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[Misión] La perla del Desierto Blanco

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JimmyMcNulty
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[Misión] La perla del Desierto Blanco

Mensaje #1 por JimmyMcNulty » Mié May 22, 2019 6:44 pm

Misión para Lergand, Sigma. y Summlaris

Hablaban los antiguos rumores que, cerca de la ciudad de Koji, en mitad de la Sierra Blanca, situada en el centro de una gran extensión de terreno cubierta por sal, arena y cuarcita blanca como la nieve había existido, hacía milenios, una vieja civilización. Allí, en mitad de las rocas del Desierto Blanco, se encontraba lo que los sabios nombraban como la "Ciudad sin Nombre": nadie conocía su origen, ni su propósito más allá del de albergar personas y no se sabía cuál había sido exactamente el legado que habían querido transmitir. En los tiempos que corrían un excéntrico ricachón (bastante amigo de Mr. Teth, por cierto) originario de Koji reivindicó los derechos de su familia sobre aquellas tierras baldías. No se le ocurrió otra cosa que contratar, por una jugosísima suma de dinero, la ayuda en conjunto de tres villas: Acero, Espíritu y Luna.

El Consejo de Acero esperaba con suma impaciencia la llegada al edificio de tres contratados: Hiei, un monje de Acero por un lado, y dos shinobi, Zerion Reiden de Tsukigakure y Ryu Uchiha de Haganegakure por otro. El Consejo de Acero había solicitado su ayuda con una escasa nota donde se les prometía mucho dinero si accedían a cumplir la misión. Si aquello no era poco aliciente, baste decir que la misión contaba con un rango cercano al A, si no exacto.

Por supuesto, el Equipo Tetsu, del que era miembro Ryu, estaría presente. Por otro lado, Zerion andaría acompañado por un viejo compañero, un jonin llamado Aroi que convocaba kitsunes como él, y por otro lado, Hiei trabajaría codo con codo con Kari Suigin, jonin de Haganegakure miembro y líder del Grupo Sanso. De hecho, no iría solo esta vez: estaría acompañado por un Hyuga, un chico de pelo negro con una espada al hombro y una chica de cabello blanco y piel del mismo tono.

El grupo de Reigakure, según estaban informados, era el de Vladimir Kong, que estaba ya movilizado en las cercanías de la ciudad de Koji, puesto que esta se encontraba en el territorio del País de las Almas, situada justo al noroeste de este país...

Ryu y Hiei | +
En Haganegakure el día era frío y el viento amenazaba con ser bastante fuerte, convenía ir abrigado. Tanto Reisuke-sensei como Kari-sensei habían solicitado a sus grupos puntualidad:

"Estad a las cinco en punto de la mañana en la puerta de la biblioteca del Haganekage. No tiene pérdida.

Kari Suigin, líder del Grupo Sanso.
"


A Ryu también le llegaría por vía de mensajería la misma notificación. De hecho, los dos guerreros conocían los asuntos concernientes a la misión como sus compañeros, aunque no sabían qué trabajo sería el que tendrían que desempeñar esta vez. Lo más gracioso del asunto fue que apenas habían recibido el mensaje a las tres de la mañana... Tenían solo dos horas para prepararse... Cosas de Suigin que, además, enviaba notas a horas intempestivas.

Cuando estuviérais preparados y en el lugar os encontraríais con el Grupo Tetsu al completo, mientras que en el grupo de Suigin solo habría tres nuevos compañeros que no conocíais de nada. Al parecer estaban interactuando entre ellos, sobre todo Ishi Hara, el médico del grupo de Reisuke y el tipo de la espada del grupo de Suigin hablaban sobre una aventura que habían realizado días atrás en las montañas, donde habían capturado un oso gigante. "Ya ves, ¿te acuerdas como intentaba mordernos, Ishi? ¡Fue demasiado!". Ishi le dijo que no era necesario celebrarlo tanto, que él había pasado miedo. Subayai, su compañera y usuaria de elemento acero, le dio una palmadita en el hombro y le dijo que no era necesario acobardarse por un oso de nada...

Reisuke tosió y pidió seriedad. Los tres se recompusieron, mientras que los otros dos seguían indiferentes.

-Vaya, ya era hora, Ryu, quedan poco para las cinco de la mañana... ¿Es ese el nuevo compañero? -le preguntó Ishi Hara a Ryu sobre Hiei, que llegaba casi al mismo tiempo que él.

-¿Cómo te llamas, eh? ¿No serás Uchiha al igual que Ryu? -le preguntó Subayai a Hiei.

-Esperemos que Suigun-sensei sepa lo que hace -comentó fríamente la chica de pelo blanco mientras se lo apartaba hacia atrás-. El saqueador que ha contratado tiene mala pinta...

-¿Saqueador? Bastaba con mi Byakugan... -dijo el Hyuuga.

-¡Si, como si tu Byakugan sirviera para ver oro, "Radar-kun"! -le protestó el chaval de la espada.

Reisuke se llevó las manos a la cara, pero no mostró signos de desesperación más allá de ese. En ese momento, y tras una densa nube de humo, apareció Kari Suigun con una nueva compañera en escena.

-Bueeeeno, bueeeno... perdonen la tardanzas vuesas mercedes, es que estaba ocupado con esta bella señorita...

Ella le corrigió:

-Aleya

-con esta porción de cielo llamada Aleya -ella suspiró porque él se había salido con la suya-. ¡Es la mejor ladrona a mil kilómetros a la redonda! A mí me robó el corazón nada más verlo...

Reisuke se adelantó.

-Bueno, ahora que estamos todos, explicaré por encima qué es lo que vamos a hacer en el Desierto Blanco. Tom Lodius, un señor de negocios residente en Koji, ha asegurado que unas tierras que le pertenecen están siendo expoliadas por un grupo de ladrones desconocido. Un viejo y abandonado asentamiento de una vieja civilización ha sido abierto y en su interior se han hallado restos de un saqueo continuado por parte de esta banda. Por una parte, lo que diga el viejo Tom Lodius nos tiene que dar igual: el gobierno de Reigakure se encarga de velar por la salud del yacimiento arqueológico, de ahí que Vladimir Kong y los suyos hayan acudido a la cita. Por otra parte, nuestro cometido es acabar con la banda de ladrones y llevarlos a todos a prisión, si es que eso es posible... ¿Queda claro? ¿Preguntas? ¿Ninguna? ¡Pues en marcha, y si tenéis dudas me las hacéis por el camino!

Cuando os pusiérais en marcha podríais preguntarle a cualquiera lo primero que se ocurriera, aún quedaban un par de días para llegar al Desierto Blanco.

Zerion | +
Aroi llamó a la puerta de casa de Zerion, esperando que este estuviera preparado para la misión que ambos tenían en el Desierto Blanco. La "Ciudad sin Nombre", habitada por una civilización desconocida... Sonaba hasta emocionante en los tiempos que corrían, donde casi todo o muchas cosas estaban ya descubiertas. La misión con las Yonutai había terminado recientemente y no tenían nada mejor que hacer, tanto él como Zerion, así que la Tsukikage les había encargado que llevaran a cabo esta misión como mejor pudieran.

Cuando Zerion estuviera preparado y ambos se pusieran en marcha, Aroi, con su habituales ganas de hablar, comentaría todo lo que sabía a su compañero acerca de la misión:

-Según tengo entendido, hay mucha gente implicada, ¿sabes, Zerion? Dicen que el tal Tom Lodius, el solicitante de la misión y actual hombre de negocios de Koji, que es la capital de la prefectura del Desierto Blanco, ha pedido que nos encarguemos de una banda de ladrones que supuestamente está robando los tesoros de los yacimientos arqueológicos que abundan en unas tierras en litigio... ¿te lo puedes creer? Tengo entendido que es una red de tráfico de antigüedades que opera por el País de las Almas y que exporta los "tesoros" robados a otros países. Según mis fuentes y las de Vladimir Kong, hemos encontrado un posible comprador de sus productos que justamente se aloja ahora mismo en Koji: su nombre es Andreas Sorrentino. Comentan que tiene tanto dinero como una villa ninja junta, aunque supongo que eso son exageraciones propias de cuentistas para ganarse unos ryos extras...Nos encontraremos con dos grupos de Acero y otro de Espíritu en la ciudad de Koji, y desde allí decidiremos cómo emprender el rumbo de la misión: unos tendrán que encargarse de descubrir el paradero del tal Andreas Sorrentino y averiguar las verdaderas intenciones de Tom Lodius y otros se adentrarán en las ruinas en mitad del desierto, en busca de los esquivos ladrones... Si me preguntaran, yo optaría por quedarme en la ciudad tranquilo, bebiendo un poco de té y fumando en cachimba, pero como el trabajo es trabajo y abunda poco por estos días, pues preferiría vivir una aventura... De hecho, lo de las Yonutai me supo a poco: aquella Hyuga y el tipo de la máscara fueron pan comido para mí, ¡je, je!

Teníais todo el tiempo del mundo para conversar y charlar acerca de la misión, puesto que lo que teníais entre Tsukigakure y vuestro objetivo eran dos largos días de aburrido trayecto...

personajes | +
Como hay 100000 y pico npc's, dejo aquí una lista con sus nombres e imágenes respectivas para que no os perdáis:

Reisuke Dōkeshi (líder de Grupo Tetsu)
Ishi Hara (genin, médico y usuario de fuinjutsu)
Subayai Kōmyaku (genin, usuaria de elemento acero)
Kari Suigin (líder del Grupo Sanso)
Norio Hyuga (genin, sensor del grupo)
Katashi Usui (genin, espadachín)
Maiko Yuki (genin, usuaria de elemento hielo)
Aleya (ladrona)
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Summlaris
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[Misión] La perla del Desierto Blanco

Mensaje #2 por Summlaris » Jue May 23, 2019 3:21 pm

"¿¡¿Solo dos horas?!?"

Suigin les había dado un margen lamentable de tiempo para prepararse, aunque para el Uchiha sería suficiente. Como era costumbre, estaba emocionado ante su nueva misión, la más difícil de las que había enfrentado hasta ahora, y la que mas personas implicaba por lo que tenía entendido. Nada menos que individuos de 3 diferentes villas habían sido convocados en mitad de la sierra blanca, cerca de la ciudad de Koji, para atrapar a la banda de ladrones que estaban asaltando el tesoro de la conocida como "La ciudad sin nombre".La cosa no podía pintar mejor, además, el grupo Tetsu estaría al completo. Tenía ganas de volver a ver a Suba e Ishi, y según tenía entendido, Hiei también le acompañaría.

Se preparó tan rápido como pudo y se despidió silenciosamente de su abuela, a la que ni loco despertaría a aquellas horas. Sabía que ella sufriría al no verlo por la mañana, siempre lo hacía cuando partía hacia alguna misión.

"Tranquila...volveré sano y salvo"

Cuando estuvo preparado, echó a andar hasta llegar a la puerta de la biblioteca en la que había estado poco tiempo atrás, enseñándole a Hiei su naturaleza de chakra. Allí estaba el grupo Tetsu al completo, acompañados por otros shinobis que no conocía, y Hiei que llegaba casi a la par que el. Sin pensarlo dos veces se lanzó a los brazos de Suba e Ishi para luego hacerlo a los del propio monje.

-¡Que ganas tenía de veros! Mirad chicos, este es Hiei-Dijo presentándole a su compañero al grupo Tetsu.-Ellos son Suba e Ishi, ella pega duro y controla el elemento acero, Ishi es un ninja médico y conoce bien diferentes tipos de sellos. ¡Somos el Grupo Tetsu!

Ya que estaba, y tras saludar apropiadamente a Reisuke y Suigin, aprovechó para presentarse a sus otros compañeros: Un Hyuuga, una saqueadora, un chico pequeño con una gran espada, otra chica con el pelo blanco como el propio Suigin...aquello estaba llenísimo de gente.

Reisuke dio algunos datos sobre la misión.

"Tenmaru y Kinnosuke también están en el ajo...¿A que clase de banda nos enfrentamos?"

-¿Como de grande es esa banda para que hagamos falta todos nosotros? Parecería mas bien un ejercito... ¿Alguna idea de por donde empezar?

Objetos Útiles | +
Iniciado=50 puntos

Pildora de recarga básica=20
Pildora de soldado=10
2 Bomba de Humo =8
Pildora de sangre= 4
Bengala=5
Bomba Fétida= 3


Características | +
Polivalencia
Dominio del Chakra [Sobresaliente]
Chakra Abrumador [Sobresaliente]
Maestría en Ninjutsu [Sobresaliente]
Maestría en Taijutsu [Sobresaliente]
Velocidad [Sobresaliente]
Reflejos [Sobresaliente]
Fuerza [Sobresaliente]
Resistencia [Sobresaliente]
Dōhijutsu [Alto]
Dominio del Katon [Sobresaliente]
Determinación [Sobresaliente]
Percepción [Medio]
Maestría en Armas [Medio]
Combate a distancia [Medio]
Aura de Chakra [iniciado]
Dominio de la Ocultación [iniciado]
Venenos [iniciado]
Aura de Chakra [iniciado]
Fūinkanjutsu [iniciado]
Kekkaichijutsu [iniciado]
Iryōninjutsu [iniciado]
Maestría en Genjutsu [Sobresaliente]
Ataque Disperso [iniciado]
As en la manga [iniciado]
Objetos Útiles [iniciado]
Carisma [iniciado]
1 x

Lergand
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[Misión] La perla del Desierto Blanco

Mensaje #3 por Lergand » Vie May 24, 2019 10:31 am

Hacía poco que Zerion había tenido que enfrentarse solo, aunque con ayuda “extraoficial”, a toda una mafia. La misión había sido, cuanto menos, agotadora. Así que los días siguientes se los había tomado de descanso en su casa. Aunque claro, los líderes del Clan tienen poco tiempo libre. Desde su vuelta había tenido que reunirse con la Tsukikage, con los altos cargos de los Reiden y con varias personas del Consejo de Acero.

Aquel aparente ajetreo se vería interrumpido por un nuevo encargo. Uno de esos días, en plena reunión con varias personas del Clan, llegó una muchacha ataviada con el uniforme de repartidora de correos. Le entregó la carta, interrumpiendo la reunión, para luego marcharse corriendo.

Se disculpó con sus familiares, leyó por encima la nota y dio por concluida la misión para ir a prepararse.

Tenía una misión, en el País de las Almas. La nota contenía pocos detalles, pero era enviada por el Consejo de Acero y se prometía una buena suma de dinero. Al clan no le vendría mal ingresos extras, ni a Zerion que digamos.

Un rato después, cuando el genin se disponía a salir de su casa, alguien llamó a la puerta. Al abrir, cuál fue su sorpresa al encontrarse con su improvisado compañero en su anterior misión.

-¡Aori! ¿Qué haces aquí? –dijo, recibiéndolo con una cálida sonrisa. Aori le dijo que sería su compañero de misión- ¡Qué bien! Juntos de nuevo, jejé –y soltó una corta risa bromista- ¿Cómo fue esa última misión?

Tenían mucho tiempo por delante para hablar, por el camino, así que no se demoró más. Tomó todas sus cosas y salieron al barrio Reiden en dirección a la salida. Por el camino Zerion tenía que interrumpir brevemente la conversación para saludar aquí y allá a un familiar lejano, un amigo de su madre o cosas por el estilo. Una vez fuera del barrio, fue mucho más fácil seguir avanzando sin interrupciones.

Aori le dio entonces los detalles de la misión. Zerion se hizo un esquema mental de la situación. Al menos le quedaba claro que irían a Koji, donde Tom Lodius los había contratado para detener a una banda de espoliadores. Además, tenían un posible comprador en el punto de mira: Andreas Sorretino. Por lo que tenía entendido participaban grupos de Luna (ellos), Espíritu y Acero. No conocía a mucha gente de Espíritu, pero en Haganegakure conocía a muchas personas.

El jōnin terminó desviándose un poco del tema y acabó rememorando su enfrentamiento con el alto mando de los Koi-Koi. Zerion soltó una risotada sarcástica antes de responder.

-¿Sí? ¿Exactamente cómo los venciste? No estaba en situación de coger un bol de palomitas y pararme a contemplar tu “fácil” encuentro –dijo con sorna. Aunque en realidad estaba tratando de que su compañero le hablara más de sus habilidades. Solo había visto que era bueno con la espada y usaba el elemento viento. Más allá de eso…no mucho que él supiera- Además de Kibinko podrás invocar más kitsunes, imagino. Me preguntaba si alguno coincidiría con los que yo invoco. ¡Vaya a ser que tratemos de invocar al mismo! –Zerion se reía como si hubiera soltado el chiste más gracioso del mundo. Se imaginaba la situación y volvía a soltar una lagrimilla. Se consiguió serenar y esperó a la respuesta antes de seguir interrogándolo-. Y de los grupos, ¿qué me puedes decir? Me preguntaba si sabías quiénes lo conforman, qué habilidades tienen o cómo nos repartiríamos las tareas. Y si es así, ¿quién se encarga de organizar la repartición de tareas? Es decir, eres un jōnin competente que bien podría tomar esa decisión, pero normalmente son las Kage o el Consejo de Acero quien decide estos temas, pero en la nota no ponía nada de eso.

ficha | +
Chakra Zerion: 30/30
Chakra Chi: 8/8
Chakra Hotaru: 8/8

Técnicas usadas:



Técnicas activas/mantenidas:



Técnicas preparadas:



Píldoras de soldado/oxigeno tomadas:
Objetos:
Arco y carcaj con 15 flechas (a la espalda)
Tantō (enganchado al cinturón por detrás) (arma pequeña)
Guantes antianulación (puestos)
Radio (puesta)
Localizador (bolsillo)
2 Sellos explosivos (bolsillo en la manga)
Bomba de luz (bolsillo en la manga)
Fūma shuriken (colgado al cinturón en un lateral)
Píldora de recarga básica (bolsillo)
Píldora de soldado (bolsillo)
Sello de objetos pequeño (pegado en la muñeca)
5 Shuriken (sello de objetos)
Cuerdas de acero 5 metros (sello de objetos)

Características:
Genjutsu : Sobresaliente
Dominio del Chakra: Sobresaliente
Tanque de Chakra : Sobresaliente
Combate a Distancia: Sobresaliente
Ocultación: Sobresaliente
Reflejos: Sobresaliente
Determinación: Sobresaliente

Carisma: Alto
Objetos Utiles: Alto
Ninjutsu: Alto
Dōhijutsu: Alto
Kuchiyosejutsu: Alto
Percepción:: Alto
Resistencia: Alto
Velocidad: Alto
Maestría en armas: Alto

Raiton: Medio
Fuerza: Medio
As en la Manga: Medio
Ataque Disperso: Medio


Objetos de Chi:
Antídoto para venenos (Alto): 12
Pomada contra infecciones: 9
Pomada cicatrizante (x2): 10
Píldora de sangre (x2): 6
Píldora de pentazemin (x2): 5
Vendas (x2): 2
Bisturí: 1
Agua oxigenada: 2
Un par de puntos con su aguja esterilizada: 3
Píldora de soldado (x2): 20
Píldora de oxígeno: 10
1 x

Sigma.
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[Misión] La perla del Desierto Blanco

Mensaje #4 por Sigma. » Lun May 27, 2019 5:27 am

Tres de la mañana.

Las putas tres de la mañana.

Iba a matarlo. Iba a matar a Kari Suigin.

“¿…Una misión? ¿Es enserio? ¿Es estúpido, todavía no entendió que le aborrezco o simplemente es masoquista?”

Con frío, cansancio, y una mala leche espantosa, preparó sus provisiones y mudas de ropa y puso camino hacia la biblioteca. Podría haber mandado a la mismísima mierda a la misión y al sujeto que envió la nota en el momento, seguro, pero al parecer habría otro grupo presente y por ende una posibilidad de realizarla en otros términos.

Siempre y cuando dejara en claro sus puntos con todos los presentes, estaba seguro que nadie tendría objeción alguna para que fuera parte de ese segundo grupo. Kari Suigin no se saldría con la suya; no esta vez.

[…]

Ni bien ir llegando pudo vislumbrar que todos parecían estar allí. Por un momento incluso se ilusionó al no verle la cara al nefasto ninja peliblanco; quizá se había quedado dormido luego de una noche de pura y dura borrachera, entre otros vicios, y por ende abdicado a la misión.

Entre tanto darle vueltas a esa más que sugerente idea llegó al pie de las puertas, inmediatamente siendo acribillado con información. Ryu, que ya estaba allí, se encargó de presentarlo por su nombre a básicamente todos los presentes, pero había una pregunta directa que debía contestar él mismo:

- No… o al menos no que yo sepa, la verdad. - Contestó dirigiéndose hacia… ¿Suba? Curioso nombre; luego tendría que preguntarle si tenía algún significado especial. - Lamento no poder decir más, pero soy huérfano; mi pasado es un misterio incluso para mí mismo.

Usuaria de elemento Acero… muy intrigante. Le preguntaría más al respecto cuando pudiera; el tema de las naturalezas combinadas le parecía increíblemente interesante desde haberlo leído tras averiguar sus propias naturalezas.

Luego se giró hacia Ryu y le sonrió amistosamente. Le alegraba tener una cara conocida allí, y por sobre todo, alguien que ya supiera cómo de especial era su propensión a la relación interpersonal y con el resto del entorno.

- Me alegro de verte. De lo que no me alegro es de la maldita hora… Este sujeto no aprende más.

Fue entonces que su sueño, efímero cuanto los haya, se hizo mil pedazos arrastrados por el frío viento del amanecer: Kari Suigin hizo aparición. Y no solo él: venía acompañado de una mujer, a la que con todas sus luces, presentó como una ladrona.

Una ladrona.

Era un maldito genio.

“Por todos los dioses, díganme que este tipo no va enserio…”

Si por alguna casualidad todos los presentes hicieran silencio al mismo tiempo, podrían escuchar con absoluta claridad cómo Hiei estampaba una mano contra su frente con tal fuerza que seguramente le dejaría marca. La misma mano luego bajarían por su rostro, arrastrando sus facciones hasta deformarle la cara.

Era increíble. ¿Cuántas cosas podía hacer mal de una sola vez? Estaba más que seguro que, al paso que iba, acabaría por saberlo.

Reisuke, el ninja a cargo del grupo de Ryu hizo intervención y explicó algunos lineamientos. En apariencia la misión era bastante sólida por su sencillez… pero debajo había cimientos tan débiles que dejaba expuestos agujeros dignos de un colador. La lógica hacía agua como un barco con el casco roto.

- Aquí hay varios puntos que no cierran. - La cabeza ya le había comenzado a maquinar. Para él era claro como el cristal que había muchas más incógnitas que certezas sobre esta misión. - Primero: ¿por qué ahora? ¿Qué tiene de especial una explanada llena de nada salvo un sitio arqueológico? ¿Qué ha descubierto acerca del lugar que de pronto ha decidido aunar esfuerzos de tres villas y varios grupos distintos con tal de sacarse de encima a unos cuántos saqueadores? Porque si fuera solo por los bandidos, está claro que quien tendría que actuar es Reigakure, no nosotros.

Dejó un momento para que todos escucharan e interiorizaran la pregunta. La comprensión de esa duda era vital, puesto que sino iban prácticamente a ciegas a cumplir un encargo como quien va a comprar leche a la tienda. “El saber es la mitad de la batalla”, y allí no cabía espacio para otra cosa que no fuera estar bien informados.

- Segundo: ¿por qué necesitamos a una ladrona? - Enseguida dirigió su mirada a la susodicha, puesto que sabría que se lo tomaría a mal. - Supongamos por un momento que tu oficio es completamente ético, Aleya-san; ¿para qué te necesitamos si solo vamos a apresar a unos cuantos bandidos que están usurpando tierras? Tu presencia aquí no sería en absoluto requerida, y por tanto no hace más que acrecentar mis sospechas acerca de que alguna clase de misterio antiguo, que seguramente está mejor enterrado, se ha salido completamente de control y más que un grupo de carcelarios, se necesita un equipo de contención para prevenir mayores catástrofes si todo fuese librado a su evolución natural.

Nuevamente una pausa. Esperaba que ese segundo punto fuera tan claro para el resto como lo era para él mismo; estaba bastante seguro que Ryu podría ver que sí, pero nada le decía que el resto siquiera estuvieran en sintonía con sus preocupaciones.

Tomó aire y lanzó al aire el último punto que le hacía escozor:

- Y por último, tercero: ¿por qué el Consejo nos escondería la verdadera razón de la misión? - Estaba tocando un punto muy álgido de pronto, uno que intuía que no le gustaría a Reisuke en su calidad de encargado y miembro de mayor rango… pero que era completamente necesario alcanzar para lograr la mayor confianza y compenetración por parte del grupo completo con la misión. Después de todo, si no podían confiar en sus miembros a cargo, ¿por qué habrían de llevar a cabo la misión en absoluto? - Si tan siquiera un porcentaje de mis sospechas son ciertas, vamos a ir para arriesgar nuestras vidas. Y en dicho caso es fundamental que comprendamos completamente la razón de nuestro sacrificio, porque de otra manera es también completamente en vano. ¿Por qué arriesgar nuestra existencia por razones que no comprendemos o no compartimos? Un sacrificio debe ser voluntario, de otra manera no es un sacrificio en absoluto; es un asesinato.

Por lo visto tenían varios días de viaje, tiempo que aprovecharía para conseguir las respuestas si no eran dadas de primera mano. Seguirían insistiendo hasta que consiguiera lo que buscaba.

Eso, y dejar en claro para todos su completo disgusto por Kari Suigin, a quien por cierto había estado ignorando completamente desde verlo llegar.

FDI | +
Uf, vaya tochaco. Lamento el muro, pero la explicación de la misi tiene más agujeros que un colador y hay que explicarlos xD

Objetos Útiles y Chakra | +
Iryöninjustu [Iniciado] y O.U. [Nulo] = 20 puntos

- Catalejo = 5 puntos
- Palanca = 5 puntos
- Cuerdas normales (2 cm de diámetro, 10 mts) = 2 puntos
- Espejo = 3 puntos
- Vendas (x2) = 2 puntos
- Aguja esterilizada + puntos = 3 puntos

-------------------------------------------------------

Tanque de Chakra [Medio] = 8 huecos

Ficha | +
Nombre del Usuario: Sigma.

Nombre del Personaje: Hiei.

Imagen del Personaje: https://i.imgur.com/GpAeqG1.jpg

Edad Aproximada: 18 años.

Sexo: Hombre.

Rasgos Destacables:
A primera vista y de lejos, una llamativa melena de color violáceo. De cerca, se pueden apreciar mejor sus irises amarillos y tatuajes con patrón lineal que cubren gran parte de su cuerpo.

Vestimenta y Descripción Física:
Cuerpo tonificado y esbelto por la estricta rutina de ejercicios y la meditación. Mide 1,75 mts. y pesa unos 68 kg. Viste con sedas y algodones de colores oscuros y negros por simplicidad y facilidad de movimiento, ya que son las telas que menos restricciones le imponen. Complementa con un calzado de tiras de cuero, también oscuro, para la mayor cantidad de flexibilidad posible reteniendo solidez para los terrenos duros.

Historia:
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Descripción Psicológica:
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-------------------------------------------------------------------------------------
Villa y Clan: Hagane // Clan Kaguya.
Clase: Monje.
Especialidad: Monje base.
Rango: ¿?
Notoriedad: ---
Allegados/Amigos: Sun Tiang Tzu (Lao Shi, mentor y figura paterna de respeto y autoridad, lo crio desde la infancia); Naoka Hanekawa (madre, desaparecida desde que lo dejó con los monjes), Röhei Kaguya (padre, asesinado en su infancia).

-------------------------------------------------------------------------------------
Técnicas Propias:

Técnicas de Lista:

- Yanagi no Mai: (Req. Dominio del Chakra [Iniciado], Dōhijutsu [Iniciado]) Es la primera de las cinco danzas usadas por los Kaguya. Usando su habilidad para manejar sus huesos el usuario hace que de distintas partes de su cuerpo salgan hasta seis estacas de hueso, las cuales salen de las rodillas, los codos o las palmas de las manos, que puede usar para combatir.

- Rakanken: (Req. Taijutsu [Iniciado], Fuerza [Alto]) Un estilo de taijutsu que consiste en golpear al enemigo con impactos brutales al enemigo. Tiene seis variantes: Gangeki (Puñetazo), Tokken (Placaje de hombros), Shōshitsu (Rodillazo ascendente), Hoshō (Palmada), Shōgekishō (Palma ascendente) y Asshō (Palma descendente). Todas tienen el mismo efecto. En función de la diferencia de niveles entre el Taijutsu y la Fuerza del usuario con respecto a las del objetivo, la posible proyección de la víctima será mayor o menor.

- Senpuu: (Req. Taijutsu [Medio], Fuerza [Medio], Velocidad [Iniciado]) Una técnica consistente en una poderosísima patada giratoria en el aire, normalmente dirigida a la cara del enemigo para noquearlo, causándole daños inmensos. Evoluciona según las habilidades del usuario aumentan. Según el nivel de poder la técnica cambia su nombre para destacar su potencia.

Técnicas Básicas:

- Golpe Cercano: (Req. Monje, Taijutsu [Iniciado]) El usuario, sin moverse del lugar, puede lanzar un ataque a un rival muy próximo. Si es un golpe de puño, con la cabeza o la rodilla dependerá de las circunstancias, pero no será necesario moverse del sitio. Especialmente útil cuando se está rodeado, sorprendido, o restringido de alguna manera.

- Shanti: (Req. Monje, Determinación [Iniciado]) Mi doctor me recetó la meditación para enfrentar el estrés. Contra todo pronóstico, funciona. El monje hace una pausa por un momento y entra, mental y espiritualmente, en un estado de paz interior, encontrando serenidad y calma frente a sus agobios. Gana 1/2 nivel de Determinación contra Genjutsus y control mental. No funciona con el dolor, claro está.

- Kawarimi no Jutsu: (Req. Dominio del Chakra [Iniciado]) Una técnica que intercambia el cuerpo del usuario por el de algún objeto del entorno (en muchos casos), o un Kage/Mizu-bunshin, haciendo que el objeto reemplazado sufra todo el ataque mientras el usuario escapa indemne. A mayor nivel de Dominio del Chakra y Maestría en Ninjutsu más variedad de objetos pueden ser intercambiados por el shinobi para realizar la técnica. [Un uso abusivo del Kawarimi puede conllevar penalizaciones en la puntuación]

-------------------------------------------------------------------------------------
Características:
(Ventajas: Taijutsu, Determinación, Reflejos // Desventajas: Armas de Ignición, Genjutsu)

- Dominio del Chakra [Alto]
- Tanque de Chakra [Medio]

- Döhijutsu [Iniciado]
- Iryöninjutsu [Iniciado]
- Taijutsu [Alto]

- Maestría en Armas [Medio]

- Determinación [Medio]
- Fuerza [Alto]
- Percepción [Medio]
- Reflejos [Medio]
- Resistencia [Medio]
- Velocidad [Medio]

-------------------------------------------------------------------------------------
Objetos Únicos:

- Fotografía de una enigmática y bellísima mujer. Está vieja y gastada, decolorándose incluso, pero aún así su nivel de detalle salta a la vista. Hiei la posee desde que tiene memoria, y aunque sabe inconscientemente que es muy importante para él, no entiende por qué.

-------------------------------------------------------------------------------------
Conocimientos:

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Hiei, el monje huesudo
Imagen

"Before you walked this land... I RULED."

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[Misión] La perla del Desierto Blanco

Mensaje #5 por JimmyMcNulty » Mié Jun 12, 2019 2:43 pm

Hiei y Ryu | +
Mientras el nutrido grupo (nueve personas, casi nada) se ponía en marcha y salían de Haganegakure, Reisuke se dedicó a contestar las preguntas, comenzando primero por Ryu:

-Bastante grande -dijo-. El cuerpo de ANBU de Reigakure nos ha facilitado una lista de al menos cien integrantes...

-Vamos, que necesitamos muchas manos para detenerlos, Ryu agregó Suba-chan-. Toda la ayuda que prestemos es poca.

Hiei fue incisivo en sus preguntas, haciendo reflexiones en voz alta que molestaron a más de uno, sobre todo a "Radar-kun" y a Kari Suigin, que lo miró casi con odioso deleite. No dejó contestar a su colega Reisuke; agarró con su mano derecha el mango de su zanbato y "amenazó" al monje Kaguya:

-¿Por qué crees que llevamos a la señorita Aleya, eh, listillo? ¿Para negociar con esos ladrones de mierda? ¡No, idiota! ¡Para conseguir un tesoro que haga que tus ojos se salgan de las órbitas! Ahora, por ir de inteligente, me temo que no te vas a quedar ni con una mísera monera de oro... -Aleya lo miró con el mismo asco que Hiei veía a Kari Suigin-. Y, precisamente, por ser una oportunidad de "oro", Reigakure nos ha solicitado expresamente actuar en el área. Es un asunto de orden internacional...

Reisuke comenzó a cabrearse, algo inusual en él. Se dirigió a su subordinado Suigin girando su cabeza y lo recriminó con una mirada afilada. Este no tardó en callarse.

-Mejor que me ignores, joven -le dijo Aleya a Hiei-. Yo solo estoy aquí por culpa de Suigin-san. Y cumplirá con lo prometido, ya lo creo.

En ese momento Kari Suigin tragó saliva y azuzó sus pasos.

-¿Tantas dudas tienes, Hiei-san? -le preguntó Reisuke, el líder de la expedición, al Kaguya-. Tus sospechas son infundadas: no hay ninguna razón oculta, que yo sepa. Nuestro cometido, al menos el que se me ha comunicado por el Consejo de Acero, es claro: sólo encargarnos de la práctica totalidad de la banda de ladrones. Desconozco si hay algo peligroso en esas ruinas, aunque... ¿quién sabe? No es la primera vez que pasa. Muchas libros de género fantástico tienen en su trama central ese mismo asunto pero, que yo sepa, esto no tiene relación con la fantasía...

El viaje fue largo, tranquilo y silencioso. Kari Suigin marchó mosqueado durante todo el trayecto, mientras que Aleya conversaba con los miembros del grupo de este. Por otra parte, Suba e Ishi se relacionaron bastante con Hiei y, evidentemente, con Ryu. Estos le comentaron al Kaguya sobre sus habilidades (Subayai era usuaria de Elemento Acero, una combinación de Doton y Katon, y con él podía crear desde pequeños perdigones hasta grandes muros del duro elemento. Además, era buena en taijutsu; por otra parte, Ishi era excelente como shinobi médico, de los mejores de su generación, y actuaría como soporte cada vez que lo necesitaran. Además, conocía bastantes técnicas de sellado, por lo que también podría decirse que era un elemento indispensable en la misión).

Mientras conversaban sobre esto mismo, los nueve alzarían la mirada y verían la majestuosa ciudad de Koji, rodeada de una suave niebla. Montones de gente comerciaban a las afueras de las murallas de la ciudad: era día de mercado.

-Es una ciudad pequeña: cinco mil personas viven dentro de sus murallas, pero vamos, ¡qué esperar de un desierto! -señaló Suba-chan.

-Dicen también que ese Tom Lodius es el alcalde del lugar. Gente con dinero es gente con poder, sin duda...

Zerion | +
Aori saludó con un abrazo a Zerion, él ya lo consideraba con un buen amigo.

-[color=green]¡Todo salió como esperábamos! -exclamó-. Me encargué de esos tipos a base de taijutsu y kenjutsu: no fueron la gran cosa como ya te he comentado... ¡Creo que a ti te costó más encargarte de aquel desgraciado de Johnny Inagawa, pero lo hiciste más que bien! Por suerte, ahora está entre rejas y no volverá a hacer jamás de las suyas... Y lo más importante, ¡las Yonutai están a salvo!

En ese mismo momento el jonin y el genin se pusieron en marcha. Aroi, que se ve que no tenía muchas ganas de caminar, había acordado un precio con un comerciante que se dirigía con su carromato cubierto, tirado por una recua de dos caballos, a la villa de Reigakure; desde allí, cruzarían la mitad del País de las Almas a pie hasta llegar a Koji, la capital del Desierto Blanco.

Sentados en el asiento trasero del carromato, Aroi y Zerion hablaron de sus asuntos:

-Pues no creo que convoquemos a los mismos kitsune, además, no suelo abusar de sus servicios: Kibinko es la primera
a la que conocí en un festival en la playa hace muchísimos años ya, y al resto de mi grupo
-enumeró una serie de nombres-: Kage, Pikapika, Hagemi y Kyo, los fui conociendo después de formas diversas. De hecho, sigo conociendo a cada vez más y más kitsune: me gustó mucho hablar con tu amigo Chi, ¡es muy simpático el joven zorrito! -No tardaron en pasar a un asunto más "serio"-: Somos cuatro grupos: dos de Haganegakure, uno de Reigakure y el nuestro, aunque más que un grupo deberíamos definirnos como dúo. El jefe de la misión es un jonin de Haganegakure que se llama Reisuke, y es un experto en el uso de técnicas silenciosas. Nadie sabe cómo lo hace, pero el tipo es un espía nato, y además un asesino muy eficiente: muchos lo calificarían como el shinobi perfecto por sus cualidades naturales. Su equipo se compone de tres alumnos, Ishi Hara, Subayai, una usuaria de elemento acero, y un Uchiha. Tenemos también a Kari Suigin, un jonin que utiliza el elemento mercurio con su espada pero al que conozco poco, aunque sé que fue ascendido a dicha categoría hace poco tiempo. Sus alumnos son Norio Hyuga, sensor, un espadachín y su alumno predilecto, Katashi Usui, y una chica que usa elemento hielo que se llama Maiko Yuki. Y el equipo de Vladimir Kong nos asistirá de apoyo: supongo que los conoces, ¿no? Participaron en el torneo de la paz: Kin'nosuke Hanagaki y Tenmaru Senju, aunque comentan que la otra genin es la más poderosa de los tres. Usa las sombras como nadie, ¿sabías? Pertenece al clan Nara...

Aroi le contó a Zerion muchas historias de su infancia: de su tío Ushimaru, de cómo cazaba con él en la Selva Verde y cómo aprendió a vivir por sí mismo, de su clan y del resto de clanes que vivían en aquel salvaje bosque, y de cómo se decidió a hacerse ninja. Es probable que prestara atención a todo esto o no, pero pasarían la mayor parte del tiempo durmiendo, leyendo o descansando. El comerciante habló poco durante el trayecto, sólo les indicaba dónde se encontraban y cuánto quedaba para llegar al siguiente destino. En dos días estuvieron frente a la ciudad del desierto blanco, la majestuosa Koji...


Imagen


Desierto Blanco, con Koji al fondo


Quince personas (y un mono) estaban reunidas en el camino que descendía a la ciudad. El equipo de Vladimir Kong al completo saludó a Reisuke y al resto de manera general. Reisuke tomó el mano enseguida, mientras que Kari Suigin invitó a Aleya, casi en secreto, a que se dirigiera a la ciudad en busca de un tal "Andreas Sorrentino" (Aroi y Zerion ya sabían de quién se trataba). Enseguida se puso firme y escuchó a Reisuke como otro cualquiera:

-Seré directo: nos dividiremos en dos grupos: el más pequeño se dirigirá a Koji en busca de información... Kari, que no te vea actuar otra vez por tu cuenta. El grupo mayor se dirigirá a la ciudad sin nombre: yo y mi grupo, junto con Hiei, nos dirigiremos al corazón del desierto en busca de los ladrones. Allí estableceremos un campamento, un perímetro determinado y exploraremos por etapas el lugar, estableciendo diversos sectores. Es probable que los ladrones aparezcan de un momento a otro. Según Tom Lodius, que nos espera en el sitio, no son excesivamente prolijos a la hora de ocultarse o de actuar... Se sienten demasiado superiores. Nosotros ayudaremos, eso espero, a que escarmienten un poco... ¿Estáis conmigo?

Hiei y Ryu se dirigirían a la ciudad sin nombre, las ruinas propiedad del tal Tom Lodius. Por otro lado...

-A esto, me quedaré en Koji. No me fío ni un pelo de lo que haga tu compañero de misión, Reisuke... Mi equipo y yo buscaremos pistas sobre el "comprador". Y nos encargaremos de tener bien vigilada a tu novia, Suigin-kun. -dijo Vladimir.

Kari Suigin refunfuñó.

-Bien, en ese caso, Kari Suigin y su grupo nos acompañará... ¿alguna objeción?

Aroi le dio un codazo disimulado a Zerion.

-Te propongo un juego... ¿A tí qué te apetece hacer más? -Zerion ya sabía que Aroi prefería la ciudad al desierto, pero dejó en sus manos el destino de sus pasos...
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Summlaris
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[Misión] La perla del Desierto Blanco

Mensaje #6 por Summlaris » Sab Jun 15, 2019 1:16 pm

Ryu sonrió ante la batería de preguntas de Hiei, se notaba que no era un Shinobi de la villa. El Uchiha no tenía nada apenas nada que cuestionar en comparación. Tenía una misión y tenía que cumplirla, todo lo demás apenas importaba. Suigin no se tomó bien las suspicacias del monje, realmente se odiaban. Para Ryu, aunque el lider del grupo Sanso no le caía nada bien, aquello no importaba. Era su superior, y como su superior le debía respeto, así que no se pronunció y dejó que el tema se resolviese por si solo.

-Pasa de el, es un idiota-Se permitió susurrarle al oído al monje para que supiese que contaba con su apoyo incondicional.

La conversación con Suba, Ishi y Hiei hizo que el viaje se le pasara volando, para cuando quiso darse cuenta estaban enfrente de la ciudad de Koji, una ciudad pequeña situada entre las montañas, en la que el comercio parecía estar a la orden del día. Mas bullicio del que le gustaba al Uchiha.

Se acercó a saludar al grupo de Vladimir que también había llegado a la zona, incluso Zerion Reiden estaba por allí.

-¡Tenmaru!, ¡Kinnosuke!-Dijo agitando las manos en señal de saludo. ¿Como va eso Zerion? Por fin coincidimos en una misión real, ya tenía ganas.

Estaba acompañado por una chica a la que se presentó también.

Era mucha gente muy capacitada, no deberían tener problema en derrotar a aquella banda de ladrones, por muchos que fuesen. Según las palabras de Reisuke, el grupo Tetsu y Hiei se dirigirían al corazón del desierto, a la "Ciudad sin Nombre" en busca de los ladrones, mientras que los demás se adentrarían en Koji a recopilar información.

-Sin problema-Comentó en voz alta mientras se ajustaba su bandana ninja.

El problema vino cuando se enteró que Suigin les acompañaría.

"Que necesidad...la tensión entre estos se puede cortar con un kunai, es una forma innecesaria de complicarnos la misión"

No le quedaba otra que tragarse al equipo Sanso, así que miró a Hiei y le hizo un gesto de complicidad, como de "Ni caso". Tenía que centrarse en la misión, derrotar a los ladrones, lo que hiciera falta. Su éxito en las misiones que le habían encomendado hasta ahora era total, no podía permitirse fallar. Ser el shinobi mas fiable de la villa era un movimiento necesario para llegar a lo mas alto.

-Cuando queráis señores.
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Sigma.
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[Misión] La perla del Desierto Blanco

Mensaje #7 por Sigma. » Mié Jun 19, 2019 7:21 am

“Increíble.”

Y una vez más, Kari Suigin volvía a demostrar porqué era un ser completamente despreciable: lo estaba amenazando, a plena luz del día y con por lo menos cinco o seis personas más de testigos directos de la situación. Incluso Ryu dio cuenta de ello al brindarle su apoyo por lo bajo.

Inaudito. Nunca hubiera pensado que su desfachatez fuera tanta, o tan notoria para el caso, pero una vez más la misma estupidez del sujeto volvía a poner en evidencia que siempre se podían llegar a nuevos niveles de bajeza.

Hiei solo se limitó a sostenerle la mirada para demostrarle que, en efecto, no le tenía miedo en absoluto: si realmente era tan condenadamente estúpido para tratar de ir a por su cuello rodeado de tanta gente, ni qué decir otro shinobi de tan o más alto rango que él mismo, no duraría lo suficiente para contarlo aún si se salía con la suya.

Entre tanto, Reisuke fue quien actuó para calmar los ánimos de la situación, básicamente poniéndole final con una simple mirada. Hasta las palabras y mirada de Aleya se le escaparon luego de la demostración del Jounnin. Estaba muy claro porqué era el elegido para comandar aquél equipo tan numeroso.

- Ya veo…

Se limitó a no decir nada más, dejando el comentario en el aire y la idea de que pronto volvería a indagar sobre el tema. Como ya había dicho, allí cabían muchas respuestas sobre temas que ni siquiera se habían tocado, y le jodiera a quien le jodiera, debían tener las respuestas para saber cómo lidiar con la situación de la manera más óptima posible.

- Subayai-san, ¿verdad? Si no es molestia, ¿puedo preguntar de dónde surge tu nombre? Me resulta muy peculiar. ¡E-En el buen sentido, claro!

[…]


Subayai anunció la llegada a la ciudad, que les esperaba en un día bullicioso y atareado con mucha gente yendo y viniendo con diversidad de productos comerciables.

Allí pudo ver una postal conocida, y bastante particular también: aquél hombre negro de los baños termales en Garasugakure se encontraba allí, escoltado por una chica morena que no había visto y los rivales de combate de Ryu. Al parecer, ése era el equipo de Vladimir Kong enviado por Reigakure. También había allí otros dos sujetos que no conocía, aunque su compañero Uchiha sí puesto que enseguida se apresuró a saludarle; Hiei por su parte solo se limitó a dar una reverencia con las manos juntas delante del pecho como salutación.

Reisuke se encargó de tomar la palabra nuevamente, explicando las disposiciones con las que cada equipo trabajaría; al parecer la misión comenzaba en aquél mismo momento, sin preparación o planeamiento previo.

“O ya tienen planeada toda la estrategia de antemano… O son demasiado tontos y confiados en que superaremos a los bandidos sin problemas, no dejando espacio para lo inesperado. Por los dioses, que sea lo primero…”

Aún con aquel pensamiento rondándole la cabeza, no pudo no evitar disimular la alegría momentánea que le traía escuchar que se libraría de Suigin por un tiempo; demasiados dolores de cabeza les traería su manera de ser en aquella misión como para tener que soportarlo más de lo estrictamente necesario.

Sin embargo, las palabras de Vladimir pusieron punto final a su regocijo: quedándose los de la villa del Espíritu, Suigin no tenía otra que ir con ellos. Hasta Ryu parecía perplejo por dicha decisión. Debería seguir soportándolo. Al menos el Reigakurense parecía pensar bastante parecido a él, punto que le trajo bastante alivio.

- Me gusta cómo piensa, Vladimir-san; yo tampoco me fiaría de lo que se traigan entre manos. - Le dedicó una sonrisa y un guiño picarescos, para acrecentar el sentimiento y dejar clara su intención por si no lo estaba ya. - Ya solo por eso me cae muy bien.

Al parecer no habría más cambios repentinos en los grupos con todas las posiciones tomadas, por lo que ya se encontraban próximos a partir. Siendo así, y tras dar una negativa a la última pregunta del líder, tan solo se limitaría a revisar sus provisiones para ver que estuviera todo en orden y a calentar ligeramente en el lugar con algunos estiramientos.
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Hiei, el monje huesudo
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"Before you walked this land... I RULED."

Lergand
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[Misión] La perla del Desierto Blanco

Mensaje #8 por Lergand » Mar Jun 25, 2019 10:17 am

El camino hasta el punto de encuentro fue tranquilo y descansado. Aori se había encargado de procurarse un transporte que les ahorró gran parte del trayecto a pie. Además, aprovecharon para hablar de todo un poco. El viaje daba para mucho.

-Espero tener el placer de conocerlos –respondió Zerion cuando el jōnin nombró a sus invocaciones por sus nombres-. Yo además de Chi puedo invocar a Hotaru, perteneciente a un linaje, una casta, o como lo llamen ellos, noble. O algo por el estilo. Es muy formal –hizo unos gestos elegantes, pero con una exageración satírica-. Recientemente incorporé a Mujâhid a mi equipo de invocaciones. Es un chico…bueno. Digamos que su familia (que es también la de Chi) me lo colaron. Es un poco problemático algunas veces, pero no tiene mal fondo –dejó soltar un suspiro, cansado de pensarlo.

La misión fue el tema de conversación esencial, puesto que Aori parecía saber más detalles que él. El genin se empapó de toda la información que recibió, tratando de ordenarla mentalmente. Tenían al contratante (Tom Lodius), que quería atrapar a unos ladrones del Desierto Blanco porque estaban espoliando un yacimiento arqueológico. Además, teníamos un nombre, Andreas Sorretino, que podría ser un comprador de los objetos robados. El que organizaría todo el lío de los grupos sería Reisuke, un hombre muy majo que había conocido en un encargo no oficial. El resto de nombres ni le sonaban, a excepción del grupo de Vladimir, que participó en el torneo.

Cuando tenían el tema de la misión muy machacado pasaron a temas más banales y más personales. Aori le habló de su infancia, de su clan, de los clanes del bosque. Lejos de parecer indiferente, Zerion se interesó muchísimo por el tema. No hacía mucho, su clan había iniciado un proyecto para reunir nuevas fuerzas para Luna. ¿Clanes en el bosque que no participaban en la vida militar de la villa? Eso era oro.

-¿Entonces tu clan y el resto de esos clanes viven en el bosque ajenos a Tsukigakure? –preguntó interesado- Sé de clanes al norte y este de la villa, que apenas tienen contacto con Luna. Pero es más comprensible, por su ubicación y la geografía adversa del lugar. Sabes, estaría muy interesado en conocer a esos clanes de los que me hablas…

(…)


Tras dos días tranquilos de viaje, el “grupo” de Tsukigakure llegó a su destino, donde catorce personas (bueno, uno de ellos era un mono) se había reunido. Ryu estaba entre ellos, que lo saludó y le expresó su alegría de poder coincidir en una misión con él. Zerion asintió y le expresó su igual ilusión por poder estar en el mismo bando en una misión oficial.

Pasados los saludos, Reisuke se dispuso a organizar los grupos. El grupo grande (el mismo equipo de Reisuke junto con Hiei) irían al corazón del desierto a establecer un campamento, un perímetro y explorar para encontrar a los ladrones. El resto parecía que se repartirían entre: encontrar información en Koji y acompañar al grupo de Reisuke.

Vladimir Kong intervino antes de que pudieran movilizarse. Ofreció a su grupo para ir a reunir la información. Reisuke estuvo de acuerdo y determinó que Kari Suigin y su grupo irían con él.

-Soy yo o nos están ignorando –susurró Zerion a su compañero de villa. Aori le respondió proponiéndole algún tipo de juego. El genin no sabía a qué se refería, pero tenía clara una cosa-. Somos dos. Además, a ti se te da bien eso de beber y…fumar cachimba… Bueno –dijo, dejando de divagar-, integrarse y pasar desapercibido. Yo soy bueno ocultándome y no puedes negar que el genjutsu es útil para reunir información. Creo que nuestro “grupo” sería de mayor utilidad. Somos menos, por lo que pasaremos más desapercibidos que un adulto, cuatro niños y un mono –se encogió de hombros-. Pienso yo.
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JimmyMcNulty
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[Misión] La perla del Desierto Blanco

Mensaje #9 por JimmyMcNulty » Mié Jul 31, 2019 2:02 pm

fdi | +
Mil perdones por el haberme retrasado. Sucede que me cuesta la vida retomar un tema, aunque cuando lo hago y no lo dejo y me vuelvo a habituar a los npc’s, entorno, personajes, objetivos y demás voy como una bala. Espero y deseo que NO os ocurra lo mismo, porque es una jodienda.

equipos 1 y 2 | +
Equipo 1 – Koji

  • Vladimir Kong (Reigakure)
  • Amelio (Reigakure)
  • Aroi Kariginu (Tsukigakure)
  • Zerion Reiden (Tsukigakure)
  • Tenmaru Senju (Reigakure)
  • Kin’nosuke Hanagaki (Reigakure)
  • Ayame Nara (Reigakure)
  • Aleya (Independiente – País del Metal)

Equipo 2 – Sabaku

  • Reisuke Dōkeshi (Haganegakure – Grupo Tetsu)
  • Ryu Uchiha (Haganegakure – Grupo Tetsu)
  • Subayai Kōmyaku (Haganegakure – Grupo Tetsu)
  • Ishi Hara (Haganegakure – Grupo Tetsu)
  • Hiei (País del Metal)
  • Kari Suigin (Haganegakure – Grupo Senso)
  • Norio Hyūga (Haganegakure – Grupo Senso)
  • Katashi Usui (Haganegakure – Grupo Senso)
  • Maiko Yuki (Haganegakure – Grupo Senso)

Hiei y Ryu | +
-A partir de ahora somos el grupo 2 o grupo Sabaku, como gustéis de llamarlo -dijo Reisuke-. -¡En marcha!

Ryu Uchiha estaba muy motivado y eso le gustó a Reisuke, que alzó su dedo pulgar y lo invitó a seguirle tras de él hasta la excavación arqueológica que había más allá de Koji. De hecho, y mientras viajaban, Subayai se encargó de facilitarle (o al menos eso pretendía) la información de su nombre a Hiei.

-Pues no sabría decirte… Soy muy olvidadiza para estas cosas, pero una vez me lo contó mi abuela… -Subayai se quedó pensativa. Ishi, su compañero y ninja médico del grupo, la interrumpió.

-Mejor llámala Suba-chan, verás que no se molesta -le dijo a Hiei.

Entonces ella pareció caer en la cuenta.

-¡Ah! Creo que es por algo de las golondrinas… Decían que no me estaba quieta cuando nací, así que decidieron ponerme ese bonito nombre. Ya sabes, Hiei, las golondrinas son pájaros que realizan constantes migraciones para buscar el buen tiempo y nidificar y empollar allá donde el clima les acompañe… ¿Cómo era, Ishi…? ¿Las mierdas acuden a las moscas? Pues en este caso, sustituye al excremento por las golondrinas. Casi que son del mismo color, ¡jajajaja!

Entonces Ryu y Hiei junto a la otra pareja, mientras hablaban entre ellos como podía ser normal, notaron que Reisuke daba una lista de órdenes a Kari Suigin: al parecer, su equipo se dedicaría a explorar los alrededores de los terrenos de Tom Lodius y a colocar trampas, encontrar huellas, etc. Básicamente, serían el grupo de apoyo que establecería un perímetro sobre la base, mientras que el grupo de Reisuke se dedicaría a tratar con los arqueólogos y a investigar las ruinas.

-¡Mierda! -dijo el espadachín que estaba bajo las órdenes de Kari Suigin y que también había puesto la oreja para enterarse de todo-. Esto nos pasa por tener un maestro novato, ¿verdad, Norio?

-A mí no me mires. Yo solo intento cumplir con mi trabajo y ya está. No ando quejándome -replicó Norio.

-Mejor callaos y tratad de poner vuestra vista al frente. Tenemos que encontrar a alguno de los bandidos cuanto antes posible y que vaya soltando prenda -señaló Maiko.

Finalmente, los nueve del grupo Sabaku se transformaron pronto en cinco, quedando solo el grupo Tetsu y Hiei, que se dirigieron directos a las ruinas. Cuando hubieron caminado más o menos media hora, las pudieron ver a lo lejos.

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Un cúmulo de piedras depositadas de forma artificial acompañado de otras más grandes de orden natural. Estaba claro que, cualquiera que lo viera, pensaría que aquello eran los restos de una antigua ciudad perdida, de una civilización olvidada y de las cuáles, ni la una ni la otra, les harían mucho caso en la actualidad. Buenas preguntas eran: ¿por qué ahora el interés?, ¿y qué querían los pretendidos bandidos de todo aquello aparte de riquezas, si es que las había?

-Por fin hemos llegado. Podéis descansar un rato; os lo merecéis…

Un poco más abajo pudieron observar más de cerca el gigantesco cenotafio, en cuyos pies se situaba el pequeño campamento que los arqueólogos habían montado: apenas había tres tiendas de campaña, y la última que había, la situada más hacia la derecha y mirando hacia la entrada del complejo “funerario”, era la que se notaba que había sido montada más recientemente: no tenía atisbo alguno de tierra blanca sobre su lona.

Descendieron unas largas escaleras, o más bien, un camino pedregoso que terminaba y comenzaba en la nada misma y que llevaba hasta aquel extraño recinto. Había postes de iluminación y una alambrada a ambos lados, puesto que el camino era similar a una especie de terraplén cuyos lados estaban bastante inclinados. Los arqueólogos, o quizá algún grupo de trabajadores contratado por Tom Lodius, había colocado aquel aparataje en aquel lugar yermo.

Un señor ya mayor, vestido con ropa de campo y que estudiaba una serie de notas sentado bajo el pequeño umbral de su tienda de campaña, los esperaba:

-¡Oh, bienvenidos sean! -anunció-. ¿Qué tal su viaje hasta el desierto blanco? -Indicó a sus ayudantes que trajeran sillas y se sentaran junto a él si les apetecía-. Tengo un té negro de las selvas de sur, que está muy muy bueno ¿Os apetece? También tengo galletas artesanales de Koji para acompañar.

Suba no tardó en abalanzarse sobre las galletas, mientras que Ishi se contentó solo con el té. Reisuke se sentó y, amablemente, expuso al jefe de arqueólogos su plan.

-Yo y mis alumnos hemos venido a proteger su empresa -indicó con la mano abierta al arqueólogo mientras iba señalando a Ryu, Subayai, Ishi y, por supuesto, Hiei-. -Somos los custodios de su trabajo y, sobre todo, de sus vidas. No teman por ello

El jefe de la excavación carraspeó, dejó su té sobre la mesita, y enarcó las cejas.

-Vaya, pues es más de lo que esperaba… ¡Muchas gracias por venir, de verdad! ¡Tom Lodius os estará eternamente agradecido, al igual que yo y mi equipo! -dijo, mostrando una expresión contraria de lo que decía-. Permítame decirle que esos bandidos son demasiados para nosotros. El perímetro es continuamente vigilado por alguno de nuestros arqueólogos novatos, alguno incluso posee habilidades de combate, pero nada que ver con ninjas o villas…

-No se preocupe -le indicó Reisuke-. Ahora está a salvo. El equipo Sabaku se pondrá a trabajar ya mismo.

Reisuke, entonces, y dando por zanjada la charla, indicó diversas órdenes a sus compañeros.

-Ishi, Suba, quiero que patrulléis el perímetro del cenotafio. A cada sesenta pasos, echaréis un vistazo a los alrededores por si veis algo extraño. Os separaréis esa distancia para cubrir un mayor ángulo para la vigilancia… -dijo-. Ryu, Hiei, quiero que os encarguéis de explorar el interior de la estructura. Estoy convencido de que el jefe de la excavación nos dejará hacerlo sin problema, pero estoy seguro de que no está contento con nosotros y nos oculta cosas que pueden ser importantes para el correcto desarrollo de la misión… ¿Entendido? ¡Movilizaos, pues!

Os había dejado a cargo de investigar el interior de la estructura. Estaba claro que había dejado a Suba e Ishi la parte más “aburrida”, pero sin duda la más crucial debido a que ellos llevaban trabajando en equipo más tiempo que Ryu o Hiei; no obstante, su tarea era también importante…

Se adentraron en el interior del cenotafio, en busca de pistas o preguntas… Cualquier atisbo de algo que resultara sospechoso sería bienvenido por Reisuke y el resto…

MAPA DEL INTERIOR DEL CENOTAFIO


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*Podéis explorar por la zona que queráis, pero no más de una o dos.

Zerion | +
Aroi le explico, tras ponerse en marcha e ir caminando hacia la pequeña ciudad de Koji, todo lo que se le había quedado en el tintero anteriormente. Previsible era que no se quedaría contento hasta haber soltado hasta la última de las respuestas a las preguntas que Zerion le había planteado.

-Mujahid, ¿eh? Tú tranquilo, siempre ocurre con las invocaciones problemáticas: al principio cuesta cogerles confianza, pero con el tiempo y un poco de trabajo te apreciarán para siempre. Es normal que suceda… -También le respondió acerca de los clanes que vivían en el bosque al sureste de la villa-. -Bueno, somos tres clanes, hermanados desde hace ya más de un siglo. Nuestro hogar se conoce en el país como la Selva Verde, y en él habitan tres clanes, conocidos como la “Tríada natural” por nuestro amor y constante contacto con la naturaleza. Estamos los Kariginu, que somos expertos en el Etoken, un taijutsu especial que se combina con el elemento yang (Youton) y algunos también podemos usar senjutsu; también están los Kinoko, que poseen una barrera de sangre que les permite crear y manipular hongos a placer, y por último se encuentran los Shirayuri, que se dice que son una rama escindida de los Senju de Konohagakure puesto que pueden manipular la madera a placer, ya que tienen ese Kekkei Genkai. Vivimos allí en connivencia con el shogun de la provincia a cambio de que protejamos a los ciudadanos de esta, y tras la guerra, aunque sufrimos muchas bajas, nos va bien de nuevo… Algún día te acompañaré a Okamura y a Iefukaku, dos aldeas donde vivimos felices y tranquilos. Yo me paso allí los días libres que tengo, así que no hay problema: estoy seguro de que habrá unos cuantos de los citados clanes que se quieran unir a ti… ¿quién sabe?

Vladimir indicó a los suyos que lo siguieran, mientras que Aroi asintió e hizo un alto. Ya estaban en las mismas puertas de la ciudad, que aún permanecían abiertas. Todavía quedaban un par de horas hasta que el sol muriera en el lado oeste del horizonte.

-Bien. Vladimir y su equipo se encargarán de esa tal Aleya y de encontrar el local de Andreas Sorrentino. Por nuestra parte, recogeremos un poco de información sobre el alcalde… ¿Te parece bien, Zerion? -preguntó a su compañero, como si fueran del mismo rango, de igual a igual. Le importaba mucho la opinión del Reiden-. Creo que será adecuado que nos mezclemos con la gente de Koji y preguntemos discretamente en la zona de tiendas, si no tienes ningún reparo en ello -concluyó.

La zona de comercios estaba al lado izquierdo de la puerta: había muchas tiendas de comestibles, ropa y bisutería. El producto estrella eran una especie de perlas. Aroi se acercó a una de estas y le preguntó a la tendera que les atendía a él y a Zerion:

-¿Que qué es esto? Perlas. Las quimeras las producen a cientos en el Desierto Blanco. En sí no son muy valiosas, eso lo reconocemos todos los Kojitas, pero dan buena suerte.

Aroi compró una sarta de perlas, se retiraron a una esquina y se las pasó a Zerion, dejándoselas en su mano.

-Lo sientes, ¿verdad? Han crecido tanto en tan poco tiempo debido a un chakra descomunal… Presiento que lo que haya en mitad del desierto puede ser algo que nos venga grande… Aun así, centrémonos… Buscaré primero a alguien que conozca de cerca al alcalde. Estoy seguro de que es muy querido en esta ciudad: se ve que es muy, muy próspera en un entorno tan hostil como este, y que él es el responsable, en parte, de esta prosperidad.

Zerion era libre de preguntar. Aroi se fue por otro camino, pero se quedó siempre muy cerca de su compañero, sin perderlo de vista en ningún momento. Zerion tenía, a la vista, tres opciones: una señora joven de aspecto agresivo que vendía perlas y bisutería, un señor mayor con barba cuyo local era una taberna, y otro señor mayor con gafas que regentaba un local de ropa y que también vendía perlas.

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Próximo post: 7 de agosto
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Sigma.
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[Misión] La perla del Desierto Blanco

Mensaje #10 por Sigma. » Jue Ago 15, 2019 12:12 am

Los dioses de la suerte le sonreían: Kari Suigin se quedarían fuera de vista por un tiempo al tener que revisar el terreno, mientras ellos se adentraban en las ruinas para investigar más a fondo.

Alegre por dentro, aunque con tan solo una leve sonrisilla por fuera, se limitó a seguir el camino sinuoso y pedregoso hacia abajo, al campamento principal que los arqueólogos habían montado fuera de lo que parecía ser la estructura principal del sitio, o por lo menos la que más sobresalía por tamaño e indemnidad estructural.

Hiei caminó entre los pilares y demás saliencias absorto en su mundo, mientras se limitaba a contemplar la solemnidad y belleza que las ruinas le proveían. Era inmensamente afortunado de poder seguir admirando estructuras ancestrales incluso allí, en el medio de la nada, recordándole sus años juveniles de travesía con los monjes.

Finalmente llegaron al campamento, y enseguida el que parecía ser el erudito de la expedición les recibió y ofreció una merienda de bienvenida. Aceptó con gusto el té y un par de galletas para acompañar mientras escuchaba el intercambio entre Reisuke y el hombre.

Al parecer habían tomado ya algunas medidas iniciales, pero claramente no estaban para nada conformes con la intervención de su excavación. Hiei entrecerró los ojos con suspicacia, comenzando a enarbolar teorías en su cabeza. Claro que no diría nada hasta estar seguros de estar completamente solos junto con Reisuke y el grupo (que no incluía a Kari Suigin), pero había algo allí que no le gustaba, más allá de las dudas que tan abiertamente había compartido antes durante el viaje.

Tendría que rezarles más a los dioses de la suerte, porque el Jounnin parecía compartir las mismas dudas que él sobre la situación. Si bien anteriormente podía haber tenido discrepancias, al menos de momento estaban en la misma frecuencia de pensamiento.

El plan era que volvieran a separarse: Suba e Ishi harían reconocimiento perimetral mientras que Ryu y él se adentrarían en las ruinas. Ni qué decir había que internamente el plan le encantaba, puesto que apelaba a su naturaleza curiosa para examinar aquellos restos de cultura que habían sido dejados atrás por otras civilizaciones. Sin embargo, también tenía que recordar que estaba allí por una misión, y para colmo, una misión que tenía enormes agujeros de lógica en su planteamiento, por lo que debía estar atento a cualquier detalle inusual que pudiera develar cabos sueltos.

- Ryu, ¿quieres tomar la segunda cámara? Creo que haremos un mejor barrido inicial si nos separamos. Si luego damos con algo fuera de lugar, lo investigaremos juntos. ¿Te parece?

Si el Uchiha aceptaba, Hiei se quedaría en la primera cámara, la que contenía el obelisco, mientras que enviaría a su compañero a la segunda, más interior. Si resulta que prefería no separarse, harían dicho barrido cámara por cámara, investigándolas en el orden en que se las cruzaran.
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Hiei, el monje huesudo
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[Misión] La perla del Desierto Blanco

Mensaje #11 por Lergand » Vie Ago 23, 2019 10:52 am

Dada la complejidad de la misión, se formaron dos equipos. Aroi y Zerion formaban parte del equipo uno, junto con algunos más que conocía del torneo y otros que no conocía de nada. Se explicaron los objetivos de cada equipo y se pusieron en marcha. Aroi aprovechó el camino para retomar la conversación pendiente.

-Sí, eso estoy haciendo. Intento invocarlo cuando entreno para empezar a formar un vínculo… Es un poco insufrible, espero cogerle el punto.

Dejaron de lado la conversación sobre las invocaciones y Aroi empezó a hablar de un tema que a Zerion le interesó mucho más. El jōnin explicó de dónde procedía y los clanes de la denominada “Selva Verde”. No había oído nunca hablar de aquel lugar, y le pareció muy interesante sus especialidades. Youton, senjutsu, hongos y madera… Eran clanes bastante interesantes.

Por si fuera poco, Aroi prometió acompañarlo a las aldeas de dichos clanes. No solo eso, sino que además dijo una frase que desconcertó al Reiden. “…estoy seguro de que habrá unos cuantos de los citados clanes que se quieran unir a ti…¿quién sabe?”. No recordaba haberle hablado de los planes de su Clan. De hecho, todas sus operaciones eran estrictamente confidenciales para evitar malentendidos o que se hablara de “traición”. Ahora la sombra de la duda lo acechaba.

¿Debería informar ya a la Tsukikage? Creo que necesito consultarlo con el clan antes de actuar…

Como tampoco podía hacer nada desde allí, de modo que lo dejó de lado para centrarse en la misión.

Llegaron a la ciudad poco antes del atardecer. El equipo se separó en dos de nuevo, para repartir tareas. Las tiendas seguían abiertas y se acercaron a un puesto donde una mujer comenzó a explicarles el origen de aquellas perlas que eran tan comunes en las tiendas de la zona. Aroi se mostró muy interesado en comprar un buen puñado. Cuando se hubieron alejado, el jōnin destacó que aquellas perlas habían crecido debido a un gran chakra. Zerion no podía verlo a simple vista, aunque tenía esa misma sensación no podría confirmarlo sin activar el Reinegan. Sin embargo, se fiaba de Aroi y si no era necesario, de momento reservaría el chakra.

Aquello, no obstante, lo podrían informar cuando se reunieran de nuevo. Por el momento debían reunir información sobre el alcalde.

-Mezclarnos con la gente, eh. ¿Qué mejor forma que en una taberna? –dijo antes de entrar a la más cercana cuyo dueño era mayor y con una cicatriz en el rostro.

Zerion se dirigió directamente a la barra, donde se sentó en un taburete. Pidió una bebida y comenzó a beber con naturalidad.

-Se ve que tenéis una ciudad muy próspera, pese a lo duro que debe ser vivir aquí –comenzó a hablarle al tabernero, despreocupado-. Seguro que el alcalde tiene que ser muy querido por estos lares si ha conseguido impulsar la economía de esta manera –el genin trataba de encauzar la conversación hacia el tema que le interesaba, tratando de conseguir la mayor información posible.
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[Misión] La perla del Desierto Blanco

Mensaje #12 por JimmyMcNulty » Mar Sep 03, 2019 4:29 pm

Ketsuke | +
Hacía tiempo que Ketsuke no recibía algún encargo de peso, pero tan molesta situación cambió cuando, de pronto, en su casa se presentó una persona. Era una persona de sexo femenino, ataviada con el uniforme habitual que un chūnin de la villa llevaría: casaca de color gris, chaleco casi negro, y pantalones del mismo color. Ocultaba su mirada con unas lentes negras y recogía su cabello en una coleta negra

-Buenas tardes, Ketsuke Kuro -dijo, a modo de presentación-. -Me llamo Aojima Aburame y seré tu compañera de misión… Tenemos que viajar como refuerzo al noroeste de la villa, a una zona conocida como desierto blanco. Hemos de actuar como los guardaespaldas de una excavación arqueológica que se está llevando a cabo en las cercanías de Koji, una villa cercana a esta. Un grupo de bandidos se ha adentrado en la zona y desconocemos cuáles son sus intenciones: la semana pasada secuestraron a una arqueóloga, pero la dejaron en libertad al poco de ser secuestrada. Cumpliremos la misión rápidamente y sin contratiempos… ¿de acuerdo?

[…]


El camino hasta la zona de la excavación arqueológica fue mínimo: tan solo tardasteis en llegar dos días, y eso que ibais a pie.

Cuando llegaron Aojima y Ketsuke pudieron ver un cúmulo de piedras depositadas de forma artificial acompañado de otras más grandes de orden natural. Estaba claro que, cualquiera que lo viera, pensaría que aquello eran los restos de una antigua ciudad perdida, de una civilización olvidada y de las cuáles, ni la una ni la otra, les harían mucho caso en la actualidad. Buenas preguntas eran: ¿por qué ahora el interés?, ¿y qué querían los pretendidos bandidos de todo aquello aparte de riquezas, si es que las había?

Un poco más abajo pudieron observar más de cerca el gigantesco cenotafio, en cuyos pies se situaba el pequeño campamento que los arqueólogos habían montado: apenas había tres tiendas de campaña, y la última que había, la situada más hacia la derecha y mirando hacia la entrada del complejo “funerario”, era la que se notaba que había sido montada más recientemente: no tenía atisbo alguno de tierra blanca sobre su lona.

Descendieron unas largas escaleras, o más bien, un camino pedregoso que terminaba y comenzaba en la nada misma y que llevaba hasta aquel extraño recinto. Había postes de iluminación y una alambrada a ambos lados, puesto que el camino era similar a una especie de terraplén cuyos lados estaban bastante inclinados. Los arqueólogos, o quizá algún grupo de trabajadores contratado por Tom Lodius, había colocado aquel aparataje en aquel lugar yermo.

Un señor ya mayor, vestido con ropa de campo y que estudiaba una serie de notas sentado bajo el pequeño umbral de su tienda de campaña, los esperaba:

-¡Los últimos refuerzos! Los estábamos esperando… Seguramente que esos ninjas de Hagane, Ishi-kun y Suba-chan, os hayan dejado pasar puesto que habrán reconocido vuestras bandanas. Además, ya estaban informados -dijo el señor mayor-. Mi nombre es Jack Izumo y soy el jefe de la excavación… Por cierto, ¿desean tomar algún té? Tengo uno de las selvas de sur muy bueno, y otro de las islas del dragón que…

Aojima le hizo desistir con un gesto.

-Comenzaremos a trabajar de inmediato… ¿Qué es lo que tenemos que hacer? -dijo.

El señor Jack Izumo se llevó la mano izquierda al mentón y se rascó la barba.

-No tengo órdenes específicas para vosotros; supongo que le tendréis que preguntar a ese Jōnin de Hagane, el tal Reisuke…

En ese momento visteis una señal en la lejanía. Se trataba de una bengala de color rojo.

-¡Mierda, los bandidos! -dijo Jack Izumo, que no tardó en ir a refugiarse en una de las tiendas-. Por favor, defiéndannos de ellos! -señaló.

En la lejanía tanto Aojima como Ketsuke pudieron ver una veintena de figuras que llegaban a caballo, armadas con pistolas y cimitarras, que rodearon el cenotafio piramidal y que, así, intentaban amenazar a los recluidos en este. Ishi-kun y Suba-chan, como los había llamado Jack Izumo, no tardaron en llegar. Bajaron por la rampa habilitada y saludaron a Aojima y Ketsuke.

-No temáis, creo que solo quieren negociar… por esta vez

Por si acaso, había que estar prevenido…

Hiei | +
Ryu estuvo conforme con la petición de Hiei y se marchó con Reisuke hacia la cámara media. Ya, para cuando Hiei se hubo quedado solo en la sala del obelisco, pudo ver con creciente admiración, y bajo las lámparas de luz natural de los arqueólogos, lo megalítico de la estructura. El techo estaba dividido en pequeñas cámaras que iban distribuyendo el extremado peso de la mole de forma matemáticamente correcta. En cuanto al obelisco, Hiei pudo percatarse de que estaba fabricado con una especie de mármol muy blanco y que difería del resto de la cámara, que aparentaba estar hecha de piedra caliza normal y corriente. Dio la vuelta al obelisco y se dio cuenta de que allí solo había una inscripción, que las demás que habían estado allí por milenios habían sido borradas por alguien, y que solo quedaba una sin tocar: la que daba de cara a la rampa: en ella, en un lenguaje antiguo, estaba escrito:

Aquí yace el héroe de la leyenda, aquel que habrá de cabalgar de nuevo el dragón blanco, la perla de nuestro desierto


Hiei pudo conocer el lenguaje en que estaba escrito el jeroglífico gracias a las anotaciones hechas por los arqueólogos: bajo el obelisco había una mesa con muchos papeles desplegados que contemplaban diversas descripciones de la sala, del monumento y, al final, de las diferentes interpretaciones que se podían hacer debido a la falta de datos del resto de caras del obelisco. No obstante, pudo entresacar varios datos:

Su… …poder… más allá del océano… los cielos


…Cegados por su figura…


…La puerta al… se… al fondo… camino


En ese momento, escuchó el eco de muchos disparos que venían desde afuera…

Zerion | +
-En eso tienes bastante razón, Zerion… ¡Ya tengo demasiada sed y eso que no hemos estado aquí ni un día, así que una cerveza me vendrá bien para refrescar el gaznate! -dijo Aroi, que acompañó al Reiden hasta la posada. Mientras el joven pedía una bebida, él hacía lo mismo, pero doblemente exagerado-. Jefe, ¿me puedes traer un par de pintas?

El tabernero, de aspecto no precisamente juvenil, se acercó a la mesa de los dos shinobi y les trajo lo que pidieron. Entonces, como había muy poca clientela —ellos dos, para ser más precisos, se sentó con ellos a conversar. Gratamente contestó a las dudas de Zerion.

-Koji ha sido próspera desde hace tiempo, a pesar de la dureza extrema del clima. Nos la hemos arreglado muy bien para que comerciantes de aquí y foráneos nos lleváramos bien, ¿sabes? La Marca del Sol Blanco, además, nos ayuda bastante. Es una organización bastante benéfica que ayuda a la ciudad por muy poco. Solo, cada fin de semana, piden que reunamos de esas piedras tan famosas, las perlas del desierto, y se las dejemos a buen precio. De hecho, el alcalde, Tom Lodius, colabora también con ellos… Eso sí, no me preguntes, que no tengo ni idea de qué trato tiene con ellos. Eso sí, desde que abrieron la pirámide al equipo arqueológico, están bastante peleados… Tom Lodius anda con ellos y no sabemos qué quiere o desea obtener de lo que la Marca del Sol Blanco le ha prometido. Nosotros, los habitantes de Koji, solo nos dedicamos a lo que buenamente sabemos, que es trabajar y trabajar, ¡ah! Y disfrutar de la vida, al menos yo… ¿Acaso no te han dicho que en Koji están las mejores puestas de sol del mundo?

Su información, a pesar de estar cargada de algún que otro sinsentido, contenía verdades valiosas…

-¿Conoce a Andreas Sorrentino? -le preguntó Aroi, sin miramientos.

-Claro… Es el jefe de la Marca del Sol Blanco, y el que ha otorgado el mayor capital para que Koji renaciera de sus antiguas arenas blancas a cambio de sus perlas, pero, ¿por qué lo pregunta?

-¡Ah! Por nada. Pensábamos que podía estar detrás de algo más que el beneficio que pueda otorgar a la ciudad… ¿Sabe usted dónde podemos encontrar su “casa”?

-¿Su casa? En lo alto de la montaña, junto a la de Tom Lodius, aunque dudo que los atiendan…

plazo | +
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[Misión] La perla del Desierto Blanco

Mensaje #13 por Lergand » Mié Sep 04, 2019 5:37 pm

No era ninguna sorpresa que Aroi viera buena decisión ir a la taberna. No solo era el mejor objetivo, estratégicamente hablando, sino que además satisfacía las preferencias del jōnin. Además, el tabernero no tenía mucho trabajo y pudo sentarse con ellos a conversar. No fue nada difícil encauzar la conversación a sus intereses. De hecho, el hombre casi parecía querer hablar del tema. Zerion pensó que debía aburrirse.

Averiguaron que había un organización, aparentemente benéfica, llamada la Marca del Sol Blanco. Lo único que pedían a cambio de su ayuda eran aquellas perlas que el j ōnin había comprado hacía apenas unos minutos en la calle. El Reiden pensó que la Marca del Sol Blanco podía estar interesada en ese peculiar chakra que las había hecho crecer aceleradamente.

También consiguieron el nombre y dirección del alcalde. Un tal Tom Lodius que colaboraba con la organización y que vivía puerta con puerta con Andreas Sorretino, el que debían encontrar y que había resultado ser nada más y nada menos que el líder de dicha organización. Todo aquello sonaba a chamusquina.

-Muchas gracias por la información –agradeció al tabernero antes de volver a una conversación más banal y personal con Aroi para alejar la atención del hombre. Cuando se hubo ido pasó a hablar de la misión-. Todo esto huele a corrupción por los cuatro costados. Además, el equipo dos no sabe de ese chakra enorme de las perlas. ¿Deberíamos ir a informar de lo que hemos averiguado y ponerlos sobre aviso del posible enemigo? –Zerion pareció meditar un instante-. No conozco mucho a los miembros de ese equipo, pero deben ser competentes. ¿Crees que puedan manejar la situación si se complica? Creo que deberíamos tratar de ir a la casa de estos dos –el alcalde y el líder de la organización-, para conseguir más información. Actuar tras lo que hemos averiguado sería ir a ciegas. Además, Vladimir se encarga del intercambio, ¿no? No deberían tener problemas para encargarse de él mientras nos colamos en casa de Andreas. Estará en el intercambio y no en su casa. ¿Qué mejor momento?
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[Misión] La perla del Desierto Blanco

Mensaje #14 por ItachiUchihaSama » Jue Sep 05, 2019 12:29 am

Hablo.
Pienso.



Me encontraba dentro de mi hogar, recién había llegado de hacer las compras para hacer un rico platillo, cuando en la puerta se escucharon un par de "Toc, toc", por lo que me dispuse a abrir aquel marco de madera. Para mi sorpresa resultó ser una chuunin de la aldea. -¿Pero qué hace aquí?- Me pregunté. Sin embargo, la cuestión no tardó mucho es vislumbrase, ya que comenzó a explicarme que se me había encomendado una misión. Había que ser refuerzo para cubrir y proteger tanto la zona como a los arqueólogos de aquella investigación.

El camino fue relativamente rápido, aunque la chica del clan Aburame hacía méritos para su característico silencio, hizo que el viaje se tornara algo tenso y aburrido. Pero tranquilo, eso sí, era algo que de alguna forma me reconfortaba. Al llegar al desierto mis tenis grises parecían camuflarse por las arenas blancas que allí se encontraban. Tan hermoso era Reigakure. No tardamos mucho en estar frente al encargado de la excavación, un tal Jack. Nos ofreció un té, pero la chica Aburame de nuevo mostró señales de antipatía. -Pero...- Me dije, lamentando no poder tomar ese té.

Sin embargo, no tardó mucho cuando a lo lejos una bengala roja se difuminó de a poco en los cielos. Era una señal de peligro, por lo que me puse de inmediato en pose de batalla. A lo lejos, pues, las figuras de una caballeros con armas en mano poco a poco fueron rodeándonos. La chica de inmediato nos comentó que solo querían negociar, pero... Vaya forma de hacerlo. Di un par de pasos hacia el frente. -Explíquense ya. ¿Qué es lo que quieren aquí?- Dije con voz y tono firme.

Sin embargo ya estaba listo para actuar en caso de que los montados a caballo reaccionaran de forma violenta. De ser así cubriría a Jack utilizando un par de Fūma shuriken para posterior lanzar una bomba de luz para sacarlo de allí y conseguir una posición más estratégica.


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[Misión] La perla del Desierto Blanco

Mensaje #15 por Sigma. » Jue Sep 05, 2019 7:31 pm

Agradecía haber dejado adelantarse al rubio, porque presentía que simplemente no podría apreciar lo maravilloso de la arquitectura de aquella cámara ni aunque lo intentara.

El techo en sí mismo era suficiente para querer seguir investigando más del lugar y revisar qué es lo que las cámaras superiores contendrían, pero aquello sería para después: el obelisco le llamaba, una voz cantante y arrulladora que le atraía como polilla a la luz.

Era magnífico, desde el material utilizado hasta su forma geométricamente perfecta y el acabado aún relativamente indemne, incluso luego de tanto tiempo. Hiei estaba fascinado, y lo siguió estando hasta que prestó atención al significado del mensaje escrito tras leerlo por tercera vez -así de absorto se encontraba-:

“El héroe de la-… ¡Por el amor de los dioses! ¡Qué inútiles que son! Y para colmo de males también un maldito dragón, como si no fuera suficiente con lo primero…”

Genial, simplemente genial: se encontraban en el santuario mortuorio de un sujeto increíblemente poderoso de la antigüedad, que para colmo fue capaz de domar un dragón. Un dragón; no un caballo, ni un elefante, ni un hipogrifo.

Un dragón. Un maldito, gigantesco, mortífero y posiblemente imparable dragón.

Por los dioses…

Sobra decir que cualquier ánimo que tuviera anteriormente se esfumó al entender las consecuencias de aquél mensaje.

Y las buenas noticias no paraban: tras quitarse la mano que había arrastrado por su cara luego de darse el frentazo, escuchó un murmullo venir de afuera de la tumba.

Disparos.

“Demonios… las buenas nuevas no paran de llegar…”

- ¡Ryu, Reisuke! ¡Problemas afuera! - Gritaría por el pasillo que comunicaba ambas cámaras para alertar a su compañero y al jefe del grupo antes de salir disparado él mismo hacia afuera, a tantear el terreno y ver con qué se encontraba.

La puesta en común de los descubrimientos tendría que esperar.

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No pongo nada en condicional porque no sé con qué se va a encontrar Hiei afuera xP
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