[+18][P][C40](NaruHarem)El demonio entre las sombras

froggus
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Mensaje #31 por froggus » Sab Ago 27, 2016 12:46 am

Sin duda fue un buen omake y jodidamente largo xd, dure mas de una hora leyendo :pulgar: . Aunque también tengo dudas sobre por que va a ser importante mas adelante, no se si sea impresión mía o le diste mucho énfasis al desconocimiento y oposición por parte de Ayame sobre lo de naruto :tutu: . Por otro lado este arco esta realmente largo y todos esperamos saber las consecuencias que traerá la invasión. Nos leemos en el próximo cap.
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Rock-kun
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Mensaje #32 por Rock-kun » Lun Sep 19, 2016 9:47 pm

Uno de los omakes más largos en la historia de los fanfics de Naruto hasta la fecha, pero que fue prudente para el futuro de la historia. Después de todo se pudo apreciar cómo fue la cruel y triste infancia de Naruto cuando era un niño.

El cómo su lazo con el Sandaime fue tan fuerte a pesar de los altos y bajos que tuvieron debido a los chantajes y amenazas del Yondaime. Se revela cómo fue que Teushi y Ayame traicionaron a Naruto con los malditos médicos que en un futuro encontrarían la muerte a manos del rubiales. Ayame demostró que fue una víctma y que con el tiempo le probará a Naruto que estaba dispuesta a defenderlo con su vida, pero que fue engañada en el pasado.

De no ser porque Naruto se le ocurre usar el camino humano para torturar al Sandaime, jamás se habría enterado de la verdad, de que a su abuelito lo amenazaron si seguía teniendo contacto con él, y que tuvo que borrarle algunos recuerdos para protegerlo del Yondaime y de los otros que conspiraban contra él. Por eso es que tras borrarle sus recuerdos y dejarlo inconciente, Naruto revela que ya sabía de que el Yondaime es su padre y de lo que pasó durante el ataque del Kyuubi hace años, y que el Sandaime se había convertido para el rubio en su verdadera figura paterna. Habrá que ver si Ayame se ganará el perdón de Naruto algún día, y si el Sandaime recuperará esos recuerdos que Naruto le borró. Por lo pronto sólo queda ver lo que seguirá en la batalla entre Naruto Hollow vs Yondaime y ninjas de Konoha.

Por último, me referiré a la reeditación del lemón entre Naruto y Tsunami en la saga del país de las Olas en este fic, lamento decir que la segunda versión fue mala en palabras mayúsculas. Fue corto a diferencia de su versión anterior, se abusó demasiado del sexo anal y oral, y lo más importante, se quitó la sensualidad que había hecho de este lemón uno de los mejores del fic. Para que decir que en esta nueva reeditación pusiste a Tsunami como una guaara, y que ella tuviera siempre la iniciativa durante el acto sexual. Es como si hubieras puesto a Tsunami como una Anko 2, lo que destruye la esencia del personaje de la pelinegra que era la ama de casa que había perdido a su marido por causas fuera de su control y que se hizo cargo de la crianza de su hijo por años, renunciando al amor y que se dedicara poco a su apariencia.

Era por eso que la versión anterior del lemón era muy atractivo, ya que Naruto no sólo la satisface como mujer, sino que también le hace ver que había encontrado una esperanza de amar y ser amada nuevamente. Para que decir que en los otros capítulos, Tsunami estaba más alegre y que había cambiado su apariencia y modo de vestir que la hacía resaltar mucho su hermosura, ya sea porque Naruto le recomendó que lo hiciera o simplemente porque está enamorada y quería lucirse bella para su nuevo amor.

Espero que haya un nuevo cambio, porque aunque digas que pondrás otras escenas, ya sea en el baño u otra parte de la casa, ya no tendría caso cuando el daño ya está hecho. Para mí, echaste a perder un suculento lemón (el mejor del fic) y veo con temor lo que harás en la reeditación de los otros lemones que vienen. Si va a hacer así, mejor déjalos como estaban. :cafe: :lee: :off: :ban:
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Si existe tal cosa como la paz, la encontraré y no me rendiré hasta encontrarla.

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Mensaje #33 por froggus » Mar Ene 10, 2017 2:03 am

ya son mas de 4 meses sin cap ni algun anuncio de wbaez :lloro: , ojala no la haya palmado :vergu:
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Mensaje #34 por Wbaez93 » Mar Ene 10, 2017 2:17 am

froggus escribió:ya son mas de 4 meses sin cap ni algun anuncio de wbaez :lloro: , ojala no la haya palmado :vergu:

Es que seguí tu consejo y decidí terminar las cosas en este próximo capítulo. Es extremadamente largo y lo sometí a varios borrados ya que algunas cosas no me habían gustado (fue un capítulo complicado).

Hasta ahora tengo 18 mil palabras escritas y me está gustando lo que tengo. Falta poco para que termine. :pulgar:
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Summlaris escribió:Los Uchiha han perdido su esencia, han pasado a ser los rock lee de la época. Normal la desbandada de seguidores que sufren.
Los senju son los nuevos uchiha.


Summlaris escribió:los pro-uchihas teneis tanto futuro en este foro como los uchiha contra los senju

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Mensaje #35 por froggus » Mar Ene 10, 2017 2:27 am

Que bueno tener noticias del fic, siempre te tomas la molestia de responder :pulgar: , si dices que sera largo no me cabe la menor duda, siempre haces que los caps sean para rato xd.
Solo queda esperar un poco mas :cool:
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Mensaje #36 por Wbaez93 » Mar Feb 14, 2017 5:00 am

Capítulo 40: Odio


"Capítulo 40" | +
Humano hablando—. Esto se ha salido de control.

Humano pensando—. No puede ser.

No Humano hablando—. Eres peligroso.

No Humano pensando—. Estuve equivocado.

Técnicas/ Nombres desconocidos—. Genshi (Átomo).

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.

Capítulo 40


En las afueras de Konoha – Momentos antes


La caravana Yakuza regresaba con tranquilidad a la base de Nami para hacer un reconteo de los soldados y continuar con sus labores.

Al frente iba el coche de Sophie, con ella y su hermana dentro, Alfred conduciendo, y Hajime Saito junto con ellas.

Ninguno podía sentir la presión en el aire, a excepción del espadachín. Esta sensación lo tenía desconcertado, preocupado, incluso.

Miró en dirección a Konoha, preguntándose qué era aquello que podía sentir. No era algo bueno, y sentía que solo empeoraría.

—Alfred, detén el coche. —La preocupación le impulsó a ir a investigar.

La conversación entre hermanas se detuvo, y el conductor detuvo la marcha, como así también los que los seguían por detrás.

El general abrió la portezuela, se dirigió a la parte posterior y abrió el maletero, buscando algo en ese lugar.

Las hermanas, como así también los solados que se encontraban detrás, observaron con atención para saber cuál era la intención de tan enigmático hombre.

Cuando por fin había encontrado lo que estaba buscando, lo agarró y lo sustituyó por la Katana que llevaba en su cintura.

Los solados reconocieron el objeto al instante, y la gran mayoría susurró mientras veían a Saito regresando hacia el coche; no había subido, solo caminó hacia el lado del conductor.

—Sigan adelante, yo regresaré a Konoha. —Miró a Alfred, quien dio un ligero asentimiento con su cabeza antes de encender el coche y proseguir su camino hacia adelante.

Las hermanas se giraron, y fue allí cuando ambas vieron el arma que ahora tenía en la funda de su cintura—. ¿Onee-san, eso es…? —Sophie preguntó con asombro.

—Sí, Sophie-chan. ¿Qué estará sucediendo en aquel lugar? —Hizo una pausa y esta vez miró hacia donde se encontraba Konoha—. Kyofu-sama…

Saito, por su parte, encendió un cigarrillo y reflexionó mientras miraba hacia aquella dirección—. Parece que finalmente tendré que asesinarte. Si no eres capaz de cumplir con lo que prometiste, ya no me serás de utilidad.

Una sensación de intranquilidad le invadía. No, no era eso, era temor.

Nunca antes había sentido algo como eso, ni siquiera cuando Naruto intentaba intimidarlo con su instinto asesino.

No, esto era diferente, y era a algo que le pondría un fin antes de que una catástrofe sucediera.

Konoha - Actualidad


Cuando el sentimiento de impotencia aparece, no muy lejos se encuentra el de desesperación. Más aun para los Shinobis, quienes ponían sus vidas en constante peligro, y sentimientos como aquellos reflejaban alguna incapacidad en sus labores, lo cual podría ser un inconveniente en una situación de vida o muerte.

Y en una situación como la actual en Konoha, ¿Qué más podían sentir estos individuos? Era un enemigo que parecía invencible y que poseía un poder ilimitado, no mostraba ninguna debilidad y sólo otorgaba un sentimiento de terror.

¿Su esperanza? Un hombre rubio que hacia lo posible para no perder la concentración, protegido por aquellos hombres que utilizaron todos los medios para que la luz de esperanza no se desvaneciera.

Agradecían con sinceridad al desvanecido clon de aquel hombre que había sido de suma importancia en esta batalla, puesto que les había otorgado el tiempo suficiente para que cada uno aportara su grano de arena.

Varios muros de roca que habían sido utilizados por Jiraiya y Kakashi se encontraban alrededor del Yondaime, el Susanoo de Itachi alrededor de ellos, y Bee en su modo Hachibi alrededor de él.

Poderoso había sido el ataque, pero mayor había sido la perseverancia del hombre que ya no se encontraba presente.

Lo había jugado al todo o nada, sacrificó a más personas para que su barrera tuviera más consistencia; tuvo que resistir hasta que el clon original retornara.

A pesar de sus esfuerzos, la potencia en el epicentro fue tanta que no pudo seguir luchando más con su limitado poder, lo cual hizo que los demás sufrieran el resto del impacto; cada uno en menor medida, siendo Bee el que recibió el mayor daño.

Se había roto algunas costillas, pero ya estaba trabajando en sanarlas. Itachi sufrió varias laceraciones que sangraban desde menor a mayor medida.

Jiraiya y Kakashi se habían estrellado contra sus propias murallas, pero afortunadamente, Minato fue el único en no recibir daño alguno.

Todos tosieron, debido al espeso polvo, mientras se sobaban sus heridas, aunque no bajaron la guardia y nuevamente se habían acercado a Minato para protegerlo.

—Humanos… —Oyeron una voz que entonaba mucha molestia, pero por sobre todo, odio puro.

El miedo y desesperación volvió a invadir sus corazones, sus cuerpos temblaron, e incluso sintieron la necesidad de llorar. No podían entenderlo, ¿en qué se había convertido Naruto? ¿Cómo era capaz de transmitir tan aterradora sensación?

Sabían que Naruto era aterrador a su manera, pero siempre se trataba de un sentimiento humano, esto, sin embargo, no se parecía a nada de este mundo.

Levantaron sus manos para realizar Jutsus defensivos en caso de ser atacados, pero inútil eran sus esfuerzos ya que los temblores impedían movimientos coherentes.

Una fuerte ráfaga de viento les golpeó, una que disipó por completo todo el polvo que cubría la aldea, revelando consigo la devastación, pero más importante aún, al ser que se encontraba flotando a unos cuantos metros de distancia.

Era imponente, terrorífico, pero en cierta forma, magnifico. Les miraba como si se trataran de los seres más insignificantes de este universo, incluso menores que un organismo unicelular.

Retrocedieron inconscientemente cuando le vieron descender ligeramente, solo para detenerse y emitir su voz—. Insignificantes y caprichosos humanos, aferrándoos a una idea sin significado. Aquella 'esperanza' a la que tanto os aferráis solo manifiesta vuestra debilidad y poquedad…

Descendió y redujo la distancia con ellos—. Vuestra existencia no es más que un mero capricho, un impertinente capricho al cual pondré un merecido final.

Ellos retrocedieron ligeramente cuando tocó el suelo, abriendo sus ojos en shock cuando éste había desaparecido y reaparecido justo al lado de Minato, apuntando su mano hacia él mientras se formaba bola de energía negra en su palma—. ¡Estáis bajo mi merced, y por vuestra lenguaraz conducta recibiréis vuestro merecido castigo! —La bola se hizo más grande y brillante, aun así el Yondaime no demostró perturbación.

Los demás cerraron sus ojos en resignación, o eso fue hasta que oyeron un gruñido que se acercaba hacia ellos. Miraron hacia la fuente del sonido y vieron a Kyofu acercándose con su puño extendido hacia el rostro del enigmático individuo, quien recibió el poderoso golpe de lleno, el cual lo envió varios cientos de metros hacia atrás.

Kyofu cayó al suelo debido a su propio peso, incapaz de recobrar el balance ya que había usado casi todo su Chakra en ese último golpe.

Minato no había dicho nada, pero había sonreído ya que sabía que ese hombre no se quedaría con los brazos cruzados.

Los demás Shinobis se pusieron de pie y corrieron en dirección hacia él, viéndole levantarse con mucha dificultad luego del impacto.

—Bastardos… —el enmascarado susurró con mucha molestia, mirando a las personas que ahora le estaban rodeando—. ¿Qué creen que están haciendo? —prosiguió, mirando a cada uno de ellos, quienes agacharon sus cabezas; se sentían avergonzados.

El Yakuza gruñó y levantó su puño derecho—. Ya se los había dicho… ¡Espabilen!

Sintieron unas bofetadas que les levantaron el ánimo—. ¡Mientras uno de nosotros siga en pie, mientras uno de nosotros tenga los ojos abiertos, mientras uno de nosotros sigamos respirando, la suerte estará de nuestro lado! ¡Así que espabilen de una vez, maldita sea!

Era verdad; había mucho en riesgo y no había tiempo de dudar, tenían que intentarlo hasta final.

Todos tomaron posiciones defensivas, a excepción del clon, quien se aproximó a Bee para colocar una mano sobre su pecho.

Esto hizo que todos miraran hacia allí con curiosidad, preguntándose qué quería hacer. Momentos después, los presentes vieron al ninja de Kumogakure tambaleándose hasta caer de rodillas, y Kyofu no apartó su mano.

—¡Bee! ¡Está absorbiendo tu Chakra! —advirtió el Hachibi.

—Y-Ya me he dado cuenta, Bakayaro, Konoyaro… —No había preocupación en el tono de su voz, ya que sabía que lo estaba haciendo porque le faltaba Chakra. Aunque le parecía increíble, le permitiría tomar cuanto necesitara.

Todos se había aproximado, pero ninguno había dicho nada al respecto porque todos compartieron el mismo pensamiento. ¿Cómo podía hacer algo como eso? Francamente nadie lo sabía, a excepción de Jiraiya; él intuía que estaba utilizando su Rinnegan.

Bee se rodeó con su manto de Chakra para que no terminara succionando todo su Chakra y lo matara, y Kyofu agradeció en silencio.

—¿Por qué lucháis si sabéis que no tenéis oportunidad? —El enmascarado giró su cabeza hacia su derecha, y vio en shock que el original había aparecido repentinamente.

Sudor bajó de su frente mientras que los demás retrocedieron, pero el clon sabía que no podía demostrar debilidad, de hacerlo, todo estaría perdido; tenía que darle a su padre algo de tiempo.

—¿Quién eres? —interrogó el Yakuza, pero éste individuo no pareció importarle su pregunta ya que miraba hacia el cielo.

—¿Quién soy? Ya no poseo un nombre, pero sí una misión… —Se giró hacia el clon, viéndole ponerse de pie luego de recargar sus tanques de energía.

Kyofu se le aproximó, fijando sus ojos hacia su padre mientras pensaba—. ¿Cuánto tiempo más necesitas?

—Cinco minutos. —El Hokage sabía que era bastante, pero no estaba bajo su poder; utilizar el Modo Sabio por segunda vez en un día le tardaba ocho minutos, e iba aumentando gradualmente por cada vez que lo utilizaba.

No sabía por qué; su Sensei no tenía ese problema, pero creía que tenía que ver por la cantidad de Chakra que tenía que recolectar para acceder a este estado.

Naruto casi gruño, pero no había nada que pudiera hacer; tenía que resistir, de alguna forma—. ¿Cuál es tu misión?

—Vuestras preguntas me hastían, humano. Ya no… —Fue interrumpido por una cadena negra y brillosa que se había enroscado en su boca.

El clon, quien utilizó sus cadenas de Adamantina, no perdió ningún segundo más y voló lo más alto y lejos que pudo con el fin de darle algunos valiosos segundos a su padre.

Todos le vieron perdiéndose en el horizonte, así que aprovecharon para idear algunos planes mientras protegían a Minato.

Mientras tanto, el clon pensaba intrigado—. Este sujeto, ¿Qué es lo que le pasa? Pudo haber esquivado todos mis ataques, pero él solo los recibe. ¿Acaso piensa que no soy ninguna amenaza? —Esta vez sintió ofendido, se sentía molesto, furioso.

—Soy incapaz de comprenderte… —El clon repentinamente oyó, por lo que se detuvo en shock al ver a aquel individuo apareciendo repentinamente frente a él—. Eres igual a mí, ¿Cuáles son vuestras motivaciones para proseguir con tan fútil batalla? Eres débil, pero conmigo puedes volverte fuerte.

Kyofu apretó los puños, sus labios y nariz se crisparon, y su ceño se había fruncido—. No me hagas reír… —inició entre gruñidos—. ¿Yo, débil? ¿Quién es el bastardo que perdió su cabeza y ahora está siendo contralado por un pelele, eh, jefe? —Se quitó su máscara y reveló una sonrisa tan burlona que hizo que el Berserker frunciera el ceño.

—Tan solo mírate; eres una broma. Hablando tan presuntuosamente, creyéndote la gran cosa, pero ni siquiera tienes control sobre tu propio cuerpo. Ahora, ¿Quién es el débil, bastardo?

En el interior del original, Kurama —en su jaula— había estado gritando todo tipo de improperios a la sombra que había aparecido repentinamente para envolver a la silueta de su contenedor.

Luego de aquello, ni el original ni la sombra se habían movido, ni siquiera habían reaccionado ante sus insultos. Sin embargo, cuando el clon utilizó su verdadera personalidad, la silueta de Naruto había movido sus dedos ligeramente, mientras que la sombra que le rodeaba permaneció en su mismo lugar.

El Bijū se hizo una idea de lo que estaba sucediendo, pero esta vez permaneció en silencio para continuar oyendo al clon.

Kyofu volvió a colocarse su máscara y rió entre dientes mientras se aproximaba hacia él, flotando en círculos a su alrededor—. ¿Por qué pones esa cara? Tan solo estoy diciendo la verdad.

Nuevamente se detuvo, esta vez frente a su fruncido rostro y aproximó sus manos hacia sus cachetes, apretándolos con firmeza—. Escúchame bien, maldito bastardo. Tenemos demasiados planes como para que los estropees ahora. ¡Así que reacciona de una buena vez! —Esta vez dirigió su puño a su rostro, pero fue interceptado por la mano del individuo.

—He tenido suficiente de vuestra palabrería, humano. Te he dado la oportunidad de convertirte en algo mejor, pero no eres más que una basura humana, después de todo. —Oprimió su cuello con fuerza y sentenció—. Desaparece. —Presionó sus dedos con fuerza hasta hacerlo explotar… en una bocanada de humo.

En la aldea, Kyofu recibió la información de su clon de sombra y preguntó mirando a su padre—. ¿Cuánto falta?

—Tres minutos.

El Clon de Madera suspiró y se giró hacia los demás—. ¡Resistamos lo más que podamos! —exclamó haciendo sellos de manos y colocando las palmas de sus manos en el suelo una vez finalizados.

¡Kuchiyose no Jutsu! Gigantescas criaturas hicieron acto de presencia; perros de tres cabezas, camaleones, sapos, toros, y aves de todo tipo.

Los demás observaron con sorpresa cuando cada uno de esos animales esprintó en dirección al individuo que se aproximaba caminando a lo lejos.

—Ellos los distraerán al menos durante un minuto. Mientras tanto, hagamos lo siguiente… —Se detuvo al observar una impactante escena.

Todas sus invocaciones habían estallado súbitamente, creando mareas de sangre que rápidamente había desaparecido en nubes de humo.

Quiso gruñir, pero tuvo que advertir—. ¡Al suelo!

Todos siguieron su orden sin rechistar, esquivando varias cadenas que se habían extendido centenas de metros en dirección a ellos.

—¡Salten! —ordenó nuevamente al sentir las intenciones del enemigo; todos esquivaron varias cadenas que salieron por debajo del suelo.

En el aire, Naruto cruzó sus dedos y creó cientos de clones de sombra para usarlos como distracción—. A este paso tendré que usar el Chibaku Tensei.

Kurama abrió los ojos con sorpresa—. ¿Estás loco? Solo eres un clon, no podrás hacerlo; desaparecerás. Diablos, incluso el original tiene problemas en hacerlo.

—No tengo otra opción, necesito darle esos minutos al Hokage; es la única persona que puede hacerle frente al jefe —contestó el clon mientras tomaba una altura considerable.

El Bijū ya no se inmiscuyó, solo observó a su contenedor juntando las manos y activando su Rinnegan mientras susurraba—. Chibaku Ten…

—Suficiente, humano. He tenido suficiente de tus insignificantes esfuerzos —habló el Berserker, apareciendo frente a él y agarrándole del cuello.

El clon rió entre dientes—. Sigues siendo una broma, un mal chiste con mucho poder. Eres tan débil, tan incauto, tan fácil de leer. Dime, ¿qué se siente ser engañado por un simple clon?

El Berserker sabía lo que se escondía detrás de esa mascara, y no podía tolerar que un humano se estuviera burlando de él de tal manera; lo odiaba, lo aborrecía.

¿Por qué lo hacía? ¿Por qué luchaba tanto? Eran iguales, y por tal motivo debía de ser capaz de comprender sus sentimientos hacia los humanos. Es más, sabía que lo hacía, pero, ¿por qué no cooperaba?

Solo tenía que acabar con él, y entonces serían uno para siempre y juntos podrían cumplir con sus objetivos. Por tal motivo, apretó sus dedos, sintiendo que Kyofu colocó sus manos sobre su brazo, solo para decir mientras reía—. N-No… ¿Dime qué se siente caer en el mismo truco dos veces?

Nuevamente desapareció en una bocanada de humo, por lo que el alto individuo se giró con una mirada de furia para localizar al clon original. Sin embargo, todos habían finalizado sus posiciones de manos; desde los clones que flotaban en el aire hasta los Shinobis de Élite en tierra.

Cada uno liberó distintos tipos de ataques, desde elementales, hasta devastadores como la Bijudama de Bee.

El cielo se tiño de amarillo, mientras una luz cegadora y una potente ráfaga obligaban a los presentes a cubrirse para evitar ser arrastrados.

El reloj seguía corriendo, y tan solo faltaba un minuto para que el Hokage tuviera el máximo poder. La 'elite' miró hacia el Hokage antes de volver a mirar a la gran bola de energía en el cielo.

—Eres un desastre. —El clon se comunicó telepáticamente con el original—. Tú mejor que nadie deberías de saber que los clones de sombra son mi especialidad, no hay nadie mejor que yo en este jutsu. Pero aun así dejas que te engañe una y otra vez. Me das asco…

Hizo una pausa y la sonrisa en su rostro se torció—. Ese poder lo conseguiré por mi propia cuenta; no necesito de la ayuda de un bueno para nada como tú.

En el interior del original, Kurama nuevamente había notado que los dedos de Naruto se habían movido.

—Ya veo —concluyó con una sonrisa, pero fue incapaz de pronunciar su deducción debido a lo siguiente.

—¡Suficiente! —un grito colérico oscureció el cielo, tronó las nubes, e hizo temblar el suelo.

Allí estaba aquel enigmático ser, sin ningún tipo de daño y con una expresión furiosa, tomando vuelo y levantando la palma de su mano hasta la altura de su pecho—. Vuestros males serán purgados y vuestras almas purificadas. Por aquel que me ha creado, sentid su furia… Genshi (Átomo).

Los truenos aumentaron a medida que una pequeña bola negra —con bolas más pequeñas de distintos colores que giraban en torno al núcleo— aparecía en su mano.

El clon de madera abrió sus ojos en shock—. ¡Imposible! Esa técnica era solo una idea, ¿Cómo pudo hacerlo? Maldita sea, y la cantidad de Chakra que está utilizando es ridícula.

Era una risible técnica en la que había pensado; tan solo había sido una idea que no creía que algún día lo implementaría; combinar el Rasengan con su Bijudama y Rasengans de distintas naturalezas girando en torno a ella.

Pero este sujeto le había demostrado que no solo era posible, sino que era mucho más peligroso de lo que se había imaginado.

Con visible nerviosismo, miró hacia su padre—. ¡Apresúrate!

El Yondaime frunció el ceño, intentando recolectar lo poco que le quedaba con mayor velocidad.

—Convertíos en polvo —susurró el Berserker y soltó la técnica, la cual cayó pesadamente hacia tierra y girando con tremenda velocidad.

—No tengo otra opción —pensó el clon, parándose donde la técnica caería, y levantando sus manos hacia el cielo—. Lo absorberé.

Ya no le importaba si es que se convertía en piedra como su padre se lo había advertido, estaba dispuesto a hacerlo si es que le daría más tiempo al Yondaime para utilizar aquel grandioso poder.

Activó su Rinnegan, susurró el nombre del Camino Petra y se dispuso a absorber la técnica que ya se encontraba frente a él. Sin embargo, y para su gran sorpresa, vio un Kunai de tres puntas poniéndose en medio antes de desaparecer junto con la inusual bola de energía.

El cielo se había iluminado y la tierra estremecido. Todos los que se encontraban en tierra tuvieron que protegerse ante la poderosa ráfaga de viento que amenazaba con arrasar todo a su paso.

Cuando los efectos de la potente técnica se habían detenido, Kyofu se giró con molestia hacia la persona que había lanzado ese Kunai—. ¡¿Qué estás haciendo?!

El Yondaime, en su estado normal, se puso de pie y sacudió su cuerpo para quitarse el polvo de encima—. Ya te lo dije, no puedes absorber sus técnicas.

El enmascarado gruñó y apretó sus puños—. ¡¿Qué diablos importa?! ¡Estaba dándote tiempo para que vuelvas a entrar en aquel estado, pero lo desaprovechaste totalmente!

Minato sacudió su cabeza—. No, hubiera sido en vano. No habrías sido capaz de absorber esa cantidad de Chakra; habrías estallado o convertido en piedra antes de lograrlo. Tuve que enviarlo a otro lado, y gran parte de la explosión tuve que contenerla en otra dimensión. Si no lo hubiera hecho, el País del Fuego habría desaparecido.

El Hokage apretó los puños mientras las imágenes de sus dos hijos cruzaban por su mente, en especial la de Naruto—. A este paso, todos moriremos —afirmó, cayendo de rodillas al suelo y colocando las palmas de sus manos sobre él.

El pesimismo en sus palabras desanimó a los Shinobis de la Hoja. Kyofu, sin embargo, se aproximó y lo levantó, agarrando el cuello de su capa—. ¡Escúchame muy bien!

El Yondaime miró a los ojos de su máscara, oyéndole continuar—. Ya lo había dicho… Mientras uno de nosotros siga en pie, esto no se acabará. Si tiempo es lo que necesitas, yo te lo daré, ¡pero no te atrevas a decir que no hay oportunidad!

Parecía estar al borde de golpearlo; no lo hizo así ya que vio a su padre asintiendo y cambiando su expresión a una de seriedad—. Está bien, lo haré —habló con confianza.

Los demás Shinobis sonrieron y se aproximaron a ellos para formular un plan. Sin embargo, aquel extraño ser había aparecido en medio de ellos—. No se los permitiré; vuestra intermitencia ha colmado mi paciencia —expresó con frialdad, sosteniendo a Kyofu y Minato de sus cuellos.

—¡Minato! —gritó Jiraiya, saltando hacia allí al igual que todos los demás en un intento de impedir que se los llevara. Sus intenciones no tuvieron éxito, puesto que habían chocado contra un escudo invisible que los empujó hacia atrás.

—Vosotros habéis sido una piedra en mis zapatos, acabar con ustedes en este preciso instante sería lo más apropiado. Sin embargo, vosotros me ayudaréis en mi cruzada.

No sabían lo que quería decir, pero sabían que el significado no les agradaría. No hubo necesidad de indagar, ya que el enigmático individuó prosiguió—. Vosotros que habéis realizado el mal por meros caprichos, os convertiréis en parte de mí.

Padre e hijo abrieron sus ojos con sorpresa al ver que aquellas mismas partículas que habían desintegrado a los aldeanos se desprendían de su cuerpo.

Ambos intentaron liberarse del agarre, pero era tan fuerte que parecían niños ante un hombre adulto.

Esta vez, el Berserker había demostrado algo además de su serio semblante, y eso fue una sonrisa equiparable a las de Naruto.

Las partículas estuvieron por hacer contacto con la piel de los 'prisioneros'. Sin embargo, la voz de un nuevo individuo obligó al extraño sujeto a mirar hacia atrás—. ¡Bastardo! ¡¿Qué crees que le estás haciendo a mi Oto-san?!

Comprobó que se trataba de su 'hermano', quien se aproximaba con una gigantesca bola de energía en la palma de su mano—. ¡Odama Rasengan!

El impacto fue duro, y 'Naruto' fue expulsado hacia atrás mientras era envuelto en un gran domo de energía.

Los capturados y Menma cayeron al suelo, y este último se sobó la nariz y habló con una sonrisa—. ¡Te lo mereces!

Minato, en shock, se giró hacia él para verlo junto con sus compañeros de equipo, Hinata, y Shikamaru—. ¡¿Menma?! ¿Qué crees que estás haciendo aquí?

Itachi también le había preguntado algo similar a su hermano, quien respondió que era por culpa de Menma.

—Pues he venido a ayudar a mi Nii-san, y también a ti —respondió el rubio menor.

El rubio mayor no estuvo conforme con su respuesta; lo desestimó por completo—. Este no es el lugar apropiado para que niños estén jugando. Tienen que alejarse lo más que puedan de este lugar; ¡no es seguro!

Menma quiso desestimar su preocupación, pero su padrino se había arrodillado frente él—. Es verdad, Menma. El enemigo al que estamos enfrentando está fuera de nuestra comprensión, no hay nada que nosotros podamos hacer. El único capaz de vencerlo es tu padre, y es por eso que tienes que irte de este lugar. Si estás aquí, lo desconcentrarás y no podrá derrotar al enemigo.

Era tan inusual ver al 'Sabio Pervertido' tan serio que el Namikaze no encontró palabras para negarse, así que agachó la cabeza—. Está bien; me iré. Pero debes prometerme que no le pasará nada malo a mi Nii-san.

—Por supuesto —contestó su padre antes de mirar a Kakashi—. Por favor, llévalos a todos lo más lejos que puedas. También llévate a Gai-san; él ya no está en condiciones para seguir luchando. —No tenía tiempo para ponerse sentimental y detallista con su hijo; tenía que asegurarse de que no le sucediera nada malo.

El Hatake asintió y ordenó a todos que lo siguieran mientras ayudaba a Gai a ponerse en pie, oyéndole quejándose por su 'falta de juventud'.

Sakura y Shikamaru no tuvieron problemas en aceptar esa orden, pero Sasuke estaba indeciso; Itachi era lo único que le quedaba para evitar la locura, para evitar convertirse en Naruto; el azabache no quería perderlo.

Itachi había notado su indecisión, por lo que le prometió que todo estaría bien. Sasuke no tuvo más remedio que aceptar, así que se unió a los demás, quienes seguirían a Kakashi hacia las afueras de la aldea.

Menma, con intenciones de unírseles, giró su cabeza por una última vez para dedicarle una sonrisa de despedida a su padre; extrañado le vio poniendo una mirada de terror.

Se preguntó el motivo, incapaz fue de pensar más en ello ya que chocó contra algo que le hizo caer al suelo.

Los que se encontraban a su alrededor se detuvieron y se giraron hacia él, retrocediendo debido a una inexistente presión. Allí se encontraba aquel imponente individuo, ahora sosteniendo a Menma por su cuello y mirándole con absoluto desprecio.

Consternado, el Yondaime gritó el nombre de su hijo mientras corría en aquella dirección. Kyofu intentó detener al rubio mayor, pero el Hokage ya se le había adelantado. Sin embargo, se detuvo al chocar contra una barrera invisible que no cedía ante sus golpes o ataques.

El enmascarado se paró a su lado—. No hay nada que puedas hacer para evitarlo, lo único que puedes hacer es evitar que esto se agrave. Ponte serio —habló Kyofu con firmeza, viendo a su padre cayendo de rodillas al suelo.

El Berserker, oyendo la conversación, se aproximó hacia el borde de su barrera y miró de forma despectiva al Hokage—. Tu juicio ha sido el de un hombre insensato; has cometido crímenes que no serás capaz de pagar en esta vida ni en la otra. Bajo el poder que Meifu no Ō-sama (el Rey del Infierno) me ha concedido, el causante de vuestras insensateces pagará vuestros tus actos.

—¡NO! —exclamó Minato, poniéndose de pie e impactando un Rasengan contra la invisible barrera, pero sin resultado alguno.

El clon no se movió en lo absoluto, lo único que lamentaba era que tendría que esperar para que el poder de Kurama se regenerara, o tal vez tendría suerte y regresaría a él; no le importaba nada más.

El rubio menor giró su cabeza y alcanzó ver a su padre derramando lágrimas mientras continuaba con sus desesperados intentos por destruir aquella impenetrable barrera. El joven volvió a mirar hacia los oscuros y tenebrosos ojos de quien se suponía que era su hermano; le miró con arrepentimiento y susurró—. Lo siento. —Cerrando sus ojos al final.

En ese preciso instante, unos peludos, escalofriantes, y silbantes insectos salieron de los poros del oscuro ser, moviéndose alrededor de todo su cuerpo.

El Namikaze menor abrió los ojos, solo para cerrarlos nuevamente al notar que los insectos estaban por sobre su cuerpo.

Cuando parecía que llegaría su fin, una voz desconocida declaró—. Bajar tu guardia luego de capturar a un simple mocoso. Descuidos como esos pueden costarte la vida, ahora y siempre…

Todos miraron hacia el lugar donde provenía la voz, y vieron a un alto hombre que se aproximaba a una endiablada velocidad con una brillosa Katana en manos—. ¡Uzumaki Naruto, tu cabeza me pertenece! —gritó el hombre, levantando su Katana y apuntándola hacia la cabeza del oscuro ser.

—¡Saito! —El clon de madera le reconoció, viéndole cortando aquella barrera que parecía impenetrable.

Sorprendido, el Berserker liberó a su rehén para protegerse, pero ya había sido tarde, puesto que el 'Lobo Solitario' había atravesado su cabeza con la punta de su Katana. La fuerza del impulso de Saito fue tal que empujó al enigmático enemigo varias docenas de metros hacia atrás.

El General finalmente extrajo su Katana de su cabeza y se detuvo mientras que el original impactaba duramente contra la Roca Hokage.

La mayoría de los presentes le observó con asombro mientras enfundaba aquella Katana de un extraño color azul, que tenía puntos negros con bordes blancos que se movían a su alrededor.

Minato sacudió su cabeza y se aproximó a su hijo menor, quien estaba tosiendo mientras recuperaba su aliento.

Kyofu, por su parte, espero a que Saito se aproximara, y éste le miró con una expresión de duda—. Ya veo —fue lo único que dijo mientras encendía su cigarrillo.

—Así que estás usando la Katanagatari, ¿acaso quieres matarme? —preguntó el clon telepáticamente.

—Sí, he venido a eso. Pero parece que he fallado ya que no has desaparecido.

Una sonrisa se dibujó en el rostro del clon—. De verdad pensé que me matarías. —Se puso serio y continuó—. Pero dejemos la charla. Hay que regresarlo a la normalidad, y si no es posible, mátame.

—No te preocupes por eso, a eso vine —replicó Hajime al mismo tiempo que exhalaba el humo.

El clon giró su cabeza y miró a su padre, quien seguía confortando a su hijo.

Con un gruñido, Naruto llamó su atención—. ¡¿A quién estás esperando?! Empieza de una buena vez.

El rubio mayor le miró, y sabiendo que tenía la razón, le dijo a su hijo que se alejara.

Kyofu se había acercado al oír aquello—. Espera, no puede irse.

Minato le miró con incredulidad mientras se sentaba de rodillas en el suelo; no pudo decir nada ya que el Yakuza prosiguió—. En caso de que necesite Chakra, necesitaré absorber de su Chakra. Bee-san ya no parece capaz de aguantar mucho más, y si sigo absorbiendo de su Chakra, entonces morirá. Sin embargo, tu hijo es la persona con mayor Chakra entre nosotros. Me vendría bien de su ayuda. No digo que se una a la lucha, pero que se mantenga cerca en caso de que necesite Chakra nuevamente.

El rostro del Hokage lo decía todo, pero su hijo dio un paso al frente—. Lo haré, yo también quiero ayudar.

—Muy bien —agregó Kyofu, no dándole tiempo a su padre para criticar—, Saito y yo daremos tiempo a Hokage-dono. Los que saben que no aportarán nada, retrocedan.

Miró al Yondaime y vio que ya estaba recolectándola Energía Natural. Luego miró a los asustados Genins y les dijo que se fueran.

Los jóvenes asintieron y siguieron a Kakashi, quien cargó a Gai en sus hombros para llevarlo.

Una vez que se habían retirado, Saito y Naruto dieron unos pasos al frente, mientras que los demás, agotados, rodearon al Hokage, quien permanecía en silencio, pero muy nervioso ante la presencia de su hijo menor; no quería que le sucediera nada malo.

—Una última cosa, Hokage-dono —prosiguió el clon, viendo a lo lejos al original tambaleándose al levantarse—, cierra el sello en el estómago de tu hijo, eso seguramente lo devolverá a la normalidad.

No sabía que tan cierto era eso, pero era la única idea que tenía. Sabía que su estado actual era una reacción por los diferentes tipos de Chakra, y asumía que suprimir el Chakra de Kurama sería lo ideal.

No era la idea que le había mencionado a Kurama antes de regresar al campo de batalla, solo era algo que había deducido —su idea había sido la de absorber el Chakra de Bee, y ahora con Menma, sería capaz de aprovechar en mayor medida aquella idea.

Minato asintió en silencio y siguió recolectando Energía Natural para intentar la idea de este hombre, quien miró a su par y le dijo—. ¡Vamos!

El General desenfundó su infalible Katana y se echó a correr en aquella dirección junto con el líder de la organización Yakuza.

Mientras tanto, aquel que parecía imparable, imbatible e indestructible, reflejaba dolor e irritabilidad. ¿Qué había sucedido? ¿Cómo alguien inferior había sido capaz de causarle daño?

No sentía un poder especial o inexplicable dentro de aquel humano, era infinitamente más débil que el hombre rubio con quien había luchado su anterior forma, pero aun así, había logrado causarle un daño no físico, sino espiritual.

¿Cómo fue eso posible? ¿Qué era esa arma que había logrado penetrar en un lugar que ningún humano normal debería ser capaz de llegar? Su mente se nubló de furia, sus ojos se pusieron rojos y su boca liberó una niebla toxica-verdosa.

Extendió sus brazos y abrió los puños, creando dos diminutas bolas negras antes de correr hacia las personas que ya le habían causado suficiente humillación; acabaría con ellos sin importar el costo.

Notando sus intenciones, los Yakuzas se miraron entre sí y asintieron. El Jinchūriki disminuyó el paso mientras que el espadachín aceleró el suyo, colocándose en su posición de combate 'Gatotsu'.

—¡Tonto e insignificante humano! ¡Fallaréis y moriréis! —exclamó el Berserker con furia desenfrenada.

Saito no se inmutó ante la peligrosa y letal amenaza, prosiguió con su paso, en un intento de replicar su inicial acción.

Ambos contrincantes estuvieron frente a frente, el inexpresivo hombre dirigiendo la punta de su Katana a su cabeza, y el colérico ser llevando sus palmas hacia los brazos de su oponente.

Parecía que la intención del descontrolado Jinchūriki era clara, sin embargo, un fugaz recuerdo del dolor que había sentido cruzó por su mente, suficiente para causar algo impensable; retroceder.

Saito, para evitar un contraataque, retrocedió y enfundó su Katana, mirando inexpresivamente a los furiosos ojos rojos de su oponente, quien sentía una inaceptable vergüenza.

Había llegado el momento de ponerle un fin a esta absurda batalla, el momento de acabar con todos estos humanos para iniciar con el verdadero propósito de su aparición.

Miró a Saito en sus ojos, gruñó y cruzó los brazos mientras su cuerpo brillaba, aumentando en intensidad a cada segundo.

Los que estaban detrás abrieron sus ojos al reconocer aquel ataque; era el mismo que había utilizado para destruir la aldea.

Varios de ellos se resignaron, ya que no contaban con las energías suficientes o métodos para protegerse de la inminente explosión.

El Berserker, deseoso de ver la desesperación en los ojos del humano frente a él, le dedicó una mirada.

No pudo evitar sentirse ofendido al verle encendiendo un cigarrillo y fumarlo con tranquilidad.

Decidió ignorarlo para seguir concentrando la suficiente energía para que todos sus esfuerzos fallaran.

Con una mueca abrió los brazos y miró al cielo mientras exclamaba—. Vuestros pecados serán perdonados; vuestras almas, purificadas. Aceptad la justicia de…

Incapaz fue de finalizar su discurso, ya que alguien sujetó sus tobillos y lo arrastró hacia el suelo—. ¡Doton: Shinjūzanshu no Jutsu (Elemento Tierra: Jutsu del Doble Suicidio Decapitador)!

El Berserker, con todo su cuerpo a excepción de su cabeza bajo tierra, miró con odio puro al enmascarado que emergió del suelo.

Estuvo por salir y liquidarlo, pero al mirar al frente vio a su anterior oponente con su Katana a milímetros de su cuello.

Los demás Shinobis vieron la cabeza desprendiéndose de su cuerpo y rebotando al tocar el suelo.

—¿Lo derrotaron? —preguntó Itachi, pero no podía estar seguro, ya que aún sentía una invisible presión.

Saito volvió a enfundar su Katana y habló mientras veía a Kyofu acercándose—. Tenías razón, atacar a su alma ya no funcionará.

—Se ha adaptado —pensó el clon, mirando hacia el cuerpo sin cabeza que liberaba un repugnante líquido negro.

En el subconsciente del Jinchūriki, el Bijū oía tanto a la silueta como a Naruto gruñendo con fuerza—. ¿Por qué? Malditos humanos. —Oyó la voz de ambos mientras caminaban de un lado al otro.

Kurama notó que ambos se movían en perfecta sincronía: Naruto y el cuerpo espiritual que le rodeaba.

El Kyūbi deseaba probar algo, algo que había concluido al observar los recientes acontecimientos—. Jejeje —rió.

'Naruto' le ignoró y siguió deambulando alrededor de su paisaje mental, cosa que el Zorro previó—. ¿Qué pasa, Naruto? ¿Eres tan inútil que ya ni puedes deshacerte de un clon tuyo?

Naruto y la figura se giraron hacia él, y Kurama finalizó con una seria expresión—. Me das asco.

Allí lo vio, allí encontró una respuesta a sus dudas. Esta vez no se habían movido en sincronía, habían hecho las mismas expresiones, pero la pequeña diferencia fue que el cuerpo de Naruto había apretado uno de sus puños milésimas de segundos antes que la silueta a su alrededor.

Kurama sonrió para sus adentros, ya teniendo una idea de qué hacer para que todo volviera a la normalidad, pero era arriesgado, ya que si se precipitaba, la silueta podría percatarse de lo que estaba sucediendo.

En el exterior, Kyofu recogió la cabeza en el suelo y negó la suya mientras se aproximaba al espadachín—. Aquí no hay nada, tal vez el resto de su cuerpo lo tenga —habló en referencia a su alma, tratando de sentirlo con su Camino Humano.

Pero la verdad era que ni siquiera podía sentir su Chakra; era como si se hubiera desvanecido de la faz de la tierra.

Saito hizo un gesto de afirmación mientras expulsaba el humo de su cigarrillo—. Entonces destruiremos su cuerpo. Sácalo de allí, lo cortaré en pequeños pedazos y luego tú los destruirás con un jutsu de fuego.

—Está bien. —No había dudas en su respuesta; tenían que aprovechar esta oportunidad.

Hizo un muro de piedra por debajo del cuerpo sin cabeza y lo extrajo con mucho cuidado, notando que su "sangre" derretía todo a su paso con suma rapidez.

El espadachín no había perdido ningún segundo, y como lo había prometido, rápidamente convirtió ese masivo cuerpo en minúsculos trocitos, los cuales el enmascarado incineró y fulminó con un potente Jutsu Katon.

—L-Lo derrotaron… ¿Nii-san? —habló el rubio menor con un tono de incertidumbre.

Minato no lo creía así, es más, presentía que la situación se había vuelto mucho más peligrosa, tanto que había sudado inconscientemente. No tardó en comprobar su deducción.

—Hokage-dono, ¡¿cuánto falta?! —Oyeron el nervioso grito del magnate; parecía que también se había percatado del peligro.

—Tres minutos —contestó manteniendo la compostura, pero el sudor seguía brotando de su frente.

Una respuesta poco favorable, con la que no podía hacer nada al respecto; sólo podía seguir resistiendo, de alguna u otra forma.

Miró a su compañero, quien a pesar de sentirse algo nervioso, mantenía su mirada fría y calculadora.

Ambos miraron hacia abajo, a aquel cuerpo sin cabeza que se disolvía en un líquido negro bastante espeso, corrosivo, y que transmitía un pútrido hedor.

Retrocedieron y se cubrieron las narices, mirándose entre sí al oír una espeluznante voz cargada de odio puro—. Humanos…

Miraron a su alrededor, preguntándose de dónde provenía tan maligna voz. Una vez más miraron hacia aquel cuerpo fundido que no parecía que fuera a tomar forma alguna, pensando que tal vez el sonido provenía de ese lugar.

La voz continuó—. ¿Por qué os aferráis a irrazonables ideales cuando sabéis que el resultado siempre será el mismo?

Ambos Yakuzas oyeron la voz justo detrás de ellos, y al voltearse sintieron que alguien invisible los había golpeado, haciéndoles volar en dirección horizontal.

—¡Vuestras constantes humillaciones me exasperan! —la invisible persona exclamó, y justo en ese entonces una figura tomó forma.

Se había materializado aparentemente de la nada, con una mirada de furia que dejaba en ridículo a las anteriores. Tenía el ceño fruncido, sus ojos estaban rojos, respiraba agitadamente mientras aquella neblina verde escapaba de su boca.

No solo eso, el clima se había vuelto tormentoso, frio, tenebroso; las mismas características que momentos anteriores, pero había una diferencia: una ligera sonrisa. Era casi torcida, pero por sobre todo, familiar, una que solo podía indicar a una sola persona: Naruto Uzumaki.

Nadie podía ver aquella expresión, ya que el individuo estaba dando su espalda, y los Yakuzas se encontraban demasiado lejos como para poder notarlo.

A lo lejos, ambos miembros de aquella poderosa organización se pusieron de pie, adoloridos, aturdidos, y por sobre todo, confundidos. ¿Qué había sucedido? ¿Cómo les había golpeado?

—Esa cosa parece ser inmortal —indicó Saito, sacudiendo se cabeza y clavando su Katana al suelo para apoyarse en ella y levantarse.

El clon hizo le imitó—. Yo creo que simplemente se ha adaptado. Aunque puede que tengas razón. Ni yo tengo idea en lo que el jefe se ha convertido. Lo único que sé es que debemos detenerlo antes de que sea demasiado tarde.

—¿Adaptado? —El 'lobo solitario' sacó su espada del suelo y la enfundó mientras miraba hacia el enigmático enemigo.

—Ya no importa. Solo hay que seguir intentando. —Ambos se pusieron en posición de defensa, viendo al enemigo inclinándose y corriendo hacia ellos a gran velocidad.

Su carrera se vio prontamente interrumpida debido a bandada de cuervos que se interpuso en su camino, revelando a Itachi Uchiha con su Sharingan girando intensamente.

Al Berserker poco le importó la intromisión y con sus grandes manos sujeto su cabeza con firmeza. Sin mediar palabras, comprimió el puño y la cabeza del Uchiha había estallado en un torrente de sangre que manchó gran parte del cuerpo del descontrolado Jinchūriki, pero que fue rápidamente absorbida por su cuerpo, al igual que el resto del cuerpo del Uchiha.

El ser hubiera sonreído en otra ocasión, pero se encontraba tan furioso que su mueca no saldría de su rostro bajo ningún concepto; quería acabar con aquellos dos que lo habían sometido a grandes humillaciones.

Si bien pareció que el Berserker había acabado con el pelinegro, se dio cuenta de que estuvo al sentir algo sujetándolo con firmeza. Miró hacia abajo, notando una gran mano espiritual de color rojo que intentaba cerrarse lo más que podía.

El Berserker giró su cabeza en ciento ochenta grados y vio al Uchiha rodeado con su Susanoo y sus ojos sangrando en cuantiosas cantidades.

El ser de color oscuro gruñó y estiró los brazos, destruyendo aquella mano espiritual suma facilidad, volteándose rápidamente para dar un potente puñetazo al torso de la figura espiritual, destruyéndolo instantáneamente.

Itachi no tuvo tiempo de reaccionar; lo único que había sentido fue una potente patada en la parte superior de su cabeza, seguido por otra justo en su estómago, el cual lo envió en dirección donde se encontraban los impactados Shinobis de la hoja.

Mientras tanto, el Berserker volvió a mirar hacia los cabecillas de su martirio y corrió en dirección a ellos. Solo pudo avanzar unos pocos metros, ya que a aquella 'molestia' había apareciendo frente a él en una bandada de cuervos.

El Berserker había gruñido y atacado, creyendo que lo había asesinado esta vez. Sin embargo, el Uchiha había vuelto a aparecer en otra bandada de cuervos.

El descontrolado Jinchūriki siguió asesinándolo, pero el Uchiha continuaba reapareciendo, lo cual solo incrementaba la furia del oscuro ser.

—Miras lo que no puedes ver —finalmente habló el Uchiha, recibiendo un golpe que lo hizo estallar en una bandada de cuervos.

El Berserker gruñó y se giró al sentir que había aparecido detrás de él—. Golpeas lo que no puedes sentir —continuó el pelinegro, sintiendo otro golpe que lo hizo estallar antes de volver a reaparecer.

—¡Despreciable humano! ¡Desaparece de una buena vez! —Con ese último grito de guerra, se lanzó nuevamente al ataque.

Mientras tanto, en el mundo real, Itachi se encontraba frente a 'Naruto', mirándole fijamente a los ojos mientras algunos de los luchadores se paraban a su lado. Entre ellos, los Yakuza, y el Shinobi de Kumogakure —Jiraiya estaba al lado de su estudiante.

—Genjutsu —habló el hombre de negocios, sonriendo para sus adentros. No había duda de que, si bien el original tenía un tremendo poder, no sabía utilizarlo efectivamente, por alguna razón que no podía saber.

Itachi no respondió, ya que la mínima desconcentración interrumpiría el Genjutsu. La cantidad de Chakra que estaba utilizando para mantenerlo dentro de su mundo ilusorio era absurda, y no faltaba poco para que llegara a su límite.

El clon de madera notó su falta de energías, y sabiendo cuando tiempo quedaba para que su padre obtuviera el máximo poder, decidió darle un empuje anímico al Uchiha—. Queda un minuto; puedes hacerlo.

El Uchiha se sintió aliviado; aguantaría lo más que pudiera; lo haría por su hermano.

En el mundo ilusorio, el Berserker tenido suficiente; su ira estaba a punto de llegar al punto máximo—. ¡Suficiente! —exclamó, destruyendo una vez más al Itachi ilusorio, pero había notado que el estorbo había reaparecido detrás de él.

Se volteó y le miró con una expresión que estaba al borde de la locura—. Esta vez… Esta vez os haré desaparecer —susurró.

Las personas dentro del mundo ilusorio le vieron flotar hasta unos diez metros de altura y a su cuerpo burbujear, casi como si estuviera hirviendo por dentro.

El Berserker explotó en cientos de partículas parecidas a las que habían amenazado con consumir a toda la aldea. Esta vez eran más grandes, se movían de una forma más rápida, y lo que era peor, la altura que los separaba era reducida.

El momento que tanto ansiaba por fin llegaría; finalmente acabaría con aquellos que tanto le habían humillado.

Aquellas partículas descendieron, y esta vez no hubo barreras que protegieran a nadie, motivo por el cual todos habían sido consumidos.

Los fragmentos regresaron a su punto de inicio y rápidamente tomaron la forma de aquel individuo, quien sonrió al pensar que todo por fin se había acabado. Sin embargo, muy prontamente notó que había algo extraño—. ¿Por qué? ¿Por qué sigo igual? ¿Por qué nada ha cambiado?

Se refería a su poder; si en verdad los hubiera asimilado, entonces tendría que haber habido al menos una pequeña diferencia, pero todo seguía igual.

Fue entonces cuando miró hacia abajo y finalmente notó lo que estaba sucediendo. Todos se encontraban nuevamente abajo, como si nada hubiera sucedido.

Apretó sus puños con fuerza y dio un grito tan potente que quebró aquel mundo ilusorio, lo cual le regresó de manera instantánea al real, donde los presentes tuvieron que retroceder rápidamente al notar que se había dado cuenta del engaño.

—¡Suficiente! —exclamó, sujetando su cabeza debido al odio que estaba sintiendo, especialmente debido a una risa de burla que oía en su interior.

El responsable era el Kyūbi, quien en verdad no podía creer lo que estaba sucediendo—. ¡Eres una broma! ¡Un farsante! ¡¿Cómo pudiste caer en algo como eso?!

—¡Cállate! —Otra extraña reacción, esta vez había oído la voz de su Jinchūriki con mayor potencia, pero al final ambas voces se habían balanceado.

Kurama dejó de sonreír solo para poner una seria mirada—. No lo entiendes, ¿verdad? Haz cometido un grave error. Puede que tengas un poder brutal, pero lo que hiciste fue algo imprudente, y tarde o temprano te darás cuenta de ello. Pero créeme, será muy tarde para cuando lo hagas. —Las sospechas del Bijū no hacían nada más que afianzarse.

Naruto y la silueta le miraron con odio; 'ellos' no entendían lo que quería decir, pero no le prestarían mayor atención ya que su prioridad eran aquellos en el mundo exterior.

Tan solo faltaban treinta segundos para que Minato recolectara la Energía Natural necesaria, pero todo parecía estar en contra de los luchadores.

A pesar de las adversidades, hicieron el máximo esfuerzo para ponerse en posiciones de defensa mientras observaban a aquella enfurecida criatura mirándoles con tal expresión de odio que les hizo retroceder.

Las palabras de aliento de Kyofu repentinamente resonaron en sus cabezas, dándoles algo de confianza para encarar a tan temible oponente.

Itachi nuevamente había activado su Mangekyō Sharingan, aprovechando el hecho de que el enemigo se encontraba distraído por el odio que había nublado su mente.

—¡Tsukuyomi! —exclamó el Uchiha.

Un mundo donde el cielo era de color rojo, mientras que los objetos y personas de blanco y negro.

En una cruz se encontraba el poderoso enemigo, e Itachi parado frente a él con una Katana en su mano derecha—. ¿Durante cuánto tiempo podrás resistir esto? —preguntó el Uchiha con voz y mirada fría, apuñalándole justo en una de sus costillas y viendo que un líquido negruzco salió de la herida.

El 'Jinchūriki' no demostró ninguna dolencia, cosa que dio un leve mal presentimiento al pelinegro, pero confiaba en su potente técnica ilusoria—. Yo controlo el espacio y tiempo en este lugar, y durante las siguientes setenta y dos horas…

Se detuvo al oír un tenebroso gruñido que provenía del individuo en la cruz—. Insignificante humano… ¡¿Crees que volveré a caer en algo como esto?! ¡Vuestra osadía os costará caro!

El mundo creado por Itachi brilló en su totalidad, y antes de que el Uchiha pudiera saber qué era lo que estaba sucediendo, notó que ahora era él quien estaba en la cruz.

—Endeble humano; vuestra arrogancia causará vuestra perdición. —Todo su cuerpo burbujeó y grandes poros se habían abierto, revelando aquellas infernales criaturas que repugnaron al Uchiha.

—Experimentad el verdadero terror. —Los insectos se movieron alrededor del cuerpo del Berserker antes saltar sobre el Uchiha y cubrirlo por completo.

Su corazón se aceleró en sobremanera, y el pánico rápidamente invadió a su ser al sentir las horribles sensaciones y aterradores imágenes que observaba en su condición actual.

Un potente grito escapó de su garganta, el cual fue rápidamente silenciado por aquellos insectos que ingresaron por la nueva abertura.

En el mundo exterior, apenas unos segundos habían pasado, y todos se giraron con sorpresa al oír a Itachi jadeando y cayendo de rodillas, totalmente pálido y al borde de una ruptura mental.

Menma tuvo la intención de correr en la ayuda del hermano de su mejor amigo, pero un desagradable instinto asesino le congeló en su lugar.

El Berserker finalmente se movió, específicamente una de sus extremidades inferiores. La llevó hacia atrás y luego para adelante, a la altura de la cintura del Uchiha para darle una patada que lo envió en dirección de la Roca Hokage, el lugar donde impactó con una fuerza descomunal.

—Demonios —pensó Kyofu con frustración, pensando en qué hacer en los siguientes quince segundos que su padre necesitaba para obtener aquel grandioso poder—. Tengo que hacer algo —prosiguió, girándose con rapidez al ver a su cuerpo original girándose hacia su padre, lo cual hizo retroceder a aquellos que se encontraban en esa dirección.

El enmascarado giró su cabeza hacia su general y levantó la mano mientras pensaba—. Prepárate.

No necesitó decir nada más, ya que Saito entendió sus intenciones. El pelinegro desenvainó su Katana y se paró al lado de su 'jefe', quien cerró los ojos momentáneamente antes de abrirlos y susurrar. Banshō Ten'in.

El campo de fuerza invisible rodeó al enemigo, pero este no se había inmutado, cosa que no había sorprendido al Uzumaki, pero sí le había molestado ya que las ideas se le estaban acabando.

Solo quedaba una opción: recurrir a sus propios instintos—. ¡Si en verdad hay algo de Naruto Uzumaki dentro de ti, tú no atacarás a ese hombre!

La mano del oscuro ser se había detenido a escasos centímetros de los rubios cabellos de su padre, quien había permanecido con los ojos cerrados en todo momento.

El Berserker lentamente apartó su mano y se volteó hacia aquel hombre que no hacía nada más que molestarlo. Más aun así, una parte de él quería escuchar sus palabras.

Permaneció en silencio, mientras que los demás congelados, aunque se sentían curiosos por saber por qué se había detenido.

El Berserker miró al enmascarado con odio puro, pero no se atrevió a atacar debido a aquella parte suya que iba incrementando con insospechada velocidad.

—Tú lo sientes, ¿no es así? —prosiguió el clon, dando un paso al frente ante la atenta mirada de los presentes; intuían que ambos estaban conversando de alguna forma —Saito sabía cómo.

El Berserker permaneció en silencio, observando al clon de su antiguo yo aproximándose hasta pararse frente a él. El clon levantó la mirada, y él bajó la suya.

—Ese ardiente deseo de probarte a ti mismo, de probar cuán lejos tu poder puede llegar, de cuanto estás dispuesto a sacrificar por un mero capricho. Tú deseas probar que no eres un cobarde; tú deseas pelear. —Una sonrisa se dibujó en el rostro del enmascarado, una que el individuo frente a él pudo percibir.

Esto le hizo gruñir, mas no atacar, aunque hubiera querido hacerlo. ¿Qué era lo que sentía? Un sentimiento extraño, uno que le asqueaba, ¿acaso concordaba con un humano?

Era impensable, inconcebible, pero de alguna forma, emocionante. ¿Por qué sentía esto? ¿Qué era lo que le impulsaba a oír las palabras de tal repugnante ser? No conocía las respuestas a estas incógnitas, ¿pero tal vez podía ceder a sus extraños impulsos?

¡No! ¡Tenía que oponerse! ¡Tenía que cumplir con su importante misión; no podía fallar a su señor; no podía tomar el más mínimo riesgo!

Por tales motivos se volteó y aproximó su mano hacia aquel humano que era el único capaz de interferir en sus objetivos; una vez que lo asimilara, todo se acabaría.

El clon de madera maldijo e intentó atraerlo con su habilidad del Camino Deva, pero nuevamente había fallado. En un intento desesperado, sacó la mayor cantidad de cadenas de Adamantina que pudo para detener el avance de su cuerpo original.

Pareció ser un vano intento para detener lo inevitable; sin embargo, los presentes le observaron realizar una impensable hazaña: lo había detenido.

Los demás no se percataron de lo que había sucedido en realidad, pero el clon sí pudo. Sabía que no lo había detenido, ni siquiera en lo más mínimo; el original se había detenido por cuenta propia.

¿Por cuál motivo? El clon de madera no lo sabía y tampoco tenía interés por saberlo; tenía que aprovechar esta oportunidad para asegurar los últimos segundos que su padre necesitaba.

Antes de que pudiera iniciar con su siguiente movimiento, el individuo frente a él habló con los dientes apretados—. Yo… —Apretó los dientes con más fuerzas, no queriendo finalizar sus palabras—. Yo quiero pelear. —Un ligero tono de cordura, esa fue la sensación que todos sintieron en medio de su declaración.

Muchos se preguntaron si Naruto estaba volviendo en sí, o si tan solo oyeron mal. Pero no era de importar, ya que observaron con alivio al tenebroso enemigo retrocediendo su mano hasta pararse con firmeza, ignorando aquellas brillantes cadenas negras que se encontraban alrededor de todo su cuerpo.

El Berserker muy lentamente se volteó, mirando con desprecio al responsable de haberle hecho pronunciar aquellas repugnantes palabras. Dicho individuo sonreía detrás de su marca, divertido por el repentino giro de acontecimientos.

El resto se sintió aliviado, pero no bajaron la guardia; tenían que estar listos ante cualquier tipo de escenario, aunque sus chances de éxito fueran mínimas.

Bee había aprovechado el momento para ir a comprobar el estado de Itachi, notando que éste se encontraba inconsciente, pálido, y por sobre todo, malherido. Lo cargó con cuidado y rápidamente lo llevó a los refugios de la Roca Hokage, el lugar donde asumió que se encontraban algunos médicos que podrían proporcionarle ayuda.

El Jinchūriki encontró a algunos y les comentó lo que le había sucedido al Uchiha, pero no esperó a oír el diagnostico ya que rápidamente había retornado a la zona de la batalla.

En ese lugar, todos a excepción de Kyofu y Saito habían tomado una prudente distancia en caso de que el enemigo cambiara de parecer.

El adversario ahora se encontraba con los brazos cruzados mirando a la única persona capaz de estropear su importante misión.

—Finalmente… —pensó el clon, observando a su padre abriendo los ojos, los cuales nuevamente se habían tornado amarillos, mientras que sus prendas sufrieron los mismos cambios que momentos antes.

—Naruto… —susurró el Yondaime mientras se ponía de pie, mirando a los tenebrosos y furiosos ojos de su descontrolado retoño.

Quien fuera su hijo retrocedió ligeramente y se puso en posición de combate—. Aquel humano es un mero recuerdo del pasado. Ahora yo estoy aquí, y seré yo quien acabe con vuestra miserable existencia. —Su voz sonaba furiosa; aún estaba molesto por estar haciendo esto, pero gran parte de él sentía aquel ardiente deseo de disfrutar de una intensa batalla.

Su padre negó con la cabeza, pero con mucha confianza cortó la distancia—. Entonces tendré que derrotarte como lo hice antes para que mi hijo regrese. ¿Acaso crees que no me he dado cuenta?

Se refirió al momento en el que su piel se deshizo debido a sus golpes. Si bien no había visto el momento preciso en el que casi pierde su transformación, supo el motivo por el cual había absorbido a tantas personas; fue un intento desesperado para no regresar a su 'antiguo yo'.

Un gruñido escapó de los labios del enemigo antes de que este procediera con su rápida acción. Había sido tan rápido que todos fueron incapaces de verlo, a excepción de Minato, quien le había visto acercando su puño derecho en dirección a su rostro.

Instintivamente, Minato retrocedió levemente y preparó su puño izquierdo para interceptar el de su enemigo.

La reacción había sido instantánea; hubo una potente explosión que desquebrajó el suelo, creó una poderosa ráfaga de viento, y expulsó a los espectadores hacia atrás.

Minato apretó los dientes, algo sorprendido ante la diferencia de poder entre su antigua forma y su estado actual, pero también algo curioso al no notar reacción negativa al hacer contacto con lo que hasta hace unos momentos había sido una muy corrosiva piel.

El rubio no perdió la concentración y aplicó más fuerza en su puño en un intento de expulsar a su descontrolado hijo. Esto no había sucedido, ya que ambos habían aplicado tal fuerza que fueron expulsados hacia atrás al mismo tiempo.

Ambos recuperaron el equilibrio, y nuevamente se lanzaron en línea recta para lanzarse puñetazos y patadas que creaban poderosas ondas que deterioraban aún más el de por sí devastado paisaje.

Mientras tanto, aquellos que posteriormente fueron expulsados por la repentina ráfaga de viento habían recuperado el equilibrio, tosiendo por el polvo que se había levantado, y jadeando por el daño que habían recibido.

Podían oír el sonido de los impactos que ambos luchadores generaban con sus golpes, pero eran incapaces de ver la batalla debido a la cortina de polvo, la cual con lentitud se había disipado.

Los ojos de los presentes se habían abierto con sorpresa al presenciar la formidable batalla, una que los presentes eran incapaces de ver con claridad debido a la sorprendente velocidad de ambos luchadores.

Los que tenían una mejor vista podían ver unas borrosas manchas de color negro y amarillo que se movían de un lado para el otro, impactándose entre sí y creando cráteres y potentes ráfagas de viento, mientras aquellos que no contaban con una privilegiada vista o no estaban acostumbrados a batallas de alto nivel —como Menma—, solo podían ver los cráteres apareciendo por doquier.

Los responsables de esto continuaban con la extraordinaria batalla de Taijutsu, bloqueando sus respectivos ataques antes de que estos pudieran impactar contra ellos.

A pesar de la intensidad de la batalla, Minato mantenía una serena expresión. Esa expresión enfurecía a su oponente; no podía aceptar el hecho de que un humano estuviera tan tranquilo ante alguien como él, era como si no lo considerara una amenaza.

El Berserker se detuvo abruptamente y saltó a una distancia segura, cruzándose de brazos y mirando al Hokage con una mueca de fastidio—. Vuestro poder es una anomalía, humano. Una peligrosa incoherencia en este mundo terrenal.

—La única incoherencia aquí eres tú. ¡Salte del cuerpo de mi hijo de una buena vez, o te sacaré a la fuerza! —Demandó el Hokage.

El Berserker gruñó—. ¡Humano, vuestras demandas son infructuosas; os enseñaré a cada uno de vosotros cuan temible puedo llegar a ser! —Sus ojos se encendieron debido a la furia, y debido a ello lanzó un puñetazo aparentemente hacia la nada.

Minato le miró extrañado; tal vez la sangre ya se le había subido a la cabeza, motivo por el cual estaba actuando irracionalmente.

Sin embargo, antes de que su puño se hubiera extendido por completo, un pequeño portal negro se puso en medio.

—¡¿Qué?! —pensó el Hokage, girándose hacia atrás al sentir una repentina presencia.

Era el puño de su oponente, el cual bloqueó a duras penas. Poco pudo hacer para bloquear los siguientes, ya que aparecían constantemente, a un ritmo devastador.

Fue un asalto frenético, furioso, sanguinario. Estaba tan furioso que quería matarle con sus propios puños, quería disfrutar de la tibia sensación de su sangre en sus manos.

El clon de madera observaba en silencio, prestando mucha atención por si encontraba alguna oportunidad para dar algo de apoyo.

Si bien era incapaz de ver aquellos rápidos golpes, podía ver a su padre y sentir su Chakra con claridad. Concluyó que tal vez su padre estaba probando a su enemigo; seguramente iniciaría con su asalto en los próximos segundos.

El rubio, cansado de sus golpes, expulsó de todo su cuerpo algo que se asemejaba a una ráfaga de viento, con la cual destruyó aquellos portales que parecieron no tener fin.

Aquello hizo gruñir al poderoso enemigo, quien lanzó otro puñetazo a través de otro de sus portales.

Esta vez Minato había sostenido ese puño con facilidad, y también el siguiente luego de que el primer intento hubiera fallado.

El oscuro ser intentó retroceder sus puños, pero el agarre del Yondaime era voraz.

—Acabaré con esto de una buena vez por todas —musitó el Yondaime, creando sorprendentemente un clon de sombra sin posiciones de manos —era algo que solo podía realizar estando en Modo Sabio.

El clon rápidamente aproximó su mano derecha hacia el estómago del enemigo, el lugar donde se encontraba el Sello de los Ocho Trigramas.

Los dedos del clon brillaron, y cuando estos estuvieron a milímetros de hacer contacto con el estómago de su enemigo, la capa roja había envuelto por completo al Berserker.

El clon gruñó y creó un gigantesco Rasengan para intentar romperlo y proseguir con su plan. Sin embargo, aquella capa se había extendido, tomando la forma de decenas de picos puntiagudos que impactaron al clon que nada pudo hacer para esquivarlos.

—¿Qué fue eso? —pensó un sorprendido Hokage, ya que no sabía que su capa poder hacer algo como eso.

Seguía sujetando las manos de su oponente, pero se vio obligado a liberarlo cuando sintió un doloroso ardor en sus propias manos.

Saltó hacia atrás mientras sacudía ambas manos, notando unas ligeras quemaduras. Miró hacia arriba, y debido a que se había desconcentrado momentáneamente, no se había dado cuenta cuando el Berserker se paró frente a él y dirigió su puño derecho hacia su nariz.

Al recibir el golpe, el Yondaime fue expulsado hacia atrás a una impresionante velocidad. Estaba conmocionado, confundido, pero por sobre todo, adolorido.

Aquel golpe no se parecía ninguno de los anteriores; era como si estuviera tratando con otra persona.

Sacudió la cabeza y llevó sus dedos sobre su adolorida nariz, notando que algo de sangre quedó en la punta de sus dedos.

Se dispuso a recuperar el balance en medio del vuelo, pero antes había sentido un golpe en la nuca seguida de una patada en su espalda que lo elevó a los cielos.

Ya estando allí arriba, el Hokage una vez más había intentado recuperar el equilibrio, pero esta vez sintió el golpe de dos puños justo en su estómago, los cuales le enviaron en picada hacia el suelo.

No fue capaz de tocar tierra, debido a que cientos de golpes consecutivos alrededor de todo su cuerpo le suspendieron en el aire.

Los presentes lo habían visto todo; dejaron de mirar en esa dirección, y esta vez lo hicieron hacia aquel ser que se encontraba en tierra lanzando golpes hacia sus portales a una endiablada velocidad.

Estaba totalmente expuesto, indefenso, pero nadie quería animarse a intentar algo. A excepción de aquellos dos miembros de los Yakuza; si había una oportunidad, ellos la aprovecharían.

Se miraron los unos a los otros en un intento de iniciar con el ataque, pero la capa roja había notado el ligero movimientos de ambos, motivo por el cual se había extendido varios metros y dirigido hacia ellos.

—Humanos, vuestras continuas interrupciones encolerizan a mi ser. Cegaré vuestras vidas inmediatamente. —Sentenció sin mirar hacia atrás, atrapando a todos a excepción de Menma, ya que Kyofu lo había empujado hacia un lado en el último segundo.

Cuando el Jinchūriki menor levantó la vista luego de caer al piso, vio que la capa se había divido en cuatro partes, atrapando a su padrino, a Bee, al hombre de la extraña mascara, y al hombre alto de largas extremidades.

—¡Ero-sennin! —gritó el joven, poniéndose de pie y agarrando un Kunai con la intención de cortar la parte de la capa que sostenía al Sannin.

—¡No, Menma! ¡Vete de aquí! ¡Ve con Kakashi! —exclamó su padrino, con nerviosismo al observar que la capa lentamente empezó a tornarse negra.

¿Qué podía ser tal extraña e inusual reacción? Obviamente nada bueno, y los capturados compartieron la misma conclusión: tenían que liberarse cuando antes y como fuera.

El rubio menor sacudió su cabeza en negación, motivo por el cual Jiraiya estuvo por demandarle que se retirara.

No obstante, Kyofu se le había adelantado—. Oye, mocoso. Si quieres ser de ayuda, usa el ataque más potente que tengas y ataca directamente a esa cosa.

—No puedes hablar en serio, es solo un niño —replicó el Sannin.

—Cállate. —Kyofu interrumpió antes de volver a mirar a su hermano—. Hazlo ahora, no tenemos todo el día.

—¡Hai! —exclamó el Jinchūriki menor, cruzando los dedos y creando varias decenas de clones de sombra. Quería ser de ayuda, como fuere.

—Así que volverá a utilizar ese ataque —pensó el clon de madera, observando a todos los clones de sombra de su hermano brincando a una altura óptima mientras la mitad levantaba sus manos y la otra mitad acercaba las suyas hacia ellos, para de esta forma crear las grandes bolas de energía.

—Espero que eso sea suficiente. Solo necesito un poco de espacio para utilizar mis cadenas de Chakra. —Desde hace un momento había estado intentando extraerlas, pero la capa que lo sostenía era tan resistente y apretaba tan duramente que no dejaba aberturas para que pudiera invocarlas.

Solo podía esperar a que su hermano hiciera algo para revertir la situación; por este motivo lo había empujado cuando la capa les había atacado.

La mitad de los clones que habían cargado Chakra en las palmas de los demás fueron los primeros en caer en picada para proteger a aquellos que tenían las grandes esferas azules en sus manos.

El Berserker había notado sus intenciones desde un principio, pero no había hecho nada; dejó que su capa realizara el trabajo ya que él seguía ocupado lanzando interminables golpes a un adolorido Yondaime Hokage.

La capa, la cual estaba al borde de tornarse totalmente negra, se dividió nuevamente, y las divisiones ascendieron para impactar contra los clones que iban cargando hacia al frente.

Los clones de avanzada desaparecieron en bocanadas de humo que cubrieron parte del área de combate, bloqueando la visión de los clones de retaguardia.

Sin más alternativas, los clones se lanzaron en picada, con la esperanza de que el humo fuera suficiente para confundir al enemigo.

Las cosas, sin embargo, no sucedieron como las habían planeado, ya que la capa había atravesado el humo e impactado contra todos ellos, lo cual les hizo estallar en bocanadas de humo.

—Vuestras inservibles artimañas ya no darán resultados —musitó el Berserker con los dientes apretados mientras seguía moviendo los puños a vertiginosa velocidad, a punto de finalizar con el proceso que asimilaría a aquellos que su capa estaba sosteniendo. Si bien podía hacerlo de una forma más rápida, ahora le era imposible debido a que se encontraba ocupado con el Hokage.

Jiraiya y Bee observaban con nerviosismo al material negruzco que se acercaba lenta y amenazadoramente hacia ellos, mientras que Saito y Kyofu mantenía la calma, por algún motivo.

Aquel motivo fue revelado cuando la tierra se quebró justo debajo del Berserker.

—No puedo creerlo —pensó el clon de madera con una sonrisa—; en verdad me das asco —finalizó con una mirada que reflejaba aquel sentimiento, enviando el mensaje a la cabeza del descontrolado Jinchūriki, quien había oído la voz pero optó por ignorarlo.

Lo primordial para él era debilitar a Minato para posteriormente asimilarlo, ya que estaba seguro de que no podría hacerlo si su oponente se encontraba en óptimas condiciones.

Decidió que ya era el momento de acabar con la batalla; el momento de poner un fin a las constantes humillaciones que había sufrido, y por sobre todo, proseguir con la misión que el Rey del Infierno le había encomendado.

Su plan consistía en dividir su cuerpo y utilizar esa copia para asimilar a Minato, mientras él continuaba golpeando al Hokage para que éste no tuviera oportunidad de escapar.

Su cuerpo empezó a burbujear, y dichas burbujas lentamente se desprendieron de su cuerpo. Sin embargo, antes de que pudiera finalizar con el proceso de división, oyó que el suelo debajo de él se quebraba.

Miró hacia allí y vio un puño cubierto por un manto rojizo que se aproximaba hacia su desprotegida barbilla.

—¿Qué? —Fue lo único que atinó a decir antes de recibir un potente puñetazo que no le había hecho daño alguno, pero que sí le había hecho perder ligeramente el control sobre su capa, lo suficiente para que tres cadenas de Kyofu pudieran colarse.

Mientras tanto, el Berserker miraba a Menma con una expresión de molestia; esta vez estaba dispuesto a asesinarle de una vez por todas.

Para ello descendió los fragmentos de su capa con las que había destruido a los clones de sombra y los dirigió hacia Menma, quien solo pudo esquivar el primer ataque antes de tropezar y caer al suelo.

Retrocedió utilizando sus manos, pero al notar que no tenía posibilidad de escapar, se cubrió como pudo, con la esperanza de que su manto de Chakra absorbiera el impacto.

Momentos después nada había sucedido, así que apartó sus manos y alcanzó a ver una brillante cadena negra sosteniendo a duras penas aquellos filosos fragmentos de la negruzca-rojiza capa que intentaba seguir hacia adelante.

El joven Namikaze miró hacia la criatura, notando que dos cadenas iguales estaban sosteniendo las muñecas del enfurecido Jinchūriki, quien detuvo su asedio abruptamente.

Gruñó como nunca antes, sus brazos se llenaron de venas que parecían estar a punto de explotar, y con un grito de guerra se dispuso a destrozar lo que le impedía avanzar.

Fue incapaz de completar con su acción, debido a que Kyofu gritó: "¡Ahora!"

Un Kunai de tres puntas apareció frente al enemigo, y este reveló al Yondaime Hokage con un gigantesco Rasengan en su mano derecha—. ¡Senpou Chou Odama Rasengan! —Impactó la bola de energía sin misericordia, empujando su brazo lo más que podía para que la fuerza del empuje lo sacara de la aldea.

Kyofu había liberado sus cadenas al instante para no ser arrastrado junto con él, y con la última acción del Hokage, todos habían sido liberados, ocasionando suspiros de alivio en los Shinobis de la Hoja y de la Nube. Saito había encendido otro cigarrillo, y Kyofu había mirado hacia el horizonte, el lugar donde se observaba un gigantesco domo de energía.

Posteriormente miró hacia arriba al oír múltiples explosiones de humo, observando que su padre había cubierto el cielo con sus clones de sombra, los cuales levantaron sus manos hacia arriba para crear la misma técnica que el original había utilizado momentos antes.

—Esa técnica —susurró Menma.

—Parece que has inspirado a tu padre —agregó Jiraiya, más tranquilo ya que parecía que las cosas se habían revertido.

Menma sonrió, justo para oír a su padre exclamando el nombre de su técnica, pero mejorada—. ¡Senpou Chou Odama Rasen Tarengan!

—Wow… —susurró el clon de madera antes de sentir el suelo temblando, seguido por una potente ráfaga de viento casi hizo volar su sombrero, pero no fue así ya que colocó su mano sobre su cabeza.

Los otros se cubrieron sus ojos hasta que la ráfaga de viento disminuyó, para posteriormente mirar hacia el lugar donde se podía observar un gran resplandor.

Justo en el centro de aquel extraordinario ataque, el Berserker se encontraba gruñendo, pero no de dolor, sino de la molestia que sentía debido a las risas de burla que podía oír en su cabeza.

—¡Eres una farsa! ¡Jajaja! —Reía sin parar el diminuto Bijū, golpeando el suelo con sus puños debido a las risas.

—¡Bastardo! —contestaron la silueta y el mismo Naruto.

El Jinchūriki seguía inconsciente, pero esta vez hubo una muy notable diferencia, una que incluso la silueta pudo ver: Naruto había apuntado su dedo en dirección a la jaula, cosa que la silueta no había hecho.

Kurama sonrió oscuramente—. Jejeje, ¿Ya te has dado cuenta, eh? Dentro de muy poco esta farsa se acabará —afirmó el Bijū con una seria mirada al final.

Naruto finalmente bajó su mano, y expresó con seriedad—. Solo alguien que simpatiza con los despreciables humanos podría creer en algo así. Eres tu quien no lo entiende, Naruto ya no puede regresar; nos hemos vuelto uno solo. Ahora compartimos una misma meta.

Kurama no creía que fuera cierto, pero en el hipotético caso de que lo fuera, al menos haría algo de tiempo hasta que el Yondaime acabara con esto.

¿Pero por qué razón Kurama creía que no era cierto? Una muy simple y obvia razón, el clon de madera. Su presencia indicaba que Naruto aún tenía algo de consciencia para mantenerlo.

—¿Cómo lograste controlarlo? Ni siquiera yo sería capaz de lograrlo —indagó el zorro.

La silueta lentamente levantó el brazo derecho junto con Naruto, apuntando su palma hacia la jaula donde se encontraba el Bijū—. Tan solo mira…

Demoniosmaldijo Kurama al saber lo que se venía…, un Genjutsu.

Todo a su alrededor había cambiado. Ahora se encontraba en un lugar que se veía lúgubre y tenebroso, pero que el Bijū encontraba agradable.

No podía ver nada, pero podía oír algunos susurros. Algunos se recriminaban, otros maldecían, y otros se lamentaban.

El Kyūbi no sabía dónde se encontraba, pero pensaba que se trataba del infierno o tal vez del purgatorio, o tal vez ambas cosas.

Había intentado moverse, pero le fue imposible de llevar a cabo tal acción. Por tal motivo permaneció en su lugar, aburrido ya que parecía que nada sucedería, o eso pensó hasta que vio un par de gigantescos ojos amarillos brillando en la oscuridad.

—Criatura… —Oyó una potente y ronca voz llena de odio y rencor, una que provenía del lugar donde se encontraban esos ojos, los cuales ahora estaban mirando hacia abajo, hacia algo que se parecía a una niebla de colores intermitentes.

—Te he creado con un solo propósito… Acabar con este hombre —continuó la voz, presentando una imagen de Orochimaru de pie ante aquellos ojos amarillos.

Kurama levantó una ceja, bastante curioso al ver a Orochimaru, y por sobre todo, al oír el tono de voz de aquella criatura a lo que solo se le podía ver esos brillantes ojos amarillos.

Guardó silencio en todo momento, ahora interesado por esta historia—. Tú eres la reencarnación de mi odio. El odio y desprecio que siento por los seres humanos, pero especialmente, por este despreciable hombre. —Nuevamente se vio la figura de Orochimaru antes de que la voz prosiguiera.

—Ahora ve, Nikushimi. Tu misión es la de acabar con ese hombre y con los portadores de su marca. —Las imágenes de los Cinco del Sonido, Kimimaro, y Anko aparecieron en esta ocasión.

—¿Nikushimi? —pensó Kurama, reconociendo el significado de esa palabra—. Ese nombre significa odio. Ya veo.

Siguió reflexionando para sus adentros—. ¿Qué es lo que habrá hecho aquel sujeto? —pensó en Orochimaru—. ¿Y por qué implica a los que tienen la Marca de Maldición? ¿Acaso tiene algo que ver con el hecho de que fragmentos de su alma se encuentran sellados dentro de esas personas?— Esta vez miraba hacia aquella gaseosa figura que ahora brillaba ligeramente, como si estuviera asintiendo a las palabras del mítico ser.

Esta vez el Bijū miró directamente a los ojos amarillos de la figura, y algo en ellos se le hizo familiar, pero era incapaz de recordar.

La voz prosiguió—. Aun eres un joven e inexperto; te aventuraras en un lugar desconocido, diferente a lo poco que has visto hasta ahora. Deberás aprender, adaptarte, crecer. Para ello deberás encontrar a un host, uno seguro, fuerte, inteligente, y por sobre todo, que comparta el odio que tú sientes.

Otro brillo de asentimiento, lo cual hizo que la voz continuara—. Encuentra a este hombre y mantente cerca de él. —Nuevamente mostró una imagen del Sannin de las Serpientes.

—Él te llevará a tu 'host' y te proporcionará de los medios para ingresar, aunque él no lo sepa. Espera hasta ese momento, y luego toma el control de tu host. Ahora ve y cumple con tu misión, Nikushimi.

Entre la espesa oscuridad, Kurama pudo ver unas gigantescas manos decrepitas con uñas largas y afiliadas juntando las palmas de sus manos antes de separarlas lentamente, revelando un portal que mostraba el mundo exterior, específicamente, el lugar donde Orochimaru se encontraba viendo a algunos de sus experimentos.

La figura gaseosa no esperó más tiempo y pasó a través de ese portal, tornándose invisible al entrar en el mundo exterior.

El portal lentamente se cerró, y Kurama pudo ver que Orochimaru se había girado, tal vez porque había sentido alguna perturbación. Pero lo había desestimado al continuar con la observación de sus experimentos.

Hubo un ligero cambio de escenario, y esta vez se encontraba en el bosque de la muerte, el lugar donde la batalla entre Naruto y Orochimaru se estaba llevando a cabo. La figura gaseosa se encontraba cerca del Sannin; parecía ansioso, casi como si estuviera esperando a que algo sucediera.

El Bijū no necesitó esperar mucho para conocer el motivo de su espera, ya que le había visto moverse en el momento exacto en el que Orochimaru aplicó su Marca de Maldición al Uzumaki, aprovechando el momento para ingresar en el cuerpo del Naruto a través del Kanji 'infierno' de la marca.

El Genjutsu terminó allí, y la figura, al notar a Kurama moviéndose, prosiguió—. ¿Lo entiendes ahora?

—Entendí cómo fue que entraste al cuerpo de Naruto y que fuiste creado para acabar con Orochimaru y sus secuaces. ¿El motivo? No me importa. Pero lo que vi no explica cómo lograste controlar a Naruto.

—Soy un ser creado a partir del odio de Meifu no Ō-sama (Rey del Infierno)contestó con seriedad, pero también con respeto.

Los ojos de Kurama se abrieron ligeramente al oír ese nombre, recordando las menciones del Rikudō Sennin acerca de ese ser que era capaz de convocar gracias a su Rinnegan.

La seria expresión de Naruto se crispó, y la silueta prosiguió—. Por tal motivo, el odio que siento es tal que los seres vivos o seres como tú no podrían comprenderlo.

Nuevamente no había respondido a la pregunta del Bijū, cosa que ya estaba molestándole, pero prefería que hablara y perdiera el tiempo a que continuara la batalla en el mundo exterior.

La expresión en el rostro de Naruto se suavizó ligeramente, y la silueta prosiguió—. Adaptarme a él no fue tan difícil debido al gran odio que forma parte de su ser; fue un 'host' perfecto. Aprendí muchas cosas gracias a él, en especial cuan despreciables pueden ser los humanos en general.

El zorro coincidía pero permaneció en silencio mientras la figura proseguía—. Entonces me di cuenta de que, aunque había logrado entrar a su cuerpo, no sería capaz de 'fusionarme' con él si no le hacía consciente mi presencia, y afortunadamente, encontré la oportunidad de hacerlo cuando utilizó la Marca de Maldición por primera vez.

El día en que Naruto mezcló los Chakras se vino a la mente de Kurama, pero todavía permaneció en silencio.

—Después de aquel incidente, no hubo momento en que no dejara de pensar en mí. ¿Por qué crees que su temperamento iba deteriorándose? Él ya estaba al tanto de mi presencia y sabía que estaba influenciándolo. Es por eso que buscó un método para deshacerse de mí. Entonces encontró aquella técnica de los niveles de la mente; quería utilizarlo en caso de que sucediera esto. Y gracias a aquel humano quien fuera su maestro, pude ver cómo funcionaba y logré adaptarme antes de que lo utilizara en mi contra.

En ese punto Kurama gruñó involuntariamente, pero no porque le molestara que se hubiera adaptado, sino porque Naruto nunca le comentó algo como eso.

El Berserker sabía el motivo de su molestia—. ¿Te encuentras enojado porque nuevamente te ha ocultado información? Ya deberías de saberlo, es un humano, tan despreciable como cualquier otro.

—Tan despreciable que te has fusionado con él —agregó el Bijū, enseñando sus grandes y afilados dientes.

La silueta, a través de Naruto, mantuvo una sería expresión—. Es verdad, pero necesito de él. Necesito de su intelecto y, especialmente, de su cuerpo para poder acceder físicamente al mundo humano. Sin él, nada de esto sería posible.

Oyó otro gruñido, pero el Berserker no le dejó proseguir—. ¿En cuanto a cómo logré controlarlo? En primer lugar, ya estaba al tanto de cómo funcionaba lo que tenía planeado en caso de que intentara controlarlo. Y en segundo lugar, estuvo tan debilitado emocionalmente luego de herir a aquella humana que ya no pudo resistirse a la idea de que le ayudara. Hizo lo que pudo para ignorarme durante un mes, pero afortunadamente para mí, fue incapaz de hacerlo cuando realmente importaba…

Hizo una pausa, y esta vez dio una sonrisa tan oscura que se comparaba a las de Naruto cuando éste estaba cerca de realizar alguna de sus calamidades—. Mi odio por fin había logrado superar al suyo.

Kurama levantó una ceja, sorprendido ante tan repentina declaración. ¿Acaso se refirió a ese específico sentimiento cuando habló de que Naruto estuvo 'sentimentalmente debilitado'? Patrañas.

No tuvo la oportunidad de preguntar, ya que la figura prosiguió, esta vez con una expresión de odio puro—. Yo, un ser creado a partir del odio de uno de los seres más importantes del universo, tuve que lidiar con la idea de que un despreciable humano tuviera un mayor odio que el mío. Eso hizo que un odio como ningún otro creciera en mí; gracias a él pude mejorar. Y cuando llegó el momento de la verdad, pude iniciar con la primera fase de mi misión; controlar su mente.

Kurama gruñó—. ¿Que tu odio logró superar al de Naruto? No me…

No logró finalizar ya que la figura levantó la voz—. ¡Suficiente! Finalmente me he dado cuenta de lo que estás intentando hacer. No funcionará.

—¿Qué es lo que crees que estoy haciendo? —Hizo más tiempo el Bijū.

—Distraerme para que los humanos del exterior tengan más tiempo para acabar conmigo. Pero no funcionará; ya he aprendido lo suficiente de este mundo como para darme cuenta de tus inútiles ideas.

—¿Aprendido lo suficiente? —interrogó el Kyūbi.

La silueta y Naruto gruñeron, ya que la 'bestia' seguía con sus preguntas. La silueta estaba al tanto de que el tiempo transcurría en menor medida dentro de este plano. Aun así, le molestaba que hiciera tantas preguntas.

—Sí, como Meifu no Ō-sama (Rey del Infierno) lo dijo, tuve que aprender para poder adaptarme al mundo de los humanos. Estuve aprendiendo de ellos durante todo este tiempo, y finalmente siento que he aprendido lo suficiente.

Su declaración tal vez significaba que los planes de Kurama tenían una menor chance de que funcionaran, pero concluyó que había sido muy pronto para rendirse al oír la siguiente afirmación—. Aunque he de admitir que tú y aquel clon me hicieron realmente furioso. Pero lo único que lograron fue que mi odio aumentara, y de esta forma, el control que tengo sobre este cuerpo. —Apretó los puños, haciendo una mueca de fastidio.

Kurama se sintió totalmente aliviado, tanto que un involuntario suspiro escapó de sus labios. Aun había una oportunidad, solo tenía que hacer un último empuje, y tenía las palabras exactas para lograrlo.

Incapaz fue de hacerlo, puesto que Naruto y la figura levantaron sus manos derechas y continuaron—. Y también he aprendido esto. Ahora pondré un fin a toda esta farsa, y tú me ayudarás a lograrlo.

Instantáneamente una gran cantidad de Chakra rojizo fue extraído del cuerpo del Bijū, quien se sintió totalmente agotado, casi hasta el punto de estar al borde de la muerte.

—No te preocupes, no te mataré. Estoy al tanto de lo que puede suceder si es que mueres.

—¡M-Ma-Maldito! —exclamó Kurama, desplomándose y gruñendo al sentirse nuevamente tan débil; odiaba esta sensación, nunca más habría querido sentirlo, pero no previó una situación como esta.

La figura y Naruto cerraron sus ojos mientras el poder del Bijū lentamente les envolvía—. Sí, con este poder, todo acabará en un instante. —Ambos susurraron.

En el mundo exterior, apenas unos pocos segundos habían pasado; Minato se encontraba a una distancia prudente de las explosiones mientras que el Berserker se encontraba justo en el medio de ellas, todavía gruñendo.

Sin embargo, su expresión repentinamente se puso pacífica y se puso de pie como si nada. Se limpió el polvo de su cuerpo, se tronó el cuello y finalmente se movió.

Minato abrió los ojos al sentir a alguien chocando su espalda contra la suya. Intentó girarse, pero no pudo debido a que sintió pesado, no porque estuviera perdiendo energías, sino porque había algo que le estaba dando una muy mala sensación.

—Humano… Acabemos con esto.

—Demonios… —Fue lo único que Minato alcanzó a pensar antes de que su enemigo diera una media vuelta y le propinara un golpe con el costado de su antebrazo.

El golpe había sido tremendo, tanto que fue despedido hacia atrás, escupió una gran cantidad de sangre y sintió que casi le rompe la quijada.

Adolorido, cerró los ojos momentáneamente, abriendo uno de ellos para mirar hacia arriba, esta vez viendo a su oponente encima de él, mirándole a los ojos antes de bajar su gran puño derecho en dirección a su rostro.

El Hokage hizo una cruz con sus brazos frente a su rostro, pero en valde, ya que el golpe lo había recibido en el estómago. Esta vez escupió una gran cantidad de saliva e impactó brutalmente contra el suelo, creando un imponente cráter que sacudió la tierra y levantó una gran cantidad de tierra y polvo.

—¡Oto-san! —exclamó Menma luego de ver esos brutales golpes.

Intentó correr en su ayuda, pero Jiraiya lo sujetó de su brazo—. Tan solo espera, Menma. Tu padre podrá con esto; estoy seguro. —Era una gran mentira, y todos pudieron notarlo. ¿Pero qué más podían hacer? Minato era la única esperanza.

En aquel cráter, el Yondaime se encontraba cubierto de arena y aturdido, casi como si estuviera por perder la consciencia. Un borrosa silueta se encontraba frente a él, una que lentamente retrocedido y flotó a unos dos metros de altura.

—Humanos, lo que acabáis de ver fue una liliputiense parte de mi magnífico poder. Sentíos honrados, ya que ahora os demostraré algo más de mi tremendo poder. —Separó los brazos y volvió a flotar, esta vez a unos quince metros de altura.

Minato finalmente había reaccionado; se puso de pie con dificultad, tambaleándose y jadeando mientras llevaba sus manos sobre su adolorido estómago. Cayó de rodillas, y esta vez escupió una gran cantidad de sangre—. Tienes que estar bromeando, ¿una parte de su poder? ¿Acaso estuvo conteniéndose durante todo este tiempo? —Ahora miró hacia arriba, y esta vez vio algo que lo había aterrado.

Un aura rojiza y burbujeante le rodeaba, la cual se tornó a color negro mientras una viscosa sustancia se desprendía de su cuerpo, dándole una nueva y aterradora apariencia.

Esta vez el cielo y las nubes se tiñeron de rojo; el viento soplaba con fuerza; los animales ya no huían, puesto que sabían que ya no había un lugar a donde huir.

Los humanos lloraban, temblaban, rezaban, otros corrían o simplemente dormían… a la fuerza. Esto ya no era como si los cielos estuvieran furiosos, más bien como si el mismísimo Kami-sama estuviera listo para impartir su justicia.

—¡No, no, no, no! —exclamó Minato con frustración, notando que Kakashi había aterrizado a su lado luego de dejar a Gai y los Gennin en un lugar seguro. Junto con él llegaron Jiraiya y compañía.

—¿Q-Qué sucede, Sensei? ¿N-No puedes derrotarlo? —preguntó el Hatake, mirando hacia arriba con su Sharingan al descubierto, viendo la masa negra en la cual se había convertido aquel infernal ser.

Minato se giró, y esta vez vio la expresión de desesperación en cada uno de los presentes. Bueno, a excepción de Saito, quien si bien estaba algo nervioso, presentía que tal vez algo positivo podía pasar. Kyofu también sentía algo igual.

El Yondaime se dio cuenta que sus palabras solo empeorarían las cosas. No era el momento de perder el valor; si no lo hacía él, ¿entonces quién?

Puso una seria expresión en su rostro y miró a su estudiante—. Sí, aún puedo derrotarlo. Es mi carta del triunfo, pero no quería utilizarlo. —No hubo necesidad de preguntar, puesto que pudieron observar las esferas negras detrás de su espalda moviéndose en dirección a las palmas de sus manos.

—Kuro Rasengan… —susurró Minato luego de combinar ambas esferas en una sola, incrementando ligeramente su tamaño mientras en el centro se podía observar un ligero brillo blanco que se asemejaba a un Rasengan normal.

—Acabaré con esto…, aunque tenga que matarlo —declaró en voz alta, mirando con suma seriedad hacia aquella masa oscura que se encontraba flotando a una considerable altura.

—¿M-Mata…? —intentó pronunciarse el joven Namikaze, pero la seria voz de Saito lo detuvo.

—¿Y cómo planeas hacer eso? Aunque destruyas su cuerpo, él volverá a regenerarse.

El Yondaime giró su cabeza hacia él, viéndole fumando y mirando en dirección a bola que iba comprimiéndose con lentitud—. He notado que si recibe un daño considerable, entonces su capacidad de regeneración se torna en un no-factor. Esta técnica no le dará tiempo a regenerarse.

Ya no podía perder el tiempo, así que miró en dirección a la masa, dobló las rodillas y se impulsó en dirección a su enemigo.

—¡Espera! —Kyofu intentó advertir, pero el Yondaime ya se había alejado.

El Hokage oyó el grito del enmascarado, pero decidió ignorarlo. Si se detenía, entonces perdería el valor de atacar a su hijo su técnica definitiva; ya no era el momento de dudar.

—Si no sobrevives, solo pudo decir lo siento, hijo —pensó Minato con una triste expresión antes de cambiarla a una de determinación, llevando su palma hacia el frente para realizar el impacto.

Sin embargo, y muy para su pesar, aquella barrera se había tornado visible, impidiéndole que lograra hacer contacto con la masa oscura. Afortunadamente su técnica no hizo explosión, ya que Minato era capaz de controlarlo.

Kyofu gruñó; había intentado advertirle, pero se había precipitado. Tampoco podía culparle, puesto que la situación requería que realizaran las cosas lo más pronto posible.

Su padre no parecía que fuera a rendirse, ya que seguía empujando y gritando en un intento de quebrar aquello que parecía un inquebrantable escudo.

—No hay otra opción —Kyofu concluyó antes de mirar a los Shinobis que se encontraban a su lado—. Hay que ayudarlo; necesitaremos ataques punzantes para intentar crear una abertura.

Todos asintieron sin necesidad de mirarlo; era algo que todos ellos sabían que tenían que hacer.

El primero en moverse fue Jiraiya, quien hizo crecer su cabello considerablemente hasta que le rodearon por completo.

Kakashi hizo posiciones de manos e hizo brillar su Chidori intensamente.

Bee seguidamente utilizó seis de las colas del Hachibi para intentar forzar una apertura con ellas; tenía la intención de utilizarlas como lanzas para luego forzar la apertura al estirarlas en direcciones contrarias.

Menma se mantuvo al margen, puesto no contaba con técnicas de ese tipo, y tampoco quería hacer algo que terminara perjudicando a los demás.

El enmascarado finalmente se giró hacia su general, quien en estos momentos tenía su mano sobre el mango de su Katana, listo para iniciar con su ataque.

—Pues empecemos… —habló el Uzumaki, extrayendo cuatro de sus cadenas.

Automáticamente todos iniciaron sus ataques; el más rápido fue Saito, quien saltó y utilizó su Gatotsu, creando una pequeña abertura en aquel escudo antes de retroceder y aterrizar en el suelo.

Luego le siguió Kakashi, quien impactó su Chidori y aumentó ligeramente el tamaño de la pequeña abertura que la Katana de Saito había creado.

Seguidamente Bee impactó sus puntiagudas colas, seguido por Kyofu, con sus cadenas. Una vez que habían aumentado el tamaño de la abertura para que las puntas de sus armas pudieran ingresar, ambos las colocaron en los bordes y tiraron en direcciones opuestas.

La fuerza ejercida por ambos ocasionó que la abertura se abriera lentamente en forma vertical. Jiraiya aprovechó el espacio para atacar directamente al objetivo con sus agujas del infierno en lo que la abertura se hacía lo suficientemente grande como para que Minato pudiera ingresar.

Minato agradeció en silencio; no podía hacerlo de otra forma, puesto que seguía empujando su 'Kuro Rasengan' para forzar la apertura, la cual estaba alcanzando el tamaño de la bola de energía.

—¡Saito, un último empuje! —exclamó el clon, un poco preocupado ya que el viento soplaba con mayor intensidad que antes, y las nubes relampagueaban como nunca antes.

—No hace falta que lo menciones —replicó el espadachín, saltando en dirección al escudo, y esta vez posicionando su Katana en posición horizontal para realizar un corte de ese tipo.

Bee y el clon apartaron una de sus respectivas armas justo cuando Saito realizaba el corte horizontal a la abertura vertical.

Una cruz había quedado, cuatro extremos, los cuales Bee y Kyofu aseguraron y tiraron con fuerza casi inmediatamente.

Saito dio una media vuelta en el aire y aterrizó gentilmente en el suelo, oyendo a ambos Jinchūrikis gruñendo mientras tiraban cada uno de los cuatro extremos con considerable fuerzas.

—Solo un poco más —pensó el general mientras encendía otro cigarrillo y le daba una calada.

Minato, por su parte, pensó algo parecido al notar que su mano estaba a punto de ingresar, aunque no solamente esa extremidad, sino su cuerpo entero ya que los Jinchūrikis estaban aumentando el tamaño del agujero considerablemente.

—¡Eso es! —exclamó Minato, haciendo un último empuje antes de que la barrera cediera ante los estirones y su empuje.

A pesar de que había estado suspendido frente a la barrera durante varios segundos, el Yondaime no había perdido fuerza de impulso, así que había llegado casi al instante al lugar donde se encontraba la desprotegida masa oscura.

—Este será el final —pensó Minato con una triste mirada, una que la cambió casi instantáneamente—. ¡Comete esto! —gritó, arrojando el Rasengan de sus manos en dirección de aquella masa.

Rápidamente retrocedió a un lugar seguro, ya que no quería recibir el efecto de su técnica debido a que ésta podía acabar con su propia vida.

En tierra firme, Kyofu nuevamente estaba ingresando sus cadenas dentro de su cuerpo, y reflexionó al ver la esfera negra a escasos centímetros de la masa oscura—. ¿Será este en verdad mi final?

En ese preciso instante, la esfera impactó contra la masa, envolviéndola en una potente y brillante explosión que se expandió al menos veinte metros.

Parecía una técnica explosiva común y corriente, pero los presentes notaron se comprimía rápidamente mientras múltiples explosiones simultáneas ocurrían en el interior; eran tantas que Kakashi no podía verlas todas con su Sharingan.

El domo de energía continuó comprimiéndose, tanto que algunos apenas alcanzaban a verlo, lo cual les hacía preguntarse si esto por fin se había acabado, especialmente porque el cielo lentamente recuperó su característico azul y el viento se calmó en intensidad.

Lo que quedaba de aquella pequeña bola de energía finalmente se había disipado, sin dejar rastro alguno de aquella amenazante masa negra que había estado causando estragos en el clima, y pavor en los corazones de los seres vivos.

—Entonces, ¿se ha acabado? —cuestionó el Sannin con algo de alivio. Tenía motivos para sentirse así: el clima se había calmado y ya no podían sentir la presencia de aquello.

—P-Parece que sí —contestó el Hokage con la voz rota.

Kyofu, confundido, miró a sus manos—. No, si yo sigo aquí, esto significa que… —Intentó girarse hacia los demás, pero su cuerpo repentinamente se había sentido tan pesado que sus rodillas y manos se pegaron al suelo; le costaba respirar, sus extremidades le temblaban, y estaba sudando a mares.

Naruto OST - Yogensha


El clon lentamente giró su cabeza hacia los lados, notando que los presentes compartían la misma reacción—. Esta sensación. Él aparecerá en cualquier momento... Demonios —maldijo mientras se ponía de pie, tambaleándose al igual que los demás.

Nada parecía fuera de lo extraordinario; pensaron que nada malo volvería a suceder, o eso fue hasta que el paisaje se había vuelto tan oscuro que les era difícil de ver más allá de sus narices.

Sus corazones dieron un vuelco al oír el lúgubre silbido del viento que transmitía una tenebrosa sensación; se sentía como si la mismísima muerte estuviera susurrándoles al oído.

Miraron a sus lados instintivamente, pero incapaces fueron de ver más allá de sus hombros debido a la espesa oscuridad. Tuvieron que volver a mirar al frente, esta vez para enfrentar al furioso soplido del viento que les obligó a canalizar Chakra en las plantas de sus pies para evitar ser arrastrados.

Gruñeron ante la potente ráfaga de viento que ahora era acompañada por ruidosos relámpagos que caían peligrosamente al lado de ellos.

Se alejaron tan rápido como pudieron, esquivando por los pelos aquellos cuerpos luminosos que ahora caían con tal intensidad que daban al cielo una apariencia de como si estuviera llorando.

La iluminación que los rayos proveían les dio la oportunidad de observar los grandes pedazos de roca que flotaban con lentitud hacia el cielo, quedándose suspendidos a unos veinte metros de altura, y dándoles protección contra los relámpagos que no paraban de caer.

Fue entonces cuando vieron a la masa negra reapareciendo entre las rocas, incrementando su tamaño sin control alguno.

Una devastadora explosión cruzó por la mente de todos aquellos que eran capaces de ver aquella inestable masa de energía pura.

El pensamiento de una explosión se difuminó cuando la masa disminuyó en tamaño y tomó con desesperante lentitud la forma de un ser humanoide de casi dos metros y medio de altura. No tenía rostro ni músculos definidos; parecía un simple maniquí.

—Esto no puede estar sucediendo —pensó Minato frustrado—. A pesar de tener este poder, fui incapaz de proteger a la aldea; fui incapaz proteger a mis hijos. Lo único que puedo hacer bien es fallar en todo lo que me propongo. Debería de haber muerto en aquella noche para que nada de esto sucediera —finalizó, apretando sus puños con fuerzas.

Sacudió su cabeza, apretó los dientes y cambió su expresión a una de determinación—. Debo continuar; debo seguir intentándolo hasta ganar. Esto no se acaba mientras uno de nosotros siga en pie —repitió las palabras de aliento de Kyofu.

Quiso moverse, pero una tenebrosa voz le hizo detenerse—. ¡Finalmente! —El 'maniquí' gritó mientras su cuerpo burbujeaba a gran velocidad, deteniéndose en una súbita y ligera explosión que reveló imponentes cambios.

Su cuerpo se encontraba rodeado por lo que parecía ser una armadura esquelética, con extremos puntiagudos en los hombros, codos, y rodillas. En la espalda parecía tener 'alas' que no habían terminado de desarrollarse, puesto que solo contaban con la parte esquelética.

Esta vez llevaba un cinturón esquelético que en el centro tenía un pequeño cráneo con cuernos y dientes afilados. Los músculos de su cuerpo eran totalmente visibles, pero eran del color negro que ya le caracterizaba.

La parte más aterradora era su rostro; su cráneo era visible, tenía una aterradora sonrisa que helaba la sangre de los presentes, y ojos amarillos que brillaban en la oscuridad.

Su capa no se encontraba presente, pero asumieron que aquello que parecían alas era su reemplazo.

—Lamento la demora, pero acceder a esta transformación me fue muy difícil debido a que mi 'host' no cumplía con uno de los requisitos. Por lo tanto tuve que utilizar una fuente de poder externa para acceder a este nivel, y aunque tan solo sea una pequeña porción, será suficiente para acabar con ustedes. Así que… es hora de ponerle un fin a esta historia. —Esta vez su forma de expresarse era distinta.

Nikushimi miró hacia abajo y vio a Minato tratando de caminar hacia el frente, mientras que los demás retrocedían como medida de precaución.

El Hokage no pudo avanzar mucho, ya que sus heridas y el cansancio hicieron que se tropezara—. Eso pensé… —musitó el oscuro ser.

—Podría matarlos a todos ustedes antes de que puedan pestañear. Pero acabaré con esto con la misma técnica que utilizaste para atacar a este pueblo; será mi muestra de agradecimiento por el cuerpo que me has otorgado, Naruto —reflexionó Nikushimi, pensando en el momento en el que Naruto atacó al público del estadio.

Cerró los ojos e intentó buscar la información para utilizar la Bijudama, pero por más que buscó, no logró encontrar la información—. Extraño, ¿Acaso ha bloqueado esa sección de sus recuerdos? —pensó mientras abría los ojos.

Volvió a cerrarlos y esta vez intentó buscar alguna de sus otras técnicas, pero solo encontró algunas que no eran tan poderosas o que eran simples ideas—. ¿Así que este humano logró bloquear esa parte de su memoria incluso cuando estaba perdiendo la razón? Interesante, no más importante. Entonces acabaré esto con una de tus ideas… Genshi (Átomo).

Abrió los ojos y formó dos 'átomos' que lentamente crecieron en ambas manos, sonriendo con malicia mientras ascendía un poco más.

Las personas en tierra sabían que no podían hacer nada al respecto; casi todos se habían resignado. Si Minato apenas pudo desviar una de aquellas bolas, ¿qué haría con dos de ellas? Y lo que era peor, se encontraba malherido como para intentar nada más.

El clon de madera maldecía en sus pensamientos; esta sensación de impotencia le carcomía por dentro. Tenía que hacer algo antes de que una catástrofe aconteciera.

No estaba preocupado por su bienestar, ya que era nada más que un clon. Su única preocupación eran aquellas mujeres a quienes tanto amaba; Naruto no quería que sufrieran daño alguno solo porque había sido incapaz de lidiar consigo mismo. No, él no quería que sufrieran daño bajo ningún concepto.

—Solo me queda una opción. —Cruzó los dedos con la intención de utilizar sus clones de sombra para que estos fueran con sus novias y utilizaran el Hiraishin para alejarlas del lugar que pronto sería historia.

Miró una última vez hacia arriba, y pensó con una mirada de odio, pero también de determinación—. Jefe, ¡eres un maldito bastardo! —Envió aquella información con tanta rabia y desprecio que hizo sonreír a quien estuviera controlando al antiguo miembro de la Raíz.

No obstante, aquellas palabras no pasaron desapercibidas para el agotado Bijū que residía en su interior, una bestia que había caído rendido ante las faltas de energías, pero quien sintió un leve impulso al oír las últimas palabras de cordura de su contenedor.

Se puso en cuatro patas, y tambaleándose se aproximó a las barras de su jaula, viendo a Naruto y a la figura en una posición de victoria, ambos sonriendo triunfalmente.

—Tú… —susurró el Bijū.

"Naruto" logró oírle pero no le prestó mayor atención debido a que se encontraba cerca de su victoria.

—¿Qué puedes saber tú sobre el odio? —cuestionó con una expresión de rabiosa.

Aquello molestó al receptor del mensaje, pero no tenía intenciones de ceder ante sus 'obvias' provocaciones.

No era la intención de la bestia, puesto que solo expresaba sus verdaderos sentimientos—. No eres nada más un patético ser que cree que puede comprender una palabra tan poderosa como el 'odio' simple y llanamente porque alguien le ha dicho que ese es su propósito. ¡No me hagas reír! —finalizó con una mirada de odio que había enrojecido las venas de sus ojos.

Incapaz de contenerse, la figura se giró con furia en dirección al despreciable ser que osaba cuestionar a su creador y sus motivos—. ¡Silencio! ¡Tú no eres nada más que un ser degradado a ser la mascota de los despreciables humanos! ¡No intentes sermonearme!

—¡Tonto! —Contrarrestó el Bijū con furia, obteniendo energías del odio puro que le nacía al conversar con este aborrecible ser—. ¡Es por ese mismo motivo que tú nunca sabrás el verdadero significado de la palabra odio! ¡Es por eso que tú nunca tendrás un odio mayor al mío! ¡Y es por esa misma razón que tú nunca podrás tener un odio mayor al de Naruto! —Estaba furioso; quería salir de esta maldita jaula y darle su merecido, pero estaba débil, y lo que era peor, no había forma de que pudiera salir.

Aquel ser estuvo por contradecirle, pero la rabia que Kurama transmitía le enmudeció; era una sensación que verdaderamente nunca antes había experimentado, y que en cierta forma le ponía nervioso.

Kurama no notó su extraño actuar, puesto que su cuerpo y mente solo quería hacer explotar toda aquella rabia acumulada—. ¡Escúchame bien! ¡Ni tú, ni yo, ni nadie en este mundo es capaz de sentir lo mismo que el muchacho! ¡No hay nadie que tenga un mayor odio que el propio Naruto Uzumaki!

—¡Jajaja!— La silueta y Naruto rieron con burla pura—. ¿Que no lo entiendes? —prosiguió, esta vez teniendo confianza de que sería capaz de revertir la discusión.

—Soy YO quien está en control de este cuerpo. ¡Lo cual significa que mi odio se ha impuesto al de este humano! ¡Ya te lo había explicado! ¡Jajaja! —Reía con burla, y también con algo de desprecio, desprecio hacia un ser que consideraba un tonto sin remedio.

Sin embargo, sus risas llegaron a un súbito fin al sentir aquella pesada presión que una vez más le había hecho retroceder—. ¡¿Es eso cierto, Naruto?! ¡¿En verdad eres tan patético como este bastardo lo está dando a entender?! —Hizo una pequeña pausa y golpeó su jaula—. ¡¿Es cierto?!

'Naruto' nuevamente había retrocedido ante aquella furiosa expresión, pero una que finalmente le hizo sonreír puesto que ya no había nada que el Bijū o nadie pudiera hacer—. ¿Terminaste? Entiéndelo. Yo gané; el humano perdió.

Se volteó y caminó hacia su posición inicial, diciendo para finalizar—. Esto se ha acabado…

Si bien había intentado seguir hacia adelante, repentinamente se encontró con la imposibilidad de hacerlo. Intentó forzar el cuerpo de Naruto para que siguiera hacia adelante, pero todos sus intentos fueron infructuosos—. ¿Qué significa esto? —preguntó con nerviosismo, gruñendo porque ahora le era casi imposible mover su propio cuerpo espectral.

—Tu voz… Tu voz es realmente molesta… Kurama. —Se oyó una ronca voz que entonaba mucha molestia y exasperación.

Kurama y la silueta abrieron sus ojos con sorpresa al reconocer la familiar voz. Uno miró hacia el frente, mientras que el otro no lo necesitaba puesto que rodeaba del dueño de dicha voz.

Allí estaba él, Naruto Uzumaki, despierto y con ojos que demostraban una gran molestia.

—Por fin has reaccionado. —El Bijū liberó un suspiro de alivio.

El Jinchūriki ignoró el motivo de su alivio. Despreocupado, movió su cabeza hacia los lados y notó que una silueta oscura le rodeaba—. ¿Cómo me quito esta cosa? —preguntó en voz alta, mirando alrededor de todo su cuerpo y comprobando que estaba totalmente rodeado.

—¡Humano! —exclamó la silueta, ya incapaz de controlar el cuerpo de Naruto y el suyo—. ¡¿Qué crees que estás haciendo?! ¡Hicimos un pacto!

—Cállate… —interrumpió el Jinchūriki, suspirando al final.

—¡No! ¡El único que guardara silencio serás tú! Ahora volveré a controlar a tu…

—¡Ya cállate maldita sea! —interrumpió, ya cansado de que estuviera aquí, cansado de que estuviera pegado a su cuerpo, cansado de que siguiera controlándolo en el exterior.

El Chakra rojizo brotó de su cuerpo, reaccionando ante los sentimientos negativos que nacían de su corazón—. Realmente me pones furioso —continuó el Uzumaki, apretando sus dientes tanto que parecía que los rompería.

El Uzumaki tenía una expresión que a Kurama le recordaba de los buenos y sanguinarios tiempos: los días del Demonio Carmesí.

—Humano… —La silueta intentó pronunciarse en medio de gruñidos, pero un repugnante instinto asesino y una sofocante presión que incluso él podía sentir le hizo callarse—. ¿Q-Qué e-es esto? —pensó aterrado, incrédulo de que pudiera sentir algo como esto y que un humano fuera capaz de producir tal sensación.

—¿Que tu odio es mayor al mío…? —preguntó en un murmullo, agachando su cabeza y temblando debido a la rabia que sentía—. No me hagas… ¡reír! — Levantó su cabeza, revelando aquellos repugnantes ojos amarillos que eran acompañados por una mirada de cólera y odio absoluto.

Los ojos de Kurama se abrieron con preocupación al ver aquellos ojos amarillos, lo que le hizo pensar que la silueta controlaría a Naruto una vez más.

Sin embargo, era incapaz de ver y sentir el pavor que la silueta sentía, puesto que no contaba con expresiones faciales que transmitieran sus sentimientos.

Quería huir, escapar de esta bestia que había sido liberada, pero ni siquiera él sabía cómo separarse de Naruto.

Por tanto, solo pudo imitar los movimientos del Uzumaki, quien levantó el puño derecho y lo apretó con tal fuerza que sustrajo una gran cantidad de sangre del mismo—. Alguien que nunca ha experimentado la felicidad y la tristeza; placer y disgusto; confianza y traición; aceptación y abandono, nunca, ¡pero nunca podría tener ni siquiera la más ligera idea de lo que el odio verdaderamente significa!

Los recuerdos de su infancia se le vinieron a su mente. Desde la felicidad que sintió cuando Hiruzen le quitó del orfanato, hasta el desgarrador sentimiento de traición cuando los Ichirakus le entregaron a aquellos hombres.

—¡Tú que nunca has experimentado ninguna de esas sensaciones jamás podría entendernos a mi o Kurama! Tú no eres nada más que un pequeño niño malcriado, enojado porque le han quitado uno de sus juguetes. Así que déjame decirte una cosa…

—¡LOS ADULTOS TENEMOS COSAS MÁS IMPORTANTES QUE PREOCUPARNOS POR UNOS PUTOS JUGUETES! ¡ASI QUE DESAPARECE DE UNA BUENA VEZ! —exclamó, expulsando una gran cantidad de Chakra rojizo que creó una poderosa ventisca en el paisaje mental.

En el mundo exterior, las personas habían visto al Berserker deteniéndose súbitamente y cancelando ambas técnicas en sus manos.

Kyofu se detuvo antes de realizar los clones de sombra, mirando con suma atención debido a que la presión había desaparecido… monetariamente.

La presión que esta vez había aparecido se sentía diferente a la de momentos anteriores, esta vez era más humano, pero se sentía mucho más irascible.

Fue acompañada por una repentina explosión de Chakra rojizo, a la cual le siguió una sed de sangre que incrementaba sin control.

—Eso se siento como si… ¿Jefe? —Kyofu se preguntó, mirando al cuerpo del original cohibiéndose ligeramente mientras llevaba sus manos cerca de su cabeza ya que parecía que la furia le haría explotar su cabeza.

—*Hah* *Hah* Tú… realmente… —Una voz bastante errática, que se asemejaba a una que casi todos ya conocían.

Minato y Menma se pusieron de pie, justo en el instante en el que Berserker se puso rectamente y separó los brazos de su cuerpo—. ¡DESAPARECE DE UNA BUENA VEZ!

El grito había sido tan potente que los presentes en tierra se tumbaron al suelo, mientras que el propio suelo se agrietaba a medida que múltiples ondas de choque eran expulsadas de su cuerpo cada vez que el oscuro ser exclamaba: "¿Qué puedes saber tú?"

—Esta sensación… —susurró el Hachibi.

—¿Qué es lo que sientes? —indagó su Jinchūriki, curioso por el tono de preocupación en la voz de su compañero.

—Esto… Esto es lo que te había advertido. Ese mocoso finalmente se ha enojado. Si alguien no lo detiene cuanto antes, el panorama cambiará radicalmente.

Bee tragó saliva; si todo lo anterior no había sido suficiente para que su Bijū se pronunciara, ¿entonces qué era lo que se venía?

En el paisaje mental, los ojos amarillos de Naruto brillaban con mayor intensidad; su piel se desprendía a medida que su rabia incrementaba, y sus venas parecían estar a punto de reventar.

Todo esto se debía a que la silueta no cumplía con una simple demanda: la de desaparecer.

Era incapaz de hacerlo, ya que no sabía la forma, ni siquiera sabía si era posible.

El Bijū observaba preocupado, inseguro de lo que podría suceder si Naruto seguía enfureciéndose mientras estuviera en aquel estado en el mundo exterior.

La silueta, por su parte, se sentía aterrada y debilitada debido a que su existencia se iba desvaneciendo, todo a causa de un sentimiento que él creía controlar, pero cuan equivocado descubrió estar.

Lo que parecía ser el inicio de otra catástrofe, repentinamente se detuvo, puesto que Naruto cayó de rodillas mientras colocaba ambas palmas sobre el piso—. ¿Qué puedes saber tú sobre el odio si nunca te has odiado a ti mismo por dañar a alguien a quien has amado? Lo siento, Karin-chan, en verdad lo siento… —pensó, arrugando el rostro debido a la culpa que sentía.

Kurama se había tranquilizado, mientras que la silueta creyó que era una muestra de debilidad de la cual podría sacar ventaja—. Eres débil, humano. Tan débil que ahora podría apoderarme de tu corazón sin ningún…

—Cállate… —interrumpió Naruto con los dientes apretados, poniéndose de pie mientras llevaba su mano en su bolsa ninja para extraer un pergamino del mismo.

La silueta estuvo por continuar, hasta que le vio quitar del pergamino un papel con un muy amenazante Kanji que decía "Suprimir".

—¡Humano! ¡No te atrevas! —exclamó, sabiendo lo que sucedería si llegaba a utilizar aquel sello.

El Uzumaki dio una torcida sonrisa al oír el tono de desesperación en su voz—. Vete a la mierda —declaró el Jinchūriki, pegando aquel sello en su frente.

La reacción fue instantánea, Naruto se retorció un poco y el Chakra de Kurama fue expulsado de su cuerpo.

En el mundo exterior, todos observaron al Berserker haciendo gestos extraños antes de gritar "Maldita sea" en reiteradas ocasiones.

El cielo regresó a la normalidad, el viento se calmó, el suelo dejó de temblar y quebrarse, y lo más impresionante, el Berserker había regresado a su forma anterior, lo cual hizo que aquellos que miraban en esa dirección abrieran los ojos con gran sorpresa.

—¿Qué demonios está sucediendo? —preguntó Jiraiya mientras observaba al enemigo jadeando luego de perder gran parte de su poder.

—¡Es mi Nii-san! —exclamó Menma, lo cual hizo que todos se giraran hacia el joven Jinchūriki—. Él finalmente está luchando contra aquella cosa —finalizó con una sonrisa de confianza.

El Sannin concordaba—. Minato —habló mirando a su estudiante—, será mejor que regreses al Modo Sabio.

—Imposible —contestó su alumno, negando con su cabeza—, tardaré demasiado, y ya no tenemos tiempo. Solo podemos esperar a que la voluntad de Naruto se imponga.

Su maestro no tuvo más remedio que aceptar sus palabras, esperando a un resultado que favoreciera a todos.

En el paisaje mental, Naruto se veía algo agotado luego de extraer tanta cantidad Chakra de su sistema. Estaba jadeando, pero tenía las suficientes energías para mantenerse en pie—. Maldición. ¿Por qué diablos aún no te has ido? —preguntó el Uzumaki entre suspiros, observando que aún tenía aquella silueta negra alrededor de su cuerpo.

—Bastardo… —habló de igual manera la silueta—. Ni creas que tus esfuerzos funcionarán; tú y yo ya no podemos separarnos.

Kurama y Naruto abrieron sus ojos con sorpresa, aunque ninguno dijo nada al respecto puesto que Nikushimi prosiguió—. Y aunque me hayas quitado el poder que le extraje a tu compañero, aún tengo la fuerza suficiente para acabar con todos los humanos de este planeta. Lo único que has hecho fue prolongar su extinción —afirmó con una ligera sonrisa al final.

—Je… —Una risa escapó de los labios de Naruto, una que rápidamente se tornó en una carcajada—. ¡Jajajajaja!

La silueta gruñó—. ¿Qué es tan gracioso, humano?

—Je… Pensé que esto ya se habría acabado, pero parece que este no es mi día. Hace bastante tiempo que no he tenido tan mala suerte. Eso me causa gracia —contestó mientras ponía sus dedos en su frente y negaba con su cabeza, intentando contener las risas.

Luego apartó las manos y puso una expresión más seria—. Supongo que no tengo otra alternativa. —Cerró los ojos y levantó la mano derecha mientras se concentraba.

Kurama prestó mucha atención hasta que recordó el día en que Naruto despertó de su coma.

Preocupado, se apresuró a expresar su opinión—. ¡Oye, Naruto! No me digas que estás pensando en utilizar aquello.

—No tengo otra opción —contestó el Jinchūriki con los ojos cerrados mientras un intenso brillo dorado se formaba en la palma de su mano.

La preocupación del Bijū no hizo nada más que incrementar—. ¡No seas tonto! Estás agotado y también yo lo estoy; ¡no tendrás suficientes energías! ¡Morirás!

—Que así sea… —Fue su réplica antes de abrir sus ojos, revelando aquel artefacto circular que iluminó todo el paisaje mental.

La silueta solo ahora supo sus intenciones—. No… ¡No te atrevas, maldito humano! —El tono de su voz transmitía mucho pavor, pavor por lo que fuera a hacer con aquel poderoso artefacto.

Lo reconocía por sus recuerdos, no porque tuviera un conocimiento previo sobre la esfera.

Aquel humano rió entre dientes mientras una oscura sonrisa se dibujaba en su rostro, una que reflejaba sus claras intenciones—. ¿Qué pasa? Hasta hace unos momentos te mostrabas muy valeroso, lo suficiente como para controlarme.

La silueta gruñó, mas no dijo nada puesto que aquel intenso brillo le intimidaba con demasía.

El Uzumaki nuevamente puso una seria expresión—. No solo te atreviste a controlarme mientras estaba debilitado, sino que también te atreviste a poner en peligro a todos los que son importantes para mí. Y lo que es peor… ¡Te atreviste a querer cambiar mis planes para cumplir los tuyos, y eso es algo que no puedo perdonar! Así que, desaparece de mi vista…

Se dispuso a enviar la orden, pero un grito desesperado le detuvo—. ¡Espera! —Era la voz de Kurama, quien había intentado alcanzar al Uzumaki con uno de sus brazos, pero fue incapaz debido a la jaula.

—Debe de haber otra forma —pidió con un suave tono, casi débil, que no reflejaba el cansancio que sentía, más bien la tristeza por la posibilidad de ver a un buen amigo partir.

Naruto suspiró—. No hay otra forma, Kurama. ¿Conoces alguno otro método? —preguntó con seriedad; si era sincero, utilizaría cualquier método que no fuera este, pero el Uzumaki no los conocía.

El Bijū hizo que su cerebro trabajara a mil por hora, pero no encontró ninguna información que pudiera ser de ayuda—. Y-Yo… No, no lo conozco. Pero aun así, por favor, no lo hagas. —Su pata derecha aun intentaba alcanzar a un inalcanzable Uzumaki, quien le miraba con una expresión de disculpa.

—Lo sien…

—¡Naruto! —interrumpió Kurama, agarrando los barrotes de su jaula con ambas manos y evitando hacer contacto visual con su Jinchūriki—. Maldita sea… Esto en realidad es difícil. —Apretó los ojos y sus dientes, zarandeando ligeramente su cabeza.

El Uzumaki sabía lo que sentía, y sabía lo mucho que podría costarle decir aquellas palabras a alguien tan insensible como él.

—Yo, un ser lleno de odio, sintiendo algo que no debería de estar sintiendo. —Se recriminó mientras negaba con la cabeza.

Levantó la cabeza, y Naruto vio su triste mirada, la cual le ocasionó un nudo en la garganta—. Si tan solo te hubiera odiado, si te hubiera ignorado, si tan solo no te hubieras convertido en mi amigo, ¡entonces hubiera sido libre en estos momentos! —Ocultó su cabeza al final, puesto que sintió que sus ojos se habían humedecido ligeramente, y era algo que no quería enseñar.

Estaba avergonzado porque esto no era usual. La última vez que se había sentido así fue cuando su padre había muerto, pero desde ese entonces muchas cosas habían sucedido, lo cual hizo que un odio como ningún otro brotara en su corazón.

Pero a pesar de todo ese odio, fue incapaz de odiar a Naruto. Es más, se había convertido en su único y mejor amigo, y aunque le avergonzara admitirlo, no quería perder esa amistad.

El Uzumaki no necesitaba que su compañero explicara sus sentimientos, puesto que los comprendía con facilidad. En cambio, decidió aproximarse a la jaula y decir con una pequeña sonrisa—. No te preocupes Kurama, muy pronto serás libre. Eh, y no te preocupes, ahora que eres tan pequeño como un renacuajo, las Naciones Elementales no se preocuparan en buscarte, tal vez ni te encuentren, jejeje.

Kurama sonrió ligeramente y levantó la cabeza mientras se secaba la humedad de sus ojos—. Tú nunca dejaras tus estúpidas bromas, aunque te encuentres al borde de la muerte.

Ambos compartieron una risa, la cual se detuvo ante la seria mirada de Kurama—. Muchacho, si llegas a morir, solo me queda decir que fue un gusto conocerte. No pude tener un mejor Jinchūriki, y por sobre todo, un mejor amigo.

Naruto hizo un saludo con sus dedos, pero no pudo decir nada ya que la silueta había hablado—. Despreciable. ¿Y ustedes dicen tener más odio que yo? ¡No me hagan reír! ¡No son nada más que unos sentimentalistas!

—Es verdad, somos unos sentimentalistas… —contestó Naruto, dándole una mirada de despedida a su compañero antes de cambiarla a una de seriedad—. Pero son esos sentimientos los que han forjado y pulido el odio en nuestros corazones. Tú, quien nunca ha experimentado esto, jamás podrá comprendernos. Eso por eso que… —Hizo una pequeña pausa, la cual la silueta aprovechó para liberar un gruñido—. Pondré un fin a esto.

—¡Maldito humano! —exclamó la silueta en un último intento de detenerlo antes de que el brillo del artefacto en su mano se intensificara y envolviera el cuerpo del Uzumaki por completo.

Cuando el brillo perdió intensidad, Kurama pudo ver que el cuerpo de su contenedor se había tornado dorado, casi como si se hubiera convertido en un lingote de oro. Aquel brillante color no fue permanente, ya que con extrema lentitud fue almacenándose en el artefacto.

—¿Está sellándolo allí dentro? —se preguntó el Bijū, observando que el cuerpo de Naruto estaba regresando a la normalidad en los lugares que el brillo dorado ya había sido almacenado.

Kurama sonrió pensando que esto se acabaría pronto, sin embargo, dos hechos le habían preocupado. En primer lugar, lo poco que podía ver del cabello de Naruto se había vuelto blanco, y lo segundo era que esto estaba tardando demasiado—. No… No lo logrará. ¡Maldita sea! Tengo que hacer algo —pensó el Kyūbi con frustración.

Tal vez podía darle algo de su Chakra para compensar lo que Naruto había extraído de su cuerpo, pero había un gran riesgo de que aquel ser volviera a utilizar su Chakra y regresaran a como estaban en un inicio.

Una decisión debía tomar, pero le mortificaba empeorarlo aún más. Su preocupación se acrecentó al oír la siguiente declaración—. ¡Ni creas que esto terminará así como así! ¡Haré que todos tus esfuerzos sean en vano! ¡Mataré a todos aquellos que crees que son importantes para ti!

Era la molesta voz de aquel despreciable ser que no se daría por vencido hasta que cumpliera con los deseos de su señor.

Kurama no había entendido el significado de su última declaración, puesto que pensó que ya había perdido el control sobre el cuerpo de su contenedor en el mundo exterior.

Un debilitado y cada vez más 'viejo' Naruto Uzumaki entendió el significado de esas palabras, y no solo eso, podía sentirlo. Podía sentir que había perdido un fragmento del control que había recuperado sobre su cuerpo en el mundo exterior, lo suficiente como para que el 'Berserker' fuera una vez más capaz de moverse a voluntad.

En el mundo exterior, los Shinobis fueron testigos de ello, puesto que le había visto descender a gran velocidad hacia tierra firme, impactando con gran fuerza contra el suelo y creando un cráter de tamaño considerable.

—Esto… se… acaba… aquí… y… ahora... humanos... —Jadeó el Berserker con extremo cansancio.

—¿M-Mi Nii-san perdió? —se preguntó el joven Namikaze, incapaz de creer que la voluntad de su hermano hubiera perdido contra lo que fuera que le estaba controlando.

El Berserker miró en dirección al rubio menor—. ¡Tú! —escupió su rabia.

Ese rostro le recordaba a una persona que había aprendido a odiar en cuestión de minutos, era un rostro que aborrecía y que deseaba despedazar.

Menma retrocedió instintivamente, mientras que su padre y padrino se pusieron frente a él para protegerlo.

El Berserker dio un paso hacia el frente para iniciar con el ataque final. No obstante, su intención falló debido a que sus rodillas temblaron incontrolablemente, lo cual hizo que cayera de rodillas al suelo.

Era debido a la falta de energías; además del Chakra que Naruto le había extraído con aquel sello, estaba utilizando gran parte de sus energías para que no fuera sellado tan rápido dentro del Fruto de los Uzumakis.

—¡Maldito seas, Naruto Uzumaki! —exclamó el motivo de sus problemas, golpeando sus piernas para intentar quitar el entumecimiento que sentía en las mismas.

En el paisaje mental, cuando Kurama notó que su contenedor no estaba avanzando tanto como debería, había sido incapaz de quedarse con los brazos cruzados, motivo por el cual envió una gran cantidad del poco Chakra que le quedaba en dirección de Naruto, ignorando las posibles consecuencias de su accionar.

Los cambios fueron instantáneos, el rojo del Chakra se combinó con el dorado del Fruto, mientras que el cabello y piel de Naruto recuperaron algo de sus características tradicionales.

Por otro lado, la silueta tuvo que tomar una decisión rápida sobre qué hacer con la energía adicional que también había recibido. Podía utilizarlo para contrarrestar el empeño que Naruto estaba utilizando para sellarle, o utilizarlo para ganar fuerza en el exterior.

Con la primera opción quedaría desprotegido en el exterior, dejándolo vulnerable a posibles técnicas que pudieran sacarle más poder. Con la segunda opción tenía la posibilidad de debilitar mentalmente a Naruto si asesinaba a sus seres queridos, lo cual facilitaría su trabajo en el interior.

Optó por la segunda opción, ya que si bien no tenía tanto poder como en un principio, actualmente no había nadie quien pudiera hacerle frente y sería más que suficiente; también notó que Minato había perdido su Modo Sabio, lo cual solo facilitaría las cosas.

Momentos antes, los Shinobis en el campo de batalla oyeron el grito de maldición del enemigo.

Kakashi tomó la palabra—. ¿Oyeron eso?

Jiraiya asintió con la cabeza—. Parece que aún hay esperanzas. Si el muchacho está luchando, tendremos que darle algo de tiempo.

Minato quitó las manos de sus costillas y continuó—. Intenten detenerlo para que pueda cerrar el sello en su estómago. Esta es nuestra oportunidad. — El rubio miró hacia el enmascarado, quien entendió el significado de su mirada.

No perdió el tiempo y envió varias de sus cadenas para sujetarlo con firmeza. No hubo resistencia, puesto que el enemigo se había quedado quieto repentinamente.

Kyofu levantó una ceja ante el extraño comportamiento; hasta hace unos momentos estaba gritando incontrolablemente, pero ahora estaba calmado, incluso sereno.

—Esto me recuerda a… ¡Diablos! —reflexionó el clon, exclamando al final debido al repentino pico de Chakra que había sentido.

Instintivamente quitó las cadenas del cuerpo del original y se giró hacia los Shinobis hacia su lado, quienes le miraron con extrañeza—. ¡Retrocedan! ¡Ahora!

No cuestionaron el motivo de la repentina advertencia; siguieron con su petición sin poner peros. Cuando se habían alejado lo suficiente, Minato miró a Kyofu en busca de respuestas, mas no pudo preguntar al respecto puesto que esta vez incluso él, como los demás, pudo sentir el repentino pico de Chakra.

Un grito de guerra habían oído, acompañado por una suave ventisca ocasionada por una ligera explosión de Chakra rojizo. El responsable estaba a metros de distancia, expulsando todo el poder adicional que acababa de obtener.

Se detuvo al sentir que los músculos de sus piernas habían recuperado sus fuerzas; se puso de pie lentamente y miró fijamente a los últimos vestigios de resistencia humana—. Diez segundos, diez segundos me bastará para acabar con todos los humanos que se encuentran en esta área. Luego me encargaré de ti, Naruto. Esto se ha acabado. —pensó con una ligera sonrisa.

Se preparó para el ataque, para ello apretó los puños y dividió su capa en partes suficientes para acabar rápidamente con los Shinobis que estaban frente a él.

—¡Esto se ha acabado! —gritó, lanzándose en línea recta, con el puño derecho extendido en dirección al rostro Minato, mientras que los fragmentos de su capa apuntaban hacia los demás.

No era tan rápido como antes; casi todos podían verlo. Sin embargo, sus cuerpos no tenían la velocidad suficiente para reaccionar a tiempo y salir del camino.

Sus pensamientos fueron más rápidos que sus propios cuerpos, por lo que alcanzaron a maldecir justo cuando el enemigo y las fracciones de su capa se encontraban a escasos centímetros de sus rostros.

Kyofu había logrado levantar su mano y apuntarlo hacia su cuerpo original, ya que había predicho sus intenciones antes de que se lanzara al ataque. Solo tenía una oportunidad, y esa era la de utilizar el Shinra Tensei con la mayor cantidad de Chakra que pudiera cargarle.

Había logrado pronunciar la primera palabra de su técnica, pero concluyó que no sería capaz de decir la última ya que uno de los fragmentos de la capa estaba a punto de tocar su máscara.

Cerró los ojos pensando que finalmente se desvanecería y que esto sería el fin de todo.

Mantuvo los ojos cerrados por unos instantes, hasta que oyó una muy familiar y perezosa voz a unos pocos metros de distancia—. Mendokuse…

Abrió los ojos, y con sorpresa alcanzó a ver a Shikamaru, Shikaku, y al resto del clan Nara utilizando sus sombras para detener el avance del enemigo y los fragmentos de su capa. Detrás de ellos se encontraban el resto de las fuerzas Shinobis, listos para entablar combate.

—¡Shikamaru! —exclamó Menma con los ojos bien abiertos debido a la sorpresa.

El mencionado, haciendo considerables esfuerzos, al igual que el resto de su clan, contestó con una sonrisa de cansancio mientras una gota de sudor caía de su frente—. ¿Podrían apresurarse? Esto es más difícil de lo que parece.

—¡Malditos humanos! ¡¿Creen que algo como esto me detendrá?! —gritó mirando hacia atrás, dispuesto a quitarse aquellas molestas sombras de encima.

Fue incapaz fue de hacerlo, ya que un gigante, el cual había aparecido de la nada, lo había aplastado con sus gigantescas manos—. ¡Claro que lo hará! —exclamó Chōza Akimichi.

—De… monios —pensó el Berserker adolorido, y por sobre todo, cansado.

Tenía que ponerle un fin a esto lo antes posible, o de lo contrario, todos sus objetivos se vendrían abajo. Realizó un esfuerzo inhumano para ponerse de pie, pero aquel gigante esta vez le había dado un pisotón, el cual lo dejó totalmente aturdido.

Su cabeza le daba vueltas, sus extremidades se sentían débiles, su respiración estaba agitada, y un sudor frío brotaba por todo su cuerpo. Estos síntomas no fueron causados por los golpes del gigante que continuó golpeándolo, sino por el humano a quien más despreciaba, a quien más aborrecía, a quien más odiaba.

—Detente… —gruñó la silueta dentro del paisaje mental, sintiendo que sus fuerzas se le iban.

No hubo respuesta por parte del Jinchūriki, quien ahora revelaba gran parte de su rostro, piernas, hombros y brazos, mientras que el resto aún era brillante como el oro.

—¿Por qué? ¿Por qué haces esto? Si no te hubieras resistido, entonces yo te hubiera ayudado a cumplir tus objetivos. Yo te hubiera ayudado a acabar con todos los que te causaron daño. ¡¿Por qué demonios ayudas a quienes odias?!

—N-No estoy ayudándoles… —contestó el Uzumaki con ojos entrecerrados debido al cansancio, revelando cambios físicos que nuevamente preocuparon a su Bijū.

—E-Entonces, ¿por qué tú…?

—¿E-En verdad creíste que necesitaba de tu ayuda? ¿A-Acaso creíste que no puedo cumplir mis objetivos por mi propia cuenta? N-No me hagas reír. —El Jinchūriki interrumpió con una mirada afilada que transmitía un peligro desgarrador.

—Tú…

—Yo no necesito de tu ayuda; puedo cumplir con mis objetivos por mi propia cuenta. Tú solo eres una molestia; un patético ser que ni siquiera puede ayudarse así mismo. Por lo tanto, ¿Cómo crees que podrías ser capaz de ayudarme? —Una ligera sonrisa se dibujó en su rostro, pero que no pudo mantener por mucho tiempo debido al extremo agotamiento.

Sus parpados se cerraban, su respiración descendía, sus latidos disminuían. Sin embargo, aún quedaba algo por hacer, y no se detendría ni aunque el mismísimo Dios de la Muerte se le apareciera para reclamar su alma.

Frunció el ceño, apretó los dientes y puños, y se llenó de determinación para exclamar su último deseo—. ¡Desaparece de una buena vez!

Terror e incertidumbre sintió Nikushimi, ¿Qué era lo que le esperaría dentro de aquel artefacto de ahora en más? ¿Cómo escaparía? Y más importante aún, ¿Cómo sería capaz de cumplir con los deseos de su señor?

No tenía forma de saberlo, puesto que no había quedado rastro alguno de él luego de que el Uzumaki hubiera pronunciado aquellas últimas palabras.

El Bijū suspiró aliviado al ver que su contendor seguía de pie; se veía cansado, su cabello era blanco, y su piel había envejecido un poco.

Sin embargo, el Kyūbi no sentía que hubiera nada de qué preocuparse—. Por fin se ha acabado. Por un momento pensé que si te daba mi Chakra, entonces cometería un grave error. Pero parece que tomé la decisión correcta. —Se elogió con una sonrisa para sí mismo.

Dejó de sonreír y miró a los ojos del Jinchūriki—. ¿Cierto, Naruto?

No hubo respuesta; el mencionado simplemente permaneció parado.

—¿Naruto? —repitió su nombre con un tono preocupación, avanzando ligeramente hacia el frente para observarlo mejor, deteniéndose debido a los barrotes de su jaula.

Esta vez oyó un fuerte jadeo por parte del Uzumaki antes de que este cayera desplomado al suelo, con uno de sus brazos extendidos en dirección a la jaula.

—¡Naruto! —exclamó el Bijū, estirando una de sus patas para intentar alcanzar su mano, pero le era imposible debido a su reducido tamaño.

El Jinchūriki respiró agitadamente, y habló de la misma forma mientras trataba sin éxito alguno mirar hacia su compañero—. L-Lo s-siento, Kurama. P-Parece que hasta aquí llegaré. —Rió entre dientes antes de detenerse debido a la falta de aliento.

—¡Cállate, idiota! No gastes energías innecesariamente. Espera, te daré mi Chakra y te pondrás bien.

Estuvo por hacerlo, pero Naruto susurró con una voz que iba atenuándose—. K-Kurama, ni creas que no me he dado cuenta. Si haces eso, t-tú morirás. A ti tampoco te queda Chakra. S-Si tú mueres, yo también lo haré. Así que no te molestes. Tan solo… tan solo disfrutemos de este relajador… silencio.

—¡Y una mierda! —exclamó Kurama, sin intenciones de dejarle disfrutar de aquel silencio; sabía lo que sucedería en caso de hacerlo.

Aunque, ¿qué podía hacer? Una vez más, y como siempre, Naruto tenía la razón. No podía hacer nada sin que sucediera la predicción de su contenedor.

Apretó los parpados y desvió la mirada; no quería ver los últimos momentos de su compañero de esta forma.

—O-Oye, Kurama… —Oyó su voz, motivo por el cual volvió a abrir los ojos.

No habló; permaneció en silencio para oír las últimas palabras de su Jinchūriki—. ¿Aún quieres ser libre?

—¿A qué te refieres? —preguntó con pesar. Incluso en ese estado, aún quería cumplir con su promesa.

Naruto sonrió y agarró el artefacto que se le había caído—. T-Te li-liberaré con ayuda de esto. Estoy seguro de que podrá hacerlo.

Los ojos de Kurama se abrieron como platos, y se abalanzó hacia los barrotes de su jaula para detenerlo—. ¡Idiota! Ya no hay forma de que uses eso. Lo único que harás es acelerar tu muerte. No seas estúpido.

—Je, tú me conoces Kurama, una promesa es una promesa —agregó, apretando el objeto circular con las pocas fuerzas que le quedaban, haciendo que este emitiera un tenue brillo dorado.

—¡No!— Kurama recurrió a un tono de comando, una voz que no había utilizado en mucho tiempo.

El Uzumaki giró su cabeza y abrió sus ojos ligeramente al ver aquella severa expresión en el rostro de su Bijū—. Tú no cometerás ninguna imprudencia. Tú y yo moriremos aquí.

El Jinchūriki sonrió—. E-Está bien. —No se animó a contradecirle, puesto que se encontraba agotado y no quería tener una lucha verbal, la cual claramente perdería en su condición actual—. T-Tan solo prométeme algo…

Kurama suavizó la expresión en su rostro, puesto que podía oír que los latidos de su corazón y su respiración iban decreciendo. Tragó saliva, y procuró hablar con la mayor seriedad que pudo, pero fue inevitable que su voz se quebrara un poco—. ¿Qué?

—Q-Que… no… buscarás… problemas… una vez… que… revivas. Aléjate… de… nosotros… los humanos… lo más que puedas… —No tuvo la oportunidad de despedirse, ya que sus ojos se volvieron pesados, su cuerpo se enfrió, y sus latidos finalmente se detuvieron.

Kurama cerró sus ojos con fuerza—. Lo prometo. —Los abrió de vuelta y miró al cuerpo inerte de su compañero mientras recordaba los buenos momentos que ambos compartieron, sintiendo al mismo tiempo que su existencia se desvanecía junto con la de Naruto.

Momentos antes, en el mundo exterior, Choza seguía atacando al furioso Berserker. Ya no podía soportarlo; tenía que apresurarse antes de que fuera demasiado tarde.

Fue por eso que su cuerpo se deshizo y transformó en cientos de aquellas horridas criaturas que emitían escalofriantes sonidos.

—¡¿Q-Qué es eso?! —exclamó un asqueado Shinobi de la Hoja al ver a esos repugnantes insectos que se movían peligrosamente en dirección a ellos.

Ni siquiera los Aburames conocían aquella especie de insectos, era la primera vez que veían algo como eso. Pero había algo que sí sabían: no sería nada bueno dejarse atacar por ellos.

Fue el Hokage quien compartió esa información—. ¡Que no se les acerquen! ¡Atáquenlos con todo lo que tengan!

Los Shinobis asintieron ante la orden y todos atacaron de alguna forma. Algunas lanzaron jutsus elementales, otros ataques de sus clanes, otros se limitaron a lanzar armas Ninja.

Cada uno contribuyó de alguna forma para acabar con aquellas criaturas que llegaban como mínimo al millar.

Si bien lograban darles con sus ataques, las criaturas no hacían nada más que regenerarse y continuar con sus intenciones de absorber a los Shinobis, para que de esta forma, el Berserker recuperara algo de sus energías; era lo único que podía hacer, y tenía que ser rápido, ya que el tiempo se le acababa.

Los Shinobis al ver que sus intentos no daban frutos, algunos optaron por alejarse e idear algo, mientras que otros decidieron seguir intentándolo.

Fue un error, y prontamente se dieron cuenta de ello cuando los insectos saltaron sobre ellos. La gran mayoría había muerto al instante, algunos se derritieron, otros explotaron, algunos gritaron como locos antes de caer inertes al suelo, mientras que unos pocos se volvieron en contra de sus propios camaradas.

La muerte de aquellos que perdieron la razón fue inevitable, lo cual ocasionó silenciosos lamentos por parte de sus camaradas.

Poco a poco la insistencia de los insectos fue disminuyendo, dándole tiempo a los Shinobis para que recuperaran el aliento y la compostura.

Cuando sus miedos se habían calmado un poco, todos notaron que las criaturas súbitamente habían detenido sus avances para retroceder, junto con los fragmentos de los Shinobis que habían fallecido a causa de ellos, hacia un punto en común.

Tomaron una conocida forma, una que reveló a un ser que distaba mucho de aquel imponente individuo que había aterrorizado los corazones de los seres vivos.

Actualmente luchaba contra su propio poder, incapaz de mantenerlo debido a los eventos dentro de su cabeza. Se arrastraba por el suelo, gruñendo adolorido, jadeando mientras su cuerpo se deshacía en una viscosa sustancia.

Nadie se animó a acercarse, incluso tuvieron que alejarse debido al repelente hedor. Solo lo hicieron aquellos que estuvieron luchando contra él desde un principio, ya que habían aspirado tanto de aquella pestilencia que ya estaban acostumbrados.

—Parece que no será necesario cerrar el sello en su estómago. Esto se ha acabado —habló Jiraiya mientras miraba hacia abajo al igual que los demás.

Minato movió su cabeza en señal de asentimiento, mas no pudo expresar su opinión debido a la risa del acabado ser—. ¿En verdad creen que esto se ha acabado? Algún día volveré, y cuando lo haga *cof*, nada ni nadie podrá detenerme. Ni siquiera este *Argh* estúpido humano. T-Todos serán juzgados por sus pecados. Solo *cof* es cuestión de tiempo —afirmó, escupiendo cuantiosas cantidades de líquido negro.

Minato dio un paso al frente y se arrodilló ante él, ignorando las advertencias de su Sensei sobre la peligrosidad de su acción—. ¿Qué te hace pensar que regresarás?

Quería una respuesta para evitar un acontecimiento parecido a este se repitiera en el futuro.

El Berserker, ahora inerte en el suelo, giró su cabeza hacia el Yondaime—. T-Tu hijo c-cree haberme vencido, pero s-se dará cuenta de que no p-podrá luchar contra su odio. Mientras ese sentimiento exista en su corazón, y-yo volveré a renacer —aseveró con una oscura sonrisa que mostraba sus ennegrecidos dientes debido a aquella viscosa sustancia.

Fue una revelación algo preocupante, pero una que a Minato no le importaba—. Entonces estoy de suerte. Yo me aseguraré de quitar el odio de su corazón —habló con seriedad mientras se ponía de pie.

Qué hombre más ingenuo, fantasioso, tan alejado de la realidad. Nikushimi se cuestionaba si este humano en verdad creía en tal declaración.

Incluso él, un ser con un conocimiento casi nulo en el comportamiento humano, comprendía cuán grande era el odio de Naruto, y lo absurdo que sonaban las palabras del hombre parado frente a él.

No sintió que sus palabras fueran una amenaza, puesto que estaba seguro de que el odio de Naruto nunca disminuiría, sino todo lo contrario.

Intentó reír, pero había sentido un repentino e indescriptible dolor que le hizo gruñir y a su cuerpo crujir.

Sabiendo lo que se venía, se apresuró a decir unas últimas palabras mientras miraba al Hokage—. H-Humano, no bajes la guardia, p-porque serías incapaz de detener lo que podría suceder después —finalizó con una errática risa antes de que vomitara aquel líquido negro y convulsionara.

Los presentes tomaron una prudente distancia, puesto que su cuerpo burbujeó e hinchó incontrolablemente, dando indicios de que haría explosión.

La preocupación y el miedo llevó a que la gran mayoría de los Shinobis hicieran posiciones de manos en caso de aquellas hambrientas partículas volvieran a aparecer.

Cuando estuvieron por pronunciar el nombres de sus técnicas para protegerse a sí mismos, la hinchazón se había detenido e incluso reducido.

Minato sabía que Naruto finalmente regresaría a la normalidad, y entendió que sería imposible mantener lo sucedido como un secreto.

No le dio mucha importancia a sus últimas palabras, así que se aproximó en silencio hacia su hijo mayor, quien estaba recuperando sus facciones normales, pero con alarmantes cambios físicos que el Yondaime no tardó en notar.

Kyofu pudo sentirlo, una sensación de agotamiento que solo sentía cuando un clon estaba por desvanecerse.

Miró en dirección a su padre y a su cuerpo original, notando que este último estaba desnudo, con la piel paliada, arrugada, con el cabello blanco, incluso estaba tan flaco que sus huesos podían verse a simple vista.

Milagrosamente, aún no se desvanecía, puesto que el original estaba usando inconscientemente el poco Chakra que le quedaba para mantener a su clon.

Oyó el desesperado grito de su padre mientras le veía arrodillándose y aproximando su cabeza hacia su pecho para oír sus latidos, observando otra reacción de preocupación por parte del Hokage.

El hijo menor, viendo que su hermano se encontraba en problemas, decidió correr en esa dirección, pero no pudo llegar ya que Kyofu le había agarrado de la muñeca.

—¿Qué crees que estás haciendo? —exclamó el Namikaze mientras movía el brazo para que soltara el agarre.

El enmascarado, haciendo un esfuerzo sobrehumano para esconder su fatiga, habló con seriedad—. Tu hermano morirá dentro de unos minutos, si no quieres que eso suceda, necesitaré de tu ayuda; eres el único que puede salvarlo.

Al final un involuntario suspiro escapó de sus labios; estaba tan agotado que apenas podía mantenerse en pie, si no caía rendido al suelo era solo porque estaba usando a su hermano menor como soporte, cosa que el rubio no había notado debido a su estado de exaltación.

Menma miró en dirección a su hermano, viendo que su padre gritó que algún ninja medico se acercara a ayudarle, pero nadie lo había hecho; aquellos que eran médicos se mantuvieron al margen, mirando con absoluto desprecio al joven tumbado en el suelo.

Notando el peligro, el Jinchūriki menor miró de vuelta hacia el enmascarado, viendo que Kakashi, Jiraiya, Saito y Bee se habían parado detrás de él—. Si lo que dices es cierto, entonces con mucho gusto de ayudaré. Vamos.

Menma no esperó a que asintiera, solo corrió lo más rápido que pudo en aquella dirección luego de que Kyofu soltara su mano.

El enmascarado, por su parte, miró hacia atrás—. Ustedes será mejor que detengan a esos sujetos. Tengo el presentimiento de que esto se pondrá feo. —Se refería a los Shinobis de Konoha.

Podía sentir sus malas intenciones; el odio, sed de sangre, y venganza que sus cuerpos desprendían. El miedo ya había desaparecido de sus sistemas, ahora solo quedaban aquellos sentimientos negativos, más ahora que el 'demonio' se encontraba en un estado debilitado.

Algunos habían metido sus manos en sus porta kunai mientras avanzaban lenta y peligrosamente en dirección al debilitado Jinchūriki. No pudieron avanzar más, ya que Shikaku, Inoichi, entre otros, notaron sus intenciones por lo que tuvieron que detenerlos para que no cometieran alguna imprudencia.

Fue en ese momento cuando Jiraiya y los demás se pusieron frente a Minato para proteger a Naruto en lo que Kyofu ponía en marcha su idea; este último había avanzado tan rápido como podía sin caer debido a la falta de energía.

Cuando Minato notó que se había parado a su lado, giró su cabeza para verle arrodillándose con lentitud, casi como si el solo hecho de moverse le fuera un privilegio.

No hubo necesidad de preguntarle qué estaba haciendo, puesto que Menma ya le había comentado sobre sus intenciones; solo podía confiar en este hombre, al menos una vez más.

—Acércate —habló el clon, haciendo señales con sus manos hacia Menma, y entrecerrando los ojos ya que su capacidad visual había disminuido considerablemente.

El Namikaze menor se paró a su lado, y antes de que preguntara por más instrucciones, Kyofu prosiguió sin mirar hacia él—. Muéstrame tu abdomen.

El rubio asintió y apartó su Kimono de batalla hasta revelar su piel.

Jiraiya, Kakashi y Bee sabían sus intenciones, el último más que los demás ya que lo había experimentado aquello en primera mano. Pero, ¿Cómo utilizaría aquella habilidad para sanar a Naruto? Era una respuesta que tendrían que esperar para obtenerla.

—Muy bien… Aquí vamos. Aguanta un poco más, jefe —pensó el clon mientras se giraba en dirección de su hermano y llevaba su mano derecha hacia su estómago.

Levantó su cabeza y pretendió mirar al Uzumaki menor—. ¿Listo?

Menma no tenía idea de lo que quería hacer, pero se limitó a asentir con la cabeza.

—Muy bien, aquí vamos. —Suspiró una última vez y activó su Rinnegan antes de colocar su mano derecha sobre el abdomen de su hermano y la izquierda sobre el estómago del original.

—Gakidō —pensó el clon dispuesto a sustraer el Chakra, pero súbitamente su mundo se había vuelto oscuro.

—¿Qué? ¿Qué sucedió? —se preguntó el clon, tratando de descifrar donde se encontraba; estaba seguro de que no se había desvanecido.

La oscuridad que le rodeaba lentamente se iluminó, revelando algo que no había esperado ver—. ¿Kurama? —preguntó confundido, viendo a un gigantesco zorro que le miraba con interés, más aun por conocer su nombre.

—Humano, ¿Cómo conoces ese nombre? —Era Yin Kurama, el zorro que habitaba en el interior de Menma.

El clon no tardó en descifrar lo que estaba sucediendo—. No puedo creerlo. ¿Así que hay dos Kuramas? —No indagó más en su reflexión, puesto que el tiempo era oro.

Conociendo el temperamento del Kurama que residía en su interior, se inclinó levemente—. Es un gusto conocerle, Kurama, el gran Zorro de las Nueve Colas.

El Bijū sonrió levemente, mas no dijo nada puesto que Kyofu había levantado la cabeza para continuar—. Como seguramente habrá visto, soy un hombre con buenas conexiones, y una de ellas me ha informado de su nombre. Usted debe de conocerlo, puesto que es su Jinchūriki. —Fingió creer que este era el Kurama que se encontraba dentro de Naruto.

El Bijū picó fácilmente en el anzuelo—. Lo conozco, pero no soy su Jinchūriki. Pero no importa; puedo ver lo que está sucediendo en el exterior. Tú pretendes absorber mi poder y dárselo a él, ¿cierto?

—Ciertamente usted es un ser con una inteligencia digna de admirar. Usted está en lo correcto; esa es mi intención. Espero que no le moleste que tome prestado algo de su poder.

Kurama nuevamente se sintió alagado por sus agraciadas palabras, pero no se dejó llevar por ellas—. No me importa, pero debo de advertirte que es un poder difícil de controlar. Intentaré que no sea tan tóxico para ti, pero no puedo prometer que no habrá consecuencias.

—Se lo agradezco, cualquier tipo de ayuda es bienvenida. —Una vez más se había inclinado.

Kurama asintió y literalmente envió una marea de su Chakra en dirección del Clon de Madera, quien permaneció parado para recibir de ese poder.

De vuelta en el mundo exterior, el clon abrió los ojos al sentir el abrumador poder—. Vaya, Kurama no bromeaba acerca de su poder. —El poder era tanto que una capa de Chakra rojizo le había rodeado.

—Por supuesto que no, soy el más poderoso, aunque mi poder se encuentre dentro de ese mocoso. Ahora, apresúrate. —Era Yang Kurama; él había sido incapaz de observar la conversación dentro de la cabeza de Menma ya que Naruto no supo que iría allí, motivo por el cual no pudo reservar parte de su Chakra para que la consciencia de Kurama estuviera presente, lo cual tampoco hubiera hecho debido a que estaba corto de energía.

Los presentes abrieron sus ojos con sorpresa al verle rodeado de ese Chakra, preguntándose cómo era posible que pudiera utilizar ese poder, pero al observar donde tenía puesto su mano, las dudas fueron respondidas. Sin embargo, hubo algunas pocas personas que solo ahora se enteraban que Menma era un Jinchūriki —como Inoichi— ya que no estuvieron presentes en el estadio.

Hubo otros que se preguntaron cómo podía manejar ese poder, pero algunos —como Minato— estaban seguros de que era un Uzumaki.

Menma instantáneamente se había sentido débil, pero su padre le había sostenido mientras miraba hacia el enmascarado, con esperanzas ya que pensaba que su idea podía funcionar.

Otros, sin embargo, se encontraban molestos, y no tardaron en hacérselo saber—. Oiga, señor. Deje que el demonio muera. No haga eso —pidió un Shinobi entre la multitud.

Él y gran parte de la población shinobi respetaba inmensamente al hombre de negocios luego de su arduo trabajo para mantener a todos en la aldea a salvo, y no querían que ese respeto se desvaneciera tan rápidamente.

Kyofu ignoró sus palabras y lentamente envió el Chakra a su cuerpo original—. Si el jefe hubiera sido otra persona, entonces esto ya lo hubiera matado. Afortunadamente tenemos la misma frecuencia de Chakra. —Aún había cansancio en el tono de su voz, pero se podía notar una leve mejoría.

Su trabajo solo incrementó la intensidad de las quejas, las cuales lentamente fueron tornándose violentas, lo cual llevó a que algunos clanes interfirieran de nuevo.

Minato no intervino, ya que sostenía a su hijo, quien parecía estar al borde de la inconciencia; su voluntad era lo único que le mantenía despierto.

Cuando los Shinobis vieron que la piel de Naruto recuperaba su tono bronceado, la furia colectiva se incrementó, a tal punto de que algunos de ellos hicieron sellos de manos. Afortunadamente, Kakashi fue capaz de ver a estos individuos gracias a su Sharingan, motivo por el cual los detuvo luego de crear algunos clones de sombra.

El ruido molestaba a Minato y a algunos otros, pero había una persona que sonreía sin poderlo evitar.

—¿Morir? No me hagan reír. Yo no moriré hasta que todos ustedes estén muertos, malditos bastardos —pensó el clon con una oscura sonrisa.

Le agradaba la sensación de ser odiado por los aldeanos, ya que por fin tenían verdaderos motivos para hacerlo, y Naruto solo quería darles más motivos para que siguieran haciéndolo.

Sacudió la cabeza y siguió enviando el Chakra de a poco; no podía enviarlo todo de golpe ya que abrumaría la red de Chakra del original, lo cual podría matarlo o hacer que sea incapaz de utilizar Chakra por el resto de su vida.

Lentamente el cabello del original recupero su color dual, transmitiendo al Hokage una sensación de alivio que no había sentido en mucho tiempo.

Se aproximaba el momento en el que tendría que enmendar sus errores, de una forma que si tuviera otra opción, no lo haría. Pero la culpa lo carcomía, y si su idea era capaz de mitigar ese sentimiento aunque sea un poco, entonces lo utilizaría sin dudarlo.

En este punto el clon de madera ya no sentía que su existencia estuviera en peligro, es más, notó que el original recobraría la consciencia en cualquier momento.

Giró su cabeza hacia atrás para mirar a su padre. No, no era conveniente que el original despertara. Era algo arriesgado; había demasiados Shinobis, y no podía asegurar que su cuerpo original tendría las fuerzas necesarias para escapar.

Tal vez tendría que dejarse capturar y escapar luego, eso no sería un problema. Los Shinobis que le exigían que lo dejara morir tampoco serían un problema, ya que estaba pensando en algunas palabras para calmarlos.

Volvió a mirar hacia su cuerpo original—. Jefe... Oiga, jefe. ¿Puede oírme? —Se comunicó telepáticamente—. Si es que puede hacerlo, no abra los ojos. Permanezca en esta posición en todo momento.

Finalmente apartó ambas manos de ambos Jinchūrikis y se puso de pie para caminar con lentitud hacia la furiosa multitud.

Mientras tanto, Minato zarandeó a Menma ligeramente para hacerle espabilar. Una vez que lo hizo, el Yondaime le preguntó si se encontraba bien, a lo que él respondió que sí pero que se encontraba un poco cansado.

Su padre asintió y le ayudó a acercarse a su hermano; ambos se arrodillaron cuando estuvieron frente a él y Minato lo cargó para llevarlo a un lugar más seguro. Antes de partir, decidió quedarse para oír lo que Kyofu tenía que decir.

El enmascarado se había parado frente a la multitud y flotado ligeramente para que todos le pudieran ver—. Este fue sin dudas un trágico día para esta aldea —inició su discurso, sacudiendo su cabeza en señal de pesar.

Los Ninjas permanecieron en silencio, interesados por oír sus palabras.

—Son días como estos los que quedan marcados en nuestros corazones por el resto de nuestras vidas —prosiguió, mirando a las furiosas expresiones de los Shinobis de la Hoja.

—Es verdad que han perdido cosas de suma importancia, cosas que nunca podrán reemplazarlas. —Hizo una pequeña pausa al notar que las expresiones enojadas aumentaron, mientras que otros agacharon sus cabezas al recordar a sus camaradas caídos.

—Pero hay algo que no pudieron arrebatarles, algo tan importante y único que hace que el día a día sea una nueva experiencia… sus vidas. —Cerró su puño derecho antes de abrirlo con lentitud, moviéndolo hacia adelante como si estuviera obsequiándoles algo.

—De ahora en adelante, ustedes serán capaces de continuar, e incluso forjar, sus propios sus sueños y objetivos sin que nadie amenace con acabarlos de nuevo. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que empezando con aquel que puso en riesgo el futuro de nuestros hijos? —Señaló hacia Naruto, quien estaba en brazos de Minato.

—¿A qué se refiere? —preguntó alguien intrigado.

—Cuando un ratón que ha estado causado problemas muere por una trampa que hemos colocado, es verdad que nos sentimos aliviados. Sin embargo, cuando vemos a un gato cazando a ese mismo ratón, a veces sentimos el impulso de ayudar al gato a atrapar a su presa. Y la satisfacción obtenida por una buena cacería es mejor a la de una muerte insípida. ¿No lo creen así? —Kyofu inclinó su cabeza en señal de pregunta.

—¿Qué es lo que propones? —preguntó otra persona, interesado por oír la respuesta.

—Déjenlo con vida, encerrado, acorralado, desesperado por encontrar una salida durante el resto de su vida, luchando contra el agobiante sentimiento de estar contra la espada y la pared. Háganle arrepentirse de sus acciones durante el resto de su vida.

Minato abrió los ojos con sorpresa—. ¿Qué cree que está diciendo?

Menma había tenido una reacción igual. No obstante, ninguno se pronunció puesto que varios en la multitud preguntaron cómo lo harían.

—Eso quedará a discreción del Hokage —dijo mientras se volteaba y le señalaba—. Lo que ha sucedido en este día también es responsabilidad suya. Por tal motivo, estoy seguro de que enmendará sus errores al darle a su 'preciado' hijo el castigo que se merece —declaró con una sonrisa.

—Es verdad, Hokage-sama dio muchas libertades al demonio —susurraron varias personas entre sí.

Los más leales Shinobis podían oír las conversaciones, y no les agradaba la venenosa semilla que el enmascarado estaba sembrando en sus corazones.

El Yondaime se sintió nervioso, pero no porque no supiera qué decir —lo sabía—, sino porque aún le desagradaba su idea, pero no tenía otra alternativa.

La expresión en el rostro de Menma no era diferente, la diferencia era que él no quería que le hicieran nada malo a su hermano. Miró a su padre para preguntarle qué haría, pero no tuvo la oportunidad de preguntar ya que el rubio mayor había hablado—. Tenzō…

El mencionado apareció arrodillado ante él—. ¿Sí, Hokage-sama? —preguntó el Shinobi del Mokuton.

—Necesito que crees un edificio con tu Mokuton y luego contengas a Naruto. Tendrá un juicio donde decidiré su futuro. —Dicho esto, el rubio colocó su mano sobre el pecho de su hijo y utilizó un Jutsu de sellado que dejó unas marcas negras alrededor de su cuerpo.

—¿Sellos supresores de Chakra? Buena suerte con eso —pensó el clon de madera con una sonrisa.

—Hai, Hokage-sama —contestó Tenzō antes de dirigirse hacia un lugar donde pudiera utilizar su jutsu.

—Oto-san, ¿qué harás? —interrogó el Namikaze menor con preocupación.

—Ahora no, Menma —contestó mientras caminaba hacia la dirección que el ANBU tomó, deteniéndose para agregar—. Habrá una audiencia pública luego de que los días de duelo se acaben. Todos están invitados.

Las personas nuevamente susurraron, algunos conformes, pero otros con sus dudas.

Kyofu se limitó a asentir con satisfacción—. Creo que es hora de que me vaya de aquí —reflexionó mientras miraba en dirección a Nami no Kuni—. ¿Me pregunto si las chicas estarán bien? —pensó en Haku, Kin y Karin.

Sonrió al pensar en las cosas 'divertidas' que haría con ellas una vez que llegara allí. Emocionado, se giró lentamente en dirección al Hokage para informarle que tenía intenciones de retirarse, aunque sabía que su padre le pediría que se quedara para hacerle algunas preguntas.

Cuando sus ojos habían hecho contacto con los de su hermano —ya que se encontraba en la misma dirección que su padre—, pudo notar algo alarmante sobre su hombro izquierdo.

—¡Tú! ¡Quítate eso de encima! —exclamó Kyofu apuntando hacia el hombro de Menma.

El alboroto hizo que todos miraran hacia allí, y lo que vieron hizo que se cubrieran sus bocas mientras que otros repitieron la advertencia del enmascarado.

Minato, por su parte, intentó correr hacia allí, pero el cuerpo inconsciente en sus brazos le imposibilitó la tarea.

Nervioso porque todos estaban gritándole, el Namikaze menor giró lentamente su cabeza hacia donde todos estaban apuntando con sus dedos. Fue allí cuando lo había visto, un repugnante insecto que se asemejaba a un gusano, pero con pelos que danzaban de una escalofriante manera.

Se asustó ya que había reconocido la procedencia de ese parásito, así que movió su mano en dirección a su hombro para quitárselo de encima. Sin embargo, el gusano ya había saltado en dirección a su cuello, aferrándose a él como si su existencia dependiera de ello.

El joven Jinchūriki reaccionó al instante, llevando ambas manos hacia su cuello para quitárselo, pero estaba tan aferrado a él que le fue imposible sacárselo.

Mientras tanto, Minato le había pedido a su Sensei que sostuviera a Naruto para que pudiera hacer un clon de sombra, y el clon, una vez creado, volvió a tomar a Naruto y lo llevó en la dirección que Tenzō había tomado.

El Hokage entonces corrió en dirección a su hijo, pero ya había sido tarde puesto que el gusano se había movido alrededor del cuello de su hijo menor antes liberar una sustancia de color negro que creó una abertura en su cuello, el lugar donde aprovechó para ingresar en su cuerpo.

El joven Namikaze liberó un grito desgarrador que heló la sangre de una gran parte de los presentes, en especial la de su padre, quien sentía su corazón latiendo incontrolablemente.

Había llegado a la posición de su hijo cuando este había caído al suelo, retorciéndose, gritando, y respirando agitadamente mientras arañaba los lugares donde podía sentir al insecto moviéndose.

El Hokage intentó sostenerlo mientras recordaba las palabras del Berserker antes de que desapareciera.

—¿Acaso a esto se refería? —se preguntó—. Otra vez lo he arruinado —continuó, apretando los dientes mientras luchaba contra el sentimiento de desesperación.

—¡Médicos! —exclamó, girándose hacia sus Shinobis.

Varios de ellos llegaron al instante, y no necesitaron preguntar para ponerse a trabajar.

Entre cuatro, además de Minato, lo sostuvieron mientras uno de ellos cerraba la herida en su cuello con Ninjutsu Medico, y los demás apartaban su Kimono para buscar el gusano.

Fue entonces cuando presenciaron algo desagradable. Su piel se había puesto roja, sus venas sobresalían, y estas parecían enfermizas. Además, observaron unas marcas negras pulsantes alrededor de su cuerpo. Parecían venas, pero no podían serlas, ya que se encontraban en sitios donde no debía de tenerlas.

El dolor que Menma sentía no se comparaba a ningún otro; era incluso mayor a cuando había forzado la abertura de sus puntos de Chakra. Esto se sentía como si su cuerpo estuviera consumiéndose a sí mismo.

Tanto era el dolor que cayó inconsciente, lo cual alarmó al desesperado Hokage, pero los médicos rápidamente le pidieron que no realizara nada imprudente.

Como el rubio menor se había quedado quieto, los otros médicos lo soltaron y examinaron el cuerpo en busca del insecto para extraerlo.

Cuando lo habían hecho, todos compartieron la misma reacción, una que llamó la atención del Hokage y la cual incrementó su preocupación—. ¿Qué sucede? —interrogó con la mayor calma que pudo.

—E-Esto es grave. Menma-sama necesita someterse a cirugía. No seremos capaces de extraer al invasor con Jutsu Medico. Necesitamos recurrir a lo tradicional, y aun así, no estoy seguro si Menma-sama sobrevivirá —respondió el actual director del hospital y mejor médico de la aldea.

Los ojos de Minato se abrieron como platos, pero antes de que pudiera preguntar, la serena voz de Kyofu se adelantó—. ¿Qué tiene?

—El invasor se ha dividido y alojado en puntos vitales. Una extracción forzosa podría ocasionarle daños irreparables o incluso la muerte. Es algo que necesitará una delicada precisión, y honestamente, no estoy seguro de que pueda hacerlo —contestó el mismo hombre—. Además, no contamos con los materiales necesarios para realizar una operación de este tipo. La aldea fue destruida, y para conseguir suministros, tardaríamos al menos una semana; no creo que Menma-sama soporte más de una semana en este estado.

El Hokage cayó de rodillas, al borde de un quiebre emocional. Antes de que lo hiciera, vio los pies del enmascarado frente a él, motivo por el cual miró hacia arriba, oyéndole continuar.

—Deme una lista de lo que necesita y se lo traeré lo antes posible. No tardaré más de treinta minutos.

Los que estaban cerca abrieron sus ojos con sorpresa—. ¿Treinta minutos? ¿En serio? Necesitaremos una cama de operaciones, un respirador, desfibrilador entre varias otras cosas. ¿Cree que podrá traerlo todo en tan poco tiempo? —cuestionó una doctora.

—Apresúrese, por favor. Cada segundo perdido es un segundo más de sufrimiento para el hijo de Hokage-dono. Deme la lista, ahora. —Fue la respuesta del hombre de negocios.

Los médicos asintieron y uno de ellos sacó un pergamino para anotar todo lo que necesitaban. Mientras tanto, Kyofu se giró hacia Minato—. En cuanto usted. Lleve a su hijo a un lugar más tranquilo. Dese prisa.

El Hokage espabiló. Tenía toda la razón, cada segundo era valioso y no podía estar desperdiciándolo.

El Yondaime se acercó a Menma y desapareció en un destello amarillo para ir al lugar donde se encontraba Tenzō, para solicitarle que hiciera otro edificio para que los heridos pudieran ser atendidos. En cuanto a Kyofu, se lo agradecería después; ahora estaba tan exaltado que no pudo pensar en darle las gracias.

Mientras tanto, los médicos finalmente terminaron la lista y se la entregaron al enmascarado, quien si perder el tiempo fue volando a toda velocidad en dirección al País de las Olas.

Cuando se había alejado unos pocos cientos de metros de la aldea, la curiosa voz de su inquilino interrogó—. ¿Por qué razón ayudas a ese mocoso? Si lo dejas morir, tal vez mi poder podría regresar automáticamente a mí.

—Ya me conoces, Kurama. Quiero combates excitantes, y estoy seguro de que mi 'hermanito' podrá darme uno una vez que domine tu poder. Es por eso que no puedo dejarlo morir. —Era una mentira, lo hacía porque descubrió que existía otro Kurama en su interior.

En el caso de que Menma muriera, entonces los planes de recuperar el poder de su Bijū se estancarían durante quien sabe cuántos años. Es por eso que tenía que hacer todo lo posible para que su hermano se recuperara. Además, le devolvería el favor de salvarle su propia vida.

Kurama se sintió satisfecho con la respuesta; era algo que se esperaba, pero que de todas formas quiso preguntar.

Una vez que Naruto se había alejado unos cuantos kilómetros de la aldea, desapareció en un destello rojizo para llegar cuanto antes a Nami no Kuni.

XxXxXxXxXxXxXxX


Notas


Disculpen la tardanza, en verdad. Este capítulo fue muy difícil de escribir; tuve que borrar varias partes en distintas ocasiones.

Bueno, como pudieron ver, el Berserker, si bien tiene un poder elevado, era bastante inexperto porque Naruto había bloqueado gran parte de sus conocimientos en un principio. Con el correr del tiempo, la conexión entre Naruto y aquel espíritu se hizo más fuerte, lo cual hizo que el Berserker adquiriera más conocimientos.

Con "conexión" me refiero a que el Berserker podía acceder a los conocimientos de Naruto con mayor facilidad, pero esto sucedía solo porque Naruto iba recuperando el control sobre su cuerpo, y esto en cierta forma hacía que los bloqueos que había aplicado anteriormente se debilitaran.

Como vimos, Menma fue de "ayuda" en ciertas ocasiones. No fue tanta, pero gracias a él se zafaron en algunas ocasiones.

Obviamente no era rival para el Berserker, ni de cerca.

Otra cosa es que el Nikushimi busca asimilar a personas. Como ya se dieron cuenta, es para incrementar sus poderes.

Pero, ¿qué es lo que el realmente busca? ¿Solo absorber la energía vital de las personas? Si es así, ¿por qué no absorbe a animales también?

Pues porque lo que él realmente asimila es la maldad en los corazones de los humanos, eso es lo que lo hace fuerte. Y como ya sabemos todos, Konoha es una aldea donde casi todos sus habitantes tienen una gran maldad en sus corazones.

Para el Berserker Minato era el platillo principal por todas las cosas que había hecho en el pasado.

Vimos también quien fue el creador del Berserker, pero sus motivos para crearlo aún son desconocidos. Eso lo explicaré más adelante, cuando suceda una ansiada reunión.

Una cosa que se ustedes habrán dado cuenta es que el Berserker habla con pronombres que se utilizan mayoritariamente en España. Lo hice porque quería que pareciera más "elocuente".

No creo que esté totalmente correcto lo que he puesto, ya que no soy español y tal vez me equivoqué en algunas cosas.

Ahora, el Berserker estable tiene tres transformaciones. ¿Por qué tres? Porque la marca de maldición de Naruto tiene tres niveles.

La bestia irracional que vimos no cuenta ya que es una transformación inestable, es incapaz de mantener un balance entre el Chakra de Kurama, Naruto, y el de la Marca de Maldición.

El primer nivel es el ser quien fue participe de gran parte de este capítulo. El segundo nivel apareció cuando absorbió casi todo el Chakra de Kurama.

No podía acceder a su poder completo, ya que le faltaba más poder, pero alcanzó el mínimo para poder transformarse.

Si hubiera querido tener más poder, entonces hubiera tenido que asimilar a Minato. Como ya lo mencione, obtiene su fuerza de esa forma. O Naruto tendría que haber desbloqueado el segundo nivel de su marca, pero aún no lo había hecho.

Su nivel tres no lo veremos por ahora, faltará mucho tiempo para que volvamos a ver al Berserker en su máximo esplendor. Pero seguramente oiremos de él en futuros capítulos.

Ah, y pondré una imagen de cómo se ve el segundo nivel del Berserker en mi biografía (en otros sitios en un spoiler).

Naruto conoció a Yin Kurama, pero fue imposible que hablaran más calmadamente debido a los acontecimientos en el exterior.

Ahora que sabe esto, ¿se lo dirá a Yang Kurama? Si no, ¿Por cuánto tiempo será capaz de ocultarlo?

Minato y su idea… ¿Qué será? Hmmm…

En fin, el Berserker fue derrotado, ¿pero quién sabe de qué forma regresará? Habrá que esperar.

Ahora Menma se encuentra al borde de la muerte, y los médicos dudan que puedan salvarlo. Creo que pueden hacerse una idea de lo que se viene.

Informo que ahora estaré escribiendo el capítulo de mi fic "Despertar", para los que estén interesados. Ya tengo 5k palabras escritas, y no me tomaría mucho terminar de escribir lo que me falta.

Eso sería todo, espero que les haya agradado este episodio súper largo.

PD: Sobre la idea que el clon de madera habló antes de ingresar al campo de batalla, pues fue la de absorber el Chakra de Bee para recuperar sus energías.

Hasta luego.


"Abrir luego de leer el capítulo" | +
Berserker nivel 2: http://i.imgur.com/iDpuY40.jpg
Última edición por Wbaez93 el Mar Sep 26, 2017 5:30 am, editado 3 veces en total.
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Summlaris escribió:Los Uchiha han perdido su esencia, han pasado a ser los rock lee de la época. Normal la desbandada de seguidores que sufren.
Los senju son los nuevos uchiha.


Summlaris escribió:los pro-uchihas teneis tanto futuro en este foro como los uchiha contra los senju

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Mensaje #37 por Rock-kun » Jue Feb 16, 2017 7:15 am

El capítulo más largo que he leído, pero las faltas de ortografía dejaron mucho que desear y la redacción fue algo enredada para entender donde iban los acontecimientos de la historia, como eran sólo escenas de batallas no me extraña que al autor le ocasionara problemas.

El Fin del Apocalipsis:

La destrucción de Konoha por parte de la nueva transformación de Naruto ha llegado a su fin, aunque Minato, Kyofu, su clon de madera y los ninjas más fuertes de la aldea sufrieron más de la cuenta para poder controlar al rubiales e impedir que el apocalipsis siguiera su curso.

La única esperanza de todos era que Minato usara nuevamente el sennin modo para detener a Piccolo (así llamo a la entidad que poseyó a Naruto), sin embargo los ninjas sufrieron demasiado para que el Yondaime pudiera sacar esa transformación, ya que muchos perdieron la vida (lo cual me alegro). A pesar del sennin modo, Minato no podía enfrentar a Piccolo ya que este sacó su segunda transformación del sello maldito y eso provocó que fuera casi imposible derrotar a la bestia.

De no ser por la valiosa ayuda de Kyofu y Saito, los ninjas de Konoha habrían sido aniquilados desde hace tiempo, aparte que Menma brindó su ayuda al dar su chakra para que Naruto pudiera vencer a Piccolo dentro de su mente y volviera a tomar el control de su cuerpo. De esta forma lograron que el apocalipsis llegara a su fin y lo poco que quedaba de la aldea se salvara. Ahora queda averiguar si Konoha podrá reconstruirse o quedará con secuelas de las cuales nuca podrá recuperarse.

¡¡¿Un Nuevo Enemigo?!!:

Al final, se descubre en la mente de Naruto que Piccolo es en realidad un ser creado por el Señor del Infierno, quien en el cannon es nada más ni nada menos que la invocación del Pain Resucitador que tenía la habilidad de revivir los caminos del Rinnegan cuando eran destruidos por Naruto y que también podía liberar las almas muertas. Parece ser que el motivo por el que el Rey de los Infiernos manda a Piccolo a que mate a Orochimaru es porque hicieron un trato en el pasado y el travesti no lo cumplió. Por eso es que creó este ser que tenía una apariencia invisible y le da la misión de apoderarse de un cuerpo fuerte para que pudiera cumplir los objetivos de su amo.

Naruto era el cuerpo perfecto, y cuando este fue atacado por Orochimaru al implantarle el sello maldito, fue la oportunidad para Piccolo en entrar y desarrollarse por completo dentro del Jinchuuriki. Después de todo, aparte de la energía maligna del sello, también estaba el tremendo odio que Naruto sentía por Minato, Konoha y el resto del mundo ninja. Fueron muchos ingredientes para que Piccolo pudiera poseer a Naruto, como por ejemplo la vez que el rubiales combinó los poderes del sello con el chakra de Kurama y surgió esa bestia que por poco mata a Anko, provocando que el joven tuviera miedo de ese poder y no lo usara más, también el que Danzou usara el Kotoamatsukami en su contra y que hirieran gravemente a Karin.

Todo iba bien para Piccolo, conforme avanzaba la batalla él iba ganando más experiencia y poder, llegando al punto de que alcanzara el nivel 2 del sello maldito. Sin embargo, Piccolo no podía acceder a los recuerdos de Naruto para ejecutar sus técnicas, llegando a concluir que el rubio bloqueó sus propios recuerdos si las cosas salían de control o quedara bajo la influencia de Danzou. Luego, las cosas comenzaron a empeorar para Piccolo cuando Naruto recurrió al aparato Uzumaki para sellarlo, además que Kurama dio gran parte de su chakra para que Naruto no muriera en el proceso. Lo malo es que Naruto quedó muy demacrado tras sellar a Piccolo dentro del aparato de su clan y necesitaba energía urgentemente para poder salvarse.

Mientras el sellado ocurría dentro de la mente de Naruto, en el mundo real Piccolo comenzaba a sangrar a borbotones y perdiendo su forma, su final se acercaba, pero aprovecha sus últimos instantes para decir que volvería pronto, ya que mientras exista odio en Naruto, siempre tendría la chance de volver a tomar el cuerpo del Uzumaki. Minato le dice que hará todo lo posible para que él no regrese porque estaría al lado de su hijo para ayudarlo y que nunca cayera en la oscuridad. Piccolo se sorprende ante la actitud tan estúpida del Yondaime, ya que la principal causa del odio de Naruto era precisamente ese hombre, pero como este ser odiaba más a Naruto por haber frustrado sus planes, le advierte a Minato que se cuidara de su hijo, porque si no lo hace ya será demasiado tarde para impedir que todo lo que él ama y conoce desaparezca de la faz de la tierra.

El Odio por Todas Partes:

Tras el fin de la batalla Minato pide ayuda para salvar a su hijo, pero ninguno de los ninjas quería ayudar, sólo querían matarlo ahora que se encontraba débil. Sin embargo, Kyofu se ofrece para auxiliarlo y le pide a Menma que le de el chakra de Kurama que se encontraba en su cuerpo, revelándole a toda Konoha que el hermano menor de Naruto también es un jinchuuriki. Además, como Kyofu iba a recibir todo ese poder para después dárselo a Naruto para salvarlo, les da la idea a Minato y Jiraiya de que el magnate pudiera ser un Uzumaki, ya que sólo los integrantes de ese clan eran capaces de hacer algo así.

Durante el proceso, Kyofu se da cuenta que el Kurama que existe dentro de Menma es muy distinto al que se encuentra dentro de Naruto y su forma de ser es bastante peculiar, sin embargo eso no lo detiene en usar el ckakra de la bestia para sanar al rubio a pesar de las protestas de los ninjas de Konoha. Cuando todo terminó, Kyofu calma los ánimos airados de la gente al hacer que dejaran vivir al chico para hacerlo sufrir cada día de su existencia dentro de una celda y hacerlo pagar por todo el daño que ha causado, provocando el desconcierto en Minato y en Menma. Kyofu también aprovecha de deteriorar la imagen del Yondaime culpándolo por todo lo que ha pasado al haber dejado vivir a su hijo, y a su vez ganándose el respeto de la gente de Konoha por haberlos ayudado durante la invasión de Oto y el ataque de Piccolo. Minato no tiene más alterativa que pedirle a Yamato que hiciera una celda de madera para encerrar a Naruto y un edificio para atender a los heridos.

De esta forma, se logra calmar a la gente y sólo se dedicarían a reconstruir la aldea, lo cual será casi imposible por el gran número de muertos que hubieron y que casi toda Konoha fuera destruida, quizás el 60% de la población fue aniquilada durante el ataque. Minato la tendrá muy difícil en proteger a su hijo, toda la gente querrá matar a Naruto o torturarlo para saciar su sed de venganza, por lo que tendrá que vigilarlo constantemente para que no le pase nada.

Menma en Peligro:

Menma termina siendo atacado por uno de los insectos que Piccolo liberó para matar a los aldeanos y ninjas de Konoha, los cuales al tener contacto con ellos explotaban, se evaporaban, derretían o sus almas eran absorbidas. El insecto muerde en el cuello a Menma para poder entrar en su cuerpo y reproducirse. Las crías se mudaron a varias partes comprometedoras del joven, haciendo imposible para un médico poder extraerlos por medio de una cirugía, ya que eso terminaría por matar a Menma.

Naruto comienza a sospechar que Tsunade podría ayudar a su hermano a salvarse, pero tendría que hablar con su padre para que le diera permiso de ir a buscarla. No es que Naruto se tome tantas molestias para ayudar a su hermanito, lo que realmente quiere es mantenerlo con vida para sustraerle el chakra de ese otro Kyuubi y así fortalecer completamente a su amigo Biyuu, alcanzando un poder tan abrumador que lo haría invencible.

¿Cómo se las ingeniará Naruto para salir de la aldea y buscar a Tsunade cuando está preso en una celda y con lo que queda de la gente de Konoha exigiendo su cabeza?

¿Qué fue de Danzou al huir con el rabo entre las piernas tras su fracaso de tener a Naruto bajo su control?

¿Qué les pasarán a Ino, Anko, Yugao y Tenten ahora que su amado está preso y que toda Konoha las conocen por ser amantes del demonio?

¿Qué hará Saito cuando Minato y Jiraiya le pregunten su identidad y el por qué los ayudó?

¿Menma recibirá el mismo trato que Naruto ahora que los aldeanos saben que es un jinchuuriki?

¿Los aldeanos y ninjas son tan estúpidos al odiar a Naruto cuando vieron que era otro ser quien hizo el desastre?

¿Hará algún movimiento el señor de los infiernos al ver que su creación falló en su misión? ¿Por qué Naruto fue elegido como el contenedor de Piccolo cuando hay millones de seres en el mundo para elegir?

¿Anko deberá morir para que Orochimaru sea asesinado definitivamente? Después de todo, cada sello maldito contiene un fragmento del alma de Orochimaru, por lo que si este es destruido, tiene la oportunidad de volver a revivir en cualquiera de ellos que fueron implantados en sus víctimas, y Anko no es la excepción.

Ojalá no demores con la siguiente actualización, ya que tardaste casi 2 meses en poner este capítulo que fue bastante largo, pero enredado. :yiii: :risita: :evil:
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Protegeré a los que amo.
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Si existe tal cosa como la paz, la encontraré y no me rendiré hasta encontrarla.


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