[+18][P][C40](NaruHarem)El demonio entre las sombras

Wbaez93
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[+18][P][C38](NaruHarem)El demonio entre las sombras

Mensaje #16 por Wbaez93 » Mar May 31, 2016 7:27 pm

Capitulo 30

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Cap 31

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Summlaris escribió:Los Uchiha han perdido su esencia, han pasado a ser los rock lee de la época. Normal la desbandada de seguidores que sufren.
Los senju son los nuevos uchiha.


Summlaris escribió:los pro-uchihas teneis tanto futuro en este foro como los uchiha contra los senju

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Mensaje #17 por Wbaez93 » Mar May 31, 2016 7:31 pm

Capitulo 32, disfruten.

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Capitulo 33: ¡No lo hagas!

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[url='http://i.imgur.com/R8kWQaN.png']Explicación del estadio[/url]
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Los senju son los nuevos uchiha.


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Mensaje #18 por Wbaez93 » Mar May 31, 2016 7:35 pm

Capitulo 34: Luz y Oscuridad

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[url='http://i.imgur.com/4vtRTiz.jpg']Dingo Egret[/url]
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Mensaje #19 por Wbaez93 » Mar May 31, 2016 7:35 pm

Capitulo 35: Ayuda inesperada.


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Mensaje #20 por Wbaez93 » Mar May 31, 2016 7:38 pm

Capitulo 36: Decisión.

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"Omake 3" | +
Humano hablando "Interesante."

Humano pensando "Creo que lo asesinaré."

No Humano hablando "No mereces ese poder."

No Humano pensando "Detenerlo es lo primordial."

Técnicas/ Nombres desconocidos "¡Mokuton Hijutsu Jukai Koutan!"

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.

Omake 3 Parte 1


Venganza… Dulce venganza.


Segundo año de Naruto en la Raíz.


Alrededor de cinco meses habían pasado desde aquel día en el que Danzo integró oficialmente a Naruto como un miembro de la Raíz.

En esos meses nada fuera de lo ordinario había acontecido en la vida de nuestro pequeño pelirrojo amigo, además claro de las sangrientas misiones que ya eran usuales para él, debido a que las venía haciendo desde hace mucho antes de ser un miembro oficial de la Raíz.

Naruto había aprovechado sus salidas de la aldea para ponerse al tanto de su creciente organización, pero no podía hacerlo por tiempos prolongados debido a que tenía un tiempo límite fijado por Danzo para realizar sus misiones.

Naruto sabía que Danzo hacía esto ya que no le tenía mucha confianza aún, pero en especial porque no quería que nada malo le sucediera a su 'preciosa arma'. Aunque si bien Danzo nunca había dicho eso abiertamente, Naruto no era estúpido y podía percibir de sus verdaderas intenciones con mucha facilidad.

Pero dejando aquello a un lado, nuestro pequeño amigo, quien estaba vestido con su típico uniforme ANBU de la Raíz con máscara incluida; se encontraba arrodillado ante Danzo, quien por su parte se encontraba escuchando el reporte de un miembro de la Raíz sobre la última misión que habían tenido.

No había sido una misión difícil, fue una misión simple en la que debían asesinar a un importante comerciante del país del fuego que tenía planes de romper relaciones con el país para hacerlo con el país de la tierra.

Obviamente, Danzo no podía dejar pasar por alto tal traición, así que envió a un escuadrón a encargarse de aquel hombre que quería hacer tratos con el mayor enemigo de Konoha.

Danzo durante el reporte no podía evitar mirar en ocasiones hacia Naruto, ya que el líder del escuadrón había informado que Naruto había estado más 'vivo' de lo usual, describiendo con vividos detalles las acciones del pequeño Jinchūriki hacia aquellos que tenían la mala suerte de probar su 'vivacidad'. Pero que a pesar de ello, informó que la misión había sido completada sin inconvenientes.

Danzo sabía el motivo, pero aun así le era refrescante saber que su pequeña arma continuaba creciendo como un espléndido ninja.

El motivo era simple, hoy se cumplían tres años desde aquel día en que esos 'bastardos' habían hecho 'aquello' a Naruto, quien lo recordaba muy bien, y el hecho de que esas personas continuaran respirando hasta la fecha era algo que le enfurecía. Era algo que no podía quitárselo de la cabeza aun si lo intentara.

Naruto ya no podía esperar, deseaba hacer algo para olvidar aquello, y sabía muy bien que la única forma de hacerlo era acabando con esos bastardos de la peor manera que alguien podría imaginarse.

Ya tenía en mente cómo hacerlo, era algo que había estado planeado desde el momento en que Danzo había ofrecido entrenarlo, era algo que ni siquiera Kurama sabía, era algo que Naruto había tramado por su propia cuenta.

No obstante, siguió arrodillado, oyendo el reporte del líder de su escuadrón. Pero por alguna razón, Naruto sintió que había estado hablando durante horas cuando en realidad solo habían pasado unos cuantos segundos.

Así que por tal motivo, se puso de pie para gritar, "¡SUFICIENTE!", haciendo que todos miren hacia el miembro más joven de su escuadrón.

Nadie de su escuadrón se animó a reprocharle nada, todos sabían cómo era él y había que sumarle el hecho de que se encontraba bastante perturbado desde hace ya varias horas atrás. Por lo tanto, ninguno quería que se descargara en ellos como lo había hecho en el pasado con algunos de sus compañeros cuando le habían dicho que se tranquilizara. Así que solo se mantuvieron al margen para oír lo que quería decir.

"¡Viejo! ¡Estoy cansado de esperar! ¡Hoy saldré a la aldea aunque no me des autorización!" Exclamó el pequeño Naruto quitándose su máscara y revelando una mirada furiosa.

Danzo al oír el estallido de su arma, golpeó el piso con su bastón y le dio una mirada sin emociones durante un prolongado periodo de tiempo.

Obviamente, Naruto no tuvo problemas en devolver la mirada, así que sólo continuó con esa expresión de enfado que no podía apartar de su rostro.

Pero eventualmente, luego de casi un minuto, Naruto se percató de que Danzo sonrió levemente y dijo. "Está bien, puedes ir. No es conveniente que estés así. Si bien tu desempeño ha sido bueno en tus últimas misiones, no ha sido igual que en las anteriores. Así que si crees que haciendo aquello podrías volver a tu usual desempeño, entonces no puedo detenerte. Toma, aquí tienes la información y materiales que me pediste. Nos vemos cuando termines aquello." Dijo Danzo entregando dos pergaminos a Naruto, y eso fue todo lo que necesitó antes de ponerse su máscara nuevamente y salir corriendo de ese lugar.

Debía ir sigilosamente a la aldea para evitar ser detectado por los ANBU del Hokage, pero eso poco le importaba. Si bien estaba con ganas de derramar sangre, tampoco dejaría que algo como unos cuantos ANBU estropeen su plan de acabar con aquellos bastardos.

En la base de la Raíz, los compañeros de misión de Naruto miraron a Danzo, y el líder de ellos preguntó. "¿Qué le sucede a Oni, Danzo-sama? ¿Cree que es recomendable que salga en este estado a Konoha? Los ANBU de Hokage-sama podrían atraparlo."

Danzo rió levemente entre dientes, pero contestó mientras se daba la vuelta para retirarse de allí. "No creo que sea un problema caso de que llegue a ser descubierto. Sin embargo, quiero que ustedes se mantengan alejados de él, dejen que su pequeño compañero descargue la furia que lleva dentro. Luego de eso volverá a ser el mismo de siempre o inclusive más letal. Ahora retírense." Los ANBU no esperaron más y luego todos desaparecieron de allí hacia otros lugares de la base, mientras que Danzo fue a su oficina para preparar algunas misiones en solitario para Naruto cuando regresara.

Y Naruto, quien ya se encontraba a medio camino a Konoha, luego de estar corriendo durante unos dos minutos, se detuvo en un área boscosa para leer con detenimiento el pergamino que tenía en su mano derecha.

Naruto lo leyó rápidamente, no pudiendo contener la siniestra sonrisa que cruzó por su rostro al obtener toda la información de sus tres verdugos. Luego de leerlo de principio a fin, Naruto cerró el pergamino para apretarlo con fuerza mientras daba un fuerte salto para subirse a una de las ramas de los árboles.

Una vez allí, Naruto cruzó los dedos y dijo. "Kage Bunshin no jutsu." A continuación, 12 clones aparecieron, todos con oscuras sonrisas en sus rostros.

"Ya saben que hacer…" Dijo el original, y al instante todos se dispersaron, menos dos que quedaron junto con el original. "Vamos." Volvió a hablar Naruto, dispersándose junto con los otros clones hacia el hogar de uno de los hombres que lo había torturado.

Se habían dividido en 4 grupos; tres de los cuatro grupos fueron a los respectivos hogares de aquellos tres hombres quienes estaban por recibir una grata sorpresa, mientras que el último fue a otra zona de la aldea.

El Naruto original iba acompañado por dos clones, así que Naruto miró hacia atrás mientras saltaba de rama en rama. "Nuestro objetivo es Yoshiro Watanabe, 40 años de edad, viudo, con dos hijos; un hijo y una hija, de 12 y 9 años respectivamente. Actual director del hospital de Konoha. Ya saben que hacer…" Dijo Naruto ahora más tranquilo mientras se acercaban a la zona residencial de Konoha.

Eran alrededor de las 2 de la madrugada, así que el movimiento era prácticamente nulo en la aldea. El único inconveniente eran los ANBU y la Policía Militar que solían patrullar por la zona pero Naruto había estado planeando esto por años, así que no iba a dejar que otras personas arruinasen su momento.

Luego de unos pocos minutos de estar saltando sigilosamente de techo en techo, Naruto y los clones aterrizaron sobre el techo de una vivienda un poco sencilla. Era de un piso y tenía un pequeño jardín en el fondo.

El grupo principal permaneció en el techo del hogar de quien fue el cabecilla de aquella ocasión, esperando pacientemente a la señal del grupo de clones que no había ido a ninguno de los domicilios de los 'malhechores'.

Mientras tanto, en otro punto de la aldea, más específicamente en el distrito comercial (la cual estaba vacía a estas horas), se encontraba el otro grupo de clones, listos para comenzar con el plan de Naruto.

Por lo tanto, uno de los clones dijo mientras se tronaba los dedos. "Bueno, es hora de ponerse manos a la obra." Miró a los otros, quienes asintieron con la cabeza y luego de unos instantes, los tres cerraron sus ojos.

Los abrieron casi al instante, revelando que sus ojos habían cambiado a un color rojizo más oscuro de lo habitual y sus cotidianas pupilas rasgadas se hicieron un poco más largas. "Está bien, yo usaré el Shinra Tensei." Dijo el clon de la derecha, cosa que hizo que el clon de la izquierda interrumpiera. "¿Y por qué tú? Yo quiero usarlo, sólo podemos lanzarlo una vez cada veinte minutos y no quiero que un imbécil con cara de idiota lo use. Así que, lo haré yo." Contestó el clon listo para activar el Rinnegan.

El otro clon, obviamente ofendido y enojado por sus palabras, exclamó. "¡¿CARA DE IDIOTA?! Pero si yo soy tú, maldito imbécil. ¿Quién te crees que eres?"

Esto hizo que el clon de la derecha ría entre dientes. "No tengo la culpa de que el jefe me haya creado más apuesto que tú." Afirmó el clon con una sonrisa superior mientras pasaba sus dedos por sus cabellos rojizos.

Esto nuevamente hizo enojar al otro clon, quien estuvo a punto de gritar de nuevo, pero el clon del medio decidió interrumpir. "Silencio, estúpidos, o nos descubrirán. No arruinen el plan del jefe…" Susurró ese clon mientras se concentraba unos instantes para detectar posibles presencias cercanas, pero afortunadamente nadie se encontraba en los alrededores (a excepción de las pocas personas que vivían en algunos de los comercios, pero como estaban durmiendo, no eran un problema).

"Muy bien, yo utilizaré el Shinra Tensei para que no haya quejas, ustedes dos utilizaran otras técnicas y punto. No más quejas, es momento de llevar a cabo el plan del jefe." Dijo el clon del medio con una voz firme que no daba lugar a peros.

Los otros dos clones no tuvieron más remedio que aceptar las órdenes de ese clon, quien en su interior no podía evitar sonreír porque había puesto en su lugar a 'dos pares de idiotas'

En todo caso, el clon luego de decir eso, cerró una vez más los ojos, para esta vez activar el Rinnegan, revelando los ojos purpuras que además estaban rasgados por la mitad, debido a que ese clon estaba utilizando un poco del Chakra de Kurama, al igual que los otros dos.

Luego de eso, el clon del medio miró hacia los otros dos, quienes asintieron con sus cabezas mientras hacían sellos de manos, mientras que el del medio levantaba la mano derecha para apuntarla hacia un edificio que se encontraba al final de la calle y los otros dos apuntaron hacia los edificios al lado de ese. Así que sin más preámbulos, todos ellos sonrieron entre si antes de ejecutar sus técnicas.

En el lugar donde se encontraba Naruto y sus clones, todos oyeron las explosiones además de ver un poco de fuego y humo que prevenía del distrito comercial. Por tal motivo, Naruto y los clones sonrieron, pero esperaron hasta que las presencias de las fuerzas del orden se alejaran y se aproximaran hacia aquel lugar.

Cuando sintieron a todos lo suficientemente alejados de la zona residencial, los tres se miraron unos a otros antes de sonreír oscuramente y juntar los dedos para que cada uno hiciera un Henge.

Si bien el cambio casi no era visible debido a sus uniformes, lo más destacable fue que los tres habían aumentado considerablemente de estatura. Aunque no se podía ver ningún otro cambio destacable además de ese.

Posteriormente, los tres ingresaron a la casa por las ventanas, rompiéndolas y haciendo el mayor ruido posible.

Rápidamente, los dos clones se dirigieron a las habitaciones de los niños, mientras que Naruto iba a la habitación del adulto.

En un instante estuvo allí, y sin pensarlo, Naruto tumbó la puerta de madera de una patada, despertando y asustando a más no poder al hombre que se encontraba durmiendo sobre la cama.

Obviamente, estuvo mucho más asustado al ver a un hombre encapuchado frente a su puerta. Se dispuso a gritar por ayuda, pero antes de que pudiera hacerlo, Naruto ya había llegado frente a él para amordazarlo y maniatarlo a toda velocidad mientras lo golpeaba con dureza unas cuantas veces para que se quedara quieto.

Luego de hacer eso, Naruto lo cargó en su hombro y salió de la habitación, percatándose de que el hombre intentaba gritar y zafarse de sus ataduras, pero obviamente pudo hacer poco para zafarse.

Al salir, el hombre de la casa pudo ver a otros dos hombres encapuchados, y lo que era peor, con sus dos hijos quienes estaban llorando sobre sus hombros.

Esto obviamente le hizo enojar, aunque también le hizo sentir un gran temor por lo que podían hacerle a sus hijos. Así que el hombre gritó que liberaran a sus hijos, pero las únicas palabras que salían de su boca eran balbuceos, debido a las mordazas.

Por lo tanto, sólo pudo zapatear unas cuantas veces a Naruto, quien cansado de esto, lo lanzó al suelo para posteriormente darle una poderosa patada en su nariz, ocasionando que sangre saliera de la misma. "Quédate quieto o mataré a tus hijos aquí y ahora. ¡NO ME OBLIGUES A HACERLO!" Exclamó Naruto con una voz adulta continuando con sus patadas.

Yoshiro, adolorido por las patadas, asintió levemente con la cabeza, haciendo que su atacante por fin se detuviera. Luego giró levemente la cabeza hacia donde se encontraban sus hijos, viendo a los otros agresores poniéndoles vendas en sus ojos antes de que se lo pongan a él.

Luego Naruto lo cargó y salió la vivienda junto con los otros clones para correr hacia un lugar fuera de la aldea, a un lugar que Danzo le había recomendado para llevar a cabo su 'venganza'. Después de todo, Danzo también estaba al tanto de lo que le había sucedido a Naruto y sentía que Naruto debía saldar ese asunto para que volviera a estar a su máximo potencial en las misiones, y principalmente, para que dejara de pensar en ello, para obviamente, concentrarse a pleno en sus misiones.

Como era de esperarse, ninguno de los tres grupos de clones tuvo inconvenientes, ya que la distracción había funcionado a la perfección. Por lo que luego de unos minutos, los otros dos grupos se habían reagrupado con el de Naruto, mientras que el último grupo ya se había disipado apenas y habían ejecutado sus técnicas.

El segundo grupo traía consigo a un hombre y a una mujer, mientras que el tercero traía a un hombre; una mujer y un niño de aproximadamente 8 años.

Todos se encontraban despiertos, nerviosos y bastante asustados ya que ninguno sabía a donde iban y quienes eran los hombres que los estaban secuestrando.

Todos los rehenes se encontraban vendados, maniatados y amordazados para que no pudieran saber a dónde iban y para que no pudieran gritar por ayuda.

Luego de unos cinco minutos de estar corriendo a toda velocidad, los grupos se adentraron hacia los bosques de Konoha, lugar donde corrieron otros 15 minutos hasta llegar al punto de destino.

Era una casa que se veía bastante maltrecha, como si estuviera a punto de desmoronarse. Ignoraron este hecho y rápidamente ingresaron a la vivienda junto con los rehenes.

El interior del edificio estaba vacío, lo único que podía verse era una portezuela justo en medio del piso de madera. Uno de los clones había lanzado a una de las mujeres al piso para poder inclinarse y abrir la puerta.

El ruido del impacto cuando la mujer cayó el piso asustó aún más a los rehenes, mientras que preocupó al esposo de ésta ya que pudo reconocerla debido al sonido de sus quejidos.

Nuevamente, sintieron moverse, pero esta vez lentamente y parecía ser que estaban descendiendo unas escaleras.

Al bajar las escaleras por completo, Naruto lanzó a Yoshiro al piso, haciendo que éste balbuceara mientras se quejaba de dolor.

Ahora estaban en un oscuro pasillo, así que Naruto se había acercado al interruptor de la luz y lo encendió. Al hacerlo, se percató de que había otros tres hombres en ese lugar.

Naruto los reconoció al instante, así que preguntó haciéndoles señas con sus manos. "¿Qué hacen aquí?"

Los otros hombres, quienes eran miembros de la raíz, respondieron de la misma forma. "Danzo-sama nos ha enviado, dice que debemos limpiar el lugar cuando termines tus asuntos. Además, dijo que podríamos ofrecerte de nuestra asistencia por si lo necesitaras."

Naruto los miró fijamente antes de responder. "Está bien, pero manténganse alejados de eso. Vayan a acampar arriba, yo estaré en este lugar junto con ellos durante un tiempo. Estaba a punto de ir a buscar provisiones, así que vayan y cacen algo, también traigan algo de agua para beber. Luego de eso quédense afuera y yo les llamaré en caso de que los necesite." Esto último lo dijo ya que pensó que podrían ser de ayuda en algo 'especial'.

"Hai." Luego de eso se retiraron para realizar lo que Naruto había pedido, después de todo, Danzo les había ordenado hacer todo lo que Naruto les ordenara.

Una vez que se habían ido, Naruto prestó atención al lugar. El lugar era frio, sucio y las paredes tenían algo de moho. Era la primera base de la Raíz, había sido abandonada incluso antes de su nacimiento y por esa razón ya se veía deteriorada. Aunque era impresionante que las redes eléctricas aun funcionaran, sin dudas Danzo construía sus bases para que duraran para la posteridad.

A pesar de ello, era el lugar perfecto para que Naruto pudiera quitarse del pecho esa sensación que lo estuvo atormentando desde hace años. El simple hecho de pensar en lo que haría a estas personas le hizo tener una sonrisa bastante retorcida en el rostro, tanto que contagió a Kurama con esa expresión.

Posteriormente, Naruto volvió a cargar a Yoshiro antes de correr rápidamente por los pasillos de la antigua base de la Raíz.

Unos segundos más tarde, llegó a donde quería. Era una cámara Gesell con una gran puerta metálica ya oxidada. Naruto la abrió lentamente, y el chirrido que ocasionó hizo temblar de miedo a todos los rehenes, debido al mal presentimiento que todos habían sentido.

Entonces, Naruto y sus clones entraron al lugar. En la habitación había bastantes sillas de madera que habían sido atacadas por termitas, además de algunas lámparas que en algún momento fueron utilizadas para interrogatorios.

Al final de dicha habitación, había un vidrio de visión unilateral, el cual mostraba otra habitación de tamaño mediano. Naruto sonrió y entró a esa habitación por la puerta que estaba hacia el lado derecho del vidrio.

Una vez allí, Naruto y los clones pusieron en lugares diferentes a cada rehén antes de mirarse entre sí y extraer una de sus barras de Chakra.

Las clavaron profundamente en el suelo, intentando no hacer mucho ruido al perforar el suelo. A continuación, el original sacó el otro pergamino y quitó algunas cadenas con gruesos grilletes.

Se las entregó a cada uno de los clones, quienes rápidamente colocaron los grilletes en los tobillos de los rehenes para luego asegurar las cadenas a las barras de Chakra.

Estiraron las cadenas con un poco de fuerza para comprobar la resistencia de las barras, y al percatarse de que no se movían, asintieron y luego soltaron las gruesas y pesadas cadenas.

Miraron a sus prisioneros, percatándose de que los más pequeños estaban llorando junto con las mujeres del grupo, mientras que los hombres adultos intentaban en vano zafarse de sus ataduras.

Naruto rió entre dientes y luego disipó a sus clones, dándose media vuelta para salir de la habitación, diciendo. "Nos vemos…" Con esas simples palabras, abandonó la habitación y cerró la puerta, cosa que hizo que las personas allí intentaran gritar. Sin embargo, aún se encontraban amordazados y maniatados, así que fue completamente en vano.

El silencio se hizo presente en la sala, solo se podía oír las agitadas respiraciones de los hombres junto con los sollozos de las mujeres y niños.

Sin embargo, eso cambió cuando la puerta nuevamente fue abierta, pero esta vez bruscamente, cosa que alteró a los más pequeños.

Oyeron los pasos apresurados de su captor, dirigiéndose hacia una de las mujeres. "Cambio de planes… Tú te vendrás conmigo." Le oyeron decir.

Naruto rápidamente le quitó todas sus ataduras, para luego agarrarla del cabello y arrastrarla por el suelo fuera de la habitación. "¡No! ¡No me haga nada! ¡Y-Yo no h-he hecho nada malo! Por favor, déjeme iiirr!" Gritó la mujer intentando apartar la mano de su captor de su cabello. Pero por más que lo intentó, fue inútil.

El esposo de esta mujer, quien fue en aquel entonces el más pequeño de los que estuvieron implicados en la tortura de Naruto; entró en pánico cuando la oyó alejándose de él, a la única persona importante que le quedaba en su vida luego del ataque del Kyūbi.

Su esposa había perdido a su hijo en aquel entonces y por lo tanto siempre se aseguró de cuidar a su esposa con el mayor de los cuidados, y el solo hecho de que pudieran quitarle lo único que le quedaba le hizo darse cuenta de que debía hacer algo para impedir que sucediera lo que más temía.

Así que como pudo, logró quitarse la mordaza que tenía en la boca. "¡Espera! ¡Yo tomaré su lugar!" Gritó

En ese instante, se percató de que el sonido que provocaba su mujer al ser arrastrada se detuvo. Solo para volver a oírlo luego de unos instantes, la diferencia fue que esta vez se oía aproximándose.

El hombre no podía ver nada, pero sabía que su captor estaba justo frente a él, de rodillas mirándolo fijamente. "H-haré lo que sea. P-por favor, no le haga nada malo. S-Se lo imploro." Rogó el hombre.

Naruto le miró fijamente, hasta que decidió hablar. "La amas mucho, ¿Cierto?" Preguntó

"S-Sí… Es lo único que me queda. Por favor, señor. No le haga nada, haré lo que sea." Replicó.

Naruto rió entre dientes. "Me alegra oír eso…" Afirmó.

El hombre sonrió ya que pensó que dejaría a su mujer en paz, pero esto no fue así, ya que Naruto volvió a levantarse para darse media vuelta, diciendo. "Ya oíste a tu amado esposo. Dijo que te ama. Ahora podrás morir en paz, jajajaja." Luego de eso volvió a arrastrarla fuera de la habitación, ignorando por completo los gritos de desesperación y los balbuceos de los demás quienes tampoco querían que se la lleve, ya que pudieron reconocer la voz de sus amigos.

Pero fue inútil, lo último que oyeron fue la puerta cerrarse y los gritos de la mujer haciéndose cada vez más bajos, luego solo hubo silencio absoluto.

Sin embargo, fue por poco tiempo, ya que el hombre, quien se llamaba Tatsuo, no permitiría que se llevaran a su esposa y la mataran.

Empezó a moverse como podía. Las cuerdas en sus muñecas no eran de un material muy resistente, aunque sí estaba bien amarrada.

Se dañó un poco las manos y muñecas, pero logró quitarse las cuerdas y posteriormente la venda en sus ojos. "Saldré de aquí, nos sacaré a todos de este lugar aunque sea lo último que haga." Luego miró hacia los lados y se sorprendió al ver quiénes eran los demás que se encontraban allí

"¿Chicos? ¿Ustedes también?" Preguntó mirándolos, todos estaban maniatados e intentando zafarse para poder huir, pero no podían hacerlo.

Tatsuo, a pesar de ello, sacudió la cabeza. "Nos sacaré de aquí." Entonces se levantó e intentó caminar, solo para tropezarse al instante debido a los grilletes, cosa que le hizo gruñir.

Si bien era un médico, era uno tradicional ya que no podía canalizar su Chakra correctamente para utilizar Ninjutsu Medico, al igual que los hombres presentes. Por lo tanto, no contaba con un método para cortar las cadenas. Es por eso que miró con atención hacia el lugar donde la cadena iba, y se percató de que una barra no muy gruesa era lo único que sujetaba a dicha cadena. Aunque había sido doblada por completo para que las cadenas no pudieran ser sacadas.

"Solo la sacaré del suelo, quien sea que nos haya secuestrado, es un estúpido." Pensó y luego se acercó a la barra.

Se remangó su túnica y acercó sus manos con lentitud hacia los extremos de la barra para intentar extraerla del suelo.

Sin embargo, cuando sus manos hicieron contacto con la misma, Tatsuo sintió que todo su Chakra fue perturbado de alguna forma, cosa que casi le hizo vomitar.

Aun así, continuó sujetando con fuerzas la barra, pero no porque lo quisiera, simplemente porque no podía soltarla. Era como si estuviera siendo electrocutado y no pudiera soltar la fuente.

Aunque sólo duró por unos pocos segundos, ya que luego cayó inconsciente al suelo. Sus amigos intentaron llamarlo, pero una vez más, solo fueron balbuceos.

Nuevamente, la puerta fue abierta, y luego de unos segundos, todos oyeron. "Con que el primero en intentar en escapar, ¿eh? Deberé hacer algo al respecto…" Luego de unos segundos, oyeron otro cuerpo siendo arrastrado por el suelo.

Con Naruto, éste se encontraba llevando al cuerpo inconsciente de Tatsuo a otro lugar de la vieja base de la Raíz. No caminó mucho, abrió la puerta de otra habitación y entró.

Era parecida a la anterior, también era una cámara de Gesell. Por alguna razón, esta base contaba con muchas de ellas. Naruto pensaba que Danzo utilizó estas cámaras para ver el comportamiento de los primeros miembros de la Raíz, pero no estaba seguro.

Sin embargo, no había pensado mucho en eso. Simplemente dejó al hombre en la habitación detrás del vidrio y luego creó un clon de sombra para que se quedara allí hasta que despertara.

Seguidamente, regresó a la habitación donde se encontraban los demás. Al llegar, se percató de que los otros dos hombres estaban intentando zafarse de sus ataduras, obviamente sin resultado alguno.

Cuando oyeron la puerta abrirse nuevamente, se detuvieron al instante, mientras que la mujer que quedaba allí retrocedía debido al miedo y los niños sollozaban con más fuerzas.

Esta vez, Naruto se acercó al niño más pequeño, el único hijo del segundo hombre que había participado en aquella tortura. Este hombre había perdido a su hijo mayor en el ataque del Kyūbi.

Cuando estuvo cerca, Naruto lo liberó de sus ataduras, le ordenó levantarse y el niño lo hizo temerosamente. "¿Cómo te llamas?" Preguntó Naruto mirando hacia abajo al niño.

"M-Mi nombre es T-To-Tomo-Tomohi-Tomohisa, s-señor." Contestó con voz temblorosa el asustado pequeño.

Sus padres, obviamente entraron en pánico cuando se percataron que estaba hablando con él. Gritaron y se movieron lo más que pudieron para que lo dejara en paz, pero para su infortunio, sus suplicas quedaban en simples balbuceos.

Naruto sonrió detrás de su máscara y luego preguntó. "Un gusto conocerte, Tomohisa. ¿Sabes por qué están aquí?"

El niño negó con la cabeza, por lo que Naruto contestó. "Pues porque tu padre ha sido muy malo. Ha hecho algunas cosas muy malas, y debe ser castigado por ello…" Dijo en un tono un tanto infantil, como cuando los adultos hablaban a los niños.

El niño negó con la cabeza, no queriendo creer lo que decía esta persona. Por lo tanto, Naruto se puso de pie nuevamente y dijo. "Vamos, acompáñame. Te demostraré que no estoy mintiendo."

Sus padres intentaron decirle que no lo siga, pero Naruto insistió mucho y al final el niño fue convencido. Así que Naruto lo llevó a otra de las habitaciones y lo dejó allí bajo la supervisión de un clon, el cual le haría pasar el tiempo. Aunque antes de ello debía entrar en confianza, hasta el momento en que el original regresara.

Ahora era el turno del cabecilla, y nuevamente, Naruto había abierto la puerta bruscamente. Caminó a pasos apresurados hacia el hombre y le quitó las vendas de los ojos, al igual que a sus dos hijos.

Esta vez, Naruto empezó a caminar por la habitación con las manos detrás de su espalda, y mientras lo hacía, decidió hablar. "Señor Yoshiro Watanabe, tenemos un serio problema…" Dicho esto, se detuvo completamente para acercarse a Yoshiro y quitarle su mordaza.

"¿Q-Qué problema, señor?" Preguntó nervioso y respetuosamente, no queriendo hacer enojar a la persona frente a él.

Naruto le miró fijamente hasta que luego de unos segundos señaló a sus hijos. "Son ellos, solo uno puede permanecer con vida. Al otro debo matarlo en este preciso instante, y no puedo decidirme por quien. Así que quiero que me ayudes a llegar a una decisión."

El padre se puso pálido ante esto, mientras que los niños empezaban a derramar más lágrimas por lo que habían oído.

Sin embargo, el padre habló como pudo. "¡N-no p-puede pedirme algo así! N-no pudo hacer algo como eso."

Naruto entonces le miró hasta que luego de unos segundos se encogió de hombros. "Está bien, mataré a ambos." Entonces quitó un Kunai de su bolsa ninja y se acercó hacia los niños.

Pero antes de que pudiera hacerles daño, el hombre gritó nuevamente. "¡Alto! N-No lo hagas, ha-haré l-lo-lo que sea. Mátame a mí y deja a ellos en paz. Pero por favor, no les hagas daño." Imploró.

Naruto nuevamente se acercó al hombre, esta vez, diciendo. "No, las cosas no funcionan así. Aquí se hace lo que YO digo. O te decides en 10 segundos, o mato a ambos de la peor forma en que un padre pueda ver a sus hijos morir."

Nuevamente, Yoshiro no supo que hacer. Una decisión así era muy difícil, no podía elegir a un hijo por sobre el otro.

Miró a Naruto y luego en la habitación para buscar algo que pudiera darle una chance para escapar, pero mientras hacía eso, el plazo ya había culminado. "Tiempo…" Oyó.

Naruto giró su cabeza hacia el hombre y se percató de que tenía la cabeza agachada, cosa que le hizo gruñir y acercarse rápidamente hacia él, tumbándolo al suelo y presionando su antebrazo contra su cuello.

Yoshiro pudo sentir el aire en sus pulmones disminuyéndose, así que intentó moverse para quitárselo de encima. Pero no pudo hacer nada, solo pudo oír su voz susurrando.

"Yoshiro-san, ¿quieres saber cómo me llaman en el mundo exterior? ¿En el bajo mundo Shinobi? ¿Quieres saberlo?" Preguntó entre ligeros gruñidos mientras empujaba más su antebrazo.

Naruto sabía que no obtendría respuesta ya que el hombre estaba tornándose azul debido a la presión que ejercía con su antebrazo. Así que solo sonrió detrás de su máscara y contestó "Kirisakioni (Oni el destripador)", viendo la expresión de terror en Yoshiro al oír ese nombre.

Había leído sobre él en el libro Bingo, y decía que se trataba un Shinobi implacable que se tomaba su tiempo para que el cuerpo de sus víctimas quedaran en un estado irreconocible. Un hombre que encontraba satisfacción al destripar a las personas. También era conocido como Kurimuzon akuma shitsuyō (El Implacable Demonio Carmesí), pero este último apodo no lo obtuvo por su apariencia física, la cual era desconocida, sino por el estado en el que se encontraba luego de realizar un asesinato a su estilo.

Aunque este era un nombre que a Naruto no le gustaba debido a la extensión del mismo. Prefería el que era más corto y que mejor lo describía.

Volviendo al asunto, Naruto se apartó de Yoshiro y continuó. "Si bien es un nombre muy simple para describir lo que hago, al mismo tiempo lo hace relativamente bien y además hace saber a las personas que… ¡NO ESTOY PARA PUTOS JUEGOS!"

Luego de eso hizo un clon de sombra y ambos se acercaron a uno de sus hijos respectivamente, el original al niño y el clon a la niña. Los agarraron por sus cabellos y los levantaron hasta tenerlos a la altura de sus hombros.

"¡AHORA DI UN NOMBRE O TE MOSTRARÉ POR QUÉ ME LLAMAN ASÍ!" Luego ambos tomaron sus Katanas que estaban dentro de sus túnicas y las dirigieron rápidamente hacia los estómagos de ambos niños.

"¡NO! ¡ESPERA!" Exclamó el hombre desesperado, haciendo que las Katanas de ambos se detuvieran a milímetros de los estómagos de los aterrados niños.

Ambos entonces voltearon sus cabezas hacia el hombre, viéndole apretar sus puños con fuerza y derramando varias lágrimas en el piso.

"Lo siento… Lo siento…" Los presentes le oyeron susurrar. Luego miró a su hijo con lágrimas en los ojos y le dijo. "L-Lo siento, Yusuke. T-Tu hermana a-aún es muy joven y no tiene por qué pasar por esto. Por favor, entiéndelo." Dijo mirando con lágrimas a los ojos de su hijo, quien también estaba llorando al igual que su hermana. Aunque ninguno de los hermanos podía decir nada ya que aún contaban con las mordazas.

Luego el hombre bajó la cabeza en derrota, oyendo al Naruto original decir. "Muy bien, entonces así será…" Miró a los ojos del niño, quien ya parecía haber aceptado su destino.

Yoshiro entonces levantó la vista levemente, con la intención de ver por última vez los ojos con vida de su hijo. Sin embargo, el Naruto original no había movido su Katana, lo había hecho el clon, quien dijo mientras colocaba la punta de la Katana en la parte inferior de la niña. "¡Entonces haremos lo contrario! ¡JAJAJAJA!" Exclamó para luego levantar con fuerza su Katana.

"¡NOOOOOOOO!" Exclamó Yoshiro intentando ponerse de pie, pero cayó al instante debido a los grilletes, justo para ver a la Katana atravesando a su hija desde la parte inferior hasta que la punta salió por su garganta.

Yoshiro viendo eso se le revolvió el estómago, y vomitó cuando vio que su captor movió la Katana y ésta salió por la parte delantera de su hija. Aunque el clon no se detuvo allí, y cuando el cuerpo ya sin vida de la niña caía al piso, el clon agarró con ambas manos el mango de su Katana y dio un corte en la cintura de la niña, partiéndola en dos con facilidad y haciendo que sus órganos y una gran marea de sangre se desparramara por el piso.

El hombre continuó vomitando, asqueado por la horrorosa escena que había presenciado. Sin embargo, Yoshiro no sabía que se encontraba dentro de un Genjutsu que Naruto había puesto en él justo antes de que Yoshiro eligiera a uno de sus hijos por sobre el otro.

Es más, sus hijos ya no se encontraban en la habitación, sino en la de al lado. Habían sido llevados allí por un clon, y habían permanecido allí por unos minutos más ya que Naruto creía que su padre podría decir algo 'interesante' a continuación. Aunque luego serían llevados a otro sitio una vez que sucediera o no lo que Naruto pensaba que sucedería.

Mientras tanto, los amigos de Yoshiro no podían evitar preguntarse qué le sucedía al oírle vomitando aparentemente por nada. Sin embargo, Naruto y el clon se encontraban sonriendo y chocando los puños debido a que su plan había funcionado.

Posteriormente, Naruto hizo disipar a su clon y se acercó al hombre, tocándole levemente para alterar su flujo de Chakra y de esta forma sacarlo del Genjutsu, el cual fue uno muy simple, pero fue muy efectivo debido al estado emocional actual de Yoshiro y la situación en la que se encontraba.

Naruto entonces se arrodilló frente a él y le agarró de la barbilla, levantó su cabeza y le miró a los ojos mientras sonreía detrás de su máscara. "Esto solo es el inicio de tu castigo, maldito bastardo. Prepárate porque las cosas se pondrán peor de ahora en más." Afirmó Naruto, haciéndole creer que había asesinado a su hija en realidad.

Se percató de que tenía la mirada perdida, casi como si estuviera dentro de un trance, además, su piel había perdido el color luego de presenciar la escena del Genjutsu. Aunque luego Naruto vio que aquellos ojos aparentemente sin vida, súbitamente parecieron encenderse, y el hombre en un momento de cólera, movió su cabeza hacia abajo y mordió con todas sus fuerzas el dedo índice de Naruto.

Naruto, sin embargo, había quitado muy rápidamente su dedo para ponerlo a salvo, aunque una marca había quedo en él a pesar de reaccionar rápidamente. "¡MALDITO BASTARDO!" Oyó Naruto gritar a Yoshiro, quien estaba intentado liberarse de sus ataduras para intentar vengar a su hija.

Naruto solo le observó mientras se ponía de pie, viendo que estaba haciendo su máximo esfuerzo para intentar llegar a él. "¡¿POR QUÉ LA MATASTE?! ¡TE DIJE QUE MATARAS A MI MALDITO HIJO, NO A ELLA!"

Naruto oyendo esa declaración instantáneamente sonrió, aunque ignoró las continuas maldiciones de Yoshiro hacia su persona. Naruto entonces se dispuso a salir de la habitación, aun pudiéndole oír gritando con todas sus fuerzas continuas maldiciones hacia su persona y en especial a su madre, cosa que hizo que Naruto dejara de sonreír. Cambió su expresión a una de fastidio, se volteó y caminó hacia él.

"¡Ya cierra la puta boca!" Exclamó propinando un fuerte golpe en la barbilla del hombre, noqueándolo al instante. Seguidamente, se puso de pie y miró hacia la pareja que quedaba en la habitación, quienes retrocedieron lo más que pudieron cuando Naruto puso sus ojos en ellos.

"Ahora, descansen que mañana será un día muy agitado." Naruto afirmó con una oscura sonrisa que pasó desapercibida por la pareja gracias a la máscara del tenebroso hombre.

Obviamente, no querían saber qué significaba eso, lo único que les importaba era saber sobre la condición actual de su hijo. Pero no podían preguntar debido a las mordazas en sus bocas. Así que impotentes, solo pudieron rezar para que nada malo le sucediera a su pequeño hijo.

Naruto entonces se dirigió a la salida. "Jejeje, es hora de corromper a unos niños…" Pensó Naruto emocionado por la torcida idea que tenía en mente.

A Kurama también le gustaba esa idea, pero tenía sus dudas. "Será divertido. Pero creo que será difícil que convenzas a esos niños. Pero bueno, intuyo tendrás tus métodos, yo solo continuaré observando." Naruto simplemente asintió y continuó caminando hacia la salida.

Al salir de la habitación, Naruto se dirigió hacia donde se encontraban los miembros de la Raíz que habían venido por orden de Danzo, y continuó pensando mientras caminaba hacia allí. "Por cierto, eso que me dijiste el otro día. ¿Sexo?"

Kurama oyendo eso levantó una ceja, curioso por esa mención. "¿Y qué con eso? Sí, te lo explique pero creo que estás algo joven para eso…"

"Ya lo sé, además, me asquea pensar en eso que me dijiste. No le veo sentido alguno, es repugnante." Afirmó el pequeño Naruto mientras subía las escaleras para salir al exterior.

Kurama por su parte no pudo evitar soltar una poderosa risa mientras decía. "¡Incrédulo! Tu sigue diciendo eso, que algún día experimentaras aquello y pensarás que fuiste un idiota por decir esas palabras."

"No lo creo, yo no cambio de opinión a la ligera." Replicó el pequeño, seguro de sí mismo.

Kurama esta vez rió entre dientes, pero decidió dejar a un lado eso y preguntó. "Pero bueno, ¿Qué tienes en mente por eso que mencionaste eso?"

"Si lo que me dijiste es cierto, eso del amor y esas cosas que no comprendo. Entonces el esposo de esa mujer se sentiría mal si ella tiene sexo con otros hombres frente a él. Tengo pensado usar a las marionetas de Danzo para ello. Además, quiero probar esa habilidad que me enseñaste con esa mujer, la de las feromonas."

"Oh, ya veo. Entonces las cosas se pondrán interesantes, jejeje. Pero ten cuidado con tus feromonas, puedes volverte… irresistible. Jejeje."

Ignoró ese último comentario y luego levantó la puerta que cubría las escaleras, accediendo de esta forma a la cabaña que se encontraba en la superficie.

Una vez allí, caminó hacia fuera, percatándose que los miembros de la Raíz se encontraban allí montando guardia.

Con un silbido llamó su atención y se acercó hacia ellos mientras levantaba su máscara. "¿Las provisiones?" Preguntó

Ambos quitaron unos pergaminos y cargaron Chakra en los mismos, revelando instantáneamente unas botellas de agua, pan, leche, carne, en fin, todo tipo de alimentos como para que no tuviera que preocuparse por ello.

Naruto asintió, luego selló los alimentos en su propio pergamino antes de guardarlo en su bolsa ninja. "Síganme, tengo algo interesante para proponerles…" Posteriormente, los tres caminaron de regreso hacia el nivel inferior.

XxXxXxXxXxXxXxX


Notas:

Está bien, este es el primer capítulo del Omake de la venganza de Naruto. Está dividido en tres partes e iré publicándolas semanalmente (posiblemente).

Este Omake lo vengo escribiendo desde hace meses, y hace poco lo terminé. Ahora escribiré el siguiente capítulo y espero terminarlo para el momento en que publique el último capítulo del Omake.

La razon por la que estoy publicando los Omakes como capitulos es porque, en primer lugar, aun no escribo el siguiente capitulo (bueno, 1000 palabras recién). Y en segundo lugar porque estoy bastante ocupado con la facultad (y el Omake lo escribo desde hace meses, como ya leyeron)

Ahora bien, los implicados son los actuales jefes del hospital de Konoha, siendo Yoshiro quien ostenta el rango de director. Como ya leyeron, los tres son médicos normales, como los de nuestro mundo. Tienen Chakra, pero no pueden utilizarlo correctamente, así que hacen las operaciones y demás a la antigua.

Si bien hay médicos con mejores capacidades, es obvio que no se ganaron esos puestos por sus habilidades, sino más bien por lo que le hicieron a Naruto y fue como un premio por lo que habían hecho.

También pude incluir el nombre con el cual conocen a Naruto mediante el libro bingo, quise ponerlo hace bastante tiempo, pero nunca se dio la ocasión. Solo en este Omake pude hacerlo, aunque más a futuro ya habrán mayores menciones debido a que Naruto obviamente dejará la aldea.

Al final también se pudo ver cuál era la opinión de Naruto referente al sexo y lo inocente que era en ese entonces, XD.

Pero dejando eso de lado, espero que les haya gustado este primer capítulo del Omake. Como ya dije, intentaré publicar los demás semanalmente, dependerá de cuanto avance con el nuevo capítulo.

Un saludo y hasta la próxima actualización
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Summlaris escribió:Los Uchiha han perdido su esencia, han pasado a ser los rock lee de la época. Normal la desbandada de seguidores que sufren.
Los senju son los nuevos uchiha.


Summlaris escribió:los pro-uchihas teneis tanto futuro en este foro como los uchiha contra los senju

Wbaez93
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Mensaje #21 por Wbaez93 » Mar May 31, 2016 7:39 pm

"Omake 3 Parte 2" | +
Humano hablando "Interesante."

Humano pensando "Creo que lo asesinaré."

No Humano hablando "No mereces ese poder."

No Humano pensando "Detenerlo es lo primordial."

Técnicas/ Nombres desconocidos "¡Mokuton Hijutsu Jukai Koutan!"

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.

Omake 3 Parte 2
Venganza… Dulce venganza.


Momentos después.


En una de las tantas salas de la antigua base de la Raíz, Naruto se encontraba frente a tres confundidos hombres que no habían entendido lo que 'Oni' había dicho cuando llegaron a dicha sala.

Uno de ellos, intentando romper el silencio que había invadido a la habitación luego de las palabras de Naruto, dio un paso al frente mientras levantaba la mano. "¿Qué es eso llamado sexo, Oni-san?" Los otros dos asintieron y esperaron a la respuesta de Naruto, quien por su parte levantó su mano.

"Son un tontos, ¿Cómo no pueden saber qué es el sexo? Tienen más años que yo…" Reprochó cruzándose los brazos.

"Lo sentimos, Oni-san." Dijeron los tres al unísono y monótonamente.

Naruto asintió y luego prosiguió. "Pues muy bien, les explicaré. Sexo es… Sexo es… Uhm… ¿Kurama, qué es sexo?"

Kurama instantáneamente cayó de espaldas, pero rápidamente recuperó la postura y exclamó. "¡Idiota! ¡Por qué aparentas ser sabio si a fin de cuentas tú tampoco lo sabes! Además, ¡ya te lo había explicado antes! Maldito mocoso." Esta vez fue Kurama quien reprochó.

Naruto, estando ahora en su paisaje mental, se rascó la cabeza. "Bueno, pensé que podría explicarlo. Pero no encontré las palabras adecuadas. Tus explicaciones fueron ambiguas."

Kurama lo miró con una gota de sudor en la cabeza. "¿Eres un idiota, sabias? Pero bueno, haz esto…"

Los tres miembros de la Raíz se habían mirado entre sí ya que Naruto repentinamente había quedado en silencio, y cuando uno de ellos estuvo por preguntarle qué sucedía, le vieron levantar ambas manos.

Con una de sus manos hizo un círculo y en la otra levantó el dedo índice, acercando este último muy lentamente al círculo de la otra mano.

Los tres miembros de la raíz se miraron entre sí y uno de ellos preguntó. "¿Qué quieres que hagamos con nuestras manos, Oni-san? ¿Así?" Posteriormente, los tres imitaron el gesto de Naruto, quien suspiró.

"Parece ser que Danzo debe incluir clases de educación sexual en su plan de estudios…" Pensó negando con la cabeza. La verdad era que eso no le importaba en lo absoluto, pero parecía ser importante después de todo.

Los miembros de la raíz no se caracterizaban en hacer este tipo de cosas, ya que luego de los entrenamientos especiales de Danzo, estos perdían todo rastro de emociones. Además, las principales funciones en la organización eran las ramas de infiltración, sigilo y asesinato. Así que Danzo concentraba todo su conocimiento en esas tres ramas.

Asimismo, al no dar ese tipo de clases, Danzo no se arriesgaba a que sus operativos hicieran preguntas innecesarias o desarrollaran su libido y terminaran siendo seducidos en alguna misión.

Pensando en todo eso, Naruto pensó por última vez. "No, no lo hará ni en un millón de años. Pero las cosas estarán mejor así… Kurama, necesito que me apoyes ahora…"

Posteriormente, miró a los tres miembros de la raíz, quienes seguían haciendo el gesto que Naruto les había enseñado momentos antes.

"Ya paren con eso, síganme…" Dijo Naruto con firmeza, aunque por dentro se encontraba bastante indeciso por lo que estaba a punto de hacer.

Los tres asintieron y siguieron por detrás a Naruto, quien caminó con lentitud en dirección donde se encontraban el resto de los adultos que aún no habían sido separados, oyendo con detenimiento y asqueo las explicaciones de un emocionado Kurama.

Una vez que ingresó a la cámara de Gesell, Naruto les dijo que observaran a través del vidrio lo que haría a continuación y que luego ellos replicaran lo mismo, pero con el 'amigo' de abajo (cosa que sí conocían).

Abrió la puerta abruptamente, cosa que asustó a los presentes en ese lado de la habitación. Con pasos lentos y dudosos, se aproximó a la única mujer restante en la habitación, quien sintió su corazón acelerarse debido al miedo cuando sintió a Naruto parado frente a ella.

"Muy bien, Naruto, ¿estás listo? Recuerda que debes mantener un equilibrio constante entre tu Chakra y el mío para que tus feromonas funcionen apropiadamente."

Tragando saliva, Naruto asintió. Pero sacudió la cabeza; no podía demostrar debilidad en estos momentos. Era el momento de su venganza y tenía la intención de que estos hombres sufrieran de la peor manera posible.

Así que muy lentamente, el Kyūbi liberó su Chakra para potenciar las feromonas de Naruto, mientras que Naruto concentró el suyo como Kurama se lo había enseñado.

Cuando Naruto sintió que Chakra estaba saliendo por todos los poros de su cuerpo, se arrodillo y quitó las vendas de la mujer, quien aterrada retrocedió un poco, balbuceando sus palabras al mismo tiempo.

"Hola. ¿Cómo te llamas?" Preguntó Naruto y luego le quitó la mordaza.

"Na-Natsuko." Contestó ella.

El esposo de esta, llamado Hikaru; intentó gritarle a Naruto que no le hiciera nada, pero como se encontraba amordazado, solo pudieron salir balbuceos.

"Un gusto conocerte, Natsuko. Parece ser que tu esposo está preocupado por ti. ¿Qué dices si le quito la venda?"

La mujer no respondió, solo permaneció en su lugar temblando, aunque sintiendo algo extraño y leve surgiendo en ella.

Naruto entonces se aproximó al esposo y le quitó la venda pero no la mordaza, percatándose de que el hombre le había dado una mirada desafiante y odiosa.

No le prestó mucha atención a ello y dijo lo siguiente mientras miraba a su esposa. "Por favor, Hikaru-san, deseo que mires esto con los ojos bien abiertos." Lo dijo con voz oscura, pero en realidad estaba nervioso por lo que haría a continuación.

Así que pensó en hacerlo rápidamente y ya no darle vueltas al asunto para que sus 'compañeros' pudieran entender lo que tenía en mente. Bueno, en realidad Kurama quien tenía eso en mente, ya que era él quien estaba instruyendo a Naruto en estos momentos.

Creó un clon para ello y le dijo "Sujétala firmemente", mientras que él se dirigía hacia su receptor de Chakra y lo quitaba de un estirón.

El clon, quien había sujetado a la mujer, quien había gritado al oír las palabras del original, volteó a la mujer para que su parte trasera apuntara hacia el vidrio de la sala antes de sujetarla por el frente.

El esposo de la mujer pudo entender instantáneamente lo que estaban intentado hacer, así que con desesperación movió sus manos en un intento de romper las cuerdas mientras gritaba de la misma forma.

Naruto entonces se paró detrás de la mujer, dándole la espalda en primer lugar debido a que hizo señas con sus manos a los que se encontraban detrás del vidrio para que prestaran atención.

Los tres sujetos se acercaron un poco más al vidrio, viendo a Naruto haciéndole la misma seña que hace unos momentos, pero usando una de esas extrañas barras negras en lugar de su dedo, aunque también señaló su parte bajo y les dijo que pensaran que la barra era eso. Asintieron, pero no respondieron a Naruto ya que sabían que se trataba de un vidrio espejado.

Naruto intuyó que habían entendido sus señas y entonces se volteó, esta vez para levantar el kimono de la mujer en su parte trasera. "No, ¡noo!" Gritó la mujer dándose cuenta de lo que estaba por suceder, moviéndose desesperadamente para intentar huir.

Pero el agarre del clon era lo suficiente como para impedir que la mujer se retorciera, aunque el original recibió algunas patadas debido a que nadie la estaba sosteniendo de cintura para abajo.

Así que para solucionar esto, creó a otro clon de sombra, el cual una vez más tuvo que levantarle el Kimono que se había caído luego de que la mujer pateara a Naruto, antes de sujetarla firmemente por su trasero. Finalmente, lograron mantenerla completamente quieta.

La mujer, temiendo lo peor, solo pudo derramar lágrimas y liberar ligeros sollozos que eran ahogados por la mano del clon que se encontraba frente a ella.

Naruto entonces se arrodilló y muy lentamente empezó a bajar la ropa interior de color blanco que llevaba la mujer. "¡Qué asco!" Pensó el pequeño cerrando los ojos luego de ver la vagina de la mujer, pero no se detuvo ya que no había vuelta atrás.

Lo siguiente que hizo fue levantar la otra mano en donde tenía la barra y acercarla hacía su vagina como Kurama se lo había indicado. "Ugh, ¿estás seguro de esto, Kurama? ¿No la mataré o algo así? ¿Si meto esto en ella no la asesinaré? No es como si me importara, pero sería muy pronto." Dijo el Jinchūriki sin deseos de abrir sus ojos aún.

Kurama, sonriendo de la emoción, y empezando a perder la concentración debido a ello, contestó. "Por supuesto que no, mocoso. Ahora apresúrate y haz gemir a esa mujer como nunca en su vida lo ha hecho."

Naruto suspiró y abrió uno de sus ojos levemente, ya teniendo la barra frente a su entrada. "Muy bien, ahora mete eso en ella muy lentamente y sácalo de la misma forma. Luego aumenta la velocidad gradualmente."

Naruto tragó saliva y volvió a cerrar los ojos, pero esta vez empujó la barra y sintió que ésta ingresó en ella. Además de ello, pudo sentir que la mujer se retorció y pareció gritar al igual que su esposo.

"Eso es, eso es. Aunque deberías abrir los ojos, es una experiencia única, mocoso." Aconsejó Kurama. Si bien Naruto tenía los ojos cerrados, Kurama podía ver a través de su Chakra y no necesariamente a través de Naruto. Así que el hecho de que tuviera los ojos cerrados poco le importaba ya que ahora mismo su Chakra estaba siendo liberado ligeramente.

Naruto no contestó, solo continuó empujando la barra hasta que esta llegara al límite, y al sentir que había llegado a ese punto, la extrajo muy lentamente.

En este punto, Naruto se había sentido algo raro, en especial en su garganta ya que un extraño sabor estaba surgiéndole en ese lugar.

Y esto se debía a Kurama, ya que se había emocionado tanto que en cierto punto liberó más Chakra de lo necesario y éste opacó al de Naruto.

Kurama no se había dado cuenta, ya que estaba sonriendo mientras veía a Naruto aumentar la velocidad con la que penetraba a la mujer, quien para sorpresa de Naruto y de su esposo, había empezado a gemir.

Naruto no sabía lo que la mujer estaba haciendo, creyó que se trataba de algún síntoma de molestia, pero Kurama y Hikaru sabían muy bien lo que era, y éste último no pudo evitar preguntarse.

"¿Natsuko? ¿Por qué haces eso? ¿Por qué pones esa cara?" Preguntó con consternación y voz temblorosa, viendo la expresión de éxtasis en el rostro de su mujer, con la lengua afuera y saliva cayendo por la comisura de sus labios.

"M-Más…" Susurró la mujer mientras hacía fuerzas para sostenerse, el placer que estaba sintiendo en estos momentos era indescriptible para ella y solo quería sentir más de ello.

Naruto no sabía la razón de ello, pero en cuestión de segundos se vio en la necesidad de preguntar qué estaba sucediendo. "Kurama, ¿Qué diablos le está sucediendo a esta mujer? ¿No me dijiste que las feromonas solo funcionaban en mujeres que tienen deseos de iniciar algo? Y además, ¿QUÉ ES ESTE SABOR A MIERDA EN MI GARGANTA?" Gritó mentalmente al final ya que no pudo aguantar más el sabor que hace un tiempo estaba aguantando.

Estaba haciendo grandes esfuerzos para contener los reflejos nauseosos que sentía debido al mal sabor en su garganta. Así que sin poder aguantarlo más, quitó la barra de la húmeda vagina de la mujer para tirarse hacia atrás y exigirle a Kurama que dejara de liberar las feromonas.

Por su parte, Natsuko al percatarse de que su secuestrador había dejado de estimularla, se volteó rápidamente para lanzarse sobre él e intentar levantarle su túnica. "Por favor, no se detenga. Necesito más…" Dijo ella, sorprendiendo y disgustando con enormidad a su esposo, quien continuaba con sus intentos de romper las cuerdas.

Naruto, mientras tanto, estaba luchando para que la mujer no cumpliera con su cometido al mismo tiempo que intentaba no vomitar. Si bien ambos, Kurama y Naruto, ya había detenido la proliferación de las feromonas, aun así Naruto podía sentir aquel sabor en su garganta.

"Kurama, ¿Qué diablos?" Preguntó Naruto mientras intentaba retroceder y empujar a la enloquecida mujer.

Kurama, suspirando al percatarse de lo que había sucedido, decidió contestar. "Creo que nos hemos sobrepasado un poco y esta mujer ha enloquecido."

"¿A qué te refieres? Yo solo hice lo que tú me dijiste. Maldita sea…" Luego de decir eso, empujó a la mujer a un costado y le dio un golpe en el cuello para noquearla.

Se paró lentamente, colocó en posición correcta sus prendas y finalmente sacudió el polvo antes de mirar de reojo al esposo de la mujer, quien parecía estar mirándole con una expresión que decía: '¿Qué le hiciste a mi mujer?'. Pero Naruto ignoró esto y se dirigió a la salida mientras oía a Kurama contestar.

"Mi Chakra opacó al tuyo, y entonces, las feromonas aumentaron en intensidad. Eso hizo que la mujer sintiera una gran atracción hacia ti."

"¡¿Qué?! Entonces fue tu culpa. Se suponía que tú tenías que controlar la cantidad de tu Chakra." Replicó el pequeño abriendo la puerta.

"Hmpf, es tu culpa por no saber utilizar correctamente mi Chakra aun. Si supieras como hacerlo, entonces no sería necesario que yo lo hiciera." Contestó con los brazos cruzados.

"Increíble. Ahora me hechas la culpa a mí de tu incompetencia. Realmente eres increíble…" Al entrar al otro lado de la habitación, se dio cuenta de que los tres miembros de la raíz se encontraban observándole.

"¿Entendieron?" Preguntó, viendo asentimientos por parte de los tres.

"Pues bien, harán eso cuando esta mujer despierte. Pero antes, irán con la mujer que se encuentra en la habitación al final del pasillo, lleven al hombre que se encuentra en la habitación de enfrente para que pueda observarlos." Agregó y luego los tres salieron de la habitación.

Si bien ninguno de ellos entendió que fue lo que había sucedido, los tres sintieron 'algo extraño' al ver a 'Oni' haciéndole 'aquello' a la mujer y también cuando la mujer intentó quitarle sus prendas.

No sabían lo que era, pero lo que si sabían era que se habían puesto 'duros' al presenciar el acto, y por alguna extraña razón, deseaban replicar lo hecho por Oni con aquello que se había endurecido en sus partes bajas.

Mientras tanto, Naruto se había dirigido hacia las escaleras para salir a la superficie y respirar aire fresco.

Mientras lo hacía, Kurama sonrió y preguntó moviendo las cejas. "¿Y bien, mocoso? ¿Qué tal estuvo jugar con esa mujer?"

Naruto hizo una expresión de incredulidad al oír el tono de su voz. "Estas bromeando, ¿cierto? Fue la peor cosa que he hecho en mi vida. Me siento completamente asqueado. Y todo fue culpa tuya…"

Kurama dejó de sonreír e intentó excusarse, pero Naruto no le dejó y prosiguió mientras subía las escaleras. "Pero algo he aprendido…"

Kurama levantó una ceja, oyéndole continuar. "Lo que sea que hiciste, será eficaz en mi organización. Aunque aquel sabor que tuve en la garganta cuando tu Chakra opacó al mío es un precio muy alto a pagar, tendré que practicar esto con la siguiente mujer una vez que aquellas marionetas terminen de experimentar con ella…"

Dicho esto, abrió la portezuela y salió afuera, pensando a continuación. "Aunque tienes razón en algo… Debo aprender a controlar tu poder a mi voluntad. Deberé aprovechar más mis salidas para entrenar fuera de la mirada de Danzo."

Kurama asintió y agregó. "Será lo mejor. En la raíz tus movimientos son muy limitados y en pocas ocasiones puedes practicar con tu ojo. Además, si utilizas mi poder allí, levantarías mucho la atención."

"No hace falta que me digas lo que ya sé…" Agregó Naruto, oyendo un gruñido por parte de su inquilino.

Posteriormente, Naruto fue afuera y allí dijo mientras miraba hacia el cielo. "Ya está amaneciendo, descansaré un poco." Luego saltó a la rama de un árbol y se recostó por el árbol.

"Yo también, estoy bastante cansado luego de utilizar esa cantidad de Chakra en aquella mujer." Finalmente bostezó y ambos cerraron los ojos para poder descansar unas pocas horas.

Una semana después


En los días posteriores, los tres miembros de la raíz habían continuado con las sucesivas violaciones a las dos féminas que se encontraban en la base. Si bien ninguna de las dos mujeres se sentían molestas por ello (ya que Naruto había utilizado en ambas su recién aprendida técnica de las feromonas con el Chakra del Kyūbi), esto no fue impedimento para que los esposos de éstas se sintieran abatidos al ver el estado en el que se encontraban.

A simple vista no había nada malo en ellas, era todo lo contario, ambos podían ver con claridad que sus esposas estaban disfrutando el ser ultrajadas por aquellos hombres 'despreciables'. Sin embargo, ambos sabían que ellos habían hecho con ellas… No, aquel hombre con la máscara demoniaca.

En esta semana, los tres prisioneros, se estuvieron preguntando quién era este hombre y cuáles eran sus verdaderas intenciones. Pero no pudieron descifrarlo ya que luego del primer día ya no había vuelto a aparecer.

Los únicos que interactuaban con ellos fueron los otros tres miembros de la raíz, pero ellos no hablaban, solamente le daban unas minúsculas raciones de alimentos antes de volver a violar a sus esposas.

Obviamente, los esposos habían intentado escapar con todas sus fuerzas, pero luego de que Tatsuo haya intentado escapar, sus amarras habían sido atadas con más fuerzas.

Mientras tanto, el cabecilla de todo esto se encontraba en una habitación sentado en el piso con sus piernas cruzadas, rodeado por tres niños quienes lo miraban con atención y seriedad mientras oían los relatos de sus misiones.

"Y me encontraba yo allí, parado frente a aquel acabado samurái a quien se me fue ordenado asesinar; mirándolo fijamente a los ojos mientras él, en un intento desesperado por detenerme, tomó a su propia esposa como rehén para detenerme…" Hizo una pausa, viendo las reacciones de los niños.

Los vio sonreír y él preguntó. "Entonces, chicos. ¿Qué creen que hice en esa situación?"

"Pues eso es fácil, ¡mataste a ambos!" Exclamaron los tres con una sonrisa.

Naruto también lo hizo y preguntó. "¿Y por qué?"

"Porque la misión es lo más importante, rehenes y compañeros no importan a la hora de cumplir los parámetros de la misión." Recitaron los tres en sincronía.

Naruto sonrió y se puso de pie, se acercó a cada uno de los niños y les acarició en sus cabezas, haciendo que estos rieran debido al tacto. "Ustedes están en lo correcto, niños. Recuérdenlo muy bien, esa es la única verdad…"

Posteriormente se volteó sin que los niños le quitaran los ojos de encima, y dijo para finalizar. "Ahora iré junto a sus padres, recuerden que deben ser castigados por los pecados que han cometido. Espero que estén listos cuando llegue ese momento."

"Hai, Onii-chan." Contestaron los tres y vieron a Naruto salir de la habitación.

Una vez fuera y luego de haber cerrado la puerta, Naruto no pudo evitar reír entre dientes mientras se quitaba su máscara, revelando una sonrisa oscura que se extendía de lado en lado. "Esto será muy divertido." Pensó, ahora caminando hacia el frente.

Kurama por su parte, agregó. "Sin duda te las has arreglado para poder doblegar a esos niños. Pero aun así, ¿estás seguro que harán aquello?"

"Por favor Kurama, ¿acaso estás dudando de mis habilidades de mis habilidades?" Preguntó fingiendo estar ofendido.

Posteriormente, Naruto creo dos clones de sombra, todos se pusieron sus máscaras y se dirigieron a las habitaciones donde se encontraban los adultos.

Mientras tanto, si bien Kurama se sentía emocionado, sus pensamientos giraban en torno a Naruto y en lo que tenía planeado.

Aunque al pensar en ello, los recuerdos de aquel día cuando Naruto se reunió con los niños por primera vez llegaron a su mente.

Flashback – Una semana atrás


Luego de unas seis horas de haberse recostado para dormir, Naruto había abiertos los ojos con lentitud al ya no sentirse cansado. Al tenerlos abiertos por completo, se puso de pie, bostezó y se estiró un poco. "¿Sigues durmiendo?" Preguntó mentalmente

"Argh, déjame descansar más. Sabes muy bien que aún me siento débil luego de que el Yondaime bastardo me haya sellado con tan poco poder." Contestó un malhumorado Kurama por haber sido despertado tan tempranamente.

Naruto se encogió de hombros y decidió dejar a Kurama en paz por el momento. Saltó desde la rama al suelo y una vez allí utilizó los materiales que selló en el pergamino.

Utilizó un poco de agua para lavarse el rostro y posteriormente comió algo para tener energías para el resto del día.

Una vez hecho esto, caminó en dirección a la cabaña. Fue a las escaleras, caminó por el pasillo y se paró frente a la puerta donde se suponía que los miembros de la raíz deberían de estar.

Decidió no entrar debido a que pudo oír sus gemidos y los llantos de la mujer como del esposo de esta. Así que en lugar de decirles que se detuvieran, decidió dirigirse a las salas donde se encontraban los niños.

Creó dos clones de sombra, para que cada uno fuera a cada habitación mientras él iba a otra (debido a que los tres niños habían sido puestos en habitaciones diferentes).

Los niños en sus habitaciones se encontraban durmiendo, cansados por los acontecimientos de horas atrás y porque habían jugado con los clones de Naruto hasta el cansancio.

Así que con suavidad, los clones y Naruto despertaron a los niños, quienes una vez despiertos, saludaron a Naruto como 'Onii-chan'. Parecía que los clones de Naruto hicieron un buen trabajo para entrar en confianza.

Naruto y sus clones les dijeron que se levantaran y que lo acompañaran para que pudieran desayunar.

Caminaron hasta el antiguo comedor de la base, y cuando los grupos se encontraron, se sorprendieron cuando vieron a los clones desaparecer. "Por aquí, niños." Dijo Naruto, no prestando mucha atención al asombro de los niños tras de él.

Se sentaron en la mesa y mientras esperaban a que Naruto regresara con los alimentos, los hermanos conversaron con Tomohisa para conocerse mejor.

Una vez que Naruto regresó con sus desayunos, las conversaciones pararon. "Coman tranquilos, niños. No deseo que se atraganten con la comida o algo así." Bromeó un poco, cosa que hizo que los niños sonrieran.

"Por cierto, deseo hablar con ustedes. Pero por ahora, coman." Agregó Naruto, viendo asentimientos por parte de los tres.

Los observó con aburrimiento comer. En verdad, aparentar ser tan amigable ya le estaba colmando la paciencia, Naruto simplemente quería retorcerles sus ideas para que tuviera la máxima diversión posible a la hora de vengarse de los adultos.

Además de estar aburrido, también se encontraba enojado ya que odiaba a niños como ellos. Niños despreocupados que no tenían ningún propósito en su vida y quienes no podían ver más allá de sus narices.

Es por eso que los pondría a prueba, sus vidas dependían en la charla que tendrían en unos pocos minutos. Si lograba torcerlos a su voluntad, eso aseguraría hasta un cierto punto la supervivencia de los niños.

Por lo tanto, espero con paciencia e impaciencia a que terminaran de comer, observándolos en la cabecera de la mesa mientras lo hacían.

Pasados unos minutos, los niños dejaron los utensilios sobre la mesa y agradecieron a Naruto por la comida.

"¿Qué querías decirnos, Onii-san?" Pregunto Yusuke.

Naruto, fingiendo nerviosismo, apretó sus manos y contestó. "Niños, esto que estoy por decirles no será fácil para ustedes aceptarlo. Pero me gustaría que me oyeran hasta el final."

Los niños asintieron y le permitieron continuar. "Yo sé que ustedes se encuentran preocupados e inclusive nerviosos ya que no saben por qué están aquí. Inclusive preguntando por qué los traje a este lugar y por qué no se encuentran con sus padres."

Solo ahora los niños pudieron recordar que sus padres se encontraban en algún lugar dentro de la gran base subterránea. Se olvidaron de ellos por la simple razón de que los clones de Naruto estuvieron jugando con ellos hasta el cansancio.

"¿Por qué estamos aquí?" Preguntó esta vez el más pequeño de ellos.

Naruto le miró, suspiró y contestó. "Tomohisa, como te lo dije ayer, tu padre hizo algo muy malo. Fue a un niño inclusive más pequeño que tú."

Tomohisa solo ahora recordó las palabras de Naruto cuando fue sacado de la habitación, y nuevamente, el temor le invadió lentamente.

Naruto se percató de ello, y decidió tranquilizarlo. "Pero yo no deseo hacerles nada malo a ustedes, solamente debo castigar a sus padres por el crimen que cometieron." Habló con cierta ternura mientras le acariciaba la cabeza.

Tomohisa se tranquilizó un poco, aunque se sentía preocupado por sus padres porque este hombre deseaba castigarlos, y no tenía idea de cómo sería ese castigo.

Esta vez Yusuke tomó la palabra. "¿Qué le hicieron? ¿Y de dónde conocías al niño?" No había nerviosismo ni preocupación en sus palabras, solamente interés.

"Lo mataron." Contestó Naruto tajante, cosa que abrió los ojos de los presentes.

"¿L-lo mataron?" Preguntó la niña, quien se llamaba Misaki, con incredulidad, tapándose los oídos y sacudiéndose su cabeza. No podía creer, que su padre, el hombre que les había criado con tanto amor, hubiera sido capaz de hacer tal barbarie.

Pero Yusuke había agachado su cabeza y preguntó de la misma forma. "Onii-san, ¿Por qué mi padre dijo que quería que me mataras antes de que saliera de la habitación?"

Naruto, oyendo eso, sonrió mentalmente, pero contestó con fingida tristeza. "Di una prueba a tu padre, Yusuke. Le di a elegir entre la vida de ustedes dos."

Instantáneamente, Misaki se detuvo y le miró. "¿Q-qué? Pero si nosotros no estábamos allí." Replicó ella.

"Utilicé una técnica ilusoria en tu padre. Una donde ambos se encontraban en peligro y tenía que elegir a uno para salvarlos… Craso error."

Yusuke lo entendió, pero Misaki preguntó a qué se refería.

"Un buen padre nunca pone a un hijo por encima del otro. Un buen padre es aquel, que por todos los medios, lucha por el bienestar de sus hijos sin importarle las adversidades o las diferencias que pueda haber entre ellos. Un buen padre, nunca abandonaría a uno de sus hijos por el bienestar del otro." Lo dijo con tranquilidad, pero por dentro se encontraba irritado.

No porque el Yondaime hizo todo lo contrario de lo que había dicho, sino porque pensaba que eso era lo que su madre hubiera hecho en caso de que estuviera con vida.

Naruto no odiaba a su padre por haberle abandonado, le odiaba porque pensaba que ensuciaba la memoria de su madre por las decisiones que había tomado.

Pero sacudió levemente su cabeza, no tenía tiempo para pensar en esas cosas. Ahora solo debía de tener en mente el torcer a estos niños y cumplir con su venganza.

Así que miró Misaki, quien estaba derramando algunas lágrimas luego de oír las palabras de Naruto, y dijo para rematar. "Y lamento decirte que tu padre dista mucho de ser un buen padre. La verdad es que al verse presionado revela su verdadera naturaleza…"

"¡Mientes!" Exclamó la niña, una vez más tapándose los oídos.

Naruto sonrió oscuramente detrás de su máscara y replicó. "Sé que es difícil para ti creerlo por ahora, Misaki. No quisiera mostrarles lo que sus padres hicieron a aquel niño, pero creo que no tendré más remedio."

Entonces dio un paso al frente, dispuesto a mostrarles en un Genjutsu lo que sucedió en aquel día. Pero Yusuke habló antes. "Yo no necesito verlo, Onii-san. Yo te creo. Tiene que ver con aquel niño, ¿cierto? Al que todos llamaban el Zorro Demonio."

Naruto instantáneamente se detuvo y le miró, oyéndole continuar. "Ya lo suponía. Mi padre siempre odio a ese niño porque decía que era el responsable de la muerte de nuestra Kaa-chan, siempre estuvo algo enojado. Pero hace unos años, todo cambió. Empezó a sonreír con mayor frecuencia y a dejar de hablar de aquel niño…"

Entonces miró a los ojos de la máscara y finalizó. "Y esto empezó cuando se dio la noticia de la desaparición de aquel niño."

"¿Onii-san?" Preguntó la niña, secándose las lágrimas de los ojos y mirando hacia su hermano.

Naruto por su parte había estado mirándole fijamente, hasta que dio un paso al frente y colocó una mano sobre su cabeza. "Me sorprendes, a pesar de que eres muy joven, pudiste descifrarlo todo. Espero que entiendas por qué estoy haciendo esto. Aquel niño no hizo nada malo para merecer lo que tu padre y sus amigos le hicieron. Es por eso que debo castigarlos y necesitaré de la ayuda de ustedes."

"¿Por qué?" Volvió a hablar el mayor, parecía ser que había tomado el rol del líder entre los más pequeños (ignorando el hecho de que Naruto fuera más pequeño que ellos).

Naruto cruzó sus brazos y levantó el dedo índice de la mano derecha. "Deben mostrarles a sus padres que ustedes no están de acuerdo con lo que hicieron. Ya que nada impediría que volvieran a hacer lo mismo con otras personas que pudieran hacerlos enojar. Bien podría hacerles lo que quisiera, pero las palabras y acciones de sus propios hijos llegarían más profundo en ellos." Finalizó con una oscura sonrisa, sonriendo aún más cuando oyó que los niños dijeron que si era por ese motivo, lo harían.

Naruto rió mentalmente, estos niños no sabían en lo que se habían metido. "Me alegra oír que cooperaran. Pero aun no haremos nada, por el momento, dejaremos que sus padres piensen en todas las cosas malas que han hecho hasta ahora… Ahora, acompáñenme. Vayamos a fuera a jugar un poco, ¿Qué dicen?" Instantáneamente recibió exclamaciones de afirmación por parte de los niños mientras salían de la habitación para ir a la superficie.

Si bien Naruto había logrado convencerlos, la charla de hace unos momentos solo había sido el inicio. Todavía no había llegado al punto de corromperlos como quería, pero ya habían cedido y corromper sus ideas en los días siguientes ya sería tarea sencilla.

Fin Flashback


Una vez que Kurama dejó de recordar, vio que Naruto se encontraba conversando con los miembros de la raíz. No sabía sobre qué estaba diciendo ya que estuvo ignorándolos porque estuvo sumido en sus pensamientos.

Continuó observando, ahora oyéndoles decir sobre lo que habían aprendido en estos días que habían estado aquí además de darle algunos informes a Naruto, quien había asentido a cada palabra que decían.

Sin embargo, cuando todo aparentaba ser una simple conversación entre compañeros, Naruto, sin que los miembros de la raíz pudieran verlo, había desenfundado su Katana y había realizado varios largos y profundos cortes en los miembros de la raíz, quienes cayeron al suelo agonizando.

"Hmpf, basuras. Ya no sirven para estar en la raíz." Posteriormente limpió su Katana y finalmente la guardó en su funda, ignorando los débiles gemidos de las personas que se desangraban en el piso.

"Como siempre, tu siendo tú." Dijo Kurama con una sonrisa luego de ver su acción.

Naruto se encogió de hombros e hizo unos clones de sombra para que finalizaran con ellos y luego se encargaran de sus cuerpos, mientras que él se adentraba en la base. "Danzo hubiera hecho algo peor con ellos si se enteraba de lo que hicieron aquí, cosa que les sería difícil de ocultar. Así que matarlos fue la mejor decisión."

Kurama sonrió y preguntó en tono de burla. "¿Oh? ¿Acaso eso es compasión? No me digas que el Implacable Demonio Carmesí se ha ablandado."

Naruto gruñó y replicó. "No es eso. Simplemente no quería oír las estúpidas preguntas de Danzo en relación a lo que sucedió aquí. Decirle que los he asesinado será menos tedioso."

Kurama rió entre dientes, pero no dijo nada más mientras observaba a Naruto caminar. Se dirigió a la sala donde se encontraban los niños y llamó a Yusuke y a Tatsuo para comenzar con el 'castigo'.

Los niños asintieron sin rechistar y acompañaron a Naruto a través de los oscuros y fríos pasillos de la antigua base.

Al estar caminando por los pasillos, Naruto ingresó a otra de las tantas habitaciones y se dirigió a uno de los casilleros, quitando un pergamino

Volteándose, y con una sonrisa en el rostro, Naruto le mostró a los niños lo que tenía en manos. "Muy bien, niños. Es hora de poner a prueba a sus padres."

Los niños asintieron y siguieron nuevamente a Naruto hacia las habitaciones donde se encontraban ya reunidos los adultos, excluyendo a las féminas que se encontraban en otro punto de la base.

"Recuerden bien, niños. Primero los probaremos y luego iniciaremos con su castigo." Prosiguió, obteniendo asentimientos por parte de ambos niños.

Naruto sonrió y dijo una última vez antes de ingresar a uno de los campos de entrenamiento de la base.

El lugar no parecía en lo absoluto un campo de entrenamiento, y esto era debido a que en esta semana Naruto, con la ayuda de los tres enviados por Danzo, crearon una especie de circuito con todos los tipos de elementos de tortura que uno se podía imaginar.

Para ello, habían montado varias habitaciones en dicho circuito para separar cada sección de la otra, y la única forma de acceder a las otras secciones era completando las anteriores por orden.

Así que, Naruto, al contemplar esto, dijo. "Jejeje, ahora solamente me queda una cosa que decir… Que empiece el juego." Finalizó con una torcida sonrisa en su rostro.

XxXxXxXxXxXxX


Notas

Parte dos completada.

En este capítulo vimos a Naruto como profesor de educación sexual, aunque hizo todo eso gracias a los consejos de Kurama.

También, esta fue la primera vez que usó sus feromonas y fue aquí donde descubrió que las cosas pueden salir 'mal' si es que no mide la potencia. Aunque durante este tiempo aun no descubre que solo con alcohol puede calmar el sabor de su garganta, eso lo descubre años después.

Por cierto, Yusuke creyó que su padre y sus amigos 'mataron' a Naruto cuando éste fue atacado por aquella turba cuando tenía 5 años, cuando en realidad fue torturado por ellos cuando tenía 3 años. Sin embargo, Naruto pensó que sería mejor que pensara eso, ya que no perdería tiempo entrando en detalles. Después de todo, a Naruto no le importa mentirle a un niño.

Eso sería todo, el siguiente capítulo es el último y es el más largo.

Saludos y dejen sus comentarios.


Parte final del Omake

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Summlaris escribió:Los Uchiha han perdido su esencia, han pasado a ser los rock lee de la época. Normal la desbandada de seguidores que sufren.
Los senju son los nuevos uchiha.


Summlaris escribió:los pro-uchihas teneis tanto futuro en este foro como los uchiha contra los senju

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Mensaje #22 por Wbaez93 » Mar May 31, 2016 7:40 pm

"Capitulo 37" | +
Humano hablando "Interesante."

Humano pensando "Creo que lo asesinaré."

No Humano hablando "No mereces ese poder."

No Humano pensando "Detenerlo es lo primordial."

Técnicas/ Nombres desconocidos "¡Mokuton Hijutsu Jukai Koutan!"

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.

Capítulo 37


Hospital de Konoha – Minutos antes


En un lugar que debería ser considerado una zona neutral, actualmente se encontraba bajo asedio por las tropas enemigas que buscaban acabar con los heridos y especialmente con los médicos para disminuir la efectividad de Konoha.

Eso obviamente no sería una tarea sencilla, ya que el lugar se encontraba poderosamente protegido por la elite de Konoha. Específicamente, por los Hyūgas de la familia principal que se habían dirigido hacia la aldea junto con Hiashi, quien se había separado del grupo para dirigirse hacia otros rumbos.

Pero no solo ellos se encontraban allí, también se encontraban varios chunnin y jounin que se habían unido a ellos para dar tiempo a los médicos de evacuar el edificio.

Mientras tanto, en una de las habitaciones, postrado sobre la cama, e ignorante de lo que estaba sucediendo en el hospital actualmente, se encontraba un pensativo Lee, quien estaba reflexionando sobre el resultado que tuvo su batalla contra Naruto, y en especial, sobre la charla que tuvieron y lo que Naruto había hecho al final.

"Me pregunto… ¿Podría haberme vuelto como Naruto-kun si seguía con mis ideas de venganza? ¿Qué hubiera pasado después si le hubiera derrotado?" Pensó mientras intentaba imaginar ese escenario.

Pero rápidamente sacudió la cabeza. "No, no debo pensar en eso. Naruto-kun fue sincero conmigo. Yo no había pensado mucho en su condición, pero, aun así, asesinó a mucha gente inocente… Y esa técnica." Pensó mientras intentaba cerrar su puño derecho, pero además de los músculos desgarrados, sus puños y también su cadera se habían roto, esto último debido a la caída que tuvo luego de utilizar el Pavo Real Matutino.

"Sin duda alguna, Naruto-kun es alguien sorprendente, si hubiera peleado desde un inicio con su máximo poder, yo no hubiera tenido posibilidad alguna de ganar." Pensó con una sonrisa, emocionado porque había encontrado un rival tan poderoso y esto solo le impulsaba a continuar mejorando.

Aunque luego se puso serio. "Debo encontrar un método diferente de entrenamiento, debo mejorar mi Taijutsu y aprender algo más. Dudo mucho que la próxima vez que peleemos Naruto-kun utilice solamente Taijutsu, estoy seguro que usará sus mejores técnicas desde el principio. Debo especializarme en algo más… ¿Pero en qué?" Pensó con frustración, después de todo, carecía de habilidades como Ninjutsu y Genjutsu.

Luego suspiró y cerró los ojos para descansar, pero tuvo que abrirlos una vez más debido a que la puerta de su habitación fue abierta repentinamente.

Con sorpresa, se levantó ligeramente de la cama, justo para ver a un shinobi de Suna acercándose hacia él con un grito de guerra y dispuesto a apuñalarlo con un Kunai. "¡Diablos!" Pensó Lee, apretando los dientes debido a que había sentido una pulsación en todo su cuerpo al intentar moverse.

El shinobi entonces se paró frente a él y alzó las manos lo más que pudo antes de bajarlas con rapidez. Lee se cubrió como pudo, pero antes de que el ninja pudiera cumplir con su cometido, una cuchilla de Chakra había atravesado su cráneo, deteniéndose varios metros más adelante.

Lee, quien se había cubierto los ojos al intentar protegerse, apartó lentamente sus manos para ver quién había lanzado esa cuchilla. En la entrada vio a nada más y nada menos que a Asuma, recostado por la pared y fumando un cigarrillo como siempre. "Parece que no has notado lo que está sucediendo en el hospital, ¿eh?" Dijo mientras le daba una calada a su cigarrillo.

"¡Asuma-san!" Exclamó Lee intentando levantarse, pero nuevamente gruñó de dolor.

"Ya veo… Naruto te dejó en ese estado." Por poco había escupido al decir el nombre de Naruto, y Lee creía que el motivo era debido a ese gesto que Naruto le enseñó luego de entrar a la arena de combate. Y aunque Lee podría ser algo torpe, entendió claramente lo que ese gesto significaba.

"Hmm, Naruto-kun es muy poderoso. Me dio muchas oportunidades para demostrarle mi máximo poder, pero aun así no pude derrotarlo." Habló Lee haciendo esfuerzo para intentar levantarse.

"Me alegro que no le hayas asesinado, oí que lo intentaste con todas tus fuerzas." Agregó Asuma dándole otra calada a su cigarrillo.

Esas palabras sorprendieron a Lee, ya que pensó que Asuma odiaba a Naruto luego de enterarse de lo que había hecho. "Me sorprende, creí que estarías decepcionado." Dijo con una sonrisa, pero la quitó rápidamente al ver la expresión en el rostro de Asuma.

"No me malinterpretes, me alegra que no hayas sido tu quien haya matado a ese bastardo, porque seré yo quien lo haga…" Finalizó apretando los puños con fuerza.

Era natural que se encontrara furioso, después de todo, Kurenai había sido el amor de su vida desde que tenía memoria, y cuando las cosas iban tan bien, Naruto lo destruyó todo como si se tratara de un juego de Jenga, donde él había movido las piezas con cuidado hasta armar una gran torre, hasta que Naruto llegó para mover las piezas a su antojo y tirar todo hacia abajo.

Lee al ver ese rostro le recordó un poco a la expresión con la que solía verse en el espejo todas las mañanas, pero él no era nadie interferir en los deseos de Asuma. "Bueno, no soy nadie para decirte nada. Pero Naruto-kun es muy poderoso, así que deberías pensar en un plan para enfrentártele. Además, él pronto ya no estará aquí, todo indica que se convertirá en un ninja renegado." Finalizó.

Asuma, por su parte, sonrió y habló mientras se aproximaba a la cama de Lee. "No te preocupes por eso, ya estoy al tanto de lo que ese bastardo hizo en el estadio mientras estaba inconsciente…" Al estar parado frente a Lee, lo agarró con cuidado y puso su brazo derecho alrededor de su cuello para ayudarlo a caminar.

"Y el hecho de que se convertirá en un ninja renegado es lo que más me emociona. De ser así, entonces ya no temeré a las represalias de Hokage-sama." Continuó con una sonrisa.

Lee le miró en silencio, pero pensó mientras salían de la habitación. "Tan solo ten cuidado, Asuma-san…" Posteriormente, salieron sin mayores problemas del edificio, ya que los Hyūgas habían hecho un excelente trabajo para asegurar el edificio. Pero, aun así, evacuar era lo primordial.

En los bosques de Konoha


Sakura y Shikamaru actualmente se encontraban escondidos entre los árboles, a la espera de la llegada del grupo de los ninjas del Sonido que habían estado siguiéndolos desde el momento en que dejaron la aldea.

Antes de esconderse, Shikamaru se había asegurado de dejar varias marcas de pisadas en el suelo antes de explicarle a Sakura sobre su plan.

Esperaron pacientemente, y al ver al grupo de ninjas deteniéndose frente a las pisadas, Sakura miró hacia Shikamaru una vez antes de asentir con su cabeza.

Shikamaru la vio saltando y aterrizando justo detrás de aquellos shinobis. "Qué problemático, espero que esto funcione. No, espero que Sakura no sea la misma de aquel entonces, o si no, tendré que esforzarme más." Pensó Shikamaru refiriéndose a la Sakura que perdió de forma aplastante contra Karui en las preliminares. Luego de pensar en ello, miró hacia Sakura mientras hacia la típica posición para utilizar su Posesión de Sombra, preparado para detener al ninja que se encontraba escondido entre los arboles cuando hiciera aparición.

Sakura había dicho que tenía una forma de hacer que saliera de su escondite, así que solo podía confiar en ella, y si lo hacía bien, entonces el grupo de abajo ya no sería un problema. Aunque se preguntó qué era lo que Sakura tenía en mente.

Sakura, al aterrizar y al percatarse de que los ninjas del Sonido se voltearon, instantáneamente, pensó con nerviosismo. "E-Espero que esto funcione…" Al ponerse de pie por completo, miró a los shinobis, quienes al ver que se trataba de 'una simple mocosa', detuvieron sus intentos de atacarla mientras algunos la miraban con burla.

"Vaya, vaya, vaya. Debes ser alguien 'valiente' como para aparecer así como así, mocosa." Dijo uno de los ninjas dando un paso al frente.

Sakura, sin que ellos pudieran verlo, había hecho una inspección rápida. "Hay ocho de ellos, para que esto funcione, necesitaré decir algo que haga salir al que se encuentra escondido." Una vez que pensó en ello, Sakura sonrió mentalmente al pensar en lo que diría. Finalmente, miró a aquel hombre que había dicho esto.

"Uhm, en realidad no fue valentía." Replicó ella

"¿Estupidez?" Preguntó otro, levantando su Kunai y acercándose lentamente hacia ella.

Si bien la había intimidado un poco, Sakura ocultó su nerviosismo de forma estupenda —estuvo practicando con Anko, después de todo—. "Tranquilo, vaquero. No he venido a pelear." Continuó con una expresión seria que no daba lugar a mentiras.

Intrigados, detuvieron a aquel que había avanzado, y esta vez, otra persona habló. "Entonces, ¿qué es lo que quieres, mocosa? Será mejor que sea algo que valga la pena o acabaremos contigo."

Sakura soltó un bufido y habló antes de que los shinobis pudieran demostrar su molestia. "Baja un cambio. Ya te he dicho que no he venido a pelear, sino a compartir una información interesante."

Varios levantaron una ceja ante aquello, y uno de ellos volvió a hablar. "Apresúrate que no tenemos tiempo."

"Si cerraras tu puta boca podría continuar." Interrumpió Sakura, cosa que enfureció a ese shinobi mientras que hizo reír al resto. No por lo que le había dicho, sino porque creían que su compañero no imponía nada como para que una niña como Sakura le hablara de tal manera. Pero obviamente, habían detenido a ese hombre para que no atacara a Sakura, simplemente por el morbo de saber lo que quería decir.

Shikamaru no podía oírla muy bien, y tampoco sabía lo que estaba haciendo ya que parecía que ideó otro plan por su propia cuenta. Lo que sí pudo notar fue la muy familiar pose y expresión que Sakura había adoptado. "¿Acaso ella está imitando a Naruto? ¿Para qué?" Pensó Shikamaru confundido, pero siguió observando.

Sakura entonces rió entre dientes y prosiguió. "La cosa es así. En aquel árbol se encuentra mi 'compañero' dispuesto a tenderles una trampa y luego acabar con todos ustedes." Dijo señalando al lugar de Shikamaru, quien se asustó en gran medida cuando vio que todos los shinobis del Sonido se voltearon para mirar en ese lugar.

"Oi, Oi, Oi. ¿No te estás pasando un poco?" Pensó Shikamaru con pereza. Si bien le molestó el hecho de que Sakura hubiera revelado su ubicación, expresarlo era demasiado 'molesto' para él.

El líder el grupo entonces dio un paso al frente y preguntó. "¿En verdad crees que caeremos en una trampa tonta como esa? Tu tan solo quieres que bajemos la guardia. Además de eso, pudimos darnos cuenta de que tú eres la única que se encuentra en este lugar, y la razón por la que saliste de tu escondite fue porque tenías miedo de morir." Dicho esto, hizo una seña y el que se encontraba escondido entre los árboles se reunió con el grupo.

"Ahora que ya estamos reunidos, antes de asesinarte, 'jugaremos' un poco contigo." Dijo el líder sonriendo lascivamente mientras que otros se lamian los labios.

Sakura al oír esas palabras cambió instantáneamente su expresión a una de odio real, pero no dijo nada y continuó observando.

Los shinobis entonces se dispusieron a abalanzarse sobre ella, pero descubrieron que no pudieron moverse ni un solo centímetro de sus lugares. "¿Qué demonios?" Preguntaron mientras intentaban moverse.

Acto seguido, oyeron una voz perezosa diciendo detrás de ellos. "Vaya, por un momento creí que te habías vuelto loca."

Sakura finalmente suspiró mientras veía a Shikamaru rascándose la cabeza, haciendo que todos los shinobis presentes lo imitaran y naturalmente gruñeran.

"De todos modos, ¿Por qué imitaste a Naruto?" Preguntó Shikamaru viendo a Sakura acercándose hacia él.

"¿Así que te diste cuenta?" Preguntó ya parado frente a él y cambiando el lugar del porta Kunai de Shikamaru a su pierna izquierda.

"No conozco a nadie más que haga esos gestos." Contestó Shikamaru llevando su mano derecha en el lugar donde hace momentos estuvo su porta Kunai y hacia movimientos como si la estuviera abriendo y sacando un Kunai.

Los shinobis, mientras tanto, lo hicieron de verdad ya que todos contaban con sus bolsas ninja en sus piernas derechas. Y cuando tuvieron los kunai en manos, maldijeron ya que sabía lo que estaba por suceder.

Sakura había sonreído al oír aquello y continuó. "Pues pensé que, si lo imitaba, entonces ellos no creerían ninguna de mis palabras. ¿Acaso alguna vez creíste en algo de lo que Naruto-kun había dicho en el pasado? Pues eso." Finalizó Sakura.

Shikamaru notó el mote afectivo al final del nombre de Naruto, cosa que lo hizo suspirar mentalmente. Sin embargo, no decidió tocar ese tema porque hubiera sido problemático. Es por eso que acercó rápidamente su puño a su garganta e instantáneamente todos los shinobis se habían perforado sus gargantas y habían muerto luego de unos pocos segundos.

Shikamaru entonces canceló su jutsu y agradeció a Haku en voz baja por haberle derrotado tan fácilmente, ya que por ese motivo ahora se encontraba rebosante de energías.

Posteriormente, Shikamaru metió un dedo en su oreja para limpiársela mientras preguntaba. "En verdad fue una buena idea, pero creo que mi plan hubiera sido menos problemático. Además de eso, me enteré que estuviste entrenando con la loca maestra de Naruto. Así que pensé que usarías algo de lo que habías aprendido."

Sakura se rascó la cabeza mientras sonreía. "Bueno, es que aún no he mejorado tanto como para enfrentarme a tantos ninjas a la vez. Decidí utilizar mi cabeza en lugar de mis puños."

Shikamaru simplemente se encogió de hombros y se volteó. "Está bien, creo que lo mejor será reunirnos con los demás. Tal vez podríamos serles de ayuda contra ese desquiciado." Dijo refiriéndose a Gaara.

"Está bien." Contestó Sakura, y justo cuando estuvieron por saltar, también sintieron lo que todo el mundo había sentido. La misma sensación nauseabunda y desagradable que casi hizo que ambos vomitaran.

Cuando lograron contener las náuseas, ambos se miraron entre sí en shock, preguntándose a sí mismos qué era eso. Sin embargo, Shikamaru, quien fue el que se recuperó primero, dijo. "Diablos, será mejor ir rápido junto con Menma y los demás para preguntarles si saben qué es lo que está sucediendo."

Sakura, quien tenía amabas manos sobre su boca, simplemente asintió con la cabeza. A continuación, ambos se dispusieron a saltar hacia la dirección que Menma y Hinata habían tomado, pero antes de que pudieran alejarse mucho, ambos oyeron una voz hacia la derecha.

"¡Chicos!" Rápidamente se voltearon y vieron a Menma, Hinata y Sasuke, quienes se detuvieron en una de las ramas que estaba al lado de ellos

"Son ustedes, estábamos a punto de alcanzarlos." Dijo Shikamaru acercándose un poco a ellos, viendo a Menma negar con la cabeza.

"No, ya lidiamos con ese problema. Ahora estamos regresando a la aldea." Agregó Menma, viendo a Shikamaru levantando una ceja.

"¿Ya derrotaron a ese sádico? Vaya, parece que todo el mundo está volviéndose más fuerte menos yo. *Bostezo*" Expresó Shikamaru, aunque en realidad eso no le importaba. Él tenía su propia forma de lidiar con los problemas.

Menma sonrió y replicó. "Bueno, trabajamos en equipo y logramos detenerlo. De todos modos, debo regresar a la aldea y ayudar a mi Nii-san."

Shikamaru y Sakura instantáneamente levantaron sus cejas, y ésta última preguntó dando un paso al frente. "¿Qué sucede con Naruto-kun?"

"Eso es lo que vamos a descubrir. Esa sensación de hace un momento fue él, y ahora vamos a investigar. Sígannos." Sin esperar respuesta alguna, Menma y los demás continuaron saltando en dirección a la aldea.

Shikamaru luego de oír esas palabras había suspirado y mirado hacia Sakura para preguntarle qué haría, pero no tuvo la oportunidad ya que Sakura había seguido a los demás casi al instante.

Por lo tanto, Shikamaru solo pudo suspirar una última vez luego de decir su típica frase antes de ir saltando detrás de ellos.

Techo del Palco Kage


Confusión, desconcierto, sorpresa, incredulidad —eran algunos de los sentimientos encontrados en el lugar del combate luego de que Orochimaru haya arrancado su rostro para revelar su verdadera apariencia.

Hiruzen, incapaz de contener el shock, le había preguntado de quien se trataba, a lo que Orochimaru —con una voz completamente distinta de lo usual— contestó que se trataba de él, aumentando aún más el shock de Hiruzen. Solo ahora había comprendido que Orochimaru había completado aquella técnica prohibida que reveló antes de huir de la aldea.

Orochimaru entonces empezó a reír fuertemente y estuvo a punto de explicar la función de su técnica, pero un fuerte grito de Naruto —que opacó con facilidad a sus risas— hizo que se detenga y mirara hacia él.

"¡AAH!" Exclamó Naruto parándose de su lugar y señalando con el dedo a Orochimaru, cosa que hizo que los presentes levantaran una ceja.

"¡Así que era por eso!" Volvió a exclamar Naruto

No entendiendo a lo que se refería, Orochimaru, con su nueva voz, le preguntó qué quería decir, a lo que Naruto contestó. "Esta fue la razón por la cual no pude saber si eras un hombre o una mujer en el Bosque de la Muerte. Maldita sea, tu sí que estas enfermo." Finalizó negando con la cabeza.

Orochimaru simplemente rió entre dientes, restándole importancia lo dicho por Naruto. Seguidamente, miró a los Hokage que se encontraban a su lado y les hizo una ligera señal, lo cual hizo que el Shodaime instantáneamente se arrodillara y utilizara su Jukai Koutan para atacar a Hiruzen.

Hiruzen, por su parte, reaccionó lo más rápido que pudo y agarró a Enma para crear una jaula con él y protegerse del ataque.

Cuando el ataque se detuvo, Hiruzen, visiblemente cansado, convirtió nuevamente a Enma en un bastón y se puso en posición de combate. "Orochimaru, tus retorcidas metas te han llevado a cometer algo repugnante. ¡Corregiré mi antiguo error, y te mataré aquí y ahora!" Exclamó

Orochimaru instantáneamente puso una expresión de burla en su rostro, descartando por completo la amenaza de su maestro. "¡Es demasiado tarde, viejo senil!" Exclamó Orochimaru y al instante los dos Hokage saltaron en dirección a Hiruzen, quien rápidamente se cruzó de dedos y gritó. "Kage Bunshin no Jutsu," haciendo dos clones de sí mismo.

Naruto al ver eso apretó los dientes con preocupación y no pudo evitar decir. "Oto-sama… ¿Por qué creaste clones de sombras? Eso solo disminuirá el Chakra que te queda."

Confundida, Tayuya miró a Naruto por la forma en que llamó al Sandaime, y cuando estuvo por preguntarle por qué le llamaba así, vio que debajo de los pies de Naruto había unos raros y muy oscuros ratones.

"¿Qué son esas cosas?" Preguntó Tayuya señalando debajo de los pies de Naruto, quien instantáneamente agachó la cabeza para mirar.

"Estos son ratones de tinta… ¿Sai? ¿Qué quiere?" Pensó Naruto justo para ver a los ratones disolviéndose y formando un mensaje.

"Danzo-sama tiene a Karin-san. Apresúrese, Naruto-sama." Fue lo que leyó

Silencio absoluto fue la respuesta que Tayuya obtuvo, un silencio incómodo y pesado. Un silencio que no hizo nada más que darle un muy mal presentimiento.

Fue como si Naruto súbitamente había perdido conexión con el mundo real, como si ahora se encontrara en un trance, un trance que solo estaba prolongando un muy peligroso desenlace.

Dentro de la barrera, Hiruzen y sus clones —quienes habían empezado a hacer sellos de manos— se detuvieron al igual que Orochimaru, quien sonrió ampliamente ya que pudo sentir lo que estaba a punto de suceder.

Naruto OST - Blind Animal


Pero este trance no se extendería para siempre, y Naruto había dado los primeros movimientos mientras una especie de neblina blanca brotaba desde la planta de sus pies para ascender muy lentamente hasta cubrirle por completo.

Respiración agitada, puños y dientes apretados, venas sobresalientes en sus brazos y cuello, fueron uno de los pocos cambios que Naruto estaba sufriendo actualmente, mientras que las cuatro 'comas' en la marca en su cuello giraban a una velocidad furiosa, casi como si intentaran salir de sus ejes.

"Danzo…" Le oyeron murmurar, todavía con la cabeza agachada mientras la neblina blanca lentamente empezaba a girar a su alrededor, tornándose cada vez más oscura con cada segundo que transcurría.

Naruto repentinamente levantó su cabeza y finalmente pudieron ver la mirada de cólera en su rostro. "Danzo… ¡VOY A MATARTE!" Exclamó con furia desenfrenada, expulsando por todos los poros de su cuerpo un Chakra de color negro que ascendió hasta los cielos e hizo que las nubes giraran en torno a ella, transformándolas en el mismo color.

"¡Sí, sí, sí! ¡Gracias, Danzo!" Exclamó Orochimaru mentalmente, agradeciéndole por lo que fuera que haya hecho, lamiéndose los labios mientras veía la silueta de Naruto rodeada por ese Chakra de color negro que no paraba de brotar de su cuerpo.

Tayuya, con los ojos bien abiertos, pensó mirando a Naruto cubierto por ese Chakra que parecía encenderse como una llamarada y que lo ocultaba por completo. "¿Gilipollas? ¿Acaso eres tú de quien Orochimaru-sama ha hablado tanto? Pensé que era el Uchiha." Remiró con preocupación, sintiendo la ira del Jinchūriki acrecentándose con cada segundo. Preocupación por lo que podría sucederle, no por lo que estaba sucediendo.

Lentamente, el pilar de energía empezó a descender hasta concentrarse alrededor de Naruto, disminuyendo de forma lenta para mostrar de igual forma los cambios que había sufrido.

Si la revelación del nuevo cuerpo de Orochimaru dejó sorprendido a los presentes, la transformación de Naruto conmocionó a los presentes.

El cabello, los dientes y uñas alargadas; la mirada salvaje y los ojos rojos; inclusive había crecido unos pocos centímetros.

Orochimaru se sorprendió al ver la transformación, ya que usualmente en el primer nivel solo aparecían unas marcas alrededor del cuerpo del usuario. Pero bueno, era una marca de maldición especial que le había costado literalmente una fracción de su alma para conseguirla… Pero eso era cuestión para otro momento.

Los Cuatro del Sonido también se preguntaron lo mismo, así que miraron a Orochimaru, aunque solo lograron obtener una amplia sonrisa como respuesta.

Mientras tanto, dentro de Naruto, Kurama solo podía maldecir por lo que había sucedido. Sin embargo, por alguna extraña razón, esta vez la Marca de Maldición no estaba absorbiendo su Chakra por cuenta propia. Parecía ser que había reaccionado al estado de ira de Naruto, o Naruto había logrado contener lo que sea que hacía que absorbiera su Chakra. No obstante, Kurama no tenía forma de estar seguro. Simplemente observó a Naruto; no le diría que se tranquilizara porque parecía ser que no había peligro alguno por el momento.

Y Naruto, apenas una fracción de segundo luego de que haya levantado la mirada, miró en dirección donde sentía el Chakra de Karin y fue allí a una velocidad impresionante.

Aquellos dentro de la barrera intentaron mirar hacia donde fue, pero solo Orochimaru y Hiruzen pudieron verlo, mientras que Kakashi y los demás también lo habían hecho. Por lo tanto, decidieron seguirle ya que ya habían acabado con los pocos shinobis que quedaban allí. Pero muy rápidamente fueron dejados atrás y no tuvieron más remedio que dirigirse hacia otra dirección de la aldea.

Antigua y reformada base de la Raíz – Segundos después


Confusión y cierto de temor era los sentimientos encontrados en esta localización cuando habían visto a un enfurecido Naruto destrozando el techo que llevaba al nivel subterráneo de la base de la Raíz.

En medio de la confusión, Naruto había asesinado con sus poderosas y afiladas uñas a los confundidos miembros de la Raíz quienes nada pudieron hacer para detener al descontrolado Jinchūriki.

"¡DANZOOOOOOOOOOOOOOOOOO!" Se oyó la enfurecida voz de Naruto resonando en todos los rincones de la base.

Mientras tanto —en la parte más baja— Danzo se encontraba tranquilamente tomando un té hasta que oyó el grito. De la misma forma bajó su taza y miró a Karin, quien se había girado instantáneamente al oír esa voz.

"Parece que nuestro invitado principal ha llegado, joven Uzumaki. ¿Hacemos los honores?" Danzo habló con suma tranquilidad mirando hacia la joven de cabellos rojizos.

"¡Eres un…!" Intentó exclamar Karin, solo para ser silenciada por la mano de Sai, quien rápidamente se había puesto detrás de ella.

Karin le fulminó con la mirada y Danzo asintió con la suya. Posteriormente, Danzo miró hacia los costados e hizo una seña a Sai para que acercara a Karin. "Fū, Torune. Ya saben qué hacer en caso de que Oni se ponga muy agresivo." Dijo mientras veía a Sai acercándose y poniendo una silla a su lado para que Karin se sentara allí.

"Hai, Danzo-sama." Contestaron ellos.

Entonces todos esperaron pacientemente, oyendo los gritos desesperados de los miembros de la Raíz que intentaban huir de Naruto; los propios gritos de Naruto; el sonido de cuerpos cayendo al piso, entre varios otros que solo hizo pensar a Danzo que Naruto estaba siendo muy precipitado.

Con el correr de los segundos, la intensidad de los gritos aumentaba, pero la cantidad de ellos disminuían considerablemente, siendo los gritos de Naruto los que más resaltaban.

Pasados uno pocos segundos, todos los gritos se detuvieron, e instantáneamente, la puerta de la habitación voló unos cuantos metros antes de caer al suelo.

La visión frente a ellos conmocionó a todos los presentes. Un Naruto —cubierto de sangre en todo su cuerpo y con las características de la marca de maldición, además de aquella mirada furiosa que parecía ser capaz de detener una roca— se encontraba parado en la entrada respirando agitadamente.

"Danzo… Te has pasado de la raya." Señaló Naruto pausadamente debido a su estado de agitación.

Danzo no respondió, simplemente miró a los rojizos ojos de Naruto, quien gruñó y fue corriendo rápidamente hacia él. Pero Danzo ya había supuesto esto, así que rápidamente agarró a Karin, la puso a su altura, y colocó un kunai contra su cuello mientras tapaba su boca con la otra mano.

Naruto instantáneamente se detuvo a mitad de camino para exclamar. "¡Suéltala! ¡Solo estas empeorando las cosas con cada estupidez que haces!"

Danzo desestimó su petición y habló en un tono monótono. "Oni-kun, tranquilízate para que podamos hablar como personas civilizadas y llegar a un acuerdo que nos beneficie a ambos."

"¡Vete a la mierda!" Contestó Naruto, solo para abrir los ojos con preocupación al ver a Danzo causando un leve corte en el cuello de Karin, quien estaba a punto de derramar lágrimas porque se sentía como una tonta al haber hecho algo como esto. Ella nunca pensó que Naruto reaccionaría de tal forma, y mucho menos tener esa expresión cuando Danzo la cortó.

Naruto estaba aún más furioso, pero también se le podía ver que estaba teniendo una gran lucha interna sobre lo que debería hacer. Danzo viendo esa expresión de duda, sonrió levemente y continuó. "Dime, Oni-kun. ¿Cuál era tu regla autoimpuesta en todas tus misiones?" Danzo preguntó viendo a Naruto enseñando sus dientes, pero no contestó así que Danzo decidió hacerlo.

"Creo que era algo como: 'No importa quien sea, morirá si es un obstáculo en los parámetros de mi misión'… ¿Esta jovencita lo está haciendo, Oni-kun?" Preguntó mirando ahora a Karin.

Naruto gruñó. "No… Ella es mi misión, y eres tu quien está obstaculizando los parámetros de mi misión. Así que suéltala, o atente a las consecuencias." Contestó algo más tranquilo, pero su transformación aún era visible.

"Está bien, pero para solucionar esto, tranquilízate y discutamos el motivo por el cual llamé tu atención de esta forma." Agregó Danzo.

Los presentes entonces vieron a Naruto poniéndose de rodillas y golpeando el piso con ambos puños mientras gritaba 'maldita sea' por cada golpe que daba.

Danzo supuso que estaba descargando su furia, así que solo continuó observando en silencio. Karin, por su parte, no pudo evitar que las primeras lagrimas corrieran por sus mejillas, pero Naruto pareció darse cuenta de ello y lentamente se detuvo, al mismo tiempo que sus facciones regresaban a la normalidad.

Karin le siguió con la mirada, viéndole parándose lentamente con los ojos cerrados. "Karin-chan…" Oyó la voz de Naruto cosa que la sorprendió.

"N-Naruto-kun, lo s-siento. Fui una tonta." Ella contestó mentalmente, suponiendo que era alguna de sus técnicas.

"No te preocupes. Esto se acabará pronto." Finalizó Naruto desactivando su Rinnegan y abriendo los ojos para mirarla momentáneamente a los ojos. Luego miró a Danzo, quien le hizo una seña para que se sentara frente a él.

Con un suspiro, Naruto tomó asiento y puso las manos sobre la mesa, mirando a Danzo con severidad. "Muy bien, ¿qué es lo que quieres?" Preguntó con tranquilidad y fastidio al mismo tiempo.

"Antes que nada… Toma." Habló Danzo mientras quitaba un trapo de su túnica con su mano libre para entregárselo a Naruto, quien lo recibió para limpiarse lentamente la sangre en su cuerpo.

Mientras lo hacía, Danzo continuó. "Veo que te has divertido al hacerte paso hasta este lugar. Y como veo que te encuentras cubierto de sangre, solo puedo suponer que utilizaste tu Taijutsu con tu Kenjutsu. ¿Estoy en lo correcto?"

En ese punto, Naruto se había quitado su camisa y la había arrojado al piso. Al oír su pregunta, no dijo nada, pero dio un leve asentimiento con su cabeza para proseguir con la limpieza de su cuerpo.

Danzo no dejó a su rehén, ya que estaba seguro que Naruto le atacaría en el instante que la soltara. Por lo tanto, concluyó que lo mejor sería seguir con ella para evitar un conflicto innecesario.

"¿Recuerdas lo que te había dicho, Oni? Te había dicho que no usaras por nada del mundo ese estilo con los miembros de la Raíz." Dijo Danzo recordando aquel día en que Naruto había dejado inconsciente a varios miembros de la Raíz.

Naruto soltó un bufido y contestó mientras ponía el trapo sobre la mesa. "Digamos que fue un mensaje mío diciéndote que ya no me veo como un miembro de la Raíz. Por cierto, me faltan esos dos idiotas del fondo y luego no quedará ninguna de tus marionetas." Dijo sintiendo las presencias de Torune y Fū, quienes siguieron allí a pesar de haber sido descubiertos. Aunque Fū ya suponía que Naruto los detectaría, después de todo, estaba al tanto de que ambos Uzumakis en la sala eran del tipo sensorial al igual que él.

"Ah, eso no es problema alguno. En unos pocos meses, recuperaré a todos los miembros que he perdido, e inclusive a muchos más." Replicó Danzo.

"Para lograr eso, primero tendrás que salir de este lugar con vida. Tu y yo sabemos muy bien que si no me das una explicación lógica para lo que has hecho, seguiré derramando más sangre, y si vuelves hacerle daño a ella, desearás no haber nacido." Habló con sus codos sobre la mesa, manos frente a su nariz y con el ceño fruncido mientras miraba a Danzo a los ojos.

Danzo sonrió levemente y dijo unas últimas palabras. "No te preocupes, Oni-kun. Te 'explicaré' todo en unos instantes…"

Danzo era como un libro abierto, y Naruto lo sabía muy bien. Pero, aunque sintiera sus malas intenciones, no creía que podría hacer mucho, ya que, si intentaba alguna necedad, Naruto no dudaría en atacarlo.

Además, ahora se encontraba más tranquilo debido a que era Sai quien ahora sujetaba a Karin, y con una simple señal suya, Sai dejaría ir a Karin y atacaría a Danzo mientras estuviera desprevenido para que luego Naruto pudiera aprovechar el momento para rematarlo.

Naruto entonces vio a Danzo poniéndose de pie y dándole la espalda para dirigirse hacia un estante a su lado derecho. Una vez allí, lo abrió, agarró una pequeña botellita de sake y lo trajo consigo además de dos pequeños vasos.

Se sentó nuevamente y sin esperar que Naruto dijera nada, cargó un poco del líquido en ambos vasos, siendo Danzo el primero en beberlo ya que Naruto había levantado una ceja suponiendo que tenía algún tipo somnífero. Sin embargo, decidió acompañar a Danzo cuando le vio bebiendo.

Ambos bebieron en silencio, ante la atenta mirada de todos los presentes. Si bien ninguno de los dos articuló palabra alguna y parecía ser que estaban compartiendo unas copas como unos amigos que no se habían visto luego de un largo tiempo, la presión y tensión que se podía sentir en el ambiente eran bastante pesadas, tanto que sudaron levemente.

"Kurama…" Dijo Naruto mentalmente. "Cuando tú lo digas." Agregó el Bijū, listo para liberar la mayor cantidad de Chakra que podía para que Naruto atacara a Danzo.

Danzo, por su parte, también estaba listo para poner un fin a todas las humillaciones que había sufrido gracias a Naruto. El momento que tanto esperó, el momento que tanto anheló, estaba a tan solo a unas copas de distancia.

Y justo cuando ambos se disponían a tomar las ultimas gotas del ultimo vaso de Sake, ambos habían hecho sus movimientos. Naruto rápidamente se había rodeado de su manto de Chakra mientras acercaba sus ya afiladas uñas hacia el rostro de Danzo para despedazárselo.

Mientras que Danzo había acercado su mano derecha hacia los vendajes en sus ojos para revelar el Kotoamatsukami, el cual estaba brillando intensamente.

Fū y Torune se habían movido rápidamente para proteger a Danzo, pero grande fue la sorpresa de todos al ver a Naruto deteniendo sus manos a milímetros del rostro de Danzo, quien en ningún momento había perdido la calma.

Luego de unos pocos segundos, Naruto retrocedió su mano y se sentó con tranquilidad en su silla, todo esto ante la atenta mirada de los demás y con la pequeña sonrisa en el rostro de Danzo.

"¿Cómo te sientes, Oni-kun?" Preguntó Danzo mirando a los vacíos ojos de Naruto, quien respondió de forma monótona. "En plena forma, Danzo-sama."

Danzo asintió satisfecho, se levantó de su asiento y miró a Karin, percatándose de que se encontraba impactada. La ignoró y luego hizo una seña a Naruto para que se levantara.

Naruto lo hizo y le siguió con la mirada hasta que lo vio parado frente a él. Casi como si supiera lo que quería, Naruto se arrodilló ante él, cosa que hizo a Karin —e inclusive a Sai— preguntarse qué le estaba sucediendo.

Danzo nuevamente sonrió y de nuevo hizo una seña para que se levantara. Mientras lo hacía, preguntó. "¿A quién obedeces?"

"A ti, Danzo-sama." Contestó como cualquier otro miembro de la Raíz, no había ni siquiera la menor pizca de ironía en sus palabras, como lo había hecho cuando era más joven en las ocasiones que Danzo le había hecho la misma pregunta.

La sonrisa de Danzo se había ampliado, así que asintió satisfecho, y cuando se dispuso a hacer otra pregunta, oyó la ronca voz de Karin diciendo. "¿Qué le has hecho, viejo decrepito?"

Ante la voz, Danzo se volteó para ver la expresión furiosa de Karin. Sai la había soltado debido a que ya no le veía el punto de seguir deteniéndola, además, no sabía qué hacer ya que todo indicaba que su 'amo' estaba siendo manipulado.

"Nada." Mintió, no porque se preocupará por lo que Karin pudiera saber, simplemente porque no tenía deseos de explicárselo. Lo único que ahora quería era que Naruto asesinara al Yondaime para que él pudiera tomar control de la aldea, y finalmente, del mundo con ayuda de Naruto y el Fruto para asegurar por siempre la seguridad de Konoha.

Y cuando recordó eso, miró nuevamente a Naruto y le preguntó. "Oni-kun, ¿Qué fue lo que sucedió realmente en tu visita a Uzushiogakure?" No ponía en duda lo que Sai le había dicho luego de regresar de la misión, simplemente estaba curioso en saber qué le había sucedido como para terminar en un estado de coma luego de su visita, ya que por las palabras de Sai, no había sucedido nada extraordinario.

Naruto llevó los dedos a su barbilla, intentando recordar. "Yo… Yo encontré algo, pero no recuerdo qué." Contestó con sinceridad.

Danzo levantó una ceja y dijo. "Fū."

El recién nombrado hizo acto de presencia, arrodillándose ante Danzo. "Investiga." Continuó Danzo, dándole la orden para que accediera a la mente de Naruto.

"Hai, Danzo-sama." Contestó mientras se ponía de pie antes de acercarse lentamente a Naruto, quien simplemente lo observó con esos ojos perdidos.

Naruto agachó ligeramente la cabeza para darle mayor comodidad al Yamanaka. Sin embargo, antes de que pudiera hacer contacto, Fū se vio en la obligación de saltar hacia atrás debido a que había detectado una acción hostil, lo cual le permitió esquivar un Kunai que iba en dirección a sus manos.

Todos giraron sus cabezas hacia al agresor, y con cejas levantadas, Danzo preguntó. "Sai… ¿Qué significa esta agresión?"

Sai bajó las manos nuevamente, y contestó estoicamente. "No puedo permitir que accedan a la mente de Naruto-sama. Tiene muchos secretos que no desea compartir." Posteriormente, tomó su Tantō y se puso en posición de combate.

Fū y Torune también lo hicieron, pero Danzo hizo una seña para que no se movieran. Dio un paso adelante, y se puso prácticamente frente a Sai, dándole una mirada bastante severa que no perturbó al artista.

Pasaron unos pocos segundos, y Danzo volvió a retroceder. "Extraño… ¿Por qué mi sello de maldición no hace efecto en ti? ¿Oni-kun te ha hecho algo?" Preguntó en balde debido a que Sai ni siquiera había pestañeado.

Por lo tanto, giró su cabeza hacia Naruto. "¿Oni-kun?" Nuevamente vio que Naruto hizo el mismo gesto que antes, y nuevamente negó, diciendo que no lo recordaba, cosa que estaba confundiendo a Danzo. ¿Acaso su Kotoamatsukami no había funcionado correctamente, o Naruto había hecho algo para evitar ser controlado por completo?

Pero había desestimado sus preocupaciones; ya podría solucionar eso cuando tuviera más tiempo. Lo único que ahora le importaba era que Naruto efectivamente estaba bajo su control, lo demás eran pequeñeces, y solo con un poco más de tiempo, podría solucionar todos sus problemas.

Consecuentemente, miró a Naruto y dijo antes de caminar hacia la salida. "Encárgate de él."

Antes de que Sai pueda ser capaz de pestañear, ya había sentido una punzada en el pecho. Miró hacia abajo y vio el Ninjato de Naruto atravesándole justo en el corazón. Finalmente, Naruto le dio una patada que extrajo la Katana y le envió a estrellarse contra la pared de la habitación.

Los guardaespaldas negaron con sus cabezas ante la necedad de Sai. No podían evitar pensar en el hecho de que había sido tan estúpido como para ir en contra de los deseos de Danzo, peor aún como para seguir a alguien como Naruto. Sin embargo, no había forma de que ellos supieran lo que había sucedido en realidad.

Naruto, mientras tanto, volvió a guardar su Ninjato en la funda detrás de su espalda y se volteó para mirar a Danzo, quien se detuvo para agregar. "Ahora vamos, tienes que asesinar al Yondaime."

Naruto asintió e intentó caminar hacia adelante, solo para sentir un jalón en su chaqueta que le hizo detenerse y voltearse. Al mirar hacia abajo, vio a Karin quien parecía estar a punto de romperse a llorar. Sin embargo, quitó fuerzas y puso una expresión más severa en su rostro. "Naruto-kun, ¿Qué te está sucediendo? ¿Por qué estás haciendo caso a ese viejo decrepito? ¿Qué fue lo que te hizo?"

"Suéltame…" Fue la respuesta casi susurrante que obtuvo, lo cual solo hizo que la preocupación de Karin se incrementara.

Comprensiblemente, Karin no le había soltado; no quería dejarlo ir. No quería que hiciera algo de lo que luego podría arrepentirse. Si bien Karin sabía que Naruto odiaba a su padre, el verse obligado a hacer algo que podría ocasionarle problemas en el futuro no era algo que quería que sucediera.

De esta forma, siguió sujetándolo, inclusive con más fuerzas. "Naruto-kun, escúchame, por favor. Reacciona, tú no eres…" Karin se detuvo a mitad de finalizar sus palabras. ¿El motivo? Había sentido una punzada que le había hecho escupir una gran cantidad de sangre. "Te dije que me soltaras…" Fue lo último que Karin oyó antes de que Naruto extrajera su Ninjato de ella y la tomara del cuello para ponerla a su altura.

Respirando agitadamente, Karin puso su mirada en Naruto, y la expresión que vio en su rostro la había destrozado. No vio odio, no vio dolor, no vio culpa, no vio absolutamente nada.

Solo vio a alguna especie de muñeco que se movía automáticamente, sin metas ni sueños. No era una expresión que Naruto tendría en una situación como esta, y el hecho de que no tuviera reacción alguna luego de hacerle daño, hizo que se sintiera de esa forma.

Una vez que tuvo a Karin bien asegurada en sus manos, aumentó un poco más la presión con sus dedos, y finalmente, con una fuerza descomunal, estrelló a Karin contra el suelo, rompiéndolo y levantando una cortina de humo.

Danzo sonrió, ahora no dudaba que Naruto se encontrara bajo su control. Inclusive alguien como Danzo sabía que Naruto nunca haría algo como eso como para tener oportunidades para matarlo, las cuales se las había estado dando desde hace un tiempo, pero Naruto no había aprovechado ninguna de esas oportunidades. Todo eso hizo que Danzo dejara de preocuparse por ello.

Naruto volvió a levantarse, se sacudió las manos y caminó en dirección a Danzo, quien miraba con algo de orgullo a su mayor joya.

Mientras caminaba en esa dirección, una Karin seminconsciente vio la borrosa silueta de Naruto alejándose muy lentamente, tal vez para nunca más volver.

Al pensar en eso último, los recuerdos del bosque; cuando Naruto recibió una herida mortal por ella; el tiempo que pasaron durante el mes de descanso; vinieron a la mente de Karin. "N-No, n-no debo. Y-Yo también debe ser útil, y-yo también debo ser capaz de ayudarlo." Pensó débilmente, luchando por permanecer despierta.

"Y-Yo d-debo…"

Flashback – Una semana después de las preliminares


Karin había estado caminando por uno de los parques de Konoha, ya que Naruto la había citado en ese lugar para hablar sobre una nueva técnica. Estaba interesada, ya que pensó que se trataba de más técnicas de sellado.

Con eso en mente, prosiguió con su caminata hasta llegar a una zona arbolada, lugar donde luego de unos minutos, pudo divisar a Naruto practicando su Taijutsu.

Con un hola de por medio, Karin le hizo saber que ya había llegado, parándose frente a él. Naruto se detuvo al instante y se sentó con piernas cruzadas en el césped, al igual que Karin.

"¿Y bien? ¿Qué me enseñarás hoy?" Preguntó Karin frente a él

Naruto se acercó un poco más a ella y contestó. "Para empezar, no tiene nada que ver con Fuinjutsu. Ah, y tampoco puedo decirte cómo hacer esta técnica, ya que no es algo que pueda enseñar. Es algo que debe despertar en ti."

Karin levantó una ceja en confusión. "¿Por qué?"

"Bueno, en la mayoría de las ocasiones, aquellos que tienen conocimiento sobre esta técnica, son incapaces de despertarla. Solo un grupo especial de personas —que fueron criadas para despertar esta técnica— pueden llegar a hacerlo."

"¿Y tu pudiste?" Karin preguntó.

Naruto cambió su expresión a una más seria. "Sí, pero el precio a pagar fue muy grande. Aunque fue un precio que no me importó pagar; es un precio que siempre recordaré."

Karin tragó saliva y preguntó con algo de nerviosismo. "¿Y cuál fue ese precio?"

Naruto, al percatarse el nerviosismo de Karin, instantáneamente suavizó su expresión y contestó para tranquilizarla. "No te preocupes, Karin-chan. Eso fue algo que no pude evitar, no estuvo bajo mi control. Pero algún día, te lo diré. Ahora solo debes saber ese requisito y guardártelo muy bien."

Karin asintió y Naruto añadió. "Cuando te sientas impotente, incapaz de ayudar a aquello que más te importa, el poder de un verdadero Uzumaki surgirá en ti."

Fin Flashback


Luego de recordar eso, Karin se puso de pie con dificultad, ahora con una expresión de determinación en su rostro. "¡Yo debo detenerlo!" Karin exclamó mentalmente, sintiendo una fuerte llama encendiéndose en su interior. Fue tanta su intensidad que podía sentir su sangre calentándose, dándole las fuerzas para ayudar a aquella persona que le había devuelto su felicidad.

Naruto, quien ya se encontraba a centímetros de llegar a la posición de Danzo, se vio en la obligación de detenerse ya que sintió que algo se había enroscado por su cintura. Miró hacia abajo y pudo ver una cadena dorada y brillante.

Giró su cabeza levemente, solo para sentir un tirón que lo levantó varios metros antes de hacerlo caer a gran velocidad y estrellarlo duramente contra el suelo.

Danzo abrió los ojos con interés al ver esa técnica, aunque también los entrecerró ya que había pensado que Naruto habría sido capaz de detectar y esquivar el ataque.

Entonces vio que Torune y Fū se movieron para atacar a Karin, pero los detuvo con un movimiento de sus manos. "Esperen, quiero ver qué hará Oni. Si no la mata, entonces podré usarla. Esas cadenas serían de mucha utilidad." Ambos se detuvieron y observaron el cráter que Karin había creado luego de estrellar a Naruto.

"Naruto-kun *jadeo*, ahora es mi turno de devolverte todo lo que has hecho por mí." Dijo con cansancio por las heridas que le había hecho. Por tal motivo, acercó su brazo a su boca y se lo mordió, chupando su Chakra para de esta manera sanar sus heridas rápidamente, pero cansándola más luego de finalizar.

Danzo una vez más estuvo interesado, solo ahora podía ver cuán magnifica podría ser Karin en realidad, y la perdida que supondría su muerte. Sin embargo, la decisión de si vivía o no quedaba a criterio de Naruto, quien aún tenía una de las cadenas en su cintura.

Había intentado quitársela con su fuerza bruta, pero la cadena era muy resistente, así que volvió a pararse y miró a Karin directamente a sus ojos. "Suéltame." Dijo extrayendo su Ninjato una vez más.

Sorprendentemente, Karin así lo hizo, pero antes de que Naruto pudiera moverse para atacarla, otras cuatro cadenas salieron de su espalda, las cuales se dirigieron rápidamente hacia él.

Naruto, con lentitud y torpeza, se movió de un lado a otro para intentar esquivar las rápidas cadenas que se movían en todas direcciones. Logró esquivar algunas, pero otras lograron rozarle y causarle algunos cortes alrededor de su cuerpo.

Karin, por su parte, seguía con aquella expresión de determinación. Pero eso no sería suficiente, ya que su Chakra estaba a punto de llegar a niveles críticos. Lo único que podía hacer era prolongar el combate un poco más hasta que Naruto recobrara la consciencia. Estaba segura de que él podía; ella pensaba que solo necesitaba algo de tiempo para hacerlo, y Karin daría todo de sí para aguantar, aunque sea unos pocos minutos más.

Danzo viendo la forma en que Naruto se movía, no pudo evitar apretar su bastón con fuerzas. Era como si se tratara de otra persona, Naruto nunca antes se había movido tan tontamente, y mucho menos ante alguien del nivel de Karin. Estaba seguro de que, si era el Naruto de hace unos años atrás, Karin ya hubiera muerto apenas y la batalla hubiera empezado.

Desesperado y cansado, Danzo estuvo por ordenarle a Naruto que luchara en serio, pero repentinamente, las cadenas de Karin desaparecieron y ella cayó de rodillas debido al agotamiento.

Naruto se detuvo y lentamente se acercó a Karin, poniendo su Ninjato al costado, dispuesto a apuñalarla, pero esta vez, para acabar con ella.

No dijo palabra alguna, no demostró sentimiento alguno, simplemente se paró frente a ella y levantó su Ninjato lo más alto que pudo.

Karin, quien le había seguido con la vista y con lágrimas en los ojos, solo pudo maldecirse a sí misma por su falta de fuerza.

Miró una última vez a los ojos sin vida de Naruto antes de cerrar sus ojos, y Naruto aprovechó ese gesto para bajar su Ninjato a toda velocidad.

Sin embargo, antes de que pudiera hacer contacto, unas serpientes de tinta negra se habían enrollado en él, y Sai había aparecido frente a Karin, bloqueando su Ninjato con su Tantō, deteniéndolo a pocos centímetros del rostro de Karin, quien, al oír el alboroto, abrió los ojos.

Allí vio a Sai, sin ninguna herida y haciendo un gran esfuerzo para detener el avance del arma de Naruto, quien no se había inmutado ante la repentina aparición y continuó con su intento de acabar con Karin.

"Tu. Pero si te vi…" Karin dijo confundida, ella juraba que había visto a Naruto ocasionándole una herida mortal en el pecho.

Sai se dio cuenta de ello, y contestó. "Fue un clon de tinta. Tan solo hice algo que Naruto-sama siempre ha hecho en situaciones difíciles, pero yo lo logré gracias a Naruto-sama. Y tú, con el combate que acabas de tener contra él, has confirmado mis dudas."

"¿Q-Qué dudas?" Preguntó Karin, retrocediendo un poco en caso de que Sai no pudiera seguir conteniendo el avance de Naruto.

Sai agradeció eso en silencio y luego cargó a Karin para dar un gran salto hacia atrás, alejándose lo más posible de Naruto. "Que Naruto-sama no está siendo controlado. Está en un modo automático."

"¿Modo automático?" Preguntó Karin poniéndose de pie, viendo a Sai asintiendo. "Es una técnica que se enseñaba a los antiguos clanes ninjas para evitar que revelaran secretos en caso de ser capturados. Pero debido a la complejidad de dicha técnica, muy pocos siguen practicándola hoy en día, y todo indica que Naruto-sama ha logrado dominarlo."

"Interesante, así que de eso se trataba." Dijo Danzo dando un paso hacia el frente. "¿Usted sabe de lo que Sai está hablando, Danzo-sama?" Preguntó Torune.

Danzo asintió. "Sí, es una habilidad en donde controlas los tres niveles de la mente: el consiente, inconsciente y subconsciente." Luego miró a Naruto, quien estaba dispuesto a seguir atacando.

"Por lo que puedo ver, al Naruto que tenemos aquí, solo está utilizando su consiente. Yo debí suponerlo, los Jinchūrikis tienen mayor facilidad para dominar esta habilidad." Danzo agregó.

"Ya veo." Agregó Fu, ahora entendiendo de lo que estaban hablando. No obstante, aún había algunos confundidos en la habitación, tales como Torune y Karin.

"Y-Yo no entiendo." Habló Karin, y Fu fue quien contestó. "La mente consiente es con la que llevamos a cabo nuestras acciones. La subconsciente es la parte emocional, y la inconsciente es donde se guarda nuestras experiencias vividas." Hizo una pequeña pausa y esta vez miró a Danzo. "Danzo-sama, déjeme solucionar eso. Entraré a su mente y me encargaré de romper el balance."

Danzo negó con la cabeza. "Eso sería peligroso. Si bien Oni-kun ha dejado aquí a su consiente, en su mente, él estará a pleno. Además, Oni-kun ha desarrollado unas muy buenas barreras mentales. Hacerse paso a través de allí no será fácil, e inclusive, podrías morir si te encuentras con él en ese lugar. Simplemente dejaremos que salga por su cuenta, y cuando lo haga, nos encargaremos de él…" Con una pequeña pausa, miró nuevamente a Naruto. "Oni-kun, acaba lo que iniciaste."

"Hai, Danzo-sama." Contestó él y rápidamente se lanzó hacia Sai, quien empujó a Karin hacia un lado para empezar a tener un duelo de espadas con Naruto.

Mientras tanto, ignorante de lo que pasaba en el mundo exterior, Naruto se encontraba en su salón de los recuerdos cubriéndolo con una barrera para evitar que el Kotoamatsukami de Danzo se adentrara y lo controlara por completo.

"¿Cómo van las cosas allí afuera? ¿No he hecho nada estúpido?" Preguntó Naruto con los ojos cerrados, no queriendo perder la concentración y que todo se viniera abajo por una equivocación.

"¡Para nada!" Exclamó Kurama en su jaula debido a que el paisaje perdió su forma cuando el Koto intentó controlar a Naruto, y para prevenir una carga mental innecesaria, Naruto decidió regresar todo a su estado original.

Naruto levantó una ceja ante el repentino exabrupto de Kurama, pero lo ignoró y prosiguió. "Ugh, esto es muy tedioso. Debo practicar más esta habilidad… De todos modos, ya estoy por acabar. Por cierto, ahora que lo recuerdo. ¿No pudiste hacer nada para evitar que Danzo intentara controlarme? Creí que podías sacarme de Genjutsus."

Kurama, quien parecía estar a punto de morderse las uñas debido al nerviosismo por lo que estaba viendo en el exterior, intentó tranquilizarse mientras contestaba a Naruto. "Ah, bueno. El Genjutsu que utilizó ese viejo es de muy alto nivel. Además, aún tengo el sello y no puedo liberar mi Chakra libremente, solo podré hacerlo una vez que logres remover el sello que puso tu papito."

"Falta poco, falta muy poco…" Habló refiriéndose a los deseos de su inquilino, a lo que Kurama dio un leve asentimiento, aunque cada vez más nervioso por lo que veía en el exterior.

Pasados los minutos, Naruto sintió que la técnica de Danzo se había desvanecido. Por tal motivo, se puso lentamente de pie mientras deshacía la barrera a su alrededor.

El paisaje recuperó su anterior forma, y Naruto se acercó al ahora liberado Kurama, quien no pudo evitar mirar hacia los lados para intentar encontrar una excusa que hiciera que Naruto permaneciera más tiempo dentro.

"Es hora de volver, esta vez estaré preparado y asesinaré a ese bastardo." Dijo Naruto a punto de salir de su paisaje mental, pero el grito de Kurama lo detuvo. "¡Espera!"

"¿Qué?" Preguntó Naruto prácticamente con medio pie fuera de su paisaje mental.

Kurama miró una vez más hacia los costados, pero como no encontraría nada, dijo lo primero que se le vino a la mente. "¿Por qué no te quedas aquí? No sabes si estarás preparado para luchar contra el vejete, podría utilizar nuevamente esa técnica, y seguramente ya descubrió lo que hiciste para no ser controlado."

Naruto hizo una expresión como si Kurama tuviera razón. Aunque al final, hizo una señal de negación con sus manos. "Nah, cerraré mis ojos. Ya me voy." Y con eso dicho, empezó a desvanecerse, ignorando el otro grito de Kurama para que no se fuera.

"¡Maldita sea! Este es el fin…" Pensó Kurama con mucho nerviosismo. Estaba seguro de que la poca cordura que le quedaba a Naruto, desaparecería cuando se enterara de lo que hizo y principalmente de lo que estaba haciendo.

Segundos antes de ello, Sai continuaba con su ardua batalla contra un Naruto que muy rápidamente empezaba a recobrar sus habilidades de combate para el infortunio de Sai.

Sai se agachó, saltó, rodó, intentó usar su pergamino para hacer algunos jutsus de tinta. Pero Naruto estaba siendo cada vez más preciso y no le daba oportunidad alguna para contrarrestar sus ataques.

Incluso pareció que su típica sonrisa volvía por cortos periodos para desaparecer casi instantáneamente. Todo eso hizo que Sai tuviera grandes problemas a la hora de luchar, y Danzo notó el errático comportamiento de Naruto.

Eso le hizo suponer que estaba a punto de volver en sí, así que, para debilitarlo mentalmente, hizo señas a sus dos fieles guardias antes de susurrarles algunas palabras.

Fū y Torune habían asentido a sus palabras y cada uno desapareció en un Shunshin respectivo. Torune apareció detrás de Karin y la sujetó firmemente, mientras que Fū hizo algunas posiciones e ingresó a la mente de Sai para controlarlo temporalmente.

Como Naruto había notado los movimientos de los guardaespaldas de Danzo, se detuvo y esperó a nuevas órdenes de Danzo, quien se paró a su lado y miró a Karin mientras decía. "Oni-kun, acaba con ella." Ya no le importaba Karin, ahora solo quería que Naruto estuviera emocionalmente debilitado para que la tarea de Fū al acceder a su mente fuera más sencilla.

Karin al oír eso intentó moverse para que Naruto no le hiciera. Si bien tenía miedo de morir, tampoco quería que Naruto lo hiciera ya que pudo percatarse de que estaba por recobrar la conciencia.

Sin embargo, ya no le quedaban energías como para seguir luchando, y dudaba mucho que podría volver a sacar sus cadenas ya que no sentía la misma determinación que hace unos momentos.

Naruto entonces dio unos pocos pasos hacia el frente, agarró fuertemente el mango de su Ninjato, lo colocó en posición horizontal y esta vez, dio profunda puñalada en el pecho de Karin, justo en su corazón.

Escupiendo una gran cantidad de sangre, Karin miró débilmente a los ojos de Naruto, y esta vez, pudo notar algo. Al principio no hubo reacción alguna, pero casi momentos después, pudo observar confusión, mucha pero mucha confusión.

"¿Q-Qué si-sig-significa e-esto?" Tartamudeó mientras sus manos en el mango de su Ninjato temblaban incontrolablemente. Luego apartó las manos, y al hacerlo, Torune también lo hizo, cosa que hizo que Karin empezara a caer al piso.

Naruto rápidamente la atrapó antes de que pudiera caer por completo. No quitó el puñal, porque sabía que eso supondría un problema más grande, ya que no era un ninja medico como para curar las heridas de Karin y todavía no aprendía a utilizar su manto de Chakra para curar a otras personas.

Danzo al darse cuenta que Naruto había vuelto en sí, hizo señas a Fū para que regresara y continuara con el resto del plan. Fū así lo hizo y al momento Sai cayó al piso, solo para levantarse muy lentamente segundos después.

Danzo, percatándose de su estado, dio unos pasos hacía él para aprovechar el momento. "Has sido tú, Oni-kun. Y has disfrutado cada segundo de ello." Dijo Danzo ya parado a su lado y viéndole mientras intentaba hacer algo para curar a Karin.

El rostro de Naruto instantáneamente cambió, sus labios y nariz empezaron a tener espasmos, enseñó y apretó sus dientes con fuerzas mientras las venas empezaban a marcarse alrededor de su cuerpo. Pero intentó ignorar a Danzo mientras buscaba algo para curar a Karin.

No obstante, la serpentina voz de Danzo le molestaba tanto que sintió que algo dentro suyo muy lentamente se quebraba, algo que daría rienda suelta a lo más oscuro de su ser. Algo de lo que ahora mismo no estaba al tanto, ya que no podía pensar en nada más que hacer añicos al hombre a su lado.

Sai, mientras tanto, estaba siendo detenido por Torune, y no se había animado en hacer ningún movimiento brusco ya que conocía muy bien las peligrosas habilidades del Aburame. Por tal motivo, esperó pacientemente a que Naruto creara una oportunidad para poder llevar a Karin a un lugar seguro, ya que podía comprender cuales eran los deseos de su 'amo'.

Posteriormente, miró a su derecha y vio que Fū estaba haciendo sellos de manos a la par en que Danzo decía sus palabras, y cuando éste había terminado de hablar, Fū juntó los dedos de ambas manos y las apuntó hacia Naruto.

Sus manos cayeron rendidas y Naruto agachó levemente la cabeza. Danzo acercó lentamente su mano al hombro de Naruto mientras decía. "Ahora solo hay que…" Pero se detuvo allí ya que sintió una gran sed de sangre proveniente de Naruto, tanta que pensó que moriría si llegaba a poner una mano sobre él.

Intimidado, dio unos pasos hacia atrás, justo para oír los gritos de terror por parte de Fū mientras oía la distorsionada voz de Naruto diciendo. "Danzo… Solo Kami-sama da segundas oportunidades. Tú ya has gastado tus tiros." Habló todavía sin pararse y mirando a Karin quien se había desmayado hace unos momentos debido a la pérdida de sangre.

Danzo no dijo palabra alguna debido a que se sentía aterrado por alguna razón. Tan aterrado que se había congelado en su lugar, ni siquiera podía girar la cabeza para mirar a Fū y preguntarle qué fue lo que vio como para estar gritando de tal forma, y más aún como para estar diciendo "Sáquenmelo" en reiteradas ocasiones.

Sai también tuvo una reacción parecida, pero en mucha menor intensidad ya que Naruto estaba haciendo un gran esfuerzo para mantener la poca cordura que le quedaba. "Naruto… Yo te ayudare, yo te ayudaré a cumplir todos tus sueños y metas. Solamente debes aceptar el trato… Volvámonos un solo ser." Naruto oyó una tenebrosa y muy tentadora voz en su mente, una voz que ni siquiera Kurama pudo oír.

Luego de oír aquella voz, Naruto se había puesto de pie con los ojos cerrados mientras llevaba sus manos sobre su cabeza, intentando resistirse a aquellas tentadoras palabras. "Yo… No…" Se oyó la voz intermitente de Naruto mientras tropezaba algunas cuantas veces y apretaba su cabeza con fuerzas.

Los presentes observaron su lucha con detenimiento y curiosidad, extrañados por el repentino actuar del joven Jinchūriki, quien poco a poco estaba siendo 'seducido' por las palabras de la voz en su cabeza.

Gruñó, zarandeó la cabeza, siguió tropezándose y levantándose, inclusive susurró algunas palabras en una extraña lengua. Todo este extraño comportamiento fue observado por los aterrados presentes quienes podían sentir que una repugnante presencia empezaba a surgir en el ambiente.

"E-Esta presencia no es humana… ¿Qué fue lo que Orochimaru hizo?" Pensó Danzo con los dientes apretados, mientras que su siempre impermutable expresión, ahora reflejaba el miedo que sentía.

Sea lo que fuera que Orochimaru había hecho, había sido algo extremadamente peligroso. No, fue algo que no debió haber hecho. Danzo no sabía lo que era, pero sabía que era algo que podría causar una gran tragedia. Así que casi por instinto, llevó su mano izquierda sobre el brazalete que tenía sobre su brazo derecho, quitando temblorosamente las cerraduras que poseía el mismo.

Mientras hacía esto, Naruto, con las pocas fuerzas que le quedaba, se giró hacia Sai y exclamó con su voz intermitente. "¡Llévatela!"

Sai no necesito más y rápidamente cargó a Karin y desapareció en un Shunshin de tinta, de regreso al apartamento de Naruto ya que había quedado con Kitsune en llevarla de vuelta allí cuando todo regresara a la normalidad. Sin embargo, no todo había salido como ellos lo habían planeado, ahora algo muy oscuro y tenebroso amenazaba con acabar la tranquilidad reinante en las Naciones Elementales.

Danzo, por su parte, ni siquiera prestó atención a la partida de Sai, ya que, en estos momentos, el miedo le tenía ocupado en otros asuntos. Específicamente, qué hacer con el estado actual de Naruto y lo que desencadenaría si es que aquello que podía sentir creciendo salía de su interior.

"Debo incapacitarlo ahora que se encuentra distraído." Pensó Danzo tirando el pesado brazalete al piso mientras hacía lentos y temblorosos sellos de manos. Sin embargo, repentinamente, el instinto que Naruto desprendía dejó de sentirse y éste se había quedado completamente quieto, lo cual Danzo aprovechó debido a que sus temblores se detuvieron.

Miró fijamente a Naruto y apuntó directamente a su nuca para intentar noquearlo con su siguiente técnica. Inhaló profundamente y pronunció el nombre de la técnica. "Fūton: Shinkūgyoku (Elemento Viento: Esfera del Vacío)" Estriando los labios, escupió múltiples esferas de viento que a gran velocidad se dirigieron hacia un Naruto que en ningún momento se había movido de su lugar.

Sin embargo, y para sorpresa de Danzo, el ataque se había detenido a centímetros del objetivo, por lo que parecía ser una especie de escudo de Chakra negruzco que se había hecho visible cuando la técnica intentó hacer contacto con Naruto.

Posteriormente, Naruto levantó ambas manos hacia arriba, y con una risa tan tenebrosa que heló la sangre de los presentes, exclamó en una extraña lengua. "¡Quoniam tempus ultionis (Ha llegado la hora)!" Finalmente, continuó riendo, pero esta vez, se había volteado hacia los demás.

Danzo, incapaz de contener el nerviosismo, dio unos pasos hacia atrás al ver esos tenebrosos ojos amarillos, además de esa lúgubre sonrisa que parecía sacada de una historia de terror. Por su parte, Fū, había huido despavorido de ese lugar, mientras que Torune se había congelado en su zona.

Naruto, con esa sonrisa, dio un paso hacia el frente, mientras que los dos que quedaron en la habitación retrocedieron por instinto. Finalmente, intentó ir hacia delante para atacarlos, pero por algún motivo, había caído al piso mientras empezaba a retorcerse y gritar en agonía pura.

Una vez más, Danzo le había mirado con confusión, pero a diferencia de la ocasión anterior, no intentó aprovechar el estado de Naruto para poder incapacitarlo, sino más bien lo vio como una oportunidad de huir de allí. Sobrevivir era su prioridad, después de todo, y desde hace un buen rato tenía un mal presentimiento de lo que estaba por suceder.

Por lo tanto, retrocedió levemente, no porque no quisiera llamar la atención de Naruto, sino porque simplemente no podía moverse más rápido. Esto era debido a que aquella sensación había aparecido nuevamente, pero esta vez se incrementaba con cada grito que daba Naruto, quien, por su parte, había empezado a desprender por los poros de su cuerpo una neblina negra que muy lentamente empezó a cubrir la habitación.

Torune y Danzo retrocedieron instintivamente, para bien ya que notaron que todo lo que era tocado por dicha neblina se derretía prácticamente al instante, aunque también tuvieron que taparse sus narices debido a que producía un insoportable hedor.

Posteriormente, oyeron los gritos de Naruto intensificarse acompañados con un desagradable sonido que se asemejaba a varios huesos rompiéndose simultáneamente y a una velocidad impresionante.

Mientras esto sucedía, Danzo y Torune habían retrocedido lo máximo que podían ya que habían chocado contra la pared. Sin embargo, y por pura suerte, aquella corrosiva neblina se detuvo a unos pocos centímetros de ellos, casi al punto de rozarlos.

No tuvieron tiempo de suspirar ni respirar, solo contener la respiración debido a que, si inhalaban —aunque sea la menor cantidad de aire—también inhalarían la neblina. Así que solo pudieron contener la respiración, a la espera de que aquello se alejara o encontraran algo para dispersarlo.

Danzo contaba con jutsus capaces de hacerlo, pero simplemente no podía pensar en otra cosa que no sea la terrible y asquerosa sensación en el ambiente. Era tan asquerosa que los estómagos de ambos se habían revuelto por completo mientras luchaban contra el impulso de expulsar el contenido de sus estómagos.

Pero no era tarea sencilla, debido a que la sensación no hacía nada más que incrementarse a medida que los gritos y el sonido de los huesos rompiéndose continuaba. Por tal motivo, Torune, en un intento desesperado de retroceder más, utilizó sus insectos para debilitar la pared detrás de él y finalmente romperla con un certero puñetazo.

Ambos instantáneamente salieron de la habitación, y al hacerlo, ya no pudieron contener las náuseas y sucedió lo que tenía que suceder. Mientras recuperaban el aliento luego de haber vomitado —y mientras intentaban por todos los medios no seguir haciéndolo— ambos oyeron una voz, cargada con maldad pura, susurrando con voz débil, nuevamente en aquella extraña lengua. "Ego sum esurientem (Tengo hambre)"

No quisieron voltearse, pero la curiosidad fue tanta que, sin poderlo evitar, habían girado sus cabezas muy levemente. Una vez hecho esto, tuvieron la misma visión que Anko tuvo aquel día en que utilizaron la Marca de Maldición por primera vez.

Solo se podía ver una espesa neblina negra en la que solo vislumbraba unos tenebrosos y brillantes ojos amarillos, unos ojos cargados con sed de sangre, odio, maldad, y por sobre todo, sed de venganza.

Además de ello, en ocasiones, podían oír ligeros chillidos acompañados por unos tenebrosos y poderosos ronquidos que enviaban continuos escalofríos a los dos presentes.

"D-Danzo-sama, d-d-de-debe-demos salir de aquí." Dijo Torune incapaz de contener el miedo.

Danzo no pudo estar más de acuerdo con las palabras de su guardaespaldas, y cuando ambos se dispusieron a salir de allí, ambos habían notado que algo se había movido entre aquella espesa neblina.

Ambos se miraron entre sí, movieron ligeramente las rodillas, y cuando estuvieron por saltar, una gran, larga y viscosa mano negra había salido de aquella neblina y se había dirigido hacia Torune, quien, debido a su estado de conmoción, no pudo esquivar el agarre.

Instantáneamente, gritó de dolor debido a que aquellas manos viscosas quemaron su piel. En un intento de supervivencia, Torune se rodeó con sus parásitos para que la mano lo soltara, pero muy a su pesar, los parásitos morían antes de que pudieran hacer nada.

Por tal motivo, Danzo vio a la mano arrastrando a Torune hacia la neblina y posteriormente solo se oyeron los gritos desgarradores de Torune acompañados por un sonido que se asemejaba a un animal hambriento devorando un pedazo de carne luego de estar días sin probar bocado alguno.

Los gritos de Torune continuaron, pero disminuían considerablemente por cada segundo que transcurría, hasta el punto en que ya no se oyeron más, solo a aquel 'animal' disfrutando de su 'aperitivo'.

Finalmente, Danzo oyó un sonoro 'glup', al igual que los continuos gruñidos que ahora era acompañado por un ligero, pero muy oscuro carcajeo. Danzo intentó huir, pero quedó petrificado al ver la neblina disipándose levemente, revelando de la misma forma a la criatura que yacía allí escondida.

Fue una visión horrorosa, de pesadilla; era algo que si Danzo hubiera sido capaz de desearlo, entonces hubiera sido nunca haberlo visto.

En el piso, una criatura humanoide, oscura a excepción del torso; con grandes ojos amarillos; una gran boca que se extendía desde su barbilla hasta donde debería tener la nariz; como mínimo tenía el doble de cantidad de dientes, los cuales eran amarillos y puntiagudos —aunque también babeaba una sustancia viscosa de color negro parecida a la que se desprendía de su piel—.

Además de ello, su torso era transparente, por lo cual se podían ver sus órganos internos, los cuales eran de igual color que el resto de su cuerpo, aunque brillaban ligeramente y parecían moverse por alguna extraña razón, mientras que sus pies parecían estar 'desarrollándose'.

Danzo simplemente se lo quedó mirando, viendo a aquella criatura riendo mientras se lamía la sangre de sus dientes, sangre que parecía ser de una persona que hasta hace unos pocos minutos había sido uno de sus más fieles soldados.

No quería hacer movimientos que pudieran alertarlo, ya que Danzo no tenía idea de lo que esa cosa que supuestamente era Naruto podía hacer.

"Cibum, ego quidem esurit (Comida, aún tengo hambre)." Habló la criatura una vez más antes de mirar a Danzo, quien instantáneamente se volteó y dio un salto hacia adelante para huir.

Sin embargo, ya había sido muy tarde, porque aquella mano —la cual se había extendido varias decenas de centímetros— le había atrapado con fuerzas. Danzo gruñó al igual que Torune, pero logró decir unas palabras mientras la mano regresaba hacia la bestia.

"O-Oni, y-ya de-detente, t-tu gan…" Intentó finalizar Danzo, pero para su mala suerte, su cabeza ya había sido arrancada por los grandes y afilados dientes de la bestia que había estado arrastrándolo.

Dicha bestia continuó masticando la cabeza de Danzo, pero pareció no gustarle el sabor ya que gruñó y arrojó el cuerpo sin cabeza hacia un lado.

Poseído por la ira, la vestía continuó gruñendo, pero no porque su última 'comida' le hubiera desagradado, sino por algunas presencias que podía sentir en la aldea. Unas presencias que contaban con algo que no le hacía sentirse único, pero también por otra extraña razón que no podía descifrar debido a su estado incontrolable. Presencias que debían desaparecer de la faz de la tierra.

Una de ellas podía sentirla más cerca que las demás, las cuales se encontraban todas juntas en un determinado punto de la aldea. Esa presencia le era algo familiar, sentía que era una persona preciada para aquella persona que alguna vez había sido.

Por tal motivo, sonrió ampliamente y dijo antes de echarse a correr en dirección a Anko para asimilarla también a ella. "¡Pars eris (Serás parte de mí)!" Al exclamar eso, sus pies terminaron de desarrollarse y a una velocidad frenética —con la cual creó que fuerte explosión que hizo estallar la base de la Raíz— fue directamente en dirección a la aldea para hacerle a Anko una 'visita'.

Notas

Otro capítulo finalizado.

Al fin el capitulo, antes de pasar a las explicaciones, quiero explicar algo.

El motivo de los Omakes fue porque ya los tenía escritos hace un buen tiempo (bueno, dos de ellos). Asi que había decidido concluir con la tercera parte, y como estaba ocupado y no tenía tiempo para escribir este capitulo, entonces decidí publicar los Omakes como capitulos aparte ya que no habría tenido tres capitulos nuevos como para publicar los Omakes junto con ellos (como lo venía haciendo con los anteriores Omakes).

Ahora, hubo algunas sorpresas en este capítulo, como Naruto hiriendo mortalmente a Karin y la muerte de Torune. Con respecto a Danzo… Ya verán.

También escribí un poco sobre Lee y Sakura, simplemente para que sepan que estaban haciendo.

Lo de Orochimaru dando una fracción de su alma para desarrollar la marca de maldición de Naruto lo explicaré más adelante. Solo esperen.

Oh, como ya saben, este es el "Modo Berserker" de Naruto. También pueden llamarle "Modo Berserker Inestable". ¿Por qué inestable? Porque esta no es su verdadera forma, aún le falta una transformación más. Para estabilizarse necesita comer cuerpos humanos y asimilarlos, al hacerlo, mejora su cuerpo y va acercándose a su modo estable.

Algunos tal vez notaron que Naruto estaba hablando en latín. En primer lugar, no hablo el idioma, usé el traductor de Google. En segundo lugar, decidí hacerlo para darle una sensación más tenebrosa, por ejemplo, que una bestia te esté mirando con esa sonrisa y diciéndote algo que no puedes entender. Te asustarías, ¿cierto? Y, en tercer lugar, porque el latín se usaba en las películas del exorcista (creo). O sea, 'el idioma que hablan los demonios'.

Ah, el final posiblemente sea explicado en capítulos futuros, no creo que lo haga en el siguiente (eso de no sentirse único).

Pero bueno, creo que eso sería todo.

Dejen sus comentarios y nos leemos en el siguiente capítulo. ¡Saludos!


"Capitulo 38" | +
Humano hablando—. Interesante.

Humano pensando—. Creo que lo asesinaré.

No Humano hablando—. No mereces ese poder.

No Humano pensando—. Detenerlo es lo primordial.

Técnicas/ Nombres desconocidos—. ¡Mokuton Hijutsu Jukai Koutan!

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.

Capítulo 38


Terror, eso era en lo único que Anko podía pensar en estos momentos.

Había estado saltando de tejado en tejado junto con Yugao y sus compañeros ANBU hasta que repentinamente sintió una muy tenebrosa sensación en Naruto; era como si fuera algo del mismísimo infierno.

Solo pudo pensar en lo peor, tal vez algo muy malo le había pasado a Karin y por tal motivo Naruto se había enojado como nunca antes en su vida. Era una sensación tan aterradora que Anko no pudo pensar en otra cosa que quitarse su marca de maldición para dejar de sentir conexión con Naruto.

Yugao naturalmente notó el extraño actuar de la maestra de las serpientes, por lo que ordenó a su equipo que se detuvieran mientras ella se le acercaba para preguntarle con preocupación—. ¿Qué sucede, Anko?

Estaba pálida, sudorosa y temblando de una forma que nunca pensó ver en Anko, es más, nunca pensó ver a una mujer como ella en un estado tan deplorable.

Anko, sin poder contenerse y con los ojos medio llorosos, se abrazó a si misma mientras miraba a Yugao—. D-Debemos huir. —Fue lo único que logró decir antes de que los cuatro presentes sintieran perder la conciencia. Todo esto debido a aquel desagradable instinto que había eclipsado el ambiente.

Sin embargo, antes de que pudieran ir al mundo de los sueños, los tres lograron dar una sacudida a sus cabezas para evitarlo. Anko, no obstante, no pudo evitarlo ya que la sensación había sido mucho más intensa debido a la conexión que compartía con Naruto.

Yugao, rápidamente se arrodilló y se quitó su máscara mientras hacía grandes esfuerzos para contener las náuseas gracias a aquella sensación—. ¡A-Anko! —exclamó, tartamudeando un poco debido a que no pudo contener todos esos reflejos.

Por lo tanto, se había cubierto rápidamente la boca para evitar algún accidente innecesario, pero por fortuna, no había pasado a mayores.

Yugao maldijo; no tenía idea de lo que estaba sucediendo. Pero no quería arriesgarse, así que decidió seguir el consejo que Anko dio antes de desmayarse.

Agarró uno de los brazos de Anko y lo puso alrededor de su cuello para ayudar a levantarse—. Listo —susurró, ahora volteándose para ordenar a sus compañeros, sin embargo, se topó con una escena horrenda.

En primer lugar, notó que unas manchas borrosas de color rojo pasaron por sus costados a gran velocidad. Pero rápidamente dedujo que fueron aquellos hombres que habían sido sus compañeros desde su primer día como Capitana ANBU, pero ahora eran nada más que grandes charcos de sangre en el suelo.

Concluyó que habían sido asesinados de forma instantánea por una criatura que se aproximaba hacia ella a una velocidad endiablada. Cerró los ojos, justo cuando había visto las grandes garras de aquella bestia a centímetros de ella.

Momentos antes, en el lugar donde se encontraban el Hokage y compañía, Kyofu, quien había sido el primero en ponerse en pie, se giró rápidamente hacia el lugar donde podía sentir la presencia de Anko y la de Yugao.

Posteriormente miró a los costados y puso sus ojos en el resto, quienes parecían estar mucho más confusos y aterrados que él—. Maldita sea, lo que me faltaba —pensó el clon con frustración, pero tampoco podía culparlos, incluso él se sentía temeroso por aquella transformación, aún más siendo la única persona consciente de lo que aquello era.

Sin embargo, no permitió que esto le desconcentrara de lo que era importante, por lo que hizo la señal del tigre con sus manos—. Kai —pensó, liberando los sellos de gravedad en su cuerpo.

Luego, sin mirar a los demás, exclamó—. ¡Hokage-dono, Jiraiya-dono, Bee-dono, Kakashi-dono, Gai-dono e Itachi-dono!

Los que no conocían a este hombre, se sintieron sorprendidos de que él sí lo hiciera, pero no pudieron decir nada ya que continuó—. ¡Espabilen!

Eso fue lo único que necesito decir para que todos los presentes se pusieran de pie por completo y sacudieran sus cabezas para apartar el nerviosismo.

Kyofu entonces se preparó para ir hacia el lugar de sus chicas, pero antes de que pudiera hacerlo, una mancha negruzca que destruyó la calle y los edificios cercanos, pasó a su lado.

Todos salieron despedidos, con excepción de Kyofu ya que pudo reaccionar a tiempo gracias a sus habilidades sensoriales. Sin embargo, ya había perdido valiosos segundos, así que sin más remedio fue volando lo más rápido que pudo detrás de la bestia—. ¡Vete a la mierda! ¡Nadie puede hacerles daño, ni siquiera yo!

No había preocupación alguna en sus palabras, por la sencilla razón de que no podía. Sabía que a la menor muestra de debilidad eso podría acarrear un resultado que ni siquiera él quería imaginar.

Por lo tanto, estaba usando toda su experiencia; todo aquello que había y aprendido en la Raíz: Mantener la cabeza fría y tener al objetivo siempre a la vista.

No podía fallar; simplemente no podía, era su obligación evitar que sucediera una tragedia.

Así que siguió volando, tan rápido como nunca antes lo había hecho, poniendo todo de sí para alcanzar a aquella rápida bestia. Pero en vano; su estado 'Berserker' era demasiado veloz, y también dudaba que con el Chakra de Kurama podría hacer alguna diferencia.

Así que solo hizo lo único que se le ocurrió para darse más tiempo, en especial ya que se encontraban a pocos metros de la posición de las chicas.

Levantó su mano derecha y activó su Rinnegan—. Banshō Ten'in. —Cargó la mayor cantidad de Chakra que pudo en esa técnica, la cual creó un campo de energía invisible alrededor del original, pero esto no había sido suficiente, solo logró detener su avance un poco, lo suficiente como para verle impactando a dos ANBU y enviar sus cadáveres volando hacia delante, rozando a Yugao por unos pocos centímetros.

El ser irracional entonces había abierto sus manos y acercado sus afiladas pesuñas al rostro de Yugao para arrancárselo, sin embargo, unas cadenas negras y brillosas se enroscaron en todo su cuerpo, pero en especial en la mano que estaba extendida.

En ese preciso instante, Yugao abrió los ojos para ver a aquella horrida criatura abriendo sus ojos de tal manera que parecían que se habían extendido varios centímetros.

Debido al temor puro que sintió al ver a esa cosa putrefacta suspendida en el aire, Yugao dio varios pasos hacia atrás hasta tropezarse con algo y caer junto con Anko.

Visiblemente perturbada, Yugao se preguntó quién era el responsable de detenerlo.

Miró detrás de él y divisó a una persona enmascarada que coincidía a la perfección con las descripciones dadas por Naruto sobre su faceta de 'hombre de negocios'.

— ¿T-Tú e-eres? —preguntó con voz temblorosa, retrocediendo inconscientemente.

El clon, quien estaba haciendo un esfuerzo considerable para que el original no cometiera una gran equivocación, miró como pudo a Yugao—. Sí, tranquilízate, Yugao-chan. Lleva a Anko-chan a un lugar seguro, y no te atrevas a volver a este lugar. El jefe ha perdido el control.

Yugao, negó con la cabeza. No, no había forma de que esa cosa fuera Naruto; ella simplemente no podía creerlo.

Estuvo por expresar sus pensamientos, pero un fuerte chillido de la bestia frente a ella se lo imposibilitó.

El chillido fue tan fuerte que ella —al igual que el clon— no pudo evitar taparse los oídos, sintiendo que sus tímpanos reventarían ante aquel desagradable sonido.

Como Kyofu también estaba sufriendo lo mismo, estaba haciendo un gran esfuerzo para no perder la concentración y liberarlo debido a ello.

Apretó los dientes aún más y miró a Yugao antes de gritar—. ¡Ya vete de aquí!

Yugao hizo grandes esfuerzos para asentir y luego saltó lo más lejos que pudo, obviamente sin olvidarse del cuerpo inconsciente de Anko.

Una vez que Naruto sintió que ambas estaban lo suficientemente lejos, quitó otras dos cadenas de su pecho y las enroscó alrededor de la boca de esa cosa en un intento de detener aquellos insoportables bramidos.

Justo en ese entonces, un destello amarillo y varias explosiones de humo aparecieron a su lado, revelando a la Elite de Konoha y a Bee, mirando con asco a la bestia que derramaba aquella sustancia viscosa de color negro que fundía el suelo al hacer el menor contacto.

— ¿Qué es eso? —preguntó Kakashi, con su Sharingan al descubierto, buscando algún indicio que le dijera de qué se trataba.

Kyofu, algo agotado por el Chakra que había utilizado hasta ahora, contestó—. ¿Eso? Eso es un monstruo. —Acto seguido, separó las extremidades de la bestia en un intento de causarle algo de daño y tal vez así finalizar esa transformación.

—Debemos sacarlo de la aldea. —Itachi tomó la palabra.

—Sí, eso sería lo más apropiado —agregó Minato, ahora poniéndose frente a la bestia y viendo algo totalmente desagradable.

Era como si aquella bestia estuviera llorando mientras intentaba mover sus manos para apuntar hacia una dirección que Minato no tenía forma de descifrar, pero era aquel lugar donde el clon podía sentir la presencia de Anko alejándose.

Minato pensó en la forma de sacarlo de la aldea, obviamente tocarlo directamente no era una opción debido a aquella sustancia. Así que pensó que lo más apropiado sería utilizar un clon de sombra para que éste lo teletransportara antes de desvanecerse.

Con eso en mente, Minato cruzó los dedos y estuvo por pronunciar el jutsu hasta que notó a la bestia moviéndose de tal manera que hizo a Kyofu perder control sobre una de las cadenas que contenía uno de sus brazos.

La bestia instantáneamente dirigió su mano hacia Minato en un intento de atraparlo, pero sin mucho éxito ya que éste había desaparecido en un destello amarillo para aparecer en el techo de un edificio que se encontraba en los costados.

Pero aquella mano no se detuvo allí, y se extendió varios centímetros hasta alcanzar los restos de uno de los cadáveres de aquellos que algún día fueron los compañeros de Yugao.

El clon de madera no tenía intenciones de esperar a ver qué quería hacer con esa acción, así que rápidamente volvió a poner una de sus cadenas alrededor de aquel brazo que se había liberado.

No obstante, fue en vano, ya que el brazo simplemente había regresado a gran velocidad a su lugar de origen junto con el cadáver de aquella persona.

Con asombro y gran repulsión le observaron incrustando los restos de aquel cuerpo en su estómago, infligiéndose una gran herida que liberó mucha más de aquella sustancia, la cual expidió un hedor tan pútrido que todos los presentes se cubrieron las narices al sentir las náuseas.

Minato, quien era el que tenía la mejor vista, vio su ya de por sí brillante estómago, resplandeciendo con mayor intensidad mientras lo que parecían ser órganos empezaban a moverse de un lugar a otro, casi como si estuvieran recolocándose por alguna extraña razón—. ¿Qué es eso? —nuevamente se preguntó.

Todas sus facciones habían crecido unos centímetros, mientras que los que estaban detrás podían ver que unos pinchos, no muy largos, estaban brotando de su espalda y codos, cosa que hizo que las cadenas se estiraran lo suficiente como para que la bestia tuviera más movilidad.

El clon gruñó e hizo más fuerzas para aumentar la presión de sus cadenas, pero esos pinchos eran demasiado resistentes y sin importar cuanta fuerza intentara ejercer, éstos no cedían ante su fuerza—. Maldita sea… ¡No se queden allí mirando y hagan algo!

Los presentes salieron de su estado de estupefacción y asintieron con sus cabezas; nuevamente habían perdido la concentración debido a la sensación que transmitía, pero las palabras de Kyofu fueron suficientes para hacerles saber que no había tiempo para pensar en eso.

Esa cosa, fuera lo que fuera, era un enemigo desconocido y no podían arriesgarse a que hiciera algo que pusiera en peligro a la aldea.

El primero en intentar algo fue Itachi, quien tomó varios Shuriken y Kunai para arrojarlos hacia la bestia.

Fueron tiros certeros a cada uno de sus puntos vitales, un ataque que hubiera asesinado o dejado gravemente herido a cualquiera. No obstante, cuando estos hicieron contacto, se derritieron a tal velocidad que no supusieron ningún peligro.

Esto hizo que Gai sudara frio, ya que no estaba seguro de lo que podría sucederle si le daba un golpe. Tal vez abrir las puertas hasta el séptimo nivel le daría la resistencia necesaria para que no fuera un problema, pero el dolor en esa etapa era tan grande que todavía no estaba tan acostumbrado y no podía mantenerlo por tanto tiempo.

Bee, por su parte, confiaba en su manto de Chakra, así que no se preocupó mucho.

Kakashi, por otro lado, contaba con cientos de jutsus como para no preocuparse por su integridad física, pero la duda residía en si serían suficientes o no.

Minato decidió no esperar más y concentró una gran cantidad de Chakra en la palma de su mano para crear un gigantesco Rasengan, en un intento de comprobar qué tan resistente era esa cosa.

Sin embargo, antes de que pudiera iniciar su movimiento, le vio estirando su cabeza hasta el punto en que las cadenas ya no le cubrían la boca.

Por lo tanto, y casi al instante, la bestia chilló tan fuerte que algunas ondas de choque fueron expulsadas por su cuerpo, ondas que agrietaron el suelo y debilitaron los cimientos de los edificios, como también obligaron a los presentes a que se cubrieran los oídos.

Pero no solo esto estaba sucediendo, todos notaron que estaba estirándose tanto que las cadenas eran técnicamente un adorno en estos momentos. No podían presionar más, debido a los pinchos que prácticamente salieron alrededor de su todo su cuerpo.

Seguidamente, la bestia se desprendió de aquellos pinchos, lo cual le dio el espacio suficiente para poder escapar de sus ataduras.

Kyofu no tuvo más remedio que meter sus cadenas de nuevo; no intentó hacerlo nuevamente ya que como Kurama se lo había dicho en aquella ocasión, su transformación se adaptaba a las circunstancias.

Gruñendo, retrocedió al igual que los demás mientras le vía poniéndose en cuatro.

Ego sum esurientem... ¡Ego sum valde esurientem (Tengo mucha hambre)! —exclamó en aquel incomprensible idioma mientras se ponía de pie y gritaba la misma palabra una y otra vez, enviando más de aquellas ondas que esta vez tumbaron los edificios cercanos.

Luego se detuvo y se quedó mirando hacia el cielo durante unos pocos segundos antes de bajar su cabeza con brusquedad y mirar con una sonrisa tan aterradora a los luchadores frente a él, lo cual hizo que todos estos dieran un involuntario paso hacia atrás.

La bestia entonces se dispuso a saltar hacia ellos, pero un Kunai de tres puntas pasó frente a él e instantáneamente apareció un Yondaime Hokage con un gigantesco Rasengan, estrellándolo sin piedad contra él—. ¡Odama Rasengan!

La explosión fue instantánea, y todos saltaron a una distancia segura, oyendo a Minato preguntar mientras también tomaba distancia junto con ellos—. Sensei, ¿Qué sucede? No es momento de ponerse nerviosos. Kyofu-dono tiene razón, todos debemos espabilar y acabar con lo que sea que ésta cosa sea.

Jiraiya estuvo por asentir, pero Kyofu se adelantó.

—Esa cosa…, es tu hijo —interrumpió Kyofu, haciendo que todos los presentes se giraran hacia él en shock.

— ¿N-N-Naruto? —preguntó Minato, ahora poniéndose nervioso.

Kyofu giró su cabeza levemente—. Así es, el Jinchūriki del Kyūbi… Puedo sentir el aura demoniaco de ese Bijū junto con el Chakra que asumo que es de tu hijo y una desconocida.

Minato negó con su cabeza, pero antes de que pudiera decir algo al respecto, Kakashi tomó la palabra—. ¿Cómo conoces esa información? Es más, ¿cómo conoces a Naruto?

— ¿Eso importa? —preguntó Kyofu, viendo que Kakashi simplemente siguió mirándolo, cosa que le hizo suspirar—. Nos conocemos desde hace unos años; ese mocoso fue quien me dio la información sobre sus planes de contingencia.

Kakashi apretó los puños debido a la furia. Si bien no odiaba a Naruto —ya que podía entender por qué se comportaba así— de todos modos, era algo que no podía tolerar; la aldea estaba por encima de todo.

Así que miró hacia su Sensei, con el deseo de saber qué diría. La expresión de nerviosismo había desaparecido y miró a Kyofu con seriedad—. Quisiera hablar con usted a solas una vez que todo esto se termine.

Kyofu volvió a mirar hacia el frente—. Si salimos con vida —fue lo último que dijo antes de ver el domo de energía que rodeaba al 'Berserker' desapareciendo, revelando una escena bastante mórbida.

Allí, en medio de un gran cráter, se encontraba la bestia ilesa y devorando al cadáver del otro compañero de Yugao.

El clon, obviamente casi vomitó, comprensiblemente porque sabía que era como si él estuviera haciendo eso—. El jefe tendrá dolor de estómago mañana.

—Si llegamos a ese día —agregó Kurama, observando con detenimiento.

Naruto Soundtrack - Flying Light Extended


—Lo haremos —contestó antes de hacer posiciones de manos a gran velocidad—. ¡Katon Gōkakyū no Jutsu!

Escupiendo la gran bola de fuego, hizo otros sellos de manos y gritó—. ¡Futón Daitoppa! —A continuación, la ráfaga de viento incrementó el calor y área de la bola de fuego, la cual impactó de lleno al distraído animal.

Los presentes entonces sacudieron sus cabezas; no era el momento de estar perdiendo el tiempo. Por lo tanto, Kakashi, Itachi y Jiraiya dieron pasos al frente y también hicieron posiciones de manos, cada uno liberando distintas y grandes ataques del Elemento Fuego, aprovechando que Kyofu seguía liberando su técnica de viento.

— ¡Este calor enciende mi corazón, baby! ¡Yeah! —exclamó Bee, haciendo una mano cornuta y rodeándose con su manto de Chakra antes de continuar—. A la bestia la deben mandar a volar, para que yo la pueda acabar. —Esto se lo dijo a nadie en específico, solo esperó a que alguno captara su significado.

Todos los hicieron, en especial Minato, quien se preocupó porque pensó que esa técnica podría asesinar a su hijo. Pero debían de tomar ese riesgo, era la técnica más poderosa con la que contaban en estos momentos, y no podían dudar ante tan temible oponente.

Mientras tanto, Gai viendo esto, apretó los puños. Él tampoco se quedaría con los brazos cruzados; había una cosa que podía hacer en estos momentos.

Por lo tanto, dobló las rodillas y cruzó los brazos—. ¡Hachimon Tonkō, Dai Roku Keimon: Kai (La Sexta Puerta, la Puerta de la Visión: Abierta)!

En ese preciso instante, hubo dos explosiones de Chakra, una de ellas fue de Gai y la otra fue de Bee, quien había liberado al Hachibi en todo su esplendor, cosa que hizo a los presentes abrir sus ojos con enormidad.

Gai no esperó más y con una endemoniada velocidad se dirigió hacia aquella zona infernal; no se preocupó mucho por ello debido a que confiaba en la resistencia que le otorgaba la sexta puerta.

Minato, por su parte, giró su cabeza y miró hacia arriba, viendo que el Hachibi levantó su hocico e instantáneamente una gigantesca bola de Chakra surgió allí.

Por otro lado, Gai ya había llegado a aquel punto ardiente, observando que 'Naruto' se encontraba haciendo una mueca mientras resistía aquel sofocante calor.

Afligido, dirigió su mano derecha a su bolsa ninja y extrajo su Sōshūga—. Las extrañaré. —Seguidamente, le propinó un fuerte golpe en la barbilla —viendo a sus armas derritiéndose al instante— que lo envió varias decenas de metros hacia el aire, cosa que hizo que los usuarios del Elemento Fuego detuvieran sus ataques, mirando hacia arriba para ver una mancha de color verde dirigiéndose hacia otra de color negro.

Gai intentó mantenerse por debajo de aquella errática transformación mientras tomaba la misma postura que Lee tomó en las finales, cosa que todos reconocieron al instante y preocupó a algunos, en especial a Kakashi ya que esa técnica requería de tocar al oponente.

Sin embargo, Gai no estaba pensando en esto, su intención era la de ascenderlo lo más que pudiera con las ondas que generaba su técnica, con el fin de que la aldea no sufriera ningún tipo de daño con la técnica de Bee.

Consecuentemente, movió sus puños a tal velocidad que estos expulsaron cientos de llamaradas y fuertes ondas de impacto que lo ascendieron decenas de metros por cada impacto que daba con efectividad en el animal, el cual empezó a gritar, casi llorar, debido a que estaba recibiendo daño, aunque la frustración era el motivo principal ya que no le dejaban para que pudiera seguir 'alimentándose' en paz.

— ¡Asa Kujaku! —exclamó Gai, ahora cubriendo el cielo con aquellas intensas ondas que hicieron desaparecer a Naruto entre ellas, solo siendo capaces de oír aquellos chillidos que nuevamente enviaban aquellas ondas.

Pasados unos pocos e intensos segundos, Gai notó que aquellas ondas estaban opacando con facilidad a las que él creaba con sus puños. Por tal motivo, gruñó y gritó—. ¡Hachimon Tonkō, Dai Nana Kyōmon: Kai (La Séptima Puerta, la Puerta de la Conmoción: Abierta)!

Los músculos de Gai fueron llevados a su límite y su cuerpo emitió sudor que se evaporaba al instante y lo cubría con un aura de color azul.

El gran incremento de fuerza obliteró por completo aquellas ondas creadas por esos chillidos, lo cual hizo que el animal continuara elevándose sin interrupción.

Sintiendo que sus músculos se desgarraban mientras que sus puños se fisuraban, detuvo el ataque y cambió la posición de sus manos, juntándolas y apuntándolas hacia el centro, lugar donde sabía que se encontraba Naruto.

— ¡Lo siento, Naruto-kun! ¡Pero esto es para que regreses a la normalidad! ¡La Bestia Azul de Konoha te demostrará sus afilados colmillos y su rugiente juventud! … ¡Hirudora! ¡Haaah!— exclamó y expulsó un tigre que rugió poderosamente, disipando el fuego que había creado sus puños e impactando con fuerza demoledora contra el descontrolado Jinchūriki.

Aquellos en tierra, abrieron los ojos con enormidad al ver la masiva técnica; era gigantesca.

El clon de Naruto, por su parte, se encontraba apretando los puños de la emoción—. Estos sujetos son sorprendentes. Jefe, será mejor que sobrevivas, debemos luchar contra Gai-sensei o Lee cuando éste se recupere. Demonios, Konoha sí que tiene a algunos fenómenos. —Esto último no lo dijo en tono despectivo, sino todo lo contrario.

Segundos más tarde, la poderosa ráfaga de viento llegó a ellos y todos tuvieron que cubrirse, a excepción de Bee —su Bijudama le había protegido—, quien seguía cargando Chakra su técnica.

Gai, con los dientes apretados, siguió liberando su técnica el mayor tiempo que pudo, todo con el fin de seguir ascendiéndolo más metros y asegurarse de que sufriera la mayor cantidad de daño posible.

Uno creería que estaban siendo muy drásticos con las técnicas que estaban utilizando, pero ellos sabían muy bien que no debían de arriesgarse. Lo que fuera que Naruto se haya transformado, ya no se sentía como si fuera algo de este mundo.

Era algo completamente distinto, algo totalmente desconocido para ellos, algo que nunca antes habían sentido y que sabían que si continuaba más tiempo libre, entonces nada ni nadie estaría a salvo. Por lo tanto, lo mejor era detenerlo antes de que pudiera seguir desarrollándose, cosa que todos concluyeron cuando le vieron cambiando de forma al comer aquellos cuerpos.

Gai entonces sintió que cada musculo de su cuerpo se le había desgarrado, por lo tanto, viendo que Naruto ya se encontraba a una distancia más que suficiente, desactivó sus puertas y cayó en picada hacia el suelo.

Antes de que cualquiera preocuparse por Gai, Minato ya había lanzado un Kunai hacia él y lo agarró para parecer casi al instante en el mismo lugar donde estuvo parado.

Sin esperar por ninguna señal, Bee liberó aquella gran bola hacia el lugar donde se encontraba aquel increíble domo de aire puro que todavía estaba envolviendo a Naruto.

El cielo resplandeció y obligó a los presentes a cubrirse los ojos; no pudieron ver aquella sorprendente explosión que gracias a Gai no había ocasionado serios daños a la aldea, aunque algunos edificios ya debilitados se derrumbaron debido a la potente onda expansiva.

Pasados los segundos, el intenso brillo disminuyó, lo cual posibilitó a los presentes que pudieran mirar en aquella dirección. Sorprendidos, vieron el sorprendente domo de energía —que hubiera destruido la aldea con facilidad—, cubriendo el cielo varios cientos de metros.

En lo que la técnica continuaba, todos se reagruparon y se acercaron a Gai, quien estaba hecho polvo luego de haber forzado a su cuerpo de tal manera. No obstante, eso solo trajo sonrisas en el rostro de todos los presentes, incluso de Naruto, quien sentía respetar cada vez más al extravagante maestro del Taijutsu.

—Gai, me has sorprendido —declaró el Hokage, verdaderamente sorprendido ante tal exhibición de poder.

—Y con la técnica de Bee-san, lo más probable es que Naruto regrese a la normalidad. Y una vez que eso suceda, Minato, será mejor que bloquees su Chakra totalmente —indicó Jiraiya.

Kakashi, dando unos pasos para llegar a la posición de Gai para felicitarlo, miró con expectación a su maestro, sorprendiéndose con su respuesta—. Sí, eso es lo que haré. Solo espero que no esté consciente, de lo contrario sería imposible hacerlo. Por eso permití que se fuera de la aldea en aquel momento. —Esto último lo dijo cuándo Naruto había utilizado su Bijudama contra los espectadores.

—Ya veo —agregó Kakashi, bajando su banda para cubrirse su Sharingan y no gastar energías innecesariamente.

Minato giró y suspiró—. Kakashi, lo lamento. Sé que tú no apruebas mis decisiones, pero en ese momento no podía hacer nada. Naruto no es alguien que se dejaría capturar estando consiente, se inmolaría a si mismo antes de que eso sucediera. Tuve que dejarlo escapar para luego idear algo para atraparlo. Pero no me malinterpretes, eso no quiere decir que quiera hacer daño a mi hijo —finalizó, haciendo mucho énfasis en sus últimas palabras.

Kakashi asintió más que satisfecho con su explicación; podía entender que su Sensei no quisiera hacerle daño porque se sentía culpable por todo lo que estaba sucediendo, y aunque fuera difícil, confiaba en que su Sensei idearía algo para que Naruto dejara de ser un peligro.

Luego miró hacia Gai —quien estaba gruñendo y respirando agitadamente—, y lo felicitó por su gran idea de alejar a Naruto lo más posible de la aldea.

Gai levantó con mucho dolor uno de sus pulgares y le dedicó una de sus brillantes sonrisas. No obstante, aquel buen ambiente desapareció cuando aquel repugnante instinto asesino volvió a aparecer, pero con mucha más intensidad que antes.

Fue tanta que algunos de ellos casi se desmayaron, pero lo evitaron al agitar sus cabezas.

Miraron hacia arriba, y vieron que aquel domo de energía volvió a explotar, pero estaba por dentro y disipándola en un instante.

Allí vieron a aquella bestia, rodeada por una intensa aura de color negro mientras sus amarillentos ojos habían cambiado a un color rojizo y también despedían un aura de ese mismo color.

Sorprendidos y asustados, todos miraron con incredulidad, e Itachi habló—. Imposible. Luego de recibir tales técnicas, aún se encuentra como si nada. Y ahora parece enojado.

Todos entonces oyeron a Minato suspirar y sentarse de piernas cruzadas en el suelo—. No me queda más remedio. Entraré en Modo Sabio y terminaré esto antes de que pueda volverse más peligroso. —Acto seguido, cerró los ojos y juntó las manos.

—Hay que darle tiempo al muchacho. Todos, prepárense —habló Jiraiya, poniéndose frente a su estudiante al igual que todos los demás.

Kyofu, giró su cabeza hacia el Sannin y continúo—. Modo Sabio, ¿eh? Veo que están depositando todas sus esperanzas en eso. ¿Creen que será suficiente? —Naruto no tenía idea de lo que el 'Modo Sabio' era, pero no creía que fuera suficiente como para derrotar al original luego de que éste hubiera resistido aquellos potentes ataques como si fuera nada.

Jiraiya sonrió levemente y contestó—. Ya lo verás. Una vez que Minato entra en Modo Sabio, no hay nadie que pueda hacerle frente. Créeme, nadie.

Luego se pusieron serios y miraron nuevamente hacia arriba, viéndole levantando la cabeza y oyéndole chillar mucho más fuerte que antes, y si no hubiera sido por la distancia que los separaba, lo más probable es que se hubieran dañado los tímpanos.

El Berserker entonces bajó su cabeza, aun suspendido en el aire y abrió lentamente su boca mientras un vapor de color verde salía del mismo.

Ese mismo vapor tomó forma a una pequeña bola, la cual se comprimió considerablemente hasta que incrementó de tamaño muy lentamente.

—Esa cosa quiere atacarnos —intuyó Jiraiya antes de continuar—. Minato, ¿qué hacemos? Si te mueves, deberás empezar de vuelta.

—Déjamelo a mí —interrumpió Itachi, dando un paso al frente.

Kakashi instantáneamente supo lo que tenía en mente y se apresuró a cuestionar—. Espera, Itachi. Si haces eso, tu enfermedad avanzará. Debe de haber otro método.

Kyofu no tenía idea de lo que estaban hablando, por lo tanto decidió mantenerse a la raya. Fue Jiraiya quien dio una idea—. ¿Qué tal Kyofu-dono? De seguro eres capaz de absorber eso también. Después de todo, es Chakra.

Los que recién habían llegado y no tuvieron la oportunidad de ver esa habilidad, se giraron hacia él mientras se preguntaban cómo podía absorber Chakra.

Kyofu, por su parte, asintió—. Está bien, déjenmelo a mí. —Posteriormente, activó su Rinnegan y apuntó su mano hacia el lugar donde vendría el ataque.

No obstante, la seria voz de Minato advirtió—. No hagas eso, o morirás. —No había amenaza hacia el 'magnate', más bien era una advertencia de que podría sucederle algo malo.

Kyofu pudo detectar sus intenciones, así que se giró, mirando hacia sus cerrados ojos—. ¿Qué quieres decir? —preguntó intrigado.

Minato no los abrió—. Mi hijo está absorbiendo una gran cantidad de Energía Natural, es tanta que me parece increíble. Tal vez esa es una de las razones por la cual perdió el control, su cuerpo no es capaz de controlar ese poder. Mucho menos podrás hacerlo tú si no has recibido entrenamiento para controlar esa energía. Si la absorbes, terminarás convertido en piedra.

No era una información que hubiera compartido en otro escenario, pero esta situación lo ameritaba; Kyofu aun podía de ser ayuda y no le convenía que muriera por algo como eso.

Naruto bajó su mano y preguntó mentalmente—. Kurama, ¿qué tan cierta es esa información?

—No soy un experto en el Modo Sabio, así que no te puedo decir si es verdad que podría suceder algo como eso. Pero tiene razón en algo; no cualquiera puede utilizar esa energía.

—Ya veo, hay muchas cosas que debemos aprender todavía. —Seguidamente, y sin más opción, todos miraron hacia Itachi, quien asintió con su cabeza—. No hay más remedio. —E instantáneamente activó su Mangekyō Sharingan.

—Todo el mundo, manténganse lo más cerca posible que puedan de Hokage-sama —pidió Itachi, moviéndose hacia el Yondaime al igual que los demás.

Bee deshizo su transformación y una vez que todos estuvieron cerca, Itachi asintió y sus ojos sangraron, lo cual dio paso a una intensa aura de color rojizo que ascendió varios metros, mientras dicha aura empezaba a tomar forma a una extraña figura humanoide.

Primero aparecieron unos huesos, seguidamente algo que se asemejaba a los filamentos y finalmente fue cubierta por una extraña armadura que contaba con una muy puntiaguda nariz.

No tenía pies, pero sí tenía manos, las cuales se encontraban vacías.

—Sorprendente —pensó el clon mientras miraba desde su interior a la imponente figura—. ¿Así que esto es lo que uno logra al pasar su Sharingan al siguiente nivel? Creo que tomé la decisión correcta al dejar a Sasuke con vida —finalizó con una oscura sonrisa, impaciente con que Sasuke llegara a este nivel, y si no podía, siempre podía probar sus habilidades con Itachi, luego de asesinar a su hermano, claro está.

Kurama, por otro lado, gruñó—. No, esto ni se acerca al poder máximo del Sharingan. Esto es como un niño comparado con el Susanoo perfecto. Un Susanoo perfecto es casi tan grande como yo con el cien por ciento de mi poder.

Naruto inevitablemente silbó en su mente, ya que sabía cuán grande podía llegar a ser Kurama con la totalidad de su poder; esto solo hizo que su emoción se incrementara. Sí que había personas interesantes en las Naciones Elementales.

Miró nuevamente hacia arriba y vio que el original parecía ya haber terminado aquella bola que no tenía idea de lo que sería. No era muy grande, tal vez llegaba al tamaño de un Odama Rasengan, pero era verde y en el interior se podían ver algunas líneas que se alternaban entre blanco y negro.

Pestañeó una vez, y al hacerlo, el original ya había desaparecido y reaparecido a centímetros del torso del Susanoo.

Conmocionados, todos miraron hacia abajo y vieron a la bestia abriendo su boca de una manera surreal y expulsando algo que se parecía mucho a una Bijudama.

Fue como aquel cañón de energía que Naruto había disparado, pero en lugar de ser de color amarillo, era verde y bastante viscoso.

Incluso dentro del Susanoo todos sintieron el intenso calor, y si no hubiera sido por la figura espiritual, entonces hubieran quedado al igual que todos los edificios que fueron afectados por la técnica.

Si bien no fue una técnica explosiva, había sido mucho más devastadora que aquella Bijudama que Naruto había utilizado; fue mucho más gruesa y se extendió muchos más metros, sobrepasando las murallas de la aldea.

Y esto obviamente significaba que el poder de ella también era mucho más potente, e Itachi era consciente de ello ya que sus ojos estaban sangrando como nunca antes debido a la gran cantidad de Chakra que estaba utilizando para evitar que su Susanoo fuera derretido por completo, además estaba haciendo un gran esfuerzo para no ceder ante el indescriptible dolor que ocasionaba el Susanoo.

Lo más peligroso era que el suelo debajo de ellos también empezó a derretirse lentamente, y como el Susanoo de Itachi no contaba con protección en la parte inferior, no tardaría mucho hasta que aquella sustancia se filtrara y los convirtiera en material fundido.

Por lo tanto, y casi como si hubieran pensado al mismo tiempo, Kyofu y Kakashi hicieron posiciones de manos y exclamaron al mismo tiempo mientras ponían sus manos en el suelo—. ¡Doton: Doryūheki!

Los muros de piedra emergieron del suelo, justo debajo de Naruto, para levantarlo solo unos pocos centímetros, ya que pesaba tanto que los muros no pudieron subir más.

Pero esto había sido más que suficiente, ya que aquella sustancia ya no amenazaba con filtrarse en el interior, así que solo hubo felicitaciones por parte de todos.

No obstante, aquella criatura sonrió oscuramente y liberó de su espalda una pequeña bola de color negro que flotó, se dirigió hacia su boca y se fusionó con aquel cañón de energía.

El efecto fue instantáneo; no hubo nada más que Itachi pudiera hacer. Con velocidad abrumadora, el Susanoo de Itachi fue desintegrado, y aquellos dentro solo pudieron observar mientras aquella sustancia se acercaba lenta y amenazadoramente.

Maldijeron y cerraron los ojos, esperando a su inminente y trágico final. Pasados los segundos, los cuales habían sido más que suficientes para sufrir el mismo destino que la técnica del Uchiha, volvieron a abrir los ojos, solo para presenciar una absoluta oscuridad.

No había sonido alguno, tampoco se percibía aquel detestable aroma que desprendía aquel animal, y sorprendentemente, tampoco se sentía su presencia.

Pensando que habían muerto y que habían ido a 'un lugar mejor', todos liberaron suspiros de derrota simultáneos. Esto sin embargo les hizo percatarse de que había otras personas en aquel lugar rodeado por la oscuridad, así que miraron a los costados e intentaron preguntar qué sucedía.

Pero antes de que pudieran, oyeron una voz que transmitía un poder inconmensurable—. Gracias...

Acto seguido, los primera rayos de luz atravesaron aquel lugar y observaron una material negruzco en forma circular retrocediendo a gran velocidad, regresando hacia el poseedor de aquel grandioso poder.

Naruto inconscientemente dio un paso hacia atrás, abrumado al sentir el poder de su padre. ¿Q-Qué d-diablos e-es e-eso? Este poder es… increíble. —Finalmente sonrió mientras sus manos le temblaban debido a la emoción, aunque también había un cierto temor.

No sabía que su padre podía ser tan poderoso; ni siquiera estaba luchando y ya se podía sentir una gran presión, una sensación que nunca antes había sentido, ni siquiera de la bestia en la que el original se había convertido.

Frente a ellos se encontraba Minato, quien sorprendentemente había cambiado de prendas y su apariencia también había cambiado un poco.

Su capa ya no tenía llamas rojas, ahora en el centro tenía una rara inscripción con unas comas negras a su alrededor; su pelo se había erizado más mientras que en el frente dos de ellos parecían asemejarse a unos cuernos; ojos amarillos como las de un sapo. Pero lo más sorprendente era dos bolas negras flotaban detrás de su espalda.

— ¡¿Gudōdama?! —exclamó Kurama con incredulidad.

— ¿Qué es eso? —preguntó con atención.

—Te lo explicaré después, ahora, solo observa.

Naruto simplemente asintió y volvió a mirar hacia el frente, viendo a su padre cada vez más cerca del original—. Hijo, por favor, recobra la razón —solicitó Minato con tristeza, en verdad él no quería luchar contra su hijo, no le importaba que estuviera en ese estado; Minato no quería hacerle daño.

La criatura pareció entender lo que el hombre frente a él había dicho, por lo tanto había sonreído y reído tan fuerte que la mayoría cerró uno de sus ojos y giró un poco la cabeza.

Minato no se inmutó y continuó observando, oyendo a la criatura riendo de una forma tan burlona que hubiera molestado a cualquiera—. ¡Optimum prandium eris (Tú serás una excelente comida)! exclamó y se abalanzó hacia Minato con la boca abierta a más no poder para devorarlo de un bocado.

Minato no se había movido, y por lo tanto, Kakashi tuvo la intención de apoyar a su Sensei, pero Jiraiya rápidamente había interpuesto su mano para detenerlo.

No pronunció palabra alguna, solo dejó que el pupilo de su pupilo observara con atención.

Ese ese preciso instante, los afiliados y puntiagudos dientes de su hijo estuvieron a milímetros de hacer contacto con su piel, pero aun así, Minato no movió ni un solo músculo.

Creyendo que por fin sería capaz de comer, el Berserker se dispuso a cerrar la boca, pero muy a su pesar, sintió un poderoso golpe justo en su mandíbula; había sido tan poderoso que sintió que su cabeza casi fue arrancada luego del golpe.

Con asombro, todos vieron a 'Naruto' siendo enviado a una velocidad vertiginosa hacia el aire, desapareciendo de la vista de todos pasados unos pocos segundos.

Con los ojos bien abiertos, todos miraron hacia el Hokage, quien se encontraba mirando hacia la dirección que su hijo había tomado.

—Él ni siquiera se movió, pero ese golpe fue tremendo. ¿Qué diablos hizo? —pensó Naruto impactado.

Jiraiya pareció notar la sorpresa de Kyofu, y por lo tanto, habló con una sonrisa—. ¿Lo ves? Si Minato se lo propone, no hay nadie que pueda hacerle frente. Si yo fuera tú, ya no me metería con él —creyó que esto sería suficiente para que Kyofu reconsiderara sus ideas de afectar a Konoha.

No obstante, Kyofu rió levemente y contestó—. Jiraiya-dono, usted debe saber que una persona de mi posición a lo que menos le teme es al poder físico de los demás. El dinero y la influencia que uno posee es más poderoso que cualquier golpe que sus puños pueden ser capaces de dar. A lo único que yo le temo es que alguien con mayor influencia de la que poseo actualmente apareciera. Así que, Jiraiya-dono, he de rechazar su advertencia.

Jiraiya simplemente suspiró; bueno, al menos lo había intentado. Y como había fallado, no tuvo más remedio que continuar mirando al igual que los demás.

Minato, mientras tanto, dio un paso hacia atrás, preparado para recibir a su hijo cuando descendiera, y no tardó mucho, ya que éste había se había recuperado en el aire y se dirigió nuevamente hacia el Yondaime para atacarlo.

Descendió en picada, esta vez con sus garras hacia el frente para despedazar al 'maldito' que no se dejaba comer. Fue muy veloz, casi nadie le había visto moverse a excepción de Minato, quien nuevamente no había movido un solo musculo, y cuando lo vio nuevamente a milímetros de él, realizó la misma acción de momentos antes.

Sin embargo, esta vez no había sido un solo golpe, habían sido decenas de ellos, los cuales impactaron con fuerza descomunal y liberaron sonidos que revelaba la potencia detrás de cada golpe. Además, liberaban una especie de corriente de aire que dejaba profundas marcas alrededor su cuerpo, cosa que lo envió volando de nuevo, pero esta vez en dirección horizontal.

—Nuevamente lo hizo. ¿Qué clase de Taijutsu es ese? —cuestionó el clon de nuevo. No le veía moverse, y no era porque fuera rápido, simplemente no se movía.

Era como si estuviera usando el aire o algo por el estilo para golpearlo, pero no sabía qué era lo que estaba haciendo. Tampoco Kurama; él nunca había visto algo como eso, ni siquiera cuando Kushina era su Jinchūriki y ésta iba en misiones con Minato; era algo que había aprendido luego de la muerte de su anterior contenedor.

Mientras tanto, el original había chocado contra el muro de Konoha y se había detenido allí; estaba adolorido, como nunca antes. No podía pensar en otra cosa que no fuera en el dolor que sentía en cada fibra de su ser.

Actualmente estaba tosiendo una sustancia negra que derretía el suelo al contacto, tal vez era su sangre. Además, era como si su piel se estuviera desprendiendo o desfigurando; esto solo indicaba una cosa, y la bestia lo sabía muy bien; estaba volviendo a su antiguo ser.

Eso le enfurecía, le hacía hervir en cólera. No podía tolerar que unos 'estúpidos humanos' se estuvieran burlando de él de esta manera. Odiaba eso; quería borrarlos de la faz de la tierra, y estaba dispuesto a hacer lo que fuera para lograrlo.

Minato, en su lugar, se encontraba tranquilamente esperando a que su hijo volviera hacia él; estaba confiado de que ese último ataque lo había dejado severamente lastimado.

Como notó que se estaba tardando, decidió moverse e ir en esa dirección, pero se vio obligado a detenerse cuando sintió que sus sentidos sensoriales se dispararon hasta las nubes.

—I-Imposible… Esta cantidad de energía natural, ¿q-qué está intentando hacer? —Por primera vez, Minato había sentido el verdadero terror. Había dejado de sentir nerviosismo desde que se enteró de que se trataba de su hijo, pero esta vez, oh, esta vez era todo lo contrario.

Esprintó hacia aquel lugar, y al llegar vio que su hijo se estaba transformando en una especie de globo que no paraba de crecer—. Esto es… Está intentando autodestruirse —concluyó aterrado, no porque podría destruir la aldea o quien sabe qué más, sino por lo que podía sucederle a su hijo si es que cumplía con su cometido.

Debía de hacer algo, pero no tenía idea de qué. No estaba seguro si es que funcionaria su llave para mantener el Chakra del Kyūbi al margen, ya que casi no podía sentir ese Chakra, además, estaba esa sustancia corrosiva que formaba parte de su piel.

Mientras intentaba buscar una forma de detener que continuara absorbiendo Energía Natural, Kyofu y compañía aparecieron detrás de él, viendo con sorpresa a aquel globo que casi llegaba al tamaño de una casa de un piso, pero continuaba aumentando de tamaño.

Como ya era costumbre, los recién llegados nuevamente estuvieron impactados, en especial el clon ya que estaba inseguro de lo que podría sucederle en caso de que el original hiciera explosión.

— ¿Sensei, qué harás? —preguntó Kakashi, viendo a un muy nervioso Yondaime Hokage.

—D-Debo anular su Chakra, ¡E-Eso es! —exclamó, dando unos pasos hacia el frente mientras acercaba su temblorosa mano hacia él.

Sin embargo, Jiraiya rápidamente lo detuvo—. ¿Estás loco? Si lo tocas, no sabes lo que podría sucederte.

Minato rápidamente apartó su mano—. ¡Suéltame! ¡¿Entonces qué quieres que haga?! ¡No se me ocurre absolutamente nada más que eso! —gritó, cediendo antes los nervios.

— ¡Pues transpórtalo fuera de la aldea! ¡Ya deja de estar perdiendo el tiempo! —contestó de la misma manera su maestro.

— ¡¿Fuera de la aldea?! ¡El País del Fuego no está a salvo! No importa a donde lo lleve, ¡las consecuencias serán catastróficas! ¡Debo resolver esto aquí mismo!

Esta última información cayó como un balde de agua fría a todos—. ¿E-El País del F-Fuego? ¿Quieres decir que si explota todo el País del Fuego será destruido? —interrogó Kakashi con gran nerviosismo e incredulidad.

Minato se volteó y volvió a mirar a su hijo—. Es lo que estimo. Está absorbiendo tanta energía natural que simplemente ya no puedo calcularlo. Con suerte será solo el País del Fuego; esa es la menor escala que puedo darle en caso de que explote. —Hizo una pausa y miró nuevamente a su Sensei—. Es por eso que debo detenerlo aquí.

—Todo el País del Fuego, ¿eh? —pensó Naruto apretando los puños, pensando en aquellas mujeres que lograban darle algo de humanidad y cordura.

Kurama suspiró y agregó—. Es el fin, ¿no? Bueno, al menos lo intentaste. Solamente espero que no me toque un gritón como Jinchūriki una vez que reviva.

El clon sonrió y agregó—. Siempre puedes taparte los oídos —bromeó una última vez antes de realizar el plan que tenía en mente.

No tenía otra alternativa; no era algo que el original estuviera haciendo conscientemente. Así que lo menos que podía hacer era evitar que se llevara junto con él a aquellas pocas personas que eran importantes para él.

Por tal motivo, miró al Hokage y dijo—. Hokage-dono… Tengo una idea.

Todos se voltearon y le miraron, viéndole flotando hasta estar a unos pocos metros del suelo—. Esta será mi última muestra de bondad, Hokage-dono. Deme uno de sus Kunai.

Casi nadie comprendió sus intenciones, pero luego de analizar sus palabras por unos momentos, todos llegaron a una misma conclusión y Minato indagó—. Espera, ¿acaso tú piensas…? —No logró finalizar ya que Kyofu le interrumpió.

—No importa lo que crean que yo piense. Como ya lo dije, todo lo que hago es solo por negocios.

Minato suspiró, parecía que este hombre sería un terco hasta el final. No obstante, se sintió bastante agradecido por su noble decisión.

Así que sin más preámbulos le arrojó uno de sus Kunai y éste lo agarró rápidamente antes de volar lo más alto que podía, tan alto que aquella hipotética explosión no fuera capaz dañar a nadie.

En realidad no le importaba nadie a excepción de sus chicas —también otros como Neji o el Sandaime—; ellas no tenían por qué pagar las consecuencias de su propia estupidez.

Cuando estuvo lo suficientemente alto, esperó a que su padre hiciera su movimiento—. Maldita sea, ¿Quién hubiera pensado que esto acabaría de esta manera? —reflexionó por última vez antes de mirar hacia abajo.

Mientras tanto, Minato creó un clon de sombra y este caminó hacia la pelota para transportarlo al lugar donde se encontraba Kyofu.

Jiraiya entonces vio al original agachando la cabeza y apretando los puños. Se acercó a él y colocó una mano sobre su hombro—. Es la mejor decisión; tal vez tu hijo regrese a la normalidad luego de esto. No pierdas las esperanzas. Y esperemos que Kyofu-dono tampoco muera; seguramente tiene otro truco bajo la manga.

Minato giró su cabeza hacia su maestro y dijo—. Eso espero, Sensei. —Lo último fue en referencia a su hijo.

Luego volvió a mirar hacia su clon, quien estaba a punto de llegar a la posición de aquel enorme 'globo' que continuaba 'inflándose'.

Levantó una de sus manos y con la otra hizo una posición de manos para enviarlo automáticamente ante el más ligero contacto.

Creyeron que todo se acabaría en los próximos segundos, pero qué equivocados estaban.

El clon ni siquiera había logrado tocarlo, ya que un escudo negro se había tornado visible y lo disipó al instante, cosa que hizo reír a más no poder aquella bola de Energía Natural.

—Diablos, no me queda otra alternativa. No quería hacerlo, pero no tengo más opción… —pensó Minato moviendo sus Gudōdama para rodear a la bestia con ella.

La razón por la que no la había utilizado era porque esas bolas destruían lo que fuera que tocaran a un nivel atómico; su nivel de destrucción era incluso superior al Elemento Polvo de Ōnoki, el cual destruía a nivel molecular.

Y eso era lo malo, ya que si hacía explosión, entonces todas sus partículas terminarían haciendo contacto con las Gudōdama, lo cual haría que sucediera lo que más temía; la muerte de su hijo.

Pero aun así no podía poner en peligro a Menma por su debilidad, tenía que hacer algo al respecto y esa era la única alternativa que existía.

Por lo tanto, las bolas negras incrementaron considerablemente de tamaño y empezaron a rodearlo con rapidez. O eso fue hasta que…

Nuevamente aquella barrera se había interpuesto, y no había permitido que las Gudōdama terminaran de cerrarse por completo, cosa que nuevamente hizo sonreír y exclamar por una última vez al Berserker antes de que brillara con intensidad—. ¡Et omnes cibi mei sunt (Todos ustedes serán mi alimento)!

Minato maldijo con impotencia, mordiéndose el labio inferior ya que no pudo hacer nada para evitar la destrucción de su aldea, y muy posiblemente, la muerte de sus dos hijos.

Aun así, cubrió a los que estaban con él con su Gudōdama para evitar que ellos sufrieran el mismo destino.

Los que nuevamente notaron aquella oscuridad, rápidamente entendieron lo que eso significaba, y todos aquellos que formaban parte de la aldea o que tenían conocidos en el país cayeron de rodillas al suelo. Incluso Bee, ya que había ordenado a su equipo que esperaran en la frontera del País del Fuego hasta que regresara.

Algunos empezaron a sollozar, como en el caso de Minato e Itachi, ya que ambos tenían a personas muy queridas que posiblemente habían sido afectadas por la devastadora explosión… la cual nunca había producido ningún tipo de impacto, más aun al tener la potencia estimada que Minato había dicho.

Minato confiaba en la resistencia de las Gudōdama, pero al menos había esperado una pequeña sacudida luego de la explosión.

Curioso, creó una pequeña abertura y observó con detenimiento. Técnicamente hubo una explosión, pero no como la que él había esperado.

Aquella explosión solo afectó a su hijo, y éste se había convertido en cientos de miles de partículas negras que ascendieron varios centros de metros, hasta el punto donde lograran cubrir la aldea por completo.

Estos quedaron suspendidos en el aire, y Minato realizó otra abertura en la parte superior, viendo al igual que los demás aquellas partículas moviéndose de una extraña forma mientras seguían flotando en el aire—. ¿Qué sucedió? ¿Acaso no explotó? —preguntó Itachi esperanzado.

Minato entonces retiró el escudo por completo y todos vieron que la aldea seguía intacta, pero no había rastros de aquella bestia—. Esto está dándome un mal presentimiento —expresó Jiraiya mientras observaba el oscurecido panorama.

Kyofu, por su parte, había descendido rápidamente luego de ver que no hubo explosión, teniendo mucho cuidado de no tocar aquello, ya que literalmente cubría toda el área que conformaba Konoha.

Aunque notó algo muy extraño al estar cerca, fue como si aquellas cosas se hubieran percatado de su presencia y ahora estuvieran acechándolo.

Esta acción le hizo comprender al instante lo que estaba por suceder, así que se dirigió hacia la Roca Hokage para proteger los refugios, bueno, a las chicas que habían ido a refugiarse allí: Tenten, Ino, Yugao y Anko.

Al estar parado allí, los aterrados refugiados —debido a las sensaciones que transmitía el original en su estado descontrolado— sintieron algo de alivio de ver nuevamente a aquel hombre que los había protegido de aquella inmensa bola de energía que el Gobi había disparado minutos antes.

Algunos instantáneamente le pidieron que hiciera algo, ya que podían ver con claridad la sustancia negra que cubría toda el área.

Kyofu no respondió, simplemente cruzó los dedos mientras pensaba—. Gastaré mucho Chakra en esto… *Grr* Espero tener suficiente Chakra para lo que suceda después. —Seguidamente, pronunció las palabras y creó al menos cincuenta clones de sombras, los cuales saltaron en distintas direcciones de la aldea.

¿Quién lo hubiera dicho? Naruto protegiendo a los habitantes de la aldea, pero lo hacía por la simple razón de proteger su identidad. En realidad solo quería proteger a Hanabi y Neji, pero si solo lo hacía con ellos, entonces esto ocasionaría preguntas innecesarias.

Era algo que quería evitar, pero también tenía otro plan que ya había iniciado en su rol como Kyofu, y esta ocasión sería fundamental para afianzarlo.

No se preocupó por Tayuya porque el clon no tenía conocimiento de su presencia, y aunque lo supiera, ella ya estaba protegida por su propia barrera.

Los clones se dispersaron rápidamente, rumbo a los lugares donde sentían mayores concentraciones de Chakra, también en las menores, pero las primeras eran prioridad, sencillamente para que su plan tuviera mayor efectividad —algunos clones permanecieron con el clon principal debido a la extensión que tenía la Roca y necesitaría a varios.

Tenten e Ino esperaron a que Naruto hiciera su movimiento, viéndole a él y sus clones acercándose hasta estar pegados a los búnkeres de madera. Cerraron los ojos —concentrándose—, juntaron las manos, e instantáneamente, las barreras se hicieron presentes en distintos puntos de la aldea.

—Parece que seguiremos haciendo de las nuestras durante un tiempo más —finalizó Kurama, riendo entre dientes.

—Primero hay que evitar que el jefe siga haciendo más estupideces —replicó el clon.

Mientras tanto, uno de los clones aterrizó frente a Minato, quien había mirado con sospecha luego de verle utilizando la técnica de los clones de sombra, reacción que el clon pudo notar pero que decidió ignorar.

— ¿Qué sucede? —preguntó Minato, no deseando tocar ese punto por el momento.

—Algo malo, será mejor que cree su barrera nuevamente si no desea lamentarlo.

—Hmm, está bien. No es momento de dudar. —Seguidamente, Minato se dispuso a crear una barrera con una de sus Gudōdama, sin embargo, no consiguió hacerlo ya que su transformación había desaparecido—. Demonios —maldijo, apretando los dientes.

El clon suspiró y se sentó en el suelo—. Me pregunto qué haría usted sin mí. Espero que no le moleste que hablemos de negocios después.— Finalmente realizó lo mismo que los demás clones.

Mientras la barrera aparecía, Minato suspiró y agregó—. Ya hablaremos de eso.

Los demás se aproximaron un poco, oyéndole continuar—. Entonces, ¿Qué sucede? —preguntó a Kyofu.

—Que sin estas barreras, todos los habitantes de esta aldea estarán perdidos. Ahora, usted regrese a su anterior estado, la necesitará. Presiento que aquella cosa terminará de desarrollarse con lo que hará a continuación.

Minato no discutió y realizó lo que le pidió.

— ¿Desarrollarse? —preguntó esta vez Bee; no hubo rimas, solo seriedad. Incluso él sabía cuáles eran los momentos en que uno debía de ser serio.

—Él… terminará de alimentarse. —Al finalizar esas palabras, aquellas partículas cayeron a una impresionante velocidad, dirigiéndose en las direcciones donde podían sentir presencias de seres humanos, ignorando a los animales por la simple razón de que estos no le serían de utilidad; todo lo que fuera humano era su prioridad.

Todas ellas golpearon con gran fuerza contra aquellas barreras, haciendo retroceder a los que se encontraban dentro inconscientemente.

Y los clones eran quienes más estaban sufriendo, debido a que los golpes eran muy potentes, y no estaban seguros si serían capaces de resistir por mucho más tiempo debido a la división de Chakra.

Por tal motivo, el clon, cerca de Minato, habló con una mueca—. Hokage-dono, no resistiré más tiempo. Debo informarle que dejaré morir a algunos de los habitantes.

— ¿No hay otra alternativa? —No hubo duda, solo quería confirmación.

—No —fue la tajante respuesta.

—Está bien. —Luego de dar la autorización, se concentró nuevamente.

El clon por su parte, transfirió a los clones esa información, y aquellos que se encontraban protegiendo a individuos en pequeños grupos, desaparecieron.

Esto ocasionó que aquellas partículas rápidamente rodearan a aquellas personas, haciéndoles gritar en agonía pura mientras los fragmentos los consumían a vertiginosa velocidad.

Los gritos podían oírse en toda la aldea, ya que hubo muchas personas que estaban en solitario o que no estuvieron en grandes grupos como para tener el privilegio de ser protegidos por Kyofu.

Minato no se inmutó, ya que sabía que era la decisión más acertada, aunque hubo otros dentro de la barrera que apretaron los puños mientras oían aquellos desesperados gritos de ayuda.

Los cadáveres de los Shinobis también fueron atacados por los fragmentos, los cuales al finalizar de consumir a sus presas volvían al aire para empezar a formar una bola de color negro.

Los cambios fueron instantáneos mientras esto sucedía. La tierra tembló y tanto grandes como pequeñas rocas flotaron en varios puntos; el cielo y las nubes se oscurecieron y relampaguearon; tanto animales terrestres como voladores huyeron despavoridos del lugar.

No hubo alma alguna que no haya sentido temor, y esta vez no solo en Konoha y sus alrededores, sino en todos los rincones de las Naciones Elementales. Desde las frías y silenciosas tierras del País del Agua, hasta las desoladas y rocosas áreas del País de la Tierra.

Afortunados fueron aquellos dentro de las barreras, debido a que éstas disminuían aquellas sensaciones lo suficiente como para que no se desmayaran.

Los relámpagos aumentaron intensidad y el tétrico silbido del viento se hizo presente.

Muy lentamente y a la vista de todos aquellos que podían ver en dirección a la bola, notaron que ésta estaba transmutando, tomando la forma de un ser humanoide de color negro, de al menos dos metros de altura.

De la espalda de dicha figura humanoide, emergió una capa carmesí de al menos cuatro metros que automáticamente lo envolvió.

Descendió muy lentamente, envuelto en aquella capa que parecía tener vida propia debido a la forma en que se movía.

Aterrizó a muy pocos metros de la barrera donde se encontraban Kyofu y los demás, quienes lo miraron con atención a excepción de aquellos que estaban concentrados.

Repentinamente, y ante la atenta mirada de los presentes, aquel extraño movimiento de la capa se detuvo, al igual que todos los cambios climáticos —incluso se dejó de sentir la sed de sangre.

La capa retrocedió por completo y reveló a la persona que se hallaba allí.

Su cuerpo aún era negro, pero ahora se veía bastante fornido, con unos tenebrosos ojos verdes. Alrededor de sus ojos parecía llevar una mascarilla de color blanco, pero no era nada más que su piel, misma característica se encontraba sobre sus pectorales y estómago.

Un cinturón en forma de calavera que 'escupía' dos cadenas grises que enroscaban por su cintura; brazaletes y rodilleras rojas que tenían varios pinchos alrededor; y nuevamente cadenas que se enroscaban en sus brazos.

Simplemente estaba allí parado, mirando de arriba abajo, aunque luego a sus puños y en especial a sus músculos —debido a que estaba acostumbrándose a su nueva apariencia.

Repentinamente se detuvo y miró hacia ellos, mientras una gran línea en donde debería de estar su boca se dibujaba en su rostro, revelando un interior verde reluciente y brillantes dientes blancos.

Lo vieron moviendo los labios, casi como intentara pronunciar algunas palabras. No obstante, nada salía de su boca, tal vez debido a la incapacidad propia de poder hablar, o simplemente porque era una cualidad a la cual no estaba acostumbrado.

—Está intentado decirlos algo —reflexionó Itachi, casi en un susurro.

Los otros no se animaron a decir nada, ya que, si bien no podían sentir ningún tipo de sentimiento proveniente por la criatura frente a ellos, su sola presencia imponía bastante.

Esto se prolongó durante unos pocos segundos más hasta que lo vieron detenerse por completo y agachar la cabeza totalmente.

—Humanos… —Le oyeron pronunciar con dificultad —sin ninguna pizca de emoción.

En ese preciso instante le vieron levantando la cabeza con una mueca de cólera pura mientras separaba los brazos y piernas.

Todos aquellos que se encontraban cerca abrieron los ojos como platos al sentir la repentina sed de sangre.

Aterrados, vieron a su cuerpo expedir un intenso resplandor de color verde.

No sucedió nada, ya que el tiempo simplemente había parecido detenerse.

Todo se había congelado; sus respiraciones, el sudor que caía de sus frentes, el latido de sus corazones, incluso aquella invisible ventisca que soplaba con serenidad.

El tiempo entonces volvió a reinicializarse, y aterrados, Jiraiya y compañía solo atinaron a gritar—. ¡Mierda! —Mientras aquel brillo incrementaba en tamaño e ímpetu.

—Yo… ¡los odioooo! —exclamó, liberando una poderosa onda de energía que con suma rapidez se expandió varias decenas de kilómetros, cubriendo a Konoha en su totalidad.

Un gran resplandor se veía a lo lejos, donde las murallas de una próspera y poderosa nación quedarían en nada más que un agrio y distante recuerdo...


XxXxXxXxXxXxXxXxXxX


Notas:


Finalizado.

Bien, en una parte puse que Naruto no sabe nada del Modo Sabio. Es verdad, él lo que sabe es sobre la Energía Natural (obtuvo este conocimiento gracias a Orochimaru). Así que no tenía forma de conocer sobre sus efectos y demás.

Ahora, Minato también dice que una de las razones por la cual Naruto perdió el control es por haber absorbido demasiada energía natural. Se podría decir que hay algo de verdad en esa declaración, pero no en su totalidad. Es una pequeña razón, no la principal (puede que lo diga en el siguiente capítulo o en el futuro cuando Naruto investigue más sobre esa transformación).

Y sí, Minato tiene el Modo Sabio de los 6 Caminos, aunque no está completo (porque le falta el Chakra de los Bijūs). Tampoco tiene aquel nivel que tenía Naruto durante la última guerra, aunque por ahora es el más fuerte en este UA (Universo Alternativo).

Ah, y explicaré por qué tiene este Modo Sabio. La explicación la daré cuando también expliqué por qué Naruto tiene el Rinnegan. No lo diré ahora porque no quiero spoilear nada, esto lo haré cuando Naruto esté en el País de las Nieves.

Lo destrucción molecular, atómica y etc.; son cosas implicadas en el manga. El de Ōnoki se dijo que su elemento destruye a nivel molecular, y se dijo que las Gudōdama son superior a eso.

La transformación de Naruto tiene la apariencia exacta de "Spawn". Pueden buscarlo en Google (Spawn comic) para tener una idea de cómo se ve.

Pero nuevamente, he de advertir que no será el mismo. Al principio no lo tenía planeado, pero estuve conversando con un lector sobre la apariencia que Naruto tendría en este momento y me recomendó que mirara a "Spawn".

No sabía qué esperar ya que no lo conocía, pero me agradó bastante su apariencia.

Por cierto, si bien no será él, puede que haya algunas cosas que "Spawn" y "Naruto" compartan. Para los que conocen a este personaje (yo indagué desde hace unos meses atrás y me percaté de ello), lo notarán.

El nombre que tendrá en mi fic lo diré en el próximo capítulo.

Por cierto, este final… ¿No es así? Jejeje.

Pero bueno, ahora quiero anunciar unos cambios.

En primer lugar, eliminaré a un OC de cada respectivo escuadrón, N y Z. Dejaré de llamarlos así; serán equipos desde ahora en más. Genji y Kitsune no se verán afectados.

¿Por qué hago esto? Porque me di cuenta que hay demasiados OC's (además, aún no he hecho nada como para que se "encariñaran" con ellos), y no quiero perder mucho tiempo desarrollándolos. Posiblemente los que desaparecerán como si nunca hubieran existido son la chica Uchiha y el sujeto que queda sin ropa a cada instante. Estaré haciendo las modificaciones pronto.

En segundo lugar, como sabrán, en la última guerra del manga hubo un estimado de 100 mil Shinobis. Esa cantidad me parece absurdamente poca, por lo tanto, incrementaré la cantidad de habitantes, y de este modo, de Shinobis en este universo. (Esto posiblemente afecte a la cantidad de pérdidas que habrá luego de que termine este arco, en especial a la cantidad de personas que Naruto asesinó. Así que no se sorprendan.)

El tamaño del continente no lo aumentaré, ya que las Naciones Elementales forman un super-continente de por sí, como Pangea (por dar un ejemplo). Solamente me parece que los números de Kishimoto no cuadraban. (Y no digan que hubieron guerras, igual sigue siendo muy poco).

¿El motivo detrás de esto? Quiero que las pérdidas de vidas se vean reflejadas en grandes cifras, los números grandes me gustan bastante.

En tercer lugar, de ahora en más utilizaré la raya y ya no más las comillas. Ahora mismo estoy cambiando esto en los anteriores capítulos.

Todos los Lemons y Limes (escenas para adultos) de este fic serán reestructurados. ¿La razón? No me gusta lo que escribí en aquellos días.

El Lemon de Anko y el Lime de Ino en el capítulo 5 ya fueron modificados, si quieren pueden leerlos. Me siento mucho más conforme con lo que he puesto en ellos.

Otra cosa, ¿qué prefieren? ¿Capítulos largos (pero que tardan más en publicarse), o capítulos cortos (que serían publicados más rápidos?

Este capítulo intenté hacerlo corto, pero nuevamente sobrepasé las 10 mil palabras. xD. Así que por ahora solo pregunto.

Pondré una encuesta en mi perfil de Fanfiction. Invito a todos que se pasen a votar, es una pregunta que me gustaría que votaran todos.

Tiene que ver con las "Pistas (Soundtracks)" que suelo poner antes de algunas escenas.

Y por último, diré que me encuentro "decepcionado" con la versión en Fanfiction. Por ahora no diré mucho al respecto, esperaré al siguiente capítulo para explicarme a lo que me refiero (aunque algo de esa "decepcion" disminuyó gracias a algunos comentarios del ultimo capítulo).

Eso sería todo, hasta la próxima.
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Summlaris escribió:Los Uchiha han perdido su esencia, han pasado a ser los rock lee de la época. Normal la desbandada de seguidores que sufren.
Los senju son los nuevos uchiha.


Summlaris escribió:los pro-uchihas teneis tanto futuro en este foro como los uchiha contra los senju

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Mensaje #23 por Rock-kun » Mar May 31, 2016 8:04 pm

Me alegra que hayas publicado todos los capítulos del fic y que estés al día. Lo único que te corrijo es que el lemón de Anko y el lime de Ino están en el capítulo 4 y no en el 5 como lo pusiste en tu anterior mensaje. :cafe:
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Mensaje #24 por Kamen Rider Predator » Dom Jun 05, 2016 3:11 am

Es bueno volver a leer esta gran historia, pero sin duda me dejaste intrigado con lo que sucederá en el aproximo capítulo con la tremenda explosión que desato Naruto. ¡Apúrate con la conti plis! xDDDD
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Mensaje #25 por Wbaez93 » Dom Jun 05, 2016 11:35 pm

Capítulo 39: Efecto


"Capítulo 39" | +
Humano hablando—. Interesante.

Humano pensando—. Creo que lo asesinaré.

No Humano hablando—. No mereces ese poder.

No Humano pensando—. Detenerlo es lo primordial.

Técnicas/ Nombres desconocidos—. ¡Mokuton Hijutsu Jukai Koutan!

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.

Capitulo 39

Nami no Kuni

— ¡Abran paso! —Se oyó el grito de un hombre, quien era acompañado por varios otros; éstas personas llevaban a una más que debilitada Karin Uzumaki sobre una camilla.

Estos hombres y mujeres eran seguidos de cerca por Kitsune y Sai, quienes habían llegado hace tan solo unos momentos al hospital del País de las Olas —había sido inaugurado hace ya unos meses y ya se encontraba más que abastecido.

Los médicos no pusieron interrogantes, pues habían reconocido al poderoso individuo que operaba bajo órdenes directas del hombre que en teoría sería su jefe. Por lo tanto, corrieron lo más pronto posible a la sala de urgencias.

Durante el trayecto, uno de los médicos tomó un portablock y un bolígrafo mientras miraba al enmascarado—. Necesito que me des toda la información que puedas sobre ella.

—Nombre, Karin Uzumaki. Tipo de sangre, AB positivo. Edad, 13 años. Peso, 40 kilogramos. Altura, 149 centímetros. Actual protegida de Kyofu-sama. —Esta información la conocía debido a que su jefe se había adelantado a escenarios como este. No porque supiera que en algún momento perdería la razón y las atacaría, sino porque sabía que todas ellas tenían peligrosas profesiones y quería que Kitsune, quien tenía una excelente memoria, manejara ese tipo de información.

Además, su habilidad para movilizarse era muy ventajosa en caso de que alguna de ellas fuera herida en el campo de batalla.

La última aclaración asombró tenuemente a los doctores, mas no había sido suficiente para desconcentrarlos, y aquel que estaba recabando los datos agregó—. Es bueno tenerte aquí; necesitaremos algo de tu sangre.

Kitsune tenía sangre tipo O positivo, por lo tanto sería capaz de donar su sangre a la malherida Uzumaki.

—Entiendo. Pero no creo que sea suficiente —agregó el acólito de Kyofu, divisando la sala de urgencias al final de pasillo.

— ¿Por qué?

—Tiene una hemorragia interna, además de la externa. A este paso, no sobrevivirá; ya ha perdido demasiada sangre.

—Entonces la someteremos a cirugía. No podemos defraudar a Kyofu-sama.

—Y no lo harán. Hay otro método.

El médico no tuvo oportunidad de preguntar, ya que Kitsune miró hacia Sai, y el artista tomó la palabra—. Karin-san posee una avanzada habilidad de regeneración; tan solo necesita succionar su propio Chakra.

El sanador estuvo por decirle que eso no era posible ya que la paciente se encontraba inconsciente, pero Kitsune se adelantó—. Es por eso que deben despertarla. Pero antes, yo le daré mi Chakra; este joven me ha informado que ella ha agotado casi todas sus reservas.

—Está bien, parece que tenemos un plan. —Acto seguido, las puertas de urgencias se abrieron y con rapidez colocaron a Karin sobre la mesa de operaciones.

—Yo haré lo más que pueda para cerrar sus heridas, y ustedes se encargarán de despertarla —señaló el enmascarado.

Los doctores no necesitaron oír más y se apresuraron a realizar un coctel de drogas lo suficientemente potente como para despertar a un muerto.

Kitsune hizo sellos de manos a vertiginosa velocidad y colocó su mano sobre el piso, haciendo brotar una majestuosa y cerrada flor que rodó en reiteradas ocasiones hasta llegar a la altura de la mesa.

Aquel hombre no se detuvo allí, y realizó un sello de mano más, lo cual ocasionó otra inusual reacción en la extravagante flor.

Ésta giró y se abrió lentamente, expidiendo de sus anteras un misterioso brillo azul.

Se trataba de una técnica prohibida que Kitsune desarrolló luego llevar su Kekkei Genkai al límite. Sanaba en menor medida y transfería su Chakra a la persona afectada.

El riesgo era muy grande, ya que la transferencia de Chakra era masiva y la efectividad de la habilidad curativa no era lo suficientemente práctica.

No obstante, la técnica cumplía su propósito, el de dar Chakra. Lo había desarrollado para entregar su vida a Kyofu por si se viera en algún tipo de aprieto.

Y si bien esta persona no se trataba de él, de igual forma era una persona muy importante para él, y por lo tanto, Kitsune haría todo dentro de sus posibilidades para que sobreviviera.

Sin embargo, aquello no significaba que tenía intenciones de sacrificarse; el plan dependería mucho de que Karin hiciera su parte al despertar.

Pasaron lentos e intensos minutos, en los cuales aquella rosa continuó expidiendo el mismo brillo que parecía devolverle algo de color a la tierna piel de la joven de cabellos rojizos. No mucho, pero lo suficiente para revelar que lo que fuera que Kitsune estaba haciendo, funcionaba.

Kitsune no sería capaz de prolongar esto por mucho más tiempo, y por tal razón, señaló a los médicos para que hicieran su parte.

Los señalados miraron al jefe médico, y éste dio pasos rápidos con una jeringa en mano, presionándola suavemente para que no quedara aire en el interior.

Miró de reojo al enmascarado, comprobando su extenuado semblante; ya había gastado mucho Chakra, y no sería de extrañar que pronto se desmayara o sucediera lo peor.

Por tal motivo acercó con lentitud la jeringa al brazo de la malherida joven, y una vez que la aguja hizo contacto, presionó el disco de empuje y liberó la mezcla en su interior.

La Uzumaki abrió los ojos casi al instante, levantando la mitad de su cuerpo mientras separaba los labios con rapidez, liberando un grito tan potente que los presentes se vieron en la necesidad de cubrirse los oídos.

Sai, sin embargo, ignoró esto y se aproximó a ella para sostenerla de los hombros—. Karin-san, debe curarse. —El artista no tenía idea de lo que habían puesto en ella, pero parecía ser algo doloroso ya que, además de aquellos intensos gritos, se encontraba respirando agitadamente mientras que sus ojos expedían pequeñas lágrimas.

Karin no comprendió muy bien la situación; no podía recordar qué sucedió o cómo llegó hasta este lugar. Lo único que cruzaba por su mente era el intenso ardor que se sentía en cada una de sus venas; en cada una de las fibras que componían a su ser.

Reconoció a Sai, y casi como si lo que hubiera dicho era la solución para calmar aquel desagradable dolor, llevó su brazo derecho hacia su boca y se lo mordió con tanta fuerza que, además de la marca, algo de sangre había brotado.

Karin se rodeó de un aura curativa invisible, la cual le trasmitió aquella agradable sensación que tanto anhelaba sentir.

Muy rápidamente el dolor físico quedó en un recuerdo que se desvanecería de la misma forma, pero a medida que el dolor físico desaparecía, el emocional se acrecentaba con insospechada velocidad.

El momento de quiebre se acercaba, y no había nada que ella o los presentes pudieran hacer. La miope había agachado la cabeza al mismo tiempo que una corriente de lágrimas que parecían interminables recorrían por sus mejillas hasta caer con suavidad sobre sus piernas.

Dolor… nuevamente, dolor. Un dolor el cual pensó que nunca volvería a sentir, un dolor que le hizo llevar su mano derecha sobre su pecho, presionándolo con sus debilitadas fuerzas.

Ella no sería capaz de olvidarlo; aquel semblante, aquellos ojos, aquellos labios, esa mirada que solo reflejaba dolor y odio... odio a sí mismo.

Sí, fue el rostro que había visto en Naruto cuando éste se había percatado de su accionar—. Es mi culpa —musitó con tanta suavidad que nadie pudo entender sus palabras.

Sai acercó su oído, y esta vez no tuvo necesidad de indagar debido a que la Uzumaki levantó la cabeza y le miró a los ojos con aquellas lágrimas que parecían no tener fin—. ¡Es mi culpa! —Exclamó, liberando de su cuerpo aquellas cadenas que hubieran hecho a su 'amado' orgulloso si hubiera estado allí.

Los médicos se agacharon, mientras que Sai y Kitsune saltaron para esquivar aquellos incontrolables objetos metálicos que se movían de un lado para otro, sin ningún tipo de razón o propósito.

La muchacha cayó de rodillas —con ambos brazos pegados a su frente— al suelo, desahogando aquel sentimiento de culpa que la atormentaba de una inconcebible manera.

Kitsune, interrogante, puso su vista en el pálido joven, pero este agitó su cabeza, no queriendo entrar en detalles de lo que había sucedido. No porque no quería decirlo, simplemente porque pensaba que la moza podría oírle, lo cual solo acrecentaría su devastado estado.

Había leído suficientes libros, y ya sabía lo que debía de hacer en un momento como este.

Movió un pie hacia el frente, luego el otro, y repitió este proceso hasta estar cerca de Karin, teniendo mucho cuidado de no quedar atrapado por las incontrolables cadenas.

Dobló las rodillas y se agachó con lentitud, acercando su mano derecha hacia el hombro de Karin.

La tocó con suavidad alrededor de diez veces al mismo tiempo que recitaba su nombre con cada empuje. Pero no hubo respuesta; pareciera que ni siquiera se había percatado de su presencia.

Con el undécimo intento ya alternó su discurso—. Karin-san, escúcheme. —Nuevamente no hubo respuesta alguna.

Sin más alternativas, Sai suspiró, y en el duodécimo intento, dobló sus dedos con fuerza y dio un estirón que obligó a Karin levantar su cabeza—. ¡Karin-san! —Exclamó, acercando su puño izquierdo a su rostro y dándole un golpe que tumbó sus lentes y extrajo algo de sangre de su boca.

Kitsune miró la interacción con interés, viendo a las cadenas deteniéndose y retrocediendo hasta desaparecer dentro de la espalda de Karin, quien guardó completo silencio; solo se podía oír sus involuntarios sollozos.

—Karin-san, deténgase.

Entre sus gimoteos, Karin giró su cabeza hacia el lugar donde sus lentes habían caído y lo levantó con su mano libre —la otra la había puesto sobre su ya hinchada mejilla.

Se colocó los lentes con tranquilidad, y volvió a mirar al pálido antes de volver a inclinar la cabeza—. Tú no lo entiendes… Fui una estúpida —sentenció, poniendo sus manos sobre sus entrepiernas y presionándolas con fuerza; nuevamente las lágrimas habían fluido.

—Sí, tienes razón, es tu culpa —agregó Sai, haciendo que la Uzumaki levantara la mirada.

—Pero también es mi culpa, y también la de Naruto-sama. Lo que sucedió fue la consecuencia de múltiples factores.

— ¡Pero fui yo quien creyó que todo saldría bien! ¡Fui yo quien pecó de arrogancia! ¡Fui yo quien hizo que Naruto-kun se odiara a si mismo! —Vociferó entre sollozos, farfullando su culpa en cada una de sus palabras.

Sai, tal vez por los efectos del Fruto, sintió algo raro, y fue cansancio, un cansancio que derivó en determinación—. Permítame preguntarle algo.

Karin no respondió y Sai reanudó—. ¿Qué crees que hará que Naruto-sama siga odiándose? ¿Que sepa que tú te culpas por algo que él mismo ocasionó, o que compartan la culpa? ¿Qué crees que lo hará sentir menos miserable?

—Y-Yo...

—Exactamente, lo único que lograrás es que Naruto-sama siga culpándose. Ya tiene suficiente con lo que hizo, y si se entera de que te culpas por lo sucedido, no creas que se sentirá mejor por eso. Naruto-sama no es ese tipo de persona. Cuando regrese, habla con él, hazle saber que no fue solo culpa suya, mucho menos le digas que fue solo tuya. Lleguen a un acuerdo; no se atormenten por eso.

Kitsune asintió para sí, al igual que los demás médicos; éstos últimos sabían quién era Naruto, después de todo, era el nuevo héroe de Nami no Kuni y estudiaron ese tipo de cosas luego de ser contratados para trabajar en este lugar.

Karin se mordió los labios con moderación, finalmente limpiándose los ojos y respirando con pausa para intentar contener aquellos involuntarios espasmos.

—E-Está bien; esperaré —cedió al final.

Sai dio una falsa sonrisa y extendió su mano. Karin hizo lo mismo y aceptó la ayuda.

Una vez que ambos estuvieron de pie, se giraron para ver a Kitsune acercándose hacia ellos—. Por cierto, ¿qué sucedió con Naruto-kun? —La pelirroja interrogó cuando el enmascarado estuvo al lado de ellos.

Kitsune y Sai se miraron brevemente; no querían comentarle sobre aquella sensación que habían sentido antes de que hubieran partido de la aldea. Seguramente se sentiría afligida por eso también.

Por tal motivo, no tocaron ese punto y solo le dijeron que estaba ocupado lidiando con Danzo.

—Ya veo; espero que patee su viejo y senil trasero.

—Lo hará —aseveró Sai con otra de sus falsas sonrisas.

Hubo un momentáneo clima agradable en la habitación… momentáneo.

Súbitamente, y sin previo aviso, los presentes sintieron sus hombros pesados; tan pesados que cayeron de rodillas al suelo.

Era una sensación intimidante y que transmitía mucha fuerza. No, más que eso. No obstante, como había sido su primera experiencia con una sensación de tal tipo, todos habían reaccionado de la forma más natural posible.

Tosieron con brusquedad mientras luchaban contra aquel incontrolable y asfixiante sentimiento.

—N-N-Na-Naruto-kun… —susurró Karin antes de echarse a correr hacia la salida del hospital.

— ¡Karin-sama!— Exclamó Kitsune y la siguió, no queriendo dejarla sola y que pudiera suceder algo que pudiera enojar a su jefe aún más.

Sin más remedio, Sai también se puso de pie y marchó hacia aquella dirección.

En el exterior fueron recibidos por aquella intimidante oscuridad y aquel tormentoso soplido.

Sus cabelleras y vestimentas danzaron al ritmo aquella fugaz ventisca, cubriéndose los ojos para que las partículas que el viento llevaba no ingresaran en sus ojos —en el caso de Sai— o no llevaran los elementos que los cubrían —en los casos de Karin y Kitsune.

Karin, temerosa y nuevamente afligida, inclinó su cabeza hacia arriba, observando el furioso ambiente—. Esto es...

—Karin-sama, solo podemos esperar —Señaló el enmascarado, con preocupación al sentir el mensaje que le transmitía la marca de la organización.

Mientras tanto, a pocos kilómetros de la frontera entre Yugakure y Hi no Kuni, Karui y su equipo evacuaron un puesto de dango para presenciar el súbito cambio climatológico.

La primera en expresar su opinión fue la joven del pecho robusto—. Esto no es cool. —Sus palabras transmitían miedo e inseguridad.

—Oye, Karui, ¿Qué crees que está sucediendo? —Inquirió el espadachín, volteándose hacia ella.

Solo obtuvo como respuesta unos ojos amarillos que reflejaban una gran consternación.

La pelirroja sentía que algo andaba muy mal; era parecido a aquel impulso que la atraía hacia Naruto, la diferencia residía en que este impulso hacía lo contrario.

Pero no, la joven de ojos ámbar ignoraría a aquel molesto e indeseado impulso.

Quería volver a Konoha; tal vez su Sensei y en especial Naruto se encontraban en inminente peligro.

Pero entonces, ¿Qué podía hacer alguien como ella si personas como ellos se encontraban en esa hipotética situación?

Solo podía esperar y orar que nada grave aconteciera con ambos Jinchūrikis.

Mientras tanto, en un lugar recóndito, ya olvidado por los seres humanos, un hombre de aspecto escuálido y con cabellera rojiza abrió los ojos al sentir aquella misma sensación que ambas jóvenes Uzumakis.

—Konan, ¿puedes sentirlo?

Su fiel compañera se giró hacia él, asintiendo con la cabeza—. Sí, y el cielo también lo hace.

Nagato no se había referido a eso, pero de todas formas, ya no volvió a cuestionar. Tal vez se trataba de otro molesto sentimiento, igual que aquel que lo inquietó hace unos pocos meses atrás hasta desvanecerse en el olvido.

Aun así había vuelto a surgir, pero esta vez le indicaba lo contrario, y tenía la intención de ignorarlo de nuevo.

Entretanto, en un área boscosa donde se podía observar un campamento, Kurotsuchi se encontraba sentada en un taburete de madera, presionando su muñeca derecha con fuerza mientras miraba la tempestad.

Ella también podía sentir lo mismo que Kitsune, y la preocupación era patente.

Aun así, ella no podía defraudar a su jefe, mucho menos a Naruto. Por lo tanto, se levantó de su asiento, dio una media vuelta y miró a aquellos hombres de Iwa que se habían agrupado en este lugar.

Uno de ellos tomó la palabra antes de que la pelinegra comandara nada—. Kurotsuchi-sama, ¿qué debemos hacer? Algo está sucediendo con Kyofu-sama.

Sí, se trataban de aquellas personas que Kurotsuchi había mencionado. Ellos se encargaron de reducir la efectividad de Iwa al capturar a varios de los grupos antes de que estos se reunieran para iniciar la invasión.

¿Por qué motivo además de ser una orden de Kyofu-sama? Ellos no lo sabían y tampoco preguntarían.

La Kunoichi había girado su cabeza hacia aquel hombre; cambió su expresión a una más severa para no reflejar su ansiedad y contestó—. Lo que Kyofu-sama nos ha ordenado. Su tropa llegará en cualquier momento y se los llevaran a estos; no podemos defraudarle.

Ladeó su cabeza en dirección a unas tiendas que contenían a unos inquietos prisioneros.

Los presentes se pararon firmemente y la saludaron antes de regresar a sus anteriores labores.

Kurotsuchi finalmente suspiró y compartió el mismo pensamiento que las anteriores féminas.

En tanto, a escasos metros de las murallas de Konoha, Menma y compañía se vieron obligados a detenerse al observar un intenso resplandor proveniente de su aldea.

Sus parpados se abrieron ante el escenario que cruzó por sus mentes, aunque fueron incapaces de articular palabra alguna debido a la potente ráfaga de viento que era acompañada por la onda expansiva que los expulsó varios metros hacia atrás.

Gritaron e intentaron cubrirse, pero no hubo nada en qué apoyarse, ya que aquella ráfaga había sido tan pujante que había arrancado los árboles desde sus raíces, e incluso estos salieron despedidos hacia atrás.

Solo tenían una opción, y esa era la de esperar hasta que la 'brisa' se normalizara.

Transcurrieron los segundos; segundos en los que no habían parado de gritar; segundos en lo que solamente pudieron preguntarse qué había sucedido en la aldea.

Todos compartían los mismos sentimientos: desconcierto y preocupación.

La onda perdió potencia luego de varios cientos de metros, lo cual posibilitó que recuperaran la movilidad de sus cuerpos.

No hubo árboles en los que apoyarse, solo pudieron aterrizar sobre las decenas de ellos que habían sido arrastrados.

Todos a excepción de Menma lograron aterrizar sin inconvenientes —aunque Sasuke tuvo algo de dificultad ya que aún se sentía cansado.

El rubio intentó poner la planta de sus pies sobre un tronco, pero resbaló debido a que seguía incapaz de canalizar su Chakra.

Hinata se acercó en su ayuda, viéndole sobándose la cabeza luego de un ligero golpe. Preguntó si se encontraba bien, a lo que el Jinchūriki contestó que sí pero que tenía un favor que pedirle.

La Hyūga indagó en aquel pedido, observando que su expresión cambió a una de seriedad—. Necesito que abras mis puntos de Chakra… Todos ellos.

Una parte de Hinata pensó que Menma estaba bromeando, pero ella sabía bien que la situación no lo ameritaba. Por tal motivo, agachó la cabeza y contestó—. Y-Yo n-no puedo hacerlo. No soy tan buena como Neji-niisan.

— ¡Pero tienes qué, Hinata-chan! Debes intentarlo —protestó, poniéndose de pie con lentitud.

La joven de ojos blancos nuevamente negó con la cabeza; ella estaba segura de que no podría hacerlo. Neji le había cerrado 120 puntos de Chakra, ella ni siquiera podía hacer los 32 golpes; era imposible.

Menma gruñó; él no quería levantarle la voz; él no quería gritar. Pero estaba desesperado, aterrado. Menma solo quería ir a la aldea y ver lo que estaba sucediendo en ese lugar, tenía que saber.

Por tal motivo, se acercó a Hinata, colocó ambas manos sobre sus hombros y la agitó levemente mientras decía—. Hinata-chan, deja de dudar; ¡hazlo ya!

Comprendían el motivo de su exabrupto; ellos también se encontraban nerviosos y asustados.

Sasuke decidió interrumpir, no porque pensaba que se estaba sobrepasando con Hinata, sino porque quería que el rubio se tranquilizara—. Menma, detente.

Menma así lo hizo, solo para mirarlo con aquella expresión de desamparo—. ¡¿Qué quieres?! ¡¿Que no viste que nuestra aldea fue destruida?! ¡Tenemos que ir! —Las lágrimas casi fluyeron; aquel sentimiento desgarrador era insoportable, necesitaba confirmar que todos se encontraban bien. Pero en su condición actual, sería imposible; ni siquiera podía moldear Chakra.

El Uchiha suspiró y continuó—. Yo lo entiendo; también quiero saber qué pasó con mi Nii-san. ¿Pero qué podemos hacer nosotros? Ya estamos cansados; gastamos gran parte de nuestro Chakra en aquella batalla, y además, no estamos al nivel del enemigo. Si fue capaz de destruir la aldea, ¿Qué piensas que seremos capaces de hacer?

Su deducción era más que acertada, y Menma lo sabía muy bien. Aun así, él quería saber, y por sobre todo, ayudar. No podía quedarse de brazos cruzados.

Por tal motivo, juntó las manos mientras miraba hacia la aldea—. No me importa; iré a proteger a mis amigos.

Sin esperar respuesta alguna, el Namikaze gritó lo más fuerte que pudo en un intento de que el Chakra de Kurama abriera aquellos puntos que Neji había cerrado.

—Por favor, Kurama. Ayúdame; debo ayudarles.

Kurama suspiró y lentamente cedió un poco de su poder—. No debería hacerlo, pero no importa lo que diga, igual irás a ese lugar. Así que solo puedo esperar a que te desmayes; eso evitará que cometas una imprudencia.

—Entonces siéntate y sigue esperando; me aseguraré de que eso no suceda. —Sus palabras estaban colmadas con determinación.

Cuando el Chakra del Kyūbi fluyó, el dolor se hizo presente, un dolor indescriptible, un dolor que no pensó que alguna vez experimentaría. Sentía que sus tejidos se desgarraban a medida que su Chakra intentaba buscar algún punto por el cual fluir con normalidad.

Apretó los dientes, tal vez con la idea de mitigar el dolor, pero en valde, ya que no creaba diferencia alguna.

Hinata le solicitó que por favor se detuviera; que pensarían en algo. Sasuke también dijo algo parecido, pero no podía hacer nada para convencer a alguien como Menma para que dejara de hacer algo.

Sakura y Shikamaru se mantuvieron al margen; no sabían que decir; estaban divididos. Querían ir pero tampoco querían; ambos contaban con seres queridos en aquel lugar, pero Sasuke también tenía mucha razón.

Ninguno obtuvo respuesta, solo vieron aquellos intensos ojos azules que no apartaban la mirada de su objetivo.

Los gritos se acrecentaron, y en el momento en que Menma creyó que no podría lograrlo, su Chakra fluyó de forma sorpresiva, casi como un caudal.

La Hyūga y el Uchiha se cubrieron los ojos ante la repentina ráfaga de viento, retrocediendo mientras veían a Menma expulsando aquel tremendo poder.

Menma no demostró felicidad; su única meta era avanzar y ayudar a los demás. Por tal motivo, movió las piernas y se dispuso a saltar, sin embargo, su cuerpo se le había hecho muy pesado, lo cual hizo que cayera al suelo.

El aura rojiza desapareció en ese preciso momento, y todos se aproximaron para ver si se encontraba bien.

Debido a que Menma cayó de frente, Sasuke tuvo que voltearlo, levantando su cabeza para verlo sudando y jadeando.

Tenía los ojos cerrados, no podía abrirlos ya que todo le dolía, y pensaba que abrirlos supondría un gasto innecesario de energía.

Sasuke sacudió su cabeza—. Te lo dije, es mejor que esperemos. Seguramente tu padre y mi hermano están bien; ellos se encargarán de todo.

El rubio abrió sus ojos lentamente mientras intentaba pararse, solamente para caer de vuelta—. N-no, d-debemos ayudar… Mi Nii-san; él está sufriendo. —Era una voz débil, pero que tenían un toque de desesperación.

Tal vez era la culpa lo que lo tenía de esta forma; la culpa de haber sido como fue con Naruto cuando fueron pequeños, sentía que debía compensarlo de alguna manera, y esa era ayudándole a superar lo que fuera que estaba sufriendo en estos momentos.

Menma no sabía lo que era, pero podía sentir ligeramente los sentimientos de odio y culpa que invadieron a su hermano, pero en especial, podía sentir algo que le decía que se alejara de él.

Pero el Jinchūriki no escucharía a esa advertencia; haría lo que fuera para poder brindarle su apoyo.

Con eso en mente, Menma se movió y con mucha dificultad se puso de pie, tambaleándose en unas pocas ocasiones debido a sus temblorosas rodillas.

Sasuke y Hinata rápidamente lo sostuvieron, y Menma solo pudo agradecer. Aun así, sus intenciones eran claras, y él no aceptaría un no como respuesta.

—Iremos a la aldea.

Los presentes, al ver la determinación en sus ojos, solo pudieron asentir y caminar en aquella dirección.

No obstante, antes de que avanzaran mucho, el rubio oyó la voz del Bijū—. Espera, descansa un poco.

—No, debo seguir avanzando.

Kurama suspiró e indicó—. Tonto, no me refiero a eso. Ya me he dado cuenta de que no me prestarás atención, así que te ayudaré un poco. Descansa al menos unos diez minutos y podré sanarte lo suficiente como para que puedas caminar por tu propia cuenta. ¿O es que acaso quieres poner en peligro a tus amigos por estar cargándote?

Tenía razón, él no podía poner en peligro a sus amigos cuando había otra posibilidad. Por lo tanto, les dijo a los demás que se detuvieran y que esperaran hasta que recuperara el aliento.

Mientras aguardaban, los presentes tragaron con nerviosismo. ¿El motivo? Habían sentido una impresionante cantidad de sentimientos negativos provenientes de la aldea, siendo el del odio el que sobresalía entre los demás.

Aun así, Menma no se dejó intimidar y permaneció quieto para recuperar sus energías.

Mientras tanto, a unos escasos cientos de metros, se encontraban dos individuos contemplando el devastado horizonte.

Uno de estos hombres era el Yamanaka, quien había escapado de la muerte luego de huir de aquel lugar donde estuvo aquella bestia repugnante. Estaba sentado en el suelo, abrazándose las rodillas mientras susurraba unas palabras.

La otra persona era el líder de la Raíz, quien literalmente había escapado de las garras de la muerte con una técnica especial, el Izanagi.

El anciano se aproximó al único sobreviviente de su antigua organización. Ya estando parado detrás de él, miró hacia abajo y le dijo que se pusiera de pie.

Le vio asintiendo y poniéndose de pie dificultosamente, mostrándole una vez más el rostro que pareció haber visto un fantasma.

No le prestó mucha atención, ya que había girado su cabeza en dirección a la aldea—. Oni-kun, ¿En qué demonios te has convertido? ¿Qué fue lo que hizo Orochimaru? —Sus puños estaban apretados y temblando; mantener la inexpresividad se estaba volviendo complicado.

Se volteó cuando oyó la voz de su acolito—. ¿Q-Qué haremos ahora, Danzo-sama?

—Retirarnos, y luego, regresarte a la normalidad.

Sus últimas palabras fueron un alivio para el Yamanaka; él solo quería olvidar lo que había visto mientras estuvo dentro de la mente de Naruto.

Danzo, por su parte, solo lo hacía porque necesitaba a Fu para que la Raíz volviera a crecer; no sería capaz de hacerlo solo.

No tenía otra alternativa, solo podía retirarse y replantarse sus objetivos. Las cosas en Konoha no pintaban bien, y todo indicaba a que empeorarían, en especial para él mismo.

Por lo tanto, dio media vuelta y corrió a vertiginosa velocidad junto con Fu hacia el pueblo más cercano.

Zona del Estadio

Devastación, desolación y ruina eran algunas de las pocas características que describían a la Aldea Oculta entre las Hojas. Una densa cortina de humo y polvo cubría en su totalidad a lo que alguna vez había sido una próspera aldea.

No hubo calle, no hubo callejón, ni siquiera rincón que no se viera afectado por aquella poderosa explosión.

Edificios, plantas y animales, todo había sido borrado como si nunca hubieran existido.

El estadio no fue la excepción, y aquellos que se encontraban en aquel lugar tuvieron la suerte de contar con aquella barrera que los había protegido.

Momentos Antes


Si Orochimaru fuera capaz de describir su estado de ánimo actual con una palabra, esa sería 'felicidad'. Se encontraba tan feliz, eufórico, tenía una sonrisa que se extendía de oreja a oreja.

El combate se había detenido abruptamente luego de que aquellos sentimientos negativos se hicieran presente. De tal modo, Orochimaru regresó a los antiguos Hokages a su lado, riendo entre dientes mientras lo hacían.

—Puedes sentirlo, ¿no es así, Sensei?! ¡¿Puedes sentir este grandioso poder?! ¡Este grandioso poder que algún día será mío! —Exclamó el Sannin con dicha pura mientras abría los brazos y miraba hacia el oscurecido cielo.

Los Cuatro del Sonido no le vieron el lado divertido, ya que sentían un terror indescriptible; no sabían lo que era aquel instinto.

—Orochimaru, ¿Qué fue lo que hiciste con Naruto-kun? ¡Tu codicia te ha llevado a cometer una gran equivocación! —Gritó el anciano con una profunda angustia en su corazón; no podía concebir lo que estaba sucediendo.

Eso que podía sentirse no podía ser Naruto, aquel niño que en algún momento había sido alguien alegre y con buenos sentimientos, pero que debido a ciertas circunstancias su camino se había desviado radicalmente.

Si bien llegó a ser alguien con profundos sentimientos negativos, esto que casi se podía respirar no era algo que Naruto produciría. Eran los sentimientos de alguien sin ninguna pizca de humanidad, alguien que no le importaba nada ni absolutamente nadie, alguien que acabaría con cualquiera sin importarle quien fuera.

Hiruzen sabía bien que Naruto podía llegar a ser muchas cosas, pero nunca una persona que pondría en peligro a quienes eran importantes para él. Y eso le entristecía mucho; Naruto se había convertido en uno de sus peores temores, una persona sin ningún gramo de humanidad.

Por estos motivos, debía evitar que Orochimaru siguiera corrompiendo a Naruto, debía darle un regalo de despedida a su preciado y amado hijo.

Miró a su bastón con una expresión de despedida, y Enma entendió con facilidad los deseos de su invocador. No se atrevió a discutir, ya que su angustia era prácticamente palpable, y si lo que haría a continuación le daría paz y tranquilidad, entonces no era quien para interferir en los nobles deseos de su compañero.

Hiruzen y sus clones miraron hacia sus objetivos y los tres juntaron las manos—. Naruto-kun, sé que estarás triste una vez que sepas que he muerto. Pero es mejor que muera por mi propia cuenta a que lo hagas tú en tu actual estado. Además, estoy seguro de que Minato hará todo lo posible para regresarte a la normalidad. Adiós, hijo.

Finalmente miró a su antiguo estudiante con gran determinación—. Orochimaru, ¡te mataré y corregiré mi antiguo error! ¡Dejarás de ser un peligro para los demás!—

El pálido desestimó sus palabras con una sonrisa—. Sensei, ya es demasiado tarde. He ganado. ¡Konoha perecerá y yo no seré quien se ha de ensuciar las manos para lograrlo! ¡Kukuku!

El Sandaime, molesto, dio un paso hacia el frente—. Soy el hombre que ha heredado la voluntad del Primero y del Segundo… la voluntad de Konoha, ¡soy el Tercer Hokage!

El maestro de las serpientes rió con burla, pero fue incapaz de agregar algo ya que Hiruzen le miró con una mirada cargada con tanta determinación que le dio un mal presentimiento.

— ¡Pero por sobre todo soy el padre de Naruto-kun! Y no permitiré que sigas jugando con él. Mi próxima técnica, la cual ni siquiera tú conoces, se encargará de que ya no seas un problema para nadie más.

Esta última afirmación molestó a Orochimaru, ya que dudaba que pudiera existir algo como eso. No obstante, no quiso arriesgarse y envió a los dos Hokages para que acabaran con el Sandaime, pero los clones se movieron rápidamente y los interceptaron, sujetándolos firmemente de sus hombros.

Acto seguido, Hiruzen inicio con la secuencia para invocar al Shinigami y poner un fin a la escaramuza.

No obstante, cuando estuvo a escasos dos sellos para finalizar con la secuencia, un intenso brillo se hizo presente, un brillo que se acercó a su posición a endiablada velocidad.

Finalmente, solo hubo oscuridad y dolor…

Actualidad


—De…monios. —Se oyó una voz femenina murmurando con mucho dolor, a ello le siguieron varios gemidos y tosidos debido al espeso polvo que disminuía la visibilidad en un cero por ciento.

Miró hacia los lados, expresando en reiteradas ocasiones el nombre de sus compañeros y el de Orochimaru, obteniendo como respuesta gruñidos de dolor.

El dolor que ella sentía era innegable; se había roto varios huesos y se había golpeado la cabeza luego de que la barrera hubiera cedido ante aquella explosión.

Milagrosamente, sobrevivió, pero su estado era muy grave, tal vez sería capaz de salir caminando, pero no más que eso. Aunque gran parte de su supervivencia tuvo que ver con el hecho de que había logrado activar su Marca de Maldición al nivel uno, al igual que sus compañeros.

Se paró y deambuló hacia el lugar donde provenían los quejidos, notando que el polvo estaba asentándose y por lo tanto, aumentando la visibilidad.

Pareció que los demás ninjas del Sonido pensaron en lo mismo ya que se agruparon en el centro, lugar donde un herido Orochimaru se encontraba.

Si bien Orochimaru no había participado mucho en la batalla, mantener a ambos Hokages bajo control era algo que ocasionaba un gasto de Chakra masivo, y por tal motivo dejó que los revividos se encargaran del Sandaime.

Por lo tanto, no tuvo suficientes energías para protegerse de la potente explosión. Y ya que le había dejado malherido, ya no había sido capaz de mantener a los Hokages por más tiempo y estos se convirtieron en cenizas para por fin desaparecer.

Hiruzen tampoco fue la excepción; se encontraba tumbado en el piso, totalmente agotado. A su lado se encontraba Enma —quien logró resistir al impacto gracias a su forma de diamantina—, arrodillado mientras le tomaba el pulso.

Suspiró de alivio al sentir los latidos. Seguidamente, giró su cabeza hacia los invasores y tomó posición de defensa, viendo a los jóvenes ayudando a Orochimaru a ponerse en pie.

—Parece que me encuentro en desventaja… ¿Quién lo diría? —Orochimaru reflexionó con una sonrisa.

—No se preocupe, Orochimaru-sama —habló Jirobo—, nosotros podemos acabarlo. —Había mucho cansancio en sus palabras pero por sobre todo, confianza.

Orochimaru rió antes de ponerse grave—. No, ustedes no podrán contra Enma. Nos retiraremos, dejaremos que Naruto-kun se encargue de ellos; tome una buena decisión al darle esa marca.

— ¡Ni creas que te dejaré huir! —Exclamó Enma, lanzándose al ataque.

Sin embargo, todos usaron Shunshin's para alejarse de la zona.

El Rey Mono maldijo y estuvo por ir a cazarlos, pero la cansada voz del Sandaime lo detuvo—. No, Enma. Déjalos, dentro de poco desaparecerás; estoy quedándome sin Chakra.

El primate se cruzó de brazos y miró hacia él mientras caminaba hacia aquel lugar—. Está bien, ¿quieres que te lleve a mi país? Podríamos descansar allí hasta que todo este alboroto se termine. Si fue el mocoso quien hizo esto, entonces aun te encuentras en peligro. Aún puedo sentir esa terrorífica presencia.

Hiruzen contempló esa idea, quedarse implicaba ponerse en peligro y que Naruto hiciera algo de la cual se arrepentiría después, pero irse tal vez implicaba huir y cobardía.

No obstante, prefería la segunda alternativa antes de que sucediera algo que solo hiciera enojar más al descontrolado Jinchūriki.

Hiruzen susurró la respuesta mientras cerraba los ojos debido al agotamiento—. Llévame…

Enma se desvaneció en una nube de humo, y al llegar a su lugar de origen, realizó una contra-invocación para llevar el cuerpo inconsciente de Hiruzen y otorgarle los cuidados necesarios hasta que las cosas en Konoha se tranquilizaran.

Zona del Compuesto Hyūga


Las cosas en este lugar no fueron distintas, incluso con la ayuda del clon de Kyofu. Momentos antes de la explosión, éste había aparecido en ese lugar y ordenó a todos que se agruparan si querían sobrevivir.

Casi nadie se atrevió a objetar ya que estaban un poco al tanto de la situación, sus Byakugan les permitían observar los acontecimientos de la batalla y sabían que éste hombre había estado ayudando al Hokage. Además, esas partículas flotantes no hacían nada más que darles un mal presentimiento.

Los primeros en acercarse habían sido Hanabi y Neji; ellos sabían que se trataba de Naruto, no porque lo hubieran visto con ese traje en el pasado, sino porque les había comentado sobre el rol que tenía en las Naciones Elementales y el disfraz que utilizaba en dicho rol.

Ellos intentaron no hablar con el clon, pero Hanabi no había podido evitar poner un brazo sobre su hombro mientras aquellos fragmentos golpeaban con dureza contra la barrera.

Estuvo asustada al igual que todos los demás, pero la tranquilidad del clon incluso en un momento como este le transmitió la seguridad que necesitaba.

Cuando el clima regresó a la normalidad, los presentes enaltecieron a su salvador.

Por su parte, dicho hombre sabía que las cosas estaban lejos de terminarse, y por tal motivo decidió mantener la barrera; podía sentir una muy intimidante presión en el ambiente.

Sabia decisión, ya que momentos después, toda el área se había iluminado por una potente luz que arrasó todo consigo.

El clon puso todo de sí para resistir, y aunque había logrado oponer resistencia a gran parte del impacto, fue incapaz de hacerlo en su totalidad y no pudo evitar desvanecerse debido al gasto Chakra, lo cual hizo que los Hyūgas recibieran el resto del impacto.

Cuando los presentes comprendieron lo que había sucedido, varios de ellos se agruparon para cerciorarse de que todos estuvieran allí.

— ¿Se encuentra bien, Hanabi-sama? —Preguntó Neji, aproximándose con su mano derecha sobre sus costillas.

A diferencia de los demás, Hanabi no presentaba ningún tipo de daño. Nadie supo por qué, a diferencia de la joven—. Sí, él me protegió.

Debido a que estuvieron muy apretados en aquella barrera, Neji había sido incapaz de ver lo que el clon había hecho. Sin embargo, las palabras de Hanabi fueron más que suficientes.

Dio unos pasos más y extendió su mano para ayudarla a levantarse. La pelinegra agradeció la ayuda y sacudió sus prendas una vez que estuvo de pie.

Miró a los lados, adecuándose al nuevo paisaje que le hizo sonreír con cierta felicidad, aunque decidió guardarse su opinión ya que algunos miembros de la familia principal se encontraban cerca.

— ¿Crees que estará bien? —Indagó mirando al pelinegro, refiriéndose a Naruto.

—Solo podemos esperar, de seguro encontraran una forma de derrotar a aquella cosa.

Finalmente, ambos activaron sus Byakugan y miraron hacia la zona del combate.

En otro punto de la aldea, específicamente en la Roca Hokage, la situación tuvo una consecuencia favorable. El clon de madera logró resistir con más efectividad debido a que contaba con mayor Chakra. Aun así, la situación lo había dejado bastante agotado, motivo por el cual ya no había sido capaz de mantener a todos sus clones.

Jadeante y sudoroso contemplaba su alrededor sentado en el piso. Los aldeanos le habían rodeado y preguntado si se encontraba bien, además de agradecerle profundamente por su esfuerzo.

El clon no había respondido nada, ya que se encontraba ocupado recuperando su aliento. Podía ver a Ino y Tenten cerca, mientras que Yugao se encontraba en otra zona del refugio haciéndole compañía a Anko.

Las féminas no dijeron nada, aun cuando tenían un intenso impulso de otorgarle algún tipo de apoyo. Pero en situaciones como éstas, ellas sabían que Naruto no necesitaba de eso; necesitaba concentración y que no hubieran cosas que pudieran preocuparle.

Él era así; fue criado de tal forma, y nunca se había encontrado con la antítesis de sus ideales.

—Tienes que usar mi Chakra; ya no tienes otra opción —la bestia en su interior al fin expresó su opinión.

Era la opción más lógica, pero la más riesgosa; el clon no deseaba revelar su identidad—. No, ya encontraré una solución.

Kurama le restó importancia a su decisión y decidió prestar atención. El Shinobi se puso de pie, tambaleándose un poco debido al cansancio, incapaz de caer gracias a la ayuda de los aldeanos que rápidamente le habían sostenido.

Kyofu agradeció la ayuda, pero el Jinchūriki solo sentía asco y desprecio por haberles salvado la vida ya en varias ocasiones.

Miró hacia el frente, pisoteó el piso unas veces para quitar el calambre de sus pies y finalmente caminó en dirección al hueco que había hecho cuando la explosión había finalizado.

Al estar parado en el borde, Kyofu miró ligeramente hacia atrás para decir—. No tienen de qué preocuparse; nosotros saldremos victoriosos. Y una vez que esto se termine, les repondré todo lo que han perdido.

Algunas personas casi rompieron a llorar ante la generosidad de este hombre, mientras que otros se preguntaban cómo un hombre tan amable y bondadoso podía existir.

Ignorantes eran ellos de sus verdaderas intenciones, y solo podían vivir engañados ante aquellos falsos discursos.

— ¿Ya tienes un plan?

Con un bufido, Naruto negó mentalmente—. ¿Plan? Ninguno. ¿Idea? Una, pero no sé si funcionará.

—Pues esperemos que lo haga, o tú, yo, y cualquiera que te importa, estarán perdidos.

El rostro de Naruto solo pudo reflejar una cosa, y eso era determinación—. Eso no sucederá —afirmó mientras miraba hacia atrás, específicamente hacia las dos Genin.

—No necesito oír más. Ahora ve allí y pon en marcha esa idea.

El clon miró hacia el frente y ajustó su cinturón—. Dalo por hecho.

Finalmente dio un brinco para volver a la zona de la batalla.




Notas:

Capítulo de transición, por eso fue corto.

En el siguiente posiblemente se dará la conclusión de este arco.

Bueno, ¿algo de qué hablar sobre este capítulo? Creo que no hay mucho, tal vez hacer mención a lo de Nagato y tal vez lo que Kyofu está planeando por eso se muestra tan amable.

Pero no profundizaré mucho en ello por ahora.

Por cierto, ¿recuerdan que dije que eliminaría 4 OC's? Pues decidí eliminar prácticamente a ambos escuadrones, solo Genji y Kitsune permanecerán. El resto, adiós.

Ahora, hubo un malentendido. Cuando dije 'decepción' no me refería a que abandonaría la historia. Dejo en claro que no lo haré, y si no actualizo más, sería por cuestiones médicas y nada más (no estoy diciendo que las tenga ahora, solo digo que esa sería la única razón).

Mención especial a Rinne Rikudo por la gran ayuda que me está dando al revisar los primeros capítulos. Muchas gracias.

Por cierto, la gente pide capitulos largos, pero bueno, ya veré como se desarrollan las cosas de aquí en adelante. Por el momento, capitulos de acción (como el anterior) serán largos, y los de transición (como este) serán más cortos.

Bueno, eso sería todo por ahora.

Hasta la próxima.
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Summlaris escribió:Los Uchiha han perdido su esencia, han pasado a ser los rock lee de la época. Normal la desbandada de seguidores que sufren.
Los senju son los nuevos uchiha.


Summlaris escribió:los pro-uchihas teneis tanto futuro en este foro como los uchiha contra los senju

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Mensaje #26 por Rock-kun » Lun Jun 06, 2016 6:28 am

Un capítulo corto de transición, en donde se vieron las reacciones de varios personajes tras la devastación que causó Naruto con su mega ataque que borró de la faz de la tierra a Konoha.

Karin fue trasladada rápidamente al hospital del país de las Olas gracias a la tele transportación de Kizune. Aparte que por una maniobra algo complicada del enmascarado en darle chakra a la pelirroja, logra junto con los médicos despertarla para que ella se aplique a sí misma su habilidad de curación. Luego de haber escapado de la muerte, Karin comienza a mortificarse por lo que le pasó a Naruto, pero gracias a las palabras de Sai pudo recuperar su confianza y ponerse la meta de hablar con Naruto en un futuro sobre lo que pasó en Konoha.

El Sandaime iba a usar el sello de la Parca para vencer a Orochimaru, pero debido a la explosión que causó Naruto no pudo realizarla y por ende no se sacrificó por el bienestar de Naruto. Por ahora, el viejo Hokage le pide a Enma que lo lleve al mundo de los simios para poder recuperarse y ayudar a Naruto, porque tiene la sospecha de que lo va a necesitar cuando todo esto acabe.

Danzou está furioso al ver que su Raíz está acabada junto con sus planes y maldice a Orochimaru por todo lo que ha pasado. Así que por ahora sólo va al pueblo más cercano para recuperarse de sus heridas y ver que puede hacer para recuperar todo lo que ha perdido, ya que las cosas en Konoha sólo van a empeorar más y más.

Por último, Menma está decidido en ir a ayudar a Naruto aunque le cueste la vida, ya que se siente culpable de la vida que ha tenido que llevar su hermano. Por el momento el joven sólo puede esperar a que Kurama le cure su cuerpo para que pueda ir a Konoha y no ponga en peligro la vida de sus amigos.

¿Qué pasará con Naruto en su modo Spawn?

¿Podrá Kyofu y su plan detener a su otro yo antes de que siga empeorando todo?

¿Qué será del rubio cuando todo esto termine?

Espero que en los próximos y largos capítulos se respondan estas preguntas. :evil:
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Mensaje #27 por Kamen Rider Predator » Lun Jun 06, 2016 9:47 am

Un gran capitulo a pesar de lo corto que fue, ¡pero qué importa eso, por fin Konoha fue destruido! Le alegro de que Hiruzen no haya muerto como en el Canon al querer invocar al Shinigami y que ahora se está recuperando con los monos gracias a Enma.

¡Ha ha! Danzō perdió Raíz y se quedó sin Konoha xDDDD, ojala que ahora se quede sin nada ya que será imposible de recuperarse. Por eso le dedico esto XD

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Para Menma le diré esto, ¡¡¡vas a morir si vuelves a meterte en sus asuntos!!!

Y lo mejor de todo es que Karin se salvó, menos mal que no se murió porque mi hermana capaz que te mate si la declaras muerta. Como siempre haces un gran trabajo con tu historia, ya quiero ver que pasara con Naruto y si su clon se le ocurre algún plan para detenerlo, nos leemos luego.
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Mensaje #28 por TheMk5000 » Lun Jun 13, 2016 7:05 am

Solo puedo decir que estoy impresionado, me tomo muchas horas leer todos los capítulos y estoy gratamente satisfecho, es una muy interesante historia. Espero ver cómo termina esta parte de la historia.
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Cuando la noche se hace eterna y miras las estrellas que quieren ser infinitas pero a la vez saben que algún día desaparecerán, te vienen a la mente aquellos recuerdos que están grabados en tu alma con soledad, el porqué lo hacemos es confuso, incluso ilógico pero la única verdad es que están ahí atados a nuestro ser, pero el cómo llevemos esta pesada carga llamada pasado es cuestión de cada uno.

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Mensaje #29 por Wbaez93 » Mar Ago 23, 2016 4:02 am

Omake 4: Cambio


"Omake 4" | +
Sí, ya sé. ¿Otro Omake?

Sin embargo, les invito a que lo lean. Es sumamente necesario para que sepan algunas cosas que se desarrollaran en el próximo y los próximos capítulos.

Para que tengan una idea de lo que trata este Omake, pues es básicamente sobre la infancia de Naruto. Desde sus inicios hasta el momento de su radical cambio (del que Hiruzen hablaba en capítulos pasados).

Así que, agradecería que lo leyeran y que dejaran sus opiniones, es al capítulo que le he dedicado mayor tiempo.




Humano hablando—. Interesante.

Humano pensando—. Creo que lo asesinaré.

No Humano hablando—. No mereces ese poder.

No Humano pensando—. Detenerlo es lo primordial.

Técnicas/ Nombres desconocidos—. ¡Mokuton Hijutsu Jukai Koutan!

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.




Cambio


1 de Octubre


En un cuarto húmedo, maloliente, con ventilación e iluminación nula, se encontraba un pequeño niño pelirrojo que cumplía tres años de edad en este día.

Su vida, desde que tenía memoria, no había sido color de rosas, aunque tampoco había sido oscuridad total. Entre los golpes, malas raciones e insultos de las encargadas, hubo ciertas personas que al menos le trataban con neutralidad; no con compasión.

Y eso había sido más que suficiente para que el pequeño Jinchūriki no cayera en el más profundo de los abismos desde tan temprana edad. Incluso no llegó a tener rencor con aquellas personas que demostraban sin pudor su desprecio hacia él, su resolución siempre había sido la de mostrarles una radiante sonrisa, tal vez con la esperanza de que algún día le reconocieran.

La noche anterior había sido igual que las demás, así que no se sentía muy emocionado por este 'día especial'; otro típico día en el que no esperaba que sucediera nada inusual.

Aparentemente, estuvo equivocado. ¿El motivo? No había sido despertado como en las anteriores ocasiones, ocasiones en las que golpeaban la puerta y gritaban escandalosamente.

En esta ocasión fue despertado por una fría voz—. Ya levántate, mocoso.

Abrió sus ojos ligeramente, viendo a la encargada del lugar mirándole con odio puro—. Muy bueno días, señorita —saludó el pequeño, no queriendo incurrir a la ira de esta mujer.

La fémina, por su parte, se volteó y le aventó una toalla y ropa limpia—. Ve a asearte y luego ve inmediatamente a la dirección.

El pequeño miró con gran confusión al pedazo de tela, no entendiendo por qué quería que se aseara. Hoy no le tocaba; apenas había pasado una semana desde su último baño, cuando lo normal era que lo hiciera cada mes.

—Pero señorita, hoy no me toca.

—Tan solo haz lo que se te dijo —contestó, mostrando una regla de madera.

El pequeño lo entendió al instante, así que recogió los objetos, y se dirigió al precario baño que utilizaba para asearse.

La directora, al verlo alejándose, solo pudo sonreír y pensar—. Ya no serás problema mío, maldito demonio.

Caminó sin prisa hasta su oficina para preparar los papeles para deshacerse de Naruto de la institución.

Momentos después


Nerviosismo, ese era el sentimiento actual del chico pelirrojo. ¿La razón? Cosas 'inusuales' estaban sucediendo.

En primer lugar, tuvo un despertar 'tranquilo'. Seguidamente, pudo asearse mucho antes de los días normales. Y finalmente, tuvo un desayuno cuantioso, casi como si se encontrara en el corredor de la muerte, a horas del inminente final.

Ahora se encontraba parado frente a la puerta, oyendo a unas personas conversando en la dirección. Una era la voz de la 'bruja' mientras que la otra era una desconocida, la de un hombre mayor.

Transcurridos los minutos, el niño oyó a la mujer diciéndole que pasara, así que con mucho nerviosismo, el pequeño giró el picaporte e ingresó a la habitación.

Allí dentro vio a un sexagenario, quien le dedicó algo que hasta el día de hoy parecía lejano, incluso imposible; una calurosa sonrisa.

El pequeño inevitablemente agachó su cabeza, confundido ante tal inusual expresión. Aun así, escondía una pequeña sonrisa que no quería revelar debido a la pena—. ¿S-Sí, se-señorita? —preguntó, aún con la cabeza agachada.

—¡Mocoso, esta persona frente a ti es Sandaime-sama! ¡Levanta la cabeza y muestra tus respetos! —exclamó la directora, golpeando su regla contra el escritorio. Esto lo asustó, pero también lo sorprendió.

Con los ojos bien abiertos, se aproximó a aquella persona para hacerle una reverencia—. ¡Un gusto conocerle! ¡Disculpe mi atrevimiento! —En realidad él no sabía qué era un 'Sandaime', aun así demostró sus respetos.

La persona en cuestión negó con su cabeza y se puso de rodillas, colocando sus brazos sobre sus hombros antes de levantarle la vista. Una vez que sus ojos hicieron contacto, el anciano volvió a sonreír—. No te preocupes, Naruto-kun. No me siento ofendido, es más, me siento muy feliz por al fin conocerte. —Sus palabras poseían tanta sinceridad que el joven reflejó un ligero sonrojo.

—¿D-De v-verdad? —preguntó con incredulidad, casi al punto de desbordar de felicidad, más aun cuando vio a ese hombre asintiendo y sonriendo.

Por tal motivo, el 'huérfano' mostró una sonrisa tan radiante que el veterano no pensó que este niño fuera alguien que hasta el momento solo había conocido a la soledad.

La interacción se detuvo cuando la mujer, quien era cualquier cosa menos una señorita, habló—. Disculpe, Sandaime-sama. ¿Qué dice si pasamos al motivo de esta reunión? —Había mucha impaciencia en el tono de voz, incluso algo de felicidad.

El antiguo Hokage se puso de pie, acariciando el cabello del pelirrojo antes de voltearse hacia aquella gruñona mujer—. Por supuesto, prosigamos.

La mujer asintió y miró hacia el joven de ojos rojos—. Escucha bien, mocoso. Este es tu último día en esta institución, de hoy en adelante, ya no seremos responsables de tu vida. Así que toma tus cosas y vete de aquí. —Fue una orden más que nada, una orden que deseaba que se cumpliera inmediatamente; ya no soportaba ver a aquella 'molesta criatura'.

El infante comprendió en cierta forma el significado de esas palabras. Por un lado, sentía miedo ya que no sabía qué sería de él allí afuera, aunque también sentía felicidad ya que al fin sería capaz de ver el mundo exterior.

—¿A dónde i-iré? —preguntó tímida y nerviosamente.

La mujer estuvo por responder, pero Hiruzen se adelantó debido a que ya no quería que siguiera molestándole—. Vendrás conmigo, Naruto-kun. Me he enterado que hoy es tu cumpleaños, así que, ¿qué me dices si vamos a festejarlo?

El pequeño se giró con incredulidad hacia él, sollozando mientras hacía el esfuerzo para contener las lágrimas—. ¿De verdad? —Al final ya no pudo contenerlas, y su sollozo se intensificó.

Agachó la cabeza para ocultar las lágrimas, llevando su puño derecho hacia sus ojos para intentar detenerlas. Fue imposible, ya que solo aumentaron al sentir un muy inusual pero agradable contacto.

El viejo Hokage, con una cálida sonrisa en su rostro, se había arrodillado y cargado a Naruto en sus brazos, otorgándole un suave abrazo.

La mujer, indignada, expresó—. Sandaime-sama. Debería tener cuidado, esa cosa podría…

Fue incapaz de terminar ya que Hiruzen le dedicó una mirada que casi la obliga a mojarse los pantalones—. No se preocupe, 'señorita'. Naruto-kun y yo ya nos vamos, y no se preocupe por sus cosas, yo le daré unas nuevas.

Naruto apretó el abrazo al oír eso último, agradeciendo desde lo más profundo de su corazón a este hombre que finalmente iluminaba su turbio porvenir.

Mientras tanto, el Sandaime caminó en dirección a la puerta, mirando hacia el pequeño, quien aún no quería levantar su rostro debido a las lágrimas—. Vámonos, Naruto-kun. Hoy es tu día. —Finalmente salieron del edificio rumbo a la aldea.

Durante el corto recorrido entre la entrada del orfanato y su salida, el pelirrojo se calmó debido al piar de los pájaros, la suave brisa del viento y los calurosos rayos del sol.

Todo esto era nuevo para él; su vida se resumía en aquellas sucias y malolientes paredes. Abandonar aquel lugar no era una opción, y en el remoto caso de hacerlo, era solo para tomarse sus baños mensuales o porque algunas de aquellas mujeres recordaban su existencia.

Las lágrimas de felicidad se habían convertido en una sonrisa que se extendía de oreja en oreja, una que el viejo Hokage notó y le contagió.

Observó a Naruto mirando en todas direcciones, haciendo gestos de sorpresa por casi por todo lo que veía. Y como quería observar todo desde un mejor ángulo, el 'huérfano' pidió al sexagenario si podía cargarlo en sus hombros.

El hombre aceptó con mucho gusto y colocó con suavidad al pequeño en ese lugar, disfrutando de sus reacciones al mismo tiempo que abandonaban aquel lugar.

Salieron a la calle, y la gente saludó al Sandaime, incluso a Naruto ya que por el momento ignoraban su verdadera identidad.

Pero no pasó mucho hasta que los susurros iniciaran debido a su inusual apariencia. Confusión, miedo, y finalmente, odio.

Fue casi como la peste, la noticia fue tan infecciosa que en pocos minutos toda la aldea ya se había enterado de que 'el demonio había salido de su jaula'.

No se atrevieron a hacer nada debido a que se encontraba con el antiguo Hokage, cosa que hizo creer a los presentes que había 'utilizado' sus 'poderes demoniacos' para ponerlo a su merced.

El pequeño notó aquellas miradas de desprecio y odio; si bien se había sentido triste porque las personas del exterior eran iguales, la felicidad que sentía en estos momentos opacaba cualquier dolor.

Así que mientras seguía mirando hacia los alrededores, a lo lejos vio algo que le llamó bastante la atención—. ¡Eres tú! ¡Mira, allá! —exclamó, apuntando sus dedos en reiteradas ocasiones hacia la Roca Hokage.

El peliblanco sonrió—. Allí se encuentran esculpidas los rostros de las personas que se convirtieron en los líderes de esta aldea.

—Wow, ¡así que eres alguien famoso! —gritó, zarandeando sus piernas mientras sonreía.

El Sandaime volvió a sonreír mientras entraba a una tienda—. Tan solo fui la persona que veló por el bienestar de la aldea en mi época, ahora ya me encuentro retirado; alguien más joven ha ocupado mi lugar.

—¡Entonces debe ser alguien tan genial como tú!

Hiruzen se sintió triste en ese entonces, pero no quiso que el pequeño se diera cuenta de ello y solo asintió—. Así es, Naruto-kun. Ahora te compraré algo de ropa nueva.

Lo bajó en el piso, fijándose que los encargados y los clientes estaban fulminando a Naruto con sus miradas, pero una mirada suya fue suficiente para dejar en claro sus intenciones.

Miró al pelirrojo y le dijo—. Ahora ve y elige todo lo que te guste.

—¿D-De verdad? —preguntó con voz rota, casi a punto de romperse a llorar.

No obstante, una caricia de Hiruzen como una calurosa sonrisa de por medio lo evitaron, ya que hicieron sonreír al infante—. Por supuesto, hoy es tu cumpleaños.

Le vio dando algunos brincos y finalmente correr a toda velocidad hacia los estantes para elegir todo lo que le gustara.

Una hora después, Naruto y Hiruzen caminaron hacia los probadores.

Hiruzen no quiso dejarlo solo, así que le dijo que dejara la cortina abierta; el viejo Hokage no quería sacarle el ojo de encima por ningún instante, no confiaba en aquellas miradas cargadas de malicia.

El chiquillo no vio problema alguno y rápidamente se quitó sus desbaratadas y sucias prendas para ponerse las nuevas y limpias.

Felicidad y tranquilidad, en solo eso podía pensar mientras observaba al pequeño Jinchūriki disfrutando de esta experiencia.

Le miró con aquella sonrisa que Naruto le había contagiado, esa radiante sonrisa que parecía capaz de alejar cualquier tipo de malos sentimientos.

Pero esta peculiar habilidad era solo en el caso del eufórico pequeño, y el viejo Hokage muy rápidamente había comprobado que él no contaba con tal habilidad.

¿El motivo? Justo cuando había pensado que no tenía nada de qué preocuparse, nada de qué afligirse, nada de qué culparse; había visto a Naruto quedando en su ropa interior y revelándole una horrorosa visión.

Una visión que le hizo cubrirse la boca para ocultar su expresión de sorpresa mientras sentía un muy desagradable nudo en la garganta.

Había pasado mucho tiempo desde la última vez en que Hiruzen se había preguntado sobre la maldad de los seres humanos. Frente a él, una visión que desearía no haber visto… No, que deseaba que no hubiera existido.

Cicatrices de todo tipo, desde mordeduras hasta quemaduras. Su cuerpo se encontraba totalmente estropeado, y aunque el niño no reflejaba dolor o tristeza, el saber lo que tuvo que pasar para conseguir esas cicatrices solo le hacía sentirse miserable.

Qué tonto había sido al creer que las personas de este pueblo comprenderían que se trataba de un niño, y aunque fuera lo que ellos decían que era, aún seguía siendo uno. Qué tonto había sido al esperar que ellos comprendieran algo tan sencillo como eso.

Por tales motivos, el anciano se había puesto de pie y se aproximó al joven, arrodillándose frente a él una vez que estuvo cerca.

No había palabras que compensaran el sufrimiento que había atravesado, solo podía ofrecerle un abrazo.

Si bien el joven Jinchūriki no supo por qué le estaba abrazando, él reciprocó el gesto en silencio, sintiendo los sentimientos que el anciano transmitía en ese tacto.

Cuando el abrazo terminó, Naruto no indagó en el motivo, solo sonrió para quitarle esa triste expresión de su rostro, cosa que pareció funcionar.

—Ahora, Naruto-kun, llevemos estas cosas y prosigamos con tu cumpleaños.

El pelirrojo no necesitó oír más y rápidamente juntó todas las prendas con la ayuda de Hiruzen, dirigiéndose hacia la caja más cercana para pagar por los artículos.

Horas después


Dicha, euforia, felicidad absoluta. Este día había sido una jornada impensada para el joven infortunado; había realizado lo que hasta ahora pensó que sería un sueño.

Fue a la heladería, al parque de diversiones, al cine, al parque, y a la Academia Ninja. Hiruzen le había dicho que allí se formaban los Ninjas que protegerían la aldea, y como Naruto desconocía su significado, el Sandaime no tuvo inconvenientes en darle una muy profunda instrucción sobre el mundo Shinobi.

Mientras iniciaba con su explicación, el Tercer Hokage fijó rumbo a su hogar para finalizar esta maravillosa jornada.

Las expresiones de los aldeanos era algo que sería muy difícil de ignorar, pero gracias a aquella zorruna sonrisa, Hiruzen desestimó todas aquellas ingratas actitudes.

Al finalizar su explicación, Hiruzen miró hacia arriba y le preguntó si lo había entendido—. ¡Por supuesto! ¡Quiero ser un ninja cuando crezca! ¿Tú me enseñaras, abuelito?

Esa última palabra dio un vuelco a su corazón, un vuelco que incrementó sus latidos y que envió más sangre a través de sus venas, todo debido a la felicidad que había sentido.

Intentando ocultar la voz rota que estaba seguro que saldría si articulaba palabra alguna, el anciano se aclaró la garganta antes de contestar—. Claro, Naruto-kun. Pero primero debes convertirte en un Chunin, luego yo te tomaré como mi discípulo. ¿Qué dices? —Una sonrisa fue su respuesta, y Hiruzen sonrió por igual.

Continuaron con la caminata en silencio, hasta que Naruto preguntó una duda que había tenido desde que tuvo conocimiento de la palabra—. Abuelito… ¿Tú conoces a mis papis?

El Sandaime quedó congelado en su sitio; esa pregunta le había tomado con la guardia baja. Naruto notó su incertidumbre, por tal motivo, expresó—. Ya veo, entonces es verdad.

—¿Q-Qué cosa? —preguntó con nerviosismo; Hiruzen no sabía qué decirle.

Si le decía que sus padres estaban vivos, entonces creería que estos le abandonaron a su suerte. Pero si le decía que se encontraban muertos, entonces cualquier tipo de reconciliación con Minato sería muy difícil. Y ese era uno de sus mayores anhelos, que Minato por fin reconociera a Naruto y que fueran la familia que debieron de haber sido.

Miró hacia arriba, viendo que había agachado la cabeza con tristeza—. Que ellos me abandonaron porque tampoco me querían.

—¿Quién te ha dicho eso? —preguntó con indignación, bajando a Naruto al suelo.

Si bien había algo de verdad en esas palabras, su indignación provenía más por el lado de Kushina, y Hiruzen no quería que Naruto viviera con una mala idea.

—Sí, yo conocí a tus padres —prosiguió, haciendo que los ojos del pequeño se abrieran de la emoción.

Lo volvió a cargar sobre sus hombros debido a que se había tranquilizado—. Tu madre fue una maravillosa mujer, de las mejores. Era simpática, pero también ruda, pero por sobre todo, muy amorosa.

—¿Y-Y qué pa-pasó con ella? —cuestionó el pequeño con voz rota.

Hiruzen suspiró con pesar—. Lastimosamente falleció el día de tu nacimiento, no hubo nada que pudiéramos hacer. Pero créeme, ella te amó y seguirá amándote desde el más allá; tal vez incluso esté observándote ahora mismo. Así que crece de una forma en que harías orgullosa a tu madre.

Con una de sus zorrunas sonrisas, el pequeño contestó mientras llevaba una de sus manos al pecho—. ¡Claro que lo haré! Yo también seré como mi madre. —Hizo una pequeña pausa, oyendo la risa de alegría del anciano.

—¿Y-Y mi Oto-chan? —Nuevamente hubo nerviosismo en sus palabras.

Esto sería difícil, pero Hiruzen dijo lo primero que se le ocurrió; no quería matar todas las esperanzas del muchacho.

—Tu padre es un gran Shinobi, uno excepcional. Es tan fuerte que los enemigos huían ante su mera presencia; no había nadie que pudiera hacerle frente.

—Wow —silbó sorprendido.

—Sí, pero. —Con una pequeña pausa, y suspirando mentalmente, prosiguió—, desapareció en combate antes de que tú nacieras. Parece que se topó con un rival excepcional y tuvo una feroz batalla. Sabemos que no se encuentra muerto, pero no podemos encontrarlo; tal vez no puede encontrar el camino de regreso. Pero aun así, nosotros estamos haciendo grandes esfuerzos para encontrarlo.

Fue una mentira tonta, absurda, que nadie creería si se la dijeran. Pero Naruto estaba desesperado, quería algo de amor y aferrarse aunque sea a la mínima esperanza de que alguno de sus padres estuviera con vida y que por supuesto, pudiera amarle.

Aunque también era un niño de apenas tres años, y no sería muy ilógico que creyera en sus palabras—. M-Mi Oto-chan entonces sigue con vida, y si regresa, podremos vivir juntos. ¿Verdad?

—Sí, Naruto-kun. Esperemos que lo encontremos o que él regrese lo antes posible, estoy seguro de que se pondrá muy feliz de verte.

Con sus pequeños brazos, Naruto rodeó la cabeza de Hiruzen mientras pegaba su barbilla contra su cabeza—. G-Gracias, abuelito; gracias por contarme esto.

Estaba temblando, y Hiruzen podía sentir unas cálidas gotas cayendo sobre su cabello.

Él sonrió, aunque se encontraba algo triste por haberle mentido. Pero era mejor a que le contara la cruda realidad, cosa que le habría metido un gran lío de haberlo hecho; pero no le temía a las represalias, solo le preocupaba el bienestar de Naruto.

Una vez que esa conversación había finalizado, continuaron el recorrido a su morada en silencio.

Minutos después – Residencia Sarutobi


Naruto se había maravillado por las decoraciones y la estructura del edificio en sí. El interior era agradable a la vista, y no podía creer que alguien pudiera vivir en tan atrayente lugar.

Hiruzen pudo notar su encanto, aunque no comentó sobre ello. Solo le dijo que esperara unos momentos ya que le tenía una última sorpresa.

Esperó con emoción; quería saber cuál otra sorpresa de las tantas que le había dado hoy le daría a continuación.

Esperó sentado en el sofá de la sala, mirando alrededor para adecuarse a esta morada—. ¿Viviré aquí de ahora en más? —pensó con una sonrisa.

Al cabo de unos minutos, oyó la voz de Hiruzen llamándole desde el comedor. No supo por qué no había regresado, pero no era como si le importara.

Se puso de pie y caminó en aquella dirección, divisando una oscura habitación al final del pasillo.

Sintió miedo; odiaba la oscuridad, la aborrecía, más ahora que había experimentado una luz como nunca antes lo había hecho.

Aun así, confió en aquel hombre responsable de enseñarle aquella 'luz'.

Estuvo por llamar a su nombre hasta que las luces se encendieron repentinamente y oyó—. ¡Sorpresa!

Cerró los ojos al oír unas ligeras explosiones, pero las abrió al sentir algo cayendo suavemente sobre su cabeza.

Era confeti, y aunque Naruto no sabía lo que fuera, se sintió maravillado por la cantidad de colores.

Esta vez miró hacia el frente, lugar donde podía oír las risas y los aplausos de algunas personas.

Vio a Hiruzen; un hombre muy alto con cabellera blanca que le llegaba hasta su cadera.

Un joven de unos catorce años de cabellera negra con grandes ojeras, y un hombre mayor junto con una jovencita; ambos tenían unos uniformes de cocina.

No tenía idea de quienes eran, pero solo podía estar contento por sus presencias. Tal vez eran personas que no le odiaban.

Se aproximó, viendo que todos los presentes le saludaron por su nombre, incluso le dieron algunos presentes.

Las personas con uniformes de cocina se introdujeron como Ayame y Teuchi, agregando que habían abierto un puesto de ramen hace unas semanas. Naruto no supo qué era eso, aun así le obsequiaron varios paquetes de Ramen instantáneo; Hiruzen dijo que le enseñaría a prepararlos después.

El hombre alto hizo una presentación ridícula, pero que el pequeño encontró divertida. No dijo su nombre, pero sí le había entregado una billetera en forma de un sapo, además de un pequeño peluche del mismo animal. También tuvo intenciones de regalarle un 'cierto libro', pero el Sandaime lo detuvo al percatarse de sus intenciones.

Finalmente se aproximó el joven pelinegro, quien le obsequió algunos Kunai y Shuriken de juguete, viendo al pequeño jugar con ellos al instante.

Se introdujo como Itachi Uchiha, y dijo que algún día le enseñaría a utilizar verdaderas herramientas Ninja.

Hiruzen había reunido a todos ellos debido a que eran las únicas personas en quienes podía confiar en días como estos. Ayame y Teuchi eran nuevos en la aldea, así que no había riesgos de que estos hicieran algún mal o que intentaran hacerlo.

Jiraiya, a pesar de que decía estar de acuerdo con las palabras de Minato, lo hacía solo para no afligir aún más a su alumno. El Sannin en realidad pensaba igual que su maestro, pero ambos sabían que no podían hacer nada por el momento para cambiar el parecer del rubio mayor.

Mientras que Itachi sabía de su carga y le agradecía por mantener a la aldea a salvo, a diferencia de los aldeanos que eran malagradecidos respecto a ese gran favor. También pensaba que era un niño divertido y que tal vez podía hacerse amigo de su hermano, pero movilizarlo y que luego guardara silencio sería algo difícil.

Todo el clan Uchiha estaba en contra de Naruto ya que los aldeanos creían que ellos tuvieron algo que ver con aquel incidente, así que si Sasuke hacía comentarios de que estuvo en un cumpleaños con un niño pelirrojo, su padre y madre sabrían con facilidad de quien se trataba, e Itachi no quería meter en problemas a su hermanito.

Mientras observaban a Naruto jugando y correteando por la sala, Ayame se acercó con un pastel con tres velas y lo puso sobre la mesa.

—Naruto-kun, acércate —habló Hiruzen, observando al pelirrojo deteniéndose y volteándose hacia ellos, abriendo los ojos como platos al ver el pastel antes de correr hacia él.

—¿E-Esto es para mí?

—Sí, Naruto-kun, hoy es tu día.

El mencionado sonrió y se sobó los ojos para contener las lágrimas. Los presentes le dijeron que se pusiera frente a ellos y una vez allí le cantaron un 'cumpleaños feliz'.

La emoción lo había abrumado, y esta vez, las lágrimas corrieron inevitablemente mientras los presentes continuaban cantando y aplaudiendo mientras algunos ponían sus manos sobre sus hombros, o le acariciaban el cabello.

Cuando recitaron el último coro, Naruto dio las gracias y el resto esperó a que se tranquilizara. Una vez que lo hizo, Hiruzen le dijo que pensara en un deseo y soplara las velas.

Cuando estuvo por hacerlo, se detuvo abruptamente. Jiraiya le preguntó por qué, y Naruto se giró para contestar.

—No sé si mi deseo funcionará ya que hoy no es mi cumpleaños.

Esta última afirmación confundió a los presentes, se suponía que 'hoy' era su cumpleaños, por lo que no sabían de donde había sacado aquella conclusión.

—¿Por qué dices eso, Naruto-kun? —preguntó Itachi.

—Es que oí a las señoritas del orfanato decir que yo era la reencarnación del demonio y que había nacido el 10 de Octubre. Aunque no entiendo lo que quisieron decir.

Todos sintieron un nudo en sus gargantas, a excepción de los Ichirakus ya que tampoco lo sabían.

Ocultaron su incomodidad ya que no querían que Naruto hiciera preguntas al respecto y se enterara de un secreto que los presentes no querían que lo supiera, tal vez llegaría a culparse por todas aquellas muertes.

El Sarutobi se puso de rodillas frente a él—. Pues eso no es importante, Naruto-kun. Lo importante es que tú lo desees con tu corazón. —Acercó su dedo índice y lo chocó contra su pecho.

Naruto asintió con una sonrisa y se volteó, mirando hacia las velas mientras cerraba los ojos—. Deseo que mi Oto-chan regrese.

Abrió los ojos y sopló lo más fuerte que pudo, cosa que hizo aplaudir a los presentes debido a su vitalidad.

Las cosas no podrían verse mejor, Naruto se veía feliz, los adultos se estaban divirtiendo, y todo indicaba que la celebración se llevaría a cabo sin interrupciones.

Sin embargo, los aplausos se detuvieron súbitamente cuando oyeron unos nuevos que provenían de la entrada. Miraron con nerviosismo hacia allí, observando a un hombre rubio con una capa con llamas rojas entrando y aplaudiendo con una sonrisa—. Espero no haber llegado tarde.

Los Shinobis se miraron unos a otros, no sabiendo qué decir ante la muy inesperada visita, y aunque el Yondaime no lo demostrara, podían sentir la molestia que se ocultaba detrás de aquella falsa sonrisa.

Naruto lo miraba con los ojos bien abiertos, pero no había dicho nada ya que el misterioso hombre expresó antes—. Sensei, Sandaime-sama, ¿podrían acompañarme un momento?

Sin esperar confirmación, se volteó y caminó hacia la salida. Los nombrados así lo hicieron, aunque el anciano había dicho al joven cumpleañero que esperara aquí hasta que regresara.

Una vez que llegaron a aquel lugar, observaron que había al menos seis ANBU detrás del Hokage, quien ahora reflejaba sus verdaderos sentimientos.

—Sandaime-sama, esto no era lo que habíamos acordado.

—Ya lo sé, Minato. Solo quería hacerle pasar un buen rato.

—No me importa. Se suponía que solo lo retirarías del orfanato y luego lo dejarías en su nueva morada. No te había permitido que hicieras nada más que eso.

Hiruzen suspiró, aunque al final asintió—. Está bien, Minato. Lo llevaré cuando terminemos, solo te pido eso.

—No, lo harás ahora. Entrarás allí, le dirás lo que tengas que decirle y lo llevarás. Esa es mi decisión.

Con otro suspiro, el Sandaime asintió—. Está bien, Minato. —Estaba triste, dolido, pero no había nada que pudiera hacer, tan solo podía esperar que Minato recapacitara.

Esta vez miró a su Sensei—. Y tú… Esperaba esto de Sandaime-sama, ¿pero tú, Sensei? ¿Es que acaso estás burlándote de mí?

—Claro que no, Minato. ¿Cómo puedes creer algo así? Solo vine porque quería observar un poco al muchacho; comprobar si se encontraba bien y esas cosas. Tú sabes muy bien lo que podría suceder en el caso de que muera.

El Yondaime instantáneamente visualizó aquel escenario, cosa que le hizo tragar saliva, aunque no se había sentido muy satisfecho con la excusa de su maestro.

—Espero que así sea, Sensei, y que no estés encariñándote con… 'él'.

Jiraiya asintió con pesar; solo podía esperar lo mismo que su maestro.

Minato se volteó, dispuesto a retirarse—. Quiero que hagas lo que te he dicho ahora mismo, Sandaime-sama.

Estuvo por salir, hasta que sintió un tirón en su capa. Se volteó, pero no había visto a nadie a su altura, así que miró hacia abajo y pudo ver a Naruto, quien le estaba mirando con cierto interés.

Hiruzen y Jiraiya abrieron los ojos con enormidad; no se habían dado cuenta de su presencia ya que estuvieron inmersos en la conversación.

Minato ocultó de forma magistral su desprecio, pero no preguntó qué sucedía ya que el pequeño habló antes—. Señor, ¿puedo hacerle una pregunta?

—Lo lamento, pero ya tengo que irme. Puedes preguntarle a Sandaime-sama lo que necesitas. —Con un ligero estirón para sacar su capa de sus manos, Minato prosiguió con su camino hacia la salida.

Su caminata fue interrumpida por la inocente voz que desbordaba de esperanza—. ¿T-Tú e-eres mi Oto-chan?

Los maestros tragaron saliva, mientras que el Hokage se había quedado congelado en su lugar, desconcertado por aquella pregunta que creyó que nunca oiría.

¡Qué tonto había sido! Venir a un lugar como este, esperando no toparse con la fuente de todo su sufrimiento, creyendo que podría ignorar su existencia de la forma en que lo estuvo haciendo.

Cerró los ojos; no quería hacer contacto con aquella diminuta criatura que le observaba con una mirada que tal vez le hubiera hecho reconsiderar sus ideas; una mirada inocente, llena de felicidad y vitalidad, pero que no estaba mirando debido a sus cerrados ojos.

Ni siquiera quería oír su angelical voz, una voz que creía engañosa y maliciosa, una voz que pensaba que buscaba bajarle la guardia para acceder a su verdadero poder. No, Minato no deseaba ser engañado, no deseaba ser molestado, no quería recordar los amargos momentos.

—T-Tú debes serlo; t-te pareces mucho a mí.

En ese preciso instante el Yondaime abrió los ojos, miró hacia abajo y habló con los dientes apretados—. Tú y yo no nos parecemos en nada —casi escupió al final, ya no pudiendo contener el desprecio en sus palabras y en su mirada.

El pelirrojo dio unos pasos hacia atrás, asustado ante aquella penetrante mirada. ¿Se había equivocado? ¿Su deseo no había funcionado como había pensado? Y especialmente, ¿por qué este hombre tenía la misma expresión que el resto de las personas en esta aldea?

Parecía ser alguien importante, pero ignoraba de quien se trataba, aunque su figura parecía dictar a la de un noble.

Minato miró hacia atrás para agregar—. Haz lo que te he dicho, ¡ahora! —Con eso dicho, desapareció en un destello amarillo mientras que sus ANBU en bocanadas de humo.

Los maestros vieron al Jinchūriki agachando la cabeza, antes de levantarla y preguntar con confusión—. ¿Quién era él? —No se había sentido tan afectado por sus duras palabras puesto que ya estaba acostumbrado a tal trato.

Jiraiya desestimó la pregunta con un movimiento de sus manos mientras se aproximaba—. Nah, tan solo es el gruñón del pueblo. No le prestes mucha atención. Siempre anda malhumorado; vino para molestar al viejo, y como tú le hiciste preguntas, también se molestó contigo. Es una persona intratable.

Naruto rió con diversión y agregó—. Ya veo. Qué tonto fui, mi pelo es de color rojo, y él lo tiene amarillo. Ese señor no puede ser mi Oto-chan, me confundí.

Jiraiya y Hiruzen compartieron una mirada por unos instantes, antes de que Jiraiya agregara—. Sí, lo fuiste un poco. Pero ahora que el gruñón se ha ido, cortemos el pastel.

Naruto dio un pequeño brinco y corrió rápidamente hacia aquel lugar. En ese momento, Hiruzen se descompensó, pero Jiraiya rápidamente lo sostuvo—. ¡Sensei! —exclamó, sentándolo en el sofá.

Allí le miró con atención, tomándole el pulso para asegurarse de que todo estuviera bien. El Sandaime hizo un gesto con sus manos antes de suspirar—. Tranquilo, Jiraiya. La presión me abrumó, pero lo bueno es que no pasó a mayores.

El peliblanco suspiró y agregó—. Sensei, tomate un descanso. Ya estás viejo y estas cosas podrían hacerte mal.

—Ya lo sé, pero Naruto-kun la está pasando aun peor. Yo que ya he tenido una larga vida, me sentiría en paz si pudiera traer felicidad a la vida de Naruto-kun, aunque me cueste la vida.

Su pupilo dejó escapar un suspiro—. Entiendo, Sensei, entiendo. Ahora regresemos y luego haz lo que dijo Minato, tampoco queremos que se moleste innecesariamente.

Con ayuda de su alumno, el maestro se puso de pie y caminaron de regreso a la fiesta.

Minutos después


—Hemos llegado, Naruto-kun —habló Hiruzen mientras abría una puerta, revelando una habitación que solo podía ser descrita como una verdadera pocilga, aunque era mucho mejor a lo que Naruto estaba habituado.

La fiesta había terminado de buena manera, todos felicitaron a Naruto una vez más antes de que se disculparan debido a que ya se estaba haciendo tarde, y precisamente, la noche ya había caído.

Una vez que todos se habían retirado, el Tercer Hokage mencionó que debían de salir ya que tenía que mostrarle algo más. No trajo las cosas que había comprado, ni tampoco los regalos que le habían obsequiado, ya que tenía la intención de hacerlo al día siguiente.

El pelirrojo no hizo preguntas y siguió a Hiruzen hasta el punto en el que ahora se encontraban.

Al estar allí, el pequeño miró con cierta duda al adulto—. ¿Qué hacemos aquí, abuelito?

Oyó un suspiro cargado con mucha tristeza mientras veía al recién nombrado arrodillándose frente a él y colocando sus manos sobre sus hombros—. Naruto-kun, tú vivirás aquí de ahora en más.

Sus ojos se abrieron como platos; sacudió la cabeza, retrocedió, miró alrededor de la habitación, y finalmente le miró con una expresión de desesperación—. N-No, p-por favor, n-no.

El corazón de Hiruzen se había roto al ver aquella expresión, pero no había nada que en su condición pudiera hacer. ¿Enfrentarse a Minato? Era una posibilidad, en la cual tenía todas las de perder, y no solo él, sino también Naruto. El Sandaime no sabía lo que Minato podría llegar a hacerle en un escenario como ese.

—Lo siento, Naruto-kun. Pero no hay nada que yo pueda hacer, pero vendré a visitarte sin que nadie lo sepa. Mientras tanto, permanece en este lugar y no le abras la puerta a absolutamente nadie —remarcó sus últimas palabras con tal seriedad que no quería que quedaran dudas en su cabeza.

Se puso de pie, pero antes de que pudiera hacer otro movimiento, el pequeño se abalanzó hacia una de sus piernas y la abrazó con fuerzas—. ¡Por favor, no! ¡No me dejes, abuelito! —inició con su plegaria, mirando hacia arriba y revelando las lágrimas que corrían como nunca antes.

Agachó la cabeza nuevamente y la chocó contra su pierna—. ¡Ya no quiero volver a estar solo, ya no quiero dormir en la oscuridad! —Esta vez tembló, tanto que Hiruzen fue arrastrado por sus sentimientos.

—Naruto-kun… —susurró con voz rota.

Miró hacia arriba una vez más y esta vez habló con una sonrisa de desesperación—. No me dejes, me portaré bien; haré todo lo que tú digas. ¡Pero por favor, no me dejes! Quiero divertirme al igual que hoy, quiero hacer todas las cosas que hice hoy, quiero volver a conocer a más gente como lo hice hoy. Por favor, no me dejes solo —susurró al final, aumentando la fuerza del abrazo.

Hiruzen estiró su pierna y se agachó, abrazando a Naruto en ese mismo lugar mientras hacía lo que no quiso hacer en todo el día, llorar—. Puedo entenderte, Naruto-kun. Puedo entender que esto te está doliendo mucho; yo sé que tú quieres saber lo que está pasando en verdad; por qué esto solo te pasa a ti. Pero tan solo debes esperar, Naruto-kun. Algún día los amaneceres te parecerán más cálidos, y las noches ya no te parecerán tan frías. Pero por ahora, solo puedo pedirte que esperes.

—Por favor, abuelito, ya no quiero esperar. Tú ya has hecho que el día sea más cálido para mí, ahora solo haz que las noches también lo sean y que se repitan para siempre. No me dejes solo.

—Lo entiendo, Naruto-kun. Pero…

—¡Pero por favor! Nunca he tenido nada que realmente me importara, y ahora que lo tengo, por favor no me lo quites, por favor, quédate a mi lado —interrumpió abruptamente, transmitiendo ese sentimiento de desesperación que retorcía el corazón del Legendario Shinobi.

Hiruzen tragó saliva y ofreció—. Me quedaré contigo esta noche, Naruto-kun. Mañana intentaré revertir esta situación, haré todo lo posible para que no nos separen.

Levantó su cabeza al instante y apretó con más fuerzas—. Sí, ¡por favor! —La esperanza que transmitía en su voz era algo que llenó de determinación al viejo Hokage.

Hiruzen sonrió y lo separó de su pierna antes de cargarlo en sus brazos—. Ahora respira con tranquilidad, Naruto-kun. Esta noche me quedaré aquí, y mañana intentaré solucionar este inconveniente.

El joven simplemente se acurrucó en sus brazos y asintió mientras cerraba los ojos. Era lo único que necesitaba oír, confiaba en el Sandaime y no tenía miedo de bajar la guardia con él.

Se sumió en sueños rápidamente, el gasto de energía por fin había pasado factura. Muchos sentimientos y experiencias nuevas habían sido demasiado para su pequeño cuerpo.

Hiruzen lo colocó sobre la cama luego de sacudirla y él fue a un asiento para guardar sueño.

Al día siguiente – Torre Hokage


—No, lo prohíbo absolutamente. Es más, ya no podrás acercarte a ese muchacho. Asignaré a uno de mis ANBU para asegurarme de ello. —Fue la respuesta y decisión absoluta que el imponente Yondaime Hokage había tomado luego de oír las explicaciones de Hiruzen.

Había puesto su corazón en ello, había intentado ablandar el corazón del frío Hokage, pero ni siquiera las más suaves palabras podían suavizar aquel corazón duro como la piedra.

—Minato, yo sé que estás dolido. Pero… ¡Ese niño no tiene por qué estar pagando por lo que tú creas que pasó o no pasó! ¡La única verdad es que ese niño está sufriendo mientras tú te das la gran vida! ¡¿Tú crees que lo que estás haciendo es lo correcto?! ¡¿Crees Kushina, o incluso tu difunto hijo en tu retorcida teoría, se encontrarían orgullosos de lo que estás haciendo?! ¡Tú tan solo estás buscando a alguien en quien descargar tu culpa! ¡Y ese niño no tiene por qué ser el recipiente de tus malos sentimientos! —Tenía una mirada de furia, como nunca antes. Se encontraba furioso, con la sangre hirviendo en sus venas, despertando algo que tal vez no había sentido nunca… Desprecio.

—¿La gran vida? ¡¿La gran vida?! ¡Tú qué diablos puedes saber lo que yo tengo que aguantar todos los días! —esta vez el rubio exclamó, poniéndose de pie y golpeando su escritorio.

—¡Tengo que levantarme todos los días mirando al lado de mi cama, recordando que mi esposa se fue por culpa mía, y mirando por la ventana, sabiendo que el responsable de la muerte de mi hijo se encuentra allí, burlándose de mí con su mera presencia!

—¡Eso es una estupidez! ¡¿Cómo si quiera puedes creer que un niño como él puede ser lo que dices?! ¡Y aunque lo fuera, tú tuviste que obrar mejor, remendar lo que creas que hayas causado con buenas intenciones, no con las que estás tomando! ¡Tú no te diferencias en nada de un criminal de clase baja!

Minato se movió para atacar, pero se detuvo ante el impermutable Sandaime, quien lo miraba con una mirada de total decepción—. ¡Raaah! ¡Tan solo vete de aquí! ¡No quiero hacer algo de lo que pueda arrepentirme después!

—Eso ya lo has hecho, y te darás cuenta de ello tarde o temprano. Has sido un terco, Hokage-sama, y espero que tu terquedad no te haga sentir peor en el futuro, o que no cause algo de lo que no solo tú se arrepienta. Recuerda mis palabras, tuviste la oportunidad y la desaprovechaste.

No esperó respuesta, solo hizo una reverencia y se retiró en silencio.

Minato gritó con exasperación, golpeó la pared con fuerzas y miró hacia la aldea—. Todo esto es culpa tuya, maldito demonio. Ya has logrado poner al Sandaime de tu parte, pero tú no lograrás convencerme con tus falsas palabras. —Finalizada su línea de pensamiento, regresó a sus obligaciones.

Mientras Hiruzen caminaba fuera del edificio, notó que al menos ocho ANBU estaban siguiendo sus pasos de cerca, asegurándose de que siguiera las órdenes del Hokage al pie de la letra.

Giró su cabeza hacia la torre, y pensó mientras una lágrima corría bajo su mejilla—. Eres un terco, Minato. Espero, tan solo espero que tus acciones no cambien a ese adorable pequeño.

Miró hacia el frente, específicamente, hacia el lugar donde ahora residía el Jinchūriki—. Naruto-kun, lo lamento, pero no podré regresar contigo. Por favor, no me odies. —Puso su antebrazo en sus ojos y se los frotó con fuerzas para que los aldeanos no le vieran derramando más lágrimas.

Mientras tanto, en aquel lugar donde se suponía que debía de regresar, un pequeño niño esperaba con impaciencia su retorno, visualizando todas las cosas divertidas y emocionantes que compartiría