachibi para intentar forzar una apertura con ellas; tenía la intención de utilizarlas como lanzas para luego forzar la apertura al estirarlas en direcciones contrarias.

Menma se mantuvo al margen, puesto no contaba con técnicas de ese tipo, y tampoco quería hacer algo que terminara perjudicando a los demás.

El enmascarado finalmente se giró hacia su general, quien en estos momentos tenía su mano sobre el mango de su Katana, listo para iniciar con su ataque.

—Pues empecemos… —habló el Uzumaki, extrayendo cuatro de sus cadenas.

Automáticamente todos iniciaron sus ataques; el más rápido fue Saito, quien saltó y utilizó su Gatotsu, creando una pequeña abertura en aquel escudo antes de retroceder y aterrizar en el suelo.

Luego le siguió Kakashi, quien impactó su Chidori y aumentó ligeramente el tamaño de la pequeña abertura que la Katana de Saito había creado.

Seguidamente Bee impactó sus puntiagudas colas, seguido por Kyofu, con sus cadenas. Una vez que habían aumentado el tamaño de la abertura para que las puntas de sus armas pudieran ingresar, ambos las colocaron en los bordes y tiraron en direcciones opuestas.

La fuerza ejercida por ambos ocasionó que la abertura se abriera lentamente en forma vertical. Jiraiya aprovechó el espacio para atacar directamente al objetivo con sus agujas del infierno en lo que la abertura se hacía lo suficientemente grande como para que Minato pudiera ingresar.

Minato agradeció en silencio; no podía hacerlo de otra forma, puesto que seguía empujando su 'Kuro Rasengan' para forzar la apertura, la cual estaba alcanzando el tamaño de la bola de energía.

—¡Saito, un último empuje! —exclamó el clon, un poco preocupado ya que el viento soplaba con mayor intensidad que antes, y las nubes relampagueaban como nunca antes.

—No hace falta que lo menciones —replicó el espadachín, saltando en dirección al escudo, y esta vez posicionando su Katana en posición horizontal para realizar un corte de ese tipo.

Bee y el clon apartaron una de sus respectivas armas justo cuando Saito realizaba el corte horizontal a la abertura vertical.

Una cruz había quedado, cuatro extremos, los cuales Bee y Kyofu aseguraron y tiraron con fuerza casi inmediatamente.

Saito dio una media vuelta en el aire y aterrizó gentilmente en el suelo, oyendo a ambos Jinchūrikis gruñendo mientras tiraban cada uno de los cuatro extremos con considerable fuerzas.

—Solo un poco más —pensó el general mientras encendía otro cigarrillo y le daba una calada.

Minato, por su parte, pensó algo parecido al notar que su mano estaba a punto de ingresar, aunque no solamente esa extremidad, sino su cuerpo entero ya que los Jinchūrikis estaban aumentando el tamaño del agujero considerablemente.

—¡Eso es! —exclamó Minato, haciendo un último empuje antes de que la barrera cediera ante los estirones y su empuje.

A pesar de que había estado suspendido frente a la barrera durante varios segundos, el Yondaime no había perdido fuerza de impulso, así que había llegado casi al instante al lugar donde se encontraba la desprotegida masa oscura.

—Este será el final —pensó Minato con una triste mirada, una que la cambió casi instantáneamente—. ¡Comete esto! —gritó, arrojando el Rasengan de sus manos en dirección de aquella masa.

Rápidamente retrocedió a un lugar seguro, ya que no quería recibir el efecto de su técnica debido a que ésta podía acabar con su propia vida.

En tierra firme, Kyofu nuevamente estaba ingresando sus cadenas dentro de su cuerpo, y reflexionó al ver la esfera negra a escasos centímetros de la masa oscura—. ¿Será este en verdad mi final?

En ese preciso instante, la esfera impactó contra la masa, envolviéndola en una potente y brillante explosión que se expandió al menos veinte metros.

Parecía una técnica explosiva común y corriente, pero los presentes notaron se comprimía rápidamente mientras múltiples explosiones simultáneas ocurrían en el interior; eran tantas que Kakashi no podía verlas todas con su Sharingan.

El domo de energía continuó comprimiéndose, tanto que algunos apenas alcanzaban a verlo, lo cual les hacía preguntarse si esto por fin se había acabado, especialmente porque el cielo lentamente recuperó su característico azul y el viento se calmó en intensidad.

Lo que quedaba de aquella pequeña bola de energía finalmente se había disipado, sin dejar rastro alguno de aquella amenazante masa negra que había estado causando estragos en el clima, y pavor en los corazones de los seres vivos.

—Entonces, ¿se ha acabado? —cuestionó el Sannin con algo de alivio. Tenía motivos para sentirse así: el clima se había calmado y ya no podían sentir la presencia de aquello.

—P-Parece que sí —contestó el Hokage con la voz rota.

Kyofu, confundido, miró a sus manos—. No, si yo sigo aquí, esto significa que… —Intentó girarse hacia los demás, pero su cuerpo repentinamente se había sentido tan pesado que sus rodillas y manos se pegaron al suelo; le costaba respirar, sus extremidades le temblaban, y estaba sudando a mares.

Naruto OST - Yogensha


El clon lentamente giró su cabeza hacia los lados, notando que los presentes compartían la misma reacción—. Esta sensación. Él aparecerá en cualquier momento... Demonios —maldijo mientras se ponía de pie, tambaleándose al igual que los demás.

Nada parecía fuera de lo extraordinario; pensaron que nada malo volvería a suceder, o eso fue hasta que el paisaje se había vuelto tan oscuro que les era difícil de ver más allá de sus narices.

Sus corazones dieron un vuelco al oír el lúgubre silbido del viento que transmitía una tenebrosa sensación; se sentía como si la mismísima muerte estuviera susurrándoles al oído.

Miraron a sus lados instintivamente, pero incapaces fueron de ver más allá de sus hombros debido a la espesa oscuridad. Tuvieron que volver a mirar al frente, esta vez para enfrentar al furioso soplido del viento que les obligó a canalizar Chakra en las plantas de sus pies para evitar ser arrastrados.

Gruñeron ante la potente ráfaga de viento que ahora era acompañada por ruidosos relámpagos que caían peligrosamente al lado de ellos.

Se alejaron tan rápido como pudieron, esquivando por los pelos aquellos cuerpos luminosos que ahora caían con tal intensidad que daban al cielo una apariencia de como si estuviera llorando.

La iluminación que los rayos proveían les dio la oportunidad de observar los grandes pedazos de roca que flotaban con lentitud hacia el cielo, quedándose suspendidos a unos veinte metros de altura, y dándoles protección contra los relámpagos que no paraban de caer.

Fue entonces cuando vieron a la masa negra reapareciendo entre las rocas, incrementando su tamaño sin control alguno.

Una devastadora explosión cruzó por la mente de todos aquellos que eran capaces de ver aquella inestable masa de energía pura.

El pensamiento de una explosión se difuminó cuando la masa disminuyó en tamaño y tomó con desesperante lentitud la forma de un ser humanoide de casi dos metros y medio de altura. No tenía rostro ni músculos definidos; parecía un simple maniquí.

—Esto no puede estar sucediendo —pensó Minato frustrado—. A pesar de tener este poder, fui incapaz de proteger a la aldea; fui incapaz proteger a mis hijos. Lo único que puedo hacer bien es fallar en todo lo que me propongo. Debería de haber muerto en aquella noche para que nada de esto sucediera —finalizó, apretando sus puños con fuerzas.

Sacudió su cabeza, apretó los dientes y cambió su expresión a una de determinación—. Debo continuar; debo seguir intentándolo hasta ganar. Esto no se acaba mientras uno de nosotros siga en pie —repitió las palabras de aliento de Kyofu.

Quiso moverse, pero una tenebrosa voz le hizo detenerse—. ¡Finalmente! —El 'maniquí' gritó mientras su cuerpo burbujeaba a gran velocidad, deteniéndose en una súbita y ligera explosión que reveló imponentes cambios.

Su cuerpo se encontraba rodeado por lo que parecía ser una armadura esquelética, con extremos puntiagudos en los hombros, codos, y rodillas. En la espalda parecía tener 'alas' que no habían terminado de desarrollarse, puesto que solo contaban con la parte esquelética.

Esta vez llevaba un cinturón esquelético que en el centro tenía un pequeño cráneo con cuernos y dientes afilados. Los músculos de su cuerpo eran totalmente visibles, pero eran del color negro que ya le caracterizaba.

La parte más aterradora era su rostro; su cráneo era visible, tenía una aterradora sonrisa que helaba la sangre de los presentes, y ojos amarillos que brillaban en la oscuridad.

Su capa no se encontraba presente, pero asumieron que aquello que parecían alas era su reemplazo.

—Lamento la demora, pero acceder a esta transformación me fue muy difícil debido a que mi 'host' no cumplía con uno de los requisitos. Por lo tanto tuve que utilizar una fuente de poder externa para acceder a este nivel, y aunque tan solo sea una pequeña porción, será suficiente para acabar con ustedes. Así que… es hora de ponerle un fin a esta historia. —Esta vez su forma de expresarse era distinta.

Nikushimi miró hacia abajo y vio a Minato tratando de caminar hacia el frente, mientras que los demás retrocedían como medida de precaución.

El Hokage no pudo avanzar mucho, ya que sus heridas y el cansancio hicieron que se tropezara—. Eso pensé… —musitó el oscuro ser.

—Podría matarlos a todos ustedes antes de que puedan pestañear. Pero acabaré con esto con la misma técnica que utilizaste para atacar a este pueblo; será mi muestra de agradecimiento por el cuerpo que me has otorgado, Naruto —reflexionó Nikushimi, pensando en el momento en el que Naruto atacó al público del estadio.

Cerró los ojos e intentó buscar la información para utilizar la Bijudama, pero por más que buscó, no logró encontrar la información—. Extraño, ¿Acaso ha bloqueado esa sección de sus recuerdos? —pensó mientras abría los ojos.

Volvió a cerrarlos y esta vez intentó buscar alguna de sus otras técnicas, pero solo encontró algunas que no eran tan poderosas o que eran simples ideas—. ¿Así que este humano logró bloquear esa parte de su memoria incluso cuando estaba perdiendo la razón? Interesante, no más importante. Entonces acabaré esto con una de tus ideas… Genshi (Átomo).

Abrió los ojos y formó dos 'átomos' que lentamente crecieron en ambas manos, sonriendo con malicia mientras ascendía un poco más.

Las personas en tierra sabían que no podían hacer nada al respecto; casi todos se habían resignado. Si Minato apenas pudo desviar una de aquellas bolas, ¿qué haría con dos de ellas? Y lo que era peor, se encontraba malherido como para intentar nada más.

El clon de madera maldecía en sus pensamientos; esta sensación de impotencia le carcomía por dentro. Tenía que hacer algo antes de que una catástrofe aconteciera.

No estaba preocupado por su bienestar, ya que era nada más que un clon. Su única preocupación eran aquellas mujeres a quienes tanto amaba; Naruto no quería que sufrieran daño alguno solo porque había sido incapaz de lidiar consigo mismo. No, él no quería que sufrieran daño bajo ningún concepto.

—Solo me queda una opción. —Cruzó los dedos con la intención de utilizar sus clones de sombra para que estos fueran con sus novias y utilizaran el Hiraishin para alejarlas del lugar que pronto sería historia.

Miró una última vez hacia arriba, y pensó con una mirada de odio, pero también de determinación—. Jefe, ¡eres un maldito bastardo! —Envió aquella información con tanta rabia y desprecio que hizo sonreír a quien estuviera controlando al antiguo miembro de la Raíz.

No obstante, aquellas palabras no pasaron desapercibidas para el agotado Bijū que residía en su interior, una bestia que había caído rendido ante las faltas de energías, pero quien sintió un leve impulso al oír las últimas palabras de cordura de su contenedor.

Se puso en cuatro patas, y tambaleándose se aproximó a las barras de su jaula, viendo a Naruto y a la figura en una posición de victoria, ambos sonriendo triunfalmente.

—Tú… —susurró el Bijū.

"Naruto" logró oírle pero no le prestó mayor atención debido a que se encontraba cerca de su victoria.

—¿Qué puedes saber tú sobre el odio? —cuestionó con una expresión de rabiosa.

Aquello molestó al receptor del mensaje, pero no tenía intenciones de ceder ante sus 'obvias' provocaciones.

No era la intención de la bestia, puesto que solo expresaba sus verdaderos sentimientos—. No eres nada más un patético ser que cree que puede comprender una palabra tan poderosa como el 'odio' simple y llanamente porque alguien le ha dicho que ese es su propósito. ¡No me hagas reír! —finalizó con una mirada de odio que había enrojecido las venas de sus ojos.

Incapaz de contenerse, la figura se giró con furia en dirección al despreciable ser que osaba cuestionar a su creador y sus motivos—. ¡Silencio! ¡Tú no eres nada más que un ser degradado a ser la mascota de los despreciables humanos! ¡No intentes sermonearme!

—¡Tonto! —Contrarrestó el Bijū con furia, obteniendo energías del odio puro que le nacía al conversar con este aborrecible ser—. ¡Es por ese mismo motivo que tú nunca sabrás el verdadero significado de la palabra odio! ¡Es por eso que tú nunca tendrás un odio mayor al mío! ¡Y es por esa misma razón que tú nunca podrás tener un odio mayor al de Naruto! —Estaba furioso; quería salir de esta maldita jaula y darle su merecido, pero estaba débil, y lo que era peor, no había forma de que pudiera salir.

Aquel ser estuvo por contradecirle, pero la rabia que Kurama transmitía le enmudeció; era una sensación que verdaderamente nunca antes había experimentado, y que en cierta forma le ponía nervioso.

Kurama no notó su extraño actuar, puesto que su cuerpo y mente solo quería hacer explotar toda aquella rabia acumulada—. ¡Escúchame bien! ¡Ni tú, ni yo, ni nadie en este mundo es capaz de sentir lo mismo que el muchacho! ¡No hay nadie que tenga un mayor odio que el propio Naruto Uzumaki!

—¡Jajaja!— La silueta y Naruto rieron con burla pura—. ¿Que no lo entiendes? —prosiguió, esta vez teniendo confianza de que sería capaz de revertir la discusión.

—Soy YO quien está en control de este cuerpo. ¡Lo cual significa que mi odio se ha impuesto al de este humano! ¡Ya te lo había explicado! ¡Jajaja! —Reía con burla, y también con algo de desprecio, desprecio hacia un ser que consideraba un tonto sin remedio.

Sin embargo, sus risas llegaron a un súbito fin al sentir aquella pesada presión que una vez más le había hecho retroceder—. ¡¿Es eso cierto, Naruto?! ¡¿En verdad eres tan patético como este bastardo lo está dando a entender?! —Hizo una pequeña pausa y golpeó su jaula—. ¡¿Es cierto?!

'Naruto' nuevamente había retrocedido ante aquella furiosa expresión, pero una que finalmente le hizo sonreír puesto que ya no había nada que el Bijū o nadie pudiera hacer—. ¿Terminaste? Entiéndelo. Yo gané; el humano perdió.

Se volteó y caminó hacia su posición inicial, diciendo para finalizar—. Esto se ha acabado…

Si bien había intentado seguir hacia adelante, repentinamente se encontró con la imposibilidad de hacerlo. Intentó forzar el cuerpo de Naruto para que siguiera hacia adelante, pero todos sus intentos fueron infructuosos—. ¿Qué significa esto? —preguntó con nerviosismo, gruñendo porque ahora le era casi imposible mover su propio cuerpo espectral.

—Tu voz… Tu voz es realmente molesta… Kurama. —Se oyó una ronca voz que entonaba mucha molestia y exasperación.

Kurama y la silueta abrieron sus ojos con sorpresa al reconocer la familiar voz. Uno miró hacia el frente, mientras que el otro no lo necesitaba puesto que rodeaba del dueño de dicha voz.

Allí estaba él, Naruto Uzumaki, despierto y con ojos que demostraban una gran molestia.

—Por fin has reaccionado. —El Bijū liberó un suspiro de alivio.

El Jinchūriki ignoró el motivo de su alivio. Despreocupado, movió su cabeza hacia los lados y notó que una silueta oscura le rodeaba—. ¿Cómo me quito esta cosa? —preguntó en voz alta, mirando alrededor de todo su cuerpo y comprobando que estaba totalmente rodeado.

—¡Humano! —exclamó la silueta, ya incapaz de controlar el cuerpo de Naruto y el suyo—. ¡¿Qué crees que estás haciendo?! ¡Hicimos un pacto!

—Cállate… —interrumpió el Jinchūriki, suspirando al final.

—¡No! ¡El único que guardara silencio serás tú! Ahora volveré a controlar a tu…

—¡Ya cállate maldita sea! —interrumpió, ya cansado de que estuviera aquí, cansado de que estuviera pegado a su cuerpo, cansado de que siguiera controlándolo en el exterior.

El Chakra rojizo brotó de su cuerpo, reaccionando ante los sentimientos negativos que nacían de su corazón—. Realmente me pones furioso —continuó el Uzumaki, apretando sus dientes tanto que parecía que los rompería.

El Uzumaki tenía una expresión que a Kurama le recordaba de los buenos y sanguinarios tiempos: los días del Demonio Carmesí.

—Humano… —La silueta intentó pronunciarse en medio de gruñidos, pero un repugnante instinto asesino y una sofocante presión que incluso él podía sentir le hizo callarse—. ¿Q-Qué e-es esto? —pensó aterrado, incrédulo de que pudiera sentir algo como esto y que un humano fuera capaz de producir tal sensación.

—¿Que tu odio es mayor al mío…? —preguntó en un murmullo, agachando su cabeza y temblando debido a la rabia que sentía—. No me hagas… ¡reír! — Levantó su cabeza, revelando aquellos repugnantes ojos amarillos que eran acompañados por una mirada de cólera y odio absoluto.

Los ojos de Kurama se abrieron con preocupación al ver aquellos ojos amarillos, lo que le hizo pensar que la silueta controlaría a Naruto una vez más.

Sin embargo, era incapaz de ver y sentir el pavor que la silueta sentía, puesto que no contaba con expresiones faciales que transmitieran sus sentimientos.

Quería huir, escapar de esta bestia que había sido liberada, pero ni siquiera él sabía cómo separarse de Naruto.

Por tanto, solo pudo imitar los movimientos del Uzumaki, quien levantó el puño derecho y lo apretó con tal fuerza que sustrajo una gran cantidad de sangre del mismo—. Alguien que nunca ha experimentado la felicidad y la tristeza; placer y disgusto; confianza y traición; aceptación y abandono, nunca, ¡pero nunca podría tener ni siquiera la más ligera idea de lo que el odio verdaderamente significa!

Los recuerdos de su infancia se le vinieron a su mente. Desde la felicidad que sintió cuando Hiruzen le quitó del orfanato, hasta el desgarrador sentimiento de traición cuando los Ichirakus le entregaron a aquellos hombres.

—¡Tú que nunca has experimentado ninguna de esas sensaciones jamás podría entendernos a mi o Kurama! Tú no eres nada más que un pequeño niño malcriado, enojado porque le han quitado uno de sus juguetes. Así que déjame decirte una cosa…

—¡LOS ADULTOS TENEMOS COSAS MÁS IMPORTANTES QUE PREOCUPARNOS POR UNOS PUTOS JUGUETES! ¡ASI QUE DESAPARECE DE UNA BUENA VEZ! —exclamó, expulsando una gran cantidad de Chakra rojizo que creó una poderosa ventisca en el paisaje mental.

En el mundo exterior, las personas habían visto al Berserker deteniéndose súbitamente y cancelando ambas técnicas en sus manos.

Kyofu se detuvo antes de realizar los clones de sombra, mirando con suma atención debido a que la presión había desaparecido… monetariamente.

La presión que esta vez había aparecido se sentía diferente a la de momentos anteriores, esta vez era más humano, pero se sentía mucho más irascible.

Fue acompañada por una repentina explosión de Chakra rojizo, a la cual le siguió una sed de sangre que incrementaba sin control.

—Eso se siento como si… ¿Jefe? —Kyofu se preguntó, mirando al cuerpo del original cohibiéndose ligeramente mientras llevaba sus manos cerca de su cabeza ya que parecía que la furia le haría explotar su cabeza.

—*Hah* *Hah* Tú… realmente… —Una voz bastante errática, que se asemejaba a una que casi todos ya conocían.

Minato y Menma se pusieron de pie, justo en el instante en el que Berserker se puso rectamente y separó los brazos de su cuerpo—. ¡DESAPARECE DE UNA BUENA VEZ!

El grito había sido tan potente que los presentes en tierra se tumbaron al suelo, mientras que el propio suelo se agrietaba a medida que múltiples ondas de choque eran expulsadas de su cuerpo cada vez que el oscuro ser exclamaba: "¿Qué puedes saber tú?"

—Esta sensación… —susurró el Hachibi.

—¿Qué es lo que sientes? —indagó su Jinchūriki, curioso por el tono de preocupación en la voz de su compañero.

—Esto… Esto es lo que te había advertido. Ese mocoso finalmente se ha enojado. Si alguien no lo detiene cuanto antes, el panorama cambiará radicalmente.

Bee tragó saliva; si todo lo anterior no había sido suficiente para que su Bijū se pronunciara, ¿entonces qué era lo que se venía?

En el paisaje mental, los ojos amarillos de Naruto brillaban con mayor intensidad; su piel se desprendía a medida que su rabia incrementaba, y sus venas parecían estar a punto de reventar.

Todo esto se debía a que la silueta no cumplía con una simple demanda: la de desaparecer.

Era incapaz de hacerlo, ya que no sabía la forma, ni siquiera sabía si era posible.

El Bijū observaba preocupado, inseguro de lo que podría suceder si Naruto seguía enfureciéndose mientras estuviera en aquel estado en el mundo exterior.

La silueta, por su parte, se sentía aterrada y debilitada debido a que su existencia se iba desvaneciendo, todo a causa de un sentimiento que él creía controlar, pero cuan equivocado descubrió estar.

Lo que parecía ser el inicio de otra catástrofe, repentinamente se detuvo, puesto que Naruto cayó de rodillas mientras colocaba ambas palmas sobre el piso—. ¿Qué puedes saber tú sobre el odio si nunca te has odiado a ti mismo por dañar a alguien a quien has amado? Lo siento, Karin-chan, en verdad lo siento… —pensó, arrugando el rostro debido a la culpa que sentía.

Kurama se había tranquilizado, mientras que la silueta creyó que era una muestra de debilidad de la cual podría sacar ventaja—. Eres débil, humano. Tan débil que ahora podría apoderarme de tu corazón sin ningún…

—Cállate… —interrumpió Naruto con los dientes apretados, poniéndose de pie mientras llevaba su mano en su bolsa ninja para extraer un pergamino del mismo.

La silueta estuvo por continuar, hasta que le vio quitar del pergamino un papel con un muy amenazante Kanji que decía "Suprimir".

—¡Humano! ¡No te atrevas! —exclamó, sabiendo lo que sucedería si llegaba a utilizar aquel sello.

El Uzumaki dio una torcida sonrisa al oír el tono de desesperación en su voz—. Vete a la mierda —declaró el Jinchūriki, pegando aquel sello en su frente.

La reacción fue instantánea, Naruto se retorció un poco y el Chakra de Kurama fue expulsado de su cuerpo.

En el mundo exterior, todos observaron al Berserker haciendo gestos extraños antes de gritar "Maldita sea" en reiteradas ocasiones.

El cielo regresó a la normalidad, el viento se calmó, el suelo dejó de temblar y quebrarse, y lo más impresionante, el Berserker había regresado a su forma anterior, lo cual hizo que aquellos que miraban en esa dirección abrieran los ojos con gran sorpresa.

—¿Qué demonios está sucediendo? —preguntó Jiraiya mientras observaba al enemigo jadeando luego de perder gran parte de su poder.

—¡Es mi Nii-san! —exclamó Menma, lo cual hizo que todos se giraran hacia el joven Jinchūriki—. Él finalmente está luchando contra aquella cosa —finalizó con una sonrisa de confianza.

El Sannin concordaba—. Minato —habló mirando a su estudiante—, será mejor que regreses al Modo Sabio.

—Imposible —contestó su alumno, negando con su cabeza—, tardaré demasiado, y ya no tenemos tiempo. Solo podemos esperar a que la voluntad de Naruto se imponga.

Su maestro no tuvo más remedio que aceptar sus palabras, esperando a un resultado que favoreciera a todos.

En el paisaje mental, Naruto se veía algo agotado luego de extraer tanta cantidad Chakra de su sistema. Estaba jadeando, pero tenía las suficientes energías para mantenerse en pie—. Maldición. ¿Por qué diablos aún no te has ido? —preguntó el Uzumaki entre suspiros, observando que aún tenía aquella silueta negra alrededor de su cuerpo.

—Bastardo… —habló de igual manera la silueta—. Ni creas que tus esfuerzos funcionarán; tú y yo ya no podemos separarnos.

Kurama y Naruto abrieron sus ojos con sorpresa, aunque ninguno dijo nada al respecto puesto que Nikushimi prosiguió—. Y aunque me hayas quitado el poder que le extraje a tu compañero, aún tengo la fuerza suficiente para acabar con todos los humanos de este planeta. Lo único que has hecho fue prolongar su extinción —afirmó con una ligera sonrisa al final.

—Je… —Una risa escapó de los labios de Naruto, una que rápidamente se tornó en una carcajada—. ¡Jajajajaja!

La silueta gruñó—. ¿Qué es tan gracioso, humano?

—Je… Pensé que esto ya se habría acabado, pero parece que este no es mi día. Hace bastante tiempo que no he tenido tan mala suerte. Eso me causa gracia —contestó mientras ponía sus dedos en su frente y negaba con su cabeza, intentando contener las risas.

Luego apartó las manos y puso una expresión más seria—. Supongo que no tengo otra alternativa. —Cerró los ojos y levantó la mano derecha mientras se concentraba.

Kurama prestó mucha atención hasta que recordó el día en que Naruto despertó de su coma.

Preocupado, se apresuró a expresar su opinión—. ¡Oye, Naruto! No me digas que estás pensando en utilizar aquello.

—No tengo otra opción —contestó el Jinchūriki con los ojos cerrados mientras un intenso brillo dorado se formaba en la palma de su mano.

La preocupación del Bijū no hizo nada más que incrementar—. ¡No seas tonto! Estás agotado y también yo lo estoy; ¡no tendrás suficientes energías! ¡Morirás!

—Que así sea… —Fue su réplica antes de abrir sus ojos, revelando aquel artefacto circular que iluminó todo el paisaje mental.

La silueta solo ahora supo sus intenciones—. No… ¡No te atrevas, maldito humano! —El tono de su voz transmitía mucho pavor, pavor por lo que fuera a hacer con aquel poderoso artefacto.

Lo reconocía por sus recuerdos, no porque tuviera un conocimiento previo sobre la esfera.

Aquel humano rió entre dientes mientras una oscura sonrisa se dibujaba en su rostro, una que reflejaba sus claras intenciones—. ¿Qué pasa? Hasta hace unos momentos te mostrabas muy valeroso, lo suficiente como para controlarme.

La silueta gruñó, mas no dijo nada puesto que aquel intenso brillo le intimidaba con demasía.

El Uzumaki nuevamente puso una seria expresión—. No solo te atreviste a controlarme mientras estaba debilitado, sino que también te atreviste a poner en peligro a todos los que son importantes para mí. Y lo que es peor… ¡Te atreviste a querer cambiar mis planes para cumplir los tuyos, y eso es algo que no puedo perdonar! Así que, desaparece de mi vista…

Se dispuso a enviar la orden, pero un grito desesperado le detuvo—. ¡Espera! —Era la voz de Kurama, quien había intentado alcanzar al Uzumaki con uno de sus brazos, pero fue incapaz debido a la jaula.

—Debe de haber otra forma —pidió con un suave tono, casi débil, que no reflejaba el cansancio que sentía, más bien la tristeza por la posibilidad de ver a un buen amigo partir.

Naruto suspiró—. No hay otra forma, Kurama. ¿Conoces alguno otro método? —preguntó con seriedad; si era sincero, utilizaría cualquier método que no fuera este, pero el Uzumaki no los conocía.

El Bijū hizo que su cerebro trabajara a mil por hora, pero no encontró ninguna información que pudiera ser de ayuda—. Y-Yo… No, no lo conozco. Pero aun así, por favor, no lo hagas. —Su pata derecha aun intentaba alcanzar a un inalcanzable Uzumaki, quien le miraba con una expresión de disculpa.

—Lo sien…

—¡Naruto! —interrumpió Kurama, agarrando los barrotes de su jaula con ambas manos y evitando hacer contacto visual con su Jinchūriki—. Maldita sea… Esto en realidad es difícil. —Apretó los ojos y sus dientes, zarandeando ligeramente su cabeza.

El Uzumaki sabía lo que sentía, y sabía lo mucho que podría costarle decir aquellas palabras a alguien tan insensible como él.

—Yo, un ser lleno de odio, sintiendo algo que no debería de estar sintiendo. —Se recriminó mientras negaba con la cabeza.

Levantó la cabeza, y Naruto vio su triste mirada, la cual le ocasionó un nudo en la garganta—. Si tan solo te hubiera odiado, si te hubiera ignorado, si tan solo no te hubieras convertido en mi amigo, ¡entonces hubiera sido libre en estos momentos! —Ocultó su cabeza al final, puesto que sintió que sus ojos se habían humedecido ligeramente, y era algo que no quería enseñar.

Estaba avergonzado porque esto no era usual. La última vez que se había sentido así fue cuando su padre había muerto, pero desde ese entonces muchas cosas habían sucedido, lo cual hizo que un odio como ningún otro brotara en su corazón.

Pero a pesar de todo ese odio, fue incapaz de odiar a Naruto. Es más, se había convertido en su único y mejor amigo, y aunque le avergonzara admitirlo, no quería perder esa amistad.

El Uzumaki no necesitaba que su compañero explicara sus sentimientos, puesto que los comprendía con facilidad. En cambio, decidió aproximarse a la jaula y decir con una pequeña sonrisa—. No te preocupes Kurama, muy pronto serás libre. Eh, y no te preocupes, ahora que eres tan pequeño como un renacuajo, las Naciones Elementales no se preocuparan en buscarte, tal vez ni te encuentren, jejeje.

Kurama sonrió ligeramente y levantó la cabeza mientras se secaba la humedad de sus ojos—. Tú nunca dejaras tus estúpidas bromas, aunque te encuentres al borde de la muerte.

Ambos compartieron una risa, la cual se detuvo ante la seria mirada de Kurama—. Muchacho, si llegas a morir, solo me queda decir que fue un gusto conocerte. No pude tener un mejor Jinchūriki, y por sobre todo, un mejor amigo.

Naruto hizo un saludo con sus dedos, pero no pudo decir nada ya que la silueta había hablado—. Despreciable. ¿Y ustedes dicen tener más odio que yo? ¡No me hagan reír! ¡No son nada más que unos sentimentalistas!

—Es verdad, somos unos sentimentalistas… —contestó Naruto, dándole una mirada de despedida a su compañero antes de cambiarla a una de seriedad—. Pero son esos sentimientos los que han forjado y pulido el odio en nuestros corazones. Tú, quien nunca ha experimentado esto, jamás podrá comprendernos. Eso por eso que… —Hizo una pequeña pausa, la cual la silueta aprovechó para liberar un gruñido—. Pondré un fin a esto.

—¡Maldito humano! —exclamó la silueta en un último intento de detenerlo antes de que el brillo del artefacto en su mano se intensificara y envolviera el cuerpo del Uzumaki por completo.

Cuando el brillo perdió intensidad, Kurama pudo ver que el cuerpo de su contenedor se había tornado dorado, casi como si se hubiera convertido en un lingote de oro. Aquel brillante color no fue permanente, ya que con extrema lentitud fue almacenándose en el artefacto.

—¿Está sellándolo allí dentro? —se preguntó el Bijū, observando que el cuerpo de Naruto estaba regresando a la normalidad en los lugares que el brillo dorado ya había sido almacenado.

Kurama sonrió pensando que esto se acabaría pronto, sin embargo, dos hechos le habían preocupado. En primer lugar, lo poco que podía ver del cabello de Naruto se había vuelto blanco, y lo segundo era que esto estaba tardando demasiado—. No… No lo logrará. ¡Maldita sea! Tengo que hacer algo —pensó el Kyūbi con frustración.

Tal vez podía darle algo de su Chakra para compensar lo que Naruto había extraído de su cuerpo, pero había un gran riesgo de que aquel ser volviera a utilizar su Chakra y regresaran a como estaban en un inicio.

Una decisión debía tomar, pero le mortificaba empeorarlo aún más. Su preocupación se acrecentó al oír la siguiente declaración—. ¡Ni creas que esto terminará así como así! ¡Haré que todos tus esfuerzos sean en vano! ¡Mataré a todos aquellos que crees que son importantes para ti!

Era la molesta voz de aquel despreciable ser que no se daría por vencido hasta que cumpliera con los deseos de su señor.

Kurama no había entendido el significado de su última declaración, puesto que pensó que ya había perdido el control sobre el cuerpo de su contenedor en el mundo exterior.

Un debilitado y cada vez más 'viejo' Naruto Uzumaki entendió el significado de esas palabras, y no solo eso, podía sentirlo. Podía sentir que había perdido un fragmento del control que había recuperado sobre su cuerpo en el mundo exterior, lo suficiente como para que el 'Berserker' fuera una vez más capaz de moverse a voluntad.

En el mundo exterior, los Shinobis fueron testigos de ello, puesto que le había visto descender a gran velocidad hacia tierra firme, impactando con gran fuerza contra el suelo y creando un cráter de tamaño considerable.

—Esto… se… acaba… aquí… y… ahora... humanos... —Jadeó el Berserker con extremo cansancio.

—¿M-Mi Nii-san perdió? —se preguntó el joven Namikaze, incapaz de creer que la voluntad de su hermano hubiera perdido contra lo que fuera que le estaba controlando.

El Berserker miró en dirección al rubio menor—. ¡Tú! —escupió su rabia.

Ese rostro le recordaba a una persona que había aprendido a odiar en cuestión de minutos, era un rostro que aborrecía y que deseaba despedazar.

Menma retrocedió instintivamente, mientras que su padre y padrino se pusieron frente a él para protegerlo.

El Berserker dio un paso hacia el frente para iniciar con el ataque final. No obstante, su intención falló debido a que sus rodillas temblaron incontrolablemente, lo cual hizo que cayera de rodillas al suelo.

Era debido a la falta de energías; además del Chakra que Naruto le había extraído con aquel sello, estaba utilizando gran parte de sus energías para que no fuera sellado tan rápido dentro del Fruto de los Uzumakis.

—¡Maldito seas, Naruto Uzumaki! —exclamó el motivo de sus problemas, golpeando sus piernas para intentar quitar el entumecimiento que sentía en las mismas.

En el paisaje mental, cuando Kurama notó que su contenedor no estaba avanzando tanto como debería, había sido incapaz de quedarse con los brazos cruzados, motivo por el cual envió una gran cantidad del poco Chakra que le quedaba en dirección de Naruto, ignorando las posibles consecuencias de su accionar.

Los cambios fueron instantáneos, el rojo del Chakra se combinó con el dorado del Fruto, mientras que el cabello y piel de Naruto recuperaron algo de sus características tradicionales.

Por otro lado, la silueta tuvo que tomar una decisión rápida sobre qué hacer con la energía adicional que también había recibido. Podía utilizarlo para contrarrestar el empeño que Naruto estaba utilizando para sellarle, o utilizarlo para ganar fuerza en el exterior.

Con la primera opción quedaría desprotegido en el exterior, dejándolo vulnerable a posibles técnicas que pudieran sacarle más poder. Con la segunda opción tenía la posibilidad de debilitar mentalmente a Naruto si asesinaba a sus seres queridos, lo cual facilitaría su trabajo en el interior.

Optó por la segunda opción, ya que si bien no tenía tanto poder como en un principio, actualmente no había nadie quien pudiera hacerle frente y sería más que suficiente; también notó que Minato había perdido su Modo Sabio, lo cual solo facilitaría las cosas.

Momentos antes, los Shinobis en el campo de batalla oyeron el grito de maldición del enemigo.

Kakashi tomó la palabra—. ¿Oyeron eso?

Jiraiya asintió con la cabeza—. Parece que aún hay esperanzas. Si el muchacho está luchando, tendremos que darle algo de tiempo.

Minato quitó las manos de sus costillas y continuó—. Intenten detenerlo para que pueda cerrar el sello en su estómago. Esta es nuestra oportunidad. — El rubio miró hacia el enmascarado, quien entendió el significado de su mirada.

No perdió el tiempo y envió varias de sus cadenas para sujetarlo con firmeza. No hubo resistencia, puesto que el enemigo se había quedado quieto repentinamente.

Kyofu levantó una ceja ante el extraño comportamiento; hasta hace unos momentos estaba gritando incontrolablemente, pero ahora estaba calmado, incluso sereno.

—Esto me recuerda a… ¡Diablos! —reflexionó el clon, exclamando al final debido al repentino pico de Chakra que había sentido.

Instintivamente quitó las cadenas del cuerpo del original y se giró hacia los Shinobis hacia su lado, quienes le miraron con extrañeza—. ¡Retrocedan! ¡Ahora!

No cuestionaron el motivo de la repentina advertencia; siguieron con su petición sin poner peros. Cuando se habían alejado lo suficiente, Minato miró a Kyofu en busca de respuestas, mas no pudo preguntar al respecto puesto que esta vez incluso él, como los demás, pudo sentir el repentino pico de Chakra.

Un grito de guerra habían oído, acompañado por una suave ventisca ocasionada por una ligera explosión de Chakra rojizo. El responsable estaba a metros de distancia, expulsando todo el poder adicional que acababa de obtener.

Se detuvo al sentir que los músculos de sus piernas habían recuperado sus fuerzas; se puso de pie lentamente y miró fijamente a los últimos vestigios de resistencia humana—. Diez segundos, diez segundos me bastará para acabar con todos los humanos que se encuentran en esta área. Luego me encargaré de ti, Naruto. Esto se ha acabado. —pensó con una ligera sonrisa.

Se preparó para el ataque, para ello apretó los puños y dividió su capa en partes suficientes para acabar rápidamente con los Shinobis que estaban frente a él.

—¡Esto se ha acabado! —gritó, lanzándose en línea recta, con el puño derecho extendido en dirección al rostro Minato, mientras que los fragmentos de su capa apuntaban hacia los demás.

No era tan rápido como antes; casi todos podían verlo. Sin embargo, sus cuerpos no tenían la velocidad suficiente para reaccionar a tiempo y salir del camino.

Sus pensamientos fueron más rápidos que sus propios cuerpos, por lo que alcanzaron a maldecir justo cuando el enemigo y las fracciones de su capa se encontraban a escasos centímetros de sus rostros.

Kyofu había logrado levantar su mano y apuntarlo hacia su cuerpo original, ya que había predicho sus intenciones antes de que se lanzara al ataque. Solo tenía una oportunidad, y esa era la de utilizar el Shinra Tensei con la mayor cantidad de Chakra que pudiera cargarle.

Había logrado pronunciar la primera palabra de su técnica, pero concluyó que no sería capaz de decir la última ya que uno de los fragmentos de la capa estaba a punto de tocar su máscara.

Cerró los ojos pensando que finalmente se desvanecería y que esto sería el fin de todo.

Mantuvo los ojos cerrados por unos instantes, hasta que oyó una muy familiar y perezosa voz a unos pocos metros de distancia—. Mendokuse…

Abrió los ojos, y con sorpresa alcanzó a ver a Shikamaru, Shikaku, y al resto del clan Nara utilizando sus sombras para detener el avance del enemigo y los fragmentos de su capa. Detrás de ellos se encontraban el resto de las fuerzas Shinobis, listos para entablar combate.

—¡Shikamaru! —exclamó Menma con los ojos bien abiertos debido a la sorpresa.

El mencionado, haciendo considerables esfuerzos, al igual que el resto de su clan, contestó con una sonrisa de cansancio mientras una gota de sudor caía de su frente—. ¿Podrían apresurarse? Esto es más difícil de lo que parece.

—¡Malditos humanos! ¡¿Creen que algo como esto me detendrá?! —gritó mirando hacia atrás, dispuesto a quitarse aquellas molestas sombras de encima.

Fue incapaz fue de hacerlo, ya que un gigante, el cual había aparecido de la nada, lo había aplastado con sus gigantescas manos—. ¡Claro que lo hará! —exclamó Chōza Akimichi.

—De… monios —pensó el Berserker adolorido, y por sobre todo, cansado.

Tenía que ponerle un fin a esto lo antes posible, o de lo contrario, todos sus objetivos se vendrían abajo. Realizó un esfuerzo inhumano para ponerse de pie, pero aquel gigante esta vez le había dado un pisotón, el cual lo dejó totalmente aturdido.

Su cabeza le daba vueltas, sus extremidades se sentían débiles, su respiración estaba agitada, y un sudor frío brotaba por todo su cuerpo. Estos síntomas no fueron causados por los golpes del gigante que continuó golpeándolo, sino por el humano a quien más despreciaba, a quien más aborrecía, a quien más odiaba.

—Detente… —gruñó la silueta dentro del paisaje mental, sintiendo que sus fuerzas se le iban.

No hubo respuesta por parte del Jinchūriki, quien ahora revelaba gran parte de su rostro, piernas, hombros y brazos, mientras que el resto aún era brillante como el oro.

—¿Por qué? ¿Por qué haces esto? Si no te hubieras resistido, entonces yo te hubiera ayudado a cumplir tus objetivos. Yo te hubiera ayudado a acabar con todos los que te causaron daño. ¡¿Por qué demonios ayudas a quienes odias?!

—N-No estoy ayudándoles… —contestó el Uzumaki con ojos entrecerrados debido al cansancio, revelando cambios físicos que nuevamente preocuparon a su Bijū.

—E-Entonces, ¿por qué tú…?

—¿E-En verdad creíste que necesitaba de tu ayuda? ¿A-Acaso creíste que no puedo cumplir mis objetivos por mi propia cuenta? N-No me hagas reír. —El Jinchūriki interrumpió con una mirada afilada que transmitía un peligro desgarrador.

—Tú…

—Yo no necesito de tu ayuda; puedo cumplir con mis objetivos por mi propia cuenta. Tú solo eres una molestia; un patético ser que ni siquiera puede ayudarse así mismo. Por lo tanto, ¿Cómo crees que podrías ser capaz de ayudarme? —Una ligera sonrisa se dibujó en su rostro, pero que no pudo mantener por mucho tiempo debido al extremo agotamiento.

Sus parpados se cerraban, su respiración descendía, sus latidos disminuían. Sin embargo, aún quedaba algo por hacer, y no se detendría ni aunque el mismísimo Dios de la Muerte se le apareciera para reclamar su alma.

Frunció el ceño, apretó los dientes y puños, y se llenó de determinación para exclamar su último deseo—. ¡Desaparece de una buena vez!

Terror e incertidumbre sintió Nikushimi, ¿Qué era lo que le esperaría dentro de aquel artefacto de ahora en más? ¿Cómo escaparía? Y más importante aún, ¿Cómo sería capaz de cumplir con los deseos de su señor?

No tenía forma de saberlo, puesto que no había quedado rastro alguno de él luego de que el Uzumaki hubiera pronunciado aquellas últimas palabras.

El Bijū suspiró aliviado al ver que su contendor seguía de pie; se veía cansado, su cabello era blanco, y su piel había envejecido un poco.

Sin embargo, el Kyūbi no sentía que hubiera nada de qué preocuparse—. Por fin se ha acabado. Por un momento pensé que si te daba mi Chakra, entonces cometería un grave error. Pero parece que tomé la decisión correcta. —Se elogió con una sonrisa para sí mismo.

Dejó de sonreír y miró a los ojos del Jinchūriki—. ¿Cierto, Naruto?

No hubo respuesta; el mencionado simplemente permaneció parado.

—¿Naruto? —repitió su nombre con un tono preocupación, avanzando ligeramente hacia el frente para observarlo mejor, deteniéndose debido a los barrotes de su jaula.

Esta vez oyó un fuerte jadeo por parte del Uzumaki antes de que este cayera desplomado al suelo, con uno de sus brazos extendidos en dirección a la jaula.

—¡Naruto! —exclamó el Bijū, estirando una de sus patas para intentar alcanzar su mano, pero le era imposible debido a su reducido tamaño.

El Jinchūriki respiró agitadamente, y habló de la misma forma mientras trataba sin éxito alguno mirar hacia su compañero—. L-Lo s-siento, Kurama. P-Parece que hasta aquí llegaré. —Rió entre dientes antes de detenerse debido a la falta de aliento.

—¡Cállate, idiota! No gastes energías innecesariamente. Espera, te daré mi Chakra y te pondrás bien.

Estuvo por hacerlo, pero Naruto susurró con una voz que iba atenuándose—. K-Kurama, ni creas que no me he dado cuenta. Si haces eso, t-tú morirás. A ti tampoco te queda Chakra. S-Si tú mueres, yo también lo haré. Así que no te molestes. Tan solo… tan solo disfrutemos de este relajador… silencio.

—¡Y una mierda! —exclamó Kurama, sin intenciones de dejarle disfrutar de aquel silencio; sabía lo que sucedería en caso de hacerlo.

Aunque, ¿qué podía hacer? Una vez más, y como siempre, Naruto tenía la razón. No podía hacer nada sin que sucediera la predicción de su contenedor.

Apretó los parpados y desvió la mirada; no quería ver los últimos momentos de su compañero de esta forma.

—O-Oye, Kurama… —Oyó su voz, motivo por el cual volvió a abrir los ojos.

No habló; permaneció en silencio para oír las últimas palabras de su Jinchūriki—. ¿Aún quieres ser libre?

—¿A qué te refieres? —preguntó con pesar. Incluso en ese estado, aún quería cumplir con su promesa.

Naruto sonrió y agarró el artefacto que se le había caído—. T-Te li-liberaré con ayuda de esto. Estoy seguro de que podrá hacerlo.

Los ojos de Kurama se abrieron como platos, y se abalanzó hacia los barrotes de su jaula para detenerlo—. ¡Idiota! Ya no hay forma de que uses eso. Lo único que harás es acelerar tu muerte. No seas estúpido.

—Je, tú me conoces Kurama, una promesa es una promesa —agregó, apretando el objeto circular con las pocas fuerzas que le quedaban, haciendo que este emitiera un tenue brillo dorado.

—¡No!— Kurama recurrió a un tono de comando, una voz que no había utilizado en mucho tiempo.

El Uzumaki giró su cabeza y abrió sus ojos ligeramente al ver aquella severa expresión en el rostro de su Bijū—. Tú no cometerás ninguna imprudencia. Tú y yo moriremos aquí.

El Jinchūriki sonrió—. E-Está bien. —No se animó a contradecirle, puesto que se encontraba agotado y no quería tener una lucha verbal, la cual claramente perdería en su condición actual—. T-Tan solo prométeme algo…

Kurama suavizó la expresión en su rostro, puesto que podía oír que los latidos de su corazón y su respiración iban decreciendo. Tragó saliva, y procuró hablar con la mayor seriedad que pudo, pero fue inevitable que su voz se quebrara un poco—. ¿Qué?

—Q-Que… no… buscarás… problemas… una vez… que… revivas. Aléjate… de… nosotros… los humanos… lo más que puedas… —No tuvo la oportunidad de despedirse, ya que sus ojos se volvieron pesados, su cuerpo se enfrió, y sus latidos finalmente se detuvieron.

Kurama cerró sus ojos con fuerza—. Lo prometo. —Los abrió de vuelta y miró al cuerpo inerte de su compañero mientras recordaba los buenos momentos que ambos compartieron, sintiendo al mismo tiempo que su existencia se desvanecía junto con la de Naruto.

Momentos antes, en el mundo exterior, Choza seguía atacando al furioso Berserker. Ya no podía soportarlo; tenía que apresurarse antes de que fuera demasiado tarde.

Fue por eso que su cuerpo se deshizo y transformó en cientos de aquellas horridas criaturas que emitían escalofriantes sonidos.

—¡¿Q-Qué es eso?! —exclamó un asqueado Shinobi de la Hoja al ver a esos repugnantes insectos que se movían peligrosamente en dirección a ellos.

Ni siquiera los Aburames conocían aquella especie de insectos, era la primera vez que veían algo como eso. Pero había algo que sí sabían: no sería nada bueno dejarse atacar por ellos.

Fue el Hokage quien compartió esa información—. ¡Que no se les acerquen! ¡Atáquenlos con todo lo que tengan!

Los Shinobis asintieron ante la orden y todos atacaron de alguna forma. Algunas lanzaron jutsus elementales, otros ataques de sus clanes, otros se limitaron a lanzar armas Ninja.

Cada uno contribuyó de alguna forma para acabar con aquellas criaturas que llegaban como mínimo al millar.

Si bien lograban darles con sus ataques, las criaturas no hacían nada más que regenerarse y continuar con sus intenciones de absorber a los Shinobis, para que de esta forma, el Berserker recuperara algo de sus energías; era lo único que podía hacer, y tenía que ser rápido, ya que el tiempo se le acababa.

Los Shinobis al ver que sus intentos no daban frutos, algunos optaron por alejarse e idear algo, mientras que otros decidieron seguir intentándolo.

Fue un error, y prontamente se dieron cuenta de ello cuando los insectos saltaron sobre ellos. La gran mayoría había muerto al instante, algunos se derritieron, otros explotaron, algunos gritaron como locos antes de caer inertes al suelo, mientras que unos pocos se volvieron en contra de sus propios camaradas.

La muerte de aquellos que perdieron la razón fue inevitable, lo cual ocasionó silenciosos lamentos por parte de sus camaradas.

Poco a poco la insistencia de los insectos fue disminuyendo, dándole tiempo a los Shinobis para que recuperaran el aliento y la compostura.

Cuando sus miedos se habían calmado un poco, todos notaron que las criaturas súbitamente habían detenido sus avances para retroceder, junto con los fragmentos de los Shinobis que habían fallecido a causa de ellos, hacia un punto en común.

Tomaron una conocida forma, una que reveló a un ser que distaba mucho de aquel imponente individuo que había aterrorizado los corazones de los seres vivos.

Actualmente luchaba contra su propio poder, incapaz de mantenerlo debido a los eventos dentro de su cabeza. Se arrastraba por el suelo, gruñendo adolorido, jadeando mientras su cuerpo se deshacía en una viscosa sustancia.

Nadie se animó a acercarse, incluso tuvieron que alejarse debido al repelente hedor. Solo lo hicieron aquellos que estuvieron luchando contra él desde un principio, ya que habían aspirado tanto de aquella pestilencia que ya estaban acostumbrados.

—Parece que no será necesario cerrar el sello en su estómago. Esto se ha acabado —habló Jiraiya mientras miraba hacia abajo al igual que los demás.

Minato movió su cabeza en señal de asentimiento, mas no pudo expresar su opinión debido a la risa del acabado ser—. ¿En verdad creen que esto se ha acabado? Algún día volveré, y cuando lo haga *cof*, nada ni nadie podrá detenerme. Ni siquiera este *Argh* estúpido humano. T-Todos serán juzgados por sus pecados. Solo *cof* es cuestión de tiempo —afirmó, escupiendo cuantiosas cantidades de líquido negro.

Minato dio un paso al frente y se arrodilló ante él, ignorando las advertencias de su Sensei sobre la peligrosidad de su acción—. ¿Qué te hace pensar que regresarás?

Quería una respuesta para evitar un acontecimiento parecido a este se repitiera en el futuro.

El Berserker, ahora inerte en el suelo, giró su cabeza hacia el Yondaime—. T-Tu hijo c-cree haberme vencido, pero s-se dará cuenta de que no p-podrá luchar contra su odio. Mientras ese sentimiento exista en su corazón, y-yo volveré a renacer —aseveró con una oscura sonrisa que mostraba sus ennegrecidos dientes debido a aquella viscosa sustancia.

Fue una revelación algo preocupante, pero una que a Minato no le importaba—. Entonces estoy de suerte. Yo me aseguraré de quitar el odio de su corazón —habló con seriedad mientras se ponía de pie.

Qué hombre más ingenuo, fantasioso, tan alejado de la realidad. Nikushimi se cuestionaba si este humano en verdad creía en tal declaración.

Incluso él, un ser con un conocimiento casi nulo en el comportamiento humano, comprendía cuán grande era el odio de Naruto, y lo absurdo que sonaban las palabras del hombre parado frente a él.

No sintió que sus palabras fueran una amenaza, puesto que estaba seguro de que el odio de Naruto nunca disminuiría, sino todo lo contrario.

Intentó reír, pero había sentido un repentino e indescriptible dolor que le hizo gruñir y a su cuerpo crujir.

Sabiendo lo que se venía, se apresuró a decir unas últimas palabras mientras miraba al Hokage—. H-Humano, no bajes la guardia, p-porque serías incapaz de detener lo que podría suceder después —finalizó con una errática risa antes de que vomitara aquel líquido negro y convulsionara.

Los presentes tomaron una prudente distancia, puesto que su cuerpo burbujeó e hinchó incontrolablemente, dando indicios de que haría explosión.

La preocupación y el miedo llevó a que la gran mayoría de los Shinobis hicieran posiciones de manos en caso de aquellas hambrientas partículas volvieran a aparecer.

Cuando estuvieron por pronunciar el nombres de sus técnicas para protegerse a sí mismos, la hinchazón se había detenido e incluso reducido.

Minato sabía que Naruto finalmente regresaría a la normalidad, y entendió que sería imposible mantener lo sucedido como un secreto.

No le dio mucha importancia a sus últimas palabras, así que se aproximó en silencio hacia su hijo mayor, quien estaba recuperando sus facciones normales, pero con alarmantes cambios físicos que el Yondaime no tardó en notar.

Kyofu pudo sentirlo, una sensación de agotamiento que solo sentía cuando un clon estaba por desvanecerse.

Miró en dirección a su padre y a su cuerpo original, notando que este último estaba desnudo, con la piel paliada, arrugada, con el cabello blanco, incluso estaba tan flaco que sus huesos podían verse a simple vista.

Milagrosamente, aún no se desvanecía, puesto que el original estaba usando inconscientemente el poco Chakra que le quedaba para mantener a su clon.

Oyó el desesperado grito de su padre mientras le veía arrodillándose y aproximando su cabeza hacia su pecho para oír sus latidos, observando otra reacción de preocupación por parte del Hokage.

El hijo menor, viendo que su hermano se encontraba en problemas, decidió correr en esa dirección, pero no pudo llegar ya que Kyofu le había agarrado de la muñeca.

—¿Qué crees que estás haciendo? —exclamó el Namikaze mientras movía el brazo para que soltara el agarre.

El enmascarado, haciendo un esfuerzo sobrehumano para esconder su fatiga, habló con seriedad—. Tu hermano morirá dentro de unos minutos, si no quieres que eso suceda, necesitaré de tu ayuda; eres el único que puede salvarlo.

Al final un involuntario suspiro escapó de sus labios; estaba tan agotado que apenas podía mantenerse en pie, si no caía rendido al suelo era solo porque estaba usando a su hermano menor como soporte, cosa que el rubio no había notado debido a su estado de exaltación.

Menma miró en dirección a su hermano, viendo que su padre gritó que algún ninja medico se acercara a ayudarle, pero nadie lo había hecho; aquellos que eran médicos se mantuvieron al margen, mirando con absoluto desprecio al joven tumbado en el suelo.

Notando el peligro, el Jinchūriki menor miró de vuelta hacia el enmascarado, viendo que Kakashi, Jiraiya, Saito y Bee se habían parado detrás de él—. Si lo que dices es cierto, entonces con mucho gusto de ayudaré. Vamos.

Menma no esperó a que asintiera, solo corrió lo más rápido que pudo en aquella dirección luego de que Kyofu soltara su mano.

El enmascarado, por su parte, miró hacia atrás—. Ustedes será mejor que detengan a esos sujetos. Tengo el presentimiento de que esto se pondrá feo. —Se refería a los Shinobis de Konoha.

Podía sentir sus malas intenciones; el odio, sed de sangre, y venganza que sus cuerpos desprendían. El miedo ya había desaparecido de sus sistemas, ahora solo quedaban aquellos sentimientos negativos, más ahora que el 'demonio' se encontraba en un estado debilitado.

Algunos habían metido sus manos en sus porta kunai mientras avanzaban lenta y peligrosamente en dirección al debilitado Jinchūriki. No pudieron avanzar más, ya que Shikaku, Inoichi, entre otros, notaron sus intenciones por lo que tuvieron que detenerlos para que no cometieran alguna imprudencia.

Fue en ese momento cuando Jiraiya y los demás se pusieron frente a Minato para proteger a Naruto en lo que Kyofu ponía en marcha su idea; este último había avanzado tan rápido como podía sin caer debido a la falta de energía.

Cuando Minato notó que se había parado a su lado, giró su cabeza para verle arrodillándose con lentitud, casi como si el solo hecho de moverse le fuera un privilegio.

No hubo necesidad de preguntarle qué estaba haciendo, puesto que Menma ya le había comentado sobre sus intenciones; solo podía confiar en este hombre, al menos una vez más.

—Acércate —habló el clon, haciendo señales con sus manos hacia Menma, y entrecerrando los ojos ya que su capacidad visual había disminuido considerablemente.

El Namikaze menor se paró a su lado, y antes de que preguntara por más instrucciones, Kyofu prosiguió sin mirar hacia él—. Muéstrame tu abdomen.

El rubio asintió y apartó su Kimono de batalla hasta revelar su piel.

Jiraiya, Kakashi y Bee sabían sus intenciones, el último más que los demás ya que lo había experimentado aquello en primera mano. Pero, ¿Cómo utilizaría aquella habilidad para sanar a Naruto? Era una respuesta que tendrían que esperar para obtenerla.

—Muy bien… Aquí vamos. Aguanta un poco más, jefe —pensó el clon mientras se giraba en dirección de su hermano y llevaba su mano derecha hacia su estómago.

Levantó su cabeza y pretendió mirar al Uzumaki menor—. ¿Listo?

Menma no tenía idea de lo que quería hacer, pero se limitó a asentir con la cabeza.

—Muy bien, aquí vamos. —Suspiró una última vez y activó su Rinnegan antes de colocar su mano derecha sobre el abdomen de su hermano y la izquierda sobre el estómago del original.

—Gakidō —pensó el clon dispuesto a sustraer el Chakra, pero súbitamente su mundo se había vuelto oscuro.

—¿Qué? ¿Qué sucedió? —se preguntó el clon, tratando de descifrar donde se encontraba; estaba seguro de que no se había desvanecido.

La oscuridad que le rodeaba lentamente se iluminó, revelando algo que no había esperado ver—. ¿Kurama? —preguntó confundido, viendo a un gigantesco zorro que le miraba con interés, más aun por conocer su nombre.

—Humano, ¿Cómo conoces ese nombre? —Era Yin Kurama, el zorro que habitaba en el interior de Menma.

El clon no tardó en descifrar lo que estaba sucediendo—. No puedo creerlo. ¿Así que hay dos Kuramas? —No indagó más en su reflexión, puesto que el tiempo era oro.

Conociendo el temperamento del Kurama que residía en su interior, se inclinó levemente—. Es un gusto conocerle, Kurama, el gran Zorro de las Nueve Colas.

El Bijū sonrió levemente, mas no dijo nada puesto que Kyofu había levantado la cabeza para continuar—. Como seguramente habrá visto, soy un hombre con buenas conexiones, y una de ellas me ha informado de su nombre. Usted debe de conocerlo, puesto que es su Jinchūriki. —Fingió creer que este era el Kurama que se encontraba dentro de Naruto.

El Bijū picó fácilmente en el anzuelo—. Lo conozco, pero no soy su Jinchūriki. Pero no importa; puedo ver lo que está sucediendo en el exterior. Tú pretendes absorber mi poder y dárselo a él, ¿cierto?

—Ciertamente usted es un ser con una inteligencia digna de admirar. Usted está en lo correcto; esa es mi intención. Espero que no le moleste que tome prestado algo de su poder.

Kurama nuevamente se sintió alagado por sus agraciadas palabras, pero no se dejó llevar por ellas—. No me importa, pero debo de advertirte que es un poder difícil de controlar. Intentaré que no sea tan tóxico para ti, pero no puedo prometer que no habrá consecuencias.

—Se lo agradezco, cualquier tipo de ayuda es bienvenida. —Una vez más se había inclinado.

Kurama asintió y literalmente envió una marea de su Chakra en dirección del Clon de Madera, quien permaneció parado para recibir de ese poder.

De vuelta en el mundo exterior, el clon abrió los ojos al sentir el abrumador poder—. Vaya, Kurama no bromeaba acerca de su poder. —El poder era tanto que una capa de Chakra rojizo le había rodeado.

—Por supuesto que no, soy el más poderoso, aunque mi poder se encuentre dentro de ese mocoso. Ahora, apresúrate. —Era Yang Kurama; él había sido incapaz de observar la conversación dentro de la cabeza de Menma ya que Naruto no supo que iría allí, motivo por el cual no pudo reservar parte de su Chakra para que la consciencia de Kurama estuviera presente, lo cual tampoco hubiera hecho debido a que estaba corto de energía.

Los presentes abrieron sus ojos con sorpresa al verle rodeado de ese Chakra, preguntándose cómo era posible que pudiera utilizar ese poder, pero al observar donde tenía puesto su mano, las dudas fueron respondidas. Sin embargo, hubo algunas pocas personas que solo ahora se enteraban que Menma era un Jinchūriki —como Inoichi— ya que no estuvieron presentes en el estadio.

Hubo otros que se preguntaron cómo podía manejar ese poder, pero algunos —como Minato— estaban seguros de que era un Uzumaki.

Menma instantáneamente se había sentido débil, pero su padre le había sostenido mientras miraba hacia el enmascarado, con esperanzas ya que pensaba que su idea podía funcionar.

Otros, sin embargo, se encontraban molestos, y no tardaron en hacérselo saber—. Oiga, señor. Deje que el demonio muera. No haga eso —pidió un Shinobi entre la multitud.

Él y gran parte de la población shinobi respetaba inmensamente al hombre de negocios luego de su arduo trabajo para mantener a todos en la aldea a salvo, y no querían que ese respeto se desvaneciera tan rápidamente.

Kyofu ignoró sus palabras y lentamente envió el Chakra a su cuerpo original—. Si el jefe hubiera sido otra persona, entonces esto ya lo hubiera matado. Afortunadamente tenemos la misma frecuencia de Chakra. —Aún había cansancio en el tono de su voz, pero se podía notar una leve mejoría.

Su trabajo solo incrementó la intensidad de las quejas, las cuales lentamente fueron tornándose violentas, lo cual llevó a que algunos clanes interfirieran de nuevo.

Minato no intervino, ya que sostenía a su hijo, quien parecía estar al borde de la inconciencia; su voluntad era lo único que le mantenía despierto.

Cuando los Shinobis vieron que la piel de Naruto recuperaba su tono bronceado, la furia colectiva se incrementó, a tal punto de que algunos de ellos hicieron sellos de manos. Afortunadamente, Kakashi fue capaz de ver a estos individuos gracias a su Sharingan, motivo por el cual los detuvo luego de crear algunos clones de sombra.

El ruido molestaba a Minato y a algunos otros, pero había una persona que sonreía sin poderlo evitar.

—¿Morir? No me hagan reír. Yo no moriré hasta que todos ustedes estén muertos, malditos bastardos —pensó el clon con una oscura sonrisa.

Le agradaba la sensación de ser odiado por los aldeanos, ya que por fin tenían verdaderos motivos para hacerlo, y Naruto solo quería darles más motivos para que siguieran haciéndolo.

Sacudió la cabeza y siguió enviando el Chakra de a poco; no podía enviarlo todo de golpe ya que abrumaría la red de Chakra del original, lo cual podría matarlo o hacer que sea incapaz de utilizar Chakra por el resto de su vida.

Lentamente el cabello del original recupero su color dual, transmitiendo al Hokage una sensación de alivio que no había sentido en mucho tiempo.

Se aproximaba el momento en el que tendría que enmendar sus errores, de una forma que si tuviera otra opción, no lo haría. Pero la culpa lo carcomía, y si su idea era capaz de mitigar ese sentimiento aunque sea un poco, entonces lo utilizaría sin dudarlo.

En este punto el clon de madera ya no sentía que su existencia estuviera en peligro, es más, notó que el original recobraría la consciencia en cualquier momento.

Giró su cabeza hacia atrás para mirar a su padre. No, no era conveniente que el original despertara. Era algo arriesgado; había demasiados Shinobis, y no podía asegurar que su cuerpo original tendría las fuerzas necesarias para escapar.

Tal vez tendría que dejarse capturar y escapar luego, eso no sería un problema. Los Shinobis que le exigían que lo dejara morir tampoco serían un problema, ya que estaba pensando en algunas palabras para calmarlos.

Volvió a mirar hacia su cuerpo original—. Jefe... Oiga, jefe. ¿Puede oírme? —Se comunicó telepáticamente—. Si es que puede hacerlo, no abra los ojos. Permanezca en esta posición en todo momento.

Finalmente apartó ambas manos de ambos Jinchūrikis y se puso de pie para caminar con lentitud hacia la furiosa multitud.

Mientras tanto, Minato zarandeó a Menma ligeramente para hacerle espabilar. Una vez que lo hizo, el Yondaime le preguntó si se encontraba bien, a lo que él respondió que sí pero que se encontraba un poco cansado.

Su padre asintió y le ayudó a acercarse a su hermano; ambos se arrodillaron cuando estuvieron frente a él y Minato lo cargó para llevarlo a un lugar más seguro. Antes de partir, decidió quedarse para oír lo que Kyofu tenía que decir.

El enmascarado se había parado frente a la multitud y flotado ligeramente para que todos le pudieran ver—. Este fue sin dudas un trágico día para esta aldea —inició su discurso, sacudiendo su cabeza en señal de pesar.

Los Ninjas permanecieron en silencio, interesados por oír sus palabras.

—Son días como estos los que quedan marcados en nuestros corazones por el resto de nuestras vidas —prosiguió, mirando a las furiosas expresiones de los Shinobis de la Hoja.

—Es verdad que han perdido cosas de suma importancia, cosas que nunca podrán reemplazarlas. —Hizo una pequeña pausa al notar que las expresiones enojadas aumentaron, mientras que otros agacharon sus cabezas al recordar a sus camaradas caídos.

—Pero hay algo que no pudieron arrebatarles, algo tan importante y único que hace que el día a día sea una nueva experiencia… sus vidas. —Cerró su puño derecho antes de abrirlo con lentitud, moviéndolo hacia adelante como si estuviera obsequiándoles algo.

—De ahora en adelante, ustedes serán capaces de continuar, e incluso forjar, sus propios sus sueños y objetivos sin que nadie amenace con acabarlos de nuevo. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que empezando con aquel que puso en riesgo el futuro de nuestros hijos? —Señaló hacia Naruto, quien estaba en brazos de Minato.

—¿A qué se refiere? —preguntó alguien intrigado.

—Cuando un ratón que ha estado causado problemas muere por una trampa que hemos colocado, es verdad que nos sentimos aliviados. Sin embargo, cuando vemos a un gato cazando a ese mismo ratón, a veces sentimos el impulso de ayudar al gato a atrapar a su presa. Y la satisfacción obtenida por una buena cacería es mejor a la de una muerte insípida. ¿No lo creen así? —Kyofu inclinó su cabeza en señal de pregunta.

—¿Qué es lo que propones? —preguntó otra persona, interesado por oír la respuesta.

—Déjenlo con vida, encerrado, acorralado, desesperado por encontrar una salida durante el resto de su vida, luchando contra el agobiante sentimiento de estar contra la espada y la pared. Háganle arrepentirse de sus acciones durante el resto de su vida.

Minato abrió los ojos con sorpresa—. ¿Qué cree que está diciendo?

Menma había tenido una reacción igual. No obstante, ninguno se pronunció puesto que varios en la multitud preguntaron cómo lo harían.

—Eso quedará a discreción del Hokage —dijo mientras se volteaba y le señalaba—. Lo que ha sucedido en este día también es responsabilidad suya. Por tal motivo, estoy seguro de que enmendará sus errores al darle a su 'preciado' hijo el castigo que se merece —declaró con una sonrisa.

—Es verdad, Hokage-sama dio muchas libertades al demonio —susurraron varias personas entre sí.

Los más leales Shinobis podían oír las conversaciones, y no les agradaba la venenosa semilla que el enmascarado estaba sembrando en sus corazones.

El Yondaime se sintió nervioso, pero no porque no supiera qué decir —lo sabía—, sino porque aún le desagradaba su idea, pero no tenía otra alternativa.

La expresión en el rostro de Menma no era diferente, la diferencia era que él no quería que le hicieran nada malo a su hermano. Miró a su padre para preguntarle qué haría, pero no tuvo la oportunidad de preguntar ya que el rubio mayor había hablado—. Tenzō…

El mencionado apareció arrodillado ante él—. ¿Sí, Hokage-sama? —preguntó el Shinobi del Mokuton.

—Necesito que crees un edificio con tu Mokuton y luego contengas a Naruto. Tendrá un juicio donde decidiré su futuro. —Dicho esto, el rubio colocó su mano sobre el pecho de su hijo y utilizó un Jutsu de sellado que dejó unas marcas negras alrededor de su cuerpo.

—¿Sellos supresores de Chakra? Buena suerte con eso —pensó el clon de madera con una sonrisa.

—Hai, Hokage-sama —contestó Tenzō antes de dirigirse hacia un lugar donde pudiera utilizar su jutsu.

—Oto-san, ¿qué harás? —interrogó el Namikaze menor con preocupación.

—Ahora no, Menma —contestó mientras caminaba hacia la dirección que el ANBU tomó, deteniéndose para agregar—. Habrá una audiencia pública luego de que los días de duelo se acaben. Todos están invitados.

Las personas nuevamente susurraron, algunos conformes, pero otros con sus dudas.

Kyofu se limitó a asentir con satisfacción—. Creo que es hora de que me vaya de aquí —reflexionó mientras miraba en dirección a Nami no Kuni—. ¿Me pregunto si las chicas estarán bien? —pensó en Haku, Kin y Karin.

Sonrió al pensar en las cosas 'divertidas' que haría con ellas una vez que llegara allí. Emocionado, se giró lentamente en dirección al Hokage para informarle que tenía intenciones de retirarse, aunque sabía que su padre le pediría que se quedara para hacerle algunas preguntas.

Cuando sus ojos habían hecho contacto con los de su hermano —ya que se encontraba en la misma dirección que su padre—, pudo notar algo alarmante sobre su hombro izquierdo.

—¡Tú! ¡Quítate eso de encima! —exclamó Kyofu apuntando hacia el hombro de Menma.

El alboroto hizo que todos miraran hacia allí, y lo que vieron hizo que se cubrieran sus bocas mientras que otros repitieron la advertencia del enmascarado.

Minato, por su parte, intentó correr hacia allí, pero el cuerpo inconsciente en sus brazos le imposibilitó la tarea.

Nervioso porque todos estaban gritándole, el Namikaze menor giró lentamente su cabeza hacia donde todos estaban apuntando con sus dedos. Fue allí cuando lo había visto, un repugnante insecto que se asemejaba a un gusano, pero con pelos que danzaban de una escalofriante manera.

Se asustó ya que había reconocido la procedencia de ese parásito, así que movió su mano en dirección a su hombro para quitárselo de encima. Sin embargo, el gusano ya había saltado en dirección a su cuello, aferrándose a él como si su existencia dependiera de ello.

El joven Jinchūriki reaccionó al instante, llevando ambas manos hacia su cuello para quitárselo, pero estaba tan aferrado a él que le fue imposible sacárselo.

Mientras tanto, Minato le había pedido a su Sensei que sostuviera a Naruto para que pudiera hacer un clon de sombra, y el clon, una vez creado, volvió a tomar a Naruto y lo llevó en la dirección que Tenzō había tomado.

El Hokage entonces corrió en dirección a su hijo, pero ya había sido tarde puesto que el gusano se había movido alrededor del cuello de su hijo menor antes liberar una sustancia de color negro que creó una abertura en su cuello, el lugar donde aprovechó para ingresar en su cuerpo.

El joven Namikaze liberó un grito desgarrador que heló la sangre de una gran parte de los presentes, en especial la de su padre, quien sentía su corazón latiendo incontrolablemente.

Había llegado a la posición de su hijo cuando este había caído al suelo, retorciéndose, gritando, y respirando agitadamente mientras arañaba los lugares donde podía sentir al insecto moviéndose.

El Hokage intentó sostenerlo mientras recordaba las palabras del Berserker antes de que desapareciera.

—¿Acaso a esto se refería? —se preguntó—. Otra vez lo he arruinado —continuó, apretando los dientes mientras luchaba contra el sentimiento de desesperación.

—¡Médicos! —exclamó, girándose hacia sus Shinobis.

Varios de ellos llegaron al instante, y no necesitaron preguntar para ponerse a trabajar.

Entre cuatro, además de Minato, lo sostuvieron mientras uno de ellos cerraba la herida en su cuello con Ninjutsu Medico, y los demás apartaban su Kimono para buscar el gusano.

Fue entonces cuando presenciaron algo desagradable. Su piel se había puesto roja, sus venas sobresalían, y estas parecían enfermizas. Además, observaron unas marcas negras pulsantes alrededor de su cuerpo. Parecían venas, pero no podían serlas, ya que se encontraban en sitios donde no debía de tenerlas.

El dolor que Menma sentía no se comparaba a ningún otro; era incluso mayor a cuando había forzado la abertura de sus puntos de Chakra. Esto se sentía como si su cuerpo estuviera consumiéndose a sí mismo.

Tanto era el dolor que cayó inconsciente, lo cual alarmó al desesperado Hokage, pero los médicos rápidamente le pidieron que no realizara nada imprudente.

Como el rubio menor se había quedado quieto, los otros médicos lo soltaron y examinaron el cuerpo en busca del insecto para extraerlo.

Cuando lo habían hecho, todos compartieron la misma reacción, una que llamó la atención del Hokage y la cual incrementó su preocupación—. ¿Qué sucede? —interrogó con la mayor calma que pudo.

—E-Esto es grave. Menma-sama necesita someterse a cirugía. No seremos capaces de extraer al invasor con Jutsu Medico. Necesitamos recurrir a lo tradicional, y aun así, no estoy seguro si Menma-sama sobrevivirá —respondió el actual director del hospital y mejor médico de la aldea.

Los ojos de Minato se abrieron como platos, pero antes de que pudiera preguntar, la serena voz de Kyofu se adelantó—. ¿Qué tiene?

—El invasor se ha dividido y alojado en puntos vitales. Una extracción forzosa podría ocasionarle daños irreparables o incluso la muerte. Es algo que necesitará una delicada precisión, y honestamente, no estoy seguro de que pueda hacerlo —contestó el mismo hombre—. Además, no contamos con los materiales necesarios para realizar una operación de este tipo. La aldea fue destruida, y para conseguir suministros, tardaríamos al menos una semana; no creo que Menma-sama soporte más de una semana en este estado.

El Hokage cayó de rodillas, al borde de un quiebre emocional. Antes de que lo hiciera, vio los pies del enmascarado frente a él, motivo por el cual miró hacia arriba, oyéndole continuar.

—Deme una lista de lo que necesita y se lo traeré lo antes posible. No tardaré más de treinta minutos.

Los que estaban cerca abrieron sus ojos con sorpresa—. ¿Treinta minutos? ¿En serio? Necesitaremos una cama de operaciones, un respirador, desfibrilador entre varias otras cosas. ¿Cree que podrá traerlo todo en tan poco tiempo? —cuestionó una doctora.

—Apresúrese, por favor. Cada segundo perdido es un segundo más de sufrimiento para el hijo de Hokage-dono. Deme la lista, ahora. —Fue la respuesta del hombre de negocios.

Los médicos asintieron y uno de ellos sacó un pergamino para anotar todo lo que necesitaban. Mientras tanto, Kyofu se giró hacia Minato—. En cuanto usted. Lleve a su hijo a un lugar más tranquilo. Dese prisa.

El Hokage espabiló. Tenía toda la razón, cada segundo era valioso y no podía estar desperdiciándolo.

El Yondaime se acercó a Menma y desapareció en un destello amarillo para ir al lugar donde se encontraba Tenzō, para solicitarle que hiciera otro edificio para que los heridos pudieran ser atendidos. En cuanto a Kyofu, se lo agradecería después; ahora estaba tan exaltado que no pudo pensar en darle las gracias.

Mientras tanto, los médicos finalmente terminaron la lista y se la entregaron al enmascarado, quien si perder el tiempo fue volando a toda velocidad en dirección al País de las Olas.

Cuando se había alejado unos pocos cientos de metros de la aldea, la curiosa voz de su inquilino interrogó—. ¿Por qué razón ayudas a ese mocoso? Si lo dejas morir, tal vez mi poder podría regresar automáticamente a mí.

—Ya me conoces, Kurama. Quiero combates excitantes, y estoy seguro de que mi 'hermanito' podrá darme uno una vez que domine tu poder. Es por eso que no puedo dejarlo morir. —Era una mentira, lo hacía porque descubrió que existía otro Kurama en su interior.

En el caso de que Menma muriera, entonces los planes de recuperar el poder de su Bijū se estancarían durante quien sabe cuántos años. Es por eso que tenía que hacer todo lo posible para que su hermano se recuperara. Además, le devolvería el favor de salvarle su propia vida.

Kurama se sintió satisfecho con la respuesta; era algo que se esperaba, pero que de todas formas quiso preguntar.

Una vez que Naruto se había alejado unos cuantos kilómetros de la aldea, desapareció en un destello rojizo para llegar cuanto antes a Nami no Kuni.

XxXxXxXxXxXxXxX


Notas


Disculpen la tardanza, en verdad. Este capítulo fue muy difícil de escribir; tuve que borrar varias partes en distintas ocasiones.

Bueno, como pudieron ver, el Berserker, si bien tiene un poder elevado, era bastante inexperto porque Naruto había bloqueado gran parte de sus conocimientos en un principio. Con el correr del tiempo, la conexión entre Naruto y aquel espíritu se hizo más fuerte, lo cual hizo que el Berserker adquiriera más conocimientos.

Con "conexión" me refiero a que el Berserker podía acceder a los conocimientos de Naruto con mayor facilidad, pero esto sucedía solo porque Naruto iba recuperando el control sobre su cuerpo, y esto en cierta forma hacía que los bloqueos que había aplicado anteriormente se debilitaran.

Como vimos, Menma fue de "ayuda" en ciertas ocasiones. No fue tanta, pero gracias a él se zafaron en algunas ocasiones.

Obviamente no era rival para el Berserker, ni de cerca.

Otra cosa es que el Nikushimi busca asimilar a personas. Como ya se dieron cuenta, es para incrementar sus poderes.

Pero, ¿qué es lo que el realmente busca? ¿Solo absorber la energía vital de las personas? Si es así, ¿por qué no absorbe a animales también?

Pues porque lo que él realmente asimila es la maldad en los corazones de los humanos, eso es lo que lo hace fuerte. Y como ya sabemos todos, Konoha es una aldea donde casi todos sus habitantes tienen una gran maldad en sus corazones.

Para el Berserker Minato era el platillo principal por todas las cosas que había hecho en el pasado.

Vimos también quien fue el creador del Berserker, pero sus motivos para crearlo aún son desconocidos. Eso lo explicaré más adelante, cuando suceda una ansiada reunión.

Una cosa que se ustedes habrán dado cuenta es que el Berserker habla con pronombres que se utilizan mayoritariamente en España. Lo hice porque quería que pareciera más "elocuente".

No creo que esté totalmente correcto lo que he puesto, ya que no soy español y tal vez me equivoqué en algunas cosas.

Ahora, el Berserker estable tiene tres transformaciones. ¿Por qué tres? Porque la marca de maldición de Naruto tiene tres niveles.

La bestia irracional que vimos no cuenta ya que es una transformación inestable, es incapaz de mantener un balance entre el Chakra de Kurama, Naruto, y el de la Marca de Maldición.

El primer nivel es el ser quien fue participe de gran parte de este capítulo. El segundo nivel apareció cuando absorbió casi todo el Chakra de Kurama.

No podía acceder a su poder completo, ya que le faltaba más poder, pero alcanzó el mínimo para poder transformarse.

Si hubiera querido tener más poder, entonces hubiera tenido que asimilar a Minato. Como ya lo mencione, obtiene su fuerza de esa forma. O Naruto tendría que haber desbloqueado el segundo nivel de su marca, pero aún no lo había hecho.

Su nivel tres no lo veremos por ahora, faltará mucho tiempo para que volvamos a ver al Berserker en su máximo esplendor. Pero seguramente oiremos de él en futuros capítulos.

Ah, y pondré una imagen de cómo se ve el segundo nivel del Berserker en mi biografía (en otros sitios en un spoiler).

Naruto conoció a Yin Kurama, pero fue imposible que hablaran más calmadamente debido a los acontecimientos en el exterior.

Ahora que sabe esto, ¿se lo dirá a Yang Kurama? Si no, ¿Por cuánto tiempo será capaz de ocultarlo?

Minato y su idea… ¿Qué será? Hmmm…

En fin, el Berserker fue derrotado, ¿pero quién sabe de qué forma regresará? Habrá que esperar.

Ahora Menma se encuentra al borde de la muerte, y los médicos dudan que puedan salvarlo. Creo que pueden hacerse una idea de lo que se viene.

Informo que ahora estaré escribiendo el capítulo de mi fic "Despertar", para los que estén interesados. Ya tengo 5k palabras escritas, y no me tomaría mucho terminar de escribir lo que me falta.

Eso sería todo, espero que les haya agradado este episodio súper largo.

PD: Sobre la idea que el clon de madera habló antes de ingresar al campo de batalla, pues fue la de absorber el Chakra de Bee para recuperar sus energías.

Hasta luego.


"Abrir luego de leer el capítulo" | +
Berserker nivel 2: http://i.imgur.com/iDpuY40.jpg
Última edición por Wbaez93 el Mar Sep 26, 2017 5:30 am, editado 3 veces en total.
0 x
Imagen]


Summlaris escribió:Los Uchiha han perdido su esencia, han pasado a ser los rock lee de la época. Normal la desbandada de seguidores que sufren.
Los senju son los nuevos uchiha.


Summlaris escribió:los pro-uchihas teneis tanto futuro en este foro como los uchiha contra los senju

Rock-kun
Sannin
Sannin
Avatar de Usuario


Mensajes: 1172
Registrado: Vie May 27, 2016 5:26 am
x 18
Sexo: Masculino - Masculino

[+18][P][C40](NaruHarem)El demonio entre las sombras

Mensaje #37 por Rock-kun » Jue Feb 16, 2017 7:15 am

El capítulo más largo que he leído, pero las faltas de ortografía dejaron mucho que desear y la redacción fue algo enredada para entender donde iban los acontecimientos de la historia, como eran sólo escenas de batallas no me extraña que al autor le ocasionara problemas.

El Fin del Apocalipsis:

La destrucción de Konoha por parte de la nueva transformación de Naruto ha llegado a su fin, aunque Minato, Kyofu, su clon de madera y los ninjas más fuertes de la aldea sufrieron más de la cuenta para poder controlar al rubiales e impedir que el apocalipsis siguiera su curso.

La única esperanza de todos era que Minato usara nuevamente el sennin modo para detener a Piccolo (así llamo a la entidad que poseyó a Naruto), sin embargo los ninjas sufrieron demasiado para que el Yondaime pudiera sacar esa transformación, ya que muchos perdieron la vida (lo cual me alegro). A pesar del sennin modo, Minato no podía enfrentar a Piccolo ya que este sacó su segunda transformación del sello maldito y eso provocó que fuera casi imposible derrotar a la bestia.

De no ser por la valiosa ayuda de Kyofu y Saito, los ninjas de Konoha habrían sido aniquilados desde hace tiempo, aparte que Menma brindó su ayuda al dar su chakra para que Naruto pudiera vencer a Piccolo dentro de su mente y volviera a tomar el control de su cuerpo. De esta forma lograron que el apocalipsis llegara a su fin y lo poco que quedaba de la aldea se salvara. Ahora queda averiguar si Konoha podrá reconstruirse o quedará con secuelas de las cuales nuca podrá recuperarse.

¡¡¿Un Nuevo Enemigo?!!:

Al final, se descubre en la mente de Naruto que Piccolo es en realidad un ser creado por el Señor del Infierno, quien en el cannon es nada más ni nada menos que la invocación del Pain Resucitador que tenía la habilidad de revivir los caminos del Rinnegan cuando eran destruidos por Naruto y que también podía liberar las almas muertas. Parece ser que el motivo por el que el Rey de los Infiernos manda a Piccolo a que mate a Orochimaru es porque hicieron un trato en el pasado y el travesti no lo cumplió. Por eso es que creó este ser que tenía una apariencia invisible y le da la misión de apoderarse de un cuerpo fuerte para que pudiera cumplir los objetivos de su amo.

Naruto era el cuerpo perfecto, y cuando este fue atacado por Orochimaru al implantarle el sello maldito, fue la oportunidad para Piccolo en entrar y desarrollarse por completo dentro del Jinchuuriki. Después de todo, aparte de la energía maligna del sello, también estaba el tremendo odio que Naruto sentía por Minato, Konoha y el resto del mundo ninja. Fueron muchos ingredientes para que Piccolo pudiera poseer a Naruto, como por ejemplo la vez que el rubiales combinó los poderes del sello con el chakra de Kurama y surgió esa bestia que por poco mata a Anko, provocando que el joven tuviera miedo de ese poder y no lo usara más, también el que Danzou usara el Kotoamatsukami en su contra y que hirieran gravemente a Karin.

Todo iba bien para Piccolo, conforme avanzaba la batalla él iba ganando más experiencia y poder, llegando al punto de que alcanzara el nivel 2 del sello maldito. Sin embargo, Piccolo no podía acceder a los recuerdos de Naruto para ejecutar sus técnicas, llegando a concluir que el rubio bloqueó sus propios recuerdos si las cosas salían de control o quedara bajo la influencia de Danzou. Luego, las cosas comenzaron a empeorar para Piccolo cuando Naruto recurrió al aparato Uzumaki para sellarlo, además que Kurama dio gran parte de su chakra para que Naruto no muriera en el proceso. Lo malo es que Naruto quedó muy demacrado tras sellar a Piccolo dentro del aparato de su clan y necesitaba energía urgentemente para poder salvarse.

Mientras el sellado ocurría dentro de la mente de Naruto, en el mundo real Piccolo comenzaba a sangrar a borbotones y perdiendo su forma, su final se acercaba, pero aprovecha sus últimos instantes para decir que volvería pronto, ya que mientras exista odio en Naruto, siempre tendría la chance de volver a tomar el cuerpo del Uzumaki. Minato le dice que hará todo lo posible para que él no regrese porque estaría al lado de su hijo para ayudarlo y que nunca cayera en la oscuridad. Piccolo se sorprende ante la actitud tan estúpida del Yondaime, ya que la principal causa del odio de Naruto era precisamente ese hombre, pero como este ser odiaba más a Naruto por haber frustrado sus planes, le advierte a Minato que se cuidara de su hijo, porque si no lo hace ya será demasiado tarde para impedir que todo lo que él ama y conoce desaparezca de la faz de la tierra.

El Odio por Todas Partes:

Tras el fin de la batalla Minato pide ayuda para salvar a su hijo, pero ninguno de los ninjas quería ayudar, sólo querían matarlo ahora que se encontraba débil. Sin embargo, Kyofu se ofrece para auxiliarlo y le pide a Menma que le de el chakra de Kurama que se encontraba en su cuerpo, revelándole a toda Konoha que el hermano menor de Naruto también es un jinchuuriki. Además, como Kyofu iba a recibir todo ese poder para después dárselo a Naruto para salvarlo, les da la idea a Minato y Jiraiya de que el magnate pudiera ser un Uzumaki, ya que sólo los integrantes de ese clan eran capaces de hacer algo así.

Durante el proceso, Kyofu se da cuenta que el Kurama que existe dentro de Menma es muy distinto al que se encuentra dentro de Naruto y su forma de ser es bastante peculiar, sin embargo eso no lo detiene en usar el ckakra de la bestia para sanar al rubio a pesar de las protestas de los ninjas de Konoha. Cuando todo terminó, Kyofu calma los ánimos airados de la gente al hacer que dejaran vivir al chico para hacerlo sufrir cada día de su existencia dentro de una celda y hacerlo pagar por todo el daño que ha causado, provocando el desconcierto en Minato y en Menma. Kyofu también aprovecha de deteriorar la imagen del Yondaime culpándolo por todo lo que ha pasado al haber dejado vivir a su hijo, y a su vez ganándose el respeto de la gente de Konoha por haberlos ayudado durante la invasión de Oto y el ataque de Piccolo. Minato no tiene más alterativa que pedirle a Yamato que hiciera una celda de madera para encerrar a Naruto y un edificio para atender a los heridos.

De esta forma, se logra calmar a la gente y sólo se dedicarían a reconstruir la aldea, lo cual será casi imposible por el gran número de muertos que hubieron y que casi toda Konoha fuera destruida, quizás el 60% de la población fue aniquilada durante el ataque. Minato la tendrá muy difícil en proteger a su hijo, toda la gente querrá matar a Naruto o torturarlo para saciar su sed de venganza, por lo que tendrá que vigilarlo constantemente para que no le pase nada.

Menma en Peligro:

Menma termina siendo atacado por uno de los insectos que Piccolo liberó para matar a los aldeanos y ninjas de Konoha, los cuales al tener contacto con ellos explotaban, se evaporaban, derretían o sus almas eran absorbidas. El insecto muerde en el cuello a Menma para poder entrar en su cuerpo y reproducirse. Las crías se mudaron a varias partes comprometedoras del joven, haciendo imposible para un médico poder extraerlos por medio de una cirugía, ya que eso terminaría por matar a Menma.

Naruto comienza a sospechar que Tsunade podría ayudar a su hermano a salvarse, pero tendría que hablar con su padre para que le diera permiso de ir a buscarla. No es que Naruto se tome tantas molestias para ayudar a su hermanito, lo que realmente quiere es mantenerlo con vida para sustraerle el chakra de ese otro Kyuubi y así fortalecer completamente a su amigo Biyuu, alcanzando un poder tan abrumador que lo haría invencible.

¿Cómo se las ingeniará Naruto para salir de la aldea y buscar a Tsunade cuando está preso en una celda y con lo que queda de la gente de Konoha exigiendo su cabeza?

¿Qué fue de Danzou al huir con el rabo entre las piernas tras su fracaso de tener a Naruto bajo su control?

¿Qué les pasarán a Ino, Anko, Yugao y Tenten ahora que su amado está preso y que toda Konoha las conocen por ser amantes del demonio?

¿Qué hará Saito cuando Minato y Jiraiya le pregunten su identidad y el por qué los ayudó?

¿Menma recibirá el mismo trato que Naruto ahora que los aldeanos saben que es un jinchuuriki?

¿Los aldeanos y ninjas son tan estúpidos al odiar a Naruto cuando vieron que era otro ser quien hizo el desastre?

¿Hará algún movimiento el señor de los infiernos al ver que su creación falló en su misión? ¿Por qué Naruto fue elegido como el contenedor de Piccolo cuando hay millones de seres en el mundo para elegir?

¿Anko deberá morir para que Orochimaru sea asesinado definitivamente? Después de todo, cada sello maldito contiene un fragmento del alma de Orochimaru, por lo que si este es destruido, tiene la oportunidad de volver a revivir en cualquiera de ellos que fueron implantados en sus víctimas, y Anko no es la excepción.

Ojalá no demores con la siguiente actualización, ya que tardaste casi 2 meses en poner este capítulo que fue bastante largo, pero enredado. :yiii: :risita: :evil:
1 x
Protegeré a los que amo.
Imagen
Si existe tal cosa como la paz, la encontraré y no me rendiré hasta encontrarla.

Wbaez93
Miembro de Akatsuki
Miembro de Akatsuki
Avatar de Usuario


Mensajes: 1825
Registrado: Mié May 25, 2016 4:33 pm
Ubicación: En mi casa
x 122
Sexo: Masculino - Masculino

[+18][P][C41](NaruHarem)El demonio entre las sombras

Mensaje #38 por Wbaez93 » Lun Ene 29, 2018 3:44 am

Capítulo 41: Conociendo a Kyofu-sama


"Capitulo 41" | +
Humano hablando—. Esto se ha salido de control.

Humano pensando—. No puede ser.

No Humano hablando—. Eres peligroso.

No Humano pensando—. Estuve equivocado.

Técnicas/ Nombres desconocidos—. Genshi (Átomo).

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.

Capítulo 41


En la frontera del País del Fuego – Momentos antes


Un grupo de cinco hombres, con túnicas negras con nubes rojas, caminaban en relativo silencio hacia Konoha, observando con interés, pero también con intimidación a sus alrededores debido a los repentinos cambios climáticos, y, por, sobre todo, debido a aquella siniestra presencia que se sentía de norte a sur, de este a oeste.

Estas personas formaban parte de Akatsuki, y sus nombres eran: Sasori, Deidara, Kakuzu, Hidan, y Kisame.

Cuatros de ellos iban a pie, mientras que Deidara era el único que se encontraba volando con una de sus 'obras de arte'.

Sus compañeros, sabiendo que tendría un mejor panorama de la situación, le preguntaron qué era lo que veía, a lo que el rubio de la coleta de caballo contestó que no veía nada. O eso fue hasta que…

Un repentino punto brilloso a lo lejos, uno que, a pesar de su diminuto tamaño, hizo que el artista de Akatsuki tragara saliva.

Había hecho un cálculo rápido, entre la distancia y el tamaño de aquel brillo, y solo pudo concluir: peligro, pero también, belleza.

Miró hacia abajo, oyendo los gritos de Hidan en los que le exigía que contestara, unos gritos que tenían un cierto toque de nerviosismo.

Los demás intentaban no demostrarlo, pero el sudor que corría de sus frentes dejaba en evidencia cuales eran sus verdaderos sentimientos.

El rubio finalmente se aclaró la garganta, encontrando las palabras adecuadas para describir lo que había visto—. Alguien… Alguien ha realizado una hermosa obra de arte en Konoha.

Conociéndolo, eso solo podía significar una cosa: alguien había utilizado algún ataque explosivo en Konoha.

—Parece que algo peligroso sucede en ese lugar —intuyó Kakuzu.

—No importa —contestó la seria voz de Hiruko, la marioneta—. Líder nos ha asignado esta misión, y no podemos fallar.

Kisame bufó—. ¿En verdad hay necesidad de reclutar a ese mocoso? Es un Jinchūriki, y se supone que nosotros debemos capturarlos. ¿En qué está pensando?

—Como ya dije, no importa —replicó la marioneta defensiva de Sasori.

El resto finalmente guardó silencio durante el resto del viaje a Konoha.

Nami No Kuni – Antigua Mansión de Gatō


En la sala de estar, Inari, Tazuna, Haku, Kin, Karin, Sai y Kitsune se encontraban reflexionando en silencio sobre las terribles sensaciones que habían estado experimentado hasta hace unos momentos.

Casi nadie sabía lo que sucedía, Sai y Kitsune eran los únicos que tenían una cierta idea, pero no habían dicho nada al respecto para no alterar a la pelirroja, quien ya se encontraba más tranquila pero aún tenía los ojos un poco hinchados por haber estado llorando.

Haku, sabiendo que no podría pensar en nada, miró a Karin y le preguntó—. ¿Estás segura que no quieres ir a descansar? —Sai le había comentado a los demás los acontecimientos en Konoha y en el hospital de Nami; la Yuki pensaba que la Uzumaki tal vez necesitaba un ligero descanso luego de someterse a tal experiencia.

La pelirroja miró hacia ella y abrió la boca para contestar, mas no pudo hacerlo puesto que un repentino destello rojizo la había interrumpido.

Casi todos se pusieron de pie, puesto que sabían de quien se trataba. Todos observaron al destello moviéndose descontroladamente en zigzag hasta chocar contra un estante de libros, tirándolos encima de la persona que había aparecido luego de que el destello desapareciera.

—¡Naruto-kun! —gritaron las tres féminas presentes.

—Naruto-sama —dijeron Sai y Kitsune.

Inari exclamó—. ¡Oto-san! —Luego de que los demás revelaran la identidad de esa persona.

Mientras que Tazuna se limitó a decir—. Naruto.

El Jinchūriki, sepultado por libros, se quejó mientras los empujaba hacia un lado para ponerse de pie. Cuando lo había logrado, vio que todos le miraban con expresiones interrogantes.

Antes de que pudieran preguntar, Naruto, quien apareció sin su traje de Kyofu-sama, creó un clon de sombra antes de conversar—. Tengo prisa y no podré hablar con ustedes. Pregunten lo que quieran a mi clon. Sai y Kitsune, síganme.

—Hai —contestaron ambos y siguieron a Naruto, quien corrió tan rápido como pudo al hospital de Nami no Kuni.

Las chicas y los familiares de Tsunami se miraron entre sí antes de mirar al clon, quien sonrió y saludó—. Muy buenos días, señorías, Inari, viejo.

—¡Oto-san! —el niño había gritado nuevamente, no dándole oportunidad a los presentes para que devolvieran el saludo.

El Jinchūriki había rodado los ojos debido a cómo le había llamado, pero no dijo nada al respecto y se limitó a observarle abrazar a su cadera—. Eh, sí, Inari —dijo el Uzumaki mientras intentaba alejarlo de su cuerpo.

Mientras lo intentaba, vio que Haku y Kin se había acercado a él, ambas con brillos de preocupación en ojos—. ¿Qué sucede, chicas? —preguntó extrañado.

—¿Qué sucedió en Konoha, Naruto-kun? —interrogó Kin.

—¿A qué te refieres? —contestó verdaderamente intrigado, ya que no creía que ellas supieran sobre los acontecimientos en la Hoja porque se habían retirado temprano y también porque se encontraban lejos de ese lugar.

Ambas pelinegras miraron de reojo a Karin, quien no se atrevía a acercarse, ya que nuevamente estaba sintiendo un agobiante sentimiento de culpabilidad. El clon no lo había notado porque las jóvenes frente a él tenían su atención.

El Jinchūriki finalmente logró quitarse a Inari de encima, así que aprovechó para sentarse en la silla que tenía detrás, observando que Kin y Haku se le habían unido mientras que Inari había intentado sentarse en las rodillas de su 'padre', pero éste había colocado sus codos en ellos y apoyado su barbilla en las palmas de sus manos.

Con una sonrisa de victoria, el Uzumaki observó el puchero en el rostro de su 'hijo', quien no tuvo de otra que sentarse al lado de su abuelo, a la espera de que las chicas terminaran de conversan con él para que tuviera la oportunidad de pedirle que fueran a jugar.

El Jinchūriki dejó de mirarle y giró su cabeza hacia a Haku, quitando la sonrisa de su rostro al notar la preocupación y el miedo en su rostro, cosa que le hizo asumir lo que estaba pensando—. ¿Así que también lo sintieron? —preguntó el joven Shinobi, suspirando al ver a todos asentir con sus cabezas.

Naruto recostó su cabeza por el sofá y miró al techo mientras contestaba—. No estoy muy seguro de lo que sucedió. Solo sé que el jefe perdió la razón, que destruyó Konoha y que casi asesina a todos a su paso. Estaba muy enojado, pero no sé por qué. Lo bueno es que ya se ha tranquilizado. —Bajó su cabeza y miró a ambas pelinegras con una tranquilizadora sonrisa.

Su declaración alivió a casi todos los presentes, a excepción de la joven pelirroja, quien ocultó su rostro aún más. Esta reacción ya no había pasado desapercibida por el Uzumaki, quien solo ahora notó los sentimientos de tristeza que afligían a la joven Uzumaki.

—¿Qué sucede, Karin-chan? —preguntó con un tono de preocupación, poniéndose de pie y acercándose hacia ella.

—N-Nada —contestó ella, levantando su cabeza e intentando poner una sonrisa que no hiciera sospechar al clon, pero su intensa mirada le hizo fallar miserablemente.

—Karin, dime… Si alguien te hizo daño, yo… —prosiguió Naruto, apretando sus puños ante la idea de que alguien le hubiera hecho daño.

—¡No! No es nada de eso —replicó precipitadamente, poniéndose de pie y haciendo señales de negación con su mano.

—Entonces, ¿por qué estuviste llorando? ¿Qué sucedió? —cuestionó mientras levantaba las cejas e inclinaba la cabeza ligeramente.

Karin ocultó su rostro, tocando sus manos con ansiedad mientras buscaba una respuesta adecuada y convincente. Aunque trató, nada que pudiera convencer a alguien tan perceptivo como Naruto se le vino a la mente.

El Uzumaki, preocupado por su silencio, procedió a activar su Rinnegan y aproximar su mano a la cabeza de la pelirroja para descubrir qué era aquello que la afligía tanto.

Mas no pudo hacer contacto, porque Karin rápidamente había apartado su cabeza al recordar que había hecho algo parecido para descubrir sus vivencias en Kusagakure.

—Karin-chan, no te haré daño —aseguró Naruto, deteniendo su mano para no alterarla innecesariamente.

La Uzumaki negó con su cabeza—. Eso lo sé, Naruto-kun. Es solo que no deseo hablar sobre esto con un clon, quiero hacerlo con el tú original. —Su voz sonó algo quebrada al final, ya que intuía que sus palabras ofenderían al clon.

Ella no esperó a comprobarlo, ya que había dado media vuelta y caminado hacia la salida en dirección a una de las habitaciones que Tazuna les había enseñado con anterioridad.

Naruto había llamado a su nombre al verla salir y además intentó seguirla, pero la voz del constructor de puentes lo detuvo—. Muchacho, en ciertas ocasiones, lo mejor es que les des a las mujeres su espacio.

El Uzumaki se volteó hacia él, suspiró y se sentó nuevamente junto con Kin y Haku, quienes le recibieron con sonrisas de ánimo.

—Lo sé, viejo. Es solo que no me gusta verlas de esa forma. —Esto lo había dicho mirando momentáneamente a cada una de las pelinegras a su lado antes de volver a mirar al nuevo Daimyō del País de las Olas.

El anciano había entrecerrado sus ojos—. ¿Y estas dos señoritas también son tus novias además Karin-san? Bueno, ya sabía lo de Haku-san.

Naruto se rascó su cabeza y sonrió con nerviosismo mientras que Kin se había sonrojado ligeramente, oyendo a su novio responder—. ¿Qué puedo decir? Creo que me pasé de la raya. —Finalizó riendo apenado.

Tazuna meditó con los ojos cerrados y los brazos cruzados, abriéndolos momentos después para notar que todos estaban mirándole con atención. Él, sin embargo, concentró su atención en las féminas que estaba a su lado—. ¿Y ustedes de verdad están de acuerdo con esto?

La pregunta hizo que Naruto se sintiera incómodo y algo molesto, pero también curioso. En ciertos momentos de su errante vida se había hecho esa misma pregunta, pero no había reflexionado tanto en ello. O eso fue hasta que Haku le había preguntado en la Torre del Bosque de la Muerte cuál era su verdadera intención.

En aquel entonces dio su más sincera respuesta, y desde en ese día en más había intentado ya no caer en la 'tentación', pero era solo humano, y uno a quien le costaba dejar ciertos 'vicios'. Por un lado, se había sentido decepcionado consigo mismo por haber fallado a su compromiso, pero también se sentía afortunado por haber tenido la oportunidad de conocer a Yugao y Hanabi más cercanamente.

Su reflexión se vio interrumpida cuando oyó la voz de Haku—. Yo no puedo hablar por las demás, pero las dudas que alguna vez tuve fueron despejadas hace tiempo. —Giró su cabeza hacia el Uzumaki —quien le miraba con suma atención—, rememorando el día en que se entregó a Naruto por primera vez.

Acto seguido, volvió a mirar al hombre mayor—. No tengo nada más que decir al respecto.

Su respuesta había sido vaga y no muy convincente, pero Haku no tenía deseos de compartir los detalles de su conversación con Naruto, después de todo, había sido algo muy personal.

Tazuna asintió, comprendiendo que ella no quería hablar sobre ello, pero esto no lo detuvo para mirar a Kin y preguntarle—. ¿Y tú?

La Tsuchi suspiró con fastidio dirigido hacia el interrogador, quien sonrió con algo de nerviosismo al ver la expresión en el rostro de la jovencita—. Mire, viejo. Lo que nosotras hagamos o dejemos de hacer no es de su incumbencia. Pero para que no me moleste otro día, solo le diré que le debo mi vida a Naruto y que lo seguiré a donde sea sin importar las adversidades. —Esto último lo había dicho mirando directamente a los ojos del Jinchūriki, quien devolvió la mirada mientras hacía un ligero movimiento de afirmación y agradecimiento con su cabeza.

Los Shinobis volvieron a mirar hacia el frente, específicamente hacia el constructor, quien suspiró y se sobó el cuello—. No tenía intenciones de molestarlas, pero si tal fue el caso, lo siento.

—No se preocupe, Tazuna-san —contestó Haku.

Kin no dijo nada más, mientras que Naruto se puso de pie para decir—. Oye, Inari. ¿Conoces algún lugar para ir a comer?

El pequeño rápidamente se puso de pie—. ¡Sí! Actualmente nuestro pueblo cuenta con varios restaurantes.

—Oh, ¿en serio? —preguntó Naruto, fingiendo ignorancia; ya estaba al corriente, después de todo.

El niño nuevamente asintió, y esta vez miró a las mujeres para decirles—. ¿Quieren ir?

Ambas dieron respuestas afirmativas y se pusieron de pie al lado de Naruto, quien esta vez miró al hombre mayor puesto que éste había expresado lo siguiente—. Si quieres puedo decirle al chef que prepare algo. No hay necesidad de que salgan a comer.

—¿Tienes un chef? Vaya, sin duda has progresado. —El Uzumaki rió entre dientes al final.

Tazuna se sintió algo apenado—. Bueno, no fue cosa mía, sino del hombre que verdaderamente administra este pueblo. —Se refería al líder de los Yakuza, Kyofu. Aunque nunca lo había visto en persona, ya había oído hablar de él. A Tazuna tampoco se le había ocurrido que Naruto fuera esa persona.

—Por cierto, ¿Qué le sucedió a tu cabello y al color de tus ojos? La última vez que estuviste aquí eran totalmente rojizos. —Agregó el constructor de puentes con un dedo en su barbilla.

Haku miró de reojo al Jinchūriki, mientras que Kin se preguntó a qué se refería al mismo tiempo que visualizaba a Naruto con esas características. Inari también se veía curioso, pero no le había prestado mayor atención a ese hecho, ya que la presencia de su 'padre' era lo único que le importaba.

—Sucedieron algunas cosas luego de que visitara a Tsunami-chan hace unos meses atrás, digamos que los cambios fueron una consecuencia.

Tazuna se encogió de hombros, restándole importancia al asunto—. Bueno, mientras sigas siendo el mismo, entonces creo que no habrá problemas.

Más palabras al respecto ya no se habían pronunciado, e Inari, aprovechando el silencio, continuó—. Entonces vamos, te mostraré el lugar donde sirven los mejores platillos. ¿Tú no vienes, abuelito?

—No, Inari. Ve y diviértete con tu 'padre' —el anciano contestó, acariciando el cabello de su nieto mientras sonreía luego de ver la expresión en el rostro de su ahijado. La idea de que lo llamara padre aún no le agradaba, después de todo.

El pequeño asintió con una sonrisa y tomó una de las manos de su 'padre' para tirarlo hacia la salida. Naruto no opuso resistencia y siguió a Inari por medio de sus estirones, mientras que ambas pelinegras rieron por lo bajo antes de seguir a 'padre e hijo'.

En el hospital de Nami, los médicos, pacientes, trabajadores y visitantes realizaban sus acciones correspondientes en relativo silencio hasta que la puerta principal se había abierto repentinamente, dando paso a un pequeño grupo de hombres que caminó con prisa hacia la recepción.

Los presentes instantáneamente miraron con sorpresa al hombre que iba al frente, puesto que su apariencia era exactamente la misma a la de aquel hombre que se encontraba en los recuadros del hospital.

Algunos habían intentado acercársele y saludarse, pero el hombre y sus acompañantes habían pasado de largo para llegar cuanto antes a la recepción.

En ese lugar, unos nerviosos recepcionistas saludaron respetuosamente a su jefe mientras este introducía su mano en su bolsillo derecho para extraer el papel donde los médicos de Konoha habían anotado los ítems que necesitaban para su hermano.

Al tener el objeto en sus manos, prosiguió a declarar el motivo de su visita—. Necesito todo lo que se encuentra en esta lista inmediatamente.

La mujer que se encontraba al lado derecho recibió el papel, mientras que el hombre a su lado tomó el micrófono y solicitó a los encargados del depósito que prepararan los artículos que pronunciaría a continuación.

Mientras el recepcionista hablaba, Kyofu, quien nuevamente se había puesto su traje, se giró hacia sus acompañantes para decirles—. Diríjanse al depósito y ayúdenles a preparar lo que necesito. Ya no estoy en condiciones de hacer más clones de sombra. —Finalmente extrajo dos pergaminos de sellado.

—Hai, Kyofu-sama. —Ambos recibieron los pergaminos y desaparecieron en Shunshins para arribar lo antes posible al depósito del hospital.

El enmascarado finalmente había encontrado un tiempo para suspirar, liberando en su aliento el cansancio acumulado luego de aquella intensa batalla en Konoha. Se aproximó a uno de los banquillos en el pasillo, y los visitantes hicieron algo de lugar para que pudiera sentarse, oyéndole suspirar una vez más mientras friccionaba sus cansados y adoloridos músculos.

Las personas le miraban con interés, otros con admiración, algunos con precaución, y los niños con mucha diversión debido a la sonrisa de su máscara. Los padres de estos últimos tuvieron que contener a sus hijos para que no molestaran al importante individuo que actualmente recobraba su energía.

Un pequeño niño, quien había estado comprando algunas golosinas de una dispensadora cercana, había sido el único en acercarse a él, curioso porque su apariencia se asemejaba a la del hombre en los portarretratos.

Ya se encontraba parado frente a él, mirándolo con atención con un dedo sobre su labio inferior. El padre de aquel niño se había levantado para que no molestara a ese hombre, pero había sido tarde, puesto que el pequeño había agarrado la capa de Kyofu y tirado suavemente de ella.

Naruto, al sentir el tirón en su prenda, miró hacia abajo y observó a un niño siendo recogido por quien parecía ser su padre, oyéndole disculparse por la 'travesura' de su hijo.

—No se preocupe —contestó el enmascarado, haciendo una señal de desestimación con sus manos, una que alivió al padre del niño.

Como Kyofu vio que ya se retiraban y que el niño aún lo miraba con interés, preguntó—. ¿Qué quieres saber, niño?

El padre se había detenido y girado hacia él, bajando a su hijo para que conversara con el importante hombre de negocios, ya que éste no tenía problemas y tampoco quería faltarle el respeto al impedir la charla.

El niño, con aquel semblante de curiosidad, se aproximó al también curioso enmascarado—. Oiga, señor, ¿es usted el dueño de este hospital?

—Así es, ¿necesitas algo? —preguntó mientras se ponía de pie, ya que había visto a Sai y Kitsune retornando por el pasillo.

El niño sonrió y sacudió su cabeza en señal de negación—. No, solo quería darle las gracias porque mi mami podrá curarse. Eso dice mi papi. —Giró su cabeza hacia su padre, quien lo miraba con una tierna sonrisa al igual que los demás adultos que se encontraban esperando en los pasillos.

Volvió a mirar hacia el frente, esta vez para ver al 'dueño' del hospital arrodillándose frente a él y poniendo una mano sobre su hombro—. Niño, no olvides esto. Nunca tomes crédito por algo que no has hecho. Eso solo lo hacen aquellos que son incapaces de obtener méritos propios. Es decir, solo lo hacen los perdedores —habló con seriedad, pero también con un tono amigable para no asustarlo.

El niño le había dicho que no había entendido por qué le había dicho eso, ni siquiera los adultos o los empleados del magnate.

El enmascarado respondió mientras se ponía de pie y señalaba a las paredes—. Esto es un simple edificio, un lugar donde gente enferma se reúne para buscar tratamiento. Pero no vienen a buscarme a mí, sino a los médicos quienes dedicaron gran parte de sus vidas estudiando medicina. Así que no puedo robarles el crédito, si tienes que agradecer a alguien, agradece a quienes en verdad están tratando a tu madre. ¿Entendido?

—¡Hai! —contestó el niño con un movimiento de asentimiento de su cabeza.

Kyofu agregó—. No lo olvides, obtén tus propios méritos, sin importar los medios que utilices para obtenerlos. Sin embargo, que siempre sean méritos tuyos para que te sientas satisfecho contigo mismo.

Esta vez no solo el niño había asentido, sino también varias personas en el pasillo.

El enmascarado hizo una ligera reverencia de despedida antes de voltearse a sus acompañantes, quienes tendieron los pergaminos de sellado hacia él.

Naruto los recibió y los guardó en los bolsillos de su traje, volteándose hacia la salida mientras transmitía telepáticamente un mensaje a los dos miembros de su organización—. Tal vez regrese en unos días. En cuanto al original, no estoy seguro. Díganle a las chicas que no se preocupen. Ahora me voy. —Sin más, desapareció en un Shunshin de hojas.

Sai y Kitsune se miraron entre sí antes de caminar sin prisa hacia la residencia de la familia de Tsunami.

Ambos tuvieron que aguantarse las ganas de preguntar cómo se habían desarrollado los acontecimientos en la Aldea de la Oculta entre las Hojas, pero tal vez podrían preguntárselo al clon que había creado.

Konohagakure no Sato – Actualidad


Dentro de una habitación de uno de los edificios que Tenzō había creado con su Mokuton, dos camas de madera tenían un cuerpo inconsciente respectivamente.

Uno de ellos era un rubio, mientras que el otro era un pelirrojo con mechones rubios en las puntas.

El de menor estatura estaba rodeado por su padre y varios médicos que estaban haciendo todo lo posible para calmar sus dolores, mientras que el otro estaba siendo custodiado de cerca por el usuario del Elemento Madera para evitar otro desastre.

Mientras tanto, el padre observaba de tanto en tanto a su reloj al mismo tiempo que observaba las brillosas manos de los médicos de Konoha pasando por el cuerpo de su hijo menor. También miraba al hijo mayor, pero su preocupación hacia él no era mayor puesto que sabía que ya se encontraba fuera de peligro, aunque tendría que hacer algo con él antes de que despertara, pero esperaría hasta la llegada de Kyofu antes de tomar una decisión al respecto.

Los minutos transcurrieron, minutos en los cuales Menma había sido estabilizado por los médicos, pero estos informaron al Hokage que solo era temporal y que necesitarían de los instrumentos que Kyofu había ido a buscar, o de lo contrario, el Jinchūriki menor moriría al caer la noche.

En cuanto a Naruto, los médicos ni siquiera se dignaron a mirar hacia él, cosa que a Minato no le había importado ya que no quería que la animosidad incrementara. Dejó que se retiraran y esperó sentado en una silla hasta la llegada del enmascarado.

Veinte minutos habían pasado y la puerta de la habitación nuevamente se había abierto, revelando a los médicos de hace unos momentos ingresando con equipos de hospital, siendo acompañados por el hombre del traje negro.

El Hokage se puso de pie, observando a los médicos colocando los instrumentos que controlarían los signos vitales de su hijo además de inyectarle drogas que aliviarían su dolor.

Mientras los doctores trabajaban, el Yondaime se acercó a Kyofu—. Regresaste pronto. Gracias por esto.

El enmascarado giró su cabeza hacia la voz y vio al rubio inclinándose ligeramente—. No se preocupe, Hokage-dono. Solo son negocios, y créame, estoy ansioso por pasar factura.

El rubio levantó su cabeza y respondió entre un suspiro—. De todos modos, tu ayuda es apreciada.

Kyofu simplemente asintió y observó junto con el Hokage y Tenzō a los médicos trabajando. Cuando finalmente terminaron, el jefe médico se aproximó al Hokage para decirle—. Esto debería de mantenerlo con vida durante al menos una semana. El personal se turnará periódicamente para evitar que los insectos dentro del cuerpo de Menma-sama continúen propagándose y causen daños irreparables.

—¿Es que no sería mejor operarlo en este preciso momento? Dijiste que tan solo necesitaban de estos instrumentos, y Kyofu-dono ya los ha entregado. ¿Qué es lo que sucede? —interrogó el Yondaime con un tono de preocupación.

—Una operación en este preciso instante es ciertamente factible —replicó el medico antes de suspirar—. Sin embargo, uno de los cuerpos invasores se encuentra alojado en su columna vertebral. Una extracción forzosa dejaría a Menma-sama inválido por el resto de su vida, o incluso peor. En condiciones normales, podríamos realizar la operación sin contratiempos, pero el invasor es un cuerpo desconocido y tememos que realicemos algo que afecte negativamente a Menma-sama.

Kyofu se sintió impresionado, mientras que el Yondaime, devastado. Sin embargo, no cedió ante sus emociones y preguntó con la mayor calma posible—. ¿Qué propones?

—El cuerpo médico llegó a la conclusión de que lo mejor sería que Tsunade-sama realizara tan delicada operación. Creemos que es la única persona que no causará secuelas —contestó el médico.

Minato había mirado sutilmente a Kyofu antes de girarse hacia el doctor—. Lo entiendo. Pero solo para estar seguro, ¿Cuánto tiempo Menma resistirá sin la ayuda de Tsunade?

—Alrededor de una semana, Hokage-sama. Como recomendamos, lo mejor sería recurrir a las habilidades de Tsunade-sama. —Dicho esto, los médicos decidieron dar algo de privacidad al Yondaime, pero el rubio había hablado antes de que se retiraran.

—¿Qué hay de él? —cuestionó el Hokage, mirando en dirección al inconsciente cuerpo de su hijo mayor.

Los médicos se detuvieron, se voltearon, miraron hacia la otra cama, y cada uno compartió la misma expresión facial. El jefe médico contestó—. Parece que se encuentra bien. —Su voz transmitía desprecio, odio y rencor, además de varios sentimientos negativos que no pasaron desapercibidos por los Shinobis de la Hoja y Kyofu.

Nadie dijo nada al respecto, puesto que el doctor había dicho para finalizar—. Ese es mi diagnostico final. Si desea saber más, busque a otro médico; yo no cargaré con el peso de las acciones de su… hijo. —Pronunciar esta última palabra le había costado con demasía; aunque si bien enojado, más no estúpido. No se atrevería a faltarle el respeto al hijo del Hokage, al menos no delante de su líder.

Minato comprendía el porqué de sus palabras, mas no había insistido y les había agradecido la ayuda. Los médicos finalmente se habían retirado, no sin antes agradecer a Kyofu por sus contribuciones.

En la habitación solo permanecieron los heridos, Minato, Tenzō, y Kyofu, estos dos últimos mirando al antepenúltimo, quien observaba con suma atención a su hijo mayor—. Tenzō —habló finalmente el rubio, girándose hacia él.

—¿Sí, Hokage-sama?

—Necesito que crees una prisión de madera para Naruto y bloquees su Chakra. Ya lo he hecho yo, pero prefiero otra medida de precaución. ¿Podrás hacerlo?

—Hai, Hokage-sama.

—Entonces te lo encargo. —El rubio esta vez se giró a Kyofu, quien se había limitado a sonreír detrás de su máscara al oír sus inútiles intentos para intentar bloquear su Chakra.

—Kyofu-san, me gustaría hablar con usted más tarde. Espero que permanezca en la aldea hasta entonces. —Su voz y mirada eran serias, mas no amenazantes.

—El tiempo es dinero, Hokage-dono. Sin embargo, no tengo otra alternativa más que quedarme ya que aún tenemos negocios pendientes que deben de ser atendidos.

Minato no dijo nada más al respecto e hizo un clon de sombra antes aproximarse a la cama de Naruto para cargarlo en brazos. Una vez que ya lo había cargado, solicitó a Tenzō que realizara su petición.

El usuario del Elemento Madera asintió y se retiró de la habitación junto con el Hokage, mientras que el clon de sombra permaneció en la habitación para cuidar de Menma.

Kyofu se retiró en silencio y caminó hacia la salida del hospital provisorio para buscar a Saito. Mientras realizaba su caminata hacia el exterior, el enmascarado había notado las miradas de admiración y gratitud por parte de los aldeanos que ya habían descendido de los refugios. No les prestó mucha atención; se limitó a devolver los saludos haciendo ligeros movimientos con sus manos.

Ya hastiado por el comportamiento de los aldeanos, apresuró su paso hacia la salida. Una vez allí, inhaló profundamente para calmar sus nervios. Al exhalar, pensó—. Muy bien, ¿en dónde te encuentras, señor general? —Cerró los ojos y se concentró en su Chakra.

Cuando obtuvo su localización, caminó en silencio hacia esa dirección, y una vez más había notado las miradas. Esta vez no solo por parte de los aldeanos, pero también de los Shinobis.

Esta vez algunos se le acercaron y le hablaron, algunos incluso pidieron su autógrafo; sin embargo, el enmascarado se había disculpado diciendo que estaba ocupado.

Como lo habían dejado solo, Kyofu prosiguió su caminata entre las ruinas de Konoha, esta vez observando que los Shinobis estaban montando tiendas para los heridos y los damnificados. Tal vez Anko y las demás se encontraban en una de esas tiendas; tendría que visitarlas después sin que nadie se diera cuenta.

Su caminata ya no se vio interrumpida, motivo por el cual había llegado con suma rapidez al lugar en cuestión, un lugar familiar donde había pasado gran parte de los últimos cuatro años de su vida: la Academia Ninja.

Al igual que el resto de la aldea, el lugar había sido completamente arrasado, ni siquiera había escombros a la vista.

En ese lugar encontró al general, quien miraba hacia el horizonte y fumaba otro de sus cigarrillos.

Antes de que Kyofu pudiera hablar, este había dicho—. Así que este es el lugar donde estuviste perdiendo el tiempo los últimos cuatro años.

El enmascarado rió entre dientes—. Así que ya lo descubriste. ¿Cómo?

Saito miró hacia las tiendas donde los civiles estaban asentándose—. Lo oí por ahí.

El clon de madera rió nuevamente—. Ya veo. Asumo que dijeron algo como: el lugar donde el maldito demonio se formó. —No necesitó confirmación por su parte, ya que no era inusual oír algo como eso.

Dejó eso a un lado y preguntó lo siguiente—. Pero bueno, ¿qué me quieres decir?

—¿Qué te hace pensar que tengo algo que decir? —cuestionó el hombre de cabellera negra.

Con un ligero bufido, Naruto contestó—. Si no tuvieras nada que decir, entonces ya te habrías marchado.

Saito sacó el cigarrillo de su boca, lo lanzó al suelo, lo pisó y se aproximó al enmascarado, mirándolo fijamente antes de decir—. Tienes razón, tengo algo que decir.

—Pues adelante, soy todo oídos. —El Uzumaki hizo un gesto con su mano izquierda para que prosiguiera.

Saito lo miró con mayor intensidad—. Ten más cuidado. En lo que sea que te hayas convertido, no puede volver a suceder.

El clon también se puso serio—. Aún no sé qué fue lo que sucedió, pero no creas que no tomaré las medidas necesarias para evitar lo que sucedió hoy.

—Más te vale —agregó Saito, metiendo su mano en su bolsillo para sacar un cigarrillo y encenderlo, dándole una calada antes de expulsar el humo—. De lo contrario, te mataré antes de que puedas volver a transformarte. —Dicho esto, caminó hacia adelante, pasando de largo a Naruto.

El enmascarado se volteó y declaró con seriedad—. Te lo encargo.

Con una ceja levantada, el general Yakuza se volteó y le oyó continuar—. ¿Te sorprende? Pues no debería. Tú mismo lo has dicho; he cambiado. Así como tú, yo también he encontrado a personas a quienes deseo proteger, y no estoy dispuesto a ponerlos en peligro por cuestiones que me competen. Si nuevamente pierdo el control como lo hice hoy, mátame sin dudarlo; no tendrás una segunda oportunidad. —No fue una amenaza, más bien una advertencia. Ambos ya habían presenciado que tan rápido Naruto se adaptaba a los ataques en aquella trasformación.

Saito lo había entendido, por lo que no vio la necesidad de agregar nada más. Se volteó en silencio y caminó hacia la salida, tomando rumbo al País de las Olas para reunirse con las tropas que probablemente ya se encontraban en ese lugar.

El clon de madera, por su parte, pensó en una forma para reunirse con Anko y las demás, ya que quería asegurarse de que estuvieran bien.

Mientras tanto, a unos pocos metros del hospital provisorio de madera, Minato, con Naruto en brazos, vio a Tenzō arrodillándose y colocando sus palmas en el suelo para crear una prisión de madera.

Un edificio de un piso, con firmes paredes de madera, había emergido con suma rapidez.

El Yondaime asintió e ingresó al interior de dicho edificio. El interior se asemejaba a la de una pequeña estación de policías, con una celda aún más pequeña al final de la sala.

Minato había caminado en esa dirección, solo para detenerse abruptamente al oír una voz—. Creo que ya fue suficiente actuación.

Sorprendido, pero también aliviado, el Yondaime miró hacia abajo, y allí pudo ver a su hijo mirándole con una expresión de fastidio.

—¿Hokage-sama? —habló el usuario del Mokuton con cautela, observando a su líder bajando a su hijo de sus brazos.

Naruto, ya con los pies en el suelo, miró a la bata de hospital que llevaba encima antes de musitar—. Necesito ropa nueva.

—Intentaré conseguirlas, hijo. —Su padre alcanzó a oírle.

El Jinchūriki se encogió de hombros antes de mirar al usuario de madera—. ¿Quieres que entre allí? —preguntó, apuntando con su dedo pulgar a la celda que tenía detrás.

Tenzō no había respondido, pero la expresión en su rostro dio a entender que era eso lo que quería.

Naruto no tenía la energía requerida como para bromear con él, así que simplemente había ingresado en la celda y sentado en la cama de madera que había dentro—. ¿Podrían traerme algo para leer? Será aburrido estar aquí sin hacer nada.

Minato y Tenzō se miraron entre sí, algo sorprendidos por su colaboración. ¿Tal vez sabía lo que había sucedido y quería reparar el daño ocasionado? No, no podía ser eso.

Aun así, el Hokage sintió la necesidad de indagar—. ¿No te opones a mi decisión?

El Uzumaki se encogió de hombros—. No es como si pudiera hacer algo en mi condición actual. Estoy cansado, y, además, bloqueaste mi Chakra. ¿Qué podría hacer?

Miró a los ojos de su padre, y vio que este había puesto una mirada de vergüenza, cosa que le hizo suspirar y rodar los ojos—. ¿Quieres algo más? ¿O podrías dejarme en paz y traer lo que pedí?

El Hokage levantó su mano con la intención de agregar algo más, pero desistió de su idea y se limitó a decir—. Está bien, hijo. Volveré cuando pueda.

Naruto no le prestó más atención y se recostó en la cama para reflexionar en los acontecimientos que afectaron no solo a él, sino también a personas importantes en su vida.

El Yondaime suspiró y se volteó hacia Tenzō para susurrar—. Iré a hablar con el consejo, luego regresaré. Atiéndelo mientras tanto, no me tardaré.

El usuario del elemento madera asintió, y cuando el rubio dispuso a retirarse, oyó a su hijo decir—. ¿Saben algo de Sandaime-sama?

Los Shinobis de la Hoja le miraron y le vieron sentándose sobre la cama, mirando a ambos con una seria mirada.

Ninguno de los dos sabía que responder, así que el Yondaime habló con honestidad—. No lo sé, hijo. Tal vez se encuentra en el hospital, cuando tenga noticias, te lo haré saber.

—Te lo agradecería —contestó el Uzumaki con suma sinceridad, recostándose nuevamente en su cama y esta vez guardando absoluto silencio. Su mente, sin embargo, era un caos.

Se sentía mortificado; no podía dejar de pensar en lo que había sucedido con el Sandaime. Lo último que recordaba era su lucha con Orochimaru y los antiguos Hokages.

¿Había perdido y ahora estaba muerto? O peor aún, ¿lo había asesinado él cuando perdió la razón y destruyó la aldea? No podía dejar de pensar en este último escenario, especialmente porque no podía sentir su Chakra.

Kurama intentó tranquilizarle al decirle que no podía sentir su Chakra ya que aún se encontraba agotado, lo cual era verdad. Pero, aun así, las incógnitas en su mente no hacían nada más que atormentarle, especialmente por el estado actual de Karin. No podía saber cómo se encontraba, ya que los clones que recientemente estuvieron en contacto con la pelirroja no se había disipado, y, además, estos no sabían lo que había sucedido con ella y el original.

El Bijū ya no dijo nada más, aunque le preocupaba que esos pensamientos pudieran desencadenar otra tragedia, una que tal vez ya sería imparable.

El Hokage, por su parte, se retiró de la prisión y fue en busca de Shikaku para ver si ya había reunido al consejo como se lo había pedido momentos antes de ingresar a Naruto al hospital.

Mientras buscaba al Nara, el Yondaime había visto a Kyofu despidiéndose de Saito, quien caminó con suma lentitud hacia donde alguna vez estuvo la entrada principal de Konoha.

El rubio acortó la distancia con el enmascarado, mientras que este último se había volteado al sentir la siempre poderosa presencia del Yondaime Hokage.

—¿A dónde va? —preguntó Minato, mirando al alto hombre que se alejaba.

Kyofu miró en la misma dirección que el Hokage—. Un hombre ocupado… —contestó el enmascarado antes de girar su cabeza hacia el Shinobi de la Hoja—. ¿Necesita algo más de mí, Hokage-dono? ¿O ya se encuentra listo para hablar de negocios?

El rubio negó con su cabeza—. Eso tendrá que esperar. Y por ahora no necesito nada, pero me gustaría que estuvieras cerca para que pueda hablar contigo una vez que me reúna con mi consejo.

—Oh, política. Qué interesante. Me gustaría estar presente, si no es mucha molestia.

Minato entrecerró los ojos ligeramente—. ¿Cuál es tu interés?

Kyofu rió entre dientes antes de contestar—. Su hijo, Hokage-dono. Me gustaría oír la decisión que usted tomará. Como ya sabe, ese joven me ha mantenido al día sobre los acontecimientos en Konoha.

Los ojos del Yondaime se entrecerraron, y un tenue tono amenazante escapó de sus labios—. ¿Cómo es que tú y él se conocieron?

El enmascarado ignoró momentáneamente esa pregunta e hizo una señal con su mano derecha para que ambos caminaran.

Minato no tuvo más remedio que seguirle, puesto que el magnate había caminado en dirección a los asentamientos sin esperar a que el Hokage se le uniera.

Trotando para alcanzarlo, el rubio se paró a su lado, y fue entonces cuando oyó la respuesta—. Su hijo es un individuo muy peculiar. Tan solo mire sus títulos en el libro bingo.

—Eso no explica cómo se conocieron —replicó el Hokage.

El enmascarado rió ligeramente—. Su hijo es una persona ambiciosa, Hokage-dono. Como tal, la lealtad no le es relevante a la hora de alcanzar sus objetivos.

—¿Qué quieres decir? —preguntó el Hokage, con una vaga idea del significado de esas palabras.

Kyofu en ese entonces se detuvo y miró directamente a Minato—. Naruto es un mercenario, Hokage-dono. Trabaja para el mejor postor.

Por algún motivo que no sabía, Minato no había reaccionado de ninguna forma, ni física ni mentalmente. Tal vez se debía al hecho de que su hijo había cometido mayores calamidades, y tales acciones ya habían insensibilizado la conciencia del Hokage; lo único que había dicho fue—. ¿Y por qué él?

El enmascarado le miró con una ceja levantada, puesto que había esperado algún tipo de reacción, pero lo único que había visto fue una expresión de curiosidad.

Kyofu se encogió de hombros y contestó—. Al principio no supe que se trataba de él. Tan solo me interesó su, digámosle, 'currículo', por lo tanto, decidí ponerme en contacto con él. No fue difícil contactarlo, puesto que la forma en la que realizaba sus trabajos era insólita. Así que no me fue difícil enviar a mis agentes para ofrecerle trabajo.

Hizo una pausa para mirar a Minato—. El resto es historia para otro momento, Hokage-dono. Estoy seguro que debe de llegar a su asamblea cuanto antes. Luego tal vez podremos continuar. Así que ahora, ¿vamos?

Kyōfu tenía razón, aquella reunión era de suma importancia, ya que los puntos que se tratarían allí concernían al futuro de su hijo mayor.

—Está bien, pero esta conversación no se acaba aquí. —La única razón por la cual le permitiría participar del consejo era por su ayuda en este conflicto, y, además, porque no tratarían nada que él no supiera.

El enmascarado asintió e hizo una seña con su mano derecha para que el rubio se adelantara. Cuando le rebasó, Kyofu utilizó un Henge sin que se diera cuenta antes de caminar detrás de él.

Segundos después habían llegado al lugar donde alguna vez estuvo la arteria principal que conducía a la ya desaparecida Torre Hokage, y que ahora se encontraba rodeada por tiendas de campañas que los Shinobis habían montado y seguían montado.

Las personas alrededor se habían volteado para mirar al Hokage, y este había notada ciertas miradas de recelo, otras de miedo, y unas muy pocas de respeto y admiración. Su acompañante pasó desapercibido, puesto que su nueva apariencia no era la de alguien a quien consideraran tan importante.

Tales miradas habían preocupado, y en cierta medida, desmoralizado al Yondaime, pero había continuado su caminata sin detenerse. Esa fue su intención, pero había recordado al individuo que caminaba detrás de él. Pensó que su presencia causaría cierta conmoción, pero los civiles solo le miraban a él o simplemente le ignoraban. ¿Tal vez Kyofu había partido sin que lo notara?

Decidió comprobarlo, por lo que dio una media vuelta para mirar hacia atrás—. ¿Kakashi? —preguntó confundido al ver a su estudiante parado detrás de él.

Este, con una expresión y voz que no se parecía en nada a la del Hatake, habló—. Prosigamos, Hokage-dono.

No necesitó oír nada más para saber de quien se trataba, y como lo había solicitado, Minato continuó con su caminata hasta toparse con Shikaku. El Hokage lo había visto deambulando por las calles, también en su búsqueda.

El Nara, al divisarlo, trotó hasta él y se inclinó ligeramente al estar cerca—. Hokage-sama, el consejo ya está listo. Por favor, sígame. —Con una media vuelta, caminó hacia al lugar donde se encontraba el consejo.

Tanto Minato como 'Kakashi' siguieron a Shikaku en silencio, y luego de un minuto de caminata, el trio arribó a una tienda de campaña de al menos cien metros cuadrados.

Ingresaron en silencio, oyendo los murmullos de las personas que ya se encontraban en el interior. Los cuchicheos se detuvieron cuando oyeron pasos que provenían de la entrada; miraron hacia esa dirección y vieron a Shikaku, Minato, y a 'Kakashi'.

El Hokage observó que no había ni sillas ni mesa; todos estaban parados y mirando hacia él—. Iniciemos —habló Minato, acercándose al grupo y deteniéndose al lado de su maestro, quien ya había llegado con anterioridad.

Antes de que el Yondaime pronunciara el motivo de esta reunión, el Sannin miró a su alumno y le susurró—. ¿Cómo se encuentra Menma?

Minato giró su cabeza hacia él y también susurró—. Por ahora estable. Luego te comentaré los detalles. Ahora debo de iniciar esta reunión.

Jiraiya asintió con la cabeza y miró hacia delante al igual que el Hokage, quien prosiguió, esta vez mirando a Shikaku—. Antes de iniciar, ¿ya hay un conteo de bajas?

El Nara negó con la cabeza antes de contestar—. Aún no. Pero Inoichi ha realizado un estimado…

—Adelante —replicó el Hokage, preparándose para oír lo peor.

El Yamanaka prosiguió—. Alrededor de cinco mil Shinobis y catorce mil civiles. Esto solo contando quienes fueron atacados por las partículas y aquellos que perecieron durante la explosión que arrasó la aldea. En cuanto a las personas que fallecieron en el estadio, alrededor de ochocientas.

Su voz sonaba molesta, aunque su expresión era serna. Siempre desconfió en Naruto, pero nunca pensó que expondría a su hija a tal peligro. Nunca se lo perdonaría, y si tuviera la oportunidad, le diría sus verdades en su cara.

El sector Shinobi del consejo mantuvo una mirada impasible, mientras que la civil casi se rompe a llorar —con ciertas excepciones como Kohta—, pero en general, ambos sectores se sintieron conmocionados.

Una dolorosa punzada había sentido Minato en su corazón, una que al mismo tiempo le hizo liberar un suspiro de tristeza. Tanta angustia, tanto dolor, tanto sufrimiento, todo debido a su mal juicio.

Ya nada podía hacer para remediar tan catastrófica situación, solo asumir lo que había sucedido y seguir adelante. Para ello sacudió la cabeza y miró una vez más al Nara—. Declarare tres días de asueto para homenajear a los fallecidos. Si hay alguien que necesite un tiempo a solas, tiene permiso para retirarse.

Su cabeza giró hacia ambos lados a la espera a que alguien dijera algo. Pasados los segundos, nadie había pronunciado palabra alguna. Lo único que Minato había visto eran algunas miradas serias, y otras tristes y recelosas.

El Hokage prosiguió—. Ya todos sabemos lo que ha acontecido en este día. —Con una breve pausa, miró a su Sensei, quien pudo notar el nerviosismo en los ojos de su alumno.

¿Cómo no lo estaría? Tenía que decirles a todos que su hijo había sido medianamente responsable de lo acontecido, y peor aún, que tal vez no tomaría la posición que la mayoría estaba esperando.

Con una seria mirada y un ligero movimiento con su cabeza, Jiraiya le dijo que ya era hora.

Minato devolvió el gesto antes de mirar al frente y proseguir—. El responsable fue mi hijo, Naruto. —El Hokage inevitablemente había cerrado sus ojos, más aún luego de oír los susurros de molestia que provenía del consejo civil.

Si bien el Yondaime —y algunos de los Shinobis presentes— sabía que el Kyūbi no había estado controlando a Naruto, sabía que tal explicación no haría diferencia alguna, o tal vez solo empeoraría la ya de por sí pésima percepción que su hijo tenía en la aldea.

Como no quería que las cosas se caldearan antes de que revelara su decisión, Minato solicitó que guardaran silencio.

Cuando hubo una sensación de calma, el rubio prosiguió—. Sus acciones no tienen justificación, y sé que la gran mayoría será incapaz de soportar su propia existencia. Aun así, la decisión que he tomado no es la que ustedes están esperando.

Debido a un involuntario suspiro, Minato detuvo momentáneamente su declaración. Aprovechando el silencio que había creado, el Hokage cerró los ojos, respiró hondo y finalmente abrió los ojos para mirar al techo de la tienda, haciendo el máximo esfuerzo para buscar una respuesta que dejara satisfechos a todos.

Pero sabía que tal solución sería imposible. Era su felicidad o la de los demás, y aunque fuera algo egoísta e incluso despreciable, Minato elegiría la primera opción.

La pausa había sido más que suficiente, por lo que decidió continuar, esta vez con una seria expresión que no dejara dudas que había tomado la siguiente resolución—. He decidido sellar su Chakra para que sea incapaz de volver a cometer acciones como las de hoy. Además, le otorgaré prisión domiciliaria en mi hogar.

Era algo parecido a lo que Kyofu le había dicho a los Shinobis cuando Nikushimi había perdido, palabras que habían logrado tranquilizar a los ninjas de Konoha.

Sin embargo, Minato no quería someter a su hijo a más sufrimiento al dejarlo en una celda de confinamiento. Eso solo empeoraría las cosas, ya que podría enfurecerlo y tal resultado haría que los acontecimientos de este día se repitieran. Minato sabía que tenía que contener la furia de su hijo lo más que pudiera hasta que pusiera en marcha el plan que cambiaría a Naruto para siempre.

Apenas y el Hokage había cerrado la boca, casi la totalidad del consejo civil había vociferado abiertamente su descontento y decepción.

El sector Shinobi no había expresado su opinión, pero se podía notal la desilusión.

'Kakashi' había pensado con una sonrisa—. Eso suena interesante, pero, ¿funcionará?

—Eso no importa —interrumpió Kurama con una severa mirada—. No bajes la guardia, aunque tengas cierta inmunidad a los jutsus de sellado.

El clon de madera desestimó su inquietud—. No te preocupes, Kurama. De seguro el jefe se irá de este maldito lugar cuando tenga las suficientes fuerzas, mucho antes de que mi papito pueda hacer lo que tenga planeado. Además…

El grito enfurecido de un miembro del consejo civil le había interrumpido—. ¡Insólito! ¡Ese maldito demonio debe ser ejecutado; tiene que pagar por todos los crímenes que ha cometido!

Todos habían mirado hacia ese hombre, a excepción de Minato, quien decidió suspirar y mirar hacia el techo mientras oía a otra persona gritar—. ¡Tiene razón, Hokage-sama! ¡No podemos arriesgarnos a que el demonio vuelva a cometer otra desgracia!

—¡Lo menos que podría hacer es llevar a cabo la sugerencia de Kyofu-sama y hacer que el demonio se pudra en una celda! —Otra persona agregó.

Más personas se habían sumado a la protesta, gritando con rabia su desacuerdo y decepción; algunos incluso habían dicho que el Hokage estaba demostrando debilidad y que tenía que pensar en el bien común.

Kyofu observaba con una sonrisa divertida que se ocultaba detrás de la máscara de Kakashi—. Si tan solo tuviera unas palomitas de maíz, esto sería perfecto. ¿Qué es lo que harás, papito?

Jiraiya, cansado de tanto griterío, frunció el ceño y estuvo a punto de mandarlos callar.

Una inesperada voz había exclamado antes de que el Sannin pudiera—. ¡Silencio!

Jiraiya miró a su lado y observó la expresión de hartazgo y molestia en el rostro de su estudiante.

El Hokage solo necesitó decirlo una vez, puesto que además de su voz, también había liberado un ligero instinto asesino que había sido suficiente para intimidar a los civiles.

Una vez que la atención de los presentes fue puesta en él, Minato continuó—. Creo que todos ustedes están olvidando algo muy importante…— Hizo una pausa para mirar a los ojos de cada uno de los presentes—. Yo soy el Hokage; la máxima autoridad en esta aldea, y como tal, ¡mi palabra es la ley!

—Oh, vaya… —Pensó el clon de madera con una sonrisa ante el repentino exabrupto de su padre.

Lo siguiente que el Hokage había dicho fue—. He soportado sus rabietas durante bastante tiempo, aun cuando la gran mayoría nunca ha aportado nada que fuera beneficioso para aquellos que ustedes representan. Admito que es mi culpa, por haberles consentido durante tanto tiempo…— Hizo una pausa para suspirar y negar con la cabeza.

—Hokage-sama, ¿qué quiere…? —Aprovechó alguien del consejo civil para preguntar.

La voz de Minato le había cortado antes de que finalizara—. Por lo tanto, aprovecharé este momento para llevar a cabo algunas reformas. En primer lugar, el consejo civil será reducido a un solo miembro.

—¡¿Qué?! —El consejo civil estalló al unísono.

Antes de que Minato pudiera continuar, una voz de una anciana había expresado—. Hokage-sama, discúlpeme.

El consejo guardó silencio total al reconocer la voz de Koharu Utatane, quien miraba al Yondaime con ojos entrecerrados.

El Hokage devolvió la mirada a la mujer que había sido parte del consejo original en los tiempos del tercer Hokage.

La Kunoichi retirada prosiguió—. Creo que es una decisión apresurada, Hokage-sama. El sector civil cumple una función sustancial en este consejo.

—¿Y qué sería eso? —cortó Minato abruptamente.

Esta vez, Homura Mitokado, tomó la palabra—. Darles esperanzas a los aldeanos, quienes a pesar de ser incapaces de utilizar el Chakra, tienen la misma posibilidad de ocupar cargos importantes como los Shinobis presentes en esta habitación. Y como ya se lo había dicho años atrás, un pueblo feliz es igual a un pueblo eficiente.

Los ojos de Minato se habían crispado con recelo. ¿En verdad creía que se tragaría una explicación tan burda como esa?

Le había tomado algunos años, pero el rubio había logrado comprender por qué los miembros originales del consejo habían insistido con la idea de implementar un consejo civil.

Era simple, Homura, Koharu y Danzo habían dado la idea de incrementar el tamaño del consejo ya que, si bien Minato era alguien joven y a quien hubieran podido manipular con facilidad, sabían que con el correr de los años éste habría ganado experiencia política, y, por tal motivo, el Hokage posiblemente los habría relevado de sus posiciones.

Por tal motivo le habían convencido de que un consejo civil aliviaría su trabajo y que ganaría el aprecio de los civiles, pero lo que buscaban en realidad era dividir su poder y manipular no al Hokage, sino a aquellos que se unirían al consejo.

Aunque los integrantes civiles del consejo nunca habían tenido relevancia en la toma de decisiones, eran un respaldo en caso de que Minato intentara librarse de ellos, ya sea haciendo que ellos se opusieran a la idea o utilizarlos desde las sombras.

Tal necesidad nunca se había presentado gracias al ataque del Kyūbi. ¿Quién hubiera pensado que el Yondaime se volvería tan frio e irracional?

Volviendo al presente, Minato había tenido suficiente de sus habladurías—. Pueden ahorrarse el discurso; ya he tomado una decisión. Y no empujen mi mano, porque de lo contrario, también me desharé de ustedes. —Miró fijamente a ambos ancianos, con una mirada prácticamente asesina, dejando en claro a qué se refería con "liberarse de ellos".

Homura y Koharu se quedaron fríos en sus lugares, con sudor que caía de sus frentes. Miraron con incredulidad al Hokage, pero su expresión no dejaba ninguna duda de que hablaba en serio.

El silencio nuevamente fue absoluto, por lo que el rubio continuó—. Ahora, debo confesar que me siento preocupado por la posibilidad de que lo tratado en esta reunión se filtre al exterior. Una vez más, culpa mía por no aplicar las medidas adecuadas a su debido tiempo. Por lo tanto… —Con un chasquido de sus dedos, decenas de ANBU habían aparecido detrás del Yondaime, cada uno de ellos arrodillados ante su líder.

Entre los recién llegados se encontraba Yugao, quien resaltaba debido a la inusual pigmentación de su cabellera.

El clon de madera había su fijado su mirada en ella, preguntándose si se encontraba bien luego de encontrarse con aquel abominable ser. También quería saber sobre Anko, pero eso tendría que esperar.

Acto seguido, 'Kakashi' miró al consejo civil, viendo que varios de ellos habían retrocedido asustados por la presencia de los Shinobis enmascarados y por lo que el Hokage podría decir a continuación.

El rubio no tenía intención de darle vueltas al asunto, por lo que dijo—. Ellos vigilarán a cada uno de ustedes. —Miró a los ojos de los miembros del consejo civil y a los ancianos del consejo, quienes sudaron y tragaron saliva debido al creciente nerviosismo.

—Si ellos descubren o sospechan que están intentando o piensan comentar a alguien sobre lo acontecido en esta reunión, serán ejecutados en el acto.

El consejo civil jadeó, mientras que el Shinobi observó en silencio, aunque con expresiones de sorpresa por su drástica decisión.

¿Qué era lo que le impulsaba a cambiar las bases que él mismo había establecido? ¿Era Naruto? O como lo había dicho, ¿simplemente había tenido suficiente del consejo civil?

Siendo sinceros, los Shinobis nunca estuvieron a favor de que formaran parte del consejo, pero nunca habían dicho nada al respecto porque el Hokage había tomado esa decisión.

Algunos porque respetaban su decisión, mientras que otros temían que pudieran decir algo que incurriera a su ira.

—No crean que hago esto por gusto; es algo que debí de haber hecho hace mucho tiempo para evitar ciertos problemas… —Con esto se refería a todos los acontecimientos que rodeaban a Naruto.

Si Minato hubiera prestado atención a las palabras del Sandaime y hubiera prohibido revelar la identidad del contenedor del Kyūbi, entonces mucho de esto se hubiera podido evitar. Pero fue terco, y ahora estaba pagando las consecuencias.

El rubio cerró sus ojos con fuerza al recordar el amargo pasado, lamentándose y maldiciéndose por su falta de su juicio. Ahora tenía que seguir adelante en un intento de enmendar el irremediable pasado.

Sus ojos se abrieron de vuelta para decir las últimas palabras—. Eso sería todo. Cuando hayamos rendido tributo a los fallecidos, volveré a convocar una reunión, pero esta vez, con el representante que ustedes elegirán...

—Ese representante ya ha sido elegido, Hokage-sama. —La voz de alguien en el consejo civil se había oído, lo cual hizo que todos se giraran hacia la fuente.

'Kakashi' había sonreído al reconocer la voz, mientras que Minato preguntó lo siguiente—. ¿Qué quieres decir, Kohta-san? ¿En qué momento lo hicieron?

Extrañamente, el resto del consejo civil se mantuvo en silencio, dando a entender que había algo de razón en sus palabras. Aunque la gran mayoría aún tenía miradas de decepción y otras de tristeza.

—Usted tiene razón, Hokage-sama. Es verdad que mis colegas y yo no hemos tratado este punto en este preciso instante. Sin embargo, intuí que esto sucedería.

—¿Cómo? —preguntó Minato genuinamente interesado.

El hombre de corta estatura respondió—. En verdad no pensé que usted dejaría un puesto bacante; pensé que eliminaría al consejo civil en su totalidad. En ese caso, mi plan habría sido el de hacerle ver que soy necesario en este consejo.

El Hokage levantó una ceja en señal de duda—. ¿Por qué?

Kohta en ese entonces miró al resto del consejo civil, quienes mantuvieron su mirada fija en el Hokage. Acto seguido, el aliado de Kyofu-sama también miró al Yondaime y continuó—. No es por presumir, pero mi influencia no solo se radica en Konoha, y, por lo tanto, mi riqueza e influencia es mucho mayor a la de los presentes en esta habitación.

—Eso no prueba que tu importancia es mayor a la de los demás —interrumpió Minato.

—Discúlpeme, Hokage-sama. Lo que intento decir es que el provecho que usted puede sacar de mi es mayor a diferencia del resto del consejo civil. Ahora más que nunca mis conexiones políticas y económicas serán necesarias para ayudar a la reconstrucción de la aldea. Mis camaradas comprenden que el bienestar de nuestra aldea y la de los aldeanos es lo más importante. Así que estuvieron de acuerdo en que yo dijera estas palabras en caso de que algún día el consejo civil fuera disuelto.

Solo fue capaz de intuir que esto sucedería luego de que Minato hubiera reconocido a Naruto como su hijo, y a pesar de que los aldeanos se mostraron arrepentidos por cómo trataron al Jinchūriki, Kohta sabía que tal remordimiento no duraría mucho tiempo una vez que el Uzumaki volviera a sus antiguas andanzas, lo cual haría que la población recobrara su percepción original hacia Naruto.

En caso de que tal situación se presentara, Kohta concluyó que los miembros del sector civil demandarían cosas que el Hokage esta vez no aprobaría debido a su nueva faceta, y la insistencia de sus camaradas haría que Minato tomara su actual decisión.

Había sido por eso que se puso en contacto con cada uno de sus camaradas y les dijo que, si algún día el Hokage decidiera deshacerse del consejo, entonces necesitaría de su aprobación y ayuda para convencer al Hokage de que su permanencia en el consejo sería beneficioso para la aldea.

Sin embargo, Minato había permitido que un miembro permaneciera en el consejo, por lo que Kohta no necesitaría convencerlo para conservar su permanencia, solo tenía que explicarle por qué le sería de ayuda, cosa que ya había hecho. Ahora solo tenía que esperar.

El Hokage llevó sus dedos a la barbilla antes de mirar a los miembros del consejo civil—. ¿Es verdad eso?

Algunos tenían miradas de molestia, pero no por las palabras de Kohta, sino por las últimas decisiones del Hokage, aunque no lo dirían abiertamente.

Uno de ellos respondió—. Eso es correcto, Hokage-sama. Kohta-san dijo que era una posibilidad que usted se deshiciera del consejo civil. Muchos no tomamos sus palabras en serio o en su defecto no le creímos, pero todos concordamos que, si tal caso se presentara, él sería el más adecuado para seguir formando parte del consejo.

Otro de los que tenía una mirada de molestia agregó—. Además, y aunque no me agrada admitirlo, es una de las pocas personas que mantiene su neutralidad en todo momento y no se inmiscuye en asuntos militares. Creo que no habrá objeciones de su parte en esas áreas, solo cuando tus decisiones afecten a las vidas de los aldeanos.

A pesar de que los civiles del consejo aparentaban ser seres irracionales, al enfriar sus cabezas, estos podían decir cosas coherentes.

Tomando en consideración estas últimas palabras, Minato habló—. Está bien. Kohta-san será el representante del consejo civil. Los demás pueden retirarse, y como dije, todo esto debe permanecer en secreto.

No tenía motivos para dudar en Kohta, tan solo quiso oír los motivos por el cual le habían elegido como representante.

Todos los civiles asintieron e hicieron reverencias antes de proceder a retirarse.

Antes de que pudieran moverse de sus lugares, Kohta había dicho lo siguiente—. Antes de que se retiren, hay un punto que me gustaría tratar y quisiera que mis camaradas estén presentes. Podrían ser de mucha ayuda.

Todos se giraron hacia él, y Kohta, escondiendo magistralmente una oscura sonrisa, continuó—. Quisiera discutir sobre aquel hombre enmascarado que fue de gran ayuda para la supervivencia de la aldea. Kyofu-sama, no dejaré que tus esfuerzos sean en vano. Ha llegado el momento en que finalmente le sea útil.

Minato tuvo un tic en sus cejas, e inconscientemente miró hacia 'Kakashi', quien estaba dando una de sus 'sonrisas de ojo'. No encontró nada sospechoso en esa reacción, pero el rubio no podía negar que lo molestaba levemente.

El Namikaze miró de vuelta al frente, oyendo a los integrantes y exintegrantes del consejo conversando entre sí sobre las últimas palabras de Kohta.

Los antiguos miembros parecían más animados que los Shinobis, pero también se podían observar que algunos de estos últimos presentaban cierta emoción. Uno de ellos era Hiashi, quien esperaba encontrar una oportunidad para conversar con aquel hombre.

Minato miró a Kohta y le preguntó—. ¿De qué quieres hablar

Al decir dichas palabras, el silencio nuevamente se hizo presente en la tienda y todos miraron hacia el nuevo representante civil, quien una vez más había escondido una sonrisa—. Es innegable el hecho de que una de las principales razones por la cual estamos todos reunidos en este reducido espacio se debe a la ayuda de aquel hombre y su ejército.

Varios hicieron asentimientos con sus cabezas, y otros permanecieron inmóviles.

—¿Qué es lo que propones? —indagó el Hokage con mirada curiosa, pero también suspicaz.

—Nada muy llamativo, solo reconocer públicamente su ayuda. Los aldeanos se sentirán satisfechos, aún más porque oí que aquel hombre prometió reconstruir la aldea. Ellos querrán tener su autorización para darle las gracias, aun cuando lo más probable será que sean incapaces de verlo. Parece que se trata de un hombre extremadamente ocupado.

Minato frunció el ceño y casi chasqueó los labios al considerar sus posibilidades, mientras que Kyofu sonrió con satisfacción al contemplar las mismas posibilidades.

Si su padre aceptaba la propuesta, entonces las personas que ayudarían reconstruir la aldea podrían difundir su 'palabra' con total libertad e impunidad. Si se negaba, eso incrementaría el resentimiento colectivo hacia el Hokage, aunque lo más probable sería que su 'palabra' no pudiera transmitirse con tanta libertad.

No importaba cual decisión tomara, en cualquier caso, Kyofu saldría ganando—. Buen trabajo, Kohta, parece que tendré que darte una recompensa generosa. —El enmascarado pensó para sí mismo.

Su sonrisa se vio interrumpida por la intensa mirada que su padre repentinamente le había dado. Parecía que tenía una ligera sospecha de lo que sucedía, o simplemente seguía molesto por las sonrisas que estaba dando. Bueno, no era como si le importara; las cosas no podían irle mejor a Naruto Uzumaki.

Minato suspiró debido a que estaba consciente de las consecuencias si se negaba. No pensaba en los efectos de una respuesta favorable puesto que no sabía mucho de Kyofu y sus intenciones. Pero, aun así, no quería darle el gusto—. Tomaré una decisión más adelante. Por el momento, la respuesta es negativa. Quisiera hablar con aquel hombre antes de tomar una postura definitiva.

—Jejeje. Astuto —alagó el Uzumaki—. Pero tú y yo ya sabemos cuál decisión tomarás, y francamente, prefiero esa. Creo que te ayudaré un poco una vez que conversemos.

Kohta se inclinó ligeramente al oír la respuesta—. Comprendo su decisión, Hokage-sama. Puede tomarse el tiempo que necesite. Y como lo solicitó anteriormente, esto permanecerá en secreto. Por lo tanto, creo que mis antiguos compañeros ya pueden retirarse.

Estos asintieron, hicieron una reverencia al Hokage y salieron de la tienda para retornar a sus hogares, seguidos de cerca por los ANBU que fueron asignados a cada uno.

Casi la totalidad del ex consejo civil se encontraba molesto por ser excluidos, pero también impaciente por la decisión que tomaría el Yondaime con respecto a Kyofu. Como civiles que sobrevivieron gracias a él, querían expresar su gratitud más que nadie.

Como una gran cantidad de personas se había retirado, la circunferencia que formaba el grupo se había contraído.

Ni bien habían terminado de reagruparse, Jiraiya giró su cabeza hacia Kakashi y declaró—. ¿Hasta cuándo seguirás con esa apariencia?

Nadie a excepción de Minato y el mismo Kakashi entendió sus palabras, por lo que miraron con expresiones interrogantes al Sannin.

—¿Qué quiere decir, Jiraiya-sama? —preguntó Inoichi.

Antes de que el ermitaño pudiera responder, Kakashi dio un paso al frente—. Me ha descubierto, Jiraiya-dono. —Dicho esto, el cuerpo de Kakashi sufrió una ligera explosión de humo, disipándose rápidamente para revelar a una persona con un traje negro y una máscara sonriente.

—Usted es… —habló Shikaku.

—¿Qué hace aquí? —agregó Hiashi, sonriendo al final porque pensaba aprovechar la oportunidad para conversar con él.

El más emocionado era Kohta, lo estaba tanto que tenía una tonta mirada en su rostro. Era inevitable, puesto que era la primera vez luego de varios años que lo veía con sus atuendos de Kyofu. Nadie se percató de su reacción, ya que todos miraban al enmascarado con atención.

Kyofu respondió—. Tan solo estoy observando; Hokage-dono me ha invitado. Decidí utilizar la apariencia del Ninja que Copia para evitar un revuelo. Pero Jiraiya-dono descubrió mi fachada. Mis más sinceras disculpas. —Puso un mano sobre su pecho y se inclinó ligeramente.

Jiraiya continuó—. Es bueno que estés aquí, ya que tengo preguntas que hacerte. Creo que Minato también las tiene. ¿Estás listo para responderlas?

Cuando oyó la pregunta, Kyofu se posicionó entre Koharu y Homura, quienes le miraron con recelo, pero también cierto respeto, más no dijeron nada.

—Eso depende del tipo de preguntas, Jiraiya-dono. Pero intentaré responder tantas como pueda.

—Muy bien —dijo Jiraiya con un asentimiento de su cabeza—. Para empezar…

—Permíteme que te detenga, Sensei —interrumpió Minato haciendo una señal con sus manos—. Antes de eso, quisiera tratar otro punto.

Con una seria expresión, Minato miró hacia los ancianos del consejo, quienes sintieron una incómoda presión que les hizo tragar saliva y sudar inconscientemente. Luego de su anterior amenaza, sentirse intimidados era inevitable.

Sin embargo, Minato no tenía tal intención, en cambio, expresó lo siguiente—. ¿Han oído algo sobre Danzo?

Confundidos, ambos se miraron entre sí. Habían notado su ausencia una vez que estuvieron reunidos en este lugar; supusieron que tal vez había resultado herido durante la explosión, pero no pudieron investigar al respecto porque debían permanecer en el consejo hasta que la reunión concluyera.

—¿Por qué lo pregunta, Hokage-sama? —inquirió Koharu con una expresión más tranquila.

—¿Su ausencia no les parece extraña?

Homura llevó los dedos a su barbilla—. Ciertamente es extraño que no se encuentre presente, puesto que nunca se ha ausentado a ninguna de nuestras reuniones. Pero considerando los recientes eventos, cabe la posibilidad de que haya resultado herido y por tal motivo le fue imposible presentarse.

—Tienes razón, es una posibilidad. Sin embargo, todos estamos al tanto de la persistencia de Danzo, así que creo que se encuentra con vida, en algún lugar que no es Konoha —replicó el Hokage.

—¿A qué se refiere, Hokage-sama? —Koharu indagó con su siempre impasible y entrecerrada mirada.

Kyofu tenía una cierta idea de lo que estaba hablando, después de todo, había sentido que el Naruto original se había dirigido a la base de la Raíz, por lo que asumía que Danzo había tenido algo que ver con el estallido de su yo original, ¿El motivo? Aún lo desconocía.

Minato suspiró y se sobó la sien mientras se cuestionaba si revelar lo siguiente sería apropiado. ¿Pero de qué serviría ocultarlo luego de todo lo que había acontecido?

—Hay algo… algo que estuve ocultando desde hace bastante tiempo, sobre el paradero de Naruto cuando estuvo 'desaparecido'.

Kyofu y Jiraiya se vieron sorprendidos por el significado escondido en sus palabras. ¿En verdad tenía pensado revelar uno de los secretos mejores guardados de la aldea, o tal vez diría algo más? En cualquier caso, guardaron silencio para oír su decisión.

Luego de una breve pausa, el Hokage finalmente continuó—. Naruto… Él… Él era un ANBU de la Raíz de Danzo.

Los que desconocían tal información quedaron boquiabiertos. Algunos porque no sabían que la Raíz seguía operando, otros porque eso explicaba el gran nivel de combate que Naruto poseía, y otros por ambas razones.

Ni siquiera los ancianos presentes estaban al tanto de tal información. ¿En qué momento Danzo había logrado poner sus manos en él? ¿Cómo y por qué Minato lo había permitido?

Había demasiadas preguntas, pero el Hokage no tenía intenciones de permitirles que las hicieran antes de que terminara de hablar.

—El cómo llegó allí o por qué estuvo en ese lugar no es relevante. Lo único que puedo decirles es que Danzo fue incapaz de colocar su sello maldito en Naruto, y, por lo tanto, no hay nada que le impida revelar los secretos de la Raíz.

—Entonces, ¿lo que quieres decir es que Naruto amenazó a Danzo con revelar esos secretos y huyó por esa razón? —Shikaku asumió.

—Tal vez sí, tal vez no. Lo único que puedo decir es que Naruto nunca perdería la razón sin un buen motivo, y como Danzo no se encuentra aquí, creo que tuvo cierta responsabilidad y no tuvo más remedio que huir para evitar las consecuencias de sus actos.

Existía la posibilidad de que el líder de la Raíz hubiera fallecido durante la explosión sin siquiera estar enterado de los acontecimientos en la aldea —algo descabellado—, pero si se encontraba vivo, entonces Minato no podía pensar en nada más que en su reciente deducción.

El clon de madera también pensaba igual, más aún porque había sentido el Chakra del original en la antigua base de la Raíz. Averiguar lo que había sucedido en ese lugar tenía que ser una de sus prioridades.

Acto seguido, Minato explicó que existía la posibilidad de que Danzo estuviera muerto, pero que en cualquier caso debía asegurarse. Por lo tanto, requirió de la asistencia de uno de sus ANBU personales, quien prontamente apareció arrodillado ante él.

—Inu, dirígete inmediatamente al cuartel provisional ANBU e informa a los miembros que realicen un rastrillaje en esta zona. —Dicho esto, el Hokage escribió un papel la ubicación aproximada de la antigua base de la Raíz, a las afueras de Konoha.

No conocía la ubicación exacta, ya que era un secreto que incluso el Sandaime desconocía. Pero ambos Hokages estaban seguros de que se encontraba cerca de los bosques en los alrededores de Konoha.

Era algo que no había investigado su localización exacta porque no le había importado lo que Danzo hiciera siempre y cuando se mantuviera alejado de Naruto.

El ANBU tomó la nota en silencio y lo guardó en su bolsa ninja, esperando más instrucciones.

—Una vez que hayan localizado el lugar, buscarán cualquier indicio sobre la condición actual de Danzo. Si se encuentra muerto, quiero saberlo inmediatamente. Si descubren que se encuentra con vida, quiero que el resto de las fuerzas ANBU inicien su búsqueda y captura inmediata. Tendrán permiso de utilizar la fuerza letal en caso de que no se muestre cooperativo.

—Entendido, Hokage-sama —replicó el ANBU, tomando el pergamino donde Minato había escrito todas las instrucciones y puesto su firma para certificarlo.

Antes de que el ANBU se retirara, el Hokage le hizo señas con su mano derecha para que se acercara.

Cuando estuvo cerca, le susurró al oído—. Forma un equipo aparte para buscar al Sandaime en la zona del estadio. Cualquier descubrimiento que realicen, quiero que quede en absoluto secreto y me le informen inmediatamente. ¿Entendido?

—Hai, Hokage-sama —contestó Inu, también en un susurro.

Esta última interacción no llamó la atención de los miembros del consejo puesto que era usual que el Hokage agregara una o dos cosas a su ANBU antes de que se retiraran, por lo que esperaron en silencio a que continuara.

El único que logró captar la conversación gracias a sus delicados sentidos fue Kyofu, cosa que le había causado algo de desasosiego ante la idea de que algo grave le hubiera sucedido a su figura paterna. No tenía idea de nada, ni de lo que había sucedido en el estadio ni de lo que había sucedido en la Raíz. El original lo había creado mucho antes de estos acontecimientos, después de todo.

También le intranquilizaba la posibilidad de que Danzo en verdad hubiera huido. Si tal fuera el caso, era obvio que este no se entregaría bajo ningún concepto, lo cual desencadenaría una batalla contra ANBU y acabaría en la muerte de varios de estos. Una pareja suya formaba parte de aquella institución, después de todo, y si bien le habían asignado la tarea de vigilar a los antiguos miembros del consejo, el futuro era incierto.

Naruto tendría que encontrarlo por su propia cuenta antes de que Yugao se viera involucrada en su búsqueda.

Luego de su última petición, el Hokage ordenó a Inu que se retirara, y éste desapareció en una nube de humo, partiendo en la búsqueda del cuartel temporal ANBU.

—Sensei, puedes proseguir. —La voz de su padre hizo que Kyofu saliera de sus intranquilos pensamientos.

Su maestro se veía algo sorprendido por su decisión, pero comprendía por qué lo había hecho. Tampoco le molestaba que Danzo fuera cazado y posiblemente asesinado. Nunca le había agradado ese sujeto.

La gran mayoría del consejo compartía su pensar, aunque los antiguos compañeros de Danzo pensaban que algo similar podría sucederles si hacían algo que pudiera molestar al Yondaime. Ambos pensaron que lo ideal sería no hacer nada imprudente si la situación no lo ameritaba.

Jiraiya sacudió y se aclaró la garganta, girándose hacia Kyofu para atraer su atención e iniciar el interrogatorio—. Para empezar, ¿quién eres?

Toda la atención fue puesta en el enmascarado, ya dejando a un lado la sorpresa inicial que las palabras del Hokage habían causado.

—Me conocen como Kyofu, líder de los Yakuza, empresario —respondió llevando su mano al pecho. Una introducción simple, pero que lo resumía a la perfección.

Minato habló—. Dudo mucho que 'Kyofu' sea tu verdadero nombre y que quieras decirnos cual es verdadero... —Miró hacia el enmascarado, quien hizo un asentimiento con su cabeza, dando a entender que no lo diría. Por lo tanto, formuló otra pregunta—. ¿Qué son los Yakuza y cómo se mantuvieron en secreto durante tanto tiempo?

La pregunta hizo que el 'empresario' llevara sus dedos a la barbilla de su máscara—. ¿Cómo podría decirlo? Somos una organización con fines de lucro orientada a la exportación. En cuanto a la segunda pregunta, prefiero no responderla.

La organización 'Yakuza' nunca operaba bajo ese nombre, siempre lo hacían mediante terceros. La razón por la cual no quería revelar eso era porque no deseaba que su padre abriera una investigación y descubriera cuales eran esos negocios dentro la aldea, pero por el momento no era como si importase, puesto que sus negocios habían sido arrasados junto con el resto de la aldea. Sin embargo, eso no significaba que sus negocios no volverían a operar en Konoha.

Minato miró con sospecha al magnate, pero no dijo nada, ya que Inoichi tomó la palabra—. ¿Qué exportan?

—Todo lo que nuestros beneficiarios necesiten. Alimentos, entretenimiento, transporte, vestimenta, y herramientas de todo tipo. Si se encuentra dentro de nuestras posibilidades, lo producimos y entregamos en un plazo pactado, siguiendo las leyes y normas de cada región. También esperamos que nuestro compromiso y puntualidad sean recíprocos.

No parecía que hicieran nada malo, pero había una incógnita que la mayoría compartió—. ¿Qué sucedería si el cliente no cumple con el acuerdo? —Shikaku investigó.

Hubo un silencio de al menos diez segundos, lo cual hizo que los presentes pensaran que se trataba de algo serio.

Unos segundos más tarde, el enmascarado respondió con seriedad—. Digamos que, de una u otra forma, siempre obtenemos el pago por nuestros servicios. —Si fueran capaces de ver detrás de aquella mascara, hubieran visto una seria y oscura mirada.

Él, quien nunca tuvo nada, valoraba férvidamente aquello que gracias a su arduo esfuerzo había obtenido. Naruto Uzumaki odiaba las traiciones más que nada, y consideraba el incumplimiento de un tratado una traición a su confianza.

Era mucho más tolerante con los robos —dependiendo de las circunstancias—, pero el incumplimiento de una promesa era algo que no podía tolerar. Es por eso que también tomaba en serio los trabajos que le eran solicitados y siempre se aseguraba que los encargados en su organización tuvieran en sus mejores intereses cumplir con los acuerdos.

Todos entendieron el significado de aquellas palabras, Minato más que nadie porque había oído en reiteradas ocasiones de la boca de este hombre que lo único que le importaba era el dinero y que no le importaba llegar a los extremos para conseguirlo.

Antes de que el Yondaime pudiera agregar su opinión, su maestro se adelantó—. ¿Y qué tienes pensado hacer si no podemos pagarte? Como puedes ver, tenemos nuestros propios problemas, y una compensación económica está fuera de la cuestión.

Kyofu se encogió de hombros—. No les mentiré. Ya se lo dije a Hokage-dono. Impondría medidas las cuales harían que nunca puedan recuperarse económicamente. En resumidas cuentas, haría que esta aldea se muera de hambre.

Kohta había ocultado una siniestra sonrisa al oír su declaración, mientras que gran parte de los Shinobis habían presionado sus puños con fuerza, unos incluso gritaron que no lo lograría, aunque lo intentara.

Antes de que los ánimos se caldearan más, Kyofu continuó—. Pero no es algo que desee realizar en un futuro cercano. Les daré tiempo. Además, el dinero…, no es el único método de pago.

Los ojos de los presentes se habían entrecerrado, y Jiraiya formuló la pregunta que todos se habían hecho—. ¿Qué se supone que eso significa?

Kyofu miró hacia él—. Creo que me han malinterpretado. No tengo nada raro en mente. Mi organización es vasta, y mis hombres no pueden encargarse de todo. Así que, de tanto en tanto, contratamos Shinobis que puedan realizar ciertas tareas. Pensaba que tal vez Konoha podría darnos un descuento si tal situación llegara a presentarse.

—Je, qué gran mentiroso. —Se oyó una voz en su interior.

Naruto sonrió, mas no dijo nada y esperó a que los demás continuaran.

A pesar de sus palabras, eso no había hecho que sintieran confianza hacia él. Cada vez se sentían más cautelosos; ¿Qué pasaría si los contrataba para realizar algo inmoral o malévolo? Estaban seguros de que no aceptaría un no como respuesta, pero si aun así se negaban, ¿Qué es lo que haría?

Habían visto cuan poderoso era en la batalla contra aquel imparable enemigo, lo cual hacia que se sintieran temerosos de algún ataque por su parte. Además, había que incluir a su propio ejército y el resentimiento de las demás aldeas hacia Konoha. Si Kyofu decidiera aliarlos en su contra, ¿podrían superarlo?

Los Shinobis del consejo sabían que su Hokage también era inmensamente poderoso, pero Kyofu ya conocía sus habilidades, y no sería de extrañar que tuviera en cuenta aquello al momento de atacar.

Jiraiya, notando el nerviosismo en gran parte de los Shinobis, agregó—. ¿Cómo esperas que confiemos en alguien que se esconde detrás de una máscara? Si en verdad quieres que confiemos en ti, ¡entonces muéstranos tu rostro! —exclamó al final, señalando a su máscara.

—Imposible —contestó Kyofu tajante, mirando a los desafiantes ojos del Sannin.

—¿Por qué? —La tranquila voz de Minato interrumpió el duelo de miradas.

El enmascarado se giró hacia él—. Porque así lo deseo.

Minato realmente no estaba interesado en la respuesta, lo que le importaba era conocer su verdadera procedencia. Específicamente, si se trataba o no de un Uzumaki. Dejaría esa pregunta para la siguiente oportunidad en que se encontraran solos, puesto que no quería causar otro revuelo al insinuar que podría tratarse de un sobreviviente de aquel extinto clan.

Dejó de pensar en ello cuando oyó a Kyofu—. Yo no deseo que ustedes confíen en mí. Es más, lo más prudente sería que no lo hicieran. Lo único que necesito de ustedes es su compromiso.

No tenía sentido intentar engañarlos con dulces palabras; los presentes eran una minoría y no pensaba perder su tiempo en ponerlos de su parte. Los que verdaderamente importaban y serían fácil de manipular eran los individuos que se encontraban por debajo de ellos: los Shinobis de menor rango y los civiles.

Pero, ¿Qué era lo que buscaba Naruto con tal acción? Una frase que lo explicaba claramente: Divide y vencerás.

La semilla de la discordia que había plantado en los corazones de los habitantes de Konoha crecería tanto que estos eventualmente considerarían una revuelta, y cuando ese día llegara, Kyofu daría un pequeño empujón para que se llevara a cabo tal acción.

Sería emocionante, y por, sobre todo, divertido verlos asesinarse entre sí. Llevaría algo de tiempo, pero a Naruto estaba dispuesto a esperar, especialmente porque aún no se encontraba listo para destruir Konoha; tenía que volverse mucho más fuerte.

Minato seguidamente habló—. Estoy agradecido por la ayuda que nos has dado. Incluso salvaste la vida de mis hijos, y por eso te estoy eternamente agradecido. Sin embargo, nunca haremos nada que vaya en contra de nuestros principios. No importa si intentas cumplir con tus amenazas, no nos doblegaremos.

Los shinobis asintieron, mientras que Kyofu se encogió de hombros—. Lo entiendo, Hokage-dono. Ahora, ¿tienes más preguntas? Ya se está haciendo tarde.

—Sí, aún tengo algunas —contestó Minato, dando un paso al frente—. ¿Dónde se encuentra Tsunade?

—No lo sé —replicó tajante, con una voz que se oía molesta, incluso rabiosa.

Los presentes casi pudieron palpar esos sentimientos en su respuesta, y varios se preguntaron qué era lo que le molestaba.

—¡¿No lo sabes?! Uno de tus hombres en Onsen dijo que ella cuenta con tu protección. ¡No digas tonterías! ¡La vida de mi hijo pende de un hilo, y él necesita de la ayuda de Tsunade!

El delicado estado de Menma y el hecho de que la única persona que podría ayudar no se mostrara cooperativa hizo que Minato perdiera los estribos.

—Así que Daisuke dijo eso… Tiene razón, Tsunade-sama cuenta con mi protección.

—¿Sama? —Pensaron todos al unísono debido al honorifico que utilizó en el nombre. Ni siquiera se dirigía a Minato o Jiraiya de esa forma. ¿Por qué Tsunade era diferente? ¿Acaso tenían una relación? ¿Y qué era eso de que contaba con su protección? Cada vez tenían más preguntas.

—Olvídese de ella, Hokage-dono. Si ella es necesaria para que su hijo se recupere, entonces le doy mis pésames. No le diré en donde se encuentra. —Su voz sonaba igual de molesta que antes.

Minato apretó sus puños con fuerza y dijo en un susurro mientras agachaba la cabeza—. ¿Qué es lo que quieres por esa información? ¡¿De cuánto estamos hablando?! —Al final había exclamado y levantado su cabeza.

Kyofu instantáneamente abrió su capa y tomó uno de sus cuchillos, lanzándolo hacia el Hokage con tal rapidez que ni él ni nadie pudo reaccionar a su acción.

Cuando el cuchillo llegó a su destino, el enmascarado se vio rodeado por los lideres presentes y algunos ANBU que habían permanecido en la tienda.

Kyofu ignoró a las 'molestias' que lo habían rodeado y se concentró en su objetivo que miraba confundido al objeto que había lanzado.

El Hokage se inclinó ligeramente y estiró el brazo derecho para recoger el cuchillo que se había incrustado a escasos centímetros de su pie.

Cuando había levantado la mirada de nuevo, vio el dedo índice de Kyofu apuntando hacia el cuchillo—. Si en verdad deseas que Tsunade-sama regrese a este lugar, realiza Seppuku en este preciso instante. Solo así ella regresará.

—¡¿Que cometa qué?!— Gritó Jiraiya—. ¿Es que acaso has perdido la razón? ¿Por qué debería de hacer eso solo para que Tsunade regrese?

Kyofu se giró hacia él y habló tan calmadamente como pudo—. Jiraiya-dono, por favor, no se inmiscuya en esto. Hokage-dono sabe por qué le estoy pidiendo esto. Si en verdad ama tanto a su hijo, entonces será capaz de ver el porqué de mi solicitud. —Hizo una pausa y miró al Yondaime—. Entonces, Hokage-dono, ¿Qué hará?

Minato apretó el arma en sus manos y miró con nerviosismo al cuestionador—. ¿Tsunade lo sabe?

Con una afilada mirada que parecía capaz de cortar su propia mascara, Kyofu respondió con un firme "Sí".

Nadie a excepción de Jiraiya entendió de que iba la conversación. Todo se remontaba hace unos diez años atrás, cuando Naruto había sido torturado por aquellos hombres, y luego abandonado por Minato. Si Tsunade sabía de aquello, entonces eso explicaba por qué ya no deseaba regresar a la aldea.

Con una triste mirada, el Sannin miró hacia su alumno, abriendo los ojos con sorpresa al ver que había colocado la punta del arma frente a su vientre—. ¿D-De verdad la traerás aquí si hago esto? —Sus manos temblaban incontrolablemente, pero si era por el bienestar de su hijo, no dudaría en llegar hasta el final.

—Así es.

Su respuesta había sido el desencadenante. Minato apretó los dientes, cerró los ojos con fuerza y levantó sus manos para luego decir—. ¡Pues que así sea!

—¡Minato, espera! —exclamó Jiraiya moviéndose hacia su estudiante justo cuando este había bajado sus puños con fuerza.

Otros también se movieron, pero concluyeron que no llegarían a tiempo para detenerlo.

Cuando todos creían que el Hokage acabaría con su propia vida, una voz detrás de ellos había susurrado: "Banshō Ten'in".

El objeto en manos del Hokage fue tirado con extraordinaria fuerza hacia el lugar de procedencia de la voz, y el Yondaime, incapaz de hacerle frente a tal poder, terminó liberando el arma que retornó a gran velocidad a las manos de Kyofu-sama, quien hizo girar el cuchillo en sus manos antes de depositarlo en la funda debajo de su túnica.

—Eso es suficiente —habló Kyofu mientras bajaba su túnica para ocultar sus cuchillos.

—¿S-Suficiente? —El Hokage preguntó confundido mientras se secaba el sudor de la frente, aún impactado por lo que estuvo a punto de hacer.

Justo en ese momento, todos habían suspirado, mientras que Kyofu había contestado—. Era una prueba, digamos que me has dejado satisfecho. Te diré donde podrías encontrar a Tsunade; sin embargo… —Se aproximó al Hokage ante la atenta mirada de los Shinobis presentes, y una vez cerca, continuó—. Ella no regresará, aunque yo se lo pida. Lo más probable es que termine huyendo.

El clon de madera no deseaba revelar su ubicación porque sentía que era su obligación protegerla luego de que ella le dijera aquellas palabras de aliento que marcaron su vida luego de aquella trágica noche. Pero tampoco quería que su hermano muriera, no porque se preocupara por él, sino porque no sabía qué sucedería si el Kurama en su interior también moría; no quería arriesgarse.

Tampoco podía forzar a Tsunade a que viniera, porque además de la confianza que había forjado con tanto esfuerzo se desvanecería, también la pondría en una situación dolorosa en la que se vería forzada a tomar una decisión entre volver y revivir malos recuerdos, o escapar a sabiendas de que dejaría morir a alguien que, en su perspectiva, no había hecho nada malo.

Era una decisión difícil, y es por eso que, a pesar de ser un clon, no podía tomar tal decisión. Por tal motivo, expresó lo siguiente—. Tú ya deberías saber quién es la única persona que podría convencerla. Así que dependerá de esa persona si decide o no ayudarte. Yo no puedo hacer nada más.

La imagen de su hijo Naruto pasó por la cabeza de Minato, rememorando la noche de la tortura y sus indignantes palabras hacia el afectado.

Minato no entendía cómo Tsunade pudo enterarse de ello. Dudaba que Naruto se lo hubiera dicho, ya que nunca se habían conocido, así que la única posibilidad era Hiruzen.

Si tal fuera el caso, entonces no se sentiría molesto, es más, se sentiría gradecido, ya que tal vez Tsunade había realizado una visita durante aquel periodo para salvar la vida de su hijo.

Como su padre estaba tardando en responder, Kyofu introdujo su mano derecha en uno de los bolsillos de su túnica y extrajo un pergamino del mismo. Cuando lo tuvo en manos, pensó—. Esto era parte del kit que vino con el traje, espero que lo que esté dentro aún funcione.

Lo que había extraído del pergamino fue un pequeño aparato negro con una antena, con botones que se ocultaban debajo de una tapa que estaba pegada al aparato—. Me pregunto si esto sigue funcionando, han pasado más de cuatro años desde la última vez que lo utilicé, y, además, no había cobertura en Konoha en aquel entonces. Veamos…— Para disipar sus sospechas, Naruto levantó la tapa y mantuvo presionado el botón de encendido durante unos segundos hasta que los botones del aparato emitieron una tenue luz y la pequeña pantalla mostró una imagen.

Los presentes observaron al enmascarado presionar algunos botones del extraño aparato antes de cerrar la tapa y acercarse al Hokage—. Toma esto, cuando sepas qué hacer, maten presionado el botón número uno.

Minato recibió el objeto en sus manos y lo miró extrañamente—. ¿Qué es esto?

Todos miraron hacia el poseedor de la respuesta—. Es un teléfono celular. Permite comunicaciones instantáneas a distancia.

La función del aparato no había sorprendido tanto a los presentes, puesto que las radios que actualmente existían operaban de igual forma. Pero pensaron que tal vez había una diferencia como para utilizar eso en lugar de una radio tradicional.

—Cuando presiones el botón, el aparato realizará una llamada y te comunicarás con unas personas. Diles lo que sucedió y tu respuesta; ellos me lo informarán más tarde. Posteriormente, yo te daré una respuesta tan pronto como pueda. Y no te preocupes, será mucho antes del tiempo que le queda de vida a tu hijo.

Como había confirmado que Konoha ya contaba con cobertura —habían pasado cuatro años después de todo—, el clon de madera hizo entrega del aparato. Acto seguido dio una media vuelta y se dirigió hacia la salida—. Eso sería todo, estaremos en contacto.

Antes de que pudiera poner un pie fuera, la voz de Jiraiya lo detuvo—. Espera, aún tengo una pregunta que hacerte.

Kyofu se detuvo y se volteó en medio de un suspiro—. ¿Qué cosa?

—El hombre que estuvo contigo. Él portaba la Katanagatari, específicamente, la Zantō Namakura, ¿No es así?

Naruto miró al Sannin con interés—. ¿Conoces la 'Historia de Espadas'?

Jiraiya llevó los dedos a su barbilla y sonrió con orgullo—. Por su puesto. No me llaman sabio por nada.

—¿Historia de Espadas? —preguntó Minato confundido mientras miraba al uno y al otro.

Interesados en la historia, todos miraron en el Sannin, quien fue el siguiente en hablar—. Creí que se trataba de una leyenda del País del Hierro. Pero no pensé que un arma como esa existiera en realidad.

—¿Y qué clase de arma es esa? —interrogó el Yondaime.

Jiraiya miró de reojo a Kyofu, quien entendió el significado de esa mirada. Era como si le estuviera diciendo que no había caso en ocultarlo, puesto que tenía conocimiento sobre la misma.

Por lo tanto, el enmascarado contestó—. En resumidas cuentas, son las Siete Espadas Legendarias de Kirigakure en una sola Katana. Es una espada que puede cambiar de forma dependiendo de los deseos de su portador.

—Eso suena… increíble —declaró el Hokage en ambos sentidos de la palabra.

Jiraiya continuó—. Como lo sospechaba.

Esta vez, Kyofu miró al Sannin y le preguntó—. De entre todas sus variaciones, ¿Cómo supiste que se trataba de la Namakura?

—Por la reacción del monstruo luego de que tu camarada le perforara la cabeza. La leyenda dice que la Zantō Namakura es capaz de atravesar y cortar cualquier cosa en existencia, por lo que a lo sumo fue capaz de cortar su alma. No tengo forma de probarlo, pero creo que eso fue lo que sucedió.

—Ciertamente es una probabilidad. Pero honestamente, yo nunca lo he visto realizar un ataque de ese tipo, ya que, de lo contrario, no estaría aquí con ustedes. Uno no puede proteger su alma como si nada, después de todo. —Esto lo dijo rememorando sus batallas contra Saito, y cómo en aquellas ocasiones nunca había recurrido a tal opción.

—Estos sujetos…, son peligrosos. —Fue la conclusión de Minato.

Un oponente que contaba con el Rinnegan y que posiblemente era un Uzumaki, y otro que poseía un arma que era capaz de cortar el alma de sus enemigos. ¿Qué más podían ser ambos si no eso? No era como si el Hokage no lo supiera ya, pero el sentimiento de peligrosidad hacia ellos aumentaba por cada atributo nuevo que descubría sobre ellos.

—¿Necesitas saber algo más, Jiraiya-dono? —La voz de Kyofu sacó a Minato de sus pensamientos, y este miró hacia ambos.

—Por el momento estoy satisfecho.

—Está bien, con eso yo me…

—Por favor, espera un momento. —La voz de un tercero interrumpió a Kyofu, quien miró en dirección a esa voz.

Allí pudo ver a Hiashi, aproximándose a él para decir—. Kyofu-dono, antes de que se retire, tengo una propuesta para usted.

El clon de madera instantáneamente entrecerró los ojos. Sabiendo de quien se trataba, solo una cosa podría ser su petición—. Adelante, Hiashi-dono.

—Así que está al tanto de mi existencia. Decir que me siento honorado sería un eufemismo. —El Hyūga se inclinó ligeramente.

Conteniendo su ira, Naruto le pidió que prosiguiera.

—Seré directo, Kyofu-dono. Me gustaría entregarle la mano de mi hija. ¿Qué piensa sobre ello?

El clon de madera se mordió el labio inferior con tal fuerza que sangre salió del mismo, mientras que sus ojos reflejaban un resplandor homicida.

Antes de que diera su respuesta, Minato expresó la suya—. ¿Hablas en serio, Hiashi? ¿Qué pasa con Menma? —Su voz sonaba algo molesta.

Hiashi se giró hacia él y se inclinó—. Discúlpeme, Hokage-sama. En realidad, no estaba hablando de Hinata, sino de Hanabi. Disculpe el malentendido.

¿Qué importaba de quien se tratara? Eso era lo que pensaba Minato. Ambas estaban saliendo con sus hijos, y ambas habían compartido momentos junto con ellos. ¿Tan poco le importaba eso a Hiashi?

Pero tampoco podía culparlo o recriminarle por sus palabras, después de todo, Naruto se había convertido en un criminal. No era de extrañar que Hiashi intentara romper esa relación y entregar a su hija a un mejor partido.

Sin embargo. Minato esperaba que Kyofu que se negara, ya que no parecía un hombre que aceptara este tipo de propuestas sin obtener algo bueno a cambio.

Si bien el clan Hyūga era uno de los mayores clanes en el mundo shinobi, ¿qué uso Kyofu podría darle a una relación como esa? No sacaría ningún beneficio económico, que era lo único que parecía importarle.

Miró de reojo al enmascarado, quien en ese momento recibió una fotografía de la joven en cuestión y la examinó durante quince segundos antes de devolvérsela a Hiashi, quien esperó pacientemente a su respuesta.

Si bien Naruto estaba hirviendo de la rabia, también estaba considerando la propuesta del líder Hyūga con seriedad.

Conociendo la avaricia de Hiashi, no le extrañaría que entregara a Hanabi a un noble de baja calaña con el fin de salvaguardar su reputación, ya que eventualmente se correrían los rumores de que una de las hijas del líder del clan Hyūga estaba saliendo con el maldito demonio.

Si Hiashi no quería que manchar la reputación del clan Hyūga, Naruto concluyó que éste buscaría pretendientes hasta en lugares donde el sol no llegaba.

—¿Cuál es su edad? — indagó el enmascarado.

—Cerca de cumplir doce años —respondió Hiashi con suma tranquilidad.

El clon estuvo cerca de apretar los puños. Se suponía que su persona como Kyofu-sama era un hombre bastante mayor, y a Naruto le asqueaba la idea de que Hiashi fuera por allí ofreciendo la mano de su hija a hombres tan mayores.

Tenía que evitarlo a toda costa, por el bienestar de Hanabi—. Aún es un poco joven. Pero… acepto su propuesta, Hiashi-dono.

Los Shinobis susurraron su incredulidad entre sí. Les parecía increíble que hubiera aceptado una propuesta como esa, y más aun con tanta facilidad.

—Espera, espera, Hiashi —interrumpió Minato.

Todos se giraron hacia él, y éste continuó—. No quería decir esto, pero como Hokage, no aceptaré esa unión. Ella es una ciudadana de esta aldea y posee un Kekkei Genkai; por lo tanto, no puedo permitir que una persona como ella salga de esta aldea.

Hiashi protestó respetuosamente, comentándole de los beneficios económicos que una unión como esa traería a la aldea.

Mientras se lo explicaba, Kyofu cerró los ojos y se concentró en el Chakra del Yondaime—. Hokage-dono, escúcheme, por favor.

Minato instantáneamente miró hacia él, oyendo la voz en su cabeza continuar—. Esto lo estoy haciendo por su hijo Naruto. Estoy al tanto de su relación con la hija de Hiashi-dono.

—¿Cómo? —preguntó con seriedad, ignorando totalmente las explicaciones del líder Hyūga.

—Recuerde que es mi pequeño espía. También tengo algo de conocimiento sobre su vida personal.

Era cierto; con toda la conmoción que había sucedido luego que le revelara ese secreto, su mente se había sobrecargado y lo había olvidado.

—¿Lo entiende ahora, Hokage-dono? Yo no estoy interesado en esta jovencita, solo quiero evitar que su padre haga algo que pudiera enojar a tu hijo. Recuerde cómo puede ponerse, y es algo que debemos evitar a toda costa.

Tenía razón, los acontecimientos de este día no podían volver a repetirse, de lo contrario, ya no serían tan afortunados.

Sin embargo, Minato aún tenía sus dudas—. ¿Y qué planeas hacer? ¿Te la llevarás de esta aldea?

—Eso no será necesario, aunque creo que tendré que hacer algunas visitas a la aldea para formalizar este falso compromiso, y anunciarlo para que Hiashi-dono se sienta satisfecho.

—¿Y crees que Naruto aceptará tan fácilmente? ¿Qué te hace pensar que no se enojará si lo haces tú?

Hubo un corto silencio antes de que el Yondaime oyera la respuesta en su cabeza—. Ciertamente es una posibilidad. Sin embargo, tengo la intención de explicárselo para evitar malentendidos.

Con la conversación que actualmente estaban teniendo, ya tenía una idea de cómo realizará esa plática. Dejando eso a un lado, todavía le quedaba una duda—. ¿Piensas que Naruto aprovechará el momento para escapar cuando vaya a buscar a Tsunade? ¿Es por eso que estás haciendo todo eso? —Esta vez miró seriamente a Kyofu, pero Hiashi no lo notó ya que seguía inmerso en sus explicaciones.

—Por favor, Hokage-dono. Ya le expliqué el motivo por el cual estoy haciendo esto. Si Naruto decide escapar o no, esa será decisión suya. Yo no tengo intenciones de ayudarle de ninguna forma, tampoco tengo la intención de decirle que lo haga.

—Pero en caso de que lo haga, ¿qué harás? —Lo preguntaba porque si iba a donde sea que Kyofu se encontrara, entonces estaría a salvo de los cazadores Ninja. Esa idea le aliviaba un poco. Sin embargo, se negaba absolutamente a la idea de que Naruto escapara, aun mas que se uniera a alguien como Kyofu. Su organización ya era peligrosa de por sí, pero si Naruto se los unía, las consecuencias serían terribles.

—No se preocupe, Hokage-dono. Su hijo perdió gran parte de su atractivo cuando se convirtió en aquella bestia. Créeme, tener a alguien tan inestable como él en mis filas no se encuentra entre mis mejores intereses. Pero claro, usted no necesita creer en mis palabras. Si tanto aborrece la posible idea de que él trabaje para mí, entonces le recomiendo que lo mantenga muy bien encerrado.

Tenía razón, si en verdad estaba preocupado por lo que podría suceder, entonces tendría que asegurarse de que no sucediera en primer lugar.

Cuando la conversación entre ambos líderes acabó, el Hokage miró a Hiashi e hizo una señal de alto con sus manos—. Comprendo, Hiashi. Aun no me gusta la idea, pero estaré observando de cerca. Si hay algo que no me gusta, utilizaré mi poder como Hokage para impedir este compromiso. ¿Entendido?

El líder Hyūga se inclinó y habló con emoción—. Entiendo, Hokage-sama. Esta unión sin dudas traerá grandes beneficios a la aldea.

El clon tuvo el deseo de chasquear la lengua, pero se contuvo mientras miraba con desprecio al padre de su 'prometida'.

La mayoría miraba con sorpresa al Hokage, pero sus voces no saldrían puesto que no se atreverían a oponerse a su decisión.

Jiraiya, por su parte, puso una mano en el hombro de su estudiante—. ¿Estás seguro de que esto es lo correcto, Minato?

—Te lo explicaré después —susurró el Hokage.

El Sannin a penas y logró oírle, pero decidió no hacer más preguntas y retornó a su lugar.

Hiashi cortó distancia con el enmascarado para decirle—. Me gustaría que conociera a mi hija lo antes posible. Sé que se trata de un hombre ocupado, por lo cual no lo apresuraré. Tan solo quiero saber cuándo cree que podrá hacernos una visita. Aunque la aldea fue arrasada, me aseguraré de tener algo en condiciones para cuando el momento llegue.

—¿Qué tal ahora? —respondió Kyofu.

El líder Hyūga lo miró sorprendido y algo avergonzado—. Discúlpeme, Kyofu-dono, pero actualmente no cuento con aposentos, mucho menos alguno digno para usted. Así que, si no es mucha molestia, le pediría que me diera unos días para tener todo listo.

Las personas alrededor miraban la interacción con aburrimiento. Sus labios, sin embargo, permanecieron sellados, puesto que el líder de la aldea observaba el intercambio en silencio.

Kyofu hizo una señal de desestimación con sus manos—. Eso no tiene importancia. Lo único que deseo es conocer a esta jovencita; quiero presentarme y explicarle la situación para que no haya malos entendidos.

—No, no se preocupe, Kyofu-dono. Le aseguro que ella no se opondrá.

Naruto quiso golpearlo en el rostro en ese momento, pero se contuvo diciendo—. Ya veo. Entonces esperaré a que esta reunión termine para que así me indique el lugar al cual tengo que ir.

—Por supuesto —contestó Hiashi, haciendo una reverencia antes de retornar a su lugar y disculparse con el Hokage por desviarse del motivo de la reunión.

Minato le dijo que no se preocupara antes de mirar al resto de los presentes—. Si nadie tiene nada más que decir, entonces doy por concluida esta reunión.

Casi la mayoría asintió con la cabeza, pero antes de que el Hokage les diera la oportunidad de retirarse, Shikaku levantó la mano—. ¿Qué haremos con los resultados de los exámenes Chunin?

Minato lo había olvidado por completo, por lo que rápidamente tomó una decisión—. Pueden enviar un informe a Kumogakure con respecto al desempeño de sus Shinobis en esta prueba. Ellos decidirán si desean promoverlos a Chunin o no. Con respecto a nuestros Shinobis, no hubo nadie que destacara, por lo que este año no promoveremos a nadie.

Bee bien podía dar el reporte, pero lo usual era enviar un informe a las aldeas participantes sobre el desempeño de sus Shinobis. En cuanto a los Shinobis de Konoha, nadie se opuso a la decisión del Hokage.

Minato una vez miró alrededor de la habitación a la espera de que alguien se pronunciara, e inesperadamente, la persona menos pensada había salido de una de las esquinas para decir: —Hokage-sama, tengo una solicitud. —El aparecido era nada más y nada menos que Ibiki Morino.

—Adelante, Ibiki. —Concedió permiso el Yondaime.

Con un asentimiento de su cabeza, el interrogador reveló su solicitud—. Quisiera interrogar a todos los que estuvieron en contacto cercano con Naruto.

Hubo expresiones de sorpresa, especialmente en Inoichi, quien no pudo evitar preguntar—. ¿Cuál es el motivo? —Quería saberlo, puesto que su hija era una de esas personas, y conociendo a Ibiki, deseaba ser precavido.

—¿Hokage-sama? —solicitó Ibiki.

—Adelante. —Minato dio permiso para que respondiera la pregunta. Honestamente, él también quería saberlo.

Agradeciendo el permiso, el destacado interrogador continuó, mirando a nadie en específico—. Naruto es un maestro manipulador, los días posteriores a su coma lo demuestran. Por lo tanto, quiero asegurarme de que nadie haya sido influenciado para más adelante traicionar a la aldea. —Hizo una pausa para fijar su mirada en Inoichi—. Sé que tu hija es una de estas personas, por lo que requeriré de tu ayuda si es que obtengo la autorización para realizar los interrogatorios.

Inoichi pareció que quería decir algo, pero se limitó a suspirar y encoger los hombros antes de mirar al Hokage, quien, por su parte, asintió—. Permiso concedido. Tan solo no hagas nada drástico. ¿Entendido?

—Hai, Hokage-sama —contestó Ibiki, inclinándose ligeramente y llevando su mano al pecho.

—Pues con esto queda concluida esta reunión. Los llamaré de vuelta cuando los días de duelo acaben. Pueden retirarse.

Los miembros del consejo se inclinaron y procedieron retirarse en silencio, mirando de reojo a Kyofu, quien esperaba por Hiashi en la salida.

—Gracias por esperar, Kyofu-dono —habló el Hyūga cuando se encontró parado frente al enmascarado—. Le mostraré el lugar donde podrá encontrarse con mi hija. —Caminó hacia delante para instruirle el camino, pero al girarse luego de unos pasos, notó que Kyofu había permanecido estoico en su lugar.

—¿Sucede algo, Kyofu-dono? —interrogó Hiashi mientras se le acercaba.

En lugar de responderle, el enmascarado miró al Hokage para decirle—. Desde hace un momento he podido sentir a un grupo de personas con grandes cantidades de Chakra aproximándose a la aldea. No se quienes sean, así que me preguntaba si tienes aliados de ese nivel que podrían acudir para ayudar a Konoha.

—No, no conozco a nadie así —contestó Minato con una seria mirada. Si lo que decía era verdad, entonces podrían tratarse de nuevos enemigos.

Ante la respuesta, Kyofu llevó los dedos a la barbilla de su máscara—. Entonces no creo que estén aquí para ayudar. Le recomendaría que se prepare para un posible enfrentamiento, pero lo mejor sería interceptarlos y preguntarles sus intenciones.

Los miembros del consejo que habían estado saliendo de la tienda, habían regresado al oír la conversación.

Shukaku, quien era el estratega y el hombre más inteligente de la aldea, se aproximó hacia Minato y Kyofu para intentar darles una idea de lo que podrían hacer.

Sin embargo, el enmascarado había continuado mirando al Yondaime—. Iremos solo tú y yo. No necesitamos más personas, de lo contrario, podríamos desencadenar una batalla innecesaria.

Ante esto, Jiraiya expresó—. Tal vez solo sean unos aprovechadores. En tal caso, ningún tipo de conversación tendría sentido. Por lo tanto, más personas deberían ir.

Dada la situación actual de Konoha, no era de extrañar que algunas personas tratasen de aprovecharse para obtener algún tipo de botín.

Kyofu se giró hacia el Sannin y le dijo—. En tal caso, les haré una propuesta que no podrán rechazar.

Minato y Jiraiya ya habían oído esa misma frase cuando Kyofu les había dicho que era capaz de destruir Konoha económicamente. Así que ambos se preguntaron qué tipo de propuesta daría a unas personas que parecía no conocer.

En lugar de preguntar sobre eso, el rubio indagó—. Dudo mucho que tu ayuda sea gratuita. ¿Qué esperas esta vez?

Kyofu fue incapaz de contener una risita—. Es usted un hombre muy inteligente. Tiene razón, en circunstancias normales, esto no lo haría sin esperar nada a cambio. Sin embargo…

—¿Sin embargo…? —musitó el Hokage.

El enmascarado se giró hacia la salida y contestó—. Ahora tengo una prometida en este lugar. No puedo darme el lujo de ponerla en peligro si puedo evitarlo. ¿Qué clase de ejemplo estaría dando si no?

No solo lo hacía por Hanabi, sino por las demás chicas, e incluso por Neji. Mientras ellos estuvieran en la aldea, Naruto tendría que tragarse el odio y ayudar para que ellos no murieran.

Existía la posibilidad de llevarlos a otro lugar lejos de Konoha, pero todavía no estaban listos para partir, y el Uzumaki no deseaba apresurarlos.

Ondeando su capa, Kyofu atravesó la salida y esperó a que Minato se le uniera.

El Yondaime aceptó en silencio su explicación, y antes de retirarse, se giró hacia Shikaku para decirle—. Te encargo el resto. Si algo llega a suceder, espero que tengas todo listo.

—Hai, Hokage-sama.

Minato asintió con su cabeza y caminó hacia la salida para reunirse con Kyofu, quien, al verlo, preguntó—. ¿Listo?

—Vamos —respondió Minato antes de seguir a Kyofu en la dirección que podía sentir a los miembros de Akatsuki aproximándose.




Notas


Hola a todos, disculpen la demora. Sí, casi un año desde el último cap. Lo que sucede es que estaba en las etapas finales de mi tesis, y no podía escribir mucho.

Hace poco recibí mi título, así que podré escribir un poco más que antes. ¿Por qué solo un poco? Porque dentro de poco tendré que empezar a trabajar. Pero trataré de escribir tanto como pueda.

Ahora vamos con las explicaciones.

Un capítulo muy "blablabla", pero son necesarios D:

Cuando puse que la "palabra" de Kyofu correría libremente por la aldea, recuerden que los acólitos de Kyofu lo ven como una especie de dios. Como ya lo dije, Naruto no inició esto y tampoco le agrada, pero está dispuesto a explotarlo.

Minato se deshizo casi en su totalidad del consejo civil. Era algo que pensé que debía de hacer si quería hacer un borrón y cuenta nueva. Puede parecer algo repentino, pero Minato finalmente pudo comprender cuan corrompido estaba el consejo civil y que no había forma de remediarlo (únicamente si seguía cediendo ante sus peticiones como lo había estado haciendo desde hace años).

Con respecto a la revelación del paradero de Naruto (la Raíz), Minato lo hizo porque quería explicar por qué desconfiaba de Danzo.

La propuesta de Hiashi a Kyofu también pensé que era algo que haría si tenía la oportunidad, y la tuvo así que la aprovechó. Como dijo Kyofu, era mejor aceptar que estar ausente durante un tiempo y luego volver para enterarse de que Hanabi ya se había casado con algún viejo verde de por ahí.

Oh, cuando Minato le exige la ubicación a Tsunade, obviamente no iba a pedírselo violentamente. Si bien ambos están cansados, Minato no arriesgaría un enfrentamiento con alguien que posee el Rinnegan, por eso se le ocurrió mencionar lo del dinero. Ah, y no creo que sea muy descabellado que Minato intente quitarse su propia vida para que así Tsunade pudiera regresar para curar a Menma.

¿Y por qué Naruto lo detuvo? xD. Obviamente no se sentiría satisfecho si su vida acabara de esa forma. Tendría que hacerlo con sus propias manos para sentirse contento.

Sobre la espada de Saito, Katanagatari literalmente significa "Historia de Espadas". Si quieren ver que posibles habilidades Saito tiene, les recomiendo que lean el artículo en la Wikipedia sobre la Katanagatari.

En la reunión no se trató sobre Orochimaru ni las aldeas involucradas, ya que esta reunión fue más o menos para explicar qué fue lo que sucedió como para que la aldea fuera arrasada. Se podría decir que la invasión pasó a un segundo plano. Pero eso no quiere decir que no se tratará eventualmente, creo que será en la próxima reunión luego de los días de luto.

Ahora van a encontrarse con la gente de Akatsuki.

¿Qué sucederá? ¿Habrá una batalla? ¿O la propuesta de Kyofu será imposible de resistir?

Como siempre, cualquier duda en los comentarios y les responderé los antes posible en sus bandejas de entrada.

Por cierto, acabo de terminar de escribir un crossover entre Naruto y Boku no Hero Academia, todavía tengo que hacer algunas correciones, pero solo quería informarles.

Sé que no debería haberlo hecho, pero me gustó mucho el animé y no podía dejar de visualizar este crossover. ¿Están interesados en la historia?

Publicaré el prologo cuando haya escrito al menos dos capitulos, aunque puede ser que lo publique apenas y termine de traducirlo.

¡Estén atentos los interesados!

¡Hasta la próxima (y espero no tardar tanto esta vez)! ¡Saludos!
0 x
Imagen]


Summlaris escribió:Los Uchiha han perdido su esencia, han pasado a ser los rock lee de la época. Normal la desbandada de seguidores que sufren.
Los senju son los nuevos uchiha.


Summlaris escribió:los pro-uchihas teneis tanto futuro en este foro como los uchiha contra los senju

Rock-kun
Sannin
Sannin
Avatar de Usuario


Mensajes: 1172
Registrado: Vie May 27, 2016 5:26 am
x 18
Sexo: Masculino - Masculino

[+18][P][C41](NaruHarem)El demonio entre las sombras

Mensaje #39 por Rock-kun » Mar Ene 30, 2018 12:12 am

Después de casi un año de no actualizarse, se aprecia un buen capítulo de este interesante y controversial fic. Aunque debido a la falta de capítulos se nota la mala redacción y ortografía en algunas partes del capítulo, ojalá que el autor mejore su escritura para el siguiente capítulo ahora que regresó a las andadas.

Ahora a comentar este capítulo que aunque tuvo mucho blabla, era esencial para saber las reacciones de los personajes después del término del Apocalipsis creado por el otro yo maligno de Naruto que había tomado el control tras el error de Danzou en secuestrar a Karin para chantajearlo.

Precauciones necesarias.

En este tema se reflejará el cómo Naruto y Minato toman acciones para proteger lo que les importa. En el caso de Naruto, tras la explosión de energía que provocó Spawn, el rubiales envía un clon para darles aviso a algunas de sus mujeres que se encontraban en la mansión de Tazuna en Nami no Kuni sobre lo que sucedió en Konoha. Obviamente el clon no fue muy claro con lo realmente pasó con Naruto original tras el estallido de energía, pero les dijo a las chicas que estaba fuera de peligro para tranquilizarlas.

Karin era la única que sabía el por qué sucedió todo el desastre en Konoha, ya que fue por ella que su amor perdió los estribos y se transformó en esa cosa que casi lo destruyó todo. El clon de Naruto trató de saber el porqué la Uzumaki se encontraba tan mal, pero ella le dice que cuando regrese el original a la aldea lo dirá todo.

Por otro lado, Tasuna al ver que las chicas eran también novias de Naruto les pregunta a cada una del por qué están con él y si aceptan compartirlo. Tanto Haku como Kim no dijeron todos los detalles porque fue algo muy personal que hablaron con Naruto en su momento, sólo le dejaron claro al viejo que estarán con su amor hasta el final.

En cuanto a Minato, debido a las palabras que dice Spawn sobre Naruto y el gran poder que posee, ordenó no solo mantener a su hijo mayor en una cárcel de Mokuton y con sellos supresores de chakra, sino que también le pide a Yamato poner sellos más poderosos como prevención. Lo que el Namikaze no sabe es que Naruto es inmune a cualquier clase de sello por ser el jinchuuriki de Kurama y por sus conocimientos en el Fuinjutsu de los Uzumakis. Así que el Yondaime no tiene idea de que Naruto puede escapar en cualquier momento de Konoha, pero el rubio debe dejar sus cosas en orden para ya no volver a Konoha hasta el día en que la destruya por completo.

Era obvio que el consejo, sobre todo los civiles protestaran en que su líder decidiera no matar a Naruto por sus crímines y que sólo estuviera bajo arresto domiciliario. Minato no lo soportó más y libera un gran instinto asesino que dejó atónitos a todos los presentes, dejando en claro que él es el Hokage y que su palabra es ley. Después de eso, ordena disolver el consejo civil a un solo miembro, ya que por darles el gusto a sus demandas todos estos años es que sucedieron todos los acontecimientos que perjudicaron a Naruto y que ahora está pagando las consecuencias de ello como la destrucción de la aldea y las miles de muertes que ocurrieron. Como medida adicional, ordena que cada Anbu vigile a los miembros del disuelto consejo civil y que aplicaran fuerza letal en caso de que ellos quisieran pasarse de listos y actúen en contra del Hokage.

Tras todas esas indicaciones, Hibiki le sugiere a Minato interrogar a las chicas que tienen relación con Naruto para saber si saben cosas secretas del Uzumaki para usarlo en su contra. Minato le da autorización, más para tranquilizar un poco al consejo porque sabe que ellas no tienen nada que ver con las acciones del Uzumaki. Inoichi al principio estaba en contra debido a que su hija Ino estaba en la mira, pero después acepta la situación para evitar que todos en la aldea sospechen de su hija, ya que ahora debe ser vista como "la novia del demonio".

Propuestas Controversiales.

Kyofu con su henge de Kakashi participa en la reunión del consejo después del desastre de Spawn, y puede ver que su padre Minato disolvió por completo el consejo civil dejando a un sólo representante que es el mismísimo Kouta, uno de los hombres más importantes al servicio de Naruto en su organización Yakuza. El adinerado comerciante revela que en caso de que el Hokage disolviera al consejo, había propuesto a los demás miembros que lo eligieran por su poder económico, influencia política y su actitud neutral ante cada asunto que afecte a Konoha y a sus aldeanos. Esto le viene como el anillo al dedo a Naruto ya que teniendo a su hombre de confianza en el consejo de la aldea podrá tener libre acceso a toda información secreta que se hable en las reuniones, sobre todo cuando se trate de él. Agregando también, que Kouta yaTal como dijo Naruto, Kouta se ganó una gran recompensa por su movimiento estratégico.

Después de que Kouta y el consejo civil se retirara, Jiraiya pone sobre aviso a todos de que Kyofu estaba presente en la reunión con un henge de Kakashi. El magnate se disculpa y tras escuchar todo lo que se planteó referente a la reunión, les avisa que les cobrará el favor que les ha hecho sobre los medicamentos, víveres y la ayuda que prestó durante la invasión y el desastre de Spawn. Minato dejó claro que por la situación actual de la aldea le era imposible pagar el favor. Kyofu revela que aunque no tiene piedad con los que rompen tratos con él o lo traicionen, también es metódico en hallar otras formas de pago. Así que les propone contratar a sus ninjas para toda clase de misiones, pero Minato igual se niega porque no confiaba que esos encargos fueran honorables o que atentaran con la moral de Konoha (sínicos). Al final no quedan en nada, pero Kyofu vuelve a recalcar que obtendrá su pago de una u otra forma, y que tiene el poder de dejarlos en la miseria debido a su gran relación con el feudal del país del fuego. Minato y los demás ninjas no se dejan amedrentar y juran que cumplirán su deuda de alguna forma y que se las podrán arreglar a pesar de la amenaza de Kyofu.

Aunque este asunto quedó inconcluso, la manzana de la discordia la puso Kouta al dar la siguiente propuesta, y esta era reconocer públicamente la ayuda de Kyofu y de su ejército, también de que el magnate se encargara de la reconstrucción de la aldea, ya que este lo había promulgado cuando varios aldeanos y ninjas querían eliminar a Naruto cuando este estaba inconsciente. Minato quedó con muchas dudas, y aumentaron al ver con detenimiento la sonrisa de Kyofu a pesar de la máscara que llevaba. El Yondaime sabía que si se negaba se agravaría aún más el descontento hacia él que había surgido tras todo el desastre que Naruto y Spawn causaron en Konoha. Así que de forma astuta dijo que no haría nada hasta hablar con el mismísimo magnate para estar seguro. Sin embargo, el mismo Kyofu dice en sus pensamientos que cualquier decisión que tome su padre saldría ganando él. Si Minato acepta la ayuda de Kyofu, los que participarán en la reconstrucción tendrán absoluta libertad de expandir el estilo de vida, forma de pensar y actuar de los que tienen una vida bajo la tutela del magnate. Si Minato opta por la otra alternativa, en que Kyofu ayude en una fracción de la aldea bajo vigilancia, eso no impedirá que las enseñanzas del estilo de vida de Kyofu se expandan hacia los aldeanos.

Kyofu está muy complacido con todo lo ha pasado en la reunión ya que el actual plan de Naruto en contra de Konoha es dividir a los aldeanos en contra de los ninjas al mando de Minato con sus enseñanzas. Después de todo, ya hay muchos que ven a Kyofu como alguien divino y ya han fundado un culto hacia él. Además, cuando Kyofu fue al hospital del país de las Olas para reunir los medicamentos que mantendrían con vida a Menma, mucha gente al verlo se inclinaban ante él o mostraban miradas de agradecimiento y respeto. Después de todo, Kyofu mandó a construir un hospital de lujo en este empobrecido país y que secretamente mejorara su estabilidad y economía gracias a su gran influencia y poder.

Un niño que estaba en el hospital corrió para darle las gracias a Kyofu, ya que su madre que estaba enferma gravemente podrá salvarse por la medicina moderna que se encuentra allí. Sin embargo, Kyofu le da a entender que él no hizo nada, que los verdaderos salvadores de su madre son las personas que ejercen la medicina y que trabajan en el hospital, que sólo debía sentirse orgulloso de sus propios logros y premiar a los que se lo merezcan. No sé si esto fue un acto de Kyofu para ganarse la fascinación de la gente o simplemente se lo dice al niño por sus creencias e ideales. El punto es que todos los que tienen contacto con Kyofu son instruidos poco a poco de acuerdo a su pensamiento y modo de actuar. Por lo tanto, el turno de los que se someten a las enseñanzas de Kyofu serán los aldeanos de Konoha por el simple capricho de dividirlos y que se destruyan entre sí.

La última propuesta controversial que ocurre en el capítulo es que Hiashi le propone a Kyofu comprometerse en matrimonio con Hanabi, echando por tierra lo que se había pactado con Naruto y el Yondaime. Obviamente Naruto quería matar a golpes a Hiashi por tratar a su hija como moneda de cambio para ganar poder y reputación. Si bien Naruto entendía que como ahora él era un criminal que merece la pena de muerte por sus crímenes, era inminente que Hiashi anulara su compromiso con Hanabi para mantener la reputación de su familia. Sin embargo, Kyofu acepta la propuesta de Hiashi para evitar que su querida Hanabi sea la esposa de cualquier viejo que tenga dinero y prestigio. Por eso es que Naruto le pide al líder Hyuuga una reunión con la hermana de Hinata para hablar con ella y ponerla sobre aviso. De llegar a saberlo por boca de Hiashi, Hanabi estallaría de dolor y rabia, ya que se había enamorado de Naruto en el tiempo que llevan de novios, agregando que son aliados en la revolución contra el Souke de los Hyuuga.

Cuando estaba Naruto por reunirse con Hanabi, siente la presencia de algunos miembros de los Akatsukis, por lo que le pide a Minato acompañarlo para negociar con ellos o pelear en caso de que planeen algo en contra de Konoha. Lo que Minato no sabe, es que esos individuos ya habían hecho tratos con Naruto en el pasado, ya sea como Kyofu o cuando era un Anbu de Raíz, y ahora van a Konoha para reclutar al rubio a sus filas. Veremos cómo Naruto se las ingenia para poner en su lugar a los Akatsukis sin aumentar más las sospechas de Minato sobre él.

Secretos Revelados.

Durante la sesión del consejo en donde se trató el tema de lo que se hará finalmente con Naruto y la disolución del consejo civil, se dieron a la luz varios secretos que tenían relación con el pasado de Naruto. Como por ejemplo, se da a conocer que Naruto fue miembro de Raíz por mucho tiempo, aclarándoles a los líderes de clanes el por qué el rubio era tan fuerte. También sembraron más dudas sobre Minato, ya que él sabía de permanencia de Naruto en ese grupo y no hizo nada al respecto.

Otro secreto, es que al notar la ausencia de Danzou y juntar el hecho de que Naruto estaba bajo su tutela, se llega a la conclusión que el tuerto fue responsable de la furia de Naruto y del surgimiento de Spawn, por lo que Minato había dado la orden de buscar a Danzou y ajusticiarlo como se debe. Lo malo es que aún no descubren la verdadera causa de la furia de Naruto, porque todos sabemos que Danzou usó a Karin para chantajearlo y ya vimos lo que pasó después. Sin embargo, aunque todos en el consejo sabían que no fue culpa del rubiales por todo el desastre, él ya había mostrado sus verdaderas intenciones cuando destruyó el estadio y eso no cambió nada en querer castigar al Uzumaki por lo que sucedió y la masacre de Spawn. Además de que se había hecho un cálculo del número de muertos tras el desastre que fueron casi 15.000 personas, un número bastante grande de gente para una aldea ninja (donde normalmente la población es reducida).

El otro secreto que se da a conocer, pero que sólo lo descubren Minato y Jiraiya, es que cuando el Hokage le exige a Kyofu revelar el paradero de Tsunade para salvar la vida de Menma, este al decirles que es imposible aunque él se lo pidiera, el magnate le arroja un cuchillo para someterlo a la prueba del suicidio como la única forma de que la ninja médico regrese a la aldea. Ambos ninjas deducen que Tsunade sabe o fue testigo de lo que pasó en el incidente que marcaría de por vida a Naruto y que fue la tortura e intento de asesinato de ese grupo de médicos que más adelante encontrarían la muerte en manos del rubiales. Además que el mismo Yondaime no hizo nada para ayudar al chico, ya que lo quería muerto, razón de peso para deducir el desprecio que la Sannin tiene hacia Konoha.

Kyofu le propone a Minato que sólo una persona podría convencer a Tsunade de regresar, dándole a entender que sería el Sandaime. Es por esto que es urgente encontrar el paradero del Sandaime, porque desde el ataque de Orochimaru no lo han encontrado y no se sabe si está vivo o muerto. Espero que el viejo esté vivo por el bien de Naruto y Menma.

¿Qué decidirá Minato sobre la ayuda de Kyofu en la reconstrucción?

¿El Sandaime podrá salvarse de las heridas que sufrió por Orochimaru?

¿Qué hará Naruto para proteger a sus chicas que serán interrogadas por Hibiki?

¿Por qué Naruto no escapa de Konoha?

¿Será Naruto o el Sandaime quien convenza a Tsunade de regresar a Konoha?

¿Podrá Naruto reunirse con Hanabi para avisarle que anularon su compromiso y planear una estrategia?

Espero que no demores otro año en poner un nuevo capítulo. :brr:
1 x
Protegeré a los que amo.
Imagen
Si existe tal cosa como la paz, la encontraré y no me rendiré hasta encontrarla.


Volver a “Fanfics [+18]”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado